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Si quieres pan no vayas a una ferretería

9 Febrero 2010 por Agustin Velasco

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Yo le he dicho cienes y cienes de veces a Carlos Diez Diez, quizás no directamente pero sí en mis crónicas de pasarela, que sé que las lee, que tenía que buscar nuevos aires, que Londres era la capital donde apreciarían su arte. Pero nada, él empecinado erre que erre con Cibeles, año tras año, haciendo que sus incondicionales nos fustigáramos con la sempiterna pregunta de que por qué no le daban un desfile para él solo. Al fin se lo dieron, y todos más contento que Carmen Martinez Bordiú en un posado de ¡Hola! Pero ahora de nuevo va compartir desfile y es como volver atrás en el tiempo (como cuando sueñas que estás todavía en la facultad y que te quedan aún las asignaturas más difíciles por aprobar y no sabes qué vas a hacer –ese es unos de mis sueños recurrentes que mucha gente comparte). En descargo de Cibeles, y desde mi más absoluta ignorancia del tema –últimamente no me interesa para nada los tejemanejes de la moda española, sólo me interesa por qué a Belén Esteban no se le termina de poner la nueva nariz en su sitio–, debo suponer y supongo que se trata de un movimiento táctico-financiero: quizás Carlos no tenga presupuesto para hacer una colección extensa con esto de la crisis o no puede pagar un desfile individual… yo qué sé. La cosa es que vuelve a compartir escenario con El Delgado Buil, que después de todo no son tan malas compañeras de viaje, es más, son brillantes y muy en sintonía con el rollo Diez Diez.

Los descalabros del programa cibelino son cuantiosos: Krizia Robustella y Jan iú Més se nos fueron a 080; Anke Schlöder otra vez desaparece del programa cual Guadiana; ¿dónde está Antonio Miró?; José Castro, otra podre víctima de la recesión. Por otra parte, más positiva, esta edición es la vuelta al programa oficial de Ion Fiz cual hijo pródigo (¡ya era hora!), y se sube al carro uno de los valores catalanes más interesantes del momento, Teresa Helbig. ¿Sabéis a quién echo de menos especialmente? Al último Premio L’Oreal novel, Amai Rodríguez. ¿Cómo se puede permitir que esta chica se nos escape? Esos talentos hay que incentivarlos con subvenciones, no a los que hacen trapitos muy comerciales y que no aportan nada.

¿Sabes qué? Que si tienes talento y eres amante de la vanguardia, Cibeles no es tu sitio. No me malinterpreten, que en Cibeles sí hay gente con talento y vanguardista,  lo que quiero decir es que si quieres una barra de pan te vas seguramente a una panadería y no se te ocurre pasarte por la ferretería. Si quieres vanguardia estás atento a Londres, que es un valor seguro, y no a Madrid, que exige mucho escrutinio. Pues eso es lo que ha hecho Txell Miras, para mí la sacerdotisa suprema de la deconstrucción. Txell coge su maleta y se va al programa ‘alternativo’ de la pasarela londinense, al llamado On|Off, con una colección que se llama ‘Fancy Bats’ y que mostrará en la Victoria House, en el céntrico barrio de Bloomsbury, el próximo 19 de febrero a las 19:15h. En Madrid a esa hora estarán seguramente desfilando las creaciones de Roberto Verino. ¡¿Quién en su sano juicio cambiaría una cosa por la otra?! (Y ahora que cada uno interprete esa afirmación).

Pues lo dicho… ¿será esta una edición de Cibeles ‘en crisis’? A mí, personalmente, el panorama me aburre un poco, no hay sorpresa ni emoción, y afrontas los desfile como quien va al dentista, es decir, es algo que tienes que hacer pero que sabes que te dolerá, que prometerás que nunca máis y terminarás volviendo irremediablemente. Snif.

La vejación de las rebajas… y el extraño caso de mi hermana

5 Febrero 2010 por Agustin Velasco

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Y el tema de las historias de las rtebajas lo cierro yo… 

Tengo una hermana que tiene una especie de ‘bulimia de rebajas’. Llegada las fechas de “todo al 50%” se lanza a las tiendas más baratas de la ciudad en busca de gangas en poliéster. Si encuentra una falda que le va bien, se compra cinco, las tiene una semana enseñándoselas a todas las vecinas, y termina por devolverlas todas. A ella no le satisface poseer sino dar envidia (aunque las vecinas pasan de ella completamente). “Son todas unas chismosas, me tienen una envía que se mueren, cada vez que entro y salgo se ponen por detrás de las ventanas a vigilarme, a ver qué llevo…”. Yo a eso no lo llamo ‘envidia’, sino ‘manía persecutoria’ (por parte de mi hermana, claro) y no se medica en absoluto. Es lo más cercano a La Antonia de Los Morancos que se pueda hallar… Eso quizás no diga mucho en mi favor, al pertenecer a la misma familia, pero en mi descargo he de decir que alguien tenía que quedarse con los genes normales, y ese he sido yo.

En verdad para ella las rebajas carecen de sentido, para ella todo el año es periodo de rebajas: entre la tienda de los chinos de enfrente de su casa y el mercadillo de los gitanos (es Sevilla se le conoce así, no es que estigmaticemos a nadie con la etnia a la que pertenece) de los domingos, tiene todo el low cost que su vida necesita. Porque ella podrá tener una hipoteca, varias deudas de tarjetas de crédito, matones de las financieras en el portal de su casa y un puesto fijo en el R.A.I., pero siempre tiene 20 euros en la cómoda para bajar a ‘los gitanos’ y dejarse seducir por babuchas con lentejuelas o un bolso de polipiel taiwanés.

Mi hermana es como consumidora lo que Carmen Lomana llamaría “pura fritanga”. No entiende la máxima que yo ya hace tiempo aprendí: en rebajas vete a lo caro, porque el 50% de descuento de una minucia, es doble minucia, mientras que el 50% de un pastón sigue siendo un pastón. Si no tienes pasta, ahorra lo que tienes para grandes causas y pasa de las rebajas; si tienes pasta a mansalva, ¿por qué esperar a las rebajas?, ¿para llevar lo que nadie ha querido o que se ha producido a tal escala que todo el mundo lo llevará?

