Apple abre el iPhone, pero se queda con la llave

No es casual que el anuncio del nuevo iPhone 3G (que en realidad deberÃa llamarse 3,5G, pues es compatible con las redes móviles HSDPA) tuviera lugar en el marco de la WWDC, la convención mundial de programadores de Apple. El teléfono se ha llevado toda la atención, pero las novedades realmente importantes son la nueva versión del software, el lanzamiento de las herramientas de desarrollo, el modelo de distribución de las aplicaciones y los servicios creados por Apple para utilizar la conexión permanente del teléfono.
El nuevo iPhone 2.0, que vendrá instalado en el iPhone 3G pero también se podrá descargar e instalar en el parque existente de iPhone e iPod Touch, aporta diversas novedades funcionales de interés para los usuarios finales, pero sobre todo caracterÃsticas que permitirán su adopción como terminal corporativo: compatibilidad con Exchange, red privada virtual, cifrado de las conexiones, borrado remoto (dicen que es por si pierdes el teléfono, pero a quien interesa más es a las empresas, que podrán borrar el contenido de los iPhones de sus empleados cuando éstos se marchen, ya sea o no por voluntad propia). Apple ha hecho los deberes; falta ahora que los hagan las operadoras móviles, ofreciendo modalidades de contratación y facturación consolidada a sus clientes empresariales.
La disponibilidad del SDK (kit de desarrollo de software, el conjunto de herramientas de programación que los desarrolladores utilizarán para crear programas para el iPhone) permitirá que surjan todo tipo de aplicaciones, desde juegos hasta programas de gestión, desde utilidades multimedia hasta servicios informativos, que aprovechen las funciones del terminal. Varias de ellas se presentaron en el acto del lunes. Ya circulan por la red centenares de programas creados para el iPhone, pero para usarlos hay que recurrir a complicadas e inestables artimañas técnicas. A partir de ahora, cualquiera podrá crear una aplicación para el iPhone y, a través de la tienda en lÃnea iTunes Store de Apple, ponerla a disposición de los poseedores del teléfono.
Las condiciones son inmejorables: Apple sólo se quedará un 30% del importe de las ventas, y con este margen comercial se hará cargo de la infraestructura y hasta de las comisiones de tarjeta de crédito. El 70% restante será para el programador, que disfrutará asà de las condiciones más ventajosas de este mercado: otros distribuidores de software para móviles se quedan la mitad o más de los ingresos. En iTunes, los programadores ni siquiera tendrán que pagar nada para poder vender en la tienda: sus programas podrán ser incluso gratuitos. Una jugada maestra de Steve Jobs para atraer creadores a su terreno. Un ejemplo: la firma catalana Digital Legends presentó en el acto del lunes la versión iPhone de uno de sus juegos; la misma firma habÃa sido, dos semanas antes, participante destacada en la convención mundial de programadores de Nokia para su sistema operativo S60.
Lo importante es que el procedimiento ‘bendecido’ por Apple para instalar programas de terceros en el iPhone (es decir, el único que no dejará de funcionar cada vez que se actualice el software del teléfono) será el uso de la iTunes Store: ya sea mediante descarga inalámbrica celular o WiFi, o bien con un ordenador personal como intermediario, Apple sigue teniendo la llave para acceder a los seis millones de iPhones vendidos y a los muchos millones más que espera vender a partir del próximo 11 de julio en 22 paÃses. De este modo, la firma acumulará datos valiosÃsimos sobre quién descarga e instala qué, y dónde lo hace. Es el mismo modelo de guardián (gatekeeper) que viene aplicando a las ventas de música, series de TV y pelÃculas, mercados que domina ampliamente en el ámbito digital.
Otros dos anuncios realizados en la WWDC van también en la misma lÃnea: gracias a que el modo natural de funcionamiento del iPhone es el de conexión permanente (las operadoras sólo lo venden con contratos de tarifa plana de datos, asà que no hay motivo para desconectarlo), Apple mantendrá siempre abierto un enlace con cada terminal, enlace al que las aplicaciones podrán recurrir para activar notificaciones (por ejemplo, recibir un aviso cada vez que alguien puje en eBay por algo que tenemos a la venta). La explicación de Apple es que considera poco eficiente dejar programas abiertos en segundo plano, pero resulta algo inquietante saber que nuestro iPhone permanece a la escucha. Por otra parte, tampoco es nada que no hagan ya los BlackBerry y los otros sistemas de correo-e en tiempo real.
La otra novedad que utiliza la modalidad ’siempre conectado’ de los iPhone es el servicio MobileMe. Abonando una cuota anual de 99 dólares, este servicio mantiene sincronizados la agenda, el listÃn de direcciones, los mensajes de correo electrónico y los ficheros de todos los equipos del cliente, desde el iPhone o el iPod Touch hasta el Mac, o incluso el PC con Windows si éste utiliza Microsoft Outlook. Por lo visto en la demostración, supera ampliamente en rendimiento y facilidad a todo lo visto hasta ahora, tanto que costará resistirse a poner en manos de Apple todo nuestro mundo digital.
Por cierto, dos detalles: el iPhone 3G no apareció en ningún momento fÃsicamente sobre el escenario; para ser un equipo que se venderá masivamente dentro de un mes, sorprende que su presencia se limitase a las fotografÃas de la pantalla. La misma pantalla de la que estuvo ausente el habitual triunfalismo de las cifras de ventas: sólo una referencia a los seis millones de unidades, muy lejos de los diez millones previstos para el primer año. Aunque, claro, ya hay una explicación extraoficial: cuando Jobs prometió vender 10 millones de iPhones en un año, no se referÃa a los primeros doce meses de disponibilidad, sino al primer año natural completo. Ya…








