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Archivo de Diciembre, 2009

Margiela sin Margiela sigue siendo Margiela

Lunes, 28 Diciembre 2009

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Bueno, otra vez de vueltas con Renzo Rosso. Con tantas vacaciones tenía cosas pendientes que comentar y la dimisión de Martin Margiela de su propia firma era una de ellas. Sí, Margiela deja su casa, y con ello se abre una avalancha de interrogantes. ¿Y por qué digo que “otra vez de vuelta con Renzo Rosso”? Pues porque el fundador de Diesel controla la firma de Margiela desde 2002, y aunque todos los estamentos oficiales se empecinen en negarlo, es de sobra conocido que las relaciones entre el empresario y el creador nunca fueron buenas.

Eso de ser el ‘diseñador enmascarado’, sin etiqueta, nunca fotografiado, sin cara… es bueno en ciertos casos, como este. Porque la casa ha dicho que no se va a nombrar nuevo ‘director artístico’ y que será el equipo de diseño el que se ocupe de las líneas de la firma, y nadie notará la diferencia porque no es una marca personalista. No habrá nuevo ‘director artístico’, he dicho, pero sí se comenta que su mano derecha (una mujer), que lleva con él 19 años en el negocio, será ascendida a ‘jefa de diseño’. Una vez pedí una entrevista a Margiela y de su departamento de prensa me dijeron que tenía que ser mediante cuestionario por e-mail y que respondería “el equipo de forma colectiva” y no el diseñador como persona singular. ¡Uf, qué rollazo son los diseñadores-colectivo (para nosotros, la prensa)!  Y los diseñadores sin cara, mucho más. No sé si lo he contado ya en alguna ocasión, si es así, perdón por repetirme: Creo que fue el WWD el que apostó a las puertas del estudio de Margiela a un fotógrafo en los días previos a un desfile para que fotografiara a todo el que entraba y salía. Después empezaron a descartar a las mujeres, a los que conocían y a los que no encajaban con la edad de Margiela, hasta que por fin se quedaron con una foto que debía corresponder al diseñador. ¡Toda una labor detectivesca!

Dicen que se va de buen rollo (¡ejem!), que quiere cambiar el chip y dedicarse a la pintura. Y yo creo que tiene derecho, porque esto de la moda quema, yo por ejemplo me jubilo a los 40 (nadie se lo cree, pero estoy decidido a ello). Bueno, tampoco es que se le vaya a echar mucho de menos, porque es bien es sabido (y desde la casa se han apresurado a remarcarlo) que el diseñador ya casi ni pasaba por el estudio del 163 de la Rue St Maur, que solo se involucraba en proyectos especiales como su show 20 aniversario o el desarrollo de su último perfume. Estaba claro que Martin estaba deseando pirarse, y así se evidenció cuando le ofreció el puesto de director creativo a su compatriota Raf Simons, pero se lo rechazaron desde Italia, así que mostró su interés por Haider Ackermann, e Italia volvió a darle un no por respuesta. Así que Margiela habrá dicho “¡iros al diablo, yo de todas maneras me voy!”

Como ha sido un diseñador anónimo no tendrá que pasar por el trance de vivir sin la fama, sólo se lleva con él el prestigio y la coherencia, que ya es bastante equipaje.

¿Esmoquin o dinner jacket?

Martes, 22 Diciembre 2009

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Este fin de semana publiqué un extenso artículo en elEconomista sobre moda fiesta que abría con una reflexión sobre cómo vestir el hombre de fiesta de una manera formal, y predicaba la recuperación del esmoquin, algo en lo que no estoy solo, sino que la mayoría de diseñadores relevantes del momento me apoyan. No es que se lo haya preguntado uno a uno: “¡Ey, Giorgio! ¿Tú me apoyas en la recuperación del esmoquin?”, “por supuesto, caro Agustín, lo que a ti te parezca bien para mí va bene”… No, así, justamente así, no lo he constatado, pero no basta más que echar un ojo a las pasarelas masculinas para ver que las firmas más importantes siempre acaban su desfile con propuestas de esmoquin.

En el artículo hacía una clara diferencia entre esmoquin y dinner jacket, pero esa diferencia sólo está en mi cabeza, creo, porque el término se utiliza indistintamente. Así que me voy a poner a la labor de extender esa diferencia conceptual que yo veo y que espero que cale para que homogeneicemos términos:

Esmoquin, lo que tiendo yo por esmoquin, es el conjunto de dos piezas de pantalón y chaqueta a juego. Y cuando digo ‘a juego’ no significan que tenga que ser del mismo color, sino que mantienen una estética común. Arriba muestro tres esmóquines de Brioni y se ve claro lo que quiero decir.

Mientras que por dinner jacket entiendo una chaqueta de fantasía en terciopelo y seda (conjuntada con pantalón esmoquin). Abajo muestro dos propuestas, una de Tom Ford y otra de Dolce & Gabanna. Esta opción es cada vez más recurrente, porque permite a los diseñadores jugar con su creatividad, mientras que un esmoquin tiene unos códigos estéticos más cerrado. Se le puede introducir ribetes en solapas o a lo largo de los perniles, se puede cambiar de color, puede tener solapas de pico o redondas, pueden ser cruzados o no… pero en el fondo hay una estética ‘esmoquin’ invariable.

