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Archivo de Diciembre, 2008

¡Qué miedo me da 2009!

Mircoles, 31 Diciembre 2008

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Hoy voy a contar un poco de mis miserias profesionales…

Ya hemos terminado 2009. El 31 de diciembre es un día que afronto siempre con estrés. Principalmente porque es el día donde cierro el año contable 2008 y preparo la agenda de 2009. Cuando empiezo a mirar fechas de eventos “imprescindibles”, anoto fechas de salida, de llegada, recordatorios para mi agencia de viajes, notas para pedir invitaciones a los desfiles a los que no suelo ir (y que por tanto no me mandan las invitaciones automáticamente), etc… Y de pronto me entra el ataque de ansiedad: ¿cuándo diablos voy a poder trabajar? Las fechas se van sucediendo unas tras otras y nadie ha tenido en cuenta que necesitamos descansar e incluso lo que he dicho, de “trabajar”. Porque ir, se va a los desfiles, y eso es indudablemente trabajo, pero después hay que escribir las reseñas, y eso terminaré haciéndolo nuevamente, por las noches, en las habitación de hotel, con un incómodo portátil y un sándwich insípido (si no me da por ir a alguna fiesta, claro, en tal caso le mentiré a mi editor y le diré que la crónica llegará más tarde porque he tenido un problema con el ordenador). 

Para que se hagan una idea de cómo es la agenda de los tres primeros meses del año intenten seguirme:  

Lo primero que llega es la moda masculina del otoño/invierno de 2009. Primera escala del 13 al 16 de enero la hacemos en Florencia, en la 75 edición de la feria Pitti Immagine Uomo, que este año tiene como tema “Italia Meravigliosa” un irónico homenaje a la tradición Fol. de Italia (prometen). En principio tenía pensado llegar 15, dedicar el 16 a visitar la feria, y salir esa misma noche para Milán donde el 17 empieza su semana de la moda masculina. Pero de pronto me encuentro una invitación para el primer desfile europeo de Thom Browne el día 14 y eso trastoca todos mis planes. Y es que hay mucho que ver allá porque Allegri presenta su nueva línea 01/01/09 diseñada por el napolitano Francesco Scognamiglio y Comme des Garçons desvela Homme Deux en una instalación en el Palazzo degli Affari diseñada por la propia Rei Kawakubo. 

Milán ‘hombre’ del 17 al 21 de enero es cita inexcusable porque después me nutriré abundantemente de sus colecciones y tendencias. Allí veremos a Prada, Dolce&Gabbana, Jil Sander, Bottega Veneta, Burberry… El mismo día 21 en que termina comienza París ‘hombre’. ¿Cómo perdérselo? Allí veremos las ideas de Yves Saint Laurent, Vuitton, Armand Basi, Hermès, Dion, Lanvin… 

Sin transición posible, el 26 comienza la Alta Costura parisina para la primavera/verano 2009. La tacho de mis compromisos, porque por mucho que me interese y sea la quintaesencia de la moda que nadie debiera perdérselo, al final sólo escribiré un par de artículos sobre lo que allí vea, y malgastar del 21 al 25 de enero para una par de artículos no es lógico. Así que el 25 por la noche, tras el desfile de Gareth Pugh (sí, Pugh va a presentar por primera vez colección masculina en París) me vuelvo a casa e ignoro la Alta Costura (aunque estaré muy atento gracias a mis fotógrafos que me mandan todas las fotos) y la Semana de la Moda de Berlín (del 28 de enero al 1 de febrero), una pasarela joven que aún no merece el esfuerzo. 

La verdadera turné comienza en febrero cuando se suceden las pasarelas de moda femeninaNueva York (del 13 al 20), Londres (del 20 al 24), Milán (del 25 de febrero al 4 de marzo) y París (del 5 al 12 de marzo). Todo imprescindible, claro. Estoy tentado de empadronarme en la línea aérea que suele transportarme y a la que no voy a dar publicidad por los grandes retrasos que me hace sufrir.  

¿Y las pasarelas españolas qué? Cibeles, perdón, la Madrid Fashion Week coincidirá una vez más con Londres (20-24). Aquí es donde uno tiene que sacar pecho patriótico y mandar a paseo a Londres, pero como Londres está teniendo una pujanza sin igual en cuanto a nuevos talentos, pues me lo estoy pensando seriamente. Después de todo, los diseñadores españoles siempre están ahí (y son pocas las sorpresas que nos dan, ¿o no?). Y del 16 al 19 de marzo también tenemos al experimento catalán, la pasarela 080, qué ya veremos si estoy vivito y coleando para entonces. 

¿Quién ha dicho que la vida de editor de moda es fácil? Le cambio mi puesto por la de funcionario de cualquier ministerio ahora mismo, ¿dónde hay que firmar?

Por cierto… ¡¡Feliz 2009!!

El futuro de la Costura: Alberto Tous

Lunes, 29 Diciembre 2008

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Vuelvo a usar el blog como ‘anexo’ a los contenidos de la sección de Evasión de elEconomista. El sábado dedicamos una página a repasar la escena de la Costura española, sector de importancia capital dentro de la moda nacional, y mencioné de paso a los nuevos creadores que han llegado para hacerse un hueco en la escena con solvencia creativa y muy buen oficio. Uno de los nombres que mencioné es el del mallorquín Alberto Tous que define a sus creaciones como couture-à-porter. Con él hemos conversado sobre la importancia de la Costura para el diseñador patrio. 

¿Qué peso relativo tiene los encargos de costura dentro de tu actividad empresarial? Tiene peso. Vivimos en una sociedad en la que hay más diseñadores que cosas por diseñar, el mercado está bastante saturado. Creo que cuando eres joven como diseñador, todavía no del todo posicionado luchando con  firmas de lujo o Zara y Mango, la competencia es demasiado obvia, por lo que hay que intentar proponer prendas diferentes, más especiales y más creativas. Claro está que no enfoco la ropa como algo estrictamente empresarial.  

