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Archivo de Mayo, 2010

Triunfan las ‘vecinitas’

Lunes, 31 Mayo 2010

Este fin de semana me he dado cuenta que el look supermodel no me pone. Esa increíble revelación me sobrevino viendo Eurovisión (sí, veo Eurovisión, ¿qué pasa?). En cuanto vi en escena a la representante de Alemania, la joven Lena Meyer, tuve una especie de visión en el que vi claro ese cambio de paradigma estético que estamos viviendo. El look ‘vecinita de al lado’ es el modelo a seguir en el futuro. No más Claudia, Linda, Cindy o Eva. No me refiero al rollo ‘vecinitas’ de la revista FHM, que al final no es más que otra búsqueda de ‘la chica Interviú’ del momento. Creo que utilizan el término ‘vecinitas’ de una forma muy alegre, porque para mí implica un grado de inocencia, de amateurismo, imagen sana, ternura… ¡¡Lena Meyer!! Miradla:

 

En esa línea voy más allá. ¿Conocéis a Nataly Dawn de Pomplamoose? Bastan unos ojos para ejercer un influjo erótico de lo más inocente. No hace falta bustos prominentes, caderas sinuosas, pieles doradas y boca lasciva.

Incluso la industria musical del mass market empiezan a valorar este tipo de jovencitas de belleza porcelánica y constitución nada espectacular. En Taylor Swift hay mucho de eso y ya no hablemos de Miley Cyrus (Hannah Montana).

Vayamos más allá y miremos a la industria de la moda. Siempre ha habido ese subgénero dentro de las modelos que se llaman “la chica de al lado”. Ahora mismo pululan por las pasarelas dos chicas en esa línea: Hillary Rohda, un ejemplo claro de esa imagen de healthy girl que siempre ha gustado mucho en la industria americana, y Coco Rocha, que ese ese otro tipo de modelo que llamamos “belleza rara”.

El otro día un productor de cine X decía en televisión que el porno ha muerto y que su ejecutor ha sido la webcam. Es cierto, parece ser que la industria se está reinventando porque a los espectadores le pone más lo amateur que lo profesional, el glamour (si alguna vez se le pudo llamar glamour a aquellos que tratan de  transmitir las pelis porno de las principales productoras) está demodé.

Si esta tendencia de belleza se hace fuerte me pregunto qué harán las revistas masculinas, ¿tratarán de llevar a estas bellezas cándidas a su terreno y convertirlas en diablesas aceptarán que los cánones estéticos están cambiando? ¿Y la industria de la belleza? Si las pieles inmaculadas se terminan poniendo de moda qué pasará con las cabinas de rayos UVA, los potenciadores del bronceado, los implantes mamarios… ¡¡¡Qué pasará con los fabricantes de extensiones capilares!!! Más paro no, por favor.

No puedo dejar de alegrarme de que la belleza sin estridencias triunfe. Siempre me ha parecido más erótica la ropa interior de algodón banca que los intrincados conjuntitos de encaje negro; más una mirada limpia que unos ojos cegatos con emplasto de Rimmel; más unos labios rosados y aterciopelados que capas y capas de carmín tono vamp, más una piel blanca e inmaculada que un moreno (carbonizado) brasileño; unos pechos pequeños y turgentes mejor que las super lolas de Pam la vigilante de la playa. ¿Soy raro o hay más gente que le gusta lo natural? Si es así manifestaros.

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Neologismos fashion

Jueves, 27 Mayo 2010

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Muchos sabéis que además de este blog sobre moda, desde hace unos meses tengo uno sobre libros en las webs del Grupo Joly. Se llama Lecturofilia y allí voy comentando todo lo que voy bebiéndome como lector empedernido. Una de las obras que estoy trabajando ahora es El lazo púrpura de Alejandro Núñez Alonso y va sobre el Imperio Romano del siglo I. Y de pronto, leyéndolo, me encuentro con un término fabuloso. Benasur, el protagonista, se encuentra con un joven noble y snob que le dice así:

