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Pregunta: ¿Cuál sería una buena elección para empezar una colección de relojes?

21 Mayo 2015 por Agustin Velasco

Siempre me han gustado los relojes y tengo una colección curiosa de ellos, pero todos de marcas asequibles. Ahora que me lo puedo permitir me gustaría comenzar a coleccionar relojes de alta gama pero me da un poco de pánico dar el primer paso por miedo a elegir mal. ¿Qué me recomendarías?

Los amantes de relojes tienen muy claro aquello que hace de un reloj una pieza de colección, pero sin duda el momento de comprar el primer reloj de precio importante es digno de un ataque de pánico. ¿Estaré eligiendo bien?, ¿esto es lo mejor que puedo hacer con mi dinero?, ¿qué modelos será el más adecuado?

Yo siempre digo que elegir un reloj-joya comprende cierta preparación mental, algo parecido a cuando te haces un tatuaje. Exige cierta madurez y determinación. Cuando te haces un tatuaje has de pensarlo bien porque te va a acompañar siempre y acometer la empresa irreflexivamente puede llevarte a recordar lo estúpido que eres cada vez que te asomes al espejo para el resto de tu vida. Un reloj de colección es igual, debes tener claro no sólo que te gusta hoy, sino que seguirá gustándote mañana, dentro de un año, de una década y más allá. Es decir, debes elegir un reloj que se conserve a lo largo de los años como un buen vino, no sólo conservando su calidad sino mejorando a cada paso.

Por eso, en ese primer momento de comenzar a comprar relojes, lo idóneo es decantarse por un modelo clásico, resistente a las tendencias. ¿Eso qué significa? Que debes elegir un modelo simple, y que su belleza resida precisamente en esa sensación de que podría haber sido el reloj de tu padre o de tu abuelo. Confía en las firmas de prestigio reconocido, en esas que se repiten en el universo del reloj vintage, es una garantía en cuanto a calidad de su maquinaria. Se comedido en las dimensiones, evita los extremos. Lo ideal es un reloj entre los 38 y 40 mm. Y si el presupuesto lo permite, que haya algo de ‘nobleza’ en su metal, como platino.

Ejemplo: Entre las piezas presentadas en la última Feria de Basilea, a mí me gusta mucho el Blancpain de la Colección Villeret con referencia 6669-3642-55B.

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Un estilo muy simple y clásico, a la vez que bello, donde se pone de manifiesto los valores auténticos de la relojería tradicional. Un modelo intemporal con caja doble pomme de oro rojo de 40 mm y números romanos. Ahora bien… ni sé el precio, ni quiero darme un susto preguntándolo, pero yo apostaría a que sube de los 20.000 euros.

Buscar bañador es una pesadilla

11 Mayo 2015 por Agustin Velasco

¡Qué difícil es encontrar un bañador con estilo! ¿No os pasa que cuando llega el momento de buscar un bañador para la temporada y salís de compras todo lo que veis es realmente horrible? Bueno, quizás solo sea una impresión mía… amén del tema de las tallas en el que no voy a entrar.

Pues bien, la cosa es que cuando te decides y tratas de encontrar un bañador con un poco de clase te topas como que esta temporada solo se llevan esas horribles bermudas por debajo de las rodillas de quinceañero de barrio marginal que las firmas de moda te venden como lo más moderno. De verdad  que lo he intentado, pero si no eres alto, tienes cinturita, estás fibrado, tienes tableta de chocolate en el vientre (no dentro, en la barriga, ya digerida, como en mi caso), pelo decolorado por el sol y el salitre de las olas cual surfero de Malibú… la cosa no termina de funcionar.

Después de saturan con esos trajes de baños en plan Speedo… Vale, en la intimidad te lo acepto, pero para prestarte a ser centro de las miradas… o tienes mucha confianza en ti mismo o tienes mucha… confianza y punto, que marque con generosidad. ¡Descartado!

¿Tan difícil es encontrar un traje de baño que vaya a medio muslo (que ni exhiba ni te dé la sensación de que te bañas completamente vestido)? Pues sí, los hay, pero después llega el tema del tejido y el patrón. Yo soy de los que buscan los bañadores de algodón, no esos sintéticos que cuando les pasa la mano… sí, serán muy ligeros, ¡pero da un repelús! Algodón de buena calidad, eso sí. Y eso exige un patronaje que no sea extremadamente holgado, pero que tampoco sea tan ajustado que te estrangule los movimientos. ¡¡¡Ah, y el estampado!!! Ya sé que para gusto los colores, claro, pero el ‘buen’ gusto en una calle de una sola dirección (aunque haya tanto kamikaze descerebrado que insista en transitarla en sentido contrario). Yo soy de los que creen que el verano exige colores brillantes, estampados originales… ¡Qué fácil caer en el ‘horror’ (no horror vacui, sino horror a secas)!

Por eso quiero mostraros una firma americana de factura italiana y distribución básicamente a través de su tienda web: Turquese (www.turquese.com). Solo tienen un tipo de bañador, sí, pero es perfecto, en estilo y forma, mucho más cómodo que los clásicos Vilebrequim, que suelen ser más ajustados. 250 dólares, hecho en Italia, algodón de gran calidad y ligero, con bolsillos, ¡y tallas para todos! Yo, por mí, ya he dejado de buscar.

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Tristana, una forma sibarita de entender la moda

28 Abril 2015 por Agustin Velasco

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Tristana es una firma con un propósito claro: crear piezas únicas, icónicas, que aúnen diseño y confección artesanal sin necesidad de etiquetas. La única etiqueta que enarbolan en Tristana es la de la excelencia basada en una confección exquisita y la selección de los mejores materiales. Detrás de este proyecto están el diseñador Goyo Fernández y el emprendedor Agustín Vivancos, que han querido unir innovación en el producto, con un halo de exclusividad y ese trato esmerado al que el cliente de sastrería está acostumbrado. “Goyo y yo nos conocimos en Just One, yo era cliente” relata Agustín Vivancos, un emprendedor nato con 20 años de experiencia en el lanzamiento de startups, desarrollo de nuevos productos y de estrategias corporativas. “Siempre hablamos de la calidad de las prendas, de la vuelta a lo ‘hecho a mano’, y de las opciones que había en el mercado. Ninguna de ellas nos satisfacía, así que decidimos crear nosotros la marca”. Goyo Fernández lanzó su primera tienda, Just One, en Madrid en 1989, conviertiéndolaen un icono de modernidad apostando por creadores de la talla de Martin Margiela, Comme des Garçons (Rei kawakubo), Junya Watanabe o Alaïa.

