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Los efectos colaterales de Megaupload

6 Febrero 2012 por antonio lorenzo

Mis compañeros de la sección de opinión de elEconomista me pidieron la semana pasada unas líneas sobre la existencia de miles de denuncias (5.000) de internautas españoles contra Megaupload, con vistas a un artículo editorial que salió publicado el pasado lunes 6 de febrero. Ante esa situación, tuve la suerte de asaltar al director de la web de elEconomista, Manuel Bonachela, que me resumió su parecer sobre este tipo de cuestiones de manera absolutamente convincente. Sus argumentos, certeros y agudos, los he tomado prestados y los he hecho míos.

Por todo lo anterior me atrevo a reproducir la integridad del texto que sirvió de inspiración para un breve artículo editorial de mi periódico. Comentaba que los 5.000 internautas prevén acudir a los tribunales para defender sus intereses legítimos ante unas propiedades confiadas a la web de descargas. Se trata de archivos digitales particulares que, de la noche a la mañana, han desaparecido y que en ningún caso conculcan los derechos de propiedad intelectual. Esa situación pone de relieve la profunda crisis de identidad que afecta a una industria socavada por tres grandes pesadillas. Es aquí donde Bonachela, rotulador en mano, reproduce un esquema que más abajo me limito a vestir con otras palabras.

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La primera tiene que ver con la ambigua corriente legisladora que ha convulsionado el Internet patrio y el global, ya sea a través de la Ley Sinde-Wert o las estadounidenses normativas Sopa y Pipa. Todas ellas han multiplicado la inseguridad en el ecosistema de Internet, lo que a su vez se ha traducido en mayores incertidumbres y riesgos para invertir en el universo online. Ante semejante panorama, el capital tiene motivos para salir espantado en busca de puertos más seguros.

El segundo gran obstáculo tiene mucho que ver con los desequilibrios históricos que existen entre la oferta y demanda de contenidos intelectuales, ya sean artísticos, audiovisuales, videojuegos, informáticos, editoriales o de cualquier otro tipo. En la memoria reciente se encuentran los precios disparatados de los CDs, que animaron a los usuarios a copiarse la música en las casetes y compartirlas con sus allegados, comportamiento que años después migró al mundo digital a través de las redes de intercambio de archivos (P2P). Es conocido que la industria musical pasó de ingresar cantidades desproporcionadas a facturaciones pírricas. Viajó del todo a la nada, de la abundancia a la desolación. Ese drama sigue vigente, aunque ahora dispone de una interesante alternativa con la irrupción de nuevos modelos de negocios de disfrute de contenidos digitales legales, como Netflix o Spotify. Ahora bien, la amenaza de estas plataformas sigue latente: o ajusta los precios a las expectativas de la demanda, o el público volverá a los servicios de P2P con el riesgo de ruina que eso conlleva.

El tercer problema del sector de los contenidos digitales de alto valor son las páginas de descargas, en las que a grandes rasgos se incentiva la piratería colectiva y donde los ingresos van directamente a los bolsillos de personajes tan turbios y extravagantes como Kim Schmitz, dueño de Megaupload. En ese entorno, la creación está abocada a desaparecer, con un empobrecimiento de la oferta cultural que laminará intelectualmente a todos los países que no logren sacudirse esa lacra. Por todo lo anterior, reconforta pensar que los tribunales impondrán la justicia, pero también se echa en falta cierta concienciación pública para denostar el lucro obsceno de los que se apropian del trabajo y talento ajeno.

La capital del móvil ultima su operador virtual

27 Enero 2012 por antonio lorenzo

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La Fira de Barcelona, a través de la Cámara de Comercio y Turismo de Barcelona, junto con un grupo de destacados empresarios catalanes, con el apoyo de la Fundación Mobile World Capital, pretenden disponer de su propio operador móvil virtual (OMV) de forma inminente. El anuncio podría estar al caer y reservarse para el estreno del próximo Mobile World Congress de finales de febrero. Según fuentes que conocen muy bien este asunto, el servicio de telefonía virtual se pondrá al alcance de todos los operadores y fabricantes que forman parte de la GSMA para que estos realicen todo tipo de pruebas, en condiciones preferentes y con absoluta libertad.

Las negociaciones se llevan realizando con absoluta discreción entre los promotores de la iniciativa y los operadores con red (Telefónica, Vodafone, Orange y Yoigo). Todas las posibilidades están abiertas, desde la creación de un nuevo OMV, la adaptación de alguna de las licencias ya existentes y operativas, la compra de algún operador o cualquier otra posibilidad.

