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De rebajas con los bloggers (1ª parte)

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Y ahora que ha llegado febero, vamos a hacer un pequeño inciso rebajil. Pensaba obviarlo ya que las rebajas no son algo que me interese en absoluto. Es más, profeso una extraña religión (de la que su adepta más conocida es Vicky Beckham) que me prohíbe ir de rebajas, recibir transfusiones de sangre de gente que vaya de rebajas o hacer esfuerzos físicos en rebajas. Como escribir artículos de moda no se considera esfuerzo físico (aunque se esté barajando como supuesto legal para incapacitación por enfermedad mental) no tengo excusa para dejar de trabajar durante rebajas. Así que cuando mi editor me pidió que escribiera un post sobre las rebajas me devané los sesos para hacerlo sin traicionar mi fe.

Se me ocurrió pedirle a una serie de bloggers de moda que me contaran una experiencia o reflexión sobre las rebajas. Si visitáis sus blogs encontrareis que son cada uno de su padre y de su madre, muy distintos entre si, y aquí es donde radica lo interesante de este experimento:

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Rocio Melo de www.thehealthyghost.com

Rebajas con Aires de Grandeza

Las rebajas tienen una doble lectura, hay veces en las que al comprar en las tiendas low cost nos dedicamos a recopilar ropa de tendencia que va a caducar a finales de febrero, otras nos decantamos por básicos de firma.

Mi prima Dolores, sin embargo, veía las rebajas como un trampolín hacia un cambio definitivo de estatus. Siempre soñó con pertenecer a la high society, no en vano, hacía que la llamáramos Polola. Pues sí, Polola o Dolores (como yo la conozco) elaboró un plan de ataque para estas últimas rebajas. Estuvo ahorrando los euros que le sobraban del transporte a la Universidad, evitó el café con Patricia De La Fuente y la hermana de Rafita Núñez en la  Facultad de Derecho, escatimó en revistas de moda, hasta que consiguió reunir el dinero para unos loafers (como a ella le gustaba llamarlos) de Prada, expuestos en el escaparate de Cuqui Somosierra. Además, consideró la compra de unas sleepers para su hermano, al cual no entusiasmaron, ya que las comparó con “las zapatillas de luto de su abuela“.

Polola fantaseaba con los Prada, los ojos le temblaban de fiebre, parecía el gato Jim imaginando los “pececillos dorados”. Sus zapatos la catapultarían al trono de la pandi, de la que había referido, entre otras perlas, que vivía en un cortijo del pueblo porque su padre era ganadero y primo hermano de Concha y Sierra.

Cuando reunió la cantidad estimada, se armó de valor, se colocó sus mejores galas, y se encaminó hacia la tienda; sintiendo el calor de la piel de potro, absorbiendo la textura del cuero, y deslizando el silencio regio de sus suelas. Tenía la sensación de llevarlos puestos. Al cruzar el umbral del establecimiento, dio un sonoro “buenas tardes”, y aceleró el paso porque una señora le precedía.

En ese momento, sonó Siempre Así en su móvil, descolgó y una voz aguardentosa le dijo: “Dolores, se ha escapao la borrega“. Polola se puso roja como un queso de bola sin cortar, colgó inmediatamente, sin dejar de comprobar si alguien la estaba observando. Cuando por fin se repuso y su vista alcanzó los zapatos, se percató de que la señora adelantada se había apoderado de su preciado tesoro y estaba pagando en caja.

Una lluvia de ideas la abstrajo: los zapatos, las sleepers, el cortijo, Patricia De La Fuente, y finalmente, el tremendo sentimiento de culpa que la acongojaba. Había renegado de su casa, de su padre, y lo peor de todo, de la borrega. Así, Polola fue asumiendo poco a poco su otro yo, Dolores, y se prometió no renegar nunca de su condición de working class. Antes de marcharse, eso sí, compró un agua de plancha de Santa Maria Novella que era lo más barato de la tienda y que prometía dar a sus prendas un aroma de los más country chic, muy acorde con el olivar de su padre.