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¿Y creativamente qué suponen para ti los vestidos de fiesta? No sé si son vestidos de fiesta, suelo decir que hago ropa para ocasiones especiales. Me gusta el concepto couture-á-porter. La Alta Costura es el derroche en todos los sentidos del prét-à-porter. Se trabaja de una forma más artesanal o simplemente a la antigua, más personalizada consiguiendo, como consecuencia, la diferenciación del individuo. Todo ello me atrae porque define la autenticidad, la personalidad, la cultura de moda y en muchas ocasiones la feminidad y la elegancia. 

¿Cuánto tiempo puede suponer la creación de un vestido de fiesta? No lo tengo calculado con precisión, los prototipos son lo más costosos en cuanto a tiempo. Con unos tardas más que con otros. Cuando trabajas con lentejuelas, o tejidos no del todo básicos o lisos, las prendas requieren más tiempo de elaboración, las caídas cambian mucho y la fase de corte es una de las más importantes. 

¿De dónde tomas la inspiración? La feminidad es un pilar básico para mí. También me atraen los contrastes, así como la “no obviedad”, lo genuino o simplemente una actitud elegante. El proceso de trabajo en si es básico. El tejido y su comunicación son muy importantes así como, un gran espejo. Lo demás va surgiendo con horas de trabajo, revistas, Internet, etc… Absorbo cualquier cosa que me atraiga del entorno, y  como decía Picasso, intentar que la inspiración te pille trabajando.   

¿Es un proceso consensuado con la clienta, o te dejan libertad creativa? Estoy abierto a cualquier tipo de opinión de la clientela, me gusta observar las manías-gustos de las personas. Te hace aprender sobre las diferentes fisionomías existentes.   

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EL CRACK (el serial) - Capítulo XI

Viernes, 26 Diciembre 2008

Friki-universo paralelo 

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“Oh, jingle bells, jingle bells

Jingle all the way

Oh, what fun it is to ride

In a one horse open sleigh

Jingle bells, jingle bells

Jingle all the way

Oh, what fun it is to ride

In a one horse open sleigh” 

Como ponga una vez más la cancioncita se va a arrepentir. Estoy al borde del abismo. A punto de traspasar la fina línea entre la depresión y la psicopatía. Ya empiezo a imaginar a todos los presentes, que rebuscan cómics en las estanterías, muertos de mil formas horripilantes. Así que un “jingle bells” más y empiezo a decapitar a gente con el cutter. 

Kurt se acerca para darle de nuevo al play y escuchar de nuevo el CD de alegres cancioncillas navideñas compuestas con la insana intención de hacernos enloquecer a las personas normales que odiamos la Navidad, que detestamos a la gente de buena voluntad que sonríe y te desea felices fiestas, que le descerrajaríamos con gusto un tiro entre los ojos a Rudolph, y que mantendríamos la chimenea avivada con queroseno toda la noche con la sana ilusión de que Santa Claus terminara en el Monte Sinaí con quemaduras de primer grado. 

–Ni-se-te-ocurra –le advierto a Kurt con lentitud, lo suficientemente amenazador para que se piense dos veces el volver a poner el CD.

–Si prefieres tengo un CD con canciones de Navidad de George Michael.

–No-soy-gay.

–George Michael le gusta a todo el mundo, no sólo a los gays.

–He dicho que no-soy-gay.

–Pues a mí me gusta.

–Lo dicho: No-soy-gay.

–Yo no soy gay y me gusta George Michael… tengo novia. 

Mi mirada le deja bien claro que no voy a discutir más. No pienso rebajarme a discutir con un tío con bigotito a lo Clark Gable que se cree hetero porque se siente atraído por Xena y Barbra Streisand, y cuya novia (he investigado entre los compañeros de trabajo) nadie ha visto jamás. ¡¿Qué hago yo aquí con esta panda de frikis?! ¡Yo que soy licenciado en Economía y he pasado mis mejores años en la cresta ola de Wall Street! 

*** 

–Míralo por el lado positivo, Rafe.

–¿Qué lado positivo? –le grito a Warren fuera de mí– No hay lado positivo. No puede haber lado positivo. Dime, ¿qué lado positivo le ves tú?

–Es un trabajo en Wall Street.

–¡¡¿Un trabajo en Wall Street?!! ¿Qué entiendes tú por “un trabajo en Wall Street”?

–Vale, está en Maiden Lane, pero está a una manzana de la Reserva Federal y a cuatro de Wall Street. Eso técnicamente es un trabajo en Wall Street.

–¡Vete a la mierda! 

En ese momento me hubiera marchado con un gran portazo si tuviera donde ir pero a falta de la dignidad que confiere un buen portazo me conformé con lanzarle una terrible mirada de “te odio, te odio, te odio”. Lo peor es que no tenía opción. No, rectifico, no tenía dinero. En aquel momento no se me ocurría destino más bajo en la sociedad que ser dependiente en una tienda de cómics, ¡y en Navidad!, me harían llevar puesto aquel gorrito absurdo de Papá Noel. 

Warren me lo había dejado claro: no le importaba tenerme apalancado en su sofá un tiempo más, y le daba igual que le gorroneara el frigorífico, pero tenía que ponerme en marcha para poner fin a aquella situación. Al ir a almorzar había pasado por Maiden Lane y había visto un cartel que rezaba “Help Wanted” y decidió que aquel trabajo, fuera el que fuera, sería ideal para mí, que no tenía elección. No se paró a preguntarse si yo estaba cualificado para ello. No sé, a mí me formaron en la universidad para ser financiero, no me dieron ninguna formación específica para ser dependiente de cómics.  