Repito que esta diferencia la establezco yo, que normalmente se utilizan ambos términos indistintamente, junto al de ‘tuxedo’, que es muy americano y que en el artículo explicaba de dónde viene. Mi apoyo a ambas prendas. Al vestir bien. A la elegancia. A currarse la estética. A regalarle los ojos a la que te que te rodea…

PD. Llamamiento popular. Si a alguno de mis lectores le toca un pellizquito en la Lotería de Navidad esta mañana que se acuerde de su seguro servidor.

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Joyas con sentido

Domingo, 20 Diciembre 2009

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En estas fiestas, cuando toca regalar, la frase que uno más se repite cuando está eligiendo un regalo que no termina de convencerle es “bueno, la intención es lo que cuenta”. Eso pasa porque los regalos, por mucho que queramos pensar lo contrario, han terminado por estar exentos de significación. ¿Qué puede significar para ti un jersey más en el armario? Más bien poco. Y con las joyas pasa tres cuarto de lo mismo. Porque seamos sinceros, el 99% de las joyas que compramos no son especialmente brillantes (creativamente hablando). Las que al final se convierten en las favoritas de nuestro joyero, las que usamos más, las que esperamos que pasen de generación en generación, no tienen porque ser tampoco las más caras, las de más diamantes… sino las que han llegado a ti cargadas de significación.

De eso me di cuenta mientras entrevistaba recientemente a Mónica Vinader, diseñadora de joyas española afincada en Inglaterra que ha sido premiada como mejor marca de joyas de 2009 en los UK Jewellery Awards. Mientras me enseñaba las pulseras Fiji (abajo), una nueva revisión del tema ‘brazalete de la amistad’ pero en lujoso, me dijo: “la gente busca ahora joyas con valor añadido, con valores, joyas con significación”. Se trata de dar un toque de nobleza y distinción a esas pulseritas que llevan impregnadas todo el cariño de quien te las regalas, quizás por la nimieza de su valor material. Con las pulseras de Vinader no tienes ya porque avergonzarte cuando tiendes la mano para saludar y el puño de la camisa revela una muñeca mal-adornada con pulseritas de hippies.

Esta máxima o tendencia (la de las joyas con significación afectivo) la recordé cuando recibí la nota de prensa de la colección de Bliss by Damiani “FILROUGE” (arriba), que se está preparando para dar el golpe en San Valentín por ser una colección con Mensaje. “Todo empieza con un hilo, Fil Rouge, que toma forma y se convierte en pensamiento, en un valor. El pensamiento tiene un valor profundo que a través de la moneda expresa su leitmotiv. Fil Rouge expresa la unión, el contacto y el profundo entendimiento. El color rojo representa la fortaleza de esta unión y a su vez la sensualidad. Fil Rouge es un concepto que expresa uniones, sentimiento, afecto entre gente que está lejos la una de la otra. La frase grabada sobre la moneda representa esta unión: Il pensiero è un filo che unisce (el pensamiento es el hilo que nos une)”.

Pero si pienso en mensajes y en joyas, y uno esos dos pensamientos, es normal que mi deformación profesional me lleve inexorablemente a Divinas Palabras, que llevan muchos años impregnando de mensajes todo aquello que producen. Sus joyas las crean en cooperación con Karatnia , una productora de joyas desarrollada por el Grupo Cunill, y se caracterizan por llevar mensajes gravados que describen el espíritu de la pieza y lo que representa. Sus anillos me gustan especialmente, y abajo reproduzco su anillo que reza ‘La suerte es de los valientes’, aunque me parece más significativos a efectos de sentimientos los anillos de compromiso en acero, o acero y oro, que tienen grabados ENGAGEMENT e INDEPENDENCE, los dos pilares básicos sobre los que asentar cualquier relación sana y funcional.

Joyas regaladas con sentimiento y que materializan sentimientos de forma evidente… joyas que no terminarán en el monte de piedad con esto de la crisis.

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Une Frivolité no es una frivolidad, sino una necesidad

Mircoles, 16 Diciembre 2009

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Rollazo, rollazo, rollazo de los grandes, el tener que salir a comprar los regalos de Navidad. Porque aunque uno esté en contra del consumismo navideño y quisiera “regalar amor y abrazos”, la gente que lo rodea puede no pensar igual, y para qué ganarte el odio y desprecio de todo el mundo por ahorrarte unos euros en regalos. Lo que en sí me da pereza es el acto del shopping: tiendas abarrotadas, empujones y pisotones por la calle, la tortura de encontrar el regalo apropiado, dependientes impertinentes o desbordados… Me encantaría dar con el “regalo universal”, es decir, aquel que le gusta a todo el mundo, independientemente de sexo, raza, religión, edad y estado mental. Un regalo del que nunca se tenga suficiente. Un regalo del que yo pudiera comprar 300 unidades y guardarlas en casa y repartirlos todos los años en Navidades y todo el mundo fuera feliz… y que hubiera paz en el mundo, los políticos dijeran la verdad siempre, y Coyote terminara por coger de una vez al tocapelotas del Correcaminos. ¡Vaya utopía lo de un regalo universal!

