la Iglesia Católica y su jerarquía
6 Marzo 2008 por ciudadanos
Los periodistas nos preguntan acerca de la opinión institucional de Ciudadanos respecto a la elección y vuelta de Rouco Varela a la presidencia de la Conferencia Episcopal. La respuesta no podía ser otra: no tenemos opinión porque no nos conciernen los procesos electorales de instituciones que cumplen todos los requisitos para ejercer sus fines. En cuanto a su declaración de colaboración leal con la autoridad política, no cabría otra manera de ejercer su responsabilidad, que no ha de entenderse como sometimiento.
La curiosidad viene dada no tanto por la figura del arzobispo, creemos, sino por la postura de Ciudadanos respecto a las relaciones institucionales Iglesia-Estado. Tal como se refleja en nuestro Ideario y en el Programa Electoral, Ciudadanos es un partido que propugna un Estado laico y que defiende la libertad de culto en el ámbito privado, de cualquier religión o creencia, siempre que sus actividades sean lícitas.
Ciudadanos entiende la política desde un profundo respeto al ciudadano y sus libertades. En esa línea, abogamos por la más estricta neutralidad respecto a las creencias individuales en el ámbito de lo público. Con ese fin en mente, aseguramos que hay muchos aspectos en las relaciones entre Iglesia y Estado que deben revisarse.
La labor puramente social o cultural de la Iglesia católica ha de considerarse como tal, y ha de abrirse la posibilidad de colaboración con el Estado a otras entidades privadas (confesionales o no) que presten un servicio de naturaleza pública a la comunidad mediante delegación expresa y controlada desde la Administración. No se olvide la conservación del patrimonio cultural y arquitectónico, que ha de dotarse adecuadamente.
Pero tampoco conviene olvidar que en un Estado democrático no deben mantenerse privilegios fiscales derivados de sistemas feudales y premodernos. Ciudadanos propugna la abolición de las excepciones fiscales vasca y navarra, pero no se queda ahí. Defendemos un principio de autonomía financiera de aplicación general. De acuerdo con este principio, reforzaremos la tendencia a la autofinanciación de los partidos políticos, sindicatos, confesiones religiosas y demás organizaciones no estatales presentes en la sociedad. Tal y como se extrae de nuestro Programa Electoral, toda financiación pública debe ser otorgada bajo criterios de máxima transparencia y publicidad.
Todo ello supone una revisión a fondo del Concordato que evite mantener privilegios donde no debiera haberlos. Estamos seguros de que miles de católicos abogan por una separación total del Estado y por financiarse por sus propios medios, sin favores de la Administración, con las cuentas claras.
Hasta que se resuelvan de modo satisfactorio las relaciones Iglesia-Estado, navegaremos en una cierta ambigüedad en cuanto a qué tipo de declaraciones de cariz político son fair game (en terminología anglosajona) y cuáles no. Cuando se lleven a cabo estas revisiones que proponemos a los votantes, la jerarquía de la Iglesia Católica será más libre, si cabe, para criticar u opinar sobre el Estado y sus instituciones. Así nos ahorraremos buenas dosis de maniqueísmos y alcanzaremos un único rasero por el que juzgar el ejercicio de la ciudadanía en lo público, y el de los credos en lo privado.
¿Y al señor Rouco Varela…? Le deseamos que cumpla con su misión religiosa, de la que deberá responder ante los fieles y ante su Dios. Lo demás son asuntos ciudadanos, y ciudadanos somos todos, católicos y no católicos.
Jacobo Elosua
Coordinador del Comité Electoral en Madrid
Miembro del Consejo General
Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía

