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¿Cuántos años me echas?

5 Mayo 2015 por antonio lorenzo

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¿Qué edad dices que tengo? Tan incómoda pregunta circula estos días por Internet gracias a la ocurrencia de los ingenieros de Microsoft responsables de la web How- Old.net.

A grandes rasgos la propuesta descubierta mediáticamente por el Huffington Post consiste en subir una fotografía y en cuestión de segundos el programa sugiere una edad aproximada. Los algoritmos que utilizan el software de reconocimiento facial no son un juego. Ni mucho menos. Lo que parece un juego de niños en realidad en el fruto de sesudas investigaciones, como describen sus responsables en su propio blog. Tanto esfuerzo para conocer el número de primaveras que acumula cada cual no está al alcance de cualquiera. El sistema, que pronto tendrá su versión app, pondera el tamaño y profundidad de las arrugas, ya sean sutiles o evidentes, así como el hundimiento de los ojos, el color del pelo y de la piel. Distinguir el género, raza y edad de las personas no es una tarea tan sencilla como parece. Obviamente, los usuarios pueden hacer trampas y subir sus fotografías pasadas por los filtros de Photoshop. El robot dictaminará una edad que, según los casos, afectará a la autoestima de los usuarios que se lo tomen más en serio.

De hecho, algún día, las versiones mejoradas del programa How-Old.net aportarán información sobre los usuarios tras analizar los rasgos del rostro. Asusta pensar en las posibilidades del big data y en los usos perversos del mismo. Algún ser perverso estará convencido de que la cara es el espejo del alma y apuesto a que ya estará trabajando en el asunto.

Guía del Maratón de Madrid

21 Abril 2015 por antonio lorenzo

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Km –3. Estás advertido: el guardarropa del R&R Maratón de Madrid se encuentra en el Parque del Retiro, a tres de kilómetros de la línea de salida del Paseo de Recoletos. Mide bien los tiempos para no estresarte. Los que vayan con el horario justo probablemente tendrán que propinarse un recalentón tempranero para situarse a su gusto en los cajones.

Km 0. Cuenta atrás, pistoletazo y empieza la aventura. El camino es largo como dijo el poeta. Hay que tomárselo con calma y dejarse llevar por el pelotón. ¡Buena suerte!

Km 1. La Plaza de Colón quedó atrás. Hay mucha gente dentro y fuera de la carrera. Ya habrá tiempo de coger el ritmo de crucero, ahora basta con dejar que todo fluya hasta que se desahogue la aglomeración y cada cual se acomode a su ritmo. Ya sabes, los cinco primeros kilómetros son en cuesta, por el Paseo de la Castellana.

Km 2. Nada de euforias. Algunos bromean y la mayoría chequea sobre la marcha que todo esté en su sitio. Algunos notarán que llevan una zapatilla más apretada que la otra y otros buscarán cobijo en alguna farola para soltar la “meadita” del miedo que tenían pendiente desde la salida. No habrán leído que cuando el cuerpo rompa a sudar desaparecerán las ganas de aliviar la vejiga.

Km 3. Más de lo mismo. No hay que tener prisas para sentirse a gusto. Posiblemente las sensaciones no sean las óptimas y los cuerpos se sientan pesados tras la semana de escaso entrenamiento. Estamos rebosantes de hidratos y temerosos de la distancia. Hay que interpretar esos mensajes de forma positiva.

Km 4. Se empieza a sudar y uno puede pensar en el km 7, lo que será la primera etapa del maratón. Hay que llegar sin haber quemado ningún recurso. El calentamiento sobre la marcha se puede dar por terminado.

Km 5. Plaza Castilla. Primer avituallamiento. Obligado hidratarse aunque no se tenga sed y aunque haga fresquito. Y así siempre. Mejor beber de la botella por una comisura del labio, porque así hay menos riesgo de atragantarse. Tres o cuatro sorbitos bastan. Mejor hidratarse una vez alejado de la zona del reparto de bebidas: hay menos riesgo de resbalarse o pisar algún tapón o botella. Algunos corredores se cruzan sin mirar ni avisar.

Km 6. Esto es muy largo y lo menos conveniente es pensar que aún faltan 37 kilómetros. Acaba de terminar el primer tramo en cuesta de la carrera, pero todavía seguimos en el Paseo de la Castellana.

Km 7. Primera etapa. Aconsejo que los corredores se marquen seis etapas, cada una de ellas de 7 km. De esa forma se divide el gran problema del maratón en pequeños y asumibles problemillas de 7 km cada uno. Se hace más digerible todo.

Km 8–9. Buenas noticias: hasta el kilómetro 14 (siguiente meta parcial) el perfil es de ligero descenso. Abandonamos el Paseo de la Castellana para transitar por Bravo Murillo hasta el kilómetro 10.

Km 10. Momento de volver a hidratarse, no sólo con agua sino también con bebidas isotónicas (Powerade, vamos). En la Glorieta de Cuatro Caminos giraremos a la izquierda para afrontar un tramo ‘rompe piernas’ por los puentes de Raimundo Fernández Villaverde.