Para el debut de Tristana han apostado por la chaqueta como piedra angular del proyecto. “Es un pieza esencial y atemporal. De uso diario. El gran reto era hacer algo especial de algo tan usado y extendido”. Así nació #415 gramos, la chaqueta de cashmere más ligera del mundo, que se adapta y se personaliza para cada cliente. En ella confluyen manufactura artesanal cien por cien española y la exquisitez de los tejidos de la firma italiana Loro Piana. Una prenda llamada a ser un tesoro en el armario de cualquier caballero.

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#415 gramos debe su nombre justamente al peso chaqueta, donde los tejidos tienen un papel esencial. Para la temporada de verano se trabaja con el cashmere cloud de 200 gr/m, de extrema suavidad y ligereza, perfecta para temperaturas estivales. Para el invierno sin embargo mezclan un tejido con un 70% de cashmere y un 30% de visón. “Cuando estás buscando la excelencia tienes que ir a las mejores empresas de tejidos del mundo. Fue fácil, ya que solo hay unas pocas en el mundo, Loro Piana entre ellas. Buscábamos el tejido de cashmere más ligero, queríamos la sensación de un foulard en una chaqueta”.

Su fabricación está repleto de detalles singulares como la ausencia de forro, entretela u hombreras. Los hombros van punteados a mano y resaltan la grinza o pliegues típicos de la sastrería napolitana. Las sisas están cosidas a mano y ajustadas al milímetro. Se incorpora el ticket poquet o cerillera a pesar de la ausencia de forro. Y los ojales de tipo lágrima se cosen a mano con un hilo muy fino y delicado. Para ellos los rasgos que hacen singular a su producto son “por un lado el producto, es la chaqueta de cashmere más ligera del mundo, y por otro lado la honestidad en la relación calidad y valor”.

La primera colección de Tristana se basa en una Limited Edition,  confeccionada con una tela de cuadros, de la que se proyectan cinco modelos inspirados en la gama de colores lisos que la conforman: azul klein, navy, dark blue, gris y verde. Y ese será el modelo que seguirán futuras colecciones. “En invierno lanzaremos también abrigos, y posiblemente llegue una colección de mujer, nos están demandando ‘la chaqueta de hombre que toda mujer quiere llevar’”.

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La prenda Tristana se hace a medida para cada cliente y se personaliza, combinando el cuidado de la sastrería a medida con las prendas ready-to-wear, con un plazo de entrega aproximado de cuatro semanas. “La chaqueta se puede conseguir online, en la página web www.tristanamad.com o a través de trunkshows que realizaremos dos veces al año en las principales ciudades del mundo”. Ese es el nuevo modelo de negocio que preconizan basado inicialmente en el trato personal y directo, pero fusionándolo con las nuevas formas de comercio electrónico.

El hombre al que se dirigen es un tipo de hombre no tan interesado en la moda como en el estilo, por eso es tan importante trabajar la atemporalidad de las prendas, para que formen parte del armario de ese hombre temporada tras temporada de una manera orgánica. “Que sea de calidad y atemporal no significa que no esté en tendencia. De hecho hay una reivindicación hacia lo hecho a mano, con toque artesanal, local, de calidad. Es una tendencia que año tras año se repite. Nuestros clientes son los Patricians, aquellos que consumen el lujo de forma discreta. Lo hacen para ellos mismos, no quieren aparentar, no necesitan que una marca les proyecte su personalidad”.

La Feria de Abril: el hombre y etiqueta al vestir

20 Abril 2015 por Agustin Velasco

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Esta noche se producirá el famoso ‘Alumbrao’ de la Feria de Abril de Sevilla y esta pequeña ciudad efímera de calles de albero, casetas de lona y farolillos de papel, se convertirá en el epicentro de la vida social de la ciudad generando una cifra de negocio que se estima entorno a los 675 millones de euros. Pero más allá de todas las cuentas que puedan hacerse, la Feria es un evento social donde estar, ser, ver y dejarse ver. Al visitante de fuera que llegue a Sevilla en estos días puede parecerle simplemente una expresión del colorista folclore más característico de ‘lo español’. Pero para los sevillanos es parte de su idiosincrasia, no es una fiesta popular o una curiosidad que visitar, es una extensión de su casa, de su vida, de su manera de relacionarse con los suyos. A veces, los que bajan del AVE se adentran en el Real de la Feria con ojos de turistas, los más osados en pantalón corto y camiseta, gorro de guiri y cámara fotográfica en ristre. Y precisamente aquellos que se acerque con esa actitud a esta celebración serán  los que se sentirán más desplazados y ajenos a ella, sin posibilidad de disfrutar, comprender o participar en su realidad.

En hombre en Sevilla se acicala para acudir a la Feria. Ir allí supone reunirse con gente a la que estimas o con compromisos ineludibles: amigos, familia, socios, clientes, colegas… Y aunque reine un ambiento festivo no deja de ser el momento en el que mostrar tu mejor cara. La etiqueta que rige en el Real es bastante diáfana, y la chaqueta es el eje sobre el que todo orbita. “Para mí es fundamental la chaqueta y la corbata, creo que es una de las claves de la Feria, uno de los atractivos es que la gente se arregle y se prepare” me reflexiona Alfonso Candau, relaciones públicas, fundador de Génova Comunicación y sevillano de pro. “Cuando nos preparamos siempre tendemos a pasárnoslo mejor”. El clasicismo es la regla imperante, prendas de buenas hechuras, discretas pero lucidas y algún toque de distinción. “Hay que buscar introducir un toque divertido en el terno que nos pongamos, sin ser exagerado” continúa Candau, “algo como un pañuelo de lunares o introducir los lunares en la corbata. Ahora se han puesto de moda los calcetines creativos, así que por qué no llevarlos en los pies. Pero, ¡ojo!, sólo un detalle divertido, ya que muchos, nos harán llamar la atención, y recordemos que la elegancia es pasar desapercibido. Quizás hoy por hoy no lo entendemos así, pero tampoco es muy elegante ir llamando la atención”.

Al ‘turista’ puede sorprenderle que para el sevillano sea una ocasión con etiqueta al vestir, pero no olvidemos que el hombre por lo general acompaña a una mujer vestida de flamenca, y cuando esta no viste de flamenca luce sus mejores galas. “La Feria requiere de un dress code bastante cuidado para el hombre” opina Alejandro Becé, periodista de moda y bloguero, “sobre todo para no contrastar demasiado con las mujeres que van vestida de flamenca. Yo no soy de esos puristas que exigen media etiqueta, es más, me gusta combinar americana y pantalones para ir más cómodo, depende de qué día. Pero para mí el imprescindible absoluto es el pañuelo. Creo que muchos hombres que no se atreven por opciones más arriesgadas o coloridas lo usan a la perfección en esta semana”.