Además, ¿no os revienta los portavoces de las asociaciones de consumidores? Todos los años salen con la misma monserga. También es verdad que los periodistas tenemos poca imaginación y hacemos (sobre todo los televisivos) año tras año el mis reportaje en que nos dan los consejos básicos para no ser timados en rebajas. Que si el doble etiquetado, que si las prendas no pueden ser de temporadas pasadas, que si no pueden tener taras, etc… ¡Basura! Pongo por caso: te has encaprichado de un abrigo de 300€ y te pasas todas las navidades yendo día a día a la tienda, evitando que otra gente lo compre, sueñas con él, llamas al dependiente a diario para asegurarte que no lo han vendido… Y llega el día de rebajas. ¡¡¡50% de descuento!!!  Espera, esto no está bien. No tiene taras, cierto; es de la temporada, cierto; y está con el doble etiquetado mostrando claramente que le han hecho un 50% de descuento… pone que vale 250€ una vez rebajado y que costaba 500€ pre-rebajas. ¿Ahora qué haces? Lo llevas a la caja y le dices a la dependienta “toma, 150€ y de ahí no paso, tú sabes que esto no valía 500€?”; ¿acaso lo puedes denunciar?, ¿qué pruebas tienes que acrediten que aquello costaba 300€? ¿Fuiste precavido y le hiciste una foto a la prenda y la etiqueta con el móvil en la que sale tu prima con el periódico del día [elEconomista, of course] para demostrar cuándo fue tomada la foto? Me imagino al policía (¿eso se denunciaría en comisaría?) diciéndote: “caballero, esto es su palabra contra la etiqueta, y una etiqueta es al fin y al cabo un documento escrito”.

Que sí, que paso de rebajas, paso del consumismo, cada día estoy más espartano.

De rebaja con los bloggers (3ª parte)

4 Febrero 2010 por Agustin Velasco

Y continuamos con reflexiones sobre las rebajas: 

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Agustín Bonifacio de blogs.hola.com/hongkongblues/

Hace un par de años me encapriché de una prenda de Custo (sí, sí, lo sé, pero afortunadamente ahora mi gusto ha mejorado) aunque tenía un precio IMPORTANTE. Así que esperé a las Rebajas. El primer día me encaminé a la tienda central en Barcelona, miro la prenda, veo que cuesta lo mismo y le digo a la dependienta “¿esto no está rebajado?” y ella me mira con MIRADA FULMINANTE-DE-PERO-QUÉ-DICES-PEDAZO-DE-CUTRE y me suelta “CUSTO NO HACE REBAJAS NI PRECIOS ESPECIALES”. Yo, congelado por el poder de su estatus, solté la prenda y mi ego, y me largué.

Lo que son las cosas, al año siguiente CUSTO anunciaba unas IMPORTANTES REBAJAS cual hijo de vecino, y este año no sólo propone SEGUNDAS REBAJAS sino que parece el Mercadillo de Fuenlabrada.

Sorpresas te da la vida.

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Yolanda López de ylm-spain.blogspot.com

Las Rebajas, eran, y digo eran y no son, aquellos períodos de tiempo determinados en los que los comerciantes bajaban el precio de sus artículos para que los compradores pudiesen adquirir prendas de temporada con un descuento sustancial para sus bolsillos.

Las Rebajas, eran un momento ansiado para aquellas personas que sabían esperar para comprar lo que querían a un precio reducido, es decir, que la paciencia, que todos sabemos que es una virtud, tenía su recompensa. Y digo tenía y no tiene.

Las Rebajas eran como un juego de estrategia para conseguir lo que querías, hasta podías trazar un plan para hacerte con la deseada prenda y eso hacía, y no hace, que lograr tu objetivo produjese  doble satisfacción.

El día previo a las Rebajas era para los compradores algo equiparable a la Noche de Reyes para los niños, era la noche en la que soñabas con adquirir aquello que llevabas meses viendo en un escaparate y que por fin iba a ser tuyo. Una noche de emoción.

Pero… ¡¡Nos han robado “Las Rebajas”!!, y es más, ¡¡nos han robado Las Rebajas y no hemos hecho nada para impedirlo!!

Las rebajas, como tal, no existen desde que se inventaron los outlets, el 50% de descuento en plena temporada de Blanco, los “special prize” y desde que el listillo de Amancio empezó a cerrar Zaras para abrir Lefties excusándose en la crisis.

¡¡Añoro las rebajas de antaño!! Y es más, estoy en huelga de compras en rebajas.Hoy por hoy, las rebajas son el período de tiempo determinado en el que el comerciante saca la mierda que nadie ha querido durante años de sus almacenes y el estúpido comprador (yo misma), como está rebajado, va y lo paga. ¿Por qué lo tengo que comprar yo si antes no lo quiso nadie? Es un escaparate para incrementar las ventas sacando antes de tiempo la ropa para la siguiente temporada y nosotros vamos y la compramos, da igual que haga un frío que las pela que si la camiseta es mona la compramos no vaya a ser que se agote… (¡Hay que fastidiarse!)

