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Archivo de Abril, 2009

¡Os lo dije!

Mircoles, 29 Abril 2009

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¿Recuerdan el post del 8 de abril? Sí, el dedicado a los concursos de moda. Allí hablaba del prestigioso Festival de Hyerés y hacía mi apuesta personal para el concurso de este año. Textualmente decía: “Yo, aunque no tengo voto, le doy mi apoyo al dúo letón formado por Marite Mastina y Rolands Peterkops y su colección mixta Private  detective”, y adjuntaba foto.  

Bueno, pues el domingo día 26 se supieron los ganadores del concurso y ¿adivinan quiénes ganaron? Sí, ellos, los letones (no hay que ser un genio viendo el título de este post). Y es que yo soy así, un gurú en toda regla, aunque no tenga un sueldo acorde con mis poderes de clarividencia. No importa. Sigamos con este dúo de creadores que no se ha hecho con un premio, sino dos, de Hyerés, el premio de 15.000 euros esponsorizado por L’Oréal Professionnel, así como el que da la firma 1.2.3. dotado con otros 15.000. Anexo a estos premios va la oportunidad de usar la academia L’Oréal de la Rue Royale para montar su próximo desfile, así como realizar una pequeña colección para 1.2.3. 

Ambos son graduados de la Academia de Arte de Riga, donde se conocieron. Al terminar sus estudios lanzaron la firma Mareunrols en 2002 y en 2005 la línea de denim llamada MRJeans. Son diseñadores altamente conceptuales pero que no desvirtuan en ningún caso la posibilidad de las prendas. Por su estilo bien podrían ser los próximos Viktor & Rolf, que también salieron de este concurso. 

La colección con la que han ganado es una propuesta básicamente unisex inspirada en los clichés del género cinematográfico detectivesco. Fashion Noir fiel reflejo del Film Noir. Antes de comenzar esta colección se encontraban creando el vestuario de una obra de teatro sobre detectives, para lo que se empaparon de películas del género, incluidas las japonesas. Todas esas fuentes de inspiración se fundieron y tomaron cuerpo de colección de moda.  ¡Atentos! No hay que perderlos de vista, van a dar mucho que hablar. He dicho.  

El placer de lo íntimo

Lunes, 27 Abril 2009

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El arte de la corsetería se ha perdido. Lo práctico se ha impuesto a la belleza, aunque las firmas de lencería intentan fusionar ambas cosas. Lo cierto es que el esmero en la lencería es cosas del pasado. La célebre editora de moda Diana Vreeland tenía una boutique de lencería en Berkeley Square (Londres) a finales de los años 20. Aquel fue su primer trabajo y allí peregrinaba toda la buena sociedad del momento. Cuenta en su biografía D.V. (Da Capo Press) “Mona William podía llegar y gastar 5000 dólares –sólo en sábanas– que, por supuesto, era una suma enorme”. Allí es donde conoció a Wallis Simpson en un momento pre-realeza en que ni siquiera era considerada una mujer elegante según Vreeland. Diana siempre se encontraba viajando a París en una eterna busqueda de los tejidos y materiales más suntuosos y delicados (y de diseños, ya que copiaba los modelos parisinos, aunque la mayor parte de la producción la realizaba en un convento español de Londres. 

Aquellos tiempos en que las damas se hacían las negligés y las combinaciones a medida pasaron a la historia. Como pasaron las tardes en los probadores de las míticas corseterías madrileñas como La Jouvence, Milly, Lupe, Asensio, El escudo de Sevilla… Pero un nuevo resurgir de la corsetería a medida y de lujo se está dando tímidamente para aquellas sibaritas del vestir (y del vestir en la intimidad). 

En París, la creadora Carine Gilson ha recuperado el sabor de lo tradicional en lo que ha denominado “Lingerie Couture”. Sus creaciones de caída suave y natural, de roce sensual y terminaciones en el más preciado chantilly, se han convertido en ese lujo íntimo que se reserva con veneración. Es como ese bombón que se guarda para disfrutar en un momento especial. En España sus colecciones se pueden adquirí en las boutiques de Andrés Sardá de Madrid y Marbella.

EL CRACK (el serial) - Capítulo XXVI

Viernes, 24 Abril 2009

Un ataque de pánico 

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Los escucho a través de la puerta. Ellos creen que no, pero los escucho. Me repiten una y otra vez que abra, que deje de ser infantil, que no cometa una locura. Pues yo ya estoy harto de que me digan qué es lo que tengo que hacer y qué no puedo hacer, estoy harto de que me exijan madurez, ¡pero quiénes se han creído ellos!, y a lo mejor hacer una locura es lo que me hace falta en estos momentos. Pero no una locura irreversible. Una locura en plan dejar el complejo de Tortuga Bay sin una gota de alcohol y olvidarme de todo y todos. Me piden que les hable, pero no quiero. Sólo quiero estar aquí, en esta enorme bañera, sumergido, ajeno, ¡y que me olviden! Y que dejen de darme la tabarra a través de la puerta.  