Lamentablemente las buenas costumbre se van perdiendo y cada vez más se ve gente que se acerca al recinto ferial de cualquier manera, jóvenes que hacen botellona en los aledaños, gente, en definitiva, que no da valor a este acto social y contamina su esencia. Para Candau el mayor pecado estético en que se puede incurrir es “no ir arreglado, no darle importancia a donde se va”, mientras que a Becé le horroriza ver en la Feria a “gente en camiseta o polo, así como aquellas camisas estampadas con los prints de primavera. No es el lugar, tenemos toda la temporada de verano para experimentar nuestro look coachella”.

Así que, querido visitante, si quieres que el sevilllano te muestre su mejor cara muestrale tú tus mejores gala.

Un dandi es un dandi, y no otra cosa

13 Abril 2015 por Agustin Velasco

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El siglo XX y su podredumbre intelectual, macerada en la cultura del mass market, han hecho que vivamos un momento donde es común la desnaturalización de los términos y una continua, flagrante y malintencionada prostitución de la lengua al servicio de la mercadotecnia. No, esto no es un encendido alegato en contra del consumismo y el capitalismo, allá cada cual con su vida. Esto es una muestra de indignación frente a la trivialización y vulgarización de un término tan mágico como es ‘dandismo’. Los medios no ayudamos en demasía a poner en su sitio la figura y el concepto del dandi, ya que se usa como sinónimo de elegante (aburridamente elegante, diría yo) con tal frecuencia que hemos diluido en las aguas del olvido su razón de ser.

Va hecho un dandi” le dirán con cierta facilidad si va bien arreglado. Incluso en ello apoya la RAE a los ignorantes, ya que lo define como “hombre que se distingue por su extremada elegancia y buen tono”. Supongo que los académicos deben haberse bajado a la semántica de a pie de calle y olvidan el espíritu, que quizás encontremos en una enciclopedia mejor que en el diccionario. Si le dicen aquello que abría este párrafo mírese al espejo. ¿Qué le hace pensar que es usted un dandi?, ¿ese impecable pero aburrido traje gris?, ¿la impoluta pero anodina camisa blanca?, ¿esa falta de espíritu y ambiciones intelectuales que se adivina en el rictus de su semblante? Quizás sea usted elegante, o quizás sea un gentleman, o quizás, con suerte, llegue a ser ese caballero de “Fina estampa” de la canción… Pero un dandi, lo que se dice un dandi, le digo yo que no.

Me enfrentaba al reto de delimitaros el concepto y de pronto cae en mis manos un libro muy interesante que puede ser más ilustrativo que cualquier pobre intento de retórica de un servidor. ‘El gran libro del dandismo’ (Editorial Mardulce) que recoge textos de tres grandes autores que vivieron y analizaron el fenómeno del siglo XIX que se denominó dandismo, y esa gran figura estética que fue el dandi. Tres extraordinarios textos como son ‘Tratado de la vida elegante’, de Honoré de Balzac, ‘El pintor de la vida moderna’, de Charles Baudelaire, y ‘Del dandismo y de George Brummell’, de J.A. Barbey d’Aurevilly.

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Decidimos recopilar estos textos por varias razones” me explica el editor de las colecciones Ensayo y Ficción de Mardulce, Damián Tabarovsky. “La primera y fundamental es que los textos que reúne el libro son divertidísimos, agudos, ingeniosos, pero a la vez son formidables piezas de crítica literaria y cultural. Luego, el libro integra nuestra colección Ensayo, dedicada al ensayo literario, y en ese sentido va al corazón de nuestro gusto: nos interesa publicar libros que hablan sobre libros, es decir, publicar textos que reflexionen críticamente sobre el estado de la lengua”. Queda claro que el dandismo fue algo más que una corriente estética, fue toda una filosofía, y la pregunta que cabe hacerse es qué tiene de vigencia en este siglo XXI. “Textos como El pintor de la vida moderna de Baudelaire -incluido en el libro- por dar solo un ejemplo, son fundadores de toda una sensibilidad estética, que atraviesa tanto a las vanguardias de comienzos de siglo XX, como a Walter Benjamin, luego al pop de los ’60, para desembocar en los artistas contemporáneos que vinculan urbanismo y política. Podríamos dar muchos más ejemplos. Dicho de otro modo: el dandismo se opone a la moda. La moda se mueve en el nivel de la generalidad, de lo masivo (no puede haber moda si no es masiva), mientras que el dandismo se piensa como sustracción, como una subjetividad que elimina ese componente de uniformidad. Es la particularidad de la particularidad. El arte actual todavía piensa en esos términos”.

Precisamente esa característica la deja muy clara J.A.Barbey d’Aurevilly en el ensayo ‘Del dandismo y de George Brummell’, donde sentencia que “una de las consecuencias del dandismo, una de sus principales características –para ser exactos, su característica más general- es la de producir siempre lo imprevisto. Aquello que el espíritu acostumbrado al yugo de las reglas, por lógica, no pude prever”. Y lo resume de manera excepcional en la siguiente ley: “Un dandi que marca todo con su sello, que no existe fuera de cierta exquisita originalidad (Lord Byron), debe necesariamente odiar el uniforme”.

Por su parte Charles Baudelaire nos deja en ‘El pintor de la vida moderna’ algunas reflexiones sobre la dimensión filosófica del fenómeno. “El dandismo, que es una institución al margen de las leyes, tiene leyes rigurosas a las que están estrictamente sometidos todos sus súbditos, sean cuales fueran por lo demás la fogosidad y la independencia de carácter”. Y nos regala algunos axiomas: “Un dandi no puede ser nunca un hombre vulgar” o que “el carácter de belleza del dandi consiste sobre todo en el aire frío que proviene de la inquebrantable resolución de no emocionarse”, es decir, de estar de vuelta de todo.

Sin duda, a los lectores de este blog, el texto que más les llegue sea ‘Tratado de la vida elegante’ de Honoré de Balzac, donde este bon vivant despliega toda una serie de leyes para los aspirantes a dandi, que por otra parte es algo que se es o no se es, no se puede aprender. En Principios ecuménicos de la “toilette” nos dice que “el bruto se cubre, el rico o el fatuo se adorna, el hombre elegante se viste”, o que “la toilette es a la vez una ciencia, un arte, una costumbre, un sentimiento”, o que “la toilette no tanto consiste en el traje como en el modo de llevarlo”. Aunque personalmente me quedo con una frase que viene a corroborar mi filosofía personal: “Si la gente los mira con atención, no están bien vestidos; van demasiado recargados o afectados”.