Lo más fuerte fue el año pasado, este año me he negado a ir de tiendas en rebajas (de momento), cuando en un Bershka vi un montón de chaquetas de punto y de preciosos colores, que además me venían muy bien y que iba a dar buen uso de ellas por básicas que eran. Cuando me acerqué, un cartel rezaba “Nueva Temporada”  o “New Season” , no recuerdo, y por supuesto, no estaban rebajadas, pero lo peor no fue eso, sino que en la etiqueta de la prenda ponía que eran de la temporada anterior, me explico, estamos en rebajas de invierno, te ponen cartel de “Nueva Temporada”, es decir, primavera-verano, y la etiqueta dice “Fall”, en fin… como los compradores no saben idiomas y menos aún el inglés que es un idioma extrañísimo y que casi nadie aprende, ¡para qué cojones van a gastar en cambiar las etiquetas…

!Y esta es mi visión, pero aún así, sigo picando… mi mejor y más inútil compra de rebajas fue el año pasado cuando me compré una falda tutú tres tallas más que la mía con la excusa de que por unos 3 euros que valía no la iba a dejar allí estando de plena actualidad. La falda todavía está sin arreglar en el armario y sin prisa porque apenas uso faldas ya que tengo complejo de piernas de futbolista y total que como es tan discreta y no me iban a mirar ni nada, estoy esperando a una de dos:

-Engordo tres tallas y así no la arreglo

o

-Me adelgazan las piernas milagrosamente sin dietas ni ejercicio y a lo mejor la pongo algún día (quién sabe ahora que empiezan los carnavales…)

Y esto es lo que puedo decir, que añoro las rebajas de antaño y que estoy en huelga de compras en rebajas.

Y mañana mi versión de las rebajas

De rebaja con los bloggers (2ª parte)

3 Febrero 2010 por Agustin Velasco

Y seguimos con las historias rebajiles de mis bloggers…

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Jose Airam de www.e-coolsystem.net

Estaba en una cadena low-cost en plena Gran Vía de Madrid. Vi unos pantalones que tenían que ser míos pero un adolescente y su abuela se me adelantaron. Me dije: “tarde o temprano los dejarán” y después de estar una hora detrás de ellos disimulando se presentó la ocasión. El chico se estaba probando un jersey y apoyaron el pantalón junto a sus otros bártulos. Sin pensarlo dos veces pasé por su lado como el que no quiere la cosa y me lo llevé.

Como la talla no era la mía decidí probármelos y cuando estaba en calzoncillos con una pierna dentro del pantalón y la otra no, la cortinilla del probador se abrió y apareció la abuela que me sacó al pasillo diciéndome de todo. Por poco me caigo al suelo mientras la buena señora me llenaba de golpes con el bolso (debía llevarlo repleto de piedras). Menos mal que el encargado de probadores vino a mi rescate y me la quitó de encima.

Dicen que en el amor y en la guerra todo vale, aunque yo añadiría que también en las rebajas… ¿Sabéis quién se quedó con el pantalón?

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Alfonso García de http://fonandthemagazines.blogspot.com/

En mi casa, lo de acompañar a mi madre en rebajas, un día mi hermana y otro día yo, es tradición y después de las compras vienen siempre los comentarios del día después: 

Yo: Para que te compras un cinturón negro si tienes cuatro. Que obsesión la de tu hija con el color negro, cualquier día sale a la calle como las hijas de Zapatero.

Mi hermana: Dile a tu hijo que lo has comprado porque te ha gustado y necesitabas uno ancho para el vestido gris. El bolso que te has comprado, con el peso que tiene, necesita un carrito para transportarlo. Dile a tu hijo que si te lo va a llevar él.

Mientras los reproches sobrevuelan la habitación mi madre sale y entra como una exhalación, llevándose cosas y probándose otras. Sin decir nada y sonriendo más que una quinceañera con 100 euros en el Stradivarius.

Pero el momento realmente dantesco de este año se produjo en la sección de caballero de El Corte Inglés mientras le buscábamos un jersey a mi padre en el corner de Burberry (mi padre es de los que dicen que en rebajas solo hay cosas malas, con taras, antiguas, con alguna pega y siempre le llevamos algo con lo que demostrarle-refregarle por los morros que está confundido). Mientras mi madre saludaba con dos besos a las dependientas (creo que a las únicas que no conoce son a las de la sección de discos) yo merodeaba en busca del chollo, cuando de repente me encuentro con una caja de cartón de color rojo (creo que era de cartón por el poco peso que tenía) donde los jerséis estaban en plan mercadillo, totum revolutum, y a un precio muy bajo. Mi sensación fue como la que debe tener el que está en un desierto y se encuentra un oasis, porque lo que hice fue dar un grito para arrancar a mi madre de los brazos de las que yo llamo las mujeres fuertes de la biblia (porque son ocho).

Yo: ¡¡¡Mamaaaaaaa, ven que están tirados de precio!!! 

Fue lo peor que pude hacer, porque una marabunta en plan Jumanji se abalanzó sobre la caja roja  y yo a lo Charlton Heston intenté rescatar algún jersey, pero el que me dio tiempo a coger seguro que estaba hecho a medida para Falete, porque según las hechuras que tenía…

La avalancha que provocaron mis palabras fue tal que hasta las señoras portuguesas, mucho más avispadas que mi madre, me entendieron (el Corte Inglés de Badajoz está lleno de compradores portugueses y que conocen muy bien el castellano por lo que pude ver) acaparando y haciéndose fuertes llegando incluso a desplazar la caja de lugar.

Así es que este año lo que nos hemos traído para mi padre no estaba en rebajas, pero le hemos echado una mentirijilla, más que nada para que no se pusiera muy pesado con que él siempre tiene la razón.

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Xavi Rebes de www.xaviworld82.com

El mundo de las rebajas está plagado de peligrosas trampas y arpías sin corazón dispuestas a cualquier cosa para llevarse lo que creen que es suyo. Personalmente, aplaudo la intensidad y la tenacidad ajenas, pero cuando éstas chocan con mi propia voluntad me convierto en un sediento depredador sin misericordia. ¡Es mío y he dicho que no lo compartiré!

No hace mucho, agotado tras una pequeña disputa por una camisa que claramente había visto yo primero y que por supuesto me llevé, decidí probarme un traje en un conocido centro comercial, de esos en que uno puede dividir las compras en siete cómodos plazos y olvidar que uno gastó una cantidad ingente de dinero.

Indeciso sobre qué hacer con ese traje –por más listas que hago, siempre me salgo y compro de más, pero al dividir el pago uno siente como si en realidad no hubiese comprado nada– salí del probador, a ganar algo de perspectiva, y caí en la cuenta que en el probador de enfrente alguien había organizado una pequeña fiesta para dos, o le estaba cosiendo a su amigo la cremallera con los dientes. Anonadado, no pude más que pensar que tal vez, y sólo tal vez, debería negociar cuando alguien selecciona la misma prenda que yo.

