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Mis primeras 48 horas con el ‘iPhone 4S’

Sbado, 29 Octubre 2011

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Acabo de cumplir 48 horas con el iPhone 4S en mis manos. Sí, pude cacharrearlo horas antes de que se pusiera a la venta y desde entonces llevo sometiendo al test de estrés que merece. Ya se sabe que el diseño es el mismo que el iPhone 4 de hace año y medio, lo que en este caso me ha permitido exponerlo a la vista del prójimo sin que llamara la atención. Sinceramente, hubiera preferido que mi nuevo (y prestado) iPhone 4S fuera blanco, no sólo por la novedad, sino también para diferenciarlo del anterior y no solo por las ralladuras de la pantalla del viejo.

Como es preceptivo, lo primero que toca es sacar la criatura de su cascarón, de un paquete minimalista y compacto, donde ni sobra un centímetro cuadrado ni cabe ni una mota de polvo. Me gusta tocarlo con cuidado, sentir su peso y sus formas ya sobradamente conocidas. Engatusa su puesta en escena y presentación.

 Configuro el idioma y lo conecto al ordenador. Las rutinas son las de siempre. Todo funciona como debe y cada opción la resuelvo casi de memoria: ok, siguiente, ok, siguiente, siguiente, sí, te quiero mucho, siguiente, ok, siguiente…

La primera duda aparece al tener que elegir entre actualizar el gadget con una de las dos copias de seguridad que conservo en mi PC: la del iPad o la del viejo iPhone 4. Por aquello de Murphy y sus leyes, opté por la del iPad 2, dispositivo que me tiene cautivado desde que llegó a mi vida. Las consecuencias fueron veniales, ya que no se cargaron las aplicaciones específicas de la tableta. En fin, ya tendré tiempo para volver por mis pasos más adelantes.

Después configuré el WiFi y mis cuentas de correo electrónico activas (mi póker de ases formado por Exchange, Gmail, Yahoo y Hotmail). La configuración de Internet de mi operador de móvil también fue rápida, ya que sus parámetros son los mismos que los del iPhone 4. Los iconos que tenía agrupados y ordenados en el iPad aparecen recatados a su albedrío en el iPhone 4S, lo que me entretendrá media hora para cuando tenga un rato.

Sin perder un segundo me abalancé sobre la gran novedad del iPhone: su tecnología de reconocimiento de voz. Descarto el francés y alemán y medito elegir entre el inglés de EEUU, el británico o el australiano. Es una pena que no exista la posibilidad de inglés para los que no somos angloparlantes, colectivo que ciertamente somos mayoría abrumadora en este planeta. La opción de castellano llegará en 2012, pero todavía no hay fechas para esa actualización. Más de 500 millones de personas esperaremos lo que haga falta. Pues bien, el Siri (nombre del asistente personal que atiende las instrucciones orales) no se lleva nada bien con mi pronunciación, algo que sospechaba desde el primer momento. Las órdenes de andar por casa las atiende con premura y eficacia: music, the Arcade Fire; what time is it?; What’s the weather like?; What will be the weather like in New York next week?… Me responde con la previsión meteorológica y me pongo más contento que unas castañuelas. Y cuando me intereso por la cotización de Apple y me ilustra su respuesta con un chart, entonces reconozco que me derrumba.

Al preguntar dónde está el Hotel Palace de Madrid, me dice que no puede proporcionar planos ni direcciones de Madrid. Le inquiero la razón y responde: “no lo sé, la verdad, yo también me lo pregunto”. Por último me intereso por su estado, y me contesta con el esperado, “I’m fine, thank you”. Me agrada que me llame por mi nombre y creo que algún día existirá verdadera química entre nosotros, algún día.

El problema surge al intentar enviar un mensaje o realizar una llamada. Me pregunta el destinatario, y el móvil me entiende al tercer intento. Lo más grave es que muchos de los nombres de mis contactos los tengo duplicados, lo que desconcierta a la máquina y se sumerge en un bucle del que no puede salir. “¿A quién quieres llamar a Antonio Lorenzo o antoniolorenzo?” y así hasta el infinito sin romper el entuerto.

Otra de las grandes novedades del iPhone4S es su cámara de fotos. He visto copias de algunas de sus instantáneas y la calidad es asombrosa. (Acojonantes, con perdón). La óptica es superlativa: ocho megapíxeles de resolución (frente a los cinco megapíxeles anteriores) con una lente con generosa luminosidad de (f /2,4) y un sensor de iluminación y contraste realmente conseguido.

