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Archivo de Junio, 2009

Mi favorito de Milán: Pringle of Scotland

Lunes, 29 Junio 2009

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Cada día estoy menos interesado por los grandes desfiles de moda, y no es porque tenga un brote anticapitalista por aquello de la crisis. Sino porque al madurar como profesional (que no como persona, me planté en los 29 hace un lustro y de ahí no pienso pasar) me he dado cuenta que la magnificencia y espectacularidad de las puestas en escena de los desfiles no hace más que tapar las deficiencias ‘narrativas’ de una colección. Sobre la pasarela, con el juego de luces, con la música aturdidora, con lo vertiginoso del paseo de las modelos, con el trabajo de los estilistas, con el tener un ojo en el quién es quién de la primera fila, y con la adrenalina del momento… con todo eso al final solo te quedas con impresiones. Es como si leyeras un libro por encima, terminas sabiendo de qué va pero no valoras la calidad literaria del texto. Sin embargo, en las presentaciones más íntimas, existe un contacto más directo con la ropa que puedes diseccionar a tu antojo y mirar detalles  que jamás verías cuando una modelo pasa por delante de ti durante tres segundos.

Cada vez me gusta más enfrentarme a la ropa, a las colecciones, sin intermediarios, solo con la verdad, sin el maquillaje del estilista que es capaz de hacer sublime las más anodinas de las prendas. En las presentaciones fuera de pasarela también hay trabajo de estilismo, por supuesto, pero es un trabajo más sincero y menos efectista.

Todo ello viene a que repasando todo lo presentado en Milán Hombre, antes de cerrar mi narración de lo allí visto, he decido que mi colección favorita no ha tenido ‘momento pasarela’. Se trata de Pringle of Scotland, una firma poco conocida en España, que sin embargo lleva ya unos años realizando una firme puesta por la renovación estética de sus señas de identidad de la mano de la diseñadora británica Clare Waight Keller, que tras graduarse trabajó para Calvin Klein, para Ralph Lauren (para su línea Purple)y finalmente como ‘senior designer’ para Gucci bajo la atenta mirada de Tom Ford y junto a Francisco Costa y Christopher Bailey. ¿Necesita más credenciales?

Pringle, nacida en 1815, se ganó su fama gracias a su trabajo con el punto y en concreto con el diseño de rombos llamado ‘argyle’ creado por la técnica de la ‘intarsia’. Se dice que ellos fueron los creadores de este diseño que se popularizó gracias al Suque de Windsor y la élite del momento. Un diseño que se dice cogido del tartan del Clan Campbell de Argyll, en la zona oeste de Escocia.

Clare Waight Keller ha dotado al clásico estilo británico-escocés de la firma de un sabor urbanita muy, ¿cómo lo denominaría?, berlinés. Pero a la vez son creaciones con los pies en la tierra, para hombres reales que no se ven obligados a convertirse en seres andróginos para lucir la ropa de la casa. Y con mi elección reivindico las prendas finas en punto jersey para el verano, que pueden lucir tan elegantes y formales como la mejor de las chaquetas clásicas.

Nota: Atentos a esas corbatas estrechas y no excesivamente largas a juego con las camisas… las adoro.

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Dos iconos del estilo se fueron ayer

Viernes, 26 Junio 2009

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Hoy tocaba más moda masculina, los primeros compases de París Hombre, pero la actualidad manda y necesito brindar un especial reconocimiento a dos grandes influencias de la moda que nos han dejado. 

Jueves horribilis para los mitómanos, dos iconos de los 80 han muerto. Puede que nos gustara o no, que pensáramos que estaba loco o que era el único cuerdo con valor para vivir a su manera. Lo único cierto es que Michael Jackson marcó toda una época con sus indumentarias, y aún huy influencia a los diseñadores de cuando en cuando. ¿Hasta qué punto esas hachetas de usares que vemos en colecciones como la de esta temporada de Balmain son influencias historias o influencias michaeljacksonianas?  