Y mañana más…

De rebajas con los bloggers (1ª parte)

2 Febrero 2010 por Agustin Velasco

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Y ahora que ha llegado febero, vamos a hacer un pequeño inciso rebajil. Pensaba obviarlo ya que las rebajas no son algo que me interese en absoluto. Es más, profeso una extraña religión (de la que su adepta más conocida es Vicky Beckham) que me prohíbe ir de rebajas, recibir transfusiones de sangre de gente que vaya de rebajas o hacer esfuerzos físicos en rebajas. Como escribir artículos de moda no se considera esfuerzo físico (aunque se esté barajando como supuesto legal para incapacitación por enfermedad mental) no tengo excusa para dejar de trabajar durante rebajas. Así que cuando mi editor me pidió que escribiera un post sobre las rebajas me devané los sesos para hacerlo sin traicionar mi fe.

Se me ocurrió pedirle a una serie de bloggers de moda que me contaran una experiencia o reflexión sobre las rebajas. Si visitáis sus blogs encontrareis que son cada uno de su padre y de su madre, muy distintos entre si, y aquí es donde radica lo interesante de este experimento:

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Rocio Melo de www.thehealthyghost.com

Rebajas con Aires de Grandeza

Las rebajas tienen una doble lectura, hay veces en las que al comprar en las tiendas low cost nos dedicamos a recopilar ropa de tendencia que va a caducar a finales de febrero, otras nos decantamos por básicos de firma.

Mi prima Dolores, sin embargo, veía las rebajas como un trampolín hacia un cambio definitivo de estatus. Siempre soñó con pertenecer a la high society, no en vano, hacía que la llamáramos Polola. Pues sí, Polola o Dolores (como yo la conozco) elaboró un plan de ataque para estas últimas rebajas. Estuvo ahorrando los euros que le sobraban del transporte a la Universidad, evitó el café con Patricia De La Fuente y la hermana de Rafita Núñez en la  Facultad de Derecho, escatimó en revistas de moda, hasta que consiguió reunir el dinero para unos loafers (como a ella le gustaba llamarlos) de Prada, expuestos en el escaparate de Cuqui Somosierra. Además, consideró la compra de unas sleepers para su hermano, al cual no entusiasmaron, ya que las comparó con “las zapatillas de luto de su abuela“.

Polola fantaseaba con los Prada, los ojos le temblaban de fiebre, parecía el gato Jim imaginando los “pececillos dorados”. Sus zapatos la catapultarían al trono de la pandi, de la que había referido, entre otras perlas, que vivía en un cortijo del pueblo porque su padre era ganadero y primo hermano de Concha y Sierra.

Cuando reunió la cantidad estimada, se armó de valor, se colocó sus mejores galas, y se encaminó hacia la tienda; sintiendo el calor de la piel de potro, absorbiendo la textura del cuero, y deslizando el silencio regio de sus suelas. Tenía la sensación de llevarlos puestos. Al cruzar el umbral del establecimiento, dio un sonoro “buenas tardes”, y aceleró el paso porque una señora le precedía.

En ese momento, sonó Siempre Así en su móvil, descolgó y una voz aguardentosa le dijo: “Dolores, se ha escapao la borrega“. Polola se puso roja como un queso de bola sin cortar, colgó inmediatamente, sin dejar de comprobar si alguien la estaba observando. Cuando por fin se repuso y su vista alcanzó los zapatos, se percató de que la señora adelantada se había apoderado de su preciado tesoro y estaba pagando en caja.

Una lluvia de ideas la abstrajo: los zapatos, las sleepers, el cortijo, Patricia De La Fuente, y finalmente, el tremendo sentimiento de culpa que la acongojaba. Había renegado de su casa, de su padre, y lo peor de todo, de la borrega. Así, Polola fue asumiendo poco a poco su otro yo, Dolores, y se prometió no renegar nunca de su condición de working class. Antes de marcharse, eso sí, compró un agua de plancha de Santa Maria Novella que era lo más barato de la tienda y que prometía dar a sus prendas un aroma de los más country chic, muy acorde con el olivar de su padre.

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Emilio M. Pardo AKA Grelinno blogs.hola.com/lalluviaensevilla/

El hombre es un lobo para el hombre y la gente en masa no piensa. Lo del hombre y el lobo lo dijo Hobbes hace así como que cienes y cienes de años y tenía más razón que un santo. Lo otro, lo de la masa, no sé quién lo dijo o si alguien lo dijo alguna vez pero el caso es que es una verdad como un templo, una verdad como un puño o una gran verdad del universo… y a los hechos me remito.

Me piden que escriba sobre las rebajas y a eso voy: rebajas, liquidación y gente en masa, esos son mis ingredientes y es que claro, que el hombre tiende a ser animal (lobo -lo decía Hobbes y ahí está Hugh Jackman y Shakira para demostrarlo ¡auhhh, auhhh!-) es algo que sabemos y asumimos, lo mismo que lo de la gente en masa; pero claro, todo ello bajo la palabra REBAJAS se magnifica… sí, sí, lo de las rebajas es lo mismito que la casa de Gran Hermano que ya llevamos 11 ediciones y si en algo coinciden todos es precisamente en eso, que todo en la casa se magnifica, pues eso, en las rebajas también y si para rizar el rizo decimos ‘Liquidación’ no sólo es que se magnifique sino que se eleva a la máxima potencia -como si hiciésemos un macromegasupra Gran Hermano, vamos- y al final pasa lo que termina pasando.

Por razones que no viene el caso explicar ahora al comienzo de estas rebajas me vi ayudando en la liquidación de una gran superficie. Y avisado, lo que se dice avisado, yo iba: me había contado que la gente se peleaba, luchaba con uñas y dientes por lo más absurdo y que se volvían hienas y buitres carroñeros ante la cebra o gacela herida como si de un documental de National Geographic se tratara o tratase. Pero claro, el greli es así, ingenuo perdido, más seguidor de Rousseau que podría decirse, con aquello de que el hombre es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que lo pervierte… ¡y de qué manera!

