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Pekín confirma la muerte de diez personas en la revuelta del Tíbet

Agencias
15/03/2008 - 8:30

Al menos 10 personas han muerto "calcinadas" durante las protestas de este viernes en la capital tibetana de Lhasa, según ha informado la agencia oficial china Xinhua. Un alto cargo de la Oficina de Asuntos Exteriores del Tíbet señaló que "ninguna de las víctimas es de nacionalidad extranjera".

China ha acusado al Dalai Lama, el líder espiritual tibetano, y a sus simpatizantes de organizar las protestas y minar la imagen de armonía nacional a unos meses de albergar los Juegos Olímpicos.

Alrededor de 400 monjes y civiles, incluidos estudiantes, se concentraron en los alrededores del templo Jokhang, donde les hicieron frente 1.000 policías, según Free Tibet Campaign, con sede en Londres. De acuerdo a las agencias chinas, los manifestantes atacaron oficinas del gobierno, quemaron vehículos y lanzaron piedras a la policía en un enfrentamiento que se ha saldado con muchos heridos. Un diplomático occidental aseguró que por lo menos un policía murió en la batalla.

"Los manifestantes querían prender fuego al edificio del Gobierno Regional Autónomo del Tíbet", señaló una fuente que pidió no ser identificada. El presidente del gobierno tibetano, Qianba Puncog dijo a los periodistas que la policía no disparó durante las protestas. La situación "ha vuelto a la calma", de acuerdo a la agencia Xinhua.

Protestas desde el pasado lunes

La revuelta, que comenzó el pasado lunes, ha puesto de manifiesto la fragilidad del equilibrio social en este país de 1.300 millones -donde existen 56 grupos étnicos, algunos de los cuales, como los uigures y tibetanos, sienten un fuerte rechazo hacia el control de la mayoría china-, así como la dificultad de gestionar la creciente presión a la que activistas y organizaciones no gubernamentales van a someter a Pekín los próximos meses, informa José Reinoso

Las protestas se han extendido a las vecinas provincias de Qinghai y Gansu, donde existe una importante comunidad tibetana, y cientos de religiosos de varios monasterios se han echado a la calle para pedir el regreso del Dalai Lama. Las manifestaciones recuerdan a las que tuvieron lugar contra el Gobierno en Myanmar el año pasado.

Tíbet ha visto periódicamente protestas desde que el Ejército chino entró en el territorio "para liberarlo" en 1950. En 1959, Pekín aplastó un levantamiento popular, y en 1989 impuso la ley marcial para frenar una serie de protestas independentistas. El actual presidente chino, Hu Jintao, era en aquel momento el máximo responsable del Partido Comunista Chino en la región.

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