Mi cabeza daba vueltas. No me imaginaba en aquel trabajo. ¿Cómo me afectaría psicológicamente? ¿Empezaría a interesarme la informática y los videojuegos? ¿Empezaría a sentir atractiva la idea de vestirme de Luke Skywalker e ir a convenciones de trekkies? ¿Cómo afectaría aquello a mi vida sexual? ¿Empezaría a sentirme sólo atraído por mujeres que me recordaran a Lynda Carter vestida de bandera americana o a Eartha Kid en plan gatita go-go? (Porque a los frikies nunca le ponen las versiones actuales como la Catwoman de Halle Berry o la Elektra de Jennifer Garner… los frikis son retro por naturaleza, una naturaleza terrible, cruel y desviada). 

–¡Está bien! ¡Una semana! Pruebo una semana, y si es demasiado humillante, que lo será, lo dejo.

–Vale –Warren estaba contento con mi flexibilidad.

–¿Cuánto ganaré?

–Eso no importa, Rafe, lo que cuenta es que un hombre con trabajo es un hombre con autoestima.

A mi autoestima le gusta vestir de Ferragamo.

–Tu autoestima va a tener que ser menos exigente. 

Qué mal suena eso. 

***

Nunca imaginé cuánta gente se gasta la pasta en cómics. Mi primer día de trabajo fue realmente un infierno. Primero por mi encargado, un tío de 34 años con acné y alopecia que se viste con camisetas de dibujos animados y que no debe pesar más de 23 kilos. Con cara de virgen. Las mujeres no se le habrán acercado en su vida, y no porque no de grima, que la da, y mucha, sino porque es el tipo sabelotodo pedante que filosofea en base al millón de cómics que ha leído en su vida. Que si los protones de antigravedad, que si el programa de control mental de la CIA Que si no te quites el gorro de Papá Noel, Rafael. Que si cómo quieres que te diga que no te quites el gorro, Rafael. Que si la próxima vez que te pille sin gorro te descuento del sueldo 20 dólares. ¡Viva el libremercado y la flexibilización del mercado laboral! 

Después está Kurt, el gay-no-gay, con su animosidad y su pluma-no-pluma (“es acento sureño, soy de Nueva Orleáns”). Habla el mismo idioma que los friki-clientes: 

–Eso lo dije yo cuando vi por primera vez a Hugh Jackman en el papel de Wolverine en los X-Men –discute con un cliente de 13 años–.  No es creíble. Wolverine tiene lo menos 100 años sólo que el factor de curación de sus superpoderes lo mantiene más joven de lo que es en realidad. Pero debería aparentar unos 47 o 48 años, en ningún caso sería como Hugh Jackman. ¿Y dónde está la musculatura? Wolverine siempre ha sido bajito y muy musculoso. 

O por ejemplo: 

–Ya quisiera Bush tener un The Autority para montar una fasci-dictadura.

–No hay que preocuparse, The Boys le patea el culo a The Authority con facilidad.

–De eso nada, listillo, porque The Boys son de la editorial Dynamite y The Authority son de Woldstorm, no hay puntos de contacto.

–Sí que los hay, porque The Boys nació primero en la editorial Worldstorm aunque después los compraron Dynamite.

–De todas formas –media un tercero– siempre pueden hacer un viaje dimensional para patearles el culo.

–¡Que te follen! ¿A ti quién te ha dado vela en este entierro? 

Es asombroso cómo confunden realidad y ficción. 

***

Es Navidad. Estoy sólo en el apartamento de Warren. Él se ha ido a las islas Boca del Toro, Panamá, para pasar las fiestas con unos amigos al sol. He llamado a mamá pero la mucama me informa que está en Courchevel fundiéndose un adelanto del divorcio con un “amigo”. Pensaba darle apoyo por si estaba muy afectada, pero veo que más que afectada está extasiada. Tanto como para no acordarse de que tiene un hijo en la más completa indigencia. Incluso, en mi desesperación, llamo a Puppy. El servicio me dice que está fuera del país, pero sé que es mentira, escuché ladrar a Mr. Chow y ella no va a ningún sitio sin él. 

¡Acabo de recordar que le debo pasta a una camarera del Bowery!

Cuidado con la cena de Nochebuena

Mircoles, 24 Diciembre 2008

No comprendo a las señoras que salen en la tele explicando la cena de Nochebuena que preparan. “Llevo cinco kilos de gambas” dice una. “Un centollo” dice la otra. Pues yo, personalmente, no pondría marisco en una noche en que se invita a la familia y amigos (y ahora que se me queje los mariscadores por mi opinión). En esto de la elegancia a la mesa no hay reglas escritas y sí mucho de sentido común. Por mucho que en el colegio (esos colegios de pago de antaño que enseñaban de todo) te hayan enseñado a comer gambas con cuchillo y tenedor, el marisco es lo más poco glamouroso que me puedo imaginar en una cena. Concretamente, toda comida genere desperdicios sobre la mesa me parece de lo peor. Soy de la opinión de que cuando un plato sale a la mesa, lo único no comestible que lleve ha de ser el propio plato. Por eso, cuando se hace pescado, hay que hacer buen caso a Arguiñano y ocuparse que el comensal no encuentre ni una espina. 

Y es que cuesta tan poco ser precavido y elegir un menú que evite ver a toda la familia, de la bisabuela al niño de tu hermana (que come como una lima el condenao), se pongan a pelar gambas como locos y a generar cáscaras. ¡Pues este año no hay marisco, leches! Que es muy malo para el ácido úrico.  

Pero más importante aún es evitar los vasos de Duralex (y ahora que se me queje el fabricante de Duralex)  y las vajillas comidas por el lavaplatos. ¿Qué cuesta tener unos platos bonitos y esmerados? Si con Zara Home (abajo) está a nuestro alcance y a precios muy ‘simpáticos’. Yo en Navidad siempre opto en el toque dorado sobre la mesa, especialmente por el oro viejo, que da más apresto al espíritu navideño que nos embarga. 

Aún están a tiempo. A tiempo para devolver los 20 kilos de gambas no, eso no creo que les dejen devolverlos, pero sí para salir de compras y montar una mesa bonita. ¿No lo merece la familia?… Ummm, bueno, quizás la familia no lo merezca, pero te lo mereces tú, te mereces quedar bien, que es lo que importa. 