Todo lo anterior lo he publicado en el periódico elEconomista, en el contexto del macroproyecto de la Capitalidad Mundial de las Telecomunicaciones de Barcelona. Para los interesados (ya que algunos contenidos que aparecen publicado en la edición de papel de elEconomista no tienen su versión online abierta a todo el mundo), me concedo la licencia de copiar y pegar dicho texto:

“La capitalidad mundial de las telecomunicaciones de Barcelona movilizará recursos públicos y privados superiores a los 120 millones de euros durante los seis próximos años, según ha podido saber elEconomista de fuentes cercanas al macroproyecto.

El esfuerzo inversor se lo repartirán la Generalitat de Catalunya, el Ayuntamiento de Barcelona, el Ministerio de Industria, la Fira de Barcelona y la GSMA (asociación que integra a cerca de 800 operadores de telecomunicaciones de todo el mundo).

Los representantes de los organismos públicos y privados formarán parte del consejo de patronos de la futura Fundación de Mobile World Capital, entidad de inminente constitución que presumiblemente se presentará en vísperas de la celebración del Mobile World Congress (MWC), evento que acogerá Barcelona entre los próximos 27 de febrero y 1 de marzo.
Según explican las fuentes consultadas, cada uno de las miembros principales de la fundación aportará alrededor de 30 millones de euros hasta 2018, inversión que se traducirá en un retorno económico para la ciudad próximo a los 3.500 millones en el mismo plazo.

A las aportaciones directas de los patronos se añadirán otras partidas de las principales compañías españolas, ya que las empresas que vinculen su marca a esa iniciativa se beneficiarán de bonificaciones fiscales especiales, como consecuencia de la declaración del Mobile World Capital como acontecimiento de excepcional interés público. De esa forma, no faltarán a la cita patrocinadores de la talla de Telefónica, Vodafone y Orange, terna que copan el podio español y europeo del negocio de las telecomunicaciones.

La trascendencia y el impacto de las actividades de la fundación, entre las que se incluye la celebración de la propia feria del MWC, pretende equipararse a lo que en su momento significaron los Juegos Olímpicos para Barcelona, Cataluña y España. Según los responsables del proyecto, el objetivo consiste en identificar la ciudad con valores como la innovación, la tecnología y el conocimiento. El mundo académico también tirará del carro, como lo demuestra el compromiso en firme de la Universidad Politécnica, la Universidad de Barcelona, así como las escuelas de negocios IESE y Esade.

Según fuentes de la Mobile World Capital, Barcelona espera generar más de 300 millones de euros sólo en el primer año, a lo que se añadirá el efecto de miles de puestos de trabajo a tiempo parcial. “Como algunas de las iniciativas tienen un alcance a medio plazo y crecerán de forma sostenida durante su implementación, el impacto económico se espera que aumente de forma progresiva” para alcanzar los referidos 3.500 millones de euros en los siete años de Mobile World Capital, indican los responsables en su web.

Accenture desempeña un papel relevante en el proyecto como coordinador de una iniciativa de la que presumirán en las próximas semanas los representantes públicos que se darán cita en el próximo Mobile World Congress.

El buque insignia de la capitalidad mundial del móvil será la feria del MWC, que acoge las instalaciones de Fira de Barcelona en Montjuïc y que este año espera batir con creces su récords de asistentes, con más de 60.000 personas acreditadas, procedentes de más de 200 países.  Entre otros datos de interés,  se espera la participación de 1.400 expositores, 2.000 empresas responsables de aplicaciones móviles, más de 3.000 altos directivos asistentes (de los que 300 serán ponentes) y 135 delegaciones internacionales de gobiernos y entidades, según puso de manifiesto ayer John Hoffman, consejero delegado de la GSMA, en la presentación de la próxima edición del MWC. Del total de empresas participantes, 106 son españolas (el 8 por ciento) y 52 catalanas (4 por ciento). El espacio expositivo del congreso abarcará  70.500 metros cuadrados, frente a los 59.000 metros cuadrados de 2011, lo que supone aprovechar la totalidad del recinto Montjuïc de Fira de Barcelona.  Al contrario que en ediciones anteriores, los hoteles no dispararán sus precios, tal y como han pactado el Gremio de Hoteles de Barcelona, colectivo que ofrece más de 23.000 habitaciones.

Mención especial merece la sede de la GSMA, denominada Mobile World Capital Center, que se ubicará en el corazón de la ciudad, en la Plaza de Catalunya. Dicho edificio será la referencia permanente para todos los socios de la GSMA, por lo pronto, para los seis próximos años de acontecimiento.

La capital mundial del móvil también contará con un festival propio, con todo tipo de espectáculos y eventos culturales y deportivos, todo ello con el propósito de que los propios ciudadanos sientan suyo la relevancia mundial de Barcelona en el negocio de la telefonía móvil”.

