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No me creo que Apple vaya a devolver 13.000 millones

7 Diciembre 2017 por antonio lorenzo

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No me lo creo. Me cuesta mucho trabajo pensar que Apple acceda a devolver un tercio de sus beneficios anuales al gobierno irlandés y que tan controvertida historia tenga un final tan feliz para la Comisión Europea. Uno sospecha que la ingeniería fiscal de Apple es mucho más sólida de lo que ahora aparenta y que las cosas casi nunca cambian de la noche a la mañana. Por eso, pongo en cuarentena la declaración del ministro irlandés de Finanzas en la que aseguraba que Apple devolverá los 13.000 millones distraídos, procedentes de ayudas públicas indebidas, y que lo haría durante el primer trimestre de 2018. Desde el principio de sus días, la compañía estadounidense se ha adaptado a la legalidad internacional que más le conviene, pero sin saltarse las normas.

Y vaya por delante que Apple paga impuestos. Y muchos. De hecho, se trata del mayor contribuyente mundial. En los tres últimos años, la factura fiscal de la compañía californiana supera los 30.000 millones de euros, a lo que se suman otros miles de millones en todo tipo de tasas, gravámenes, contribuciones e impuestos sobre las ventas. No podría ser de otra forma. Según el grupo, la empresa soporta a nivel mundial un tipo impositivo próximo al 24,6 por ciento. Aclarado lo anterior, el problema de Apple radica en la forma de pagar los impuestos. Y en ese debate es donde saltan las chispas. Apple mantiene que los impuestos sobre los beneficios se liquidan en el lugar donde se genera el valor. Bajo esa regla del sistema fiscal internacional actual, la firma contribuye en su gran mayoría en los EEUU, país donde genera las tareas de diseño, desarrollo, ingeniería. Por todo lo anterior, no me creo que Apple haga trizas su estrategia fiscal sin oponer más resistencia y sin que sus abogados se ganen sus pingues sueldos en la batalla.

Los inversores tampoco dieron especial credibilidad a un anuncio tan lesivo para los intereses de Apple, valor que ayer apenas perdió el 0,73 por ciento en bolsa al día siguiente del anuncio del ministro irlandés y pese a la compañía tenga provisionados 35.000 millones para atender posibles litigios fiscales. Ya veremos qué pasa, pero permita que no crea lo que sobre Apple dicen desde Irlanda.

El móvil en el restaurante, mejor en el bolsillo

24 Noviembre 2017 por antonio lorenzo

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Únete a la causa. Somos pocos, pero revoltosos. Cuando se aproximan las fechas de redactar las proposiciones de Nuevo Año, te sugiero un nuevo hábito para 2018: Guardar el móvil en el bolsillo en el restaurante y, ya de paso, también silenciarlo. La práctica cada vez tiene más seguidores en los países más desarrollados del mundo. Los viejos manuales de protocolo y buenos modales no sospechaban que los comensales pudieran distraerse durante la comida con una pantalla capaz de demandar atención casi a cada instante. Los mismos cánones de urbanidad ya mostraban su estupor frente a la mala educación de compartir bocado mientras se hojea un periódico, o se sucumbe ante el televisor, por ejemplo. La escena se repite en miles de manteles del mundo, con hombres y mujeres que desenfundan sus móviles como si fueran revólveres y los dejan descuidadamente a la vista, sin reparar en tan triste espectáculo.

La cosa ha empeorado mucho con los años. Basta con echar un vistazo a las mesas de cualquier restaurante para descubrir decenas de smartphones entre las copas y el plato del pan, o entre los cubiertos y el plato. Viene a ser lo normal, quizá porque somos pocos los que afeamos esa costumbre. Ante tan cruda realidad, ha llegado el momento de poner en valor las mesas de restaurante sin móviles. Así, de paso, los comensales pueden mirarse a la cara, disfrutar de la comida y bebida y conversar sin sobresaltos ni interrupciones. Una vez que asumimos nuestro vasallaje a la pantalla desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, no estaría mal liberarnos de su influjo durante el rato del almuerzo.