Los autores de los looks de Michael Jackson son gran medida son Dennis Tompkins y Michael Bush. Ambos son la gran influencia del siglo XX. Crearon reconocidos estilismos como la camisa y pantalón negro del video de “Man in the Mirror”, la chaqueta con incrustaciones que popularizó durante el concierto en Washington DC en apoyo de las víctimas del 11S, e incluso lo vistieron para sus mediáticos juicios. 

El otro gran icono del siglo XX que ha fallecido es la actriz Farrah Fawcett. Al tratar de ilustrar este post quise huir de la foto que finalmente he usado, porque sabía que sería la imagen que casi todo el mundo utilizaría, pero después me di cuenta que cuando pensamos de Farrah visualizamos esa imagen, un poster que colgó de todas las cabinas de los camioneros de Estados Unidos. Una verdadera ‘novia de América’… No, rectifico, la gran ‘amante de America’. 

Hasta que llegara Jennifer Anniston (Friends), esta Ángel de Charlie ostentó el título de “el peinado más imitado”, y es que si pensamos en la era de finales de los 70 y principios de los 80, el peinado que nos viene a la retina es esa melena alborotada de puntas rizadas hacia atrás. Un peinado cuya autoría se disputan los peluqueros de Los ángeles Allen Edwards y Hugh York, y que fuera largo tiempo peluquero de Farrah, José Eber. Edwards afirma ser el padre del corte pero que ella insistió en darle el crédito a Eber dada su íntima amistad. 

Hago un vaticinio: no tardaremos en ver homenajes a Michael Jackson en los editoriales de moda de las revistas más prestigiosas, y veremos así mismo la vuelta del corte Farrah, de lo que me alegraría indeciblemente porque soy producto de los 80 y ese corte es de las pocas cosas que se pueden rescatar de esa época.

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Más tesoros ocultos de Milán hombre

Mircoles, 24 Junio 2009

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Continuo con mi vocación de patrón de los desheredados de la moda, y mi afán de mostrar aquello que se queda fuera de las crónicas oficiales por no tratarse de grandes nombres. Repito, no se trata de mirar a los nombres ‘pequeños’, sino a los que por cuestiones de publicidad no nos llegan con fluidez. Así que no hablaré de los estampados propuestos por Prada, que inexorablemente nos inundará el mercado de ellos y sucedáneos de otras marcas; ni del nuevo minimalismo (¿cuántas veces he usado esa frase?, creo que ya ha perdido el sentido) que propone Italo Zucchelli desde Calvin Klein; ni mencionaremos el rollo de cowboy de ciudad de D&G…

No, hablemos mejor de Romeo Gigli y su línea masculina llamada ‘io ipse idem’. Un concepto de moda masculina solo apta para gente sin miedo al color y que gusta vestir con buenas dosis de ironía. Las prendas están pensadas por pequeñas joyas en tejidos naturales con motivos pintados a mano. Chaquetas de hombros generosos que se ciñen conforme baja a la cintura, y un cierto tono retro mediterráneo donde abundan el amarillo, rojo, naranja, antracita e índigo iridiscente.

Pero si una puesta en escena ha hecho vibrar a Milán esa es la de la línea Moncler Gamme Bleu diseñada por Thom Browne para la francesa Moncler. Browne parece haberle cogido el gusto a Italia, y tras la ya célebre (de la que hablamos en su momento) presentación de su colección en la anterior edición de Pitti Uomo, vuelve a decantarse por un espacio esplendoroso de la era fascista, la Piscina Cozzi, donde los modelos fueron esta vez capatado en las escuelas de natación de todo Milán. Comenzó todo con todo ellos vestidos con una especie de albornoz y gafas de nadas en formación, con una estética muy Leni Reifenstahl. Los primeros se lanzaron a la piscina (literalmente), pero pronto empezaron a bordearla aquellos que lucían las creaciones de Browne donde se mezclaban trajes de corte sartorial con piezas para la lluvia de impresionante modernidad (¿quién ha dicho que un chubasquero tiene que ser aburrido?). Todo con ese aire retro que le gusta al diseñador.