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Emilio M. Pardo AKA Grelinno blogs.hola.com/lalluviaensevilla/

El hombre es un lobo para el hombre y la gente en masa no piensa. Lo del hombre y el lobo lo dijo Hobbes hace así como que cienes y cienes de años y tenía más razón que un santo. Lo otro, lo de la masa, no sé quién lo dijo o si alguien lo dijo alguna vez pero el caso es que es una verdad como un templo, una verdad como un puño o una gran verdad del universo… y a los hechos me remito.

Me piden que escriba sobre las rebajas y a eso voy: rebajas, liquidación y gente en masa, esos son mis ingredientes y es que claro, que el hombre tiende a ser animal (lobo -lo decía Hobbes y ahí está Hugh Jackman y Shakira para demostrarlo ¡auhhh, auhhh!-) es algo que sabemos y asumimos, lo mismo que lo de la gente en masa; pero claro, todo ello bajo la palabra REBAJAS se magnifica… sí, sí, lo de las rebajas es lo mismito que la casa de Gran Hermano que ya llevamos 11 ediciones y si en algo coinciden todos es precisamente en eso, que todo en la casa se magnifica, pues eso, en las rebajas también y si para rizar el rizo decimos ‘Liquidación’ no sólo es que se magnifique sino que se eleva a la máxima potencia -como si hiciésemos un macromegasupra Gran Hermano, vamos- y al final pasa lo que termina pasando.

Por razones que no viene el caso explicar ahora al comienzo de estas rebajas me vi ayudando en la liquidación de una gran superficie. Y avisado, lo que se dice avisado, yo iba: me había contado que la gente se peleaba, luchaba con uñas y dientes por lo más absurdo y que se volvían hienas y buitres carroñeros ante la cebra o gacela herida como si de un documental de National Geographic se tratara o tratase. Pero claro, el greli es así, ingenuo perdido, más seguidor de Rousseau que podría decirse, con aquello de que el hombre es bueno por naturaleza y que es la sociedad la que lo pervierte… ¡y de qué manera!

Así que allí estaba yo, primer domingo de las rebajas, 8’30 AM, preparando la apertura y preguntándome qué es lo que la gente iba a comprar allí porque os aseguro que el peor de los chinos o todoacien era Barneys comparado con lo que allí había… por lo que yo estaba tranquilo, reafirmándome en mi idea de que hay que ver qué exagerada es la gente… hasta que, 9’20 AM y, ¡zas!, allí que empiezo a oir un rumor, un bulle bulle, algo semejante al ruido que hacen las cafeteras italianas de toda la vida cuando el café empieza a subir (los de la generación no-nespresso sabréis de lo que hablo)… vamos, lo mismito que “Cuando ruge la marabunta”,  pero yo continuaba inocente, Rousseau perdido. 9’29 AM y a la par que se subían las persianillas de seguridad y se abrían las puertas todo el personal se situaba en los pasillos laterales de la tienda. Todo el personal, menos yo, el Rouseau de la historia, que allí me quedé en el medio y medio del pasillo central, con los ojos como platos, la boca abierta de medio metro y paralizado por la estupefacción y pánico provocado al ver como cienes y cienes de personas (miles diría si no tuviese pesadillas con sólo recordarlo) entraban en la tienda arrasando con todo como supongo que deben entrar y arrasar esas trombas de agua que inundan casas y ciudades en tan solo segundos… rugido de marabunta, miles de miradas que se clavaban en mí (allí, plantadito, en el medio y medio del pasillo central –justo entre las corbatas 100% seda y los artículos de jardinería-) y sólo poder recordar aquellas imágenes vistas en un telediario en el que una señora, tras ver como el agua había arrasado su casa, decía un: “yo me asomé a la ventana y vi bajar un correntío temeroso”… pues yo igual, yo sólo veía el correntío, aunque en este caso el temeroso era yo.