Para redondear la jugada, el móvil se enriquece con un editor gráfico que retoca las fotografías con sólo pulsar un icono y sin necesidad de abrir programas específicos de edición. Los ojos rojos de los retratos nocturnos que prodigo desaparecen al instante al pulsar una barita mágica que aparece en el menú inferior de la pantalla. Esa herramienta es un tesoro. Hago una foto, pulso la edición automática, y las mejoras de iluminación y contraste son absolutas. Hay que verlo para creerlo. Además, puedo elegir la zona que deseo enfocar a través de la pantalla, lo que abre un mundo de posibilidades para los que tenemos la tradicional cámara de fotos guardada en algún cajón desde hace años.

La videocámara no se queda atrás ya que pone fin a las grabaciones movidas. El nuevo iPhone 4 S dispone de un sistema de estabilización de imagen, inspirado en la tecnología de los videojuegos, capaz de corregir los pequeños movimientos o temblores que afean las grabaciones domésticas. La videocámara graba en alta definición, con 1.080 p., con la ayuda de un sofisticado sensor de iluminación, con balances de colores y contrastes. Como también ocurre al tomar un fotografía, en vídeo también se puede enfocar donde se quiera tocando con el dedo la imagen reproducida en la pantalla. Como ya ocurría con el modelo precedente, el iPhone 4S permite editar las películas, recortando las secuencias y moviéndolas y encajándolas cómodamente al gusto del usuario.

Entrando en honduras, pongo a prueba el chip A5 dual-core, el procesador más potente integrado dela historia de los iPhones. Así lo aseguró Apple en su demostración de producto y así queda de manifiesto en cuanto compruebo que la reproducción de gráficos pesados ahora resultan más fluidas que con la versión anterior. Apple dice que la velocidad de su chip es siete veces mayor que la del iPhone4, y me lo creo. La rapidez se aprecia al descargar y abrir las aplicaciones, navegar por la Red o al pelearme con los videojuegos más sofisticados.

Dicen en Apple que el nuevo microchip prolonga la vida a la batería de forma notable, lo que era una de las asignaturas pendientes no sólo del iPhone sino de todos los móviles equipados con pantallas de alta resolución y calidad. Sobre ese detalle todavía no tengo una opinión formada, ya que el uso intensivo al que he sometido estas horas al smartphone no me permite establecer comparativas fiables con el modelo anterior. He tenido que descargar varios centenares de correos y he sincronizado la media docena de redes sociales en las que ando enredado. Sospecho que Apple se ha tomado en serio la opinión de sus clientes, en su mayoría críticos con la duración de la batería. Las altas exigencias multimedia, la conectividad con redes WiFi y Bluetooth, el acceso permanente con el correo y redes sociales, así como los usos intensivos de aplicaciones y herramientas como captura de fotos, grabación de vídeo o reproducción de contenidos musicales son imponderables que exigen a los técnicos fórmulas milagrosas para exprimir la vida útil.

Ante semejante carga de trabajo, el iPhone 4S promete que ha optimizado todos los procesos internos para incrementar sus horas alejado de los enchufes. Por cierto, aunque no venga a cuento, les aseguro que invertiré buena parte de mis pírricos ahorros en el fabricante de baterías que realmente sea capaz de resolver todas esas exigencias y ponga fin al problema de la autonomía energética de todo tipo de dispositivos electrónicos.

El nuevo iOS5 ya lo escruté con el viejo iPhone y mi iPad2, y sólo puedo dar por bien empleados los disgustos y quebraderos de cabeza que en su momento me llevó la actualización de esa versión. Apple señala que dicho software facilita todas las rutinas e incorpora 200 nuevas prestaciones en los móviles y tabletas. Las más llamativas son la integración con Twitter desde Safari, Fotos, Cámara, Youtube y Mapas. También añade un sistema de mensajería instantánea iMessage que restará usuarios a la plataforma WhatsApp. El centro de notificaciones evita pasos innecesarios y toques de pantalla, ya que basta con acceder a ese sitio para manejar  todas las actualizaciones en las diferentes redes sociales, además de las cuentas de correo electrónico o mensajería corta.

El iCloud se merece párrafo aparte. Como no puede ser de otra forma, la nube del iPhone es una herramienta que harán suya con entusiasmo los usuarios de Apple en cuanto comprueben todas las posibilidades del alojamiento remoto y online de contenidos. El sistema almacena virtualmentela música, fotos, aplicaciones, correos, contactos, calendario y todos los documentos que transiten por los dispositivos iOS 5. Eso sí, todo tiene un límite y el de la compañía de Cupertino me parece exiguo: sólo ofrece 5 GB de capacidad de almacenamiento gratuito en la nube, pero menos es nada. Los que quieran guardar más contenidos deben pasar por caja.
La aplicación de videoconferencia o telellamada FaceTime no es nueva. Está muy bien, pero es más de lo mismo. Es divertido comunicarse viendo la cara del otro interlocutor, pero particularmente me distrae de mi discurso, quizá porque estoy acostumbrado a hablar con el móvil pegado a la oreja. El uso de estas herramientas se generalizará conforme vaya ampliando el parque de dispositivos compatible.