Milán siempre pude llevarte de un extremo a otro en muy poco tiempo, y puedes que te deleites con el trabajo vanguardista de Masataka Matsumura (Giuliano Fujiwara) un día, mientras que al día siguiente te sumerges en el más puro clasicismo de Caruso. Masataka juega en esta colección con elementos del paracaidismo, como los correajes de nylon que los integra en el tailoring japonés que lo caracteriza, mientras que la exploración de Raffaele Caruso se centra en los tejidos, sin moverse un ápice de la sastrería tradicional.

A quien también se le vio por Milán fue al carismático actor John Malkovich, y no precisamente como ocupante de sillas de primera fila en los desfiles. No, Malkovich estuvo en la ciudad para presentar su nueva línea de moda masculina que ha bautizado como Technobohemian. No es la primera aventura del actor en la moda, porque ya en 2002 lanzó Uncle Kimono, y no debe haberle ido mal porque le han quedado ganas de repetir. Y además, como para aprovechar el viaje, tomó parte en la nueva campaña de Nespresso. ¿Significa que eso que ya no veremos más a George Clooney tomando café?

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Ya está aquí el verano de 2010 para el hombre

Lunes, 22 Junio 2009

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Ya hemos comenzado la maratón de las pasarelas masculinas. Hemos tenido un fin de semana bastante intenso con los primeros compases de Milán donde hemos podido ver las propuesta de pesos pesados como Bottega Veneta, Gucci, Versace, Burberry, Dolce & Gabbana… Y a mí, personalmente, me gustaría salirme de esos grandes nombres para hablar de otros que por lo general son menos nombrados, pero igualmente interesantes.

Trussardi 1911 es una muestra de cómo una brillante colección con personalidad propia puede pasar sin pena ni gloria mediática por no ser parte de un gran emporio anunciante. El trabajo del diseñador Milan Vukmirovic es vibrantante, libre de convecionalismo, y sobre todo llena de piezas maestras que no exigen la adhesión del ‘total look’ de la firma. Lo triste es que el nombre de Vukmirovic no sea más conocido, porque trayectoria tiene de sobra para serlo, empezando por su época codo a codo con Tom Ford en Gucci, su paso como director creativo en Jil Sander y, aunque tampoco hay que despreciar que se sea el editor en jefe de L’Officiel Hommes y uno de los fundadores de Colette en París.

Y volvemos a lo mismo, Aquascutum es una firma centenaria de perfil similar a Burberry, pero sin embargo sigue siendo una nota a pie de página en las crónicas de pasarela. ¿Por qué? Porque no es un todopoderoso anunciante. Pero a mí, personalmente, me gusta mucho más su estilo que el de Burberry porque ha sabido mantener una sobriedad bien medida aderezada con la modernidad. Graeme Fidler, responsable de la línea masculina, ha sabido mantener la tradición sastre a la vez que ha introducido un toque propio del hombre del s.XXI, ha sabido mantenerse en esa cuerda floja entre innovación y vanguardia imponible.

Si un sabor específico se le puede ir pillando a la primavera/verano de 2010 es gusto aventurero, a desierto, a explorador, y en esa línea reseñamos la excelente propuesta de Les Hommes donde hay un sutil homenaje a Lawrence de Arabia de la mano de los diseñadores Tom Notte y Bart Vandebosch. Una colección desubicada en Milán, capital más convencional, y que tendría más sentido en París.

A pesar de la brillantez de estas colecciones de lo que más se habló fue de la delgadez de Giorgio Armani, que lució demacrado sobre la pasarela tras pasar por una hepatitis, y de cómo lució en Dolce & Gabbana el paseíto de Jesús Luz, el último ‘pretegee’ de Madonna que conoció en una sesión fotográfica para la revista W. Los diseñadores lo sacaron ligerito de ropa, como si estuviera en una de las playas de su Brasil natal, pero más vestido que a su fetiche David Gandy (el del anuncio del Dolce & Gabbana Light Blue) que salió con lo sucinto para que el desfile no fuera declarado X. Es como si los diseñadores pensasen “chico, es imposible que podamos mejorar esto poniéndole ropa encima… sal así y alégranos la vida” (¿alguien ha visto alguna foto de este chico en que salga vestido?). Y Brasil, concretamente la Brasilia de Niemeyer fue la inspiración de Frida Giannini para Gucci.