Km 11. Raimundo Fernández-Villaverde. Ya se ha completado más de la cuarta parte de la carrera. Merece la pena echar un vistazo al Paseo de la Castellana desde lo más alto y disfrutar del trazado ligeramente en descenso. Empiezan a caer los kilómetros sin darnos mucha cuenta.

Km 12–13. En la Plaza de la República Argentina, la de la fuente de los Delfines, hacia Francisco Silvela, calle ancha y seguramente poco animosa, para bajar por la Calle Serrano, por uno de los tramos de la San Silvestre Vallecana. Podemos auto evaluarnos sobre la marcha y verificar que no hemos quemado todavía ningún cartucho. ¿Verdad que nos sentirnos bastante enteros y que avanzamos cómodos a nuestro ritmo de crucero?

Km 14. Volvemos, ya por última vez, a cruzar el Paseo de la Castellana, ahora por el Puente de Eduardo Dato. La próxima vez que pasemos por esta arteria madrileña ya será para acabar, allá por el km 39. Pero eso ahora no conviene pensarlo. En este punto de la carrera culminaremos la segunda etapa del maratón. La primera ingesta de geles estará al caer mientras afrontamos dos kilómetros de leve subida.

Km 15. La calle Santa Engracia apunta hacia arriba. Será un tramo que conviene negociar con respeto. De nuevo puesto de avituallamiento y mucho cuidado para no atragantarse, ni resbalar. Si el parcial sale más lento se debería tener presupuestado.

Km 16. Junto a la calle de Cea Bermúdez. Nos aguarda 10 km seguidos de desnivel favorable, en bajada, hasta el km 26, en la puerta de la Casa de Campo. Pero hasta ese sitio todavía falta un mundo.

Km 17. Glorieta de Quevedo. Las piernas comienzan a pesar y los maratonianos inician sus cábalas. Es mejor evitarlo. Ni sumas ni restas. Como dice el gran Chema Martínez, “no pienses, corre”.

Km 18. Calle San Bernardo. Los viejos del lugar echarán en falta la música de Carros de Fuego que tradicionalmente regalaba algún vecino de ese barrio a los corredores que por allí dejaban el resuello cuando el R&R Maratón de Madrid se conocía como Mapoma. Era doping del bueno. Tras dejar atrás la Plaza de Callao bajamos por Preciados, una de las calles más transitadas de Europa. Al final se atisba la Puerta del Sol. Radiante.

Km 19. Puerta del Sol y piel de gallina. Señores y señoras, este maratón es precioso. Suena una banda en la esquina con la Calle Mayor, pero no es momento de euforias. De hecho, nunca lo es hasta que lleguemos al Retiro. ¡y qué lejos queda todavía!

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Km 20. Venimos lanzados cuesta abajo y ahora toca llanear y sortear toboganes. Dejamos el Palacio Real a la izquierda y apuntamos hacia el medio maratón, con una pendiente hacia la calle Ferraz que podría limar la moral. Seguimos.

Km 21. Medio maratón. Tercera etapa culminada. Tomamos referencias, las multiplicamos por dos, añadimos una propina y que sea lo que las piernas quieran. Hay avituallamiento de agua, isotónicas y fruta. Pero esto último como si no existiera. No aconsejo comer nada para así evitar problemas digestivos.

Km 22–24. Al final de la calle Ferraz nos espera la bajada al paseo Moret. ¿Has soltado brazos?, ¿verdad que no?, pues ahora es buen momento. Agradable bajada hasta el Puente de los Franceses por el Parque del Moro. Debes proteger muscularmente las piernas en la bajada. El cuerpo estará levemente inclinado hacia delante, como si tuviera rodillos en los pies, sin frenar la caída con los talones.

Km 24–26. Avenida de Valladolid. Aquí realmente empieza lo severo del maratón de Madrid. Nos espera una recta de dos kilómetros que a muchos se les hace eternos. Los pensamientos negativos afloran y conviene domeñarlos con mensajes positivos. Casa Mingo (km 25) acaba de abrir, pero no son horas de sidra ni de pollos. ¡A gastar suela!

Km 26. Cruzamos el Manzanares y entramos en la Casa de Campo, que no abandonaremos en cuatro kilómetros, hasta el km 30. Condura tus energías, que ya flaquean.

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Km 27. Junto al lago de la Casa de Campo. Escenario cargado de recuerdos para los triatletas y para los cientos de runners que entrenan por el pulmón madrileño. Se apaga el bullicio de la ciudad y los aplausos para dejarse oír el golpeo de la zapatilla sobre el asfalto. Toca sufrir. Tomaremos otro gel para hacer el trago más llevadero. Y qué majos son los voluntarios.

Km 28–30. Paseo de los Plátanos. Es cuesta abajo pero no lo parece. Hemos dejado atrás la cuarta etapa. Ya me dijeron que el maratón es duro. Pueden ocurrir dos cosas, que adelantemos a muchos corredores (recoger cadáveres, que dicen) o que nos adelanten. Viene a ser como la noche y el día. Concéntrate porque queda mucha carrera y las señales de debilidad hace tiempo que se hicieron notar.