Los judíos siempre decís cosas interesantes, aunque no siempre con psique… ¡Psique! Es uno de esos barbarismos griegos puestos de moda, pero que no tienen vocablo semejante en latín. No es elegancia precisamente. Psique es algo intraducible, tal como lo interpretamos los romanos, algo que participa de la gracia, del ingenio, de la afición por la novedad y lo moderno, que purga un poco lo formulario y convencional… No sé explicarme bien: ¡Psique! Tal como ha prosperado la palabra entre el vulgo, temo que las gentes verdaderamente psique no podamos hacer uso de ella dentro de poco…

Digamos que yo entiendo por psique lo chic, pero ahora me gusta mucho más psique, sobre todo porque nadie entiende lo que quiero decir con ello, y eso en moda siempre es un grado. ¿Recordáis cuando se puso de moda la palabra cool? Todos la usaban, nadie tenía claro lo que significaba o de dónde venía. Anna Wintour le dedicó uno de sus famosos editoriales, a continuación Nieves Fontana (directora de Telva) le dedicó el suyo en lo que yo interpreté una ‘traducción’ del de la Wintour.

¿Cuántas veces os habéis sentido perdidos por los términos que inventamos los redactores para nombrar tendencias? ¿Lo retro-chic es lo mismo que lo preppy? ¿Es lo mismo candy colors que colores pastel?  (¿y si es así porque usan el anglicismo?) Puedo entender que se use trench en vez de gabardina cuando realmente se está describiendo un trench, el problema es que hay muchos/as que no saben distinguir una cosa de la otra. ¿Por qué usar ruffles en vez de volantes, porque volantes suena a folclórico y ruffles a rue Saint Honoré? ¿Por qué abusamos del término print cuando tenemos una bonita palabra española para ello: estampado?

Una de las primeras cosas que aprendí al empezar a trabajar en elEconomista es que tenía que medir mis palabras, porque el público que accede a mis texto no siempre son obsesos de la revistas de moda curtidos en el lenguaje fashion… ups, ya lo he hecho. Me dejaron claro que mis textos debían ser comprensibles tanto para la ejecutiva que se empapa el Vogue como para la que Harper’s Bazaar le suene a nombre de tienda de chinos.

Anécdota a razón de los palabros que usamos en moda: En un artículo que escribí tiempo ha para Neo2 me inventé una palabra, jeanscouting, una mezcla entre jeans y scouting, o lo que era lo mismo la búsqueda de jeans novedosos, de culto, poco vistos y chic. A las pocas horas de salir la revista un colega empezó a usarla en sus textos y me sentí muy muy adulado.

La moda es renovación constante y una pizca de esnobismo, por eso nuestra naturaleza, como editores de moda, nos decanta por el uso de palabros novedosos. Os propongo que uséis la palabra psique como sinónimo de chic. Hagámoslo como experimento social. A ver hasta qué punto se puede implantar un neologismo.

Un nuevo paso de Ungaro

Martes, 25 Mayo 2010

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Se ha confirmado que Ungaro hace a Giles Deacon su nuevo director creativo. Con la incorporación del británico se busca llamar la atención de los editores de moda que lo amamos con frenesí y recuperar la credibilidad de una firma que fue icónica en los 80 pero que desde hace años va dando tumbos sin timón ni timonel.

A Ungaro le está costando encontrar su identidad post-Ungaro. ¡Vaya trabalenguas! Y es que siempre que un diseñador se jubila (o lo jubilan) no siempre es para bien. Tras él llegaron para calzarse sus zapatos Giambattista Valli, Peter Dundas y Vincent Darre, pero ninguno consiguió despertar el interés que, por ejemplo, han producido Christophe Decarnin en Balmain o Nicolas Ghesquière en Balenciaga.