No quiero cerrar esta crónica sin mencionar la última edición de Pitti Uomo que nos ha deparado grandes momentos como el gran desfile de Undercover en los maravillosos Jardines Boboli del Palacio Pitti de Florencia. Jun Takahashi, su diseñador, siempre me ha fascinado, y su línea masculina es un buen ejemplo de lo que la moda masculina contemporánea es. Esta colección titulada “Less But Better” (menos pero mejor) está inspirada en el legendario diseñador industrial Dieter Rams.

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PD. Me doy miedo a mí mismo. ¿Recuerdan el post dedicado a los nuevos creadores que competirían en la primera edición de Who is on next (masculino)? Pues bien, han ganado los dos creadores que yo elegía para mostrar su trabajo gráficamente: Umit Benan y Max Kibardin. Y es que donde pongo el ojo…

No usarás el nombre de Chanel en vano

Viernes, 19 Junio 2009

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¿Creían que era solo a la prensa del corazón a la que se le amenazaba con demandas? Pues no, nada de eso. La prensa especializada en moda también tenemos nuestra dosis de amenazas en formato ‘amable advertencia’. ¿Por qué?, se preguntarán. Pues por usar la palabra Chanel y sus derivados. Me explico:

Cada cierto tiempo la firma Chanel reproduce en el periódico de la moda por excelencia, Biblia que lee todo el sector, el WWD, un comunicado de lo más curioso por el que advierte a todo bicho viviente que escriba en revistas de moda que tengan mucho cuidadito con nombrar a Chanel en vano. Y es que mal que les pese a sus abogados (¿qué es eso de “POR FAVOR NO LO HAGAN. Nuestros abogados positivamente lo detestan”?) Chanel ha trascendido y se ha convertido en un estilo muy identificable y comprendo perfectamente que a los probres redactores a los que se le agota el espacio en los pies de foto decidan poner “chaqueta estilo Chanel” antes que “Chaqueta de tweed de cuatro bolsillos con filos ribeteados”. Pues no, ¡caca!, eso no se hace, y Chanel tiene razón.

La defensa de la propiedad intelectual del diseño es una cuestión bien complicada. Son muchos los casos ganados últimamente por copias descaradas. Algunas firmas piensan que quitando un poquito de aquí, poniendo un poco allá, ¡voliá!, ya tienen una copia exacta no denunciable. Famoso es ya el interminable proceso de Trovata contra Forever 21. (ver foto de abajo)

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¿Pero hasta qué punto algo es “inspiración” u “homenaje” a otro diseñador, como muchas veces se predica, y en qué punto hablamos de copia descarada? Hay diseñadores a los que es fácil diseccionarles la colección y clasificar cada pieza en función de a qué diseñador se le ocurrió antes. Voy a contar una anécdota muy graciosa que me pasó en un Cibeles. Iba acompañando en plan acólito a un antiguo jefe, un reputado y temido crítico de los que no dejan títere con cabeza. Estábamos haciendo una ronda por el backstage entre desfile y desfile y entramos en una de las habitaciones de los diseñadores que iban a desfilar en breve. Toda la ropa estaba puesta en perchas a lo largo de las paredes y fuimos revisando prenda por prenda hasta llegar a una chaquetita colgada en un rincón. La coge en sus manos y me dice enseñándome la etiqueta:

-Mira, ¡qué poca vergüenza!, ya ni se molestan en quitarle la etiqueta para poner la suya –era una etiqueta de Calvin Klein-. Una cosa es copiar, pero otra bien distinta es robar prendas enteras. ¡Y ni siquiera es de esta temporada!