Nota: Nada de poner durante la cena para crear ambiente aquel cassette de “Manolo Escobar canta a la Navidad” que compraste en los 80 en una gasolinera.

PD. A la publicación de este post me enterado que vamos a cenar en casa, ¿adivinan? Sí, marisco. ¿¿Es que nadie me escucha?? ¿Hay algún registro oficial para apostarar de la familia igual que se apostata de ser católico? Si lo hay, que me apunten a él.

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De compras navideñas

Lunes, 22 Diciembre 2008

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A veces lo más antiguo es lo más moderno. Estuve viendo regalos de Navidad, no porque esté a favor del consumismo en estas fechas, sino porque los demás me odiarán si no hago regalos a diestro y siniestro. Y aunque me encanta ser odiado por mis opiniones en cuanto a moda, no me gusta el odio gratuito que se puede remediar con una pequeña inversión una vez al año. ¿Pragmático? Pues sí. 

¿No habéis pactado alguna vez con un amigo, pareja o familiar aquellos “estas Navidades nada de regalos”? A priori es una buena idea. ¿Por qué vas a malgastar tu dinero en un regalo que el otro va a odiar tanto como tú el suyo? Esto es como el comunismo, que sobre el papel funcional, el problema es la praxis. Tú, superconfiado en que ese año te habías librado de la tortura de las colas para pillar el bus para ir a El Corte Inglés, que ya no tendrías que perseguir a una dependienta para que te cobrara o hacer otra cola para desembolsar el dinero, terminar en otra cola para que te lo envuelvan, y volver a casa como piojos en costura en un bus que has pagado a precios de servicio público digno aunque te traten como ganado. 

Pues bien, digo que con el pacto “no regalos” pensabas estar por encima de eso, pero al final la otra persona se descuelga con un detalle y se te desencaja la cara. “¿Pero no habíamos quedado…?”, “sí, sí, pero no me he podido resistir a comprarte este detalle sin importancia”. Ya, claro, pero tú quedas fatal porque pensabas que los tratos son para cumplirlos. Hay dos personas de las que nunca hay que fiarse cuando te dicen que no quieren regalos. A saber: 1) tu pareja, que aduce que la hipoteca aún no ha bajado y hay que ser sensatos. Seis meses después, en la discusión más inconexa, saldrá a relucir el dicho no-regalo; y 2) tu madre, que dice no necesitar nada. Hay que leer entre líneas: es cierto, no necesita nada, pero no significa que no quiera su regalo, y bien currado, porque tu hermano/a siempre hace mejores regalos. 

Todo esto venía a que el otro día  estuve viendo muñecos para una niña pequeña, de las que no tienen edad de jugar (ni comprender) el Chou Chou ‘mis primeros dientes’ (más de 36 €), el Pipo Caritas (casi 50 €) o las horribles Gabbage (unos 40 €). ¿El grado de realidad que han alcanzado los juguetes tiene que ver con la falta de imaginación de los niños de hoy? Pensé en un oso de peluche, pero siempre es lo mismo, son tan monos que las madres los guardan, los mantienen intactos y las niñas no los cogen hasta que se casan y van a montar su nuevo hogar. [Prometo que sopesé comprarle una de esas figuritas de Xena Princesa Guerrera para que tuviera un buen modelo femenino con el que crecer pero pensar en la demanda que me caería si la niña se salta un ojo con ella me disuadió]. 

De pronto descubrí en Coolkids algo que me pareció super retro pero super moderno a la vez, artesanal pero con diseño. Unos muñecos de trapo de la firma holandesa Pakhuis Oost con forma de animalitos que las madres no tendrán miedo a que los niños ensucien, porque se les puede meter en la lavadora. Tienen un toque muy de ‘hogar tradicional’ y cierta inocencia que hay que fomentar en los niños (los niños no tienen que ser pediatras, ni diseñadores, ni cocineros… sólo tiene que ser niños).

EL CRACK (el serial) - Capítulo X

Viernes, 19 Diciembre 2008

Cuatro entrevistas y un funeral 

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Pues va a ser verdad que hay crisis. En el periódico no viene ninguna oferta laboral de cuerdo a mis capacidades. ¿Cuáles son estas? No lo tengo claro, pero que se olviden de que voy aceptar nada que no implique aprovechar la experiencia adquirida en estos años al frente Ridao-Blackman Global Investors. Bueno, esa es la versión oficial, la verdad es que no pienso reparar cañerías, descargar cajas, o cualquier otra actividad física para lo que mis clases de Tai Chi no me han preparado. 

Empiezo mi búsqueda de trabajo con un periódico bien trabajado (subrayado, con anotaciones a los márgenes) bajo el brazo. Wall Street es inmenso, seguro que hay un hueco para mí. 

ENTREVISTA 1

Tipo de empresa: Firma de gestión de fondos.

Lunes – 9:43 h

Entrevistador: mujer, no llega a los 35, blanca, soltera (no anillo), que merece una psicópata para compartir piso, ¡zorra!

Tiempo aprox. de la entrevista: 13 minutos.

Impresiones: ¿Por qué preguntan cuánto quieres ganar? Yo creía que la sinceridad era un valor positivo. Yo creía que empezaríamos a regatear. No me llamarán, cuando yo le digo a una mujer que la voy a llamar nunca lo hago, por qué iba a ser diferente en este caso.Nota: Tengo hambre y 47 dólares en el bolsillo. 

ENTREVISTA 2

Tipo de empresa: Banco nacional.

Martes – 11:04 h

Entrevistador: hombre, unos 55 años, pinta de abuelete amable, en realidad es un capullo sádico.

Tiempo aprox. de la entrevista: 8 minutos.