En USA es relativamente frecuente que aquellos sin tiempo o ganas para hacer compras contraten a un personal shopper, pero eso no es una opción muy extendida por aquí ,ya que se sigue pensando que ir de compras es uno de esos pequeños placeres de la vida [pura mentalidad femenina, para que después digan que hombres y mujeres somos iguales]. Pero vamos, que haberlos haylos, y concretamente recuerdo una nueva empresa que se dedica a ello, Une Frivolité. Hablamos con su creadora, Silvia R. Coladas, sobre los servicios que ofrece: 

¿Cómo surge la idea de Une Frivolité? La idea surgió como consecuencia de una amalgama de múltiples circunstancias. Siempre me ha llamado la atención, especialmente en estas fechas, ver caballeros pululando por la “Milla de Oro” de Madrid, un poquito despistados y a última hora, en busca del regalo perfecto para una mujer. Salvo que seas un hombre que adora ir de compras y además tiene tiempo para ello, (los hay, pero son una excepción), no es tarea grata buscar y encontrar, año tras año, un regalo adecuado, sorprendente, cuya ilusión perdure en el tiempo y no sea repetición de lo regalado otras veces. Por otro lado, he tenido ocasión de escuchar los testimonios de mujeres que se quejaban de que sus parejas les solían comprar siempre, más o menos, algo parecido, o se habían gastado un dineral en algo que no les gustaba nada, aún siendo de una gran firma, pero no se atrevían a decírselo para no herir sus sentimientos. O que incluso, con la confianza que da el tiempo, les sugerían que lo compraran mejor ellas mismas, con lo cual, la esencia del regalo, que es la ilusión y la sorpresa, se perdía. Si a estas circunstancias objetivas, le unimos las subjetivas, que personas cercanas a mí, me han “utilizado” durante años, precisamente para esta función, y que yo, particularmente, disfruto muchísimo con ella, la combinación era perfecta. Simplemente decidí hacer de una afición, una profesión. ¡Recomendado por los gurús de los negocios!  

¿Cómo es el proceso  que llevas a cabo para dar con el regalo perfecto para una persona concreta? Si no la conozco personalmente, que es lo normal, me cito con el cliente que quiere hacer el regalo, si ello es posible y, robándole poco tiempo, le hago una serie de preguntas sobre la mujer a la que desea agasajar. Edad, estilo de vida, si trabaja, aficiones, si tiene niños, etc. para hacerme una idea de su personalidad. Si me pueden enseñar una foto, mejor que mejor. Me gusta ese trato personal con los clientes, creo que es necesario, porque me ayuda a dibujar mentalmente a la persona concreta a la que le quiere regalar, que por supuesto, no tiene por qué ser su pareja, puede ser su hija, su nieta, una amiga, una hermana… Si no hay tiempo para visita personal porque se trata de algo un poco urgente, tenemos esa toma de contacto por teléfono. Es más difícil porque el trato es más impersonal, pero no imposible. Normalmente le hago dos o tres propuestas antes de lanzarnos a comprar. También puede ser el cliente quien me de pistas de lo que quiere, cuando simplemente de lo que huye es de ir a elegirlo y comprarlo. Y si por el contrario, dispone de tiempo, y lo que quiere es “aprender” a hacerlo él mismo, entonces le acompañamos y es más fácil todavía, porque pasando una mañana o una tarde de tiendas con él, podemos averiguar muchísimo mejor qué le puede ir bien a esa mujer que quiere sorprender.  

¿El concepto de personal shopper sigue siendo algo malinterpretado en España? Creo que la gente se va atreviendo cada vez más y va sabiendo mejor en qué consiste un “personal shopper”. Realmente, al menos en nuestro caso, que es un caso especializado de “personal shopper”, es algo muy sencillo: delegar una tarea que a ti no te gusta hacer, o sencillamente no tienes tiempo para hacer, en otra persona. Esa tarea es comprarle un regalo a una mujer, con criterio y buen gusto. ¡Al menos eso es lo que intentamos! 

¿El que alguien encargue a otro comprar un regalo para una tercera persona no elimina la carga afectiva del regalo (es decir, ni siquiera se ha preocupado de currárselo)? ¡Yo creo que no! ¡Todo lo contrario! Precisamente, enlazando esta pregunta con la anterior, en nuestro país alguien que se molesta en contratar a otra persona para que se ocupe del regalo de una mujer a la que quiere o con la que tiene un compromiso, es que realmente se está preocupando muchísimo por el éxito de ese regalo y por esa persona. Está poniendo más medios de lo normal. Eso sí, va a perder poco tiempo, pero también va a pagar más. Personalmente, no creo que el “sufrimiento” de pensar, elegir e ir a comprar un regalo, se valore mucho por las féminas. ¡Preferimos un buen regalo, con estilo y no que nos lloren con lo que les ha costado pensarlo y encontrarlo! 

¿Este es un servicio no es para mujeres? Ha sido concebido más para hombres que quieren regalar a mujeres, como se ve en la página web, pero por supuesto, pueden acudir a nosotros mujeres que quieren regalar a otras mujeres. Algunas, también odian ir de compras y volverse locas pensando. O simplemente, no tienen tiempo. Quisimos especializarnos porque ya hay bastantes “personal shopper” que ofrecen servicios más amplios que nosotros en Madrid y queríamos ofrecer algo diferente y exclusivo. Por eso, nos hemos centrado sólo en mujeres y en firmas de lujo, que por otro lado, es nuestra especialidad.  