Así que allí estaba yo, primer domingo de las rebajas, 8’30 AM, preparando la apertura y preguntándome qué es lo que la gente iba a comprar allí porque os aseguro que el peor de los chinos o todoacien era Barneys comparado con lo que allí había… por lo que yo estaba tranquilo, reafirmándome en mi idea de que hay que ver qué exagerada es la gente… hasta que, 9’20 AM y, ¡zas!, allí que empiezo a oir un rumor, un bulle bulle, algo semejante al ruido que hacen las cafeteras italianas de toda la vida cuando el café empieza a subir (los de la generación no-nespresso sabréis de lo que hablo)… vamos, lo mismito que “Cuando ruge la marabunta”,  pero yo continuaba inocente, Rousseau perdido. 9’29 AM y a la par que se subían las persianillas de seguridad y se abrían las puertas todo el personal se situaba en los pasillos laterales de la tienda. Todo el personal, menos yo, el Rouseau de la historia, que allí me quedé en el medio y medio del pasillo central, con los ojos como platos, la boca abierta de medio metro y paralizado por la estupefacción y pánico provocado al ver como cienes y cienes de personas (miles diría si no tuviese pesadillas con sólo recordarlo) entraban en la tienda arrasando con todo como supongo que deben entrar y arrasar esas trombas de agua que inundan casas y ciudades en tan solo segundos… rugido de marabunta, miles de miradas que se clavaban en mí (allí, plantadito, en el medio y medio del pasillo central –justo entre las corbatas 100% seda y los artículos de jardinería-) y sólo poder recordar aquellas imágenes vistas en un telediario en el que una señora, tras ver como el agua había arrasado su casa, decía un: “yo me asomé a la ventana y vi bajar un correntío temeroso”… pues yo igual, yo sólo veía el correntío, aunque en este caso el temeroso era yo.

Cerré los ojos y al volver a abrirlos vi a las gentes y gentas enlazadas en corbatas, cogidas a puñados y sin sentido, lo mismo que un sin sentido era que a la par que cogían corbatas y “parkas de teflón de altísima calidad” (tal cual estaba escrito) como si de toallas al peso se tratase, se peleasen y enredasen en alargaderas, brocas de modelos antiguos de Black&Decker y (atención) un maravilloso recortabordes de jardín por el que un matrimonio se peleaba con otra señora con el resultado siguiente: en el tira y afloja se conoce que el matrimonio tuvo más fuerza y al final la buena señora terminó cediendo pero al hacerlo (y no preverlo el matrimonio) parte del recortabordes salió disparado sesgando parte del brazo de la señora (bueno, dicho así asusta mucho… en realidad fue como si el sacasen un filetillo para la Barbie) y mientras ella, pese al filetillo colgando, se lanzaba al suelo a por el trozo perdido de tan preciado recortabordes su señor marido y al grito de “¡Mari, no lo pierdas, no lo pierdaaaaassss!!!!”, allá que se lanzaba a por unos fascinantes packs de bragas/fajas color carne que, estoy seguro, resultaban el complemento indispensable de sus noche de pasión, lujuria y desenfreno.

Pero como os digo, yo allí, Rousseau perdido, tirándome al suelo (cual miembro del SAMUR de Hospital Central –que es que yo siempre he sido muy de las series de médicos… bueno, muy de series que siempre he sido–), tomando a la mujer sesgada entre mis manos y con lágrimas en los ojos, casi sollozándole, repitiéndole machaconamente un “¿se encuentra bien?, ¿se encuentra bien?, ¿puede oírme?, ¿puede oírme?”, para que sin embargo ella, y una vez que el famoso recorta bordes ya estaba en sus manos, me clavase la mirada como aquellos dos drogadictos en plena ansiedad que robaban y mataban a Mario Postigo mientras su esposa era testigo desde el portal (sí, aquellos de Mecano) debieron clavársela a Mario y  me espetase un frío y calculao: “soy diabética y como esto tenga consecuencias los denuncio”… pero yo allí, Rousseau perdido, pensando en Almodóvar y su Susan… Visite nuestro stand en la planta 4ª, gran liquidación en revólveres, cuchillos y todos los complementos de la mujer inquieta… cuánta verdad en Almodóvar, ¡cuánta!

Mañana más

080 Barcelona… también va de hombres

29 Enero 2010 por Agustin Velasco

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La cuestión es que en España también se hace moda masculina, pero no me refiero a la mayoría de las propuestas de hombres floreros que vemos en Cibeles, sino a una nueva generación de creadores que han enfocado sus fuerzas en el mundo masculino. Esto merece una explicación. En Cibeles hay mucho modisto que saca a la pasarela hombres por el simple hecho de adornar a sus señoronas, y demostrar que saben hacer ropa de caballero, que son creadores todoterreno, pero que después sus prendas ni se producen ni se venden (¡afortunadamente!, porque tratan las prendas masculinas con los mismos parámetros que las femeninas y no quedan nada bien en el cuerpo de los mozalbetes que desfilan, y mucho menos en un hombre real). Hay que salvar a gente como Victorio & Lucchino, que sí que saben hacer ropa masculina y posteriormente la venden muy bien.

Y para unos pocos que saben hacer las cosas bien, viene la pasarela 080 Barcelona y se los roba (en el buen sentido) a Madrid. Me refiero a Jan iú més, que son una pequeña debilidad de un servidor. Creo que es son lo más grande que ha dado el menswear nacional desde… bueno, desde siempre. Y no seré el único que piensa así cuando en esta edición de 080 se han llevado el premio a la Mejor  Colección de Hombre compartido ex aequo con Karlotalaspalas, que es mi otra gran debilidad desde que su trabajo presentado en Pasarela Abierta de Murcia VII me impactara tal y como impacta un misil tomahawk contra su objetivo.