Fin de ciclo para la generación Megaupload

23 Enero 2012 por antonio lorenzo

megaupload2.jpgTenía que hacerlo. Se ha escrito mucho sobre el cierre de Megaupload pero nada hasta el momento en este blog. El caso es que me siento con la extraña necesidad de retratarme. Vaya por delante que me parece apestoso el personaje de Kim Schmitz, padre del servicio bloqueado, así como obsceno el enriquecimiento de todas las webs que se nutren del talento y recursos ajenos. No defenderé las razones del pirateo online, porque ya lo hacen otros mejor y con más autoridad, pero sí echo en falta una oferta de contenidos legales con precios realmente atractivos. Entre el gratis total y el atraco descarado existe un terreno en que el oferta y demanda pueden encontrarse y mantener una feliz relación. Cuando eso ocurra, la apropiación indebida de bienes protegidos tenderá a su extinción. Dicho lo dicho, copio y pego el texto que he publicado en la sección el Microscopio de elEconomista, donde desgrano mi opinión sobre este asunto.

“Dentro de unos años, millones de internautas recordarán con nostalgia los años de funcionamiento de Megaupload y de otras plataformas similares, ahora bajo el punto de mira de la Justicia global. “Hubo un tiempo, podrían decir, en el que cualquier usuario podía descargarse a su ordenador las películas y series de televisión de su antojo a través de páginas de descargas”.

Recordaran que los usuarios intensivos pagaban una cantidad pírrica, mientras que los ocasionales podían hacerlo gratuitamente. Sin duda, ese modelo de explotación y distribución de contenidos digitales estaba condenado a su desaparición. Unos ganaban mucho a costa de otros que no veían un euro. Es verdad que nunca se ha consumido tanta cultura como hasta ahora, en gran parte por la gratuidad del acceso a través de Internet, pero eso no tiene que significar la vuelta a la oscuridad.

Está claro que carece de sentido que el dueño de Megaupload se hiciera de oro con contenidos ajenos, sin remunerar de ninguna forma a sus legítimos propietarios. Tampoco resultaba sostenible el acceso universal y gratuito a contenidos protegidos, ya que eso pone en cuestión la supervivencia de los propios creadores y de su varipinto entorno. La industria del cine y de la música ha convivido mucho tiempo con la piratería online por múltiples razones (y seguira haciéndolo durante muchos años), pero en esos sectores parece que domina la cerrazón para ofrecer un modelo de negocio atractivo para los usuarios.

Seguro que millones de internautas hubieran preferido pagar una tarifa plana mensual de tres, cuatro o cinco euros por acceder a las películas de sus preferencias sin necesidad de enriquecer a plataformas sospechosas o exponerse a las redes de intercambios de ficheros, con las molestias y engorros que eso supone, tanto para los avezados como para los nos iniciados.

Cerrado Megaupload, al que posiblemente seguirán otras muchas webs hermanas, se impone de la industria audiovisual un esfuerzo para facilitar el acceso de pago a los contenidos de interés con precios extraordinariamente populares. Sólo de esa forma se cambiarán de bando todos aquellos que ahora buscan alternativas a Megaupload sin pasar por caja“.

Juegos asquerosillos para el smartphone

10 Enero 2012 por antonio lorenzo

Con las cosas de comer no se juega. Algo así debe pensar la rana que estos días se ha hecho famosa en Internet a costa de un juego para el móvil. El batracio, estragado de un banquete virtual que no le sabe a nada, está para pocas guasas. El desquiciado anfibio no quiere pasar de nivel ni disfrutar de bicho extra. Si pudiera hablar, seguramente maldeciría el realismo gráfico de las hormigas, moscas y avispas correteando por la pantalla del móvil. Sobran adjetivos.
Quien quiera descargarlo que lo busque en la tienda de aplicaciones como Antsmasher. Algunos dicen que crea una asquerosilla adicción. Es gratis.

¡Malditos ’socialbots’!

26 Diciembre 2011 por antonio lorenzo

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Cuidadito con las amistades, porque algunas solo acarrean problemas. Es el caso de los socialbots. El término, de reciente cuño, identifica a una modalidad de ataque informático que comete sus fechorías en las redes sociales. A grandesrasgos, el programa malicioso suplanta todo tipo de personalidades para causar molestias, estropicios y sabotajes.

Por activa o por pasiva, millones de internautas españoles han sufrido las perversas actuaciones de los socialbots en lo que va de 2100, siendo estos efectos apenas insignificantes con lo que pueden hacer en sucesivos ejercicios. Por lo pronto, el virus envía solicitudes de amistad bajo seudónimos aparentemente inocuos para luego desplegar toda su capacidad maléfica. Mensajes como “me he reído mucho con el vídeo en el que apareces” o “me encanta tu foto” forma parten de los señuelos de estas amenazas que conviene obviar desde el primer momento. Según un reciente estudio de Check Point, compañía especializada en seguridad online, el éxito de este malware “reside en su capacidad de imitar al ser humano, lo que le convierte en un tipo de malware único”.