¿Existe un regalo universal, es decir, algo que siempre guste a todo el mundo, independientemente de la edad, el sexo o interese? ¡Yo creo que no! Conozco a muchísimas personas y no, no veo el regalo que les guste a todos. Ni un coche, ni un viaje, ni un bolso, ni un reloj, ni el teléfono móvil de última generación, ni una casa en la playa. Somos tan diferentes que creo que no, es una utopía pensar en algo así. Si nos centramos en las mujeres, creo que hay una pasión generalizada por los zapatos, pieza fundamental de un “look” que lo arruina o lo eleva a lo sublime. Pero aún así, ni siquiera creo que sea un regalo universal con el que triunfar. Ya que muchas preferirán una joya u otra pieza dentro de la infinidad de posibilidades que tenemos. 

¿Qué tiendas o diseñadores son tus favoritos para regalar? Hay muchísimas. Pero para mujer, me encanta Chanel. Sé que no soy muy original, pero es una debilidad absoluta. Yves Saint Laurent también se encuentra entre mis favoritos. Creo que ambas firmas combinan a la perfección elegancia y tendencia. Como algo muy muy especial, Hannibal Laguna, es feminidad a la máxima potencia. Siempre que paso por sus escaparates de la calle Jorge Juan me quedo fascinada. Max Mara me gusta mucho para ir bien vestida a diario y José Castro, que por desgracia no tiene tienda en Madrid, lo elegiría si tuviera que comprarle algo a una mujer alternativa, muy moderna, pero que quiera ir con elegancia parisina. Como tienda multimarca, creo que Ekseption, en la calle Velázquez, se lleva la palma. Y aunque no las tenemos en Madrid y hay que irse hasta Barcelona, me suelen gustar mucho las colecciones de ropa de Louis Vuitton. Creo que con esta firma no se cumple lo de “zapatero a tus zapatos” porque, para mi gusto, lo están haciendo muy bien.  

¿Qué es lo que nunca comprarías para regalar? Nunca compraría para otra persona algo que a mí no me gustara. Aunque no sea mi estilo, lo que regalo me tiene que gustar, si no, no puedo. Hasta a los hijos de mis amigos les compro juguetes con los que habría disfrutado jugando. 

Navidades para los pobres; Resort o crucero para los ricos

Lunes, 14 Diciembre 2009

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Todo el mundo sabe que no soy millonario. Es algo que salta a la vista. Es más, siempre rondo la porca miseria. Pero cada vez que llega diciembre no puedo dejar de envidiar a la élite que puede permitirse hacer viajes a islas paradisiacas para huir del frio y del Espíritu Navideño, cosa que no deja de ser un invento para pobres, para sentirse exultantes aunque sea sólo sea una vez al año. De hecho, ese Espíritu Navideño es obra del poder de la literatura, ya que antes de que se publicara Cuento de Navidad de Charles Dickens en 1843 no era más que una conmemoración religiosa tranquila, hogareña y sin fastos. Después en el siglo XX llegarían los grandes almacenes y el marketing… que tradujeron todo el espíritu religioso a un lenguaje más comprensible hasta para el más ignorante: el consumismo. Hasta Eroski se mofa del espíritu fraternal de estas fechas con su anuncio de “estas Navidades voy a regalar amor y abrazos”.

Bien, pues los ricos siempre han tenido muy claro que eso de la Navidad es para espíritus pobres, y que lo mejor que se puede hacer estas fechas es emigrar a climas tropicales donde dejarse acariciar por las olas, el sol y el masajista del resort donde te hospedes. Para ellos nacieron las Cruise o Resort Collections, que algunas marcas lanzaron con una frikada hace tiempo y que ahora nadie osa obviar. Como no teníamos suficiente con dos colecciones por temporada, no se les ocurre otra cosa que multiplicar por dos las colecciones anuales (si incluimos la pre-fall). Afortunadamente en España este sistema no ha calado, ya sea porque somos todos pobres y no nos vamos a resorts o cruceros caribeños (y a los que lo hacen no les queda pasta para hacerse con un fondo de armario específico para las vacaciones), o somos más listo que los anglosajones que se tragan todo lo que les echen.

También es una lástima la corta vida de estas colecciones porque son bien bonitas, y más que ahora se han trasgredidos ciertas reglas implícitas que parecían regir la creaciones de las resort collections. A saber, o les daban un espíritu marinero (azul navy, rayas marineras, etc…), o se ceñían al espíritu ‘rica americana en el Caribe en los años 70’ (grandes estampados florales, vestidos túnicas, turbantes, aplicaciones de piedras…), u optaban por la variante Jacky O para gustos más europeo (Capri, La Riviera, Monte Carlo, islas griegas…).  Ahora ya no hay reglas fijas, si bien aún se respetan estas que he enumerado. El tratamiento que se les da actualmente es como una colección más con el estilo propio del diseñador, sin plegarse al espíritu resort, como podemos ver en colecciones como las de Viktor & Rolf o Balenciaga. Sin embargo los italianos son más dados al toque setentero, cosa que es evidente en las propuestas de Pucci o Versase, entre otras.

Pero es que este fenómeno no es exclusivo del mundo femenino. Las colecciones resort han ido introduciéndose poco a poco en los armarios masculinos y ahora encontramos propuestas tan interesantes como las de Burberry, Gucci o Chanel, que curiosamente siempre tienen los tonos blancos o beiges como piedra de toque.