Impresiones: El tipo sabía quién era yo (lo presiento). Me pidió que me sentara muy amablemente y al ver en su ficha mi nombre me preguntó que cuál eran mis responsabilidades en Riado–Blackman. “He sido el director de…” Y no me dejó terminar con un “¿perdona?” bastante capcioso. Me levanté y me fui. No estaba dispuesto a que me humillaran con mi pasado de ‘director ficticio’. Busco una empresa que me quiera por lo que soy, no por lo que he sido. Bueno, en verdad busco una empresa que no sepa ni quién soy ni quién he sido.

Nota: Tengo mucha hambre. La búsqueda de trabajo ha disparado mi metabolismo. Sólo me quedan 13,34 dólares y un caramelo de fresa que cogí en la recepción de la empresa donde me he entrevistado. 

ENTREVISTA 3

Tipo de empresa: ¿¿¿Por qué son tan ambiguos en los anuncios clasificados???

Martes – 13:20 h

Entrevistador: Por teléfono, una voz muy sensual.

Suena el teléfono.

Voz: Golden Boy, ¿dígame? [No me suena para nada esta empresa]

Yo: Buenas tardes, llamaba por el anuncio del periódico.

Voz: ¿Cuál de ellos, por favor? [¿Hay más de un puesto vacante?]

Yo: Por el que dice que buscan una persona con buena presencia, don de gentes, universitario…

Voz: Muy bien. ¿Cuánto mide? [¿Eh?]

Yo: 1’83.Voz: Ummm, alto, eso está bien. ¿Buena forma física? [¿¿Eh??]

Yo: Uh… bueno… sí, hago ejercicio regular.

Voz: Deberás pasarte por aquí y dejarnos tu book. ¿Experiencia? [¿¿¿Book???]

Yo: Eh… Sí, he sido…

Voz: La agencia trabaja con clientes de ambos sexos, ¿algún inconveniente?

Yo: Creo que no. [¿Por qué voy a tener inconvenientes de tratar con hombres y mujeres?]

Voz: ¿Sabes? Debería ver primero tu book, pero las Navidades son fechas terribles, la gente se siente sola y estamos desbordados. Tengo un cliente en el Upper East Side en estos momentos. Si me aseguras que eres guapo te mando para allá ahora mismo. [¿Guapo?]

Yo: Bueno… ¿Guapo?… Sí, creo… ¿Pero qué tengo qué hacer?

Voz: ¿No dices que tenías experiencia?

Yo: Sí, pero necesito saber un poco al menos sobre el perfil de la empresa y sus productos. No sé. No hemos hablado de qué puesto buscan cubrir, ni de remuneración.

Voz: El cliente es convencional, no quiere nada raro, son unos 350 dólares. Nosotros nos quedamos el 40% el resto es tuyo. Eso sí, si te pide algo raro me llamas y te doy tarifas. No pongas precios tú ni intentes quedarte con los extras, al final nos enteramos de todo.

Yo: ¡Oiga! Que soy un profesional serio.

Voz: Eso espero. Tienes que llevar los…

Impresiones: 1) Soy idiota y no me fijo en los encabezamientos de las secciones de los anuncios clasificados. 2) Los anuncios que buscan escorts profesionales están demasiado cerca de las ofertas de trabajo que no exigen llevar condones cuando visitas a un cliente. 3) Los anuncios que buscan escorts se redactan de forma muy muy ambigua. 4) Ahora comprendo el problema que suponía tener clientes de ambos sexos. 5) Me guardo el teléfono de la agencia para cuando se me acaben los 5,14 dólares que me quedan (el caramelo me lo he comido ya).

Nota: Tengo hambre. 

***

Miércoles – 8:15 h 

Se ha muerto Clifford Randsey III. Tenía 34 años. Iba al gimnasio, comía sano, no fumaba. Salía con las mismas chicas que yo. No me refiero al mismo ‘tipo’ de chicas, sino a las mismas chicas textualmente. En Nueva York habemos una especie de club secreto de solteros que van a los mismos locales nocturnos y se acuestan con las mismas chicas. Eso nos une mucho. Por eso he venido a su sepelio, a presentar mis respetos a uno de los nuestros. Podríamos haber sido cualquiera de nosotros. Ninguno estamos libres de sufrir un día, como Clifford, un colapso cardiaco mientras somos humillados en un sórdido cuarto de un hotelucho por una enana dominatrix y un travestí sesentón. Bueno, la escena tal cual puede que sea un poco irrepetible, pero la idea del colapso siempre es posible. 

El padre de Clifford, Clifford Randsey II, está muy afectado. Fin de la estirpe. En verdad tenía un hermano que se llama Jay y es cantautor en Tucson, trabaja en bares de carretera. Pero ya nunca habrá un Clifford Randsey III, porque el hermano no puede heredar el ‘III’ porque no se llama Clifford (es obvio) y el vástago superviviente de los Randsey nunca tendrá un hijo al que llamar Clifford Randsey III porque perdió los testículos en una accidente de caza en Europa. Se los voló su propio hermano en un episodio bastante escabroso que segó el interés de Jay por estudiar Derecho y continuar en el negocio de las finanzas internacionales como su padre, y antes de su padre su abuelo. Por el contrario la voz se le afinó y aprendió a componer. “Los caminos del Señor son inescrutable” decía el cura presbiteriano que daba sepultura al último Clifford Randsey. ¡Es comprensible el dolor que estaba viviendo su padre en aquellos momentos! 

Me acerco a darle el pésame. Nos miramos sin pronunciar palabra. Comprende que comparto su dolor. Nos abrazamos. 

–Era un hombre excepcional –le dijo y él asienta secándose el llanto–, como pocos. Un amigo de los que siempre estaba ahí –“tirándose a la tía que te gusta” pienso– y nunca te defraudaba. Y como Presidente de Randsey Co. no tenía parangón. ¡Qué ingenio! ¡Qué intuición! ¿Está pensando en alguien concreto para ocupar su puesto? Yo, casualmente, estoy buscando… 

***

ENTREVISTA 4

Tipo de empresa: Auditores financieros.