A lo que me quedé estupefacto porque jamás pensé que un diseñador hiciera pasar ropa de otro por suya encima de una pasarela. Pero no, resultó ser la chaqueta personal del diseñador, que la había dejado colgada mientras trabajaba. Y es que el “piensa mal y acertarás” es ley entre los editores de moda.

Miren, señores de Chanel, yo me abstendré de calificar de “chanelizada” a ninguna prenda, pero dejen de asustar al mensajero cuando son otros los que copian. Y es más, que Lagerfeld deje de copiarse a sí mismo, que aburre.

 

La vida sigue tras la (cercana) desaparición de Milano

Mircoles, 17 Junio 2009

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Ayer me dediqué a ver escaparates paseando tranquilamente, entrando de tanto en tanto en las tiendas y desquiciando a los dependientes pidiendo explicaciones de todo sin ningún propósito de comprar nada. Podría mentir y decir que era un ejercicio pre-rebajas para después poder comparar precios, pero es mentira, sólo quería saber qué es lo que está llegando efectivamente a la acalle, porque una cosa es lo que predicamos los editores de moda y otra bien distinta los pedidos de las boutiques. Y en una de estas pasé por delante de una tienda de Milano y no pude contener un sentimiento de nostalgia. ¡Qué falta de visión!

Entré en la tienda y estaba casi vacía, tan solo un caballero de unos 40 años con imagen de ejecutivo (bueno, no demasiado ejecutivo, se veía que estaba a medio camino) ojeaba chaquetas ante la indolencia de un jovencísimo dependiente que enseguida me preguntó si buscaba algo en concreto con el sólo afán de despacharme pronto con el manido “lo lamento, no tenemos nada de su talla”. Como me conozco el percal le dije que solo estaba ojeando y así me lo quité de encima. Me fijé más detenidamente en el otro cliente: conservador en el vestir, evidentemente más preocupado en agradar a sus rancios superiores que en ser elegante. Pensé que para él debía ser toda una faena que cerrara Milano. Para él y para toda esa gran masa de profesionales de posiciones intermedias que deben ir a la oficina correctos y clásicos, pero que no pueden encargar sus trajes en grandes sastres.

Regresé a casa y llamé a un amigo que lleva relativamente poco tiempo trabajando en el Servicio de Estudios de ‘la Caixa’.

-¿Dónde te compra los trajes? –le pregunté.

-Pues no voy a un sitio único.

-Vale sí, pero en general en qué tipo de tiendas: ¿boutiques de marca?, ¿cadenas de sastrería?, ¿grandes almacenes?, ¿cadenas de ropa joven de low cost?

-Pues no sé qué decirte.

-No me estás ayudando nada, tío, céntrate. ¿De qué marca en el traje que llevas ahora mismo?

-Pues… -lo escucho quitarse la chaqueta para ver la etiqueta, eso nunca tendría que hacerlo una mujer- Dustin.

¡Ajá! ¡El Corte Inglés! Su línea económica de trajes.

-¿Has comprado alguna vez en Milano?

-Sí.

-¿Poco, normal o bastante?

-¿Has empezado a trabajar en el INE haciendo encuestas?

-Responde y no me hagas perder el tiempo –en verdad era yo el que se lo estaba haciendo perder a él.

-Pues yo diría que bastante.

-¿Qué porcentaje de tu vestuario ha sido comprado en Milano?

Me cuelga. Espero que sea porque ha entrado un jefe, porque si es porque se ha cansado de mí me vengaré. Me llama en dos minutos, el tiempo que ha durado la visita del jefe (no le guardo rencor) y me dice que puede que el 80% de sus trajes sean de Milano, que antes no presumía de marca, pero que a raíz de lo de Camps va diciendo a todo el mundo que se compra los trajes allí. Me ahorro explicarle las 1000 diferencias cualitativas entre sus trajes y los de Camps, y una nueva reflexión me asalta: ¿Será la caída de Milano a consecuencia de Camps? La gente de la tele dice que La Pantoja es gafe y que chafa todo lo que toca, ¿por qué Camps, que también es folclórico –lo hemos visto con la ropa típica de la Romería de las Cañas en Castellón, y eso es folclorismo puro-, no puede tener un punto gafe?

