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Las mujeres saudíes pueden conducir pero no casarse sin permiso de su "tutor"

26/06/2018 - 11:08
  • Las autoridades prohiben la mezcla de sexos en espacios públicos
  • Las mujeres están obligadas a ysar la "abaya"
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Las mujeres en Arabia Saudí pueden conducir pero no compartir espacio con hombres. Foto: Reuters

Las mujeres saudíes pueden conducir un coche por las carreteras de su país, un real decreto que ha tardado 9 meses en surtir efecto ya que no podían sacarse el carné porque no había autoescuelas a las que ellas pudieran acudir. Ha habido que cambiar leyes, contratar profesoras del extranjero que impartieran clases en autoescuelas abiertas solo para mujeres. Otro claro efecto de las discriminaciones que sufren las saudíes.

Ya pueden conducir y esto supone un gran avance en su independencia, al menos de cara a la galería porque en Arabia Saudí la mujer no tiene los mismos derechos que un hombre y ve su libertad totalmente condicioanda a su tutor, generalmente su padre, hermano, marido o incluso su hijo ejerce total control de movimiento sobre ellas.

La mujer saudí todavía necesita el permiso de un tutor para trámites como viajar al extranjero o casarse, mientras que le son vedados numerosos trabajos y tampoco puede compartir el mismo espacio con los hombres en la mayoría de los lugares públicos, entre ellos los restaurantes.

La mujer saudí no puede hacer los trámites de un matrimonio sin el permiso del tutor o "mehrem" -que puede ser el padre, hermano o un hijo, en el caso de haber enviudado-, pero sí tiene el derecho de negarse a casarse con un hombre si se siente obligada.

Desde el año pasado, se ha permitido que las mujeres puedan abrir cuentas bancarias y empresas sin pedir el beneplácito de su tutor, así como ir al médico o matricularse en las universidades y pedir trabajo.

No obstante, las leyes laborales prohíben de forma expresa 24 tipos de empleo a las mujeres, la mayoría de ellos, en oficios duros como el trabajo en minas, excavaciones y talleres.

Pero en la práctica también se les veta para posiciones importantes en el Gobierno, por lo que ninguna saudí ha alcanzado cargos como ministra o embajadora, a pesar de que desde 2015 se les permite ocupar funciones diplomáticas.

La tasa del desempleo entre las mujeres saudíes llega a 35 %, mientras en el caso de los hombres se ubica por debajo del 10 %.

Desde 2011 el Gobierno obliga a las perfumerías y tiendas que venden productos femeninos a contratar a mujeres, lo cual ha servido para crear 50.000 empleos femeninos durante los últimos años.

Las mujeres también son minusvaloradas ante la Justicia y, en algunos casos, se equipara el testimonio de dos mujeres al de un hombre, aunque en otros es suficiente una mujer.

A pesar de la concesión de nuevos derechos, las autoridades todavía prohíben la mezcla entre los sexos en los espacios públicos, con algunas contadas excepciones, como algún evento cultural enfocado a las familias.

Del mismo modo, algunos ambientes de trabajo se han convertido en un espacio de encuentro entre mujeres y hombres, ya que la segregación no es tan estricta como antes.

En estos lugares comunes, así como en la calle, las mujeres deben seguir unas estrictas normas de vestuario, que se siguen cumpliendo a rajatabla, aunque en los últimos dos años las autoridades le retiraron a la policía religiosa la potestad de arrestar a las que violen estas normas.

Para ellas es obligatorio el uso de la "abaya", una holgada túnica que cubre todo el cuerpo, mientras que el uso del velo no está impuesto por ley, pero en la práctica sí lo está por presión social.

El nuevo derecho que más ha alegrado a las mujeres es el permiso de conducir, que entró en vigor el pasado domingo.

"La gente tiene sed de cambio", dice Jaidaa al Sherif, una encargada en un laboratorio universitario, que cree que la sociedad saudí está preparada para nuevas reformas.

Al Sherif asegura que a la mayoría de las mujeres no les importa tanto que se mantenga el tutelaje del varón para cuestiones como viajar o casarse y apunta que lo que más les preocupa es conseguir igualdad en las oportunidades laborales.

"Creo que este periodo es el mejor para mejorar la situación de la mujer y no podemos dejarlo pasar", manifiesta Al Sherif.

Lami al Suliman, periodista en un diario local, comenta que las últimas reformas se han realizado con rapidez y, aunque no las considera suficientes, cree que la mujer saudí debe de tener paciencia.

"Lo que nos consuela es saber que la administración está empoderando a la mujer (...) Lo que queremos es lo mismo que piden las mujeres del mundo: ser socias del hombre en todos los asuntos", destaca la periodista.


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