Belinda intenta hacerme responder: “¿estás bien?”, me pregunta, “queremos ayudarte”. Suena a psicólogo barato que no tiene ni idea si el loco que tiene delante se va a tirar por el balcón o lanzarse a desgarrarle la yugular a mordiscos. Ya no escucho a Warren. Al menos mi rabieta ha servido para que Bel y él se vuelvan a hablar como seres civilizados. En cuanto me encerré y comprobó que no pensaba dirigirle la palabra, Belinda fue hasta su habitación y lo trajo para que me hiciera entrar en razón. Pero ha desistido, ya no lo oigo, ¡que se vaya al diablo, ha intentado tirarse a mi novia! Si no fuera porque soy el culpable de que perdiera su trabajo no le volvería a mirar a la cara. Tú intentas tirarte mi chica, yo te hago perder el trabajo, pues estamos en paz, pero no me siento obligado a ser agradable con él. 

Escucho a Mr. Chow, ya sabía yo que Puppy no tardaría en dar señales de vida. Debería ser más empático y tranquilizarlos, decirles que no pienso suicidarme ni nada de eso. Pero si soy “tan infantil” como todos insisten en reprocharme, pues que se jodan. ¿Qué es eso? Alguien golpea la ventana con celosía de madera que hay justo sobre la bañera. Debe ser algún mono, en los sitios caribeños como este siempre hay monos y bichos incordiantes. 

¡Ay! Alguien ha reventado la ventana y me ha caído uno de los batientes sobre la cabeza. Enseguida aparece la cabeza de Warren por el hueco reventado. Efectivamente, se trataba de un primate. 

–¡Tío, eres gilipollas! ¡Nos has dado un susto de muerte! –me dice mientras se cuela trabajosamente por el hueco. 

Ese es el problema de este tipo de bungalow, que la seguridad es nula. Un simple cajón apoyado contra la pared y ya tienes el modo de alcanzar la ventana. En menos de un minuto se ha colado en el baño y está dentro de la bañera conmigo, donde ha caído de cabeza. En cuanto se rehace abre la puerta del baño y entran en estampida Belinda, Puppy y Mr. Chow. Bel me coge la cara para ver si tengo los ojos vidriosos y busca señales de cortes en las venas, mientras Puppy busca frascos de barbitúricos vacíos sobre el lavabo y Warren lucha por apartar de él a Mr. Chow, que tiene verdadera obsesión por olisquearle la bragueta. Cuando se dan cuenta de que estoy bien, y que lo único que quería era un rato de privacidad sumergido en un baño de agua caliente pasan por varios estados de ánimo: primero la perplejidad (¿cómo has podido darnos este susto tan gratuito?) para pasar al enfado (¡eres idiota!, ¿cómo has podido darnos este susto?) y terminar en un atisbo de comprensión. 

–Bueno, tampoco es para ponerse así –me dice Warren, aunque a quien mira es a Bel–, ha aparecido tu padre, el padre que te despidió y te dejó en la calle, en la boda de tu madre, la madre que desapareció durante semanas reapareciendo con un pretendiente que seguramente vaya por su dinero. ¿Y qué? Pasa en las mejores familias… Bueno, en verdad no. ¡Quita chucho!

–¿Pero qué quiere ahora? –pregunta Puppy.

–Dice que quiere hablar con él –responde Belinda, y me empieza a fastidiar que todos hablen como si yo no estuviera presente.

–¿Hablar? ¿Hablar de qué? No quiso hablar cuando lo dejó en la miseria y lo tuve que recoger de la calle. ¡Y haz algo con tu perro, Puppy!

–Ven aquí, Mr. Chow, no lamas eso, chiquitín, caca. Yo lo que digo es que debe ser más…

–¡No voy a ser más maduro! No te atrevas a darme lecciones de madurez. ¡Tú, no, Puppy!

–Lo de la madurez está sobrevalorado. Lo que tienes que ser es más cerebral. ¿No te ha dicho tu padre que quiere hablar contigo? Pues escúchalo. ¿Qué tienes que perder? Ya no te puede despedir, ni cortar el grifo. Ya no dependes de él.

–Es cierto, Rafe, ¿no tienes curiosidad por saber qué tiene que decirte? Después de todo, si tu madre puede ser tan civilizada de invitar a su boda a su ex-marido, con el que está en plena gresca legal por cerrar un acuerdo de divorcio, y tu padre es tan flemático como para venir hasta Punta Cana para ver casarse a su ex-mujer, a la que odia, al menos tienes que sentir curiosidad por saber de qué va toda esta historia grotesca.

–¡Está bien! Si a todo el mundo le parece esto de lo más normal no seré yo quién agüe la fiesta. Escucharé a Papá, a ese hijo de perra que me hundió en la miseria.

–¡Rafe! –me recrimina Warren.