Si el usuario acepta la solicitud de amistad de una socialbot, ésta podrá acceder a todo su círculo social y a sus datos personales, pudiendo utilizar esta información para cometer fraudes de identidad”. Las mismas fuentes apuntan que, durante el año 2012 “veremos proliferar este tipo de malware, con las redes sociales como canal y, de nuevo, las personas como objetivo”, apunta Mario García, director general de Check Point Iberia.

Inquieta el hecho de que los responsables de estos ataques ya no responden al perfil de estudiante de informática, con ganas de fastidiar, al que hasta la fecha estábamos acostumbrados. “Ahora son expertos altamente formados, que ejecutan los ataques con la precisión de una operación militar de asalto, y que pertenecen a organizaciones muy bien estructuradas, semejantes a células terroristas, con dinero, motivación y objetivos”, considera el responsable para España del referido fabricante de herramientas de seguridad online.

(un extracto de este texto aparece publicado en la edición en papel de elEconomista del martes 27 de diciembre de 2011).

‘elEconomista’ ilumina la noche de Madrid

14 Diciembre 2011 por antonio lorenzo

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La familia de elEconomista felicita estos días las Navidades a los madrileños de una forma especialmente brillante, por gentileza de Vodafone España. El operador de móviles ha lanzado una aplicación web que permite a cualquier persona escribir un mensaje en su smartphone, a modo de postal navideña, y verlo reproducido en varios grandes paneles luminosos situados en una de las vías más concurridas de Madrid: la calle Princesa, en la esquina con Marqués de Urquijo. Quien quiera imitar la ocurrencia puede enviar sus  mensajes personalizados a la dirección www.enciendelanavidad.com.

Según explican fuentes de Vodafone, varias personas -pertrechadas con tabletas- facilitarán a los viandantes la creación de la felicitación navideña, así como la posibilidad de enviarla y publicarla en la calle prácticamente en tiempo real. Para redondear la jugada, los felices responsables de la iniciativa graban el recuerdo en un vídeo que luego envían por correo electrónico a los autores de las felicitaciones.

Eso sí, los interesados deben darse prisa, ya que la oferta gratuita de Vodafone estará operativa hasta el próximo martes 20 de diciembre. Felicidades, amigos, y muchas gracias!

Descubren que los clientes de móviles no son tontos

16 Noviembre 2011 por antonio lorenzo

Muchas feclicidades. Los principales operadores de telecomunicaciones españoles han necesitado varios lustros para descubrir que los clientes son lo primero.  De paso, han debido percartarse de que tampoco son tontos. Es posible que ya lo intuyeran desde hace tiempo, incluso que hubieran actuado en consecuencia en alguna ocasión, pero la estrategia coincidente de Movistar y Vodafone en España permite pensar que todo lo anterior ha sido insuficiente. Ha llegado el momento de realizar un “reseteo”, borrar todo lo anterior y empezar casi de cero.

Primero fue el nuevo responsable de Telefónica España, Luis Miguel Gilpérez, quién proclamó que su compañía escuchará a los usuarios y les ofrecerá lo que realmente demandan: mejores precios y tarifas más claras, eliminando la letra pequeña. También dijo que su compañía actuaría con humildad para satisfacer las demandas de sus abonados.

Dos semanas, Vodafone después siguió idéntica que Movistar. El presidente ejecutivo de la filial española de la multinacional británica, Francisco Román, acompañado del consejero delegado, Shameel Joosub, reunieron a los medios de comunicación para desvelar el compromiso del operador con los clientes, con el firme propósito de aportar confianza a los consumidores.

En la rueda de prensa de presentación del nuevo ideario de Vodafone, una periodista especializada, Pilar Bernat, dio en el clavo cuando preguntó a Román si de este nuevo empeño por mejorar las relaciones con el clientes se desprendía una situación histórica de clara deficiencia, o si quizá existía un reconocimiento implícito de que las cosas se han estado haciendo mal. Brillante, Bernat.

La respuesta del presidente ejecutivo de Vodafone fue honesta al confirmar que las nuevas condiciones del mercado exigen un “reseteo” en las relaciones con los clientes, que hay mucho trabajo por hacer y muchas actitudes que mejorar. Dicho lo dicho, la cosa parece que pinta bien.

(Un extracto de este texto aparece publicado en la edición de papel de Elconomista del 16 de noviembre de 2011, en la sección El Microscopio)

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¿Perteneces a la ‘generación app’?