Esta edición 080 ha estado plagada de hombres. Los de Juan Antonio Ávalos (un descubrimiento de 080 en 2007), Crommorc (un palíndromo que esconde a Carolina Caralt y Rosa Tharrats, ganadoras del Premio Catalunya de Dissenyadors Emergents, del Projecte Bressol, en julio de 2007), Martin Lamothe (firma creada por Elena Martín en 2006 y que es de lo más interesante –y con futuro– del mercado), o los chicos malos de Krizia Robustella (otro robo flagrante a Cibeles, musa de high class poligonero, y que adoro, como todo el que me lea asiduamente sabe).

Desde que tengo conciencia recuerdo que la pasarela barcelonesa ha estado cuestionada. Primero  como Gaudi por crear bicefalismo en la moda nacional. Después como Pasarel.la Barcelona porque todo era muy comercial, había fuga de talentos y la Generalitat no apoyaba suficiente el proyecto. Después con 080 por los bandazos que ha dado la Generalitat con el concepto y la organización. Y en todo momento recuerdo haber abogado que Barcelona podría ser una excelente pasarela ‘masculina’ (tesis que aprendí de Pepe Reblet, mi jefe en mi etapa en CentroModa, que es el verdadero visionario en este aspecto). 080 se ha consagrado como plataforma de vanguardia, pero poco a poco parece que se configura como foco de atracción para los diseñadores de menswear. Quizás al final todo fluya naturalmente, porque los creadores vanguardistas, que ven el gran potencial creativo de la moda masculina, se centran cada vez más en esta.

Haced un ejercicio: nombrad 10 diseñadores españoles de impacto surgidos (o ganado renombre) en los últimos 5 años. Y ahora separad los que hacen solo moda femenina de los que hacen hombre o colecciones mixtas. Voy a hacer el mío (a bote pronto):

(1) Jose Castro, (2) Delgado Buil, (3) Krizia Robustella, (4) Joan Fabregas, (5) Jan iú més, (6) Karlotalaspalas, (7) Yiyi Gutz, (8) Juan Pedro López, (9) Juan Antonio Ávalos y (10) EBP Eduard Ballester.

Me da sólo 3 que se dedican exclusivamente a la mujer… sintomático, ¿verdad?

¿Cuál es el porcentaje que os da? Tengo curiosidad.

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París Hombre… tendencias, sí, pero cediendo terreno a la realidad

27 Enero 2010 por Agustin Velasco

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Cuando hablo de París siempre tengo la tentación de parafrasear a Enrique IV de Francia con aquello de Paris vaut bien une messe (París bien vale una misa). Pero sucumbir a la tentación sería repetirme hasta la saciedad… aún así, lo he vuelto a hacer.

Si decíamos que Milán era el espejo del hombre racional, París es la cuna de las tendencias. En esta última edición al hombre pájaro de Ann Demeulemeester, los puritanos de Rick Owens, la nueva versión de Julian Schnabel en pijama y blazer visto por Viktor & Rolf, los tecno-bandoleros de Juun.J, el Sherlock Holmes 2.0 de John Galliano, etc…

Yo comprendo que los mismos que se sintieron encantados con el post anterior sobre el traje gris ahora se echen las manos a la cabeza. “¡Ni jarto de orujo salgo a la calle con esa pinta!” se dirán. Una vez toca hacer un ejercicio didáctico con respecto a la moda: cuando asistimos a una pasarela de tendencias, con un estilista desbocado en el backstage, hay que ajustar la mirada para no ver el efecto final, sino diseccionarlo. Pongamos un ejemplo: el look de Boris Bidjan Saberi que he elegido. Se le quita esa especia de chaqueta con cuello de chimenea y nos quedamos con dos piezas (pantalón y suéter) perfectamente ponibles. Miremos el look de Gaspard Yurkievich. “¡Uy qué modeeellllno!”. Pues no, porque coges el pluma sin mangas y te lo pones con tu traje gris milanés y ya eres el más molón y estiloso de la oficina.

Pero hay que ser sinceros, París ya no es lo que era, las propuestas elegantes y formales se han multiplicado en los últimos tiempos. Vuitton, Balenciaga, Ungaro, YSL, Tim Hamilton, Cerruti, Dunhill, Balmain, Dior, Hermès… todos retoman lo clásico. Definitivamente los ‘modernos’ no son público objetivo nunca más, las firmas van a lo seguro, a la gente con pasta, los de siempre, los no afectados por la crisis. Hasta ahora a estos se los marginaba y se los redirigía a la tienda: “mire caballero, no se moleste en ver nuestro desfile, vaya a la tienda que es donde encontrará todo aquello que necesita y se ajusta a su estilo”. Era un gesto hipócrita total, snob si lo prefieren. De cara al mundo las grandes griffes eran modernas hasta la médula, pero después se sustentaban a golpe de tarjeta de esos clientes que no encontraban reflejo en sus shows.

La pasarela parisina se ha vuelto más honrada, defiende a su cliente real, expone las prendas que definitivamente van a tener salida. Y está aprendiendo que el verdadero espectáculo no está en las imágenes alocadas de sus modelos delgaduchos e imberbes vestidos al tropezón, sino en las prendas bien ejecutadas, de calidad, deseables… ¡reales!

Bienvenidos a la Reality Fashion, los show empiezan a hablar otro idioma, y no necesariamente desfilando.

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Milán Hombre… el triunfo del traje gris

25 Enero 2010 por Agustin Velasco

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En esta ocasión no me he currado las pasarelas masculinas que presentan las propuestas del próximo otoño/invierno 2010/2011, es decir, no he asistido a los desfiles. No se puede estar en misa y repicando, y a veces (no, siempre) hay que sacrificar pasarelas. Pero afortunadamente Internet ha hecho posible que podamos juzgar desfiles sin movernos de casa. Claro está que se pierde información como el ambiente, las reacciones de la audiencia… pero no se omite nada realmente esencial. Es más, contemplar las colecciones vía ‘foto’ siempre te da una perspectiva más detallada de la ropa, que estando in situ en la pasarela pasa a un ritmo frenético frente a tus ojos y que si te embobas con la celebrity que está sentada enfrente tuya o apartas la vista para apuntar algo en tu cuaderno… ¡y voilá!, ¡ya te perdiste un modelito que ha pasado por delante a traición!