Como sigamos creando colecciones llegará un momento que habrá una colección por mes. Enero, la colección Snow; febrero, la colección Safari; marzo, la colección Lluvia… y así hasta a la extenuación. STOP AL CONSUMISMO.

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Lecturas muy de moda

Viernes, 11 Diciembre 2009

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Me hago anticonsumista cuando llegan estas fechas pre-navideñas… Hago un inciso para aclarar que aún no es Navidad aunque la gente ya esté loca comprando jamones y mandando felicitaciones, y por más que El Corte Inglés se empeñe en hacernos creer que sí lo es. Repito, aún no es Navidad, y lo que El Corte Inglés hace con sus luces es lo mismo que hacen los granjeros cuando les apagan y les encienden las luces a las desorientadas gallinas para que pongan más huevos. Solo que nosotros en vez de poner huevos, nos gastamos un huevo por culpa de las lucecitas. Yo he decidido no gastar estas Navidades (ejemplo que no aconsejo que sigan porque no quiero ser responsable de un segundo crack económico) y me he prometido aislarme del consumismo artificial en casita rodeado de libros… pero libros de moda, no vayan a creer que voy a ser negligente.

Os paso mi selección:

Por un lado la aproximación práctica a la moda dos de las periodistas más prestigiosas de este país. El irresistible atractivo de unas piernas largas (Esencia Editorial) de Carmen Garijo, subdirectora de la revista Glamour, se subtitula “Los secretos de las mujeres que triunfan” . Y la sinopsis dice así: En el irresistible atractivo de unas piernas largas, se analizan cuestiones básicas relacionadas con el mundo de la moda y la estética: desde cómo cuidar el cutis y el cabello a cómo vestirse para cada ocasión, pasando por los mejores consejos sobre maquillaje y cosmética. La autora traza un recorrido a través del cuerpo femenino y masculino para enseñarnos a sacar el máximo partido a nuestro aspecto. El libro rojo del estilo (Martínez Roca) de Brenda Chávez, subdirectora de Cosmopolitan, se trata de un libro práctico donde encontrarás 1.000 claves y consejos que tienes que saber de la mano de los mejores profesionales de la moda. Sinopsis: Con este libro nos embarcamos en un viaje en busca del estilo. Y lo haremos de la mano de algunos de los mejores profesionales patrios e internacionales de la moda. Charlando con ellos entresacaremos consejos sin fecha de caducidad, ya que la moda es un gran negocio, un hecho cultural, un fenómeno social, y forma parte de nuestras vidas, nos interese o no.

Por otro lado las memorias de uno de esos personajes imprescindibles del siglo XX, Kiki de Montparnasse. En Recuerdos recobrados (Nocturna Ediciones) Alice Prin (aka Kiki de Montparnasse) nos revelan a una mujer libre e independiente en la primera mitad del siglo XX. Todo ello contado con una voz inocente, atormentada, entusiasta, agridulce y, por encima de todo, profundamente humana, en un relato que fue censurado en Estados Unidos hasta los años setenta. Esta musa de artistas, cantante, actriz y modelo, relata una infancia marcada por la pobreza y su posterior llegada a París, donde inicia su carrera como modelo a los catorce años. Entretanto, vaga por los cafés en busca de algo que comer. Es allí donde conoce a Modigliani, Jean Cocteau, Robert Desnos y muchos artistas más, como Soutine, Man Ray —del que sería no sólo modelo, sino también amante—, Fujita y Moïse Kisling.

Y un libro para regalar o autoregalarse: 100 nuevos diseñadores de moda (Blume) de Hywel Davies: El talento creativo más reciente en el campo del diseño de la moda. Se presenta el trabajo diverso y único de cien nuevos diseñadores procedentes de todos los rincones del mundo. La moda, por definición, siempre se ha centrado en las nuevas ideas y ha celebrado la innovación en el diseño. Las páginas de este libro presentan a un grupo de diseñadores que todavía se hallan en la primera década de sus carreras profesionales, ya sea en solitario con su propia marca o agrupados en pequeñas empresas en colaboración con diferentes colecciones, y en ellas se analizan e ilustran el trabajo de cada diseñador con bocetos, dibujos y fotografías de estudio y de pasarela. Aparte de descubrir a los mejores talentos de todo el mundo, este libro se convierte en una valiosa referencia que será de gran interés tanto para estudiantes y profesionales como para cualquiera que sienta pasión por la moda. Con su talento, los jóvenes diseñadores influyen enormemente en la industria de la moda y con ello aseguran la contemplación de nuevas ideas y perspectivas contemporáneas. Estas personas se caracterizan por su interpretación decidida con respecto al vestuario y por su ambición por presentar nuevas y apasionantes maneras de vestir a sus clientes.

A la moda y con bombín

Mircoles, 9 Diciembre 2009

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Estoy en una etapa en que soy ferviente seguidor de toda actitud british que se pone a tiro. Sé que es una ventolera, como cuando con 18 años iba a la facultad con look de profe bohemio de Oxford o Cambridge (en verdad yo siempre he sido más de Yale por un malentendido biográfico: me he pasado media vida creyendo que mi ídolo Susan Alexandra Weaver –aka Sigourney Weaver o Teniente Ripley– fue a Yale, cuando en verdad fue a Stanford y cuando terminó trató de entrar en la Yale School of Drama de Nueva York pero no la aceptaron).