4 Noviembre 2011 por antonio lorenzo

Reconócelo, por mucho o poco que te pese, eres uno de los nuestros. Perteneces a la ‘generación app’. Ésa podría ser una nueva etiqueta sociológica para catalogar a los cientos de millones de personas que actualmente utilizamos aplicaciones en sus teléfonos móviles o tabletas. Hace unos años nadie podía sospechar que esto podía suceder, pero aquí está. Entre nosotros, formando parte de nuestras vidas.  No hay quien pare ese fenómeno, y lo mejor es que quien lo prueba queda prendado.

Ante la fuerza de este nuevo ‘ecosistema’, como dicen ahora por ahí, no es extraño que los operadores se afanen por buscar smartphones de bajo precio que impulsen los servicios de Internet en el móvil. Gracias a esa aportación, los teléfonos dejan de convertirse en un dispositivo que sirve para comunicarse, gestionar la agenda de contactos o realizar fotografías domésticas. Los desarrolladores de programas informáticos han encontrado un filón de negocio que no se recordaba en el sector desde hacía décadas. Hay hambre de aplicaciones. Lustros atrás, las empresas se afanaban por tener páginas web y ahora pagan lo que sea necesario con tal de incluir su marca, producto o servicio en las tiendas de apps.

Ahora, además, el móvil inteligente es capaz de multiplicar sus prestaciones al gusto de cada cual. Hay programas satisfacer todo tipo de inquietudes y aficiones. La mayor parte del éxito de este negocio corresponde a Apple iOS, Google Android, Windows Mobile, Blackberry OS, Samsung Bada o Symbian, plataformas han impulsado esta nueva forma acceso a los contenidos online.

Por lo pronto, según datos de Nielsen, el 63 por ciento de los usuarios estadounidenses de móviles de entre 25 y 35 años ya utiliza smartphones. La ‘generación app’ admite a personas de todas las edades y procedencias. Lo suyo no tiene freno, para alegría de operadores, desarrolladores y -lo que es más importante- usuarios. Visto lo visto, en unos años, la ‘generación app’ abarcará a todos los usuarios de móvil.

Al hilo de todo lo anterior, se acaba de presentar en sociedad “El Libro Blanco de Aplicaciones Móviles”, lo que viene a ser “guía que fomenta la creación, posicionamiento y publicitación de apps”, según explican sus promotores, es decir, la Mobile Marketing Association Spain, y donde se recopila toda la información que conviene conocer para estar al día en materia de apps.

Un reciente informe de Orange e Inteco desvela que un tercio de los menores de 13 años en dispone de teléfonos inteligentes en España. De la misma forma, otro estudio de Oracle apunta que el consumo de datos global en los smartphones ha crecido un 47 por ciento en el último año y que el 55 por ciento de los más de 3.000 encuestados descargó una aplicación gratuita en los doce últimos meses y que uno de cada cuatro usarios ha usado por este ipo de programas para el móvil.

(Parte de este texto aparece publicado en la edición de papel de elEconomista del 4 de noviembre de 2010)

Mis primeras 48 horas con el ‘iPhone 4S’

29 Octubre 2011 por antonio lorenzo

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Acabo de cumplir 48 horas con el iPhone 4S en mis manos. Sí, pude cacharrearlo horas antes de que se pusiera a la venta y desde entonces llevo sometiendo al test de estrés que merece. Ya se sabe que el diseño es el mismo que el iPhone 4 de hace año y medio, lo que en este caso me ha permitido exponerlo a la vista del prójimo sin que llamara la atención. Sinceramente, hubiera preferido que mi nuevo (y prestado) iPhone 4S fuera blanco, no sólo por la novedad, sino también para diferenciarlo del anterior y no solo por las ralladuras de la pantalla del viejo.

Como es preceptivo, lo primero que toca es sacar la criatura de su cascarón, de un paquete minimalista y compacto, donde ni sobra un centímetro cuadrado ni cabe ni una mota de polvo. Me gusta tocarlo con cuidado, sentir su peso y sus formas ya sobradamente conocidas. Engatusa su puesta en escena y presentación.

 Configuro el idioma y lo conecto al ordenador. Las rutinas son las de siempre. Todo funciona como debe y cada opción la resuelvo casi de memoria: ok, siguiente, ok, siguiente, siguiente, sí, te quiero mucho, siguiente, ok, siguiente…

La primera duda aparece al tener que elegir entre actualizar el gadget con una de las dos copias de seguridad que conservo en mi PC: la del iPad o la del viejo iPhone 4. Por aquello de Murphy y sus leyes, opté por la del iPad 2, dispositivo que me tiene cautivado desde que llegó a mi vida. Las consecuencias fueron veniales, ya que no se cargaron las aplicaciones específicas de la tableta. En fin, ya tendré tiempo para volver por mis pasos más adelantes.