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Km 30. Avenida de Portugal. El último repecho para salir de la Casa de Campo es matador. Hay que afrontarlo con determinación y no pararse por nada del mundo. Si alzas la vista verás la Catedral de la Almudena. Sí, muy bonita. Vamos buscando el río mientras volvemos a la maldita aritmética. El avituallamiento se agradece.

Km 31–32. Suena otra banda. Las piernas duelen. Hasta aquí nunca hemos entrenado. Es el territorio sin explorar de los antiguos. Nos hemos preparado a conciencia para afrontar estos 10 últimos y decisivos kilómetros. Fríamente tampoco es tanto, ya que viene a ser lo mismo que cualquier jornada de entrenamiento. Ufff. El Paseo de la Ermita del Santo, de apenas un kilómetro, se hace interminable.

Km 32. Estadio del Calderón. Los aficionados al Atlético tendrán una motivación especial. Algo es algo. Se cruza el Puente de San Isidro para bordear el Manzanares por la otra ribera. Maldecirás la hora en la que te propusiste correr el maratón. Una y no más.

Km 33. Paseo de la Virgen del Puerto. Nos acercamos a lo que llaman el muro, donde se esconde el tío del mazo, donde las reservas de hidratos dicen que verdes las han segado. Verás a corredores acalambrados, pero no será tu caso. Al menos hasta el momento. Nos esperan 300 metros de subida hasta girar a la derecha.

Km 34–36. Piensa en lo que quieras excepto en que te espera un tramo de 6 km de subida continua, hasta el km 40. El Paseo Imperial viene a ser tu quinta etapa de 7 km. Ya está casi hecho, escucharás, pero no lo creerás. Cuando se inventará el teletransporte.

Km 36. Glorieta de Embajadores. Delante tienes la Ronda de Atocha. La subida te obliga a ceder segundos por kilómetro. Mejor no mires el reloj y piensa en que no hay éxito sin esfuerzo. Los maratonianos de raza llevan esperando este momento desde que marcaron en rojo el último domingo de abril. Tomemos el último gel para aliviar las penas.

Km 37. Museo Reina Sofía y comienza nuestra particular milla de oro. Estamos al lado de la plaza de Atocha y, por tanto, muy cerca del Retiro, pero no nos hagamos ilusiones, porque iremos por el camino más largo. Queda muy feo pararse ante público tan cariñoso. ¿El muro? ¿Qué es eso? Subimos por el paseo del Prado, a la sombra del Jardín Botánico.

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Km 38. Plaza de Neptuno. Faltan cuatro kilómetros. Hay que darlo todo. Volvemos a pasar por la línea de salida. Parece que ha pasado una eternidad desde entonces. Como dijo aquel, hay que ir partido a partido, o zancada a zancada.

Km 39. Paseo de Recoletos con la mirada clavada en el asfalto. Has saludado a la diosa Cibeles y si alzas la vista verás la Plaza de Colón. En medio de la calle Goya nos espera el último avituallamiento. Esto ya está superado. Toca sufrir y pensar en la cerveza fría que nos vamos a propinar en cuanto acabemos. El Barrio Salamanca se hace muy cansino, especialmente la subida por la calle Velázquez. Esto es un infierno.

Km 40. Giramos a la derecha Ortega y Gasset y se acaba la pendiente. Tras la Plaza del Marqués de Salamanca nos espera una cuesta abajo por Príncipe de Vergara. Cuidado con los calambres y toca pensar en la siesta reconfortante de esa tarde. Un ratito más y esto ahora sí que se acaba.

Km 41. En el horizonte se intuye el Retiro. Nunca llega. Cruzamos la calle de Alcalá y entramos en el bendito parque por la puerta de O’Donnell. El apoyo del público nos lleva en volandas. Tantas renuncias y esfuerzos merecen la pena.

Km 42. Por fin. Solo faltan los 195 metros de la gloria. Rescatemos la mejor sonrisa, que hay fotógrafos. Alcemos los brazos, lancemos besos y demos rienda suelta a las sensaciones. Acaba la aventura del maratón y si no se nos eriza el vello deberíamos mirárnoslo. Enhorabuena a todos, especialmente a mi compay el Zurdo, que se estrena felizmente en la distancia.

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Antonio Lorenzo es periodista especializado en Tecnología de elEconomista. También es autor del blog Dr.Puk y de la aplicación Marathon 1000 Tips. Ha completado 20 maratones, el último de ellos el pasado 12 de abril en París (3:12 horas).

Levante la vista del móvil y mire a su alrededor

14 Abril 2015 por antonio lorenzo

Hágase ese favor. Levante la vista del móvil y mire a su alrededor. Fíjese hasta dónde llegamos con tanta pantallita a todas horas. Tome conciencia del peligro que representa esta creciente dependencia social del artilugio que tenemos en el bolsillo y que consultamos casi a cada instante. Se está convirtiendo casi en un tic. Una necesidad postiza que pide a gritos cierta mesura. Permítanos semejante confianza por el bien de una sociedad que empieza a asustar. Y lo decimos precisamente desde una publicación que transpira tecnología por sus poros.