Algunos establecimientos ya han tomado conciencia del problema y rebajan la factura el 10% a los clientes que dejan el móvil en la entrada, como el Sneaky’s Children estadounidense. ¡Muy bien hecho!
Otros activan inhibidores de frecuencias o, directamente, prohíben su uso. En el lado opuesto de los anteriores, prolifera el disparate de los establecimientos que colocan cargadores en las mesas –patentados por Chargefix- para que la mesa no solo sacie el apetito de los clientes, sino también insufle energía al móvil para el resto del día.
Los que necesiten más argumentos para olvidarse del teléfono durante la comida podrían reparar en cuestiones higiénicas. Quien aún no lo sepa, la pantalla del smartphone acumula 30 veces más bacterias que la taza del inodoro.

¿Te atreves a vivir un día sin móvil el próximo 6 de julio?

5 Junio 2017 por antonio lorenzo

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¿A que no te atreves? ¿A que no eres capaz de resistir 24 horas sin tocar el smartphone? ¿A que no renuncias a la rutina diaria de consultar el teléfono más de 150 veces al día? ¿A que no tienes arrestos para salir de casa sin el dispositivo? A que reúnes mil argumentos para no hacer caso a este reclamo y sólo uno para sumarte al reto del #DíaSinMóvil que celebraremos el próximo 6 de julio: ¿Por qué no?
Por tercer año consecutivo, la redacción de ‘Digital’ de elEconomista convoca a todos los usuarios y a los fieles que en ediciones anteriores vivieron la experiencia los miles de personas que ya han sobrevivido en sus vidas laborales y familiares sin la extensión tecnológica más importante de sus vidas. La ocurrencia gana peso cada año con el objetivo de tomar conciencia de la creciente dependencia hacia las pantallas.
La regla es sencilla: apagar el teléfono y no volver a encenderlo hasta el día siguiente. Cada cual puede utilizar los recursos que quiera o utilizar los sucedáneos a su gusto. La limitación del smartphone permitirá a otros medios de comunicación recuperar parte de las funciones utilizadas por el móvil: teléfonos fijos y por Internet, o mensajería instantánea a través del ordenador. Algunos echarán de menos sus cámaras de fotos, sus agenda de contactos, el reproductor de música, el acceso a Youtube, Facebook, Twitter o Linkedin, sin olvidarse de otros usos clásicos como el navegador GPS, el calendario, la calculadora, el bloc de notas, la grabadora, las tiendas online, la linterna, las aplicaciones de economía colaborativa (Cabify, Uber, Airbnb), el sistema de parquímetro, el acceso a los coches compartidos o la información sobre meteorología o el mismísimo reloj. Las lecciones aprendidas pueden ser compartidas por las redes sociales o Internet, con contenidos de valor que aumentan de un año para otro.
Los menos aguerridos pueden utilizar las tabletas o sucumbir al móvil en el caso de que la dependencia resulte excesiva. Si la mitad de los españoles se reconoce incapaz de pasar más de 60 minutos sin consultar Whatsapp, como sería multiplicarlo dicha ausencia durante una jornada. Dicho lo dicho, ¿a que no hay bemoles para superar el desafío del Día Sin Móvil?

La redacción de ‘Digital’ de @eleconomista invita a los usuarios a apagar el smartphone el 6 de julio durante 24 horas para después contar la experiencia por redes sociales o también a través del correo antonio.lorenzo@eleconomista.es . Todos los testimonios se utilizarán para un posterior reportaje sobre el Día Sin Móvil

¿Cuánto vale la información que cada empresa tiene de sus clientes?