–He dicho que lo escucharé, no que lo perdone. Y la boda de mi madre… eso es otra historia que tengo que resolver –digo levantándome de la bañera–. Por cierto, ¿de verdad os parece de lo más normal está reunión en el baño?, ¿alguien más a parte de mí ha notado que estoy desnudo? 

*** 

Mamá ha organizado una despedida de soltera muy sui generis. En un salón ha reunido al medio centenar de íntimos invitados a la boda y se dedica a ejercer de gran anfitriona. Algún diseñador bronceado, algo de aristocracia europea a la que sólo le queda el título, una actriz que no hace películas y solo posa para portadas, el comisario de la última exposición del MET, Bono de U2… ¡¿Bono de U2?!  

Papá conversa amenamente con otros financieros invitados a la boda. Reconozco al menos dos caras que han tenido que comparecer últimamente ante el Senado de los EEUU por su dudosa gestión. Pero ahí los tienes, fumando puros, tan ricamente, riendo y dándose palmaditas en la espalda. Me dan asco. Me acabo de dar cuenta que ya no soy uno de ellos, aunque bien es cierto que nunca lo fui, pero creí serlo. 

–¿Quién es el novio? –me pregunta Puppy, que se ha cogido a mi brazo dejando en un segundo término a Belinda. Las heridas vuelven a abrirse.

–Es aquel –le digo señalando al cada vez más bronceado Xavier, prometido de mi madre.

–Venga, en serio, ¿quién es?

–Ya, lo sé, te choca, ¿qué edad puede tener?, ¿treinta y cinco?, ¿cuarenta a lo sumo?

–No lo digo por la edad, lo digo porque ese es Xavier.

–¿Lo conoces? Pues ese es el novio de mi madre.

–Todos conocemos a Xavier. Es un ‘buen’ acompañante, muy popular entre las señoras de la edad de tu madre. Solemos verlo colgado de sus brazos a juego con sus bolsos de Louis Vuitton.

–¡¿Me estás diciendo que es un gigoló profesional?¡

–Te estoy diciendo que él es el gigoló por excelencia. 

Ya tengo el dato justo que me va hacer posible desbaratar esta locura. Cuando mamá sepa que es un ‘profesional’ anulará la boda ipso facto.

La Nueva Moda Masculina Española 3.0

Mircoles, 22 Abril 2009

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Se está fraguando una revolución del diseño masculino dentro de nuestras fronteras. Es algo que ya he contado más de una vez. Ahora mismo conviven tres generaciones que forman esa nueva hornada de diseñadores interesados en vestir al hombre. 

Los nuevos veteranos. En la moda española no hay términos medios: o eres veterano o eres un ‘joven diseñador’. Pero lo cierto es que aquellos que siempre han sido la nueva generación de Cibeles ya dejaron de ser ‘promesas’ o ‘jóvenes’ hace mucho. Davidelfin, Carlos Diez, Juanjo Oliva, Ana Locking o Ion Fiz son algunos de los nombres que se han afianzado en el panorama. Después llegaron los Nuevos Diseñadores 2.0. como El Delgado Buil, Eduard Ballester (EBP) o Jan Iu Mes. Y finalmente la nueva hornada aún desconocida para el gran público y en la que hoy quiero fijar la mirada. Están saliendo de las pasarelas ‘descentralizadas’ y de los concursos de diseñadores que abundan por nuestra geografía. Sólo daré tres ejemplos por simplificar:

Cogemos el petate y nos vamos hasta Valencia donde nos damos de bruces con José Zambrano (a la izquierda en la foto) que llega a la moda desde el mundo del arte y que se convirtió en el gran descubrimiento de la Zona D de la Semana de la Moda de Valencia. Su colección de primavera 2009, Hominis-Domus, trata de “generar una nueva visión de lo masculino utilizando la arquitectura como elemento simbólico, mostrando la casa como lugar de reflexión y relación ente los sexos”. Su gran obsesión en sus últimas propuesta es sacar a la luz la responsabilidad ‘doméstica’ del hombre y construir un nuevo modelo de masculinidad sin complejos machistas. 

Seguimos nuestro camino, hasta Benicassim. En su internacionalmente famoso FIB hay una plataforma llamada Pasarela Mustang de donde han salido todos los grandes del diseño del momento. En la última edición el premio se lo llevó Chidy Wayne (en el dentro de la foto), una especie de hombre del renacimiento que se dedica a la música con el sobrenombre de Fresh Wayne. Estudiaba Dirección y Administración de Empresas y trabajaba en una gestoría cuando se decidió a seguir su vocación: la música y la moda. ‘Electronic lovers go full dress’ es una colección repleta de referencias musicales con un toque dandy post-moderno. 