Todo surge de una apuesta entre los periodistas que damos vida a esta criatura que posiblemente esté leyendo desde una tableta, un móvil o una pantalla de ordenador. “Os invito a cenar si un día viajáis en un vagón de metro en el que no haya nadie enganchado a su móvil”. Eso sucedió hace un par de meses y todavía no he perdido mi desafío. Creo que lo tengo ganado, incluso cuando el coche transita medio vacío: siempre hay alguien con la vista en el teléfono. El tiempo corre a mi favor. En la revista de Tecnología de elEconomista (puedes descargar y suscribirte desde aquí) nos mostramos críticos ante la evolución de ese homo sapiens que consiguió erguirse después de cientos de miles de años y que ahora vuelve a curvarse para mirar su terminal como si estuviera atraído por una fuerza maligna.
En la primera línea del reportaje principal de este número invitamos a que levante la mano el que haya cambiado algunos de sus hábitos que produce la popularización abusiva de las pantallas. Leer y darse por aludido será inmediato. Titulamos con atontados por las pantallas y denunciamos la gravedad de un asunto aparentemente inofensivo.

Vaya por delante nuestra devoción por las tecnologías y por el bendito poder de Internet. Pero esto no nos frena en el empeño por contribuir a una sociedad más humanista, donde la gente se mire a la cara y deje el móvil tranquilo cuando conversa con los amigos o cena en familia. Los nativos y los inmigrantes digitales -casi todo el mundo, entre unos y otros- deben reconocer el grave sinsentido que supone que la actividad compulsiva en las redes y en el Whatsapp se practica en soledad. Tantos talentos virtuales prometen convertirse en analfabetos sociales. Hágase el favor, levante la vista del smartphone y mire al prójimo.

La ilustración de la portada de la revista de Tecnología es obra de nuestro dibujante preferido, Anthony Garner, que recreó la evolución del hombre, desde el primate hasta el individuo que ahora habita en nuestras calles, con la cerviz agachada de tanto mirar al móvil.

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Formas de dilapidar la fortuna de Amancio Ortega

13 Abril 2015 por antonio lorenzo

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Vaya por delante que Amancio Ortega nunca quemaría su dinero. Pero imagine que lo hace y que sin concederse un respiro decide prender fuego un billete de 500 euros cada minuto. En ese delirio de achicharrar un billete púrpura cada 60 segundos, el cuarto hombre más rico del mundo necesitaría 235 años para convertir en cenizas sus 62.000 millones de euros. Es decir, hubiera tenido que empezar a dilapidar su riqueza en 1780, a poco del nacimiento de Estados Unidos o con la Puerta de Alcalá recién inaugurada, para así quedarse sin blanca al día de hoy.

Además, si pudiera canjear en efectivo su fortuna, distribuido en billetes de 50 euros, su capital pesaría 1.200 toneladas, casi lo mismo que 30 aviones A–320. Los mismos billetes de 50 euros, pegados uno a uno longitudinalmente, formarían una tira de 173.000 kilómetros, como para circunvalar más de cuatro veces la Tierra. En el mismo juego absurdo, si el dueño de Inditex decidiera repartir su dineral entre los 46,5 millones de españoles censados, a cada uno de ellos les correspondería 1.300 euros.

Y ya puestos a especular, sueñe que cada día ingresa el premio Gordo de un décimo de Navidad y remóntese así hasta al año en el que Cervantes empezó a escribir El Quijote. En ese caso también sumaría ahora los 62.000 millones de Ortega. Bastante, ¿verdad?

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Diccionario para manejarse en el MWC

5 Marzo 2015 por antonio lorenzo

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No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Los términos tecnológicos que ilustran esta página marcarán tendencias en los próximos años y nutren estos días las tertulias de la gran feria del Mobile World Congress.

A2P. Siglas de Application to person, es decir, aplicaciones de mensajería para personas. Viene a ser el descendiente directo de los SMS, ahora enriquecidos con todo tipo de contenidos.

BYOD Acrónimo de Bring Your Own Device (BYOD), revolución que podría traducirse como trae tu propio dispositivo. A grandes rasgos, el fenómeno invita a los empleados a que utilicen sus propios móviles para asuntos laborales antes que los corporativos. Sobre las virtudes de esta estrategia sentó cátedra el pasado lunes Richard Schwartz, de Good Technology.

CALL+ Es la aplicación de Vodafone que permite compartir contenidos digitales (como vídeos, fotos, mensajes) durante la propia conversación de voz. El ancho de banda 4G permite este prodigio.

Digital inclusion. Es el programa de alcance global que estos días gana adhesiones entre gobierno e instituciones para lograr conectar a Internet a mil millones de personas en el mundo, hasta ahora huérfanas de conectividad.

