
Un operativo policial rodea uno de los barcos de la flotilla humanitaria rumbo a Gaza amenazandolo con armas de fuego mientras les piden que regresen hasta el puerto del que salieron. Cientos de activistas se niegan a aceptar las sugerencias, pero su travesía no puede continuar. Hay nervios, gritos y constantes comunicaciones por medio de redes sociales y conexiones televisivas. Podría parecer el mismo escenario que provocó hace poco más de un año el asesinato de nueve ciudadanos turcos por parte del ejército israelí en el asalto al Mavi Marmara, otro barco con ayuda humanitaria que pretendía romper el bloque impuesto por Israel a esta Franja palestina. Pero en esta ocasión los protagonistas y el final, son otros.
Fue la embarcación estadounidense la que esta vez se topó con la prohibición de seguir navegando hacia aguas internacionales, la policía costera de Grecia apenas tardó veinte minutos en bloquear su trayecto originando así una nueva demostración de la complicidad entre las autoridades de este país en plena crisis y el gobierno israelí.
A los sabotajes sufridos de manera furtiva por dos embarcaciones durante los últimos días, el gobierno que dirige el primer ministro Yorgos Papandreu, debe sumar el bloqueo al que está sometiendo al resto de barcos que pretendían zarpar desde su territorio. A primera hora de esta tarde se conocía que el ‘Gernika’, navío que debía transportar a decenas de activistas españoles se encontraba rodeado por policías armados en el puerto griego de Kolimpary, en la isla de Creta. Además, el carguero que transportaba la mayor parte de las medicinas, alimentos y material de construcción hacia Gaza, también estaba acorralado por las fuerzas de seguridad de este país.
El dirigente israelí Benjamin Netanyahu no tardó en agradecer a los “numerosos dirigentes internacionales” que han actuado contra la flotilla, citando de manera directa a su homólogo y “amigo” Papandreu.
En la plaza de Sintagma, aunténtico epicentro de las movilizaciones que han sucedido durante los últimos días en Grecia, se podían observar distintos mensajes de apoyo al pueblo palestino y a esta flotilla humanitaria. Vasileios, un joven que lleva acampando durante más de un mes aquí afirmaba que “las relaciones de su país con Israel son un método de sumisión. Supongo que este gobierno necesita comprar más gases lacrimógenos israelíes después de lo que han gastado en estos días, así que no quiere estropear sus relaciones”.
Pero la frustración entre los coordinadores de esta acción humanitaria no es fácil de disimular. “Esto es un acto ilegal más, así que estableceremos nuestra estrategia en relación a ello”, explica Vangelis Pissias. “El derecho no está de su parte cuando detienen un barco de esta manera”.
La justificación que ha encontrado el gobierno griego se basa en la documentación del barco. Según dicen, el seguro del mismo no cumplía con todos los requisitos para navegar, algo que niegan los abogados norteamericanos de esta iniciativa humanitaria.
Utilizando los sabotajes, las amenazas y la acción directa de sus países aliados, Israel parece continuar en su empeño de evitar la ruptura de un bloqueo que mantiene en la miseria a más de un millón y medio de personas. Algunos activistas del barco estadounidense que se acercaban hasta las vallas del puerto policial donde les obligaron a descender, enseñaban cientos de cartas que niños, ancianos y ciudadanos de norteamérica habían escrito a la población de Gaza. Ann Wright, una de las participantes en esta iniciativa explicaba a los medios que “ellos piensan en asustarnos con sus pistolas, pero no saben que el miedo se quita cuando uno puede ayudar a liberar a un pueblo.”