No he tenido tiempo para probar la aplicación AirPlay, que permite reproducir los vídeos del móvil en la pantalla de un televisor, lo que es una excelente excusa para reunir a la familia frente a la ex caja tonta y disfrutar en la pantalla grande de las grabaciones domésticas, las fotos o todo tipo de pcontenido almacenados en el iPhone. Pese a que sea un empeño baldío, me olvidé de maldecir la ausencia de navegador compatible con flash. Es lo que tiene la compañía de la manzana, que es muy suya.

Las benditas ‘malas pulgas’ de Steve Jobs

Martes, 25 Octubre 2011

(En este texto incorporo extractos de algunos de los episodios publicados en www.elEconomista.es el 25 de octubre con material extraído del libro “Steve Jobs”).

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Apple tiene motivos para bendecir el carácter temperamental de su fundador. Según se desprende en el libro “Steve Jobs”, que el viernes se pone a la venta en España, los cambios de humor del genio de Cupertino solían resultar provechosos para la compañía de la manzana. A modo de ejemplo, como fruto de uno de sus habituales arrebatos de cólera, Steve Jobs marcó las pautas que debía respetar la tableta electrónica multitáctil que luego se convirtió en el iPad. Lo hizo tras emprender contra algunos de los procedimientos de los que presumía Microsoft. Fue en una cena de celebración de cumpleaños de Bill Gates, a la que asistió Steve Jobs de muy mala gana en la residencia del magnate y en la que “no estuvo especialmente amistoso”, el gurú se quejó de un empleado de firma de Windows, amigo de la familia Gates, “que no hacía más que darle la lata con que Microsoft iba a cambiar completamente el mundo con su software para tabletas electrónicas, que iba a eliminar todos los ordenadores portátiles y que Apple debía hacerse con licencias de uso de su software de Microsoft”.

“A la mierda Microsoft”

Según Jobs, “todo el diseño de aquel dispositivo estaba mal. Tenía un puntero. En cuanto tienes un puntero, estás muerto. Aquella cena era como la décima vez que me hablaba de ello, y yo estaba tan harto que llegué a casa y me dije: “A la mierda, vamos a enseñarle lo que puede hacer de verdad una tableta”. El caso es que, al día siguiente, Jobs reunió a su equipo y les conminó a fabricar una tableta que “no puede tener puntero ni teclado”. Los usuarios debían ser capaces de teclear tocando la pantalla con los dedos”. ¿Seréis capaces de fabricarme una pantalla así?, preguntó Jobs a los suyos. Seis meses después ya tenía en sus manos “un primer prototipo, rudimentario, aunque viable”. “Me quedé alucinado”, recordaba Jobs. Todo eso sucedió en 2005. Es decir, “la idea que dio origen al iPad se plasmó antes en el iPhone, contribuyó a su nacimiento y ayudó a darle forma”.

“Motorola, empresa estúpida”.

Un arrebato similar provocó al alumbramiento del iPhone, en este caso contra Motorola. Según desvela la biografía escrita por Walter Isaacson, en un encuentro entre Jobs y Ed Zander, consejero delegado de Motorola, este último le adelantó su intención de integrar en el teléfono móvil una cámara digital y un iPod, lo que luego tomó cuerpo en el Rokr, el presunto teléfono del futuro. Según desvela la biografía, Jobs se subía poco menos que por las paredes. “Estoy harto de tratar con empresas estúpidas como Motorola –dijo en una reunión de revisión del iPod-. Hagámoslo nosotros mismos”. Jobs solía ilustrar a sus allegados con los motivos por los que los móviles eran una basura. De esa forma, indica el libro, “Jobs y su equipo comenzaron a entusiasmarse ante la posibilidad de fabricar el teléfono que ellos mismo querrían utilizar. Esa es la mejor motivación de todas”, afirmó Jobs.

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La cara romántica del genio

Pero no toda la imagen que se proyecta en la biografía de Jobs corresponde a un hombre malhumorado y crispado. Todo lo contrario, como se refleja en el capítulo en el que se desvela cómo conoció el genio de Cupertino a la compañera le que acompañó los 20 últimos años de su vida.

El episodio forma parte de las centenares de confidencias que el fundador de Apple desveló a Isaacson y que este manejó con datos del historial amoroso del alma máter de la empresa más valiosa del mundo, el biógrafo realizó un retrato robot de la mujer adecuada para Jobs: “Inteligente pero sencilla. Suficientemente dura como para hacerle frente, pero suficientemente zen como para elevarse por encima de la agitación de su vida. Con buena formación e independiente, pero dispuesta a adaptarse a él y a la creación de una familia. Sensata, pero con un toque etéreo. Con sentido común suficiente como para saber controlarlo, pero lo suficientemente segura de sí misma como para no necesitar hacerlo constantemente. Ya tampoco le vendría mal ser una rubia guapa y esbelta con sentido del humor al que le gustara la comida vegetariana orgánica”.