Así que, por favor, dandis los justos y necesarios.

Bateman al habla, ¿alló?, ¿alló?

7 Abril 2015 por Agustin Velasco

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Muchas veces me preguntan sobre el tema del target. “¿Para quién escribes?”. Chico, pues la verdad es que cuando eres periodista de moda puedes andar muy despistado con respecto en manos de quien cae tu trabajo. Hace unos meses, realizando un reportaje para GQ, contacté con un importantísimo cazatalentos (de esos que buscan altos ejecutivos para compañías que manejas cifras que nunca aprendiste a escribir), ya maduro, en la órbita de los negocios, un tipo ocupado de los de verdad. Quería hacerle unas preguntas y fui a presentarle la revista asumiendo que no era nuestro target por mucho que aspiremos a ello (aquí soy sincero hasta la médula) y me paró en seco: “sí, la conozco, la compro cuando voy a coger un vuelo o en alguna estación”. ¡Era lector! No fiel, pero lector, ¡vaya!

Así que he aprendido a no dar nada por supuesto, ¡nada! Me ha pasado por ejemplo contactar con una importante boutique/sastrería de caballero para pedir unos recursos gráficos de la tienda y decirme que “perdone, no sé de qué me habla ni cuál es ese medio del que dice que me llama”. Y entonces te armas de paciencia y le explicas que “ese medio” es ni más ni menos el suplemento dominical de estilo de uno de los principales diarios de este país, y que si no lo conoce creo que tengo el derecho de preguntarle que qué  %@#@ lee, ¿el Venca? Pero no, respiro hondo y me pongo en plan didáctico. Yo comprendo que no me conozcan a mí, es más, muchos profesionales de la moda saben que cuando los llamo me presento desde cero a pesar de haber hablado con ellos en ocasiones anteriores, y que siempre me sorprendo cuando dicen “ah, Agustín, ¿qué tal estás?” dejando claro que sí que me recuerdan. No me pienso importante y memorable, y soy consciente de que trabajo periodístico en moda es más evanescente y fugaz que la vigencia de las mismas colecciones de las que hablamos día sí y día no. Pero hay cosas que hay que saber, ¡hombre!

En fin. Que no doy por hecho nada. Así que cuando me preguntan sobre mi target (con respecto a cualquier medio en que trabajo) siempre respondo “¿te refieres a quienes nos leen, a los que pensamos que nos leen o para quienes escribimos?”. Porque efectivamente no es lo mismo, pero sí lo es. Es como el misterio de la Santísima Trinidad: tres en uno (¿o eso era un aceite para el coche?).

Pensando en cómo reformular el concepto del blog con motivo del aniversario he decidido que el giro no debe ir tanto en los contenidos sino en el enfoque de para quién escribo. No sé quien me lee, tampoco sé quién se cree que es el que me lee, ni siquiera sé quién le gustaría ser… Lo único que sé es que escribo para el caballero del siglo XXI (seaslo o quieraslo ser) y ese concepto necesita ser acotado. El caballero del siglo XXI es un hombre educado y culto, con intereses pluritemáticos (un poco tipo hombre del Renacimiento, aunque solo sea por tener ‘topics’ de conversación que dejen ojipláticos a sus interlecutores. Es un hombre sociable y profesional, con gran sentido del lugar, la etiqueta y la necesidad de trasgredir con moderación. Es un hombre que entiende de moda, o al menos que sabe dónde encontrar fuentes de referencia, que la usa como herramienta de comunicación y no pierde nunca el sentido lúdico de la misma. Hablamos de un hombre con rituales de belleza, fitness e higiene, pero sin caer en la obsesión, ni sobredimensionarlo.

Para mí, si quitáramos el componente psicopático (que también tiene su atractivo) el caballero perfecto sería Patrick Bateman… Sí, el protagonista de American Psycho (la novela, por supuesto, no seamos tan lerdos de quedarnos con el personaje cinematográfico). Patrick es un profesional de éxito, de gran vida social, con carisma y con mucho sentido de la moda. De hecho, en su ‘grupito’ lo consideran el Hombre GQ por excelencia y lo consultan cual oráculo. He buscado mi ajado ejemplar de la novela que tanto me impresionó a mis 18 añitos recién cumplidos, y rescato este extracto:

—¿Qué os jode tanto? —Localizo a Luis Carruthers de pie en la barra junto a Price, que le ignora ostensiblemente. Carruthers no va bien vestido: traje cruzado de lana con doble fila de botones, creo que de Chaps, una camisa a rayas de algodón y una corbata de lazo de seda, aparte de gafas con montura de asta de Oliver Peoples.

 —Bateman, vamos a mandar estas preguntas a GQ —empieza Van Patten.

Luis me localiza, sonríe débilmente, luego, si no me equivoco, se ruboriza y se vuelve hacia la barra. Los camareros siempre ignoran a Luis por algún motivo.

—Hemos apostado a ver cuál de nosotros aparece el primero en la columna de preguntas y respuestas, y ahora estoy esperando una respuesta. ¿Qué crees tú? —pregunta McDermott.

—¿Sobre qué? —pregunto yo, irritado.

—Mocasines con borlas, carapijo —dice él.

—Bueno, veréis, chicos… —Mido cuidadosamente las palabras—. Los mocasines con borlas son tradicionalmente un calzado sport… —Vuelvo a mirar a Price, que espera ansioso su copa. Trata de pasar junto a Luis sin mirarle, pero Luis le tiende la mano. Price sonríe, dice algo y se aleja deprisa en dirección a nuestra mesa. Luis vuelve a intentar atraer la atención del camarero y nuevamente fracasa.

—Pero se han vuelto aceptables por lo populares que son, ¿o no? —pregunta Craig con vehemencia.

—Sí —asiento con la cabeza—. Siempre que no sean negros o de cordobán están bien.

—¿Y los marrones? —pregunta Van Patten, desconfiadamente.

Pienso en esto y luego digo:

—Demasiado deportivos para un traje formal.

—¿De qué habláis, so maricones? —pregunta Price. Me tiende la copa y luego se sienta, cruzando las piernas.

