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El atraso de guardar las tarjetas de visita

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Esta mañana me sorprendió ver a una compañera del periódico coleccionar decenas de tarjetas de visita en un tarjetero. Su agenda de teléfonos (manuscrita) y su archivador de tarjetas dice que son su vida profesional. De tarde en tarde, dedica media hora para guardar cuidadosamente cada ejemplar y así disponer físicamente de las tarjetas cuando las necesite. Es verdad que eso sólo puede ocurrir cuando se encuentre en su mesa de la redacción, en cuyo cajón atesora celosamente uno de sus grandes activos. Hace mucho tiempo que decidió no almacenar cada cartoncillo por orden alfabético, ya que eso prolongaría su rutina muchas horas. Ahora lo hace de forma cronológica, es decir… según llegan a su bolso o bolsillo. Eso conlleva a revisar una a una cada tarjeta de su nutrida colección para encontrar la pieza que necesite. Con las tarjetas de visita ocurre como con las llaves, que siempre abre la cerradura la última que se prueba.

Fue observar su comportamiento, recriminarle su atraso y proponer que se aplicara el cuento de la digitalización de la que ahora tanto hablan las empresas. Le sugerí utilizar cualquiera de las aplicaciones especializadas en esos menesteres. Yo utilizo con plena satisfacción la aplicación SamCard, disponible en las tiendas de aplicaciones de iOS y Android. Cuesta 5,99 euros la versión que admite acentos y eñes (3,99 euros la edición inglesa). También hay una versión gratuita, pero olvídese de ella porque sólo sirve para tres o cuatro tarjetas.

La operativa es sencilla. Se trata de tomar una foto de la tarjeta de visita con el smartphone y dejar que el programa funcione. Es decir, el software se encarga de escanear los datos y clasificarlos en los campos de la agenda: nombre, apellido, empresa, teléfono fijo, teléfono móvil, correo electrónico, dirección postal completa… En dos segundos, todo queda perfectamente guardado en los contactos del móvil. Si alguna vez se pierde o renueva el teléfono, los contenidos de la agenda quedarán siempre a salvo en la nube. Es otra ventaja de la digitalización ya aludida. Eso sí, tenga en cuenta que el programa solicita acceso a las fotografías y a la agenda de contactos, porque son requisitos básicos para su funcionamiento.

La sugerencia fue recibida con entusiasmo y poco después se hizo viral en la redacción. Por ese motivo, me he atrevido a escribir esta entrada por si sirve a más gente de ayuda. ¿Usted también es de esos aún colecciona decenas de tarjetas de visita en un archivador?

¿Ha probado el app SamCard?
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