Finalmente le pregunto a mi amigo a dónde irá a comprar sus trajes ahora que Milano cierra y las opciones que se le ocurren son: El Corte Inglés, Cortefiel  y ¡Zara!

Ahí es donde yo quería llegar. Las cadenas de fast fashion como Zara o H&M pujan por quedarse con esa gran masa de siervos de la gleba profesional que buscan trajas para el día a día a precios más que razonables. En las últimas temporadas las líneas masculinas de estas firmas han tomado un cariz más ‘hombre’ (menos ‘niñato’) y han evitado que una generación de recién titulados que han vivido a base de Zara tengan que buscar en otra parte dónde vestirse para integrarse en el mundo laboral. Quizás H&M tenga incluso más clara esa vocación ‘elegante’ ya que siempre podemos encontrar en sus tiendas ese rincón donde el pañuelo palestino, el cárdigan y la bolsa de lona desaparece para dar paso a la corbata, la chaqueta clásica y la cartera de cuero (o sucedáneo).

Es normal que Milano haya visto caer su clientela. Así, analizando el caso, a bote pronto se me ocurren tres explicaciones bastante evidentes: 1) desactualización en los cánones de los trajes, Milano se ha mantenido fiel a un estilo clásico desactualizado; 2) falta de esfuerzo en el terreno de crear imagen, ¿dónde estaban las campañas de imagen de Milano?, una firma no se vende por su producto, sino por el estilo de vida asociado que sea capaz de crear; 3) total abandono del espació de Internet, ya que siempre tenían la web desactualizada, una web pobre y poco imaginativa por otra parte, y hoy día quien no se sepa vender en Internet tiene sus días contados.

Si piensas en una marca y la concibes como sucedáneo barato de lo que verdaderamente te gustaría llevar, es señal que esa marca no está haciendo sus deberes. Y ese era el caso de Milano.

¡Qué poco original!

Lunes, 15 Junio 2009

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¿Has ido alguna vez a una fiesta y has coincidido con alguien que lleva tu mismo modelito? ¡Vaya numerito! Te has hartado de patearte la ciudad en busca del vestido que dé el campanazo, te has metido por las callejuelas más estrechas buscando esa boutique que crees conocer sólo tú, has recurrido al vestido más imponente de una gran firma, y al final no eres nada original… o sí, puede que sólo haya dos vestidos iguales en toda tu ciudad pero has tenido la mala suerte que coincidan en el mismo lugar y a la misma hora para amargarte la velada.

En esa tesitura tienes dos opciones: 1) ignorarlo, mantenerte siempre al otro extremo de la fiesta de donde esté el otro vestido, rezar por que nadie se de cuenta y pasarte toda la velada observando las risitas de la gente con la paranoia encima de que en verdad se ríen de ti; o 2) tomar la ofensiva y pasarte cada minuto al lado de tu réplica y hacer constantes bromas sobre que sois siamesas separadas al nacer, con lo que ya no tendrás la paranoia de que la gente se ríe de ti… porque estarás segura de que efectivamente se ríen de ti.

Ese es el riesgo que se corre cuando optas por comprarte un must, una de esas prendas imprescindibles que salen en todas las revistas como el vestido de la temporada que no te has de perder. Esta primavera si hay un vestido que puede ser considerado así es el de Lanvin azul de estampado de leopardo. ¡Pero qué mono es este vestido! Y así lo han pensado gente como la potentada de la cosmética Aerin Lauder (abajo a la derecha), la actriz Maggie Gyllenhaal (abajo a la izquierda), la modelo Charlotte Collard, la famosa dermatóloga neoyorquina Lisa Airan, o nuestra Bibiana Fernandez (abajo en el centro), entre otras, que se han dejado ver (y fotografiar) luciendo este modelito de Lanvin.