Karlota Laspalas (a la derecha en la foto) por su parte ya está en la antesala del reconocimiento público ya que ha accedido a la pasarela joven de Cibeles, El Ego. Desde que la descubrí en Pasarela Abierta de Murcia tengo el vello electrizado. Allí ganó dos premios, para revalidad más tarde en Creamoda de Bilbao. Ha sido finalista del certamen italiano Mittlemoda  y el Createurope the Fashion Academy Award de Berlín. Su estilo está repleto de guiños a la ruptura de códigos que dividen el mundo femenino y el masculino, y aún así sus hombres no pierden ni un ápice de su masculinidad.  

No más cultura Choni

Lunes, 20 Abril 2009

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La fusión es un recurso creativo muy habitual en el mundo de la moda. Lo clásico se fusiona con lo moderno, lo sport se introduce en el armario formal, lo masculino en lo femenino, el folclore en lo urbano… Pero hay cosas que nunca ha sido buena idea mezclar. ¿Stilettos deportivos? ¿De qué va eso?  Es el sueño hecho realidad de cualquier choni,  cani o poligonera (por favor, pongámonos de acuerdo para dar nombre a esta raza global). Unas deportivas con tacón. Bueno, sí, no es nada original, lo hemos visto otras veces a lo largo de la historia. La novedad radica en que no tiene aires de parodia, sino de elegancia clásica, ya que los aliados en este proyecto han sido Puma por un lado, estandarte de la moda deportiva, y por otro Sergio Rossi, bastión de la zapatería de lujo italiana. Imagino que la primera que ha dado un viaje hasta París, hasta la prestigiosa boutique Collette, para hacerse con un par será una de esas folclóricas que son vista de vez en cuando en Carrefour en chándal, gafas de sol y abrigo de pieles. ¡Por favor! Olviden esta aberración que toma como punto de partida la icónica zapatilla ‘Clyde’

El tacón deportivo es una de esas aspiraciones históricas que espero nunca sean atendidas de forma industrial y seria, y que siempre queden en pequeñas notas de excentricidad que no prosperen. Cuando este tipo de cosas (la puesta en valor de la cultura ‘choni’) lo hacen diseñadores como Carlos Diez o Krizia Robustella queda estupendo, porque saben qué claves estéticas van a funcionar sobre la pasarela y siempre lo hacen desde la ironía.  

Hace poco, en una reunión de amigos, de esas en la que las paranoias cobran forma de reflexión, alguien preguntó en voz alta ante la proliferación de ‘canis’: “¿pero de dónde pillan esas horribles ideas al vestir?”. A lo que mi buena y clarividente amiga Paola contestó que, por favor, abriéramos los ojos, la palabra clave es “Mariah Carey”. ¡Y es verdad! Nunca me había dado cuenta, pero Mariah nunca ha posado para una portada de Vogue y ahora me explico por qué. La portada de Vogue es el termómetro del quién es quién del estilo, por allí han pasado de de Madonna a Beyoncé, pasando por ¡las Spice Girls!, pero Mariah nunca nunca salió o saldrá aun siendo un referente de estilo (la clave es que es referente de ‘mal estilo’, de un estilo pernicioso). 

Creemos una plataforma para LA RECUPERACIÓN DEL PATRIMONIO DEL BUEN GUSTO.

EL CRACK (el serial) - Capítulo XXV

Viernes, 17 Abril 2009

Nos vamos de boda 

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–Clase turista, clase turista, ¿qué modo de viajar es este, en clase turista? –protesto.

–Es el modo que de viajar que tiene la gente sin trabajo, mi caso –responde Warren hiperventilando–. Es como viajan la gente que no logra mantener un trabajo más allá de una semana, tu caso.

–Pero tú sí tienes dinero, podrías haber comprado billetes con un poco más de clase.

–Dado que he perdido mi trabajo por ausentarme de él sin justificación por tu culpa, que me llenaste la cabeza con paranoias persecutorias, y que tus palabras textuales fueron “tío, vente conmigo a la boda de mi madre, necesito tu apoyo”, pensaba que tú corrías con los gastos del viaje, no imaginaba que tenía que pagar tu billete, el mío y el de esta –dijo refiriéndose a Belinda.

–¡Ey, un respeto, “esta” es mi novia!

–No, te equivocas, tu novia es este –replica Belinda refiriéndose a Warren.

–¡Ey, tía! –protesta él.

–¿Pero qué pasa con vosotros dos? Estáis así desde que llegamos al aeropuerto. Antes no os llevabais mal.

–Antes no lo conocía, simplemente –responde ella ojeando una revista.

–Si llego a saber que viene ella paso de la boda de tu madre.

–¿Alguien me va a explicar de qué va todo esto? –pido anonadado de la agresividad que se masca en el ambiente.

–Paso de ti y de su culo –zanja él.

–Yo sí que paso de él y de esa relación tan gay que tenéis –zanja ella. 

El resto del viaja hasta Punta Cana lo pasamos en absoluto silencio salvo por los continuos jadeos de angustia de Warren, que no logra superar su pánico a volar. Algo ha pasado, de eso estoy seguro. Cuando recogimos a Warren en taxi todo iba de perlas, parecían hasta seres civilizados. Esto es un expediente X. 