Después configuré el WiFi y mis cuentas de correo electrónico activas (mi póker de ases formado por Exchange, Gmail, Yahoo y Hotmail). La configuración de Internet de mi operador de móvil también fue rápida, ya que sus parámetros son los mismos que los del iPhone 4. Los iconos que tenía agrupados y ordenados en el iPad aparecen recatados a su albedrío en el iPhone 4S, lo que me entretendrá media hora para cuando tenga un rato.

Sin perder un segundo me abalancé sobre la gran novedad del iPhone: su tecnología de reconocimiento de voz. Descarto el francés y alemán y medito elegir entre el inglés de EEUU, el británico o el australiano. Es una pena que no exista la posibilidad de inglés para los que no somos angloparlantes, colectivo que ciertamente somos mayoría abrumadora en este planeta. La opción de castellano llegará en 2012, pero todavía no hay fechas para esa actualización. Más de 500 millones de personas esperaremos lo que haga falta. Pues bien, el Siri (nombre del asistente personal que atiende las instrucciones orales) no se lleva nada bien con mi pronunciación, algo que sospechaba desde el primer momento. Las órdenes de andar por casa las atiende con premura y eficacia: music, the Arcade Fire; what time is it?; What’s the weather like?; What will be the weather like in New York next week?… Me responde con la previsión meteorológica y me pongo más contento que unas castañuelas. Y cuando me intereso por la cotización de Apple y me ilustra su respuesta con un chart, entonces reconozco que me derrumba.

Al preguntar dónde está el Hotel Palace de Madrid, me dice que no puede proporcionar planos ni direcciones de Madrid. Le inquiero la razón y responde: “no lo sé, la verdad, yo también me lo pregunto”. Por último me intereso por su estado, y me contesta con el esperado, “I’m fine, thank you”. Me agrada que me llame por mi nombre y creo que algún día existirá verdadera química entre nosotros, algún día.

El problema surge al intentar enviar un mensaje o realizar una llamada. Me pregunta el destinatario, y el móvil me entiende al tercer intento. Lo más grave es que muchos de los nombres de mis contactos los tengo duplicados, lo que desconcierta a la máquina y se sumerge en un bucle del que no puede salir. “¿A quién quieres llamar a Antonio Lorenzo o antoniolorenzo?” y así hasta el infinito sin romper el entuerto.

Otra de las grandes novedades del iPhone4S es su cámara de fotos. He visto copias de algunas de sus instantáneas y la calidad es asombrosa. (Acojonantes, con perdón). La óptica es superlativa: ocho megapíxeles de resolución (frente a los cinco megapíxeles anteriores) con una lente con generosa luminosidad de (f /2,4) y un sensor de iluminación y contraste realmente conseguido.

Para redondear la jugada, el móvil se enriquece con un editor gráfico que retoca las fotografías con sólo pulsar un icono y sin necesidad de abrir programas específicos de edición. Los ojos rojos de los retratos nocturnos que prodigo desaparecen al instante al pulsar una barita mágica que aparece en el menú inferior de la pantalla. Esa herramienta es un tesoro. Hago una foto, pulso la edición automática, y las mejoras de iluminación y contraste son absolutas. Hay que verlo para creerlo. Además, puedo elegir la zona que deseo enfocar a través de la pantalla, lo que abre un mundo de posibilidades para los que tenemos la tradicional cámara de fotos guardada en algún cajón desde hace años.

La videocámara no se queda atrás ya que pone fin a las grabaciones movidas. El nuevo iPhone 4 S dispone de un sistema de estabilización de imagen, inspirado en la tecnología de los videojuegos, capaz de corregir los pequeños movimientos o temblores que afean las grabaciones domésticas. La videocámara graba en alta definición, con 1.080 p., con la ayuda de un sofisticado sensor de iluminación, con balances de colores y contrastes. Como también ocurre al tomar un fotografía, en vídeo también se puede enfocar donde se quiera tocando con el dedo la imagen reproducida en la pantalla. Como ya ocurría con el modelo precedente, el iPhone 4S permite editar las películas, recortando las secuencias y moviéndolas y encajándolas cómodamente al gusto del usuario.

Entrando en honduras, pongo a prueba el chip A5 dual-core, el procesador más potente integrado dela historia de los iPhones. Así lo aseguró Apple en su demostración de producto y así queda de manifiesto en cuanto compruebo que la reproducción de gráficos pesados ahora resultan más fluidas que con la versión anterior. Apple dice que la velocidad de su chip es siete veces mayor que la del iPhone4, y me lo creo. La rapidez se aprecia al descargar y abrir las aplicaciones, navegar por la Red o al pelearme con los videojuegos más sofisticados.