Ellas pensarían “¡pero qué mona estoy!”, con lo que no contaban es con que no basta con no coincidir en una fiesta con alguien que lleva tu mismo vestido, ya que eso no significa que los medios no vayan a fijarse en la coincidencia y publiquen sus fotos todas juntas como si de hecho hubieran coincidido en espacio y tiempo (¡y en los blogs!, ¡qué cabronazos son los bloggers para estas cosas!, los adoro).

Al menos Gyllenhaal tubo la inteligencia de pedir una variante del modelito, de forma que fuera un vestido de noche largo, y eso, de alguna manera, la distingue. Pero para la próxima creo que o buscan diseñadores menos ‘populares’ o se compran el vestido más feo de la colección para asegurarse de que nadie más lo va a llevar. Porque para eso que se esperen a la versión barata de esa firma que todos conocemos y que saca réplicas muy inteligentes.

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Los nuevos creadores de moda masculina a la italiana

Viernes, 12 Junio 2009

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Y Franca Sozzani dijo “necesitamos nuevos talentos italianos en la moda” y todo el mundo se puso a pensar en cómo encontrarlos. Entonces la Sozzani dijo “no seáis zoquetes, hagamos un concurso” y Alta Roma (en colaboración con la revista que ella dirige, el Vogue Italia) montó ‘Who is on next’ de donde ha salido en los últimos tiempos talentos como Albino D`Amato, Nicholas Kirkwood o Tommaso Aquilano y Roberto Rimondi (estos últimos al frente de Ferre en la actualidad). Pero la Sozzani quería más y dijo al mundo “¿por qué sólo moda femenina?, me aburrís” y todos se apresuraron a crear la primera edición de Who is on next para diseñadores que visten al hombre y que se celebrará el día 18 dentro de la feria florentina Pitti Uomo.

Entre los finalistas del concurso son el dúo LeitMotiv formado por Juan Caro y Fabio Sasso y sus estampados surrealistas, la diseñadora Maria Vittoria Sargentini con su marca vanguardista Marvie, la firma Made in Roma en la que el diseñador Pascal gautrand se alía con el artesano Roberto Marino para hacer camisas a medida muy especiales, el debutante Umit Benan (arriba) que realiza un paseo por el clasicismo más exquisito, el creador de zapatos unisex Elia Maurizi, los complementos de la firma Hewn, y el tributo zapatero a Alain Delon de Max Kibardin (abajo).

Franca estará contenta. El ramillete de creadores surgido de esta primera edición masculina del concurso no puede ser más prometedor. ¿Por qué nos afanamos en seguir comprando siempre las mismas marcas? Dejémonos llevar y experimentemos, busquemos nuevos nombres con los que vestir. Vale, es posible que cuando te pregunten y expliques que tu traje es de Umit Benan no obtenga un ohhhhh de admiración como si dijeras que es de Dior, pero muchas veces ese vivir con el ‘efecto demostración’ del que hablaba Thorstein Bunde Veblen puede hacer que nos perdamos grandes experiencias como la de descubrir nuevos diseñadores poco conocidos que vayan mucho más con nuestro estilo personal.

PD. Evidentemente las frases entrecomilladas de Franca Sozzani son de mi más absoluta invención, ya que por todos es sabido que a Franca no le es necesario verbalizar sus deseos para que sean cumplidos.

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Cuando el hombre Lacroix se ponía interesante… va y quiebra

Mircoles, 10 Junio 2009

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Sí, señores, soy mezquino. Lo primero que pensé cuando se anunció la declaración en bancarrota de la firma de Christian Lacroix fue “¿pondrán la colección masculina de verano de saldo?”. Pero las cosas no funcionan así. Simplemente languidecerá, los pedidos de otoño no se servirán (seguramente porque la fábrica no dará puntada hasta cobrar lo que se le debe), y su desfile de Alta Costura será llorado… y olvidado. Así es la moda, se olvida rápido y deben pasar 20 años para que pongan tu figura en valor.