Embedded SIM. Es la nueva generación de tarjetas SIM que permitirá incluir software específico para que el denominado M2M (machine to machine), es decir, para que las cosas se comuniquen entre sí y con su entorno.

Flabeta. Sería la denominación castiza de los phablets, o móviles con pantallas de más de 7 pulgadas. Todos los fabricantes se han rendido a la tendencia. Sólo falta que la Real Academia Española acepte la palabra.

GSMA. Es la madre de todo el cotarro del MWC. Se trata de la asociación que integra a más de 800 operadores y a miles de fabricantes. De ella dicen que es uno de los organismos comerciales más poderosos del mundo.

HIMA Es el nombre de guerra del nuevo HTC M9, dispositivo de bandera del fabricante taiwanés, que ofrece una de las mejores ópticas del mercado, una vez desterrada los ultrapíxeles.

IoT Es uno de los términos estrella del MWC. El Internet de las Cosas será la tabla de salvación de los operadores ante la saturación de un mercado donde cada persona ya tiene su línea de móvil. Los objetos hablarán (en silencio) entre ellos y eso será un tesoro para quienes sepan subirse sobre la marcha a tan próspero fenómeno.

JAsper. Es la mayor plataforma mundial del Internet de las Cosas (IoT), lo que es sinónimo de empresa en la que conviene apostar. En el MWC ha anunciado un gran acuerdo con China Unicom, que se sumará a los ya firmados con AT&T, NTT DoCoMo y Telefónica.

Kid mode. Los fabricantes de móviles han tomado conciencia de que los terminales suelen acabar con mucha frecuencia en manos de niños, con el riesgo que eso representa. Para conciliar a este público con los nuevos equipos de los mayores, Samsung presume estos días con la herramienta que crea un perfil de usuarios especifico para los menores.

Lollypop. La última versión de Android marca la línea que diferencia los smartphones que están a la última del resto. El móvil con el sistema operativo de Google que carezca de la V.50 está llamado a quedarse obsoleto en cuestión de meses.

Mobile 360. Los organizadores del MWC no se conforman con un gran evento al año en Barcelona, sino que han tenido la ocurrencia de abrir franquicias en otras ciudades. Así, este forum viajará a Río (13 y 14 mayo), Ciudad del Cabo (7 al 9 de cotubre), Dubai (20 y 21 dctubre) Atlanta del 27 al 29 octubre) y Bruselas (3 de diciembre).

NFV. Network Functions Virtualization. Las funciones para virtualizar las redes ya forman parte de las estrategia de los operadores para, entre cosas, dotar de inteligencia las infraestructuras. Reduce costes y multiplica la eficacia.

OTT. Operadores over the top. Si piensan en Skype, Whatsapp y Facebook seguro que aciertan. Son la pesadilla de las telecos .

PureLifi. Es una de las sorpresas más gratas del MWC. Lo suyo consiste en ofrecer conectividad a través de bombillas led. ¡El Lifi por fin ve la luz!

QR. Los códigos bididireccional han alcanzado su mayoría de edad. Escanear este tipo de imágenes es tan popular que el nuevo Galaxy S9 ya dispone de un lector residente en las cámaras capaz de identificar estos enlaces sin necesidad de abrir una aplicación.

RCS. El concepto de las comunicaciones enriquecidas (Rich Communication Services) ya tiene su vigencia en el MWC, aunque en esta edición se está constatando la mayoría de edad de la tecnología que facilitará la vida a los usuarios de móviles.

SDN. Las Redes Definidas por Software será una de las diez tendencias tecnológicas estratégicas más relevantes del año. Hablamos de una forma de concebir la arquitectura de las redes para dotarlas de agilidad y capacidad para responder las demandas de los usuarios y organizaciones.

Tizen. El sistema operativo de Samsung comienza a hacerse notar. Es el software con el que el gigante coreano pretende desligarse del poder de Android. Ya hay wereables Tizen y en breve llegarán los móviles.

USC. Acrónimo de Universal Small Cell. Los más viejos del lugar pensarán en las femtoceldas y no irán muy descaminados. Vodafone será uno de los operadores que trabajarán con esta propuesta liderada por Cisco.

VoLTE es lo mismo que Voz sobre LTE. Los operadores y fabricantes han dado un salto de gigante para enriquecer sus servicios con alta definición también al servicio del sonido.

Wyred. La empresa española ofrece un tesoro: la personalización de la experiencia de cliente. La visita a su stand en el Hall 2 2B5MR es obligada.

Xperia. Es la marca de Sony que ha renunciado a presentar en el MWC su icónico modelo Z4.

Yotaphone. Se está haciendo mayor en este MWC a golpe de talonario. Su modelo Yotaphone 2, con dos pantallas, es una de las grandes sensaciones de la feria.

ZTE. El fabricante chino luce el stand más trabajado del MWC.