Dicen en Apple que el nuevo microchip prolonga la vida a la batería de forma notable, lo que era una de las asignaturas pendientes no sólo del iPhone sino de todos los móviles equipados con pantallas de alta resolución y calidad. Sobre ese detalle todavía no tengo una opinión formada, ya que el uso intensivo al que he sometido estas horas al smartphone no me permite establecer comparativas fiables con el modelo anterior. He tenido que descargar varios centenares de correos y he sincronizado la media docena de redes sociales en las que ando enredado. Sospecho que Apple se ha tomado en serio la opinión de sus clientes, en su mayoría críticos con la duración de la batería. Las altas exigencias multimedia, la conectividad con redes WiFi y Bluetooth, el acceso permanente con el correo y redes sociales, así como los usos intensivos de aplicaciones y herramientas como captura de fotos, grabación de vídeo o reproducción de contenidos musicales son imponderables que exigen a los técnicos fórmulas milagrosas para exprimir la vida útil.

Ante semejante carga de trabajo, el iPhone 4S promete que ha optimizado todos los procesos internos para incrementar sus horas alejado de los enchufes. Por cierto, aunque no venga a cuento, les aseguro que invertiré buena parte de mis pírricos ahorros en el fabricante de baterías que realmente sea capaz de resolver todas esas exigencias y ponga fin al problema de la autonomía energética de todo tipo de dispositivos electrónicos.

El nuevo iOS5 ya lo escruté con el viejo iPhone y mi iPad2, y sólo puedo dar por bien empleados los disgustos y quebraderos de cabeza que en su momento me llevó la actualización de esa versión. Apple señala que dicho software facilita todas las rutinas e incorpora 200 nuevas prestaciones en los móviles y tabletas. Las más llamativas son la integración con Twitter desde Safari, Fotos, Cámara, Youtube y Mapas. También añade un sistema de mensajería instantánea iMessage que restará usuarios a la plataforma WhatsApp. El centro de notificaciones evita pasos innecesarios y toques de pantalla, ya que basta con acceder a ese sitio para manejar  todas las actualizaciones en las diferentes redes sociales, además de las cuentas de correo electrónico o mensajería corta.

El iCloud se merece párrafo aparte. Como no puede ser de otra forma, la nube del iPhone es una herramienta que harán suya con entusiasmo los usuarios de Apple en cuanto comprueben todas las posibilidades del alojamiento remoto y online de contenidos. El sistema almacena virtualmentela música, fotos, aplicaciones, correos, contactos, calendario y todos los documentos que transiten por los dispositivos iOS 5. Eso sí, todo tiene un límite y el de la compañía de Cupertino me parece exiguo: sólo ofrece 5 GB de capacidad de almacenamiento gratuito en la nube, pero menos es nada. Los que quieran guardar más contenidos deben pasar por caja.
La aplicación de videoconferencia o telellamada FaceTime no es nueva. Está muy bien, pero es más de lo mismo. Es divertido comunicarse viendo la cara del otro interlocutor, pero particularmente me distrae de mi discurso, quizá porque estoy acostumbrado a hablar con el móvil pegado a la oreja. El uso de estas herramientas se generalizará conforme vaya ampliando el parque de dispositivos compatible.

No he tenido tiempo para probar la aplicación AirPlay, que permite reproducir los vídeos del móvil en la pantalla de un televisor, lo que es una excelente excusa para reunir a la familia frente a la ex caja tonta y disfrutar en la pantalla grande de las grabaciones domésticas, las fotos o todo tipo de pcontenido almacenados en el iPhone. Pese a que sea un empeño baldío, me olvidé de maldecir la ausencia de navegador compatible con flash. Es lo que tiene la compañía de la manzana, que es muy suya.

Las benditas ‘malas pulgas’ de Steve Jobs

25 Octubre 2011 por antonio lorenzo

(En este texto incorporo extractos de algunos de los episodios publicados en www.elEconomista.es el 25 de octubre con material extraído del libro “Steve Jobs”).

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Apple tiene motivos para bendecir el carácter temperamental de su fundador. Según se desprende en el libro “Steve Jobs”, que el viernes se pone a la venta en España, los cambios de humor del genio de Cupertino solían resultar provechosos para la compañía de la manzana. A modo de ejemplo, como fruto de uno de sus habituales arrebatos de cólera, Steve Jobs marcó las pautas que debía respetar la tableta electrónica multitáctil que luego se convirtió en el iPad. Lo hizo tras emprender contra algunos de los procedimientos de los que presumía Microsoft. Fue en una cena de celebración de cumpleaños de Bill Gates, a la que asistió Steve Jobs de muy mala gana en la residencia del magnate y en la que “no estuvo especialmente amistoso”, el gurú se quejó de un empleado de firma de Windows, amigo de la familia Gates, “que no hacía más que darle la lata con que Microsoft iba a cambiar completamente el mundo con su software para tabletas electrónicas, que iba a eliminar todos los ordenadores portátiles y que Apple debía hacerse con licencias de uso de su software de Microsoft”.