3 Marzo 2017 por antonio lorenzo

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Telefónica y su Cuarta Plataforma han tomado la delantera a los operadores de telecomunicaciones cada vez más concienciados del poderoso conocimiento que disponen de sus clientes. Nadie puede superarles en ese terreno. Y precisamente ése es el nivel de digitalización que debe ambicionar cualquier compañía. Ni las más poderosas puntocom podrían ambicionar la profundidad y diversidad de información que fluye por las redes de las telecos. Algunos lo llaman Big Data, otros Gran Hermano y unos pocos, simplemente futuro. Telefónica lo bautizó como Aura. No se engañen, el petróleo del siglo XXI será la información segmentada hasta la personalización que en breve procesarán los ordenadores cuánticos.

Google sabe al detalle todo lo que buscamos en la web, por dónde transitamos, qué traducimos, qué vídeos vemos, qué escribimos en los emails. También está al tanto de nuestros calendarios, contactos, fotos y desplazamientos. Amazon podría hacer un informe pormenorizado de millones de usuarios solo con sus compras realizadas, los hábitos de consumo y sus productos de interés. Facebook sabe la vida de media humanidad, incluido lo que le gusta y lo que detesta. Además, tiene mejor memoria que los propios usuarios.

Si a lo anterior se une la fuerza de WhatsApp, propiedad de Facebook, el gigante que fundó Mark Zuckerberg también podría acceder a cada mensaje que se comparte con los más allegados. Twitter alimentaría ese Big Data en manos de compañías estadounidenses, a los que se pueden sumar decenas de aplicaciones especializadas en cada pequeña afición de cada cual: desde la música que escuchan, la botella de vino que abren, los coches compartidos que utilizan, las calorías gastadas y hasta la calidad del sueño de cada día del año. Los operadores over the top (OTT) también registran las series preferidas de sus usuarios, las canciones de sus vidas, los ligues que les ocupan y la comida rápida que sacia sus estómagos…

Tan ingente volumen de conocimiento fluye por las redes de las telecos. Es verdad que todo se gestiona paquetizado, sin que el operador pueda conocer de qué se trata. Sin embargo, si el operador de telefonía quisiera conocerlo, dispondría de herramientas para hacerlo. Los sistemas de reconocimiento y procesado de voz tumbarían al más escéptico… Por motivos de alta seguridad, las empresas de telefonía son aliadas de los cuerpos de seguridad y ponen a su alcance el acceso a la información que los jueces solicitan. Además, de todo lo que pudieran conocer los OTT, los operadores de red tienen un inabarcable conocimiento del cliente al que factura, atiende sus quejas en los call center y recibe en sus tiendas.

Cambio en las reglas de juego
Los operadores también controlan las veces que se conectan sus clientes, por donde transitan (tanto físicamente como en la web), el gasto que realizan, el teléfono que utilizan, así como los datos bancarios y personales. La información anterior multiplicará su valor cuando se puedan enriquecer con los servicios financieros y de pago por móvil de los que ya disponen algunas compañías de telefonía. Todo lo anterior forma un tesoro de valor incalculable en cuanto se aderece con el Big Data y la analítica de datos. Los ordenadores cuánticos serán de una gran ayuda para acelerar ese nuevo estado de digitalización que cambiará las reglas del juego. Telefónica se refiere a todo lo anterior como la Cuarta Plataforma, un mantra en el que muchos talentos vienen trabajando desde hace años.

Las grandes telecos han comprobado que el techo de sus negocios estaría muy cerca de sus cabezas si sus ingresos se limitaran a los servicios tradicionales de conectividad, de acceso a Internet, las llamadas de voz o la combinación de todos los anteriores. Basta con analizar las estadísticas periódicas que difunde la CNMC para cerciorarse de que los ingresos ni mucho menos crecen al mismo ritmo que el tráfico. El empleo desciende y también la facturación, pero la inversión mantiene una senda alcista.