Personalmente me sentí muy entusiasmado cuando ficharon al jovencísimo Esteban Cortazas. Hay que recordar que fui uno de los primeros (por no decir el primero) de los periodistas españoles en entrevistar a esa joven promesa colombiana, y eso crea un vínculo emocional. Objetivamente hay que reconocer que era una muy buena elección pues el estilo Cortazar comulgaba con el clásico Ungaro: vestidos vaporoso, muy femeninos, tejidos con estampados lujosos… Pero el por entonces presidente de la firma, Mounir Moufarrige, le metió con calzador a Lindsay Lohan como “colaboradora creativa” (¿pero qué colaboración creativa ni niño muerto, Lindsay solo conoce dos palabras creativas: White Label?). Mounir siempre ha sido polémico en sus decisiones. Unas le salieron bien, como sustituir al frente de Chloé a Lagerfeld por la emergente Stella MacCartney, pero otras, como la ‘idea Lohan’ fue una cagada en toda regla que le costó el puesto.

Después ficharon a la Española Estrella Arch, cuyo trabajo a mí me enloquece, pero que quizás no fuera de la línea Ungaro más ortodoxa. Conclusión: no cuajó.

Y ahora llega Giles que es un genio con el punto, ¿a ver cómo se maneja con las gasas y los drapeados a lo Ungaro? El propietario de la firma, Asim Abdullah, espera hacer que las cuentas de la casa cuadren para 2011. ¿No os parece muy optimista?

Semana del ejecutivo: los complementos

Domingo, 23 Mayo 2010

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Ya hablamos del traje. Ahora vamos por algunos consejos en cuanto a los complementos.

Como ya dije yo prescribo el minimalismo en cuanto a los complementos. Hagamos un repaso los ejecutivos de pies a cabeza:

PIES

Zapatos lustrados SIEMPRE, de líneas sencillas. Los negros son una apuesta segura. Punteras moderadas. Unos zapatos sucios o dañados transmiten un mensaje de “dejadez” que nuestro interlocutor almacena en su subconsciente inmediatamente y que puede hacer que perjudique a tu credibilidad a la hora de negociar. Calcetines discretos, en negro (o gris si el traja es de ese color), pero sobre todo hay que evitar los de licra, los que se dieron en llamar “calcetines de ejecutivos” y que dejó a más de uno con la espinilla sin un pelo por el roce continuo durante su década de esplendor, la de los 80. Personalmente soy de los que gustan de calcetines llamativos con trajes formales, pero entiendo que sólo son aptos para profesionales liberales en los que la creatividad juega un papel importante en su labor profesional. Si los calcetines se te bajan continuamente tiene dos opciones: o jubilarlos y comprarte otros que no estén dados de si, o recurrir al liguero masculino, que no tiene por qué estar en desuso.

CINTURA

Para sujetar los pantalones siempre cinturón. Si eres barrigudo y los pantalones se te caen incluso con un cinturón bien ajustado, relaja el cinturón (no lo suprimas) y usa tirantes como soporte invisible (te tienes que asegurar que nadie los verá). El cinturón ha de tener un grosos medio que no resulte ridículo con tu envergadura ni demasiado ancho. Las hebillas siempre lustrosas y discretas. Nada de hebillas “demasiado” creativas… eso lo dejas para los cowboys. Y en cuanto la piel del cinturón empiece a cuartearse optar por la renovación. Revisa los cinturones, te sorprenderás cuántos de los que sueles usar no están en un estado 100% admisible.

PECHO

La corbata a juego con el traje, que no sobre salga. Las corbatas rojas déjalas para los políticos. Tú haces negocios, no debates televisivos. Con tonos grises si llevas traje gris, azules si vas con traje azul. Evita los motivos que distraigan la mirada, que están estupendas para reuniones sociales en las que quieres marcar tu personalidad, pero en la oficina es tu mente la que debe brillar, no tu corbata. Una corbata discreta dirá de ti que eres un tipo serio, y eso siempre es un activo importante. ¿Pisacorbatas? Creo que no, resulta demasiado pretencioso en estos días. Detalle importante: ¿Pañuelo de bolsillo? Al gusto, pero si optas por él que sea blanco y lo colocas recto, que sobresalga paralelo a la línea del bolsillo no más de un dedo.