Jueves – 10:10 h

Entrevistador: Hombre, caucásico, en los 40, pinta de contable.

Tiempo aprox. de la entrevista: 3 minutos.

Buenos días, Sr. Ridao” me dice el cuatro ojos, “qué mal aspecto tiene ese ojo, ¿se lo ha visto un médico?”. Me levanto y lo mando al cuerno.

Nota: Aquél hombre estaría muy triste por lo de su hijo fallecido, pero no le importó en absoluto montar una escena dándome un puñetazo en todo el ojo. ¡Qué poco respeto por la memoria del muerto!

*** 

Llego a casa (bueno, a casa de Warren) y lo encuentro sentado en el sillón, de brazos cruzados, esperándome. Rezo porque no empiece otra vez con lo de que si oigo gemir en su cuarto no entre a ver qué pasa. Espero que se le haya pasado la crisis de falta de intimidad que atraviesa últimamente. Está serio, mirándome.

–¿Qué tal la entrevista? –me pregunta.

–Ufff, ni preguntes –me cojo la nariz como diciéndole “aquello apestaba, tío”, pero no el hace gracia.

Sigue serio. Veo junto a él un gorrito de Papá Noel. Es buena señal, el espíritu navideño ha llegado al apartamento y todo los malos rollos se irán por la chimenea (bueno, tenemos calefacción central).

–Ho, ho, ho –le digo imitando a Papá Noel.No se ríe.

Lo repito y le señalo el gorro. Sigue sin reírse.

–¿Y eso? –le pregunto con mi mejor sonrisa señalándole el gorro.

–Eso es tu nuevo uniforme de trabajo.

Ahora soy yo el que no se ríe.

Relojes binarios (continuación)

Mircoles, 17 Diciembre 2008

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El post de hoy responde a completar un artículo que saqué en el periódico, y cumple un doble propósito: puntualizar y mostrar lo que se me quedó en el tintero. Me han llegado algunos comentarios respecto a lo complicado que les parece a los lectores el interpretar los relojes binarios que reseñé en el artículo titulado ‘La nueva era digital’ publicado el pasado fin de semana en las páginas de elEconomista. Para enseñar cómo se hace, voy a partir de una firma que nombre en el artículo pero de la que no muestro ningún modelo. Se trata 01 The One (distribuido en España por Tempo BCN), que tiene un amplio catálogo de estos relojes de LEDs en sistema binario. Se presentan en tres sistemas de lectura que abajo reproduzco. No es que sea más difícil que interpretar un reloj convencional, lo único que pasa es que a leer las manillas nos enseñaron en el colegio y ya lo tenemos más que asimilado.

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Bettie Page (1923 - 2008)

Lunes, 15 Diciembre 2008

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Bettie Page es uno de esos fenómenos que han trascendido a su momento de gloria confiriéndose en un icono subyacente en el acervo cultural de la sociedad y en la memoria colectiva. Producto all-american se confirió en el fetiche sexual del país en los años 50, en la pin-up del lado oscuro por excelencia. Las chicas Vargas eran las perfectas y sanas muchachitas americanas que estimulaban la fantasía de un país resacoso de guerra, mientras que Bettie Page estaba en la cara oculta del mundo pin-up que terminó por imponerse. Quizás no supieras cuál era su nombre, o de donde surgió, ni siquiera si era real o una invención más de algún ilustrador o fotógrafo, pero seguro que tienes su imagen clavada en el cerebro en lencería y tacones de aguja, vestida de dominatrix o como una sensual reina de la selva. 

La neumonía no la mató, la hizo trascender al éter de los mitos. La definía su melena azabache y su flequillo de corte geometrista, y esa sonrisa descarada que dejaba entrever cierta inocencia tras la deliciosa perversión de las imágenes que protagonizó. Su personaje ha influido al mundo de la fotografía del siglo XX, a los cómics y especialmente a la moda. Quizás hoy no existiera Dita von Teese sin el referente previo de Bettie Page.  

Arrastraba una infancia dura, con entradas y salida de orfanatos debida a la pobreza de sus padres que no podían cuidar de ella y sus otros cinco hermanos. Quizás esos periodos lejos del hogar fueron un descanso de la aún más dura vida en casa con una madre que no la quiso y un padre “demasiado” atento. Creció soñando con Hollywood, donde hizo sus pinitos, y terminó en Nueva York, divorciada. Pasaba un día en la playa cuando conoció a Jerry Tibbs, un policía con afición por la cámara fotográfica que fue el que la hizo su primer portfolio pin-up. En poco tiempo era una estrella del erotismo clandestino. Los hermanos Irving y Paula Klaw la introdujeron en el género fotográfico del sadomasoquismo lésbico, y Bunny Yeager la convirtió en una provocativa Sheena, Queen of the Jungle con biquinis de leopardo.  

Bettie Page ya no está, pero Betti Page permanece.

EL CRACK (el serial) - Capítulo IX

Viernes, 12 Diciembre 2008

Esto es el mundo real 

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Ser financiero en Nueva York es un asco. Si un cutre ensamblador de una cutre fábrica de coches utilitarios (¿hay cosa más cutre y más inútil? Si al menos fuera una fábrica de limusinas) pierde su trabajo, todo el mundo le compadece. Pero si yo, un financiero de Wall Street, soy despedido, todo el mundo piensa “¡que te jodan!” 