Ese es el hombre que leería Fondo de Armario, quiero pensar pretenciosamente, o al menos aspiro a ellos (eso sí, no quiero lectores que corten por la mitad a prostitutas con una sierra mecánica). Un lector de Fondo de Armario debería sentirse identificado con el siguiente extracto:

Hoy he trabajado intensamente en el gimnasio después de salir de la oficina, pero la tensión ha vuelto, de modo que hago noventa distensiones abdominales y ciento cincuenta flexiones, y luego corro sin moverme durante veinte minutos mientras oigo el nuevo CD de Huey Lewis. Tomo una ducha caliente y después uso una nueva limpiadora facial de Caswell-Massey y una crema corporal de Greune, luego un hidratante corporal de Lubriderm y una crema facial Neutrogena. Dudo entre dos modelos. Uno es un traje de crepé de lana de Bill Robinson que compré en Sacks, con esa camisa de algodón de Charivari y una corbata Armani. O una chaqueta de sport de lana y cachemira de cuadros azules, una camisa de algodón y pantalones de lana con pinzas, de Alexander Julian, con una corbata de seda de lunares de Bill Blass. El Julian podría resultar un poco caliente para mayo, pero si Patricia lleva ese modelo de Karl Lagerfeld que creo que se va a poner, entonces quizá tenga que llevar el Julian, porque queda bien con su vestido. Los zapatos son unos mocasines de cocodrilo de A. Testoni.

Descubrir a Bateman me abrió un mundo al cuidado personal que no se reducía a comprar el gel de ducha más barato del super. Recuerdo que después de leer la novela adquirí mis propios productos de aseo por primera vez, que atesoraba en un neceser privado e intransferible. Por aquel neceser pasaron cosméticos-tesoro como una pastilla de jabón de la línea Égoïste de Chanel que compré en una desaparecida perfumería de la calle Sagasta (Sevilla) o algún que otro producto de la línea White Musk de The Body Shop.

Releo y releo la novela y me maravilla el sentido del humor de Bret Easton Ellis:

Antes de dejar mi despacho para la reunión tomo dos Valium con Perrier, y luego me aplico una crema limpiadora en la cara con unos algodones, y después un hidratante. Llevo un traje de tweed y una camisa de algodón a rayas, ambas cosas de Yves Saint Laurent, y una corbata de seda de Armani y unos zapatos negros nuevos de Ferragamo. Me lavo los dientes y, cuando me sueno la nariz, espesos hilillos de sangre y mocos manchan un pañuelo de cuarenta y cinco dólares de Hermès que, por desgracia, no era un regalo. Pero tomo cerca de veinte litros de Evian al día y voy al salón de bronceado con regularidad así que una noche de juerga no ha afectado la suavidad de mi piel ni su tono de color. Mi cutis todavía es excelente. Tres gotas de Visine me aclaran los ojos. Una bolsa de hielo elimina las ojeras. Todo lo cual lleva a esto: me siento hecho una mierda, pero tengo un aspecto excelente.

Bien, mis queridos Batemans, acompañadme en Fondo de Armario un añito más (si no me despiden ‎por el camino) y prometo no defraudaros. Hablaremos de moda, de cómo ser ortodoxos y transgresores, intensificaré los contenidos de belleza, os daré pistas para ser hombres verdaderamente interesantes e introduciré una nueva línea de contenidos que llamaré ‘Topics’, y que tratarán sobre todo tipo de asuntos de actualidad, sobre todo cultural, y curiosidades que os darán buenos temas de conversación para impresionar de forma natural… Porque no hay nada más lamentable que un caballero con muy buen aspecto pero sin tema de conversación. Así mismo habrá temas de ‘business con estilo’ que espero encontraréis útiles.

Seguidme o me vais a obligar a comprar seguidores al peso como los ¿famosos? en Twitter. ¡Por cierto! Os recuerdo que mi cuenta de Twitter es @AgustinV74.

Hoy cumplimos 7 años en Fondo de Armario

31 Marzo 2015 por Agustin Velasco

Sí, llegó el aniversario de Fondo de Armario. Y sí, este año me he acordado de celebrarlo. Son siete años en la brecha repleto de ilusión, evolucionando, aprendiendo y disfrutando. Para realizar este post de aniversario me he dedicado a recorrer el blog a lo largo de su historia para ver de qué iba en su génesis y hacia dónde se ha dirigido. La primera evolución obvia es que nació con vocación general, tratando la moda y el lifestyle tanto masculino como femenino, y ahora está dirigido al hombre en exclusiva. Pero las premisas que han dirigido mi mirada en todo este tiempo permanece asombrosamente inalterables y puedo suscribir palabra por palabra el manifiesto constitutivo con que se abrió Fondo de Armario en 2008.

Ciertos valores han sido constantes a lo largo del tiempo, como la puesta en valor de la artesanía, del producto premium hecho a mano, del saber y la técnica que pasan de generación en generación de padres a hijos, de maestros a discípulos. Le hemos dedicado espacio a artesanos de gran prestigio como Dimitri Gomez, el artífice de los zapatos hechos a medida de Crockett & Jones. O los camiseros de Hollywood, Anto, fundada en 1952 y que ostenta la dignidad haber tomado medidas a mitos como la famosa Rat Pack de Frank Sinatra, Dean Martin y Sammy Davis Jr. “Muchas firmas han cambiado de hecho a mano a la producción en serie. Nosotros continuamos con la tradición clásica porque es lo da la individualidad” me contaban desde Los Angeles en diciembre de 2010.

La vocación por los productos ecológicos y socialmente responsables también ha sido una pequeña obsesión de este blog. “Conseguir una producción de moda 100% ecológica es un logro 100% para el medioambiente” me decía en abril de 2009 Wolf Lüdge, Managing Director de hessnatur, “nosotros hace 32 años que producimos moda ecológica y somos pioneros de introducir textiles orgánicos”.Así mismo, John Patrick creador de la firma Organic, buen amigo de este blog, me decía en 2011 que “los eco-negocios se están convirtiendo rápidamente en la corriente dominante. Las ideas de los que primero emprendimos el camino están siendo apropiadas y absorbidas por los grandes negocios”. Mientras que Lucio Castro, diseñador bonaerense afincado en Nueva York, me daba en septiembre 2013, durante la celebración de la New York Fashion Week, una definición personal y que comparto: “Moda ética es la que no esconde a las personas que tocan cada prenda

Y un día llegó, como ya he dicho, el momento de volcar todo el esfuerzo en la moda masculina. No sólo porque me parece que es el ámbito donde se están haciendo cosas más interesantes en estos momentos, sino porque ha sido históricamente el más desatendido, como bien me corroboraba en 2013 Alejandra Brizio, directora general de SOLOiO, marca de referencia en cuanto a complementos. “El hombre es el gran olvidado de la moda en España” compartía con Fondo de Armario. “El hombre empieza a conocer, a discernir calidades. Antes se limitaban a asocial caro con bueno y barato con malo. Ahora entiende más de tejidos, de terminaciones, y son capaces de asumir que existen propuesta de calidad más alta y precio barato”. Se hacía necesario un cambio de visión, una labor didáctica tanto por parte de los medios como de las firmas de moda. Baste rescatar las palabras del diseñador Antonio Azzuolo en este blog en octubre pasado, en que decía que “todavía vivimos en unos tiempos bastante conservadores. Quizás sería de agradecer una revolución definitiva en la moda masculina”. Y yo asumí el reto.