La descripción corresponde a Laurene Powell (Nueva Jersey, 1963), una estudiante que un jueves por tarde entró tarde en el aula de la Universidad de Stanford donde Jobs iba a impartir una charla.

Según relata la biografía, Powell llegó a la conferencia acompañada de un amigo y, al ver que todos los asientos estaban ocupados, decidieron acomodarse en el pasillo hasta que un bedel les conminó a moverse. Curiosamente, había varias sillas vacías en primera fila que rápidamente hicieron suyas. Casualmente, Jobs tenía asignado el asiento contiguo al de aquella joven. “Miré a mi derecha y me encontré con una chica muy guapa, así que empezamos a hablar”, recordaba Jobs. Charlaron un rato y Lauren bromeó asegurando que estaba allí sentada porque había ganado un sorteo. “Dijo que el premio era que él debía llevarla a cenar”.

Al terminar el discurso, Jobs se entretuvo charlando con algunos alumnos y observó de reojo como Powell se marchaba. Salió corriendo tras ella, chocándose con el decano, que trataba de llamar su atención para hablar con él. Tras alcanzarla en el aparcamiento, le dijo: “Perdona, no habías dicho algo sobre una rifa que habías ganado en la que se supone que debo llevarte a cenar?”. Ella se rió.”¿Qué tal el sábado?”, preguntó él. Ella accedió. Poco después, Jobs cambió de opinión y le preguntó si le apetecía cenar esa misma noche. Ella aceptó.

El primer día de 1990, aquella hija de un marine estadounidense y empleada de Goldman Sachs aceptó la propuesta de matrimonio, formulada al parecer con gran teatralidad. La boda se celebró en marzo de 1991, Jobs tenía 36 años y Powell, 27 años.

Apple fulminará sus récords esta noche

Martes, 18 Octubre 2011

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Puedo poner la mano en el fuego: Apple anunciará esta noche (23:00 horas en España) las mejores cuentas anuales de su vida, haciendo añicos sus viejos registros. No hacen falta muchas cábalas para asegurar que la compañía de la manzana cerrará su ejercicio con crecimientos orgánicos estratosféricos. El consenso de los analistas estima que las ganancias anuales de Apple podrían crecer el 86 por ciento de un año para otro, hasta los 26.171 millones de dólares (más de 19.000 millones de euros), al tiempo que las ventas crecerán el 67 por ciento, hasta los 109.382 millones de dólares (80.000 millones de euros).

El tirón comercial del iPad 2 en todo el mundo y la popularización del iPhone 4 son los motores de una compañía que este año se ha acomodado en lo más alto del olimpo empresarial. Que el planeta digiera su peor crisis no frena a una multinacional que ya presume como la compañía más valiosa por capitalización bursátil (más de 389.000 millones de dólares).

Se mire por donde se mire se encuentran argumentos para reconocer la clarividencia del desaparecido Steve Jobs. Según los analistas consultados, Apple cerrará el cuarto trimestre de su ejercicio fiscal con unos beneficios de 29.429 millones de dólares (21.400 millones de euros), un 44,6 por ciento más que los 20.343 millones de dólares (14.800 millones de euros) del mismo periodo de 2010. Las mismas fuentes apuntan que las ventas en el último trimestre de su ejercicio fiscal rozarán una mejora el 61 por ciento, con un total de 6.932 millones de dólares (más de 5.000 millones de euros), frente a los 4.308 millones de dólares (3.130 millones de euros) del cuarto trimestre de 2010.

Los inversores que sólo se fijen en el último trimestre verán que la pujanza de Apple ha disminuido respecto al tercer trimestre, algo que quizá responda a que el iPhone 4 agota sus últimos días como móvil estrella. Si bien es cierto que el periodo estival es propicio para cambiar de smartphone y de tableta, también parece asumido que las ventas del iPhone 4 podrían apuntar a su declive tras un año de ensueño.

El vigor volverá con mayor fuerza en el próximo trimestre, ya con un iPhone 4S arrasando, tal y como apuntan las ventas durante el primer fin de semana, con más de cuatro millones de unidades vendidas, sólo en siete países (a España llegará el 28 de octubre). A finales del pasado julio, con motivo de la presentación de los resultados del tercer trimestre del año, Apple firmó un crecimiento del 82 por ciento en las ventas y del 125 por ciento en beneficios. En aquella ocasión, Jobs adelantó que su compañía estaba “muy concentrada y entusiasmada en el empeño de poner iO5 e iCloud en nuestras manos”.