Cerré los ojos y al volver a abrirlos vi a las gentes y gentas enlazadas en corbatas, cogidas a puñados y sin sentido, lo mismo que un sin sentido era que a la par que cogían corbatas y “parkas de teflón de altísima calidad” (tal cual estaba escrito) como si de toallas al peso se tratase, se peleasen y enredasen en alargaderas, brocas de modelos antiguos de Black&Decker y (atención) un maravilloso recortabordes de jardín por el que un matrimonio se peleaba con otra señora con el resultado siguiente: en el tira y afloja se conoce que el matrimonio tuvo más fuerza y al final la buena señora terminó cediendo pero al hacerlo (y no preverlo el matrimonio) parte del recortabordes salió disparado sesgando parte del brazo de la señora (bueno, dicho así asusta mucho… en realidad fue como si el sacasen un filetillo para la Barbie) y mientras ella, pese al filetillo colgando, se lanzaba al suelo a por el trozo perdido de tan preciado recortabordes su señor marido y al grito de “¡Mari, no lo pierdas, no lo pierdaaaaassss!!!!”, allá que se lanzaba a por unos fascinantes packs de bragas/fajas color carne que, estoy seguro, resultaban el complemento indispensable de sus noche de pasión, lujuria y desenfreno.

Pero como os digo, yo allí, Rousseau perdido, tirándome al suelo (cual miembro del SAMUR de Hospital Central –que es que yo siempre he sido muy de las series de médicos… bueno, muy de series que siempre he sido–), tomando a la mujer sesgada entre mis manos y con lágrimas en los ojos, casi sollozándole, repitiéndole machaconamente un “¿se encuentra bien?, ¿se encuentra bien?, ¿puede oírme?, ¿puede oírme?”, para que sin embargo ella, y una vez que el famoso recorta bordes ya estaba en sus manos, me clavase la mirada como aquellos dos drogadictos en plena ansiedad que robaban y mataban a Mario Postigo mientras su esposa era testigo desde el portal (sí, aquellos de Mecano) debieron clavársela a Mario y  me espetase un frío y calculao: “soy diabética y como esto tenga consecuencias los denuncio”… pero yo allí, Rousseau perdido, pensando en Almodóvar y su Susan… Visite nuestro stand en la planta 4ª, gran liquidación en revólveres, cuchillos y todos los complementos de la mujer inquieta… cuánta verdad en Almodóvar, ¡cuánta!

Mañana más

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10 respuestas to “De rebajas con los bloggers (1ª parte)”

  1. Rocío Melo Dice:

    Muchas gracias por tu confianza.
    Enhorabuena a Emilio M. Pardo muy bien escrito.
    Un beso.

  2. raquel gratis total Dice:

    me ha encantado!

  3. grelinno Dice:

    Me uno a Rocío en el agradecimiento por la oferta y confianza.

    Por lo demás y en cuanto a mí, Rocío, con un grelinno o greli por aquí basta; sin enhorabuenas ni nada, aunque se agradecen tus palabras ;-P A mí, con tu Polola y la borrega de ésta ya me has ganado.

    Besotes para todos.

  4. ERTLandCOHN Dice:

    Agua de plancha de Sta Maria Novella??? Jajajaja No me he podido reír más con el relato, Agustín! Qué bueno eres con los ‘costumbrismos’!! ;)

    Cuéntanos otra, anda…
    Un abrazo,

  5. Agustin Velasco Dice:

    El mérito es exclusivamente de los bloggers que han participado en este “proyecto”. Lo del agua de plancha es de Rocío, que es Sevilla, y como tú dices, tiene mucho ojo para los costumbrismos… es que sevilla da para eso y más.

  6. Hong Kong Blues Dice:

    Jajaja, ahora mi mente no para de pensar en un recortabordes que al ponerse en marcha suena con “siempre así”, jaja.
    ¡Un abrazo!

  7. Xavs Dice:

    Que grandes!! Ro, Emilio enhorabuena por un trabajo tan bien hecho!!!
    Un abrazo!
    X,

  8. Piluka Dice:

    Me ha encantado.
    Buenísimo tu relato Ro, sois fantasticos!
    Besitos.

  9. Sandra Dice:

    Pues mi amiga Tamara ha encontrado en las rebajas una auténtica ganga: unas sleepers confeccionadas con pelo de borrega bañada con agua de plancha de Santa María Novella, y le han quedado monísimas de la muerte.
    Un beso.

  10. la_rateta Dice:

    Genial Rosseau Emilio en las rebajas !!! :). Genial.

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