Podrían asesinarle a través del WiFi

19 Enero 2015 por antonio lorenzo

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Ya le digo que sí. Podrían asesinarle a través de una simple red WiFi. En poco tiempo, los malhechores podrán cometer sanguinarias fechorías a través de una simple conexión inalámbrica a Internet. Las líneas de códigos de programación tendrán el efecto letal de una inyección de cianuro. Los guionistas de la serie de televisión Homeland se documentaron a conciencia cuando recrearon un atentado a través de la banda ancha.

Es verdad que la víctima de ficción portaba un marcapasos, que resultó fatalmente sensible a las bruscas interferencias provocadas por los malos de la película. Un alto cargo policial reconoció a esta revista que esa situación podría perfectamente producirse en la vida real. De hecho, los grandes hospitales cada vez se toman más en serio las medidas de seguridad electrónica, y no solo por los asuntos relacionados con el tratamiento de datos.

Está claro que la proliferación de wereables y dispositivos conectados pueden desempeñar un flaco favor en cuestiones de seguridad. Da miedo pensarlo. De todo eso escribimos en la revista digital de elEconomista, siempre gratuita. Ya sabes, puedes suscribirte a través de tu correo electrónico para recibir nuestras noticias mensuales puntualmente en tu bandeja de entrada. El nuevo número verá la luz el miércoles 21 de enero. Como verás, en la portada apostamos por convertir Internet en una bomba de mano, una especie de granada a la que no conviene quitar la espoleta.

Pero si preocupantes son las nuevas armas de destrucción masiva que se abonan en la red, también asustan las pretensiones de ciertos mandatarios de cortar las alas a Internet en nombre de la seguridad. Bajo esa bandera se podrán intervenir las conversaciones de Whatsapp, las búsquedas en Google o los vídeos compartidos en SnapChat. “No quiero que en Internet pueda haber palabras espantosas de odio”, declaró el primer ministro francés, Manuel Valls, pocos días después del atentado contra la redacción de Charlie Hebdo.

David Cameron, primer ministro británico, tampoco se quedó corto al prometer plenos poderes y competencias a los servicios de seguridad de su país para fisgar las comunicaciones privadas que circulan a través de las aplicaciones de mensajería. Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, es el primer responsable de la NSA, el primo de Zumosol del que llaman “Gran Hermano”. Pueden estar seguros de que cada movimiento online que realice, por más anodino que sea, deja su rastro en algún sitio.

El derecho a la intimidad digital cotiza a la baja en tiempos donde los atentados terroristas abren los telediarios de todo el mundo. Los sistemas de reconocimiento de voz permiten monitorizar las conversaciones de todo hijo de vecino, con sistemas capaces de cribar las comunicaciones y hacer saltar las alarmas cuando se pronuncia algo sospechoso. Miedo no, lo siguiente.

La maldición del tercer lunes de enero

14 Enero 2015 por antonio lorenzo

Vayan preparándose porque nos esperan días muy duros. Es bueno saberlo para estar prevenido. Por un lado, me acabo de enterar de que el próximo 19 de enero será el día más triste del año. Se trata del tercer lunes de enero. Al parecer es el Blue Monday que dicen los británicos.

El asunto tiene su ciencia. Según descubro de una nota de prensa de Hotel Tonight, una aplicación especializada en reserva online de plazas hoteleras, un estudio de la Universidad de Cardiff fija en la referida jornada las 24 horas más deprimentes del curso, en virtud de una fórmula en la que se tuvieron en cuenta variables como el clima, el salario, las deudas, el tiempo transcurrido desde Navidad, el largo año por delante, la lejanía de las próximas vacaciones sin olvidarse la antipatía propia de los lunes que no coinciden con festivo ni puente. Y cada cual puede añadir sus motivos particulares.

Pero el disgusto no queda reducido al maldito Blue Monday. Por si fuera poco, las vísperas también serán antipáticas. El próximo sábado, 17 de enero, se conoce en ciertos ámbitos como el ‘Día para acabar con los propósitos de año nuevo’. Así lo indica otra nota de prensa, en este caso de Helping, una firma de Internet especializada en servicios de limpieza para el hogar. La misma fuente explica que apenas el 8 por ciento de la población logra superar el ecuador de enero con los buenos deseos del nuevo año cumplidos. Los que se prometieron aprender inglés ya han mirado para otro lado y los que se apuntaron al gimnasio han reducido vigorosamente su interés.

Dicho queda. Este sábado pondrá a prueba la perseverancia y autoestima de millones de personas y el próximo lunes será el lunes más lunes del año. Qué cosas.

Qué bello es compartir

16 Diciembre 2014 por antonio lorenzo

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La revista digital de elEconomista, que esta medianoche llegará a decenas de miles de bandejas de correo electrónico, luce una de las portadas más especiales de los últimos meses. No fue fácil. Hubo que convencer a varios ‘jefazos’ del periódico de que la escena final de Qué bello es vivir resumía a la perfección el espíritu de algo tan complicado de ilustrar como el crowfounding y el fenómeno de la economía colaborativa. El proceso tuvo su aquel. Una vez descargada la película de Internet (de forma legal), el equipo de tratamiento de fotos de elEconomista, liderado por Pepo García, se peleó con la cámara lenta para congelar el instante en el que más billetes de dólar aparecieran en pantalla.