MUÑECAS

Gemelos siempre. Discretos, como todo. Y el reloj cuanto menos ostentoso mejor. ¿Qué mensaje creéis que lanza un tipo que enseña un reloj de dos kilos de platino cuando va a mirar la hora? En los últimos tiempos los relojes de sabor clásicos, planos, con aire vintage están teniendo mucho éxito. Evitar pulseritas de la amistad, ¡por Dios! Todo el mundo sabe que en los negocios la amistad no es un valor demasiado bien visto, ¿a quién tratas de engañar?

Sobre LA CAMISA me abstengo porque habría muuuuucho de que hablar y ni es el momento ni el lugar.

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Semana del ejecutivo: el traje

Jueves, 20 Mayo 2010

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El secreto de la imagen de un buen ejecutivo radica principalmente en su traje. Un buen traje, bien cortado, de buenos materiales, siempre marca la diferencia. Ahora abunda lo que yo llamo los BUFAVIS (Bussines Fashion Victims), que son aquellos ejecutivos que le dan más importancia a sus conocimientos en moda que a la cuenta de resultado de sus negocios. Los conocerás por ir de ejecutivos sin querer parecer ejecutivos, con marcas de pasarela y prendas que no son a priori muy adecuadas apara el conservador mundo de los negocios. Me parecen terribles, pero que no se diga que soy yo el que desanima la ‘innovación’ en el vestuario ejecutivo.

Pero ciñámonos a la realidad, y la realidad es que lo que mejor funciona en los negocios es el traje gris. ¿Aburrido? Eso lo dirá quien no conozca las mil y una variantes que la temporada nos deja. En cuanto a tonos las posibilidades son infinitas: gris claro u oscuro, marengo, plomizo, tirando a azul, tirando a beige, etc… Con cuadros, rayas (en todas sus versiones), dibujos como la pata de gallo (aunque yo la pata de gallo la dejaría para el otoño), cruzados, sin cruzar, de un botón (muy en boga), dos botones, ¿tres? (mejor abstenerse), solapa ancha o estrecha, etc… y sin entrar en los tipos de tejidos, que entonces la variedad se dispara exponencialmente.

Un buen ejecutivo sabe lo importante que es definir su uniforme de trabajo. No puede asumir riesgos de levantarse con un mal día y optar por una mala combinación. Una vez que encuentran su ‘uniforme’ llenan su armario con él manteniendo el fondo y variando en pequeños detalles.

Yo soy muy de la manufactura italiana: Zegna, Brioni, Canali o Paoloni (esta última me gusta especialmente por su ratio calidad precio). Aunque sea dicho de paso tengo algunos fetiches como la línea London de Aquascutum (aunque yo ya puesto optaría por su servicio de sastrería y me pegaría una escapada a Londres) y tampoco me desagrada el corte de firmas francesas como Façonnable, mucho más asequible por tener distribución en El Corte Inglés.

¿Qué firmas creo que están sobrevaloradas en cuanto a trajes? Principalmente las americanas como CH Carolina Herrera o Calvin Klein, y sobre todo Armani, no puedo con los cortes de los trajes de Armani, me parecen de abuelete, sobre todo en el patronaje de los pantalones que serían delicioso si siguiéramos anclados en 1987.

Mis consejos a la hora de comprar un traje:

1. La marca no lo es todo. Hay marcas que tienen justificado su prestigio, caso de Ermenegildo Zegna que tiene su propio lanificio y usa unas telas de infarto, y otras que realmente lo que cargan en sus desorbitados precios es el coste del desfile y el caché del nombre del diseñado. Hay que pararse a pensar: ¿este traje vale lo que me piden sin saber cuál es su firma?

2. Hay que ser muy conscientes de las limitaciones físicas de casa uno. Si eres gordo o bajito, o demasiado alto, o demasiado delgado. Párate a pensar: ¿Si me arreglan los bajos y las mangas el resto del patrón se amolda a mi cuerpo? Es muy posible que la respuesta sea no, por lo que es casi mejor pasar al plan S (de Sastrería). Al final, y si comparamos con trajes de buenas firmas, el traje no suele salir mucho más caro y siempre tenemos la seguridad que nos va como un guante. Más vale un armario con poco y bueno que con mucho e imponible.