En este primer post sobre la moda masculina que nos llegará en seis meses se lo dedico a Milán, primero por rigor cronológico, pero sobre todo porque voy a intentar remarcar la actitud de las dos grandes pasarelas: Milán, el hombre real y la masculinidad clásica, y París, tendencias y vanguardia. Indudablemente en ambas capitales sedan todas estas cualidades pero tuviéramos una balanza para pesar los valores el resultado sería el que acabo de esbozar.

Con Milán en perspectiva podemos afirmar que el próximo otoño es el momento del traje sartorial gris. Pero gris no significa en este caso anodino, sino todo lo contrario, significa distinción. Un excelente ejemplo de ello fue la colección Ermenegildo Zegna, que para gusto de un servidor, fue una muestra magistral de cómo el hombre de toda la vida no ha pasado nunca de moda. Sólo había estado un poco escondido detrás de la cortina de las tendencias esperando su ocasión para descorrer esa capa de superficialidad y gritar al mundo que hay cosas que ni han cambiado ni cambiarán, porque lo excelsior no tiene rival.

Tú, hombre de negocios, ejecutivo, financiero… Tú, hombre que cada mañana sale al mundo con la responsabilidad de comértelo, necesitas una buena armadura que te haga prevalecer. Y esa armadura no es sino un traje bien cortado, con las mejores telas, los detalles más cuidados. Un traje que te distinga. Si eres de lo que gustan sentirse arropado por un chaqueta cruzada quizá sea conveniente que eches un ojo a Brioni o a la línea más joven de Zegna, Z Zegna. Si buscas un corte urbano y versátil, y con un punto hasta bohemio, mejor pásate por Prada o presta atención a las propuestas de Caruso. Si estás alto de los tejidos lisos y quieres ver la vida a cuadros, la gama es inabarcable de Canali a Ferré. Quizás busques colores innovadores menos previsibles pero sin llamar la atención, ¿qué tal un borgoña de Marni?

Una de las cosas de las que más me arrepiento de no ir a Milán es que no he podido ver las propuestas de tejidos de los fabricantes del lugar, es como un pequeño vicio oculto: visito lanificios, me explican cuáles son las tendencias que proponen, e incluso me hago de algún que otro corte de tela para un traje o trench. Lo difícil es después, de vuelta, encontrar quién te haga un traje con esa tela porque los sastres, por supuesto, quieren trabajar con sus telas. Tengo muchas ganas de conocer las instalaciones de Reda, en el Piamonte, y siempre me prometo reservar un día de mis idas para hacer una excursión… pero siempre voy con prisas. Prometo dedicarle un tema a los tejidos de esta primavera.

Mientras tanto… id eligiendo traje:

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Periodista de moda… una profesión de locos

22 Enero 2010 por Agustin Velasco

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Mucho pensáis que ser periodista de moda es lo más glamuroso que existe por detrás de ser Vicky Beckham. Pues ni Vicky es tan glamuroso ni mi profesión es tan ideal. Esta semana ha sido un infierno porque he tenido un par de encargos extras para una revista de las de primerísimo nivel, de las que serías capaz de matar a sus redactores para optar a sus puestos (NO ESTOY DANDO IDEAS). Me contacta la subdirectora de la revista, que es un verdadero encanto, y me dice que me encargan dos temas (la parte maravillosa del asunto) pero que sólo tengo una semana (que es la parte mala que siempre acompaña a la buena… supongo que había más margen, pero conocen mi tendencia a comerme los deadlines). Así que me pongo manos a la obra y empiezo a contactar con gente, cerrar entrevistas, etc… con un margen que imprimía en mi voz carácter de urgencia.

No puedo contar de qué iba el artículo hasta que se publique. Eso forma parte del juramento de confidencialidad que todos los periodistas hacemos cuando empezamos en el negocio. Pero si puedo desvelar, porque al final se quedó fuera del artículo, que me interesaba entrevistar a Pedro Izquierdo, un genio relojero que hace unas restauraciones maravillosas y precisas de piezas antiguas que no han sido tratadas con mimo.

Esta anécdota la voy a contar para desmitificar mi profesión y veáis lo que tenemos que soportar a veces… para cortarme las venas me falta poco.

VIERNES 15 DE ENERO

Ya había entrevistado hace tiempo a Pedro Izquierdo para elEconomista así que busco en la web su página y llamo al número de telefonee a su oficina. Me contesta una telefonista super amable:

-Centro Relojero Pedro Izquierdo, dígame

-Hola, soy fulanito, de la revista tal, ¿me pasas con el responsable de prensa?

-Viene por las tardes. Debe llamar a partir de las 16:30 h.

-Estupendo, ¿por quién pregunto luego?

-Por Juana.

-Agradecido.

-A usted.

Cuelgo y apunto el teléfono al que he llamado en mi agenda: JUANA, PRENSA PEDRO IZQUIERDO T. XXX XXX XXX. Como por la tarde tenía que coger mi avión lo dejo ya para el lunes, dando por hecho que todo iría tan fluido como la otra vez que entrevisté a este relojero tan cordial, del que aprendí tanto, y del que uno percibe algo al instante, que ama su trabajo.

LUNES 18 DE ENERO

Cojo mi agenda y llamo a eso de las 18:00 h.

-Hola, ¿me pasa con Juana?

-Sí, soy yo, qué desea.

-Soy fulanito de tal de tal revista, estoy haciendo un artículo sobre tal cosa y estaba interesado en entrevistar a Pedro Izquierdo. Bueno, de hecho no es la primera vez que le hago una entrevista, ya salió en elEconomista…

-No me suena… no lo recuerdo.

-Normal, ya hace un año mínimo de eso. Pero me gustaría hacerle unas preguntas, no le ocuparé mucho tiempo.

-Uhhhhh… ¿Y cómo lo haríamos? ¿Ahora?