Cuando aterrizamos Warren besa el suelo (literalmente) y jura que nunca más volará a países del tercer mundo, y todo por unas pequeñas turbulencias y dos minutos de caída en picado al aterrizar.

–Bolivia no es el tercer mundo –le explico condescendiente.

–Estamos en Republica Dominicana –apostilla Belinda, que por fin sale de su mutismo.

–¿Esto es Republica Dominicana? –le pregunto sorprendido y pone los ojos en blanco ante mis descolocación geográfica–. Bueno, da igual, no estamos en el tercer mundo, Warren, ¿estás segura que Punta Cana está en República Dominicana?

–Si no es el tercer mundo, ¿por qué el aeropuerto es de madera? –ahí Warren me ha pillado. 

Seguimos los pasos de Puppy y Mr. Chow. ¿Que en qué momento ha entrado Puppy a formar parte de esta historia? Pues en el momento en que Warren quiso tirarse del avión pero una azafata lo sujetó porque primero tenían que desembarcar los pasajeros de primera. Estábamos allí de pie como pasmadotes cediendo el paso a los que habían tenido la buena idea de comprar billetes de verdad cuando vemos descender a Puppy. “¿Ey, qué haces tú aquí?” le grito, pero me ignora y desembarca. Cuando pisamos el aeropuerto allí nos está esperando. 

–Puppy, ¿por qué me ignoraste en el avión?

–No es correcto que los pasajeros de primera hablen con los de turista, ¿no has aprendido nada de protocolo?

–Eso es absurdo –escupe Belinda, que desde que ha aparecido Puppy está aún de más mala leche si cabe.

–¿Quién es? –pregunta Puppy a Warren ignorándola.

–La novia.

–¿Novia de quién?

–De este –dice refiriéndose a mí. 

Puppy se quita las gafas de sol y la examina de pies a cabeza con detenimiento, y tras su examen pregunta a Warren: “no, en serio, ¿quién es?”. 

Me lleva casi media hora tranquilizar a Belinda y conseguir que me jure que no va a matar a Puppy en ningún momento de este viaje. Me lo jura, pero sólo en lo que dure el fin de semana. Nos arrebujamos en la limusina que Puppy tenía preparada para ella y nos dirigimos a Tortuga Bay, donde mamá celebra su maldito enlace. Todos creen que he madurado de pronto y que voy a respetar la decisión de mi madre de casarse con el primer gigoló que pase por su vida, pero tengo mi propia agenda en este viaje y mi principal misión es impedir la boda. 

La escena dentro de la limusina es dantesca. Belinda mirando por la ventanilla para no cruzar la mirada con ninguno de nosotros, Warren luchando con Mr. Chow que vuelve a su afición de olisquearle la entrepierna. Puppy colgada al móvil discutiendo con alguien que se supone será su asistente personal en el hotel. Y yo perplejo por la escena en si. 

–No me contestaste, ¿qué haces aquí? –le pregunto a Puppy.

–Tu madre me invitó.

–¿A santo de qué?

–Por ser tu novia.

–La novia es…–empieza la frase Warren.

–Dilo una vez más y eres hombre muerto –le advierte Belinda–. ¿En qué idioma he de decir que no soy la novia de nadie?

–¿Y no se te ocurrió aclararle a mi madre que ya no estamos juntos?

–Bueno, la verdad es que lo intenté, pero ya sabes cómo es: habla, habla, habla, y no escucha. Así que me pareció más rápido y cómodo decirle que sí a todo. Después de todo, ¡es un fin de semana en Tortuga Bay! Yo nunca digo que no a una invitación a pasar unos días en el Caribe.

–Genial –decimos Warren, Belinda y yo a la vez, pero cada uno con un tono bien distinto. 

Nos instalamos en el alojamiento que mamá nos ha asignado. Tenemos algún problema porque sólo disponemos de una habitación para cuatro personas, ya que mamá pensaba que sólo iríamos Puppy y yo. A ella le encanta Puppy, son dos caras de la misma moneda, una joven y otra vieja, ambas ricas, aburridas y sin saber donde gastar su fortuna. Ambas comprando hombres. La única diferencia radica en que Puppy nació en el seno de una familia podrida de dinero y el ser millonaria forma parte de su genoma, mientras que mamá se ha tenido que hacer a si misma al nacer en el seno de una familia de la burguesía empresarial catalana no sobrada de dinero (eso es la versión oficial, la verdad es que de burgueses poco, su padre, mi abuelo, la única empresa que ha tenido en su vida ha sido una chatarrería, pero eso mamá ha sabido ocultarlo hábilmente al dominio público). Mamá fue Miss algo, de la quinta de Tita Cervera, creo que hasta coincidieron en el certamen de Miss España, o al menos eso cuenta ella reafirmando su pedigrí, pero hay que darle tanta veracidad como a lo de su origen burgués. Asociarse con Tita le viene estupendo porque legitima su posición social tras pasar por concursos de belleza (si a la baronesa se lo perdonan, a ella también) y se quita algunos años de paso, ya que es ‘algo’ mayor que la otra. En las discusiones con papá siempre se reprochaba haber preferido el mundo financiero, “tenía que haber elegido al barón, ¡con lo que me gusta a mí el arte!” 