La revolución digital de las telecos es diferente a la de otros sectores. El reto pasa por poner en valor el conocimiento que tienen de los clientes para ofrecer a los anunciantes el potencial comprador, con márgenes de error cada vez menores. Ante esa realidad, los usuarios deberían ser conscientes de que la materia prima que moverá sociedad digital es la información personal que tan alegremente o inocentemente comparten con su proveedor de Internet y con decenas de jugadores online.

(Extracto del artículo publicado el pasado 28 de febrero en el suplemento especial del XI Aniversario de ‘elEconomista’ sobre Transformación Digital en el sector de las telecomunicaciones).

Ponga un asistente virtual en su hogar

18 Octubre 2016 por antonio lorenzo

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Es lo que nos faltaba. Y lo digo sin acritud. Los asistentes virtuales comienzan a convertirse en moda en los Estados Unidos, por lo que el fenómeno no tardará en llegar a España. Amazon, Google y Sony se han puesto en el asunto y en los próximos meses tendremos noticias de Apple y Microsoft. La tecnología de reconocimiento de voz, junto con las prestaciones de la Inteligencia Artificial ya forman parte de nuestras vidas a través de Siri o Cortana, por lo que pocos se sorprenderán si una cajita con altavoz muestra habilidades como detallar la elaboración de un menú o conocer el camino más corto para llegar a cualquier sitio. También podemos consultar cualquier otra duda cuya respuesta habite en Internet.
Según se explica en la editorial del nuevo número de la revista Digital de elEconomista, “bajo la apariencia de un altavoz omnidireccional para escuchar música, se esconde un gestor de la domótica del hogar, pero también y sobre todo un sabiondo que será capaz de responder a cualquiera de nuestras preguntas”.

El precio de estos nuevos mayordomos virtuales invitará a darse el capricho: 129 dólares el de Google Home que se lanzará en noviembre y 189 euros del Echo de Amazon, ya a la venta en los Estados Unidos. Eso sí, que nadie espere encontrarse a C-3P0, porque el aspecto es como el un humilde altavoz bluetooth.

Si quieres saber mucho más sobre los nuevos asistentes virtuales puedes descargarte gratuitamente aquí la revista Digital de elEconomista. Su reportaje de portada del número de noviembre trata sobre el asunto y estará disponible a medianoche del 18 de octubre.

El atraso de guardar las tarjetas de visita

18 Octubre 2016 por antonio lorenzo

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Esta mañana me sorprendió ver a una compañera del periódico coleccionar decenas de tarjetas de visita en un tarjetero. Su agenda de teléfonos (manuscrita) y su archivador de tarjetas dice que son su vida profesional. De tarde en tarde, dedica media hora para guardar cuidadosamente cada ejemplar y así disponer físicamente de las tarjetas cuando las necesite. Es verdad que eso sólo puede ocurrir cuando se encuentre en su mesa de la redacción, en cuyo cajón atesora celosamente uno de sus grandes activos. Hace mucho tiempo que decidió no almacenar cada cartoncillo por orden alfabético, ya que eso prolongaría su rutina muchas horas. Ahora lo hace de forma cronológica, es decir… según llegan a su bolso o bolsillo. Eso conlleva a revisar una a una cada tarjeta de su nutrida colección para encontrar la pieza que necesite. Con las tarjetas de visita ocurre como con las llaves, que siempre abre la cerradura la última que se prueba.

Fue observar su comportamiento, recriminarle su atraso y proponer que se aplicara el cuento de la digitalización de la que ahora tanto hablan las empresas. Le sugerí utilizar cualquiera de las aplicaciones especializadas en esos menesteres. Yo utilizo con plena satisfacción la aplicación SamCard, disponible en las tiendas de aplicaciones de iOS y Android. Cuesta 5,99 euros la versión que admite acentos y eñes (3,99 euros la edición inglesa). También hay una versión gratuita, pero olvídese de ella porque sólo sirve para tres o cuatro tarjetas.