-No, ahora no –yo no quería asaltar a nadie sin aviso previo y de todas formas tenía margen hasta el miércoles- , mejor mañana, ¿no? ¿Sobre qué hora llamo que le venga bien?

-Pues a esta misma.

-Estupendo, hasta mañana.

MARTES 19 DE ENERO:

-¿Diga?

-Hola, ¿Juana?

-Sí.

-Soy fulanito de tal para lo de la entrevista.

-Ah, sí.

Se queda callada, yo espero que me pase con Pedro Izquierdo, viendo que no habla le dio:

-¿La hacemos ya? –en un intento de conocer sus planes.

-Sí.

Se queda callada, no me pasa con nadie, pasan cono 20 segundos eternos en silencio telefónico. ¿Sigue al otro lado de la línea? ¿Necesita que le de un santo y seña para pasarme con el relojero?

-¿Oiga? -ese soy yo-, podemos empezar cuando quiera.

-Vale, pero haga las preguntas -¿¿??

-¿No me pasa con Pedro?

-¿Qué Pedro?

-Pedro Izquierdo, ¿para hacerle las preguntas?

-Yo creía que Pedro iba a hacerme las preguntas a mí -¿¿¿¿¿?????

-¡Espere! ¿Eso no es Centro Relojero de Pedro Izquierdo?

-No.

-¿No?

-No.

Me quedo a cuadros. Entonces entro en la web y compruebo el teléfono que tengo apuntado. Me doy cuenta que tras la primera llamada que hice -correcta- tergiversé un 4 por un 9, y las otras llamadas corresponden a… ¿A quién diablos corresponde ese teléfono? ¿A dónde he llamado? ¿Por qué se llamaba esa mujer Juana también? ¿De verdad se llamaba Juana? ¿Por qué esa mujer creía que yo podía estar interesado en entrevistarla? Y lo más importante, ¿qué iba a hacer entonces tras perder dos valiosísimos días de trabajo?

¿Comprendéis cuando digo que este trabajo es de locos? ¿Comprendéis cuando Ramón Fano tituló su libro ‘La moda mata pero no engorda’? Lo dicho… la semana que viene la dedicaremos a analizar las colecciones masculinas que se están presentando en Milán y París.

¿Quién ha dicho que llevar pajarita es de antiguos?

19 Enero 2010 por Agustin Velasco

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Uno es humano y siempre lleva prisas, por que se termina errando, así que me siento frente al ordenador hoy como desagravio. Hace un par de semanas publiqué en elEconomista un tema sobre las pajaritas, que han vuelto con fuerza y tal y tal… lo que ya sabemos de sobra por aquí. Pero de las firmas que nombraba en el artículo, sin quererlo, masacré a una cometiendo dos erratas, una en el nombre del diseñador y otra al escribir la web. Total, que Miguel Jarabo, que es el creador de pajaritas en cuestión, tenía derecho a patearme la cabeza de aquí a China (que es donde vive la mitad del año mi amiga Anjara y hubiera aprovechado para visitarla), pero sin embargo me dio las gracias y me hizo sentir peor aún porque soy hombre perfeccionista por naturaleza y si me equivoco qué menos que unos pocos insultos para limpiar la conciencia. ¡¡Y para colmo no saqué fotos de sus creaciones!!

Así que aquí estoy para desagraviarlo aunque él crea que no hace falta. Las pajaritas de de Miguel Jarabo (www.jarabowtie.com) las conocí por medio de Neo2 (al César lo que es del César) y estaba deseando mostrarlas. Así que le hice una pequeña entrevista:

Háblame de tu empresa. ¿De dónde eres? ¿Sois más socios? ¿Qué tipo de red de distribución te interesa? Trabajo yo solo en un pequeño taller en Madrid, aunque siempre estoy rodeado de gente que colabora conmigo en sesiones de fotos, producción, distribución… Ahora mismo tengo cuatro puntos de venta: Madrid, Bilbao, Barcelona y Berlín, aparte de vender las pajaritas en la tienda online de mi web www.jarabowtie.com.  La distribución que me planteo es poder vender las pajaritas en diferentes ciudades pero muy pocos puntos de venta dentro de cada ciudad, eso es lo que le da exclusividad a mi producto. 

¿Cómo te surge la idea de hacer pajaritas? Siempre me ha llamado la atención este complemento y hace ya unos cuantos años me dio por experimentar y hacer las primeras, hasta que decidí tomármelo en serio y hacer una colección completa exclusiva de pajaritas. 

¿De dónde crees que nace la tendencia actual de usar pajarita? La pajarita es un complemento que se usa desde el siglo XVII y nunca se ha pasado de moda y no se pasará nunca. Simplemente es eso, un complemento más como un zapato o un bolso. Pienso que la moda es un elemento cíclico en el que cada temporada hay una prenda a la que se le nombra el ‘must’, y parece que ahora le ha llegado el turno a las pajaritas.

¿Cuál es el perfil de tus clientes? La verdad es que tengo clientes de todo tipo, desde el hombre adulto que un día le apetece ponerse algo más atrevido, hasta el público más joven al que parece que le cuesta menos atreverse a ponerse mis diseños.

¿Crees que en este momento el público más conservador es precisamente el más reticente a la vuelta de la pajarita? Yo no lo creo. Lo importante es la personalidad de cada uno, si hay algo que te guste debes ser fiel a ti mismo y estar por encima de las modas.

¿Qué dirías que hacen especiales tus creaciones respecto a lo que se puede encontrar en el mercado? Lo primero que son pajaritas totalmente artesanales. Al igual que las cajas en las que vienen presentadas que también esta hechas a mano en un taller pequeño. Además, la producción es muy pequeña, se sacan pocas unidades de cada modelo. Por no hablar de las ediciones limitadas que iré sacando de las que solo se harán tres pajaritas. Lo que pretendo también con esta colección es desvincularla un poco de la imagen actual que tenemos, asociar la idea de pajarita a traje o smoking, y plantear un look totalmente diferente en el que te la puedas poner con un polo y un vaquero. 

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