(Un extracto de este texto aparece publicado en la edición en papel de elEconomista, en la sección el “Microscopio”, del martes 18 de octubre de 2011)

Steve Jobs salva la presentación del ‘iPad 2′

Jueves, 3 Marzo 2011

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Ayer se solaparon dos muy buenas noticias en la presentación mundial de Apple. La primera es la vuelta a la escena de Steve Jobs, fundador de la empresa de la manzana, convaleciente de una grave enfermedad y retirado momentáneamente de la primera línea de gestión de la compañía. Su fuerza mediática, su fina ironía y su capacidad para entusiasmar siguen cotizando al alza, igual que los títulos de la manzana (que ayer repuntaron el 6 por ciento en el momento de su aparición). Los agoreros que anunciaban la retirada definitiva de Jobs deberían comerse sus lamentables pronósticos. Sin duda, la vuelta de Jobs salvó la presentación de un producto que tiene más ruido que nueces.
La otra gran noticia es el nacimiento de la nueva versión del iPad, una criatura con menos de un año en el mercado que ha sabido convertirse en categoría de producto y llegar a más de 15 millones de usuarios. La nueva tableta se dejó ver ayer físicamente en el centro de artes Yerba Buena de San Francisco y en los estudios londinenses de la BBC, mientras que millones de internautas siguieron la presentación a través de Internet y las redes sociales.

El iPad2 llegará al mercado español el próximo 25 de marzo, dos semanas después que en EEUU, con un precio similar a los actuales iPad tradicionales, a partir de 359 euros su versión más barata (WiFi de 16 gigas). La versión de 32 gigas costará 599 dólares y la de 64 GB, 699 dólares en el mercado americano. Las tabletas Wifi+3G costarán 629, 729 y 829 dólares, según su memoria interna. Así lo anunció ayer Jobs, siempre ovacionado cada vez que subía al escenario. Las novedades del producto, todas ellas importantes, gustaron a medias a los usuarios que horas antes habían hecho sus quinielas con los rumores del mercado.

Lo que quedó claro es que, con la presentación del nuevo iPad2, Apple agigantó sus distancias respecto al resto de la industria tecnológica a golpe de talento, diseño e innovación. Es algo a lo que la compañía californiana tiene acostumbrados a millones de usuarios, casi siempre impacientes por conocer y toquetear el futuro gadget del año.

En esta ocasión el iPad 2 mejora todas las funcionalidades de su anterior versión e incorpora una decena de nuevas prestaciones. Entre éstas destaca la incorporación de dos cámaras, una frontal y otra dorsal, para realizar videotelefonía en movilidad a través de las redes WiFi o
celulares. La herramienta ya existe en el iPhone 4, denominada FaceTime, y ahora aterriza en una tableta diseñada para convertirse en la nueva compañera de la vida digital. Poco a poco, Apple pretende en las comunicaciones audiovisuales enriquecidas darán el relevo a las tradicionales conversaciones telefónicas.

El iPad2 rompió ayer el cascarón con un procesador (A5) el doble de rápido que el anterior (A4), lo que le permitirá realizar varias actividades al mismo tiempo. Jobs aseguró que el nuevo motor de la tableta es ‘increíblemente mas rápido” que su antecesor. Tanta potencia, especialmente agradecida para trabajar con gráficos, no representa menoscabo para la duración de la batería, que rondará las 10 horas de uso y un mes en inactividad. El iPad 2 también añade un puerto HDMI (para ver los contenidos de la tableta en el televisor), reduce el peso de su anterior versión en un tercio e incorpora el editor de vídeo iMovie. Lo que todavía se hará esperar es la incorporación de un puerto USB convencional, estándar que debe producir alergia a Apple.

AT&T y Verizon serán los operadores estadounidenses que comercializarán el dispositivo en sus versiones 3G a partir del 11 de marzo en los EEUU. Todo apunta a que Apple confiará su nueva criatura a los tres operadores principales del mercado español, sin exclusividades iniciales. Los resultados del primer iPad animan a seguir la misma estrategia. Según Jobs, la tableta ha proporcionado a Apple unos ingresos de más de 9.500 millones de dólares.

Entre las decepciones del iPad 2 sobresale la ausencia de la tecnología NFC (Near Field Communication), para realizar micropagos a través de radiofrecuencia. Esta novedad la harán suyos todos los fabricantes de teléfonos inteligentes, pero todavía no ha llegado el momento apra Apple. La ranura para la incorporación de tarjetas SD es otra de las demandas del mercado desatendidas por los magos de Cupertino, igual que la incorporación de un puerto USB convencional, estándar que debe producir alergia a Apple. Lo mismo ocurre con la navegación sobre entornos flash, que siguen sin afinarse.