La operativa es sencilla. Se trata de tomar una foto de la tarjeta de visita con el smartphone y dejar que el programa funcione. Es decir, el software se encarga de escanear los datos y clasificarlos en los campos de la agenda: nombre, apellido, empresa, teléfono fijo, teléfono móvil, correo electrónico, dirección postal completa… En dos segundos, todo queda perfectamente guardado en los contactos del móvil. Si alguna vez se pierde o renueva el teléfono, los contenidos de la agenda quedarán siempre a salvo en la nube. Es otra ventaja de la digitalización ya aludida. Eso sí, tenga en cuenta que el programa solicita acceso a las fotografías y a la agenda de contactos, porque son requisitos básicos para su funcionamiento.

La sugerencia fue recibida con entusiasmo y poco después se hizo viral en la redacción. Por ese motivo, me he atrevido a escribir esta entrada por si sirve a más gente de ayuda. ¿Usted también es de esos aún colecciona decenas de tarjetas de visita en un archivador?

¿Ha probado el app SamCard?
Si le ha parecido útil es te texto, le recomiendo algo más que compartirlo… que se suscriba a la revista Digital de elEconomista, donde analizamos cada número decenas de aplicaciones interesantes, además de informar sobre las tendencias tecnológicas del momento. Es gratis. Basta con pinchar aquí para descargarse la revista con la posibilidad (mucho mejor) de incluir su correo electrónico para recibir cada mes la publicación en PDF o en formato visor.

Te asustaría saber lo que pueden conocer de ti

16 Noviembre 2015 por antonio lorenzo

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En el próximo número de la revista Tecnología de elEconomista, que desde la medianoche del próximo martes al miércoles 18 de noviembre podrás descargar gratuitamente desde aquí, ponemos el grito en el cielo ante los riesgos de privacidad que amenazan al Primer Mundo. A grandes rasgos, percibimos que ya vamos muy tarde para rebelarnos ante el Gran Hermano tecnológico que se empeña en fisgar cada movimiento que hacemos. Da miedo pensar que un puñado de grandes compañías y otros tantos grandes estados son capaces de conocer los hábitos, conductas y gustos y disgustos de cada uno de nosotros.  Te asustaría saber lo que pueden llegar a conocer de cada uno.

Esas grandes empresas del Nasdaq que tienes en la mente pueden ser conminadas a desvelar lo que hablamos por el móvil, lo que escribimos en el Whatsapp, los chistes que nos hacen reír, dónde estamos en cada segundo del día, con qué frecuencia tiramos de la cadena y a qué hora solemos apagar la luz para dormir. Ni qué decir tiene que lo que navegas es un clamor, incluso aunque lo hagas de forma anónima y borres tu historial. Puedes estar seguro de que las cámaras no solo te graban cuando visitas una sucursal bancaria o un supermercado, sino también al caminar por infinidad de espacios públicos. La gran mayoría de los smartphones disponen del sistema operativo Android (propiedad de Google), por lo que no resultaría imposible al gigante de Mountain View realizar un perfil detallado de cada usuario de Gmail, Maps, Youtube, Play Store, Hangouts, Play Music. También podría hacer acopio de los textos que traduces online, los selfies que prodigas, los kilómetros que caminas y las calorías que consumes. El paso inmediato, en cuanto te atrevas a pagar con el móvil, permitirá a las grandes plataformas saber cuándo, cuánto, dónde y en qué te gastas el dinero.

Alguien con ciertas herramientas podría molestarse en cruzar datos y preguntarse por qué deambulas en horario de oficina por una calle que nunca habías antes pisado. Puedes taparte los oídos, mirar hacia otra parte o pensar que en estas páginas abunda el periodismo sensacionalista, pero ni por esas te librarás de una realidad que debería preocupar a la gente mucho más de lo que lo hace. Lo peor es que apenas hay forma de escapar. Sería complicado renunciar al móvil, a la tarjeta de crédito o a Internet. No me merece la pena complicarse tanto la existencia. Las miradas que acechan detrás de las cortinas y pantallas son insaciables. La gran nube almacena datos que en algún momento podrían pasar por un tamiz para transformarse en conocimiento.