Además, debido a los condicionantes de diseño de la portada de la revista, con una cabecera intocable, necesitábamos que el corte del fotograma fuera sensiblemente más horizontal de lo que Frank Capra grabó en 1946. No había forma. Ante esa tesitura, los diseñadores Pedro de Vicente y Elena Herrera, resolvieron el problema con la genialidad a la que tienen acostumbrada a toda la redacción. Invirtieron la imagen, pusieron a James Stewart en el lado derecho, y pusieron techo donde no existía. Voilá. El resultado es el que luce en la portada que desde la medianoche del 17 de diciembre se puede descargar desde este enlace.

Dicho lo anterior, el reportaje de portada, que firma Carlos Bueno, analiza la economía colaborativa desde todos los puntos de vista posible. He leído mucho sobre el asunto, pero nunca nada tan completo y tan bien contado. En el mismo número recreamos como se intuía el año 2000 en el 1900, y la verdad es que no iban mal encaminados. Entrevistamos al jefazo europeo de PlayStation y analizamos la trayectoria de los gigantes tecnológicos que han sabido reinventarse para no desaparecer. En el bazar ofrecemos decenas de ideas para regalar, junto con las tradicionales pruebas y comparaciones de producto. Esperamos que la revista (siempre gratuita) te resulte interesante. Con eso estamos pagados. Con eso, y con la satisfacción de titular con estas cuatro palabras: qué bello es compartir.

El lado oscuro de los relojes inteligentes

18 Noviembre 2014 por antonio lorenzo

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Vaya por delante que mi reloj es un Omega de segunda mano, de maquinaria de martillo, con medio siglo en sus manecillas y al que tengo que dar cuerda casi a diario para que funcione. Es una pequeña joya de alto valor sentimental que me acompaña desde hace muchos años. Por cuestiones laborales, por aquello de que me dejan probar las novedades tecnológicas, últimamente lo tengo postergado en el cajón, reemplazado en mi muñeca por algunos de los relojes inteligentes que desfilan por las primeras páginas de esta revista. Me he prometido que en cuanto pase esta racha de gadgets volveré a mi reloj del alma.

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Lo que no tengo claro es que el resto de los usuarios de relojes -prácticamente todo el mundo- haga algo parecido. Apuesto por lo contrario. Los relojes inteligentes tienen todo a favor para convertirse en la revelación tecnológica de los próximos años. Pueden disfrutar de la misma suerte que en su momento tuvieron las tabletas. Lo saben los fabricantes de dispositivos, que este año han comenzado a tomarse en serio el producto, y lo teme la industria relojera tradicional, que percibe en el fenómeno una amenaza que podría resultarles letal en el medio y largo plazo.

La incorporación de una tarjeta SIM en el reloj -como es el caso del Samsung, el Gear S- es un avance definitivo que encontrará continuidad en los próximos meses con nuevas mejoras. Se trata de un producto aún sin madurar, con muchas aristas que pulir, pero con un potencial de desarrollo abrumador. Entre los asuntos que piden a gritos cierto arreglo sobresale la duración de la batería de los smartwatches. El producto tardará en convencer al público si el dispositivo apenas tiene autonomía para un día. Igual que la cuerda de mi viejo Omega, aunque yo le insuflo nueva vida en cuestión de segundos, con varias vueltas de corona. También existen ecuaciones muy complicadas, como absoluta dependencia del reloj respecto al móvil, la dificultad para escribir en sus mini pantallas, el diseño pensado generalmente en masculino o la ausencia de un estándar de cargador único. Pero creo que el mayor escollo que tiene por delante la joven industria del smartwach consiste en convencer a la gente de que puede hablar con su reloj como hacía Michael Knight, ya saben, el del Coche Fantástico. Ya veremos.

Sobre los relojes inteligentes y su lado oscuro escribimos en el próximo número de la revista de Tecnología, que mañana lanzamos de forma gratuita. Puedes suscribirte hoy aquí y así lo recibirás en tu correo. Basta con que indiques tu email y recibirás todos los meses la única revista digital de Tecnología completamente gratuita.

Diez novedades del Inbox que pondrán los dientes largos

28 Octubre 2014 por antonio lorenzo

Google se ha propuesto hacer la vida más fácil y ordenada a los usuarios de su correo electrónico con una aplicación, Inbox, que estos días comienza a circular por el selectivo procedimiento de la invitación. El hecho de no poder descargarse libre y espontáneamente forma parte de una estrategia de márketing que buen seguro suscitará antipatías hacia la corporación entre la práctica totalidad de los usuarios (que precisamente son los que no tienen una conexión más o menos cercana con la multinacional estadounidense para mendigar una invitación). Dicho lo anterior, todo el texto que sigue puede poner los dientes largos a los interesados por conocer las ventajas de un nuevo software que podría cambiar la forma en la que interactuamos con el correo web más popular del mundo. Eso sí, los menos impacientes pueden mostrar su interés por la invitación a través del correo inbox@google.com

La herramienta está diseñada para satisfacer las necesidades de aquellos usuarios de móviles y tabletas interesados en perder el menor tiempo posible en las rutinas ineficaces propias del Gmail. En ese empeño, los ingenieros de Google se han puesto en los zapatos de los internautas para aplicar la lluvia de ideas que a buen seguro han recibido en los últimos años. El objetivo consistió en hacer las cosas más rápidas, sencillas, fluidas y eficaces. También de una manera más limpia, intuitiva e inteligente. Decirlo resulta muy fácil, pero ponerlo en marcha es lo que separa el trabajo bien hecho de las buenas intenciones.