Al final Puppy consigue a golpe de tarjeta de crédito y una muy buena propina, que nos provean des otras dos habitaciones, una para Warren y otra para ella.  

Belinda deshace la maleta manteniendo un mutismo estremecedor. Yo no le dirijo la palabra por miedo a que se lance y me cuente todo por lo que está enfurruñada. Si no le hablo no tiene motivos para estallar.

–Voy a ver si localizo a mi madre –le digo.

–¿De verdad quieres que te diga qué me pasa? –me suelta de pronto, ¿quién le ha preguntado qué le pasa?, yo no–, ya que lo preguntas te diré que un fin de semana con el obseso sexual de tu amiguito Warren y la esnob de tu ex-novia no es precisamente el viaje idílico que me habías pintado. ¿Sabes qué hizo tu amiguito en el aeropuerto? ¡Me cogió una teta! Y cuando le dije que qué coño estaba haciendo me suelta que tú y él sois como hermanos y que lo compartís todo. Pues que sepas que si os gustan ese tipo de jueguecitos lo lleváis claro conmigo.

–No me lo puedo creer, Warren es un idiota salido, siempre ha intentado acostarse con mis chicas, pero no creía que lo intentara contigo, él sabe que me gustas de verdad.

–¡Ah, está bien, eso me tranquiliza! Mientras que sea sólo con chicas que no te gustan “de verdad” no hay problema –espera, ¿eso es un sarcasmo?, como no estoy seguro mejor no respondo–. ¡Tú eres idiota! Idiota y machista. Ya te hago saber que no te voy a consentir que me trates así, y a tu amiguito se lo dejé bien claro… a él y a lo que queda intacto de su entrepierna.

–Salgo.

–No hace falta que vayas a defenderme, ya le ajusté las cuentas a ese majadero.

–No, voy a ver si encuentro a mi madre.

–¡Pero no ibas a partirle la cara a ese idiota! Claro, tonta de mí, pensar que querías defenderme.

–Me has dicho que no hacía falta, pero si quieres que le parta la cara se la parto y ya está.

–No, no quiero, quiero que seas maduro y actúes como un hombre. 

Llaman a la puerta, ¡gracias a Dios! La miro pidiéndole permiso para abrir (¿porqué le pido permiso?, ¿en qué me he convertido?). Me hace un gesto dando la conversación por terminada. Así que abro la puerta y… 

–¡¿Tú?! –la sangre ha dejado de circular por mis venas.

–Hola, Rafael, hijo.

–¡¿Papá?!

Dejad que los niños pinten a Ralph Lauren

Mircoles, 15 Abril 2009

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¡Ay, Dios!, ¡ay, Dios!, ¿de qué te has llenado el polo nuevo?, ¿eso es pintura?, ¿cómo os dejan jugar con pinturas en el colegio?, ¿y esto cómo lo voy a sacar?, esa profesora no sabe quién soy yo, se le va a quitar las ganas de darte pinturas”. Si me dieran un euro por cada vez que he vivido una escena similar durante mi infancia seguro que me podía comprar una parcelita en una islita de Dubai. ¡Pobre mamá! ¡Cuánto frotó! (Eso era en aquellos tiempos cuando el detergente era como la televisión: una, grande y única. No existían variedades ‘con oxígeno activo’, ‘pro-action’, ‘básico’, ‘concentrado’… y tanta otras excusas para duplicar el precio de los detergentes). Lo que no se daba cuenta mi madre es que ahogaba mi creatividad (cualquier psicólogo, argentino sobre todo, se lo hubiera dicho), porque yo siempre he sido de los de pintar fuera de la línea y con colores subjetivos. Anécdota: en el instituto gané un concurso de Christmas gracias a que en el último minuto se me cayó el bote de pintura sobre mi bonito abeto navideño, y lo enmendé como pude, pero el jurado atisbó un ramalazo de genialidad artística en el resultado final y me concedieron por unanimidad un cheque regalo para libros de 60 euros. ¡Ay, por favor, cómo divago! 

Lo que quiero decir es que a los niños hay que dejarles expresarse, que desarrollen sus dotes artísticas, porque sino el arte futuro no será ni la pintura ni la poesía, sino la literatura en lenguaje SMS. Ralph Lauren debe estar conmigo en ello, porque su última iniciativa por esos derroteros. Se llama ‘Paint your own polo’ (de paso el niño aprende inglés) y va dirigido a chicos y chicas a partir de 6 años que con un kit de pinturas, una selección de pinceles, sellos de estampación con diferentes figuras y un polo blanco como lienzo, se les invita a expresarse todo lo que quieran.  