Hemos analizado las claves de este vasto sector que es la moda. Hemos visto antiguas firmas redefinirse con jóvenes directores creativos, como el caso de Carven de la mano de un flamante diseñador que apasionaba a una nueva generación de consumidores, Guillaume Henry, y que me daba como titular al respecto en 2011 que “una firma antigua puede ser increíblemente moderna”. Y aquí hemos visto nacer y crecer diseñadores y firmas que hoy por hoy son todo un referente del menswear patrio como García Madrid. “Por el momento lo llevo lento pero seguro, teniendo claro donde estoy y donde quiero llegar” me contaba Manuel García en julio de 2010. “La colección se va afianzando y el número de clientes va creciendo cada vez más, pero aún queda mucho que hacer y trabajar, esto es un sin vivir”. Y fijaos, hoy por hoy cuenta con dos tiendas y un outlet en Madrid y otro establecimiento en Chile. Para mí García Madrid ha sido una de mis apuestas ganadoras en este tiempo.

Pero también me precio de haber sido un grano en el culo de la moda española (y la moda en general como farándula), negándome a ser complaciente, mostrando sus debilidades y sus potencialidades (y aplaudiendo sus aciertos, por supuesto). Le doy las gracias a los diseñadores que han compartido sus inquietudes y preocupación conmigo sobre el devenir del sector, como el gran Josep Abril, que en mayo pasado me decía que aquello que los críticos de moda cacareábamos como ‘estilo mediterráneo’ “nunca ha existido, ni en el menswear catalán ni en el español, (no me refiero al low cost) ni en periodos florecientes ni en periodos de crisis. Siempre que ha parecido lo contrario ha sido un espejismo. Este creo que es el gran punto a resolver. ¿Por qué no nos creemos a nosotros mismos? El hecho de que los referentes mundiales sobre nuestra ‘moda’ sean marcas de producto low cost y copiado… habla por si solo”. O el no menos grande Boris Bidjan Saberi que en 2013 decía que “la moda es comunicación. Pero a mí no me interesa el significado de ‘moda’ en si mismo. Estoy más interesado en la actitud y el estilo de las personas. Es algo que nace de dentro”. Adolfo Dominguez también se abrió a este blog y compartió su visión de esta industria. Cuando le pregunté si creía que la prensa castigaba a los diseñadores que les salían las cuentas, me dio un rotundo “sí, nos tildan de moda ‘comercial’. Pero eso no es un demérito, es que no hay otra. Si eres un artista te puedes dedicar a no vender. Van Gogh sólo vendió un cuadro en su vida. Pero un diseñador tiene que vender. Está claro que esta es una actividad con un alto componente artístico pero sobre todo es una actividad económica”. El titular de aquella entrevista es una premisa a nunca perder de vista: “Si solo sales en prensa y no vendes tu trabajo se convierte en una cosa fatua” decía el gallego. Por su parte Dirk Schönberger, director creativo de la adidas Sport Style Division, entró al trapo en 2011 y preconizando otro modelo de moda donde la personalidad del diseñador no eclipsaría el valor del producto: “Los diseñadores estrella serán siempre importante para una marca. Pero hoy por hoy los consumidores son más conscientes y sensibles respecto a la imagen y la comunicación que la marca o el diseñador implica. Creo que Galliano es un gran diseñador, pero hay una nueva generación arribando que es mucho menos teatral y mucho más realista. Creo que la provocación y la extravagancia por si solas no te hacen un buen diseñador”.

A todos ellos, a los que han hecho posible los contenidos de este blog en estos siete años: ¡GRACIAS! Mil gracias por dejarme acercarme a vuestro universo, por permitirme compartir vuestro camino, y por haber sido una fuente de aprendizaje sin límite. Y, por supuesto, otras mil gracias a mis lectores, por estar ahí.

7º Aniversario de Fondo de Armario con… José Luis Díez Garde

27 Marzo 2015 por Agustin Velasco

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He querido compartir este aniversario del blog con un profesional al que admiro y con el que las afinidades profesionales son muchas. José Luis Díez Garde, editor de moda de GQ.com, no es solo uno de los más prestigiosos periodistas españoles especializados en moda masculina, sino que es el autor de Esmoquinroom, un blog de referencia en este ámbito. Entended que para mí entrevistar es una forma de aprender básicamente, así que he tratado de arrancarle un somero análisis de la situación en que se encuentra la moda masculina actual y, sobre todo, de este medio, el blog. Siempre es un placer conocer las reflexiones de los profesionales que saben de qué hablan.

¿En qué sentido ha evolucionado tu visión de este medio (el blog) a lo largo de todos estos años? Creo que comenzó como algo muy amateur que tenía cierto interés por la frescura de muchos contenidos. Era una forma de ver cómo pensaba la gente. Ahora se ha perdido parte de esa inocencia y muchos de los contenidos se parecen demasiado entre ellos. Para mí no ha llevado muy bien el paso del tiempo.

¿En qué momentos crees que está actualmente el fenómeno blog que irrumpió en su momento con tanta virulencia? Las cosas están llegando al punto medio: ni tanto ni tan calvo. Hubo cierta locura por parte de muchas marcas para conseguir tener en sus eventos todos los blogs posibles pensando que de esa forma conseguirían atraer un público al que veían más complicado acceder, pero ahora se está empezando a racionalizar. Esto no sorprende a nadie, ya que antes o después tenía que suceder.

Blogs hay infinidad con infinidad de enfoques. ¿Cómo definirías lo que es o debiera ser un blog ‘de calidad’? No me atrevería mucho a dar ninguna definición pero, como todo, debería tener fotos y textos de calidad y buscar un enfoque distinto al resto.