Por todo lo anterior, el iPad 2 se asoma a un mercado que todavía espera la primera respuesta de Motorola, BlackBerry o HTC, con sus Xoom, PlayBook y Flyer, respectivamente. Sólo los modelos Samsung Galaxy tienen derecho a considerarse competidor del iPad, eso sí, con una cuota de mercado inferior al 5 por ciento.

Samsung ya vende películas para sus tabletas

Jueves, 2 Diciembre 2010

Algunos de los modelos de negocio del siglo pasado han quedado anticuados. Quien quiera avanzar mirando hacia atrás, allá él: posiblemente acabará en el suelo con una torticolis de caballo. De esa forma, las compañías tecnológicas saben que en los tiempos que corren ya no basta con vender cacharros o gadgets, se llamen tabletas, televisores o smarphones. IBM, siempre con buen olfato en estas cuestiones, hace años que cerró el kiosco de los ordenadores personales y portátiles para emplearse en cuerpo y alma en los servicios.

El botín del sector se encuentran en los contenidos y las aplicaciones. De todo eso hablamos en un análisis que mañana publicamos en la edición de papel de ‘elEconomista’. Allí ‘descubro América’ al indicar que el modelo a seguir es Apple, compañía visionaria que no se conforma con distribuir millones de iPhones, iPods, iPads y Macs en todo el mundo, sino que también ha convertido su tienda online iTunes en una máquina de generar dinero. Entre otros detalles, se trata del mayor distribuidor de la industria musical. Con semejante ejemplo de éxito, el resto de los fabricantes sólo tienen que tomar nota y seguir el camino emprendido por los pioneros de California. Es el caso de Samsung, gigante de la electrónica de consumo que ayer anunció la puesta en marcha en España del primer servicio de un videoclub de un fabricante tecnológico.

El objetivo de la compañía surcoreana consiste en facilitar el acceso a los contenidos para consumir en sus cuatro pantallas: televisiones, smartphones, portátiles y tabletas. Paramount, Aurum, Filmax, Selecta Visión, La Central Digital y Dea Planeta son las primeras productoras que trabajan junto a Samsung en este proyecto al que pronto se unirá el resto de los grandes del cine.

Las tarifas de Samsung Movies, que así se llaman la iniciativa, son similares a las del iTunes: 0,99 euros. Como es fácil de adivinar, el coste del servicio varía en función del tipo de película o serie contratada, o si se ofrece en alta definición o en tres dimensiones, entre otros detalles.

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Norman Foster, arquitecto de Apple

Lunes, 29 Noviembre 2010

apple2.JPGDios los cría y ellos se juntan. Son tal para cual. Apple y Norman Foster. La compañía más seductora del mundo con el arquitecto más cotizado del planeta.
Los frutos del nuevo tándem será motivo de orgullo de Steve Jobs y los suyos, aunque la idea no sea precisamente original: Telefónica tiene su ciudad. Santander la suya. Esa tendencia empresarial tiene decenas de referencias en todo el mundo. El caso es que muchas grandes compañías descubrieron hace tiempo las ventajas de concentrarse en megalópolis, donde miles de sus trabajadores comparten filosofía, recursos, oficinas y metros cuadrados.
En ese empeño trabaja Apple, multinacional que ha crecido como la espuma en los últimos años y que sufre crecientes estrecheces en su ‘Infinite Loop’ de Cupertino (California, EEUU). Este periódico desveló en su edición del pasado 29 de noviembre la feliz relación que desde hace meses mantiene el estudio de arquitectura Foster & Partners, fundado por Norman Foster, con el fabricante del iPhone e iPad. El premio Pritzker está trabajando en la creación de la futura ciudad de Apple, instalaciones que incorporarán 40 nuevas hectáreas de superficie a las instalaciones actuales de apenas 14 hectáreas. Como no puede ser de otra forma tratándose de Apple, se trata de un proyecto arquitectónico que hermanará la sostenibilidad energética con el diseño y la tecnología.
La inauguración del futuro cuartel general de la compañía de la manzana representará un hito histórico en un gigante en horas felices. Por lo pronto, hace recientes fechas que Apple se convirtió en la segunda mayor compañía estadounidense por capitalización bursátil, por delante de Microsoft. La compañía de California tiene claro que su sede es un activo más de su marca, motivo por el que no ha escatimado fondos para contratar al arquitecto más cotizado del mundo.
Es obvio que el dinero no es problema, entre otras cosas porque la compañía de Steve Jobs atesora en su caja más de 38.000 millones de euros. Al parecer, los trabajadores de Apple destinados en Cupertino disfrutarán de un entorno idílico para seguir innovando y marcando la pauta tecnológica en todo el mundo.
Como ya ocurre en la ciudad de Masdar, en Abbu Dhabi, también diseñada por Norman Foster, lo coches tendrán prohibido el acceso en una ciudad en el que el transporte de pasajeros será subterráneo y ecológico. La nueva Ciudad de Apple no sólo será una joya urbanística y arquitectónica, sino que también se convertirá en motivo de envidia de sus competidores. Hay más información en http://tinyurl.com/37uu7mw