Pero el caso es que ahora estoy en mi periodo Brit, que es el equivalente del Periodo Azul para Picasso y el Periodo Suprematista de Malevich. Y todo lo que huela a gentleman me pone, me pone, ¡me pone! Así que comprenderán que cuando en enero pasado empezaron a salir bombines a la pasarela casi me da una apoplejía de la excitación. Este invierno, definitivamente, el sombrero que debemos llevar es el bombín. “¡Sí, claro, todavía me siento observado cuando me pongo un fedora y este pirado quiere que salga a la calle con un bombín!”. Comprendo tus temores, querido amigo. Pero vivir con el qué dirán (o el ‘qué mirarán’ en este caso) no es una buena filosofía de vida.

Un buen bombín, o como diría un británico, un Coke (o más comúnmente ‘Bowler’)  puede costar una buena pasta, no hay que olvidar que son sombreros formales hecho con todo el mimo bespoke posible. Los originales, en Lock&Co Hatters (6 St. James’s Street) se pueden encontrar por unos 259 libras. Aunque si te quieres ahorrar el viaje, en www.hatsandcaps.co.uk se pueden conseguir un poco/mucho más baratos.

Fue creado por James Lock en 1850 para William Coke, segundo conde de Leicester, un terrateniente progresista de Holkham, en Norfolk. Era un sombrero en forma de domo endurecido por la aplicación de goma laca para proteger la cabeza de los golpes con las ramas de los árboles mientras se monta a caballo, y bien ajustado para que el viento no lo vuele de la cabeza. El prototipo fue realizado por unos sombrereros de Southwark, Thomas y William Bowler, y fue llevado al taller de St. James Street para ser testado por William Coke.  Su popularidad creció rápidamente, especialmente a finales del XIX en las carreras de caballo Derby en Epsom Downs, lo que dio lugar que en Estados Unidos se popularizara con el nombre de ‘derby’.

Es el sombrero de los banqueros británicos por excelencia (bueno, también de los payasos, pero quiero suponer que no guarda relación), pero esta temporada podría saltar a la cabeza de los más fashionistas cambiando su tradicional color negro por colores más novedosos como el azul cobalto, el granate, fucsia, el verde oliva… ¡no en vano es una pieza clave en la nueva línea Diesel Black Gold!

Pues lo dicho, que me muero por un bombín. Hago un llamamiento a todos mis amigos que están en Londres… ya sabéis que regalarme esta Navidad.

PD. Acabo de recordar que vi un reportaje en televisión hace tiempo en que comentaban que ISESA, Industrias Sombrereras Españolas SA, una empresa sevillana de Salteras, era la principal proveedora de sombreros de la comunidad judía del mundo. Le he echado un vistazo a la web y he aquí otra posibilidad de hacerse con un bombín sin traspasar nuestras fronteras, que está la economía como para más fugas de capitales. ISESA es actualmente la proveedora de Lock Hatters para este tipo de sombreros, el ‘hunting bowler’, o bombín de caza, que es aquel que se usa para montar a caballo, y el ‘town bowler’, que es la versión de ciudad, de menor tamaño, más liviano y menos duro.

¿No es sorprendente las vueltas que da la vida? Empiezo buscando un producto puro británico y descubro que se hace a pocos kilómetros de mi domicilio.

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Cristo Bánez y la esencia sevillana

Lunes, 7 Diciembre 2009

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Diciembre es un mes de contradicciones. Por un lado, al llegar el frio, saco del armario toda la ropa que me gusta, y eso hace que entren ganas de salir a la calle a lucirlas. Pero por otro, la falta de luz y el mal tiempo me anula ese interés por salir, decantándome por la mesa camilla. (Y no, no tengo una ropa de camilla de Viktor & Rolf ni una mesa camilla de Patricia Urquiola, ni un bata de guatiné de Karl Lagerfeld… todo es de lo más normal y hogareño). Por eso cuando me pidieron que fuera a la inauguración de la nueva tienda del diseñador Cristo Bañez, cosa a lo que no soy muy proclive, me animé porque tampoco voy a estar enclaustrado en la Bat-Cueva de mi oficina-hogar. A priori Cristo Bañez no es mi target de diseñador porque se dedica principalmente a los trajes de flamenca, con mucho talento y prestigio, sí, pero yo soy un completo ignorante de la moda flamenca. También hace novias, pero lo que me decantó a ir fue que me comentaron que lanzaba una línea de prèt-â-porter masculina, y ¡eureka! ahí estaba la excusa.

La tienda me gustó mucho, estaba puesta con muy buen gusto y el ambiente era chic pero cálido. No puedo decir quienes eran los invitados de la inauguración porque, como todo el mundo sabe, soy un outsider social y sólo reconocí a el cantaor flamenco Arcángel (con el que hice una sesión fotográfica para la revista Woman) y a la hermana de Vicky Martín Berrocal, que es una especie de socialité a lo sevillano. Ahí me planto, no puedo dar más nombres, pero la fiesta estaba muy animada y todos parecían conocerse, por lo que supongo que debía ser un who is who en toda regla.