Estoy seguro de que eres consciente de los vaivenes que ha vivido la moda masculina en los últimos 6 o 7 años, especialmente por el influjo de la crisis y su influencia en los hábitos de consumo. ¿Cuáles crees que han sido las corrientes evolutivas del sector en este último lustro? El hombre ha sido el cliente más mimado desde mi punto de vista por las marcas en los últimos tiempos. Han encontrado un nicho de negocio que tenían olvidado. Y esto lo hemos visto tanto en las firmas low cost como en las más premium. Por otra parte, en el hombre cada vez está más presente la tendencia sport, que si bien ha sido fundamental en su evolución en las últimas décadas, considero que ahora todo es más evidente.

La moda masculina en España parece que quiere reclamar su lugar bajo el sol aunque todavía haya mucho que escribir para conseguir que sea un ‘algo’ estructurado y coherente (según mi opinión, no exijo que se comparta). ¿Qué crees que se necesita para  que el sector de la moda masculina cobre verdadera relevancia en España? Creo que seguimos teniendo una idea de que la moda es cosa de mujeres. Primero deberíamos cambiar el concepto popular y hacer que el público piense que la moda atañe a todos. Por otra parte, tengo la impresión que en la industria masculina (y también en los diseñadores) se ha seguido un modelo algo más conservador que le ha llevado a desarrollar un negocio que consigue crear un músculo muy potente que hace que se pueda sostener por sus propios medios sin ayudas oficiales.

¿Qué tipo de firmas o diseñadores te parecen más interesantes en estos momentos? Hay una serie de nombres que ya se han instalado de manera seria en ‘nuestro portfolio’. García Madrid, Scalpers y Lander Urquijo podrían ser los tres nombres que todo el mundo identifica. En un segundo grupo encontraríamos las apuestas por la sastrería, con Anglomanía, Belgrave, Pugil… Un tercer grupo lo formaría propuestas más arriesgadas de diseño, como pueden ser Karlota Laspalas, Josep Abril, X Adnan, Brain & Beast… Y después están los jóvenes diseñadores que están demostrando un gran potencial.

¿Cuándo empezaste en el periodismo de moda especializado en el hombre? Yo llevo ya nueve años vinculado al periodismo de moda masculina.

¿Desde entonces hasta ahora en qué sentido eres consciente que han evolucionado tus gustos, preferencias o estándares de exigencia? Sí, mi gusto ha evolucionado aunque considero que yo soy menos consciente de lo que creo. Lo mismo me pasa con factores como la exigencia. Todo ha sido una evolución.

¿Y cómo profesional cómo percibes que has evolucionado en el tiempo? Me sucede algo parecido, aunque espero ser mucho más exigente que al principio.

¿Qué te ha enseñado la experiencia de la organización de la expo Man in Progress?, ¿qué has descubierto y qué te ha sorprendido? Fue algo muy gratificante para todo el equipo que estuvimos detrás. A mí me ha enseñado mucho: para empezar, de historia de la moda masculina de los últimos 20 años. Y he descubierto que hay firmas que no saben gestionar su pasado, mientras que otras aprecian realmente lo que han hecho. Esto, para mí, es un verdadero problema para la moda. Negar la propia historia por conflictos internos es tener muy poca visión de futuro.

Odio la mitificación de nuestra profesión y la moda en general. Sí, somos unos privilegiados por trabajar en algo tan estimulante. Sí, la moda es magia y creatividad. Pero se tiende a tener una imagen tan viciada y estereotipada de todo este mundo que me da rabia. Ayúdame a desmitificar (o al menos a desdramatizar) un poco todo esto y respóndeme a… ¿Cuál es la gran mentira de la moda? Muchas veces hay más marketing que verdad. Yo ahora estoy muy obsesionado con desmitificar el concepto de ‘pieza única’. Éste sólo tiene valor cuando realmente hay una intención por hacerlo distinto, cuando un artesano de manera interesada tiene la capacidad de hacerlo pero no es su voluntad. Calificar de piezas únicas elementos que no hay manera de replicar es engañar: no hay dos iguales porque no hay forma de hacerlo igual.

7º Aniversario de Fondo de Armario con… Krizia Robustella

25 Marzo 2015 por Agustin Velasco

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Krizia Robustella por Mireia Rodríguez (My Umbrella Studio) 

Como os comentaba el séptimo aniversario quiero celebrarlo con algunos de aquellos que han visto su carrera  fraguarse en estos últimos siete años. Me planteé para quién podría haber supuesto el año 2008 un punto de inflexión y capital en su historial profesional. Así que repasando lo que ocurrió ese año me he encontrado con una grata sorpresa. En 2008 Krizia Robustella debutó en la antigua Cibeles, que en septiembre de ese año pasó a llamarse Cibeles Madrid Fashion Week. En el post del 15 de septiembre de 2008 adelantaba las novedades que encontraríamos en esa edición, la 48ª, de la pasarela madrileña por antonomasia. “Y finalmente una joven Krizia Robustella se licencia, pasando de EL EGO, la ‘hermana pequeña’ de Cibeles, a la primera división” decía en aquel texto de apertura. Ahora miró la cobertura que hice de aquel evento y el resultado del paso de los años me parece devastador. Realicé 8 entrevistas en aquella edición: Alma Aguilar, que decidió tiempo después apartarse de la moda para ver crecer a sus hijas y no perder ese precioso tiempo, aunque ha terminado volviendo a diseñar hace un par de años con un concepto de negocio más relajado; El Delgado Buil que a fínales de 2011 desmantelaban su marca; Jan iú Més, de los que desde la presentación de su colección para Punto Blanco en enero de 2013 no he vuelto a saber nada (y los echo de menos); José Miró, que se marchó a Nueva York y que ahora trabaja en la sombra para una gran firma americana (Manager Technical Designer de las tres líneas de Coach para hombre, pero shissssssssss, yo no he dicho nada); Ágatha Ruiz de la Prada, grande e inamovible, más Marca España que el jamón de bellota; Nicolás Vaudelet; que diseñaba para El Caballo, firma que desapareció; Ana Locking e Ion Fiz, dos supervivientes de raza; y Vítor PaO, que se fue a Londres, reapareció con una firma femenina, y al que hoy le tengo perdida la pista (Víctor, si lees esto llámame y me cuentas). En fin, que podemos concluir que la ‘estabilidad’ no ha sido el principal valor de la moda española en estos últimos siete años.