Apple no se asusta al ir por delante

Mircoles, 17 Noviembre 2010

Apple nunca duerme. Siempre tiene un ojo abierto para no perder detalle de lo que ocurre en su entorno. Lleva décadas marcando tendencias, explorando negocios y abriendo caminos. De esa forma se puede entender sus intenciones de lanzar un operador móvil virtual, tal y como adelantó ayer en una exclusiva mundial el portal ADSLZone, especializado en noticias de Internet y nuevas tecnologías. La noticia es preciosa, de esas que pueden animar un sector atolondrado con sus guerra de tarifas y amustiado con sus insípidas comparativas de pantallas táctiles.
Según esas fuentes, el gigante de California estudia la posibilidad de convertirse en operador de telefonía, de forma que la compañía de Steve Jobs volvería a convertirse en pionero en su sector, algo a lo que ya está sobradamente acostumbrada la firma de la manzana.

Hasta la fecha, ningún fabricante se ha atrevido a dar tan delicado paso, pero alguien tendrá que ser el primero. Si así fuera, yo apostaría por los chicos y chicas de Cupertino. En el caso de que prosperen esas intenciones, Apple completaría el círculo de su negocio de telecomunicaciones: además de proporcionar el terminal y los contenidos, también ofrecería la red sobre la que crecería su tinglado celular. Tratándose de Apple es fácil adivinar que sus fieles clientes también serán sus más eficaces prescriptores. Buena parte de las anteriores líneas aparecerán mañana (18 de noviembre) en la edición en papel de ElEconomista, en la sección de análisis de “El Microscopio”. Esto es un anticipo, por aquello de imitar a Apple en su empeño de intentar ir siempre por delante.

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Hoy es 10 de mayo, el día para reservar el iPad

Domingo, 9 Mayo 2010

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Antes de nada quiero explicar que el protagonista del cuadro que ilustra estas líneas es el Santo Job, personalidad celebrada y distinguida hoy por el santoral.  Sí, hoy es 10 de mayo y tengo señalada esta fecha en el calendario como el día en el que Apple permite realizar reservas del iPad en España a través de su página oficial. Cuando escribo estas líneas han pasado apenas 50 minutos del lunes y en el sitio de la compañía de la manzana no hay forma de reservar nada. Imagino que los jefazos que deciden los asuntos desde Cupertino habrán decidido que el 10 de mayo en España comienza cuando lo hace en California. Quizá tenga alguna relación el hecho de que Apple haya emplazado a sus acólitos hasta el día del Santo Job, varón de admirable paciencia a quien el diablo le sometió a todo tipo de pesares, por no decir otra palabra.  

Dicho esto, hoy he tenido la ocasión de cacharrear con la celebre tableta y he despejado un duda que me carcomía desde que hace unas fechas visité la megatienda de Apple en Boston. Es cierto lo que explicaron los dependientes de que en los iPad comprados en los Estados Unidos no se pueden realizar descargas directas de aplicaciones fuera de aquel país, salvo los usuarios que tengan una cuenta del iTunes (con su correspondiente tarjeta de crédito) datada en la nación de Steve Jobs. Ahora bien, nada impide realizar las descargas de aplicaciones a través del iPhone y, acto seguido, sincronizar ambos dispositivos. El resultado al final es lo mismo, eso sí, con un poco más de vuelta. 

El caso es que me voy a dormir, pensando en el bueno de Job, del que cuentan que vivió 140 años, y dejaré la reserva del iPad para cuando me levante. Para entonces el 10 de mayo ya habrá visto amanecer y podré realizar la reserva de mi capricho.

  

No es buena idea traer un iPad de EEUU

Viernes, 16 Abril 2010

Duele decirlo, pero comprar un iPad en los Estados Unidos para disfrutarlo en Europa es una pésima idea. Lo mires por donde lo mires, no queda más bemoles en España que esperar hasta finales de mayo para disfrutar de la tableta con todas sus prestaciones. Ahora me explico, porque antes quiero reprochar a Apple la escasa consideración que prodiga a los impacientes. Es un chasco, por decirlo de forma suave.

Y es que las cosas no son como eran. Recuerdo que hace décadas había dos frases casi inseparables:“Voy a viajar a Nueva York” y “quieres que te traiga algo”. Ahora rescatamos la misma oferta envenenada pero, en vez de cargar con Levi’s etiqueta roja pensamos que vamos a regresar con un par de iPad en la maleta. Pues esa ocurrencia puede salir muy cara, y no hablo sólo de dinero.