Nos daría pánico sentir aireada tanta privacidad. Pero porque ya vamos tarde para preservar la intimidad, recomiendo engañar al Gran Hermano con información premeditadamente errónea. Entran ganas de buscar con insistencia en Google términos sobre cetrería, por ejemplo, o indagar sobre otros asuntos que realmente pueden interesarte un comino. La mentira nos hará libres. Sólo de esa forma se podría burlar a ese vigía universal con engañifas disfrazadas de verdad. Ahora que lo pienso, no debería haber desvelado mis intenciones por escrito y mucho menos compartirlo en este blog. ¡Glups!

Así podría ser el Tour de Francia de 2020

23 Septiembre 2015 por antonio lorenzo

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Ya lo estoy imaginando y me echo a temblar. En unos años, posiblemente más pronto que tarde, los organizadores de las grandes vueltas ciclistas deberán tomar una decisión que podría afectar a la competición y al transcurso de las pruebas. La incorporación de las gafas inteligentes. Ríanse de los controvertidos pinganillos que actualmente generan controversia y suspicacias en el Tour, Giro y Vuelta. Lo que está a la vuelta de la esquina serán una revolución en el deporte de las dos ruedas superior al uso del carbono en los cuadros de las bicicletas o de pedales automáticos, por ejemplo. Nadie discute que los avances tecnológicos aplicados a los materiales de ciclismo han sido vertiginosos en los últimos años, pero el panorama que se avecina a través de los próximos wereables podría cambiar la concepción romántica del propio deporte.

Las miradas más desconfiadas apuntan al fabricante Kopin, que se ha adelantado al resto de sus competidores con un modelo de gafas conectada, bautizado Solos, y que recuerda a las Google Glass. A grandes rasgos, el deportista podrá ver proyectado en la lente una conjunto de datos de extraordinaria relevancia para dosificar el esfuerzo y desarrollar las estrategias más aventajadas: Los kilómetros recorridos, la distancia que resta hasta la meta, el ritmo cardíaco, los datos del potenciómetro con los vatios empleados en cada momento, así como el cronómetro, indicaciones sobre mapas virtuales, mensajería instantánea, velocidad media, consumo de calorías, el nivel de glucosa en la sangre, el porcentaje de desnivel en los puertos de montaña.

Junto a todo lo anterior, también sería posible incorporar comunicaciones de los jefes de equipo o de otros ciclistas o aplicaciones que incorporen la localización o velocidad media de otros competidores y la distancia que existe entre el ciclista escapado o el pelotón. Basta con pertrechar al ciclista de mini sensores para que el propio interesado (o el equipo técnico) conozca esta información en tiempo real para hacer uso de ella en función de sus intereses y condiciones. Salvando las distancias, la monitorización de los llamados esforzados de la ruta será similar a la de los vehículos de la Formula 1.

No es ciencia ficción. Las gafas Solo, de apareciencia similar a las que ya utilizan los ciclistas de élite, se pueden comprar a cambio de 1.000 euros. La autonomía de la batería del gadget ronda las seis horas, suficiente para la mayoría de las etapas profesionales. Dicho lo dicho, me temo que algún día todos los ciclistas, profesionales y amateurs, llevarán gafas inteligentes inspiradas en las de Kopin.