Es aconsejable que lo hagan bajo supervisión paterna/materna aunque pueden estar tranquilos, el producto no es tóxico. El único problema es que el niño se exprese ‘demasiado’ y el polo quede poco ponible, o que no quede como al padre/madre le gustaría, pero se trata de que el niño desarrolle la imaginación y no de que el progenitor empiece a sugerir una pincelada por aquí, otra por allá, le termine arrebatando el pincel a su hijo, le de la Playstation para que se vaya por ahí, y termine él haciendo aquello que estaba pensado para divertir al pequeño.  

El proyecto “Paint Your Own Polo” se ha inspirado en la campaña de “Pink Pony”, la iniciativa global de Polo Ralph Lauren en la lucha contra el cáncer. Los beneficios netos obtenidos de la venta de los kits en España a la  “Fundación Pequeño Deseo”, una organización que tiene como misión hacer realidad los deseos de niños con enfermedades crónicas o de mal pronóstico para apoyarles anímicamente. Los Kits estarán disponibles a mediados de Abril de 2009 en las tiendas Ralph Lauren Niños  y en una selección de puntos de venta de toda Europa. En España se podrá encontrar en El Corte Inglés de Castellana y de Serrano en Madrid. 

Zapatos a medida: Dimitri Gomez, Maître-bottier

Domingo, 12 Abril 2009

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Siguiendo la pista de los zapatos bespoke de la firma inglesa Crockett & Jones fue fundada en 1879 en Northampton, el corazón industrial zapatero del Reino Unido, llegamos hasta su boutique parisina en el 14 de la rue Chauveau-Lagarde, único punto de la casa en que se pueden encargar y se realizan sus obras artesanales a medida y a mano. El encargado de tan especiales y codiciadas creaciones es Dimitri Gomez, maestro zapatero, o como se dice en francés, maître bottier, que divide su corazón entre las creaciones para Crockett & Jones y las que llevan su nombre.  

Me inicié en esta profesión por casualidad y bastante tarde para la edad en que uno suele comenzar” afirma consciente de su inusual perfil. “De hecho, no fui a la escuela normal para zapatero, ‘les compagnons’ en francés, sino que aprendí en los talleres de toda la vida junto a experimentados artesanos que me transmitieron los conocimientos ancestrales. A pesar de que no era precisamente joven para cuneado comencé a aprender el oficio, puse allí toda mi pasión e invertí mucho, días, noches, fines de semana, así que a día de hoy estoy orgulloso de crear piezas únicas y especiales a la imagen de mis clientes”.  

Describe su relación con su selecta clientela como algo muy personal y profundo, porque a veces las palabras no bastan para expresar lo que se quiere, y ha de bucear en el terreno del incontentes para dar con las claves que definen el zapato deseado. “Siempre intento establecer una relación íntima con el cliente, y procuro penetrar en su cabeza para comprender perfectamente sus deseos. Me adapto a todos los estilos, tantos masculinos como femeninos, aunque tiendo a acercarme a la clásica elegancia de dandy inglés”. Se establece entonces un verdadero intercambio de ideas y sensaciones entre mis clientes y yo: “Ellos vienen con sus ideas y una vez que comprendo lo que quieren, les aconsejo y le propongo adaptaciones a su persona que estoy seguro les agradarán. Algunos lo dejan todo en mis manos y me permiten elegir el nuevo modelo, mientras que otros tienen una idea muy precisa de lo que quieren y la respeto fielmente. La mayoría de mis clientes pasan a ser amigos, ese es el gran encanto de este oficio”.  

Se lamenta de que el suyo sea un oficio casi desaparecido donde sólo quedan algunos en la brecha. Pocos, pero excelentes. Cada una de sus ‘obras’ involucra de 55 a 60 horas de trabajo, siendo necesario realizar hasta dos pruebas en un proceso de 4 a 6 que finaliza con la entrega del zapato perfecto. “La tradición y la modernidad se conjugan a un cincuenta por ciento en mi trabajo. Existe una parte técnica muy tradicional, en la que se emplean conocimientos técnicos con más de 100 años. Por otro lado la parte creatividad sigue las líneas y formas más de tendencia”. Aunque tiene claro que el desafío hoy por hoy radica en ofertar el mejor producto, renovarse sin cesar, ofrecer los mejores plazos y todo eso a una tarifa por debajo de sus colegas.  

Su colaboración con Crockett & Jones se remonta ya a 10 años en los que la casa inglesa ha puesto los encargos más delicados en sus manos. “Aprecio mucho el espíritu de esta casa que es muy cercano al mío en términos de estilo  y excelencia. También actúo regularmente de asesor para ellos, aconsejándoles en la creación de modelos o tendencias para sus colecciones”. Para todo el que quiera adentrarse en el exclusivo mundo del calzado bespoke, Monsieur Gomez, en un más que aceptable castellano, puede ser el perfecto cicerone que no dejara que su cliente se pierda entre las infinitas posibilidades. 