3. Cultívate en cuanto a tejidos. El saber no ocupa lugar y conocer las cualidades de los tejidos te ayudará a mejorar tu criterio.

4. Se fiel a tu estilo cuando lo encuentres. Deja los experimentos para fuera del trabajo. Minimiza el impacto visual de los complementos. Ejerce la sobriedad.

5. Vive el traje con naturalidad, que nunca sea un corsé, sino una herramienta al servicio de tu cuerpo y tu estilo de vida.

Y en cuanto a los complementos ya citados, me extenderé en el próximo post.

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Semana del ejecutivo: directivos de manual

Lunes, 17 Mayo 2010

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Volvemos a tener una semana temática. Ahora se me ha ocurrido dedicársela a los ejecutivos. Sí, esos señores con buen porte pero no siempre con buen gusto, que pasean por nuestras ciudades pegados a una BlackBerry y parándose en cada escaparate para ver se han despeinado. MALLLLLLLLLL. Un ejecutivo con estilo está siempre seguro de su pelo y no es esclavo de la BlackBerry. Esta serie que empiezo es un spin-off del que escribí de mi viaje en AVE, y trata de dar pistas más detalladas de lo que es un ejecutivo.

Primero me gustaría señalar qué es para mí un ejecutivo con estilo: dícese de aquel profesional con responsabilidades “ejecutivas” (valga la redundancia) que es capaz de iluminar una sala de reuniones con su mera presencia, sea cual sea el puesto que ocupe. No suelen ser ostentosos, más bien discretos; sibaritas, gustan del lujo, pero de forma íntima, casi imperceptible; tienen su imagen estudiada pero no resultan pretenciosos, sino que les rodea un halo formalidad-informal, y suelen tener un uniforme de trabajo que les evita perder el tiempo todas las mañanas frente al espejo. Los mejores especímenes son los relacionados con el mundo de la moda y lifestyle. A continuación pongo algunos ejemplos:

Para mí el colmo del estilo es Daniel Lalonde, Presidente y CEO de Louis Vuitton Norteamérica. Él es el responsable de las actuaciones de esta marca de supralujo en Estados unidos y Canadá. Antes de este cargo ocupó el de Presidente y CEO de Relojes y Joyería de LVMH en Norteamérica, y en este puesto ¡¡triplicó!! El negocio de TAG Heuer en la zona convirtiéndola en la segunda firma líder del sector en la zona. Este canadiense está casado y con tres hijos, pero siempre se le ve acompañado de celebrities en las presentaciones de la firma que lidera. Él ha conseguido consolidar un look bastante relajado de traje oscuro y corbata que se mimetiza con el traje y resalta sobre la camisa blanca. Lleva el traje como quien lleva un chándal, es decir, con despreocupación, haciéndolo una extensión de si mismo, eliminando el efecto corsé que a muchos le produce esta prenda. Es consciente de que sus canas son uno de sus grandes activos estéticos, por eso las deja campar con una actitud desenfadada y rebelde, pero cada una en su sitio, milimetrada.

Lalonde también fue “Global Chief Operating Officer of Nestle Nespresso S.A”, y justo de Nespresso es el siguiente ejecutivo que quiero reseña: Vincent Termote, director general de Nespresso Iberia. Pelo peinado para atrás con entradas atractivas, traje gris y corbata discreta casi siempre. Otro ejecutivo de manual muy consciente de su imagen y su atractivo, que sabe usar para llevar a su terreno a todo aquel que se le acerca.