La planta baja era la dedicada al hombre y todo era muy clásico y elegante: pura camisería para gentlemanes (sí, se que el plural es ‘gentleman’, no me apedreen por inventarme palabras), y especialmente muy al gusto sevillano. Por que Sevilla tiene una especial idiosincrasia al vestir que se ve muy claramente en el caso masculino, y que cristo con muy buen criterio empresarial ha pillado al 100%, y eso que él es onubenses, pero onubenses y sevillanos no distan mucho. En una reciente entrevista realizada a José Luís de Victorio&Lucchino comentábamos ese punto. Yo le contaba que suelo tener dos ‘armarios’ diferenciados, el de Sevilla y el que uso cuando salgo fuera. Él reconocía que era muy cierto y que si trasgredes las reglas te miran mal, es decir, si vistes de ‘sevillano’ fuera de Sevilla llamas la atención, y si vistes de hombre contemporáneo en Sevilla te arriesgas a ser una burla en toda regla. Lo más inteligente es no ser una Rosa Park de la moda masculina y llevar a la práctica esa máxima que dice que “allá donde fueres viste como vieres”. Aunque a veces, y como me contaba Jose Luís, es todo un acierto mantenerte fiel a tus raices. Me contaba que hace muuuchos años, cuando Studio 54 era lo más en Nueva York, fueron con unos amigos a ver si había suerte y el puerta los dejaba pasar. Todos se prapararon a conciencia, de lo más moderno, pero uno de los amigos, un señor clásico entre los clásicos, se presentó con su inseparable capa española. Ellos le dijeron “allá tú“, pensando que no lo dejaría pasar, pero la sorpresa fue que fue al primero que le rogaron que tuviera el honor de pisar la disco.

El ‘homus sevillanus’ (también conocido como ‘señorito sevillano’, ‘chulito sevillano’ y en su variedad más integrista como ‘el capillita’) es un espécimen muy común en la ciudad, a la que sin datos estadísticos serios que lo confirmen no me atrevo a tildar de ‘capital con mayor consumo de gomina del mundo’. Pero no crean que critico este modelo de masculinidad, no, que va, me parece sublime, porque ha sabido sobrevivir a los embates del progreso y conservar ‘la esencia’. Tenemos ejemplos que dan grima como Isaac, el ex de Falete, pero también tenemos ejemplos muy cool como el cantante Manuel Lombo (y que me perdone Lombo por unirlo a Isaac en una misma frase). Pero quienes mejor han sabido captar esa esencia han sido los talentosos chicos de Mundoficción Producciones, ya famosos por doquier y que yo vuelvo a reproducir en un video abajo.

Volviendo a Cristo Bánez: me gustó en especial su selección de camisería, porque la camisa es la piedra angular del look del sevillano. Aquí somos muy señores en ese aspecto. No nos vale cualquier camisa fabricada en Shangai, sino que somos de los que valoramos un cuello y unos puños bien puestos, con la presteza justa, y que quede igualmente bien con un blazer y sin corbata que con un traje formal encorbatado. Si eres un dandi, Sevilla es tu ciudad, y si te gusta vestir bien, pues no vendría mal que te dieras una vuelta por la calle Cerrajería 31 y vieras lo que te puede proponer Cristo Báñez.

Por cierto, ¿tú cuál dirías que es el mejor ejemplo de señorito sevillano que conoces?

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Las pelis, las joyas y Bizancio

Jueves, 3 Diciembre 2009

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Si por algo me gustan las películas de época es por el trabajo de los diseñadores de vestuario. Estoy seguro que todo el mundo, alguna vez en la vida, ha ido a ver una película simplemente por el vestuario.  Todos diréis que no, pero pensad en María Antonieta o Memorias de una geisha… ¿No es menos cierto (como dirían los abogados, no comprendo por qué hablan tan raro) que las promos de las pelis hacían hincapié en el vestuario? ¿Y no es menos cierto asimismo (de nuevo tono de litigante) que cuando fuiste a ver esa peli ibas predispuesto a una sobredosis de belleza visual? ¡Voilá! De ahí deduzco, señoría, que el acusado fue a ver estas películas influenciado por sus vestuarios. Pido que le sea denegada la libertad bajo fianza.

¡Cómo desvarío! Lo que quería decir es que me parece que no nos molestemos en aprendernos los nombres de los directores de vestuario de las películas que nos gustan. Ahí van algunos que seguro has escuchado alguna vez pero que no has retenido: Milena Canonero (María Antonieta, Memorias de África… ), Colleen Atwood (Chicago, Memorias de una geisha, Nine…), Janty Yates (Gladiator, El reino de los cielos…) o James Acheson (El último emperador, Las amistades peligrosas, Restauración…), entre muchos otros. La labor de estos creativos los lleva a establecer colaboraciones con prestigiosos joyeros que recrean el estilo de la época en joyas exclusivas para las películas.