“A la mierda Microsoft”

Según Jobs, “todo el diseño de aquel dispositivo estaba mal. Tenía un puntero. En cuanto tienes un puntero, estás muerto. Aquella cena era como la décima vez que me hablaba de ello, y yo estaba tan harto que llegué a casa y me dije: “A la mierda, vamos a enseñarle lo que puede hacer de verdad una tableta”. El caso es que, al día siguiente, Jobs reunió a su equipo y les conminó a fabricar una tableta que “no puede tener puntero ni teclado”. Los usuarios debían ser capaces de teclear tocando la pantalla con los dedos”. ¿Seréis capaces de fabricarme una pantalla así?, preguntó Jobs a los suyos. Seis meses después ya tenía en sus manos “un primer prototipo, rudimentario, aunque viable”. “Me quedé alucinado”, recordaba Jobs. Todo eso sucedió en 2005. Es decir, “la idea que dio origen al iPad se plasmó antes en el iPhone, contribuyó a su nacimiento y ayudó a darle forma”.

“Motorola, empresa estúpida”.

Un arrebato similar provocó al alumbramiento del iPhone, en este caso contra Motorola. Según desvela la biografía escrita por Walter Isaacson, en un encuentro entre Jobs y Ed Zander, consejero delegado de Motorola, este último le adelantó su intención de integrar en el teléfono móvil una cámara digital y un iPod, lo que luego tomó cuerpo en el Rokr, el presunto teléfono del futuro. Según desvela la biografía, Jobs se subía poco menos que por las paredes. “Estoy harto de tratar con empresas estúpidas como Motorola –dijo en una reunión de revisión del iPod-. Hagámoslo nosotros mismos”. Jobs solía ilustrar a sus allegados con los motivos por los que los móviles eran una basura. De esa forma, indica el libro, “Jobs y su equipo comenzaron a entusiasmarse ante la posibilidad de fabricar el teléfono que ellos mismo querrían utilizar. Esa es la mejor motivación de todas”, afirmó Jobs.

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La cara romántica del genio

Pero no toda la imagen que se proyecta en la biografía de Jobs corresponde a un hombre malhumorado y crispado. Todo lo contrario, como se refleja en el capítulo en el que se desvela cómo conoció el genio de Cupertino a la compañera le que acompañó los 20 últimos años de su vida.

El episodio forma parte de las centenares de confidencias que el fundador de Apple desveló a Isaacson y que este manejó con datos del historial amoroso del alma máter de la empresa más valiosa del mundo, el biógrafo realizó un retrato robot de la mujer adecuada para Jobs: “Inteligente pero sencilla. Suficientemente dura como para hacerle frente, pero suficientemente zen como para elevarse por encima de la agitación de su vida. Con buena formación e independiente, pero dispuesta a adaptarse a él y a la creación de una familia. Sensata, pero con un toque etéreo. Con sentido común suficiente como para saber controlarlo, pero lo suficientemente segura de sí misma como para no necesitar hacerlo constantemente. Ya tampoco le vendría mal ser una rubia guapa y esbelta con sentido del humor al que le gustara la comida vegetariana orgánica”.

La descripción corresponde a Laurene Powell (Nueva Jersey, 1963), una estudiante que un jueves por tarde entró tarde en el aula de la Universidad de Stanford donde Jobs iba a impartir una charla.

Según relata la biografía, Powell llegó a la conferencia acompañada de un amigo y, al ver que todos los asientos estaban ocupados, decidieron acomodarse en el pasillo hasta que un bedel les conminó a moverse. Curiosamente, había varias sillas vacías en primera fila que rápidamente hicieron suyas. Casualmente, Jobs tenía asignado el asiento contiguo al de aquella joven. “Miré a mi derecha y me encontré con una chica muy guapa, así que empezamos a hablar”, recordaba Jobs. Charlaron un rato y Lauren bromeó asegurando que estaba allí sentada porque había ganado un sorteo. “Dijo que el premio era que él debía llevarla a cenar”.

Al terminar el discurso, Jobs se entretuvo charlando con algunos alumnos y observó de reojo como Powell se marchaba. Salió corriendo tras ella, chocándose con el decano, que trataba de llamar su atención para hablar con él. Tras alcanzarla en el aparcamiento, le dijo: “Perdona, no habías dicho algo sobre una rifa que habías ganado en la que se supone que debo llevarte a cenar?”. Ella se rió.”¿Qué tal el sábado?”, preguntó él. Ella accedió. Poco después, Jobs cambió de opinión y le preguntó si le apetecía cenar esa misma noche. Ella aceptó.

El primer día de 1990, aquella hija de un marine estadounidense y empleada de Goldman Sachs aceptó la propuesta de matrimonio, formulada al parecer con gran teatralidad. La boda se celebró en marzo de 1991, Jobs tenía 36 años y Powell, 27 años.