Los empleados del Apple Store de Boston son dolorosamente honestos, especialmente con los clientes extranjeros:
–“Si tú me dices que quieres comprar un iPad, yo no me voy a negar a vendértelo. Es más, yo estoy aquí para eso, pero no te lo recomiendo. Creo que es muy mala idea”.

-¡¿Por qué?! No me chafes el capricho (respondo con otras palabras menos finas).

-Verás, hay dos grandes razones. La primera es que en Europa no podrás descarte las aplicaciones, ni siquiera las gratuitas. Eso sí, podrás utilizar el navegador, el correo electrónico y las cuatro cosas más que ya vienen de serie.

-¿Y la segunda?, inquiero agarrándome a un clavo ardiendo.

-Que las tasas que deberás pagar en la aduana pueden superar varios cientos de dólares.

-Ok, all right, thank youuuuu!
Lo dicho, los residentes en España interesados en adquirir el iPad el primer día pueden apuntarse a la lista de espera a partir del próximo 10 de mayo para comprarlo en suelo patrio y así aprovechar lo realmente valioso del prodigio: las cientos de miles de aplicaciones disponibles. Del dinero, mejor no hablo.

El vídeo es una pequeña broma acerca del significado tradicional de pad en inglés (compresa).

Las ‘telecos’ quieren morder la manzana de Apple

Jueves, 18 Febrero 2010

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Criticar a alguien a sus espaldas es de mal gusto. Y ese es uno de los pecados en los que ha incurrido estos días la industria de las telecomunicaciones en el Mobile World Congress de Barcelona. Todas la compañías se miran el ombligo (y el del prójimo), con sus presentaciones, prototipos y lanzamientos. Con mayor o menor derroche creativo, los fabricantes se afanan para seguir el rastro de la compañía de California, al tiempo que vituperan todo lo que huela a la manzana mordida. Por norma general, los grandes prebostes del tinglado del móvil suelen anunciar terminales con novedades que Apple ya hizo suyas hace casi tres años: pantallas táctiles y tiendas de aplicaciones. Desde aquello no hay realmente disruptivo bajo el sol.

En el MWC que hoy se clausura no hay nada peor que comparar cualquier nuevo móvil con el viejo iPhone. Bueno, quizá existe otra cosa más ominosa: especular con el impacto de la nueva versión del móvil de Apple que llegará el próximo verano y que, a poco que cumpla con la tradición, dejará al resto del sector con la boca abierta.

Los eventos como el MWC duran cuatro días para que la industria no sufra de bizquera durante mucho tiempo. Desde el más pequeño al más grande, todos se vigilan entre sí con el rabillo del ojo para buscar las costuras al rival y propagarlo a los cuatro vientos. Y con Apple ocurre lo mismo, pero sin disimulo alguno. Las compañías acomodadas en el negocio asumen que antes se vivía mejor que ahora, especialmente cuando Apple sólo enredaba con sus Macintosh o Ipod o cuando Google se limitaba a una barra de búsquedas en Internet. El gigante online ya ha dejado claro que su presencia en el móvil es estratégica y que está dispuesto a compartir ingresos con aquellos que remen en su misma dirección.

El iPad fue el gran ausente de una feria en la que numerosos observadores se explayaron con las minusvalías de un dispositivo que, al parecer, puede cojear más de lo que aparenta. Es un equipo que no sirve para leer un libro o periódico electrónico bajo la luz del día por culpa de los reflejos; no permite realizar dos funciones a la vez; está huérfano de puertos USB, ranuras para tarjetas de memoria y sistema de cargador universal.

Es posible que la tableta de Apple no sea perfecta, como no puede ser ninguna primera edición de casi nada. Sin embargo, el prodigio evidencia una necesidad casi indiscutible: se navegaría por el iPhone de forma más cómoda si éste tuviera una pantalla mucho más grande y generosa. Los usuarios de vista cansada seguro que agradecen la navegación sin merma de diotrías, con los dedos como herramientas y con la misma rapidez de acceso a Internet del que enciende una bombilla. Aunque sólo sea por eso, el iPad merece las líneas de promoción gratuitas que la factoría Apple suele ganar con sus productos icónicos.

Apple todavía se percibe como un advenedizo en la industria del móvil. Eso duele a los gigantes del sector que ahora matan por recibir las migajas del App Store. Pese a las críticas, la compañía de Steve Jobs marca el camino de la innovación con varios años de adelanto. Su ideario se reduce a tres conceptos, tres leyes que deberían grabarse en fuego los que se dedican a fabricar artilugios de telecomunicaciones: Tecnología, diseño y sentido común. Tan fácil como morder una manzana.