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El próximo 8 de julio será el ‘día sin móvil’

26 Junio 2015 por antonio lorenzo

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El Día sin Móvil se celebrará el próximo 8 de julio, la misma fecha que el año pasado movilizó a cientos de usuarios para tomar conciencia de los riesgos sociales de los smartphones. En esta ocasión, las redes sociales alimentan un movimiento que pretende alertar ante el exceso de atención que a diario acaparan las pantallas. El reto de esta campaña consiste en dejar el teléfono apagado durante 24 horas seguidas, para así reflexionar sobre el poder que este tipo de dispositivos ejercen sobre la vida de las personas. Los testimonios en formato tuit de los voluntarios, agrupados bajo la etiqueta #DiaSinMóvil, serán posteriormente seleccionados y reproducidos en la revista de Tecnología de elEconomista.  Esta misma publicación digital y gratuita ya abordó este asunto en un reportaje titulado Atontados con el móvil, recientemente reconocido con el XVI Premio Accenture de Periodismo.

La generación de cabezas bajadas se extiende sin distinción de edades, con personas que sucumben ante el poder de atracción de las pantallas incluso cuando no hay motivo para ello. El smartphone acapara la mayor parte de atención de las personas durante la mayor parte del día. Un trabajo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) asegura que un tercio de los españoles se reconoce enganchado a Whatsapp. Otro estudio sociológico apunta que el 87 por ciento de los jóvenes prefiere comunicarse a través de mensajes antes que cara a cara. Una investigación de la Universidad de Baylor desvela que las personas que pasan más tiempo con el móvil que la media son más propensas a la depresión y mal humor.

El Instituto Forsa concluyó que el 60% de los jóvenes alemanes, entre 14 y 19 años, elegiría prescindir de pareja antes que de móvil, porcentaje que se eleva al 70% entre las mujeres. Las clínicas de desintoxicación de las nuevas tecnologías proliferan en los Estados Unidos, Reino Unido, Japón y China. Los anglosajones han bautizado como phubbing el fenómeno de ignorar al prójimo por atender al móvil y el Ayuntamiento de Murcia ha distribuido 300 nuevas señales urbanas para advertir del grave riesgo que supone cruzar la calle abducidos por el smartphone.

Frente a todo lo anterior, el Día sin Móvil pretende promover la reflexión ante la inmensa mayoría de los usuarios de móviles, muchos de ellos adictos al terminal sin ser consciente de ello. Sobre esa misma problemática incide una campaña de publicidad recientemente galardonada en el Festival de Cannes. Se trata de una serie de anuncios encargados a la agencia Ogilvy Beijing por parte del Center For Psychological Research, para denunciar el dramatismo de las aparentemente inofensivas escenas sociales que con silenciosa frecuencia se repite en los hogares de millones de personas en todo el mundo. En la misma dirección apunta la asociación stopphubbing.com considera que el uso irresponsable del móvil supone “el principio del fin de la Humanidad”, llenando las ciudades de seres asociales en las distancias cortas.

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Twitter eliminará el límite de 140 caracteres en los mensajes directos

12 Junio 2015 por antonio lorenzo

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Los usuarios de Twitter tienen motivos para celebrar la pequeña revolución que el gigante del microblogging pondrá en marcha el próximo julio: suprimir el límite de 140 caracteres en sus mensajes directos. De esa forma, se podrá escribir sin cortapisas, sin tener que contar ni descontar letras ni espacios, en los DMs que se intercambian los usuarios que se siguen mutuamente. Esa concesión, cuya fecha concreta aún está por decidir, sólo afectará al chat privado de la plataforma y, en ningún caso, a los tuits públicos. Eso ultimo es una de las ‘líneas rojas’ que nunca sobrepasará la compañía estadounidenses, y lo mismo sucederá con el resto de las reglas básicas de la herramienta, que seguirán como siempre, fieles al espíritu fundacional.
El anuncio lo ha realizado Sachin Agarwal casi de tapadillo, en el foro para desarrolladores de la compañía, donde también recomienda a los programadores una serie de sugerencias técnicas para hacer posible la modificación del formato en las aplicaciones y servicios antes de poner en marcha la iniciativa. En los próximos días, el mismo directivo de Twitter se compromete a dar más detalles sobre el asunto, así como recibir comentarios de los desarrolladores a través de la cuenta @twitterDev24.