Y para cerrar este post introductorio no puedo dejar de mencionar a Mark Lee. Este nativo de San Francisco empezó su carrera en la moda en 1984 como buyer en Saks Fifth Avenue, después pasó por Giorgio Armani, Jil Sander (America), antes de terminar en Gucci en 1996 como director (mundial) del prèt-â-porter. Cuatro años como presidente de Yves Saint Laurent, siendo el que posicionó a Stefano Pilati como sucesor de Tom Ford. Volvió a Gucci donde fue CEO y en 2008 se fue, para saberse recientemente que va a formar parte del equipo de Tory Burch, una firma emergente de gran potencial mundial. A lo que iba, el estilo de Lee no difiere un ápice de los dos anteriores, quitando su corte de pelo de cadete militar, muy acorde con sus facciones.

Encontramos un mínimo divisor común entre ellos: discreción. No hay corbatas estridentes, no hay factor ‘fashion’… ¿por qué? Bueno, eso ya es cuestión de otro post en el que hablaremos de los mensajes que damos con los complementos cuando hacemos negocios.

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Orgullo ‘gordo’… ¿cuántas veces habré de volver sobre este tema?

Jueves, 13 Mayo 2010

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Me he resistido (no mucho), pero al final he sucumbido a la tentación del ‘autobombo’. Es una práctica muy extendida en el mundo editorial porque todos sabemos cuán cierta es esa máxima que dice que si no hablas tú bien de ti mismo, quién lo va a hacer… o algo así. Yo no espero que nadie hable bien de mí, eso me ahorra muchas desilusiones, así que me dedico a inflarme el ego yo mismo (que ya va por una talla 62, no sé por qué mi ego se ha tenido que situar en la cintura… ¿o no es el ego lo tengo inflado?).

El martes salió el número 3 de la revista Atelier, un magazine digital creado por Beatriz Vera Poseck, una chica que me da miedo lo lejos que puede llegar porque reúne todo lo necesita una buena editora de moda: criterio, visión, ímpetu y curiosidad. Atelier es un proyecto que se ha demostrado como una fórmula de éxito por estar dirigido a una nueva generación de consumidores de moda relacionados con Internet y realizado por las figuras más señeras de la era blog. Pues bien, Beatriz me ha dedicado uno de los artículos de este número (ya decía yo que esta chica tiene buen gusto) y me ha propiciado un momento ‘celebrity’ impagable.

Beatriz se desplazó hasta Sevilla para cerrar dos de los temas de este número. Por un lado una entrevista con Carmen Cachero. ¿Qué no os suena su nombre? ¿Y si digo El diablo viste de Zara? Sí, el famoso blog alojado ahora en Elle.es que se hizo popular por ese ojo crítico desenmascarador de “replicantes” (es decir, de prendas asequibles que se “inspiran” en otras de firmas más exclusivas). Carmen trabaja en el departamento de prensa de una caja de ahorros de día y ejerce de justiciera de la moda cuando el sol se pone. No tengo ni idea de dónde saca el tiempo ni las visitas de su blog, porque la cifra marea… la odio, la odio, la odio, la odio. No, no, que es un cielo.

La otra cita de Beatriz era conmigo. Planeamos que en vez de una entrevista convencional le ejercería de cicerone y le enseñaría lo más interesante de la moda sevillana. Y así lo hicimos en una jornada en que me perdí en mi propia ciudad y ella tuvo que sacar su móvil con GPS (sí, lo sé, soy absurdo y patético, y todavía me sorprende que la gente aproveche sus móviles para algo más que llamar por teléfono, yo aún no sé ni grabar en la memoria los teléfonos). Ella quedó encantada y yo quedé con dolor de pies, y ambos quedamos en que el fotógrafo Fernando Mañas me citaría para hacerme unas fotos para ilustrar el tema. Antes de continuar aclarar que Fernando es el autor de Chic too chic, blog de street style alojado en la web de Telecinco y que viene a ser el The Sartorialist nacional. Las fotos las planeamos entre Semana Santa y Feria, con un frío del copón y yo tenía el estilismo superclaro, pero las realizamos después de Feria en un día realmente tórrido (pero con el estilismo original, de ahí que muchos os preguntéis qué hacía yo con un paraguas con ese sol cegador). Todo se fue un poco de las manos, con deciros que terminé en medio de la calle toreando con el sombrero por muleta y el paraguas por estoque…