Pero sin embargo ahí está Krizia, desfilando en 080, con su tienda KR Store de la calle Sant Pere Mes Alt Nº 50, moviendo y agitando el panorama de la moda y el arte en su Barcelona. “Me siento la misma niñata que era entonces” me confiesa cuando la obligo a mirar al pasado y no puede reprimir una carcajada, “pero supongo que los años no perdonan a nadie, así que ahora pienso más en la comercialización de las prendas pero intento mantener sobre todo la esencia de siempre. Trabajo más rápido, pero también hago más cosas…” Me encuentro una Krizia más reflexiva y con los pies en la tierra. “Me he vuelto menos ambiciosa con la edad. Nunca pensé que conseguiría las cosas que he conseguido tan joven, así que supongo que me relajé un poquito. También estoy abierta a oportunidades que van saliendo sin tener una meta concreta”.

Me cuenta que el ambiente de la moda la estimula cada vez menos y sí que se siente más atraída de la escena artística que se mueve en Barcelona. “Los que estamos ya nos conocemos. Por mi parte, desde que empecé con los eventos y presentaciones en KR Store Backyard conocí muchos artistas, ilustradores y demás, y últimamente me hago más con ese tipo de persona que con gente del mundo de la moda”. Quizás su evolución se ha propiciado en gran medida por el hecho de tener que gestionar su propia tienda y de alguna manera lo reconoce cuando con otra carcajada me suelta que “trabajar cara al público es algo muy duro”.

Le reflexiono, como crítica a mi sector, el de la prensa, que en estos siete años es evidente que el tratamiento que la prensa le dispensa a la moda ha cambiado drásticamente (y no siempre para bien). “Puede ser que otras disciplinas hayan cogido mayor interés, además de la perdida de la edición en papel… La mayoría de editoriales ahora van dirigidas a publicaciones online”. Y le pido que también haga una especie de autocrítica y me conteste sinceramente qué siente al ver sus colecciones en retrospectiva, si es crítica, si se asombras. “Hay un poco de todo, sentimientos encontrados, cosas que obviamente a día de hoy no harías, cosas que mejorarías… Pero esa evolución es lo que hace que la marca sea como es. Con cada una de las colecciones aprendes una cosa (o varias) que después aplicas, o no, a la siguiente. En muchas también experimentamos cosas que no hemos hecho jamás para ver la reacción… es como un juego”.

Le propongo un juego, un “si fueras…” que no es más una forma diferente de preguntarle cuestiones muy trilladas:

Si fueras multimillonaria y tus diseños se vendieran por todo el mundo, y ya estuvieras cansada de exprimirte el cerebro en busca de ideas, ¿a qué diseñador contratarías para que fuera el director creativo de tu firma? Jeremy Scott. Me gusta mucho lo que hace para Moschino más que lo que hace con su propia marca.

Y si estuvieras harta de gestionar tu firma y quisieras solo diseñar, y cualquier casa de moda del planeta estuviera encantada de tenerte de directora creativa, ¿qué gran casa de moda te gustaría redefinir con tus ideas sacudiéndola desde los cimientos? Me encantaría trabajar en cualquiera de las grandes, desde Chanel a Versace, Dior, Moschino, Balenciaga, McQueen, Viktor&Rolf… No tanto para darles mis ideas sino para poder trabajar con total libertad en cuanto a creación y creatividad, teniendo a disponibilidad cualquier cosa. Por ejemplo, poder montar tu propio escenario para tu desfile o utilizar materiales para crear vestidos imposibles.

Tus fortalezas y virtudes se hacen evidentes en tus colecciones, pero ¿y tus defectos? Eres pésima en… Soy superdesordenada, y no tengo paciencia.

¿Cuándo fue la última vez que te dijiste “Oh, Dios, qué he hecho”? Suelo decir que sí a casi todos los proyectos que me proponen, por diversión o porque no sé decir que no [le produce hilaridad]. Muchas de esas veces pienso “¡qué he hecho!”.

¿Qué mito sobre tu persona te gustaría desmontar? No conozco ninguno.

¿Qué mito sobre tu persona te gustaría que se propagase? Ninguno que no sea verdad.

Elige entre estas dos preguntas que he escuchado últimamente en Sálvame y que me parecen lo más de lo más del oficio periodístico: 1) ¿Eres feliz? o 2) ¿Has pensado alguna vez en acabar con tu vida? No, pesimismos los mínimos y drama queens tampoco. ¡Feliz feliz!

Gracias Krizia por compartir conmigo el séptimo aniversario de Fondo de Armario.

Preparados para el 7º Aniversario

23 Marzo 2015 por Agustin Velasco

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Estamos a las puertas de la Semana Santa y la primavera, a punto de pasar página a este mes de marzo, y yo dispuesto para celebrar. ¿Celebrar qué? Pues un aniversario: el de este blog, Fondo de Armario, que nació un 31 de marzo del ya lejano 2008. Siete años de andadura, que se dice pronto, que en esta ocasión quiero celebrar con todos vosotros durante esta semana que media hasta día del séptimo cumpleaños.

Me vanaglorio, entre otras cosas, de ser un blog longevo, uno de los que más y mejor ha aguantado los últimos siete años dentro del portal de elEconomista. Cuando me propusieron crearlo yo escribía en las páginas de la edición de fin de semana de este periódico que me dio tan gratos momentos y recompensas. El reto que se me proponía era ofrecer a los lectores de la edición digital un faro y una guía que alumbrar un camino de losetas de moda y estilo. Y así lo he tratado de hacer durante todo este tiempo lo mejor que he sabido, aprendiendo de mis errores, sorprendiéndome de mis éxitos, agradeciendo la confianza y la libertad que este medio siempre me ha brindado, y escuchando atentamente el feedback de mis lectores, tanto aquí como en las redes sociales. Fondo de Armario es tan vuestro como mío, o quizás más.

En enero 2014 tomé la decisión de convertirlo en un blog masculino. Era una medida arriesgada porque todos sabemos que el tráfico en las webs de moda la generan las mujeres, los hombres somos ‘distintos’. Sabía que iba a sacrificar mucho en ese paso, pero también sabía que tenía mucho que ganar, ya que no son tantos los blog dedicados al hombre, al menos desde una perspectiva ‘profesional’. ¿Os digo un secreto? El cambio no fue tan mal. De hecho el tráfico no se ha resentido en absoluto, y eso lo interpreto como un síntoma de ‘cambio’ en las costumbres e intereses del público masculino.

Esta semana la voy a dedicar a hacer un repaso sui generis a qué ha ocurrido en estos siete años. No adelanto nada, estad atentos, y os invito a que una vez más interactuéis y me digáis con franqueza lo que os gusta y disgusta de este blog, hacia dónde os gustaría que se dirigiera… libertad absoluta en la opinión y respeto máximo a ella. Acompañadme.