La cadena la inició días atrás el gigante de Mountain View y la primera invitación llegó a la bandeja de entrada de quien les escribe hace unas horas. Tras comprobar que la aplicación solo se puede instalar a través del navegador Google Chrome, la primera impresión que se desprende de la novedad es que el sentido común rige la mayoría de las nuevas funciones y utilidades.

1. Descubre lo más importante al primer vistazo. Eso exige separar el grano de la paja. A un lado lo relevante y a otro la morralla. En esa clasificación, cada cual puede agrupar los mensajes en nuevas categorías como Viajes, Compras, Finanzas, Foros, además de las ya conocidas de Social, Notificación y Promociones. Si ninguna de las anteriores es lo suficientemente precisa, el usuario de Inbox puede bautizar su propia categoría. Obviamente, se pueden mover correos entre etiquetas. De esa manera, los mensajes pueden aparecer en la bandeja de entrada de forma cronológica.

2. ¿Te acuerdas de todo? Confiar la respuesta de ciertos correos a la memoria de cada cual es una pésima solución cuando toda la bandeja de entrada se llena de las tradicionales banderitas. Hace falta un método más contundente. Ante esa tesitura, Google añade recordatorios a Inbox para ver rápidamente lo que está pendiente de lectura o respuesta.

3. Eres el rey de tu correo. El usuario es soberano sobre su correo y que solo él marca sus tiempos. Con la aportación de Inbox, los internautas pueden posponer ciertos correos a mañana, la próxima semana o algún día concreto, en la hora que determines. El verbo procrastinar (diferir, aplazar) ya forma parte de las rutinas del Gmail, igual que lo hace desde este año del Diccionario de la Real Academia Española. El sistema es sencillo, basta con desplazar el correo de derecha a izquierda para que se abra el menú de aplazamiento. Si se hace en sentido contrario, de izquierda a derecha, el mensaje irá directamente a la papelera de reciclaje, como es habitual en los móviles y tabletas.

4. Clasifica y vencerás. Google permite quitar de en medio los mensajes que ya se han leído y no han acabado en la papelera. Es la función marcar como completado, para que los correos desaparezcan de la bandeja principal. De la misma forma, se abre la posibilidad de borrar varios correos a la vez, marcando o fijando previamente los mensajes que se desean conservar sin necesidad de abrirlos. A continuación se puede hacer clic en limpiar la etiqueta y deshacerte de todo lo residual. No obstante, los que se arrepientan también tienen la opción de deshacer la operación para anular la última acción.

5. Todo entra por los ojos. Las fotos y vídeos aparecen con Inbox en vista previa, de forma destacada en un pequeño cromo para así no tener que abrir el mensaje para descubrir el contenido del mismo.

6. ¿Viajas? El nuevo Gmail evitará muchos nervios a los usuarios de Inbox que están a punto de tomar un avión y quieren chequear en su correo la información necesaria para embarcar. Minutos antes, Google informará si el vuelo está en hora, si existe retraso e incluso la opción de facturar sin abrir el correo.

7. Un nuevo atajo. La séptima genialidad es un botón rojo, con el signo +, que destaca en la pantalla y que hace las funciones de marcación rápida, para así mandar un correo a determinados destinatarios frecuentes o bien anotar un recordatorio que, a partir de entonces, se ubicará en el cabecero de la bandeja de entrada.

8. Búsqueda semántica. El motor de búsqueda inteligente ahora resulta más intuitivo y eficaz. Basta con indicar “el próximo partido del Real Madrid”, para que el buscador recupere una tarjeta con la información precisa sobre la cuestión, a través de la integración con Now.

9. En el móvil y en el PC. La aplicación de Inbox que descargues en el móvil también se puede incorporar a la versión de Gmail del escritorio del PC. “Buenas noticias: se ha habilitado Inbox by Gmail en esta cuenta. Si quieres usarlo en la Web, ve a inbox.google.com”, explica un mensaje emergente cuando acudas al Gmail accesible desde el PC.

10. Menos excusas. Puede volverse en contra de los propios usuarios. Los que tengan la suerte de enriquecer su Gmail con Inbox tendrán pocos motivos para utilizar la disculpa habitual que hasta ahora nos acompañaba a todas partes: “Perdóname, recibo tantísimos correos que siempre se me escapa algo importante”.