Al ver la revista me he sentido muy orgulloso con el resultado final, no por mis fotos (que no me veo tan mal), sino porque este número es un alegato a la diversidad, a la dignidad de las tallas grandes, al fin de la dictadura de la delgadez… y me parece muy acertado que yo esté ahí tanto por estética como por principios. Soy de los que abogan por la dignidad de los gordos (no voy a usar eufemismos como “fuertes”, “anchos” o “gruesos”). Sí, soy gordo, y sólo me preocupa por motivos de salud, NUNCA POR IMAGEN. Creo que los gordos no tenemos problemas con la moda, es la moda la que tiene problemas con nosotros. No es un problema real que la moda no nos siente bien o que seamos un segmento de población no rentable para esta industria. Son los diseñadores los que no saben vestir a los gordos (mirad como los sastres no tienen ese problema), son las grandes cadenas las que están perdiendo un gran pastel del negocio (mirad como El Corte Inglés hace negocio con tallas grandes). Me aburre entrar en una tienda y que me digan aquello de “no tenemos su talla”. Pues mientras no haya tallas para mí, en España no habrá INDUSTRIA DE LA MODA, solo tendremos un escaparate superficial para maniquíes de clavículas saltonas y mujeres a las que no les importa que les machaquen la autoestima obligándolas a adelgazar para meterse en esas prendas NO-pensadas para ellas. Por favor, erradiquemos conceptos como “operación bikini”, ¿Qué hay de malo en llevar un bonito bañador que ponga las carnes en su sitio? Erradiquemos la cultura de la dieta e instauremos la de la comida saludable. No estás gorda, eres voluptuosa. Los huesos para el puchero, en las mujeres lo que tiene que haber es carne que los recubra, y creen silueta. Y en los hombres igual, ¡basta el culto al gimnasio! Porque no es culto al cuerpo lo que se realiza, sino culto al gimnasio. No digo que estemos orgullosos de ser gordos, porque tiene riesgos para la salud, pero sí que dejemos de sentir vergüenza por no responder a los deseos de una industria que crea más culpa y remordimientos que la religión.

Todo esto está escrito mientras saboreo unas galletas con trocitos de chocolate deliciosas. Nunca sacrificaría un placer así para meterme en un traje que el diseñador creó sin tenerme en cuenta. Repito lo de siempre: la moda debe estar a mi servicio, no yo al servicio de la moda.

PD. ¿Sabéis que en mi armario tengo una camisa naranja de manga corta de Zara? A alguien debió de írsele la pinza y confundir las medidas de confección de esa camisa, pero el caso es que me está bien. Imagino que al responsable lo despedirían ipso facto. ¡Por favor! ¡Zara vistiendo a un gordo! ¡¿Dónde vamos a llegar?! (¡Chúpate esa Amancio!)

PD2. Mil gracias al EME Hotel por dejar hacer las fotos allí, que es un lujo, porque es el hotel más chic de Sevilla, el mejor posicinado y el más fashion. Y gracias a su relaciones públicas Antonia Rodríguez por su profesionalidad, que hace que siempre salgas de allí con el mejor sabor de boca y la impresión de profesionalidad extrema.

La mujer española y la moda española, ¿alguna relación?

Martes, 11 Mayo 2010

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El MET ha celebrado su gala de la moda anual. La expo de este año lleva por título American Woman: Fashioning a National Identity. Yo no voy a adentrarme en este tema porque creo que ya está bien de colonización americana tanto estética como intelectual. Pero me va a servir de base para una reflexión: ¿podría montarse en España una exposición que homenajeara a la mujer española y que recorriera las figuras patrias que han fraguado el estilo de la mujer española? Aunque más bien debería partir de otra pregunta: ¿existe un estilo “mujer española”?