Se ha sabido que una muy buena clienta del modisto se ha ofrecido a ‘rescatarlo’ financieramente, pero este ha declinado la oferta aduciendo que la prefiere como clienta que como presidenta de su casa. A esto se le llama orgullo, y un poco de inconsciencia, porque aún confía que un caballero andante de armadura financiera impenetrable venga a rescatar su sueño. Y es que hay que asumir que la era del lujo ha entrado en letargo. Todos (el primero yo) vivíamos en un frenesí de ostentación y sibaritismo que superaba con mucho nuestras posibilidades. No me malentiendan, no es que yo comprara trajes de 6500 euros ni plumas estilográficas de 32000 euros, pero sí lo reseñaba sin cesar predicando un nuevo paradigma, el del ‘nuevo lujo’ para el que el precio no era el verdadero indicativo, sino la exclusividad.

Los grandes emporios de la moda se entregaron a este delirio, en concreto LVMH, ya que fue su presidente Bernard Arnault el que fundó en 1987 Christian Lacroix, centrándose en la Alta Costura para después ir desarrollando el prêt-à-porter, las fragancias, los complementos, etc… en definitiva todo lo que da beneficios. Pero aquel sueño se frustró y Arnault vendió a Lacroix a unos hermanos de Florida propietarios de la cadena de Duty Free Americas. Falic Group volvió a enfocar a Lacroix exclusivamente en la Alta Costura, cosa que no fue muy inteligente cuando ya se sufrían en la Alta Costura las constantes deserciones de grandes nombres que abandonaban el sueño del lujo en pos de la rentabilidad.

Lacroix todavía cree que su sueño es posible, obviamente no ha ojeado los libros de cuentas. Pero baste decir que su colección masculina de este verano es simplemente sublime, y si no juzguen por si mismos. Una verdadera lástima.

Para no tomarte las cosas a pecho… pecheras

Lunes, 8 Junio 2009

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Una regla básica para lucir elegante es que la camisa tiene que ser lo más discreta posible, si es lisa mucho mejor, y si el color es lo suficientemente discreto para no ser el protagonista y realzar el traje con que se lleva mucho mejor. Pero también es cierto que no todos los días se pretende ser ‘un elegante de manual’ y que tener estilo se basa en innovar y poner pequeños guiños excéntricos en tu vestuario. Igual que nos parecieron demasiado atrevidas las camisas con cuellos y puños en un color distinto al principio de lanzarse al mercado (el periodismo hizo mucho por la implantación de este tipo de camisas, por no decir Pero J.), ahora quizás nos resulten extremas las camisas con pechera.

Sin embargo las estamos viendo contestemente gracias a los estilistas de la tele que las usan cada vez más con los personajes que aparecen en pantalla. Piénsalo: jeans + camisa, lo más básico entre los básico, si no eliges una camisa con un no-sé-qué estás perdido, porque serás un tipo aburrido más. Sin embargo, una camisa con pechera da un punto de actitud. En el caso de las creadas por Tim Hamilton queda claro que toma la inspiración del esmoquin. El corte de la pechera es sencillo y efectivo, no es como las complicadas chorreras tan difícil de llevar sin llamar la atención.

Pero para los que buscan algo más ‘light’, menos contrastado que las pecheras de Tim Hamilton, podemos quedarnos en España y optar por las camisas de la firma andaluza Iber&Co (abajo) que le da un tono torero muy chic, ya que reinterpretan las camisas propias de la faena ganadera andaluza y las adaptan para los sibaritas de ciudad.

Propuesta de estilismo: yo optaría por los jeans, ajustados, nada de baggy pants. La camisa con chorreras por dentro del pantalón, ajustado por un bonito cinturón trenzado. Dos botones abiertos, liberando el cuello frente a los calores, y las magas remangadas a medio brazo, sin llegar al codo. ¿Zapatos? Unos náuticos. Y gafas de aviador, ya puestos…

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