Todos saben que cuando uno busca trabajo lo primero que tiene que hacer es llamar a las puertas de sus “amigos”. Lo he intentado, juro que lo he intentado. Pero de pronto todos tienen la agenda copada y sus ineptas secretarias se niegan a hacer un hueco para mí. ¿Qué fue de aquello de “¿comemos hoy?, espera que despeje la agenda”? El martes me encontré con Courtney, un capitoste de una firma de inversiones, que salía de almorzar en un restaurante cercano al MET. Con él he comido, jugado al padel, salido de noche, le he presentado a modelos, e incluso llevado a su casa en un estado  cercano a un coma etílico a base de Dry Martines: se podría decir que era un amigo, ¿no? Su coche estaba a apenas tres metros de la puerta del restaurante y yo al principio de la manzana, a unos 12 metros. Pues salió poniéndose el abrigo, giró la cabeza y me vio, ¡¡me vio!!, yo lo saludé con la mano entusiasmado pensando que por fin podía hablar con uno de mis “amigos” sin que hubiera una secretaria infranqueable de por medio, él me sonrió… y aceleró el paso para meterse en la berlina de su empresa. Y allí me quedé yo, helado, como un pasmarote, pensando… “¡será cabrón!” 

De pronto me siento como esos críticos de moda amados y temidos, agasajados hasta la saciedad, alabados y mimados, que un buen día son despedidos de su medio de comunicación y nunca más son tenidos en cuenta, y ven como todas las atenciones que les dispensaban pasan a su sustituto. La moda es cruel… y las finanzas no te digo ya.  

No tengo ni un centavo. Pero no quiero abandonar mi costumbre de comer en buenos restaurantes. Estaré fuera del mercado laboral, pero la vida social me niego a abandonarla. Eso sí, tengo que confiar en la generosidad de los habituales. Mi técnica es: 

Entro en el restaurante y realizo un escaneo visual. Al momento se acerca el maître, que me conoce de sobra sea cual sea el restaurante, y me pregunta como si fuera un indigente que se ha colado en el restaurante (Warren dice que es paranoia mía) si tengo mesa reservada. Para entonces ya he localizado a alguien conocido, así que le digo que he quedado con tal o cual cliente y paso sin esperar a ser invitado, raudo y veloz, y saludo efusivamente a mi víctima almorzatoria, le digo que había quedado a comer con alguien que no está en su círculo de amistades para que no pueda comprobarlo y espero a que me invite a sentarme. Sólo es cuestión de ser ágil y cuando ves que la velada empieza a languidecer te levantas antes de los postres, te disculpas, y te largas con tu carisma intacto (no te hacen pagar si no has tomado postre). 

*** 

–Hola, Elizabeth –Elizabeth es una importante editora de una revista pseudopolítica–, te he visto y no quería irme sin saludarte. 

Está sola. Me mira seductoramente. No es mi tipo en absoluto, ni leo nunca su revista, pero es la única cara conocida del restaurante. Creo que hoy he llegado demasiado pronto. 

–Había quedado con… Clark Olympiakos, de Fisher Lynch –¡Joder! Esta tipa conoce a todo el mundo, así que me he tenido que inventar un nombre ficticio. No soy muy rápido echando embustes así que lo primero que se me ha ocurrido es mezclar la identidad secreta de Superman con el nombre del equipo de fútbol.

–¿Olympiakos? No me suena.

–Será porque es de la sucursal de la costa oeste. Está aquí por unos días y… –hasta ahí llego, mi imaginación se ha agotado–, bueno, que justo entrando me llama y anula la cita por no sé qué. Y te he visto y me he dicho “tengo que saludar a Elizabeth”, pero ya me iba.

No me invita a sentarme. ¿Por qué no me invita a sentarme? ¿Por qué demonios sólo me mira sonriendo y dice que sí con la cabeza? Joder, invítame a sentarme. Veo pasar un camarero a medio metro de mi espalda.

–¡Uy, perdona! –finjo que le estorbo, aunque es evidente que no, y me siento como para quitarme del paso–. Por cierto, la última portada de tu revista con Obama es realmente impactante –la he visto por casualidad en un kiosco.

Llega el camarero y sin que nadie me haya invitado pido Vol–au–Vent de setas de temporada, ensalada de ricotta y trufa a la vinagreta. 

*** 

Después de una primera semana odiando a todo el mundo he aprendido que el odio indiscriminado no te lleva a ninguna parte, es mejor concentrarlo en unos pocos. Quitando a mi padre, a la persona que más odio en estos momentos es a Robert, mi secretarucho traidor. Así que en vez de odiarlo en la distancia decidí hacerle una visita en su nuevo puesto, en la oficina ‘verdadera’ de Ridao-Blackman Global Investors. Me hacen esperar en recepción a que salga. 

–Rafael, me alegra verte.

–Vaya, ya no hay ‘usted’ de por medio. Veo cómo se trepa en esta empresa –permanece en un silencio inexpresivo–. ¿No tienes nada que decir?

–Que lo siento por ti.

–Traidor. Has dejado que haga el ridículo desde el primer día. Porque tú lo sabías…

–¿Oficialmente? No. Pero no había más que leer los informes que dejaba sobre tu mesa a diario para darse cuenta que la toma de decisiones venía desde esta oficina.

–¿Informes? ¿Qué informes?

–Una pila de documentos con el sello de la empresa que siempre has tenido sobre la esquina exterior derecha de tu escritorio –no tengo ni idea de lo que me habla–. ¿No te suena? Todas las mañanas te colocaba el informe del día encima de los periódicos y las revistas.

–¡Ah! Eso –los papeles que apartaba para coger el WWD.

–Sí, eso, ¿los has leído alguna vez? –mi cara me delata: no– No había que ser muy lis…Se interrumpe dándose cuenta que está profiriendo un posible insulto.

–Eso es lo que pensáis todos, ¿no? Que soy un subnormal autista.

–Borderline.

–¿Cómo?

–Que tu padre te llama subnormal borderline. Conste que yo nunca he pensado tal cosa, sólo que te dispersas y no prestas atención a lo importante. Quizás sea esta una buena oportunidad para reinventarte. Tienes talento Rafael… pero quizás no como financiero. 

Y se marcha dejándome plantado boquiabierto. No me lo puedo creer. Sin mi cargo hasta un secretarucho de tercera me puede soltar a la cara lo que piensa. 