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Concursos de moda

Mircoles, 8 Abril 2009

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Los editores de moda siempre tenemos puesto el ojo en los concursos de diseñadores. Hay tantos que hay que tener un ojo entrenado para saber hacia donde mirar. ¿Cuáles son las claves para saber qué concursos van a proporcionar buenos especimenes al fashion system? Pues existen tres criterios: 

1) La conjura de los genios. Allá donde vieres un jurado de personajes reconocidos (y no me refiero a Anson evaluando la belleza de las misses), allá habrá grandes posibilidades de que aparezca un nuevo genio de la moda. A finales de abril se celebrará una nueva edición del Festival de Hyerés, de donde han surgido los talentos más cáusticos de los últimos tiempos. No es un certamen conocido popularmente, pero no hay profesional de la moda que no esté atento a lo que allí pasa. Este año en el jurado encontraremos a gente como el diseñador Kris Van Assche, la directora de cine Zoe Cassavetes, la propietaria de la boutique Luisa Via Roma Store de Florencia, Andrea Panconesi, y los editores de revista Jefferson Hack (Another Magazine) y  Gert Jonkers (Fantastic Man). ¿Que pasa? Que si hay un mínimo de talento en alguno de los jóvenes diseñadores que se presentan a esta edición, este va a ser promocionado hasta la saciedad por estos padrinos creativos sin par. Yo, aunque no tengo voto, le doy mi apoyo al dúo letón formado por Marite Mastina y Rolands Peterkops y su colección mixta “Private  detective” (foto arriba). 

2) ¿Y tú de donde sales? Basta con mirar de donde han salido las revelaciones de esta temporada para saber cual el es vivero de talentos para la próxima. Echemos un vistazo… Karlota Laspalas me encanta, creo que es la gran revelación de la temporada, ¿de dónde ha salido esta chica? ¡De Pasarela Abierta de Murcia! Que curiosamente se acaba de celebrar y ya hay flamante nueva ganadora, la barcelonesa Núria Monfort Juanola, que presentó una colección muy vanguardista titulada Ø PROFUNDIDAD (foto abajo). ¿Hay quien dude que esta chica va a dar guerra? 

3) ¿Quién convoca? El tercer gran criterio para evaluar si un concurso de moda merece nuestra atención reside en quien lo convoca. Me explico: si quien organiza el concurso es la ‘asociación nacional de recogedores de bellotas’ (caso de existir ni se ofendan ni me demanden) el concurso no es que tenga precisamente visos de trascender. Pero si por el contrario el convocante en Mango y además el premio es lanzar una micro colección de los ganadores… eso es otra cosa. Y si además los finalistas de la actual convocatoria son diseñadores de reconocido prestigio como Silvia García Presas, Jean Pierre Braganza o Christian Wijnants, entre otros, pues apaga y vámonos. Calidad asegurado. 

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Los jeans me vuelven loco… de remate

Lunes, 6 Abril 2009

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Así como las bicicletas son para el verano (ya cada vez menos con tanto carril bici) para muchos los jeans son para el fin de semana. ¡Pues no! Si Prada dice que se llevan los total looks en denim, en todas las circunstancias de la vida y para todos los días de la semana en esta temporada, más vale que empieces a hacerle caso. Si te parecía de lo más difícil dar con esos jeans que acentúen tu trasero, estilicen tu figura, pero no te hagan parecer un adolescente de Grease, ahora has de preocuparte de encontrar además una camisa, una chaqueta, un abrigo o un chaleco de este mismo material que te sienten igualmente bien. Para volverse loco. 

Lanvin traduce a denim el clásico chic parisino de pantalón holgado y blazer de la Rive Gauche, mientras DSquared2 se decanta por los trajes de tres piezas de corte sartorial que en los 70 fueron el colmo del estilo de la cultura Motown. Los más son los que proponen la clásica chaqueta vaquera revisitada, como Calvin Klein o Frankie Morillo, o Gaetano Navarra, que la convierte en casaca militar.

 La clave de esta temporada está en que el jean no parezca jean. Otro galimatías de estos locos de la moda, ¿verdad? Lo que quiero decir es que el colmo de la elegancia son los jeans con corte de pantalón de vestir, y atentos, que la raya del pantalón es un must, ya sea a golpe de plancha o como costura-raya. Me parece increíble que después de toda una vida predicando que no había que planchar los vaqueros, de todas las peleas de juventud con mi madre para que dejara de planchármelos (y coser los bajos que tanto trabajo me costaba deshilachar… cada vez que iba a coger los vaqueros limpios tenía que empezar de nuevo la labor de deshilachado, pero esa es otra historia), y cuando creía que el debate “raya sí, raya no” estaba superado y sólo se podían cuestionar los bajos (altos, bajos, con vuelta…), de pronto me encuentro aconsejando la raya bien marcadita en el vaquero para esta temporada. Los editores de moda nos parecemos en algo a los grandes estadistas (y genocidas): en que el tiempo siempre nos pone en nuestro sitio.