Pero imaginad que se quisiera hacer una película ambientada en el Imperio Bizantino. Esta temporada es tendencia en joyería, así que el trabajo estaría medio hecho ya, sólo habría que elegir entre las colecciones que están en el mercado. El estilo de las joyas bizantinas y las artes decorativas de esta civilización han llamado la atención de muchos creadores de joyas esta temporada. Sylvie Corbelin, por ejemplo, reinterpreta la clásica cruz bizantina en oro incrustándola de gemas, mientras que Solange Azagury Partridge prefiere centrarse en la larga tradición de los esmaltados de Bizancio. Ya en los famosos mosaicos de Ravena se da testimonio de la espléndida la orfebrería bizantina, donde las placas de oro se decoran con esmaltes cloisonné, que se obtenían mediante el vertido de vidrio fundido en alvéolos delimitados por hilos de metal. Estos esmaltes son hoy rarísimos y difíciles de reproducir por la viveza de color. Para ver esmaltados originales lo mejor es darse un paseo por Venecia, concretamente por San Marcos donde está la famosa Pala d’Oro que forma el altar mayor. Boucheron, Suarez, Durán, Piaget, Bvlgari… la lista de amantes de lo bizantinono termina. Me voy a detener un instante en ArqueoJoya, una firma creada por Iris y Estrella Cervera que combinan los elementos arqueológicos con la joyería, y en la que podemos encontrar cruces bizantinas de bronce del siglo VII d.C.  engarzada en oro con brillantes. Piezas con un doble valor, el de joya y el de pieza histórica.

Así que esta es la temporada propicia para jugar a ser la emperatriz Irene ‘La Ateniense’, famosa por su belleza (aunque de origen pobre), que curiosamente prefirió que la llamaran basileus (”emperador”), en lugar de la forma femenina que le correspondía. Fue regente de su hijo Constantino VI y también asumió el poder en solitario. Muy buena madre, lo que se dice buena madres, como que no fue. Primero decretó que ella tendría siempre prioridad en el gobierno frente a su hijo Constantino. Cuando este se convirtió en oposición y urdió una conspiración, esta la aplastó y castigó a los culpables, encarcelando a su propio hijo. Después el recuperó el poder pero una serie de fracasos militares hicieron que le devolviera el poder a su madre. Años después Irene tramó una conspiración contra su hijo siendo finalmente apresado y cegado por orden de su madre. Las heridas le causaron la muerte.  Así se convirtió en la primera emperatriz en la historia del Imperio Bizantino por derecho propio. Eso sí, no creo que la felicitaran mucho en el Día de la Madre. Digno de una película de Amenabar.

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Chapoteando, chapoteando, vivo la vida chapoteando

Martes, 1 Diciembre 2009

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Venecia está inundada. Eso lo vi ayer en los informativos, y de pronto recordé algo sobre lo que quería escribir aquí: botas de agua. Todas las temporadas nos empeñamos en afirmar que las botas de agua son chic, que están de moda, pero la verdad es que lo chic para las revistas es conservar a jugosos anunciantes que de manera poco disimulada piden que sus productos sean ‘tendencia’. A mí me parecen horrorosas las clásicas katiuskas, todo sea dicho de paso, porque no hay manera de que peguen con nada. Y eso que los fabricantes se afanan por darle mil colores, mil estampados y mil actitudes… pero al final siguen siendo botas de agua.

Pero parece que aquello de que “las botas de agua están de moda” amenaza con ir en serio en esta ocasión, porque si Prada se toma la molestia de sacarla en sus desfiles… ¡échate a temblar! Todo empieza así: Miucca tiene una visión, Miucca manda que la hagan realidad, Miucca se empeña en sacarla a pasarela, en una o dos temporadas todos los diseñadores están haciendo revisiones de la idea de Miucca. ¡Y mira que me parecen horribles las ideas de Miucca en multitud de ocasiones! Pero ya he aprendido de no ir a contracorriente y si Miucca dice que es cool ir con los pantalones por las rodillas, pues prepararos para verme los calzoncillos.

Pero si encima se mete en liza la mismísima Kate Moss… porque ahora todo el mundo empieza a sacar imágenes de aquella vez se calzó unas Hunter para andar por un fangal. Todo un acto de sensatez que no tiene porque ser un acto de estilo, pero como somos tan borregos, pues todos a comprarnos Hunters.

Mi aversión a las botas de aguas debe venir de pequeñito. Jamás tuve unas botas de agua. Mi madre nunca me compró unas botas de agua. Y en cuanto empezaba a llover todos los niños se ponían a chapotear despreocupadamente mientras yo me moría por poder meterme en los charcos, pero no podía, porque yo llevaba bonitos zapatos de vestir. ¡Dios, cómo odio la infancia!

Me reconcilié con las botas de agua cuando surgió mi amor por la moda. No precisamente por el producto en sí, sino por un anuncio de una revista. Corría el aciago mes de abril de 1992. Yo empezaba a empaparme de revistas internacionales. Aún no sabía por qué, ni que sería mi destino profesional. Acababa de descubrir la New York Magazine que conseguía a través de un pequeño kiosco que me la encargaba ex profeso. En ese número había un anuncio de los grandes almacenes neoyorquinos Barneys donde unos ejecutivos llevaban cañas y botas de pescar. ¡Me pareció una imagen tan chic que todos mis prejuicios contra todo lo hecho de goma, como las botas!

Volviendo a Prada. Ha tenido la inteligencia de garle una vuelta de tuerca a las botas de agua (de media caña, de caña completa y hasta el muslo) y las ha dotado de estructura de zapato de vestir, le ha puesto tacón y plataforma. ¿Es ese el misterio para conseguir un complemento de tendencia?

Encuesta: ¿Tienes botas de agua? ¿Te gustan las botas de agua? ¿Llevarás este invierno botas de agua? Y lo que es más importante, ¿le comprarás a tus hijos botas de agua para que puedan chapotear con los otros niños?

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