*** 

Elizabeth se levanta porque no tiene buena cobertura para atender a la llamada que ha recibido al móvil. Pasan unos diez minutos. Se acerca el camarero y me pregunta qué postre voy a pedir y le respondo que esperaré a que vuelva la señora. Veo como el camarero habla con el maître. ¿Dónde está Elizabeth? Se acerca de nuevo el camarero con una tarjeta en la mano. 

“Rafael, me tengo que ir urgentemente. Una pequeña hecatombe editorial me reclama. Siento no despedirme, te debo un almuerzo. Llámame” 

¡La muy zorra se ha ido sin pagar! Quizás mi ‘treta’ ya no es tan secreta y se ha adelantado

*** 

Estar dos horas sentado en el hall del restaurante esperando a que Warren llegue para pagar la cuenta y rescatarme no es de las mejores experiencias que he tenido en mi vida. Mi amigo llega y sin dirigirse a mí conversa con el maître, le alarga la tarjeta de crédito, bromean (aunque no los llego a entender), le da una propina, y sale sin dirigirse a mí. 

Lo sigo. 

–Esto no es…

–No digas nada –me corta fríamente.

–Yo cómo iba a esperar…

–Ese es el problema, Rafael, que no esperas, no piensas, no prevés. A ver: ¿Cuándo prevés dejar de vivir en mi sofá? –no sé qué responder–. Ya veo. ¿Te has planteado trabajar?

–He estado buscando…

–No, Rafael, no. Lo que tú buscas no lo vas a encontrar. Nadie te va a pagar por no hacer nada como hacía tu padre. Y no es un buen momento para ser exquisito, ¿sabes? ¿Fuiste a clase cuando explicaron el término “crisis”?Se acerca a un kiosco, compra un periódico y me lo estrella contra el pecho.

–Mira, esto es un periódico real, no habla de moda ni de quién deja a su marido para irse con su socio. Un periódico real, con noticias reales, con una sección para los que buscan trabajo real.

Me siento como a un niño pequeño al que le han echado la bronca de su vida. Mi cara es muy explícita al respecto y Warren se ablanda.

Madura, Rafael. Te digo esto porque soy tu amigo –me dice.

Pues menos mal.

La ruta del showroom

Jueves, 11 Diciembre 2008

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Empieza la carrera por las compras navideñas. Este año parece que las oportunidades son abundantes: descuentos especiales, ventas especiales a clientes asiduos, etc… Pero hoy quiero señalar otra oportunidad que a veces dejamos escapar tontamente los Showrooms de ventas.  

Primero explicar el término: un showroom es un espacio, normalmente no dedicado a la venta de moda, que por unos días alberga de forma limitada y a precios interesantes las colecciones de diseñadores que de otra forma no son fáciles de encontrar en tu ciudad. La lista de este tipo de eventos (casi siempre asociados a los jóvenes diseñadores) se hace especialmente activa en estos días previos de Navidad.

Este sábado 20 diseñadores toman de nuevo el Hotel Chic & Basic (Princesa, 50) de Barcelona para acercar sus diseños al público que por allí se pase. Se trata de una nueva edición, la quinta, de Changing Room en su edición Frío 08. Cada diseñador ocupa una de las habitaciones del hotel en toda una experiencia de vanguardia y creatividad. Podrás encontrar ropa de Baron(ne), Capricho de Muñeca, Comentrigo, Dora Romero, Francisca Izquierdo, Gemma Degara, Gonzalo Cutrina, Irismorata, Isaacymanu, Juan Vidal, Just4fun, Lawhite, Llamazares y De Delgado, Loboveja T-Shirts, Montse Cañadas, Peseta, Pujol, Unauna, Viales y Victor Pao. A partir de las 18h el sello discográfico Sinnamon pondrá la música en vivo de varios de sus grupos.  

También este sábado en Bilbao se puede disfrutar de la séptima edición del Salón de moda, tendencias y cultura urbana Modorrra_Trans, que a partir de las 12 del mediodía ocupará su nueva sede de EITB (Capuchinos de Basurto, 2), en la que además de el showroom pertinente donde participan diseñadores como Sosep Abril, Mónica Lavandera, Barrio Santo, Georgina Vendrell, Cruz Castillo, Iris Morata, y otros, además de poder asistir a desfiles de algunos de ellos durante todo el día. El componente artístico lo ponen los diseñadores, fotógrafos, ilustradores, artistas… que participan en esta edición. 

Y por último, en Sevilla desde ayer se puede disfrutar de la segunda edición de ‘Renovarse o Morir’ [en la foto] que nuevamente se celebra en la galería CoberturaPhoto (Narciso Campillo, 4) y que reúne el trabajo de los diseñadores: Ana Morón, Ana Fontán Aldereguía (Buka), Elena Vecino, Elisa Madina, Macarena Gavira y Javier Zumárraga (From Lista with love), Ángela Pérez Zamora (Funkids), Jordi Rafart Novell, José Carlos Conde Acuaviva, Juan de Sancristóval y Zurita,  Laura Parias (Cinco elementos), Mónica Lamberti (Mamita Linda), Gloria Valenzuela (Mamita y Cossìo), Menchu Pablo Romero, Nadia Vieira, Rocío Koizumi y Lourdes Robles (Tarantela). Así como también participan el estudio de interiorismo y arquitectura Manuel Gavira  y el taller de decoración Pint & Dos. En este caso la iniciativa artística anexa es la colaboración de los fotógrafos Alberto Rojas Maza, Fito Carreto, Rodrigo Gómez Reina, Antonio Pérez, Celeste Vincenti, Luis Castilla, Juancho Vega, José Tomás Morán, Helena G.M. Agustín Hurtado, Miguel Romero, Valentín Luján, que cada uno expone su personal visión del trabajo de uno de los diseñadores. La maratón de compras continuará hasta el domingo 14 de diciembre con un horario de  11 h. a 14.30 y de 17h hasta las 22h.

Qué no se diga que no he puesto en bandeja encontrar ese regalo original que necesitan para estas fiestas.