Estaba en esta reflexión cuando se me ocurrió preguntar a mujeres de más de sesenta cuáles han sido sus referencias estéticas a lo largo de su vida. Entre la lista de nombres que me han dado había muy pocos españoles, predominaban los de las estrellas de Hollywood. Alguna folclórica-actriz se cuela en este registro de influencias que me dan. Así que he prescindido de reflexiones ajenas y me he puesto a cavilar.

Creo que la falta de referentes femeninos españoles puede achacarse en gran parte al gran machismo que ha atenazado a la sociedad española  durante el siglo XX. La mujer mejor en casa y con la pata quebrada, y cuando acompañaba a su marido siempre en un discreto segundo plano. Una mujer visible era una mujer poco decente. Por eso no tenemos figuras a la americana como Mona Bismarck, Gertrude Vanderbilt Whitney, Marion Morehouse, Peggy Guggenheim, Babe Pailey…  Mujeres insignes pre-dictadura son pocas las que se pueden reseñar, como Victoria Kent [3], pero en ningún caso ligada al estilo de la mujer española.

Hasta los 60 tenemos como la gran fuente de referencias para la estética de la mujer española es el mundo del espectáculo de la mano de figuras como las folclóricas, grandes taste makers de la época, como Concha Piquer [12], Lola Flores, Carmen Sevilla; la televisión con personajes muy incluyentes como Laura Valenzuela; el cine patrio donde destacaban Saritísima, la chica buena ye-yé Concha Velasco, o la musa del cambio Marisol [13]. Pero (a riesgo de ser políticamente incorrecto y que me frían a críticas) un personaje que marcó de forma decisiva el estilo patrio fue Carmen Franco [5], la esposa del dictador, que con la maquinaria propagandística del NODO a su servicio, secuestró el gusto de las españolas como su marido secuestró las libertades de todos los españoles.

Cuando los aires de democracia empezaban a mover las conciencias, y cuando las mujeres dejaron de tener que contar con su marido o padre para abrir una cuenta en el banco, nuevos modelos de mujer empezaron a hacerse visible. En los 60 se creará el concepto de la jet set apoyado por las revistas del corazón de la época y en los 70 se consagrarán figuras como las de Isabel Preisler [10], o más ligada a la intelectualidad Pitita Ridruejo [4]. Y empiezan a surgir publicaciones de moda que serán determinantes en el desarrollo de una industria de la moda nacional. Figura sin la que no se comprendería la moda española de los 70-80 es Covadonga O’Shea [9], la que fuera directora de Telva, que aún hoy es un pilar decisivo del sector desde otra esfera distinta.

En los ochenta ya se empezará a dilucidar un modelo estético propio, porque si los 80 fue la era del maximalismo, en España lo supimos adaptar de una forma muy particular. A nivel ultrapopular encontramos la influencia indiscutible de una joven Isabel Pantoja [8] para un segmento de la población muy definido; y por otro lado, para un público más juvenil, surgirán las modernas traductoras del mejor estilo ochentero a lo Madonna como Vicky Larraz o Marta Sánchez [6]. Ya en los 90 el estilo empezó a trascender al ámbito del espectáculo y la política comienza a ser foco de interés, en concreto recuerdo cuanto se escribió sobre Carmen Alborch primero y sobre Isabel Tocino [7] después, que demostraron que mantener una identidad estética femenina no estaba reñido con ejercitar el poder de una forma eficiente (¿recordáis el apelativo de “ministras bombón”?).

La mujer española está hoy en alza, eso es indiscutible, sólo hay que ver las actrices que se han hecho hueco en el panorama internacional. ¿El prototipo de la mujer española? Si preguntas fuera de nuestras fronteras afirmarán que Penélope Cruz [2], por supuesto. Pero para los que conocemos la realidad de la calle, cómo viste la mujer española en su día a día, sabemos que Pe no es representante de nada, que es más marketing a la americana que otra cosa. Yo, si debiera elegir a una mujer que haya representado el gusto de la mujer española en estos últimos 50 años, me inclinaría por la Reina Doña Sofia [1], que a su modo ha sido un buen reflejo de la evolución de la mujer española con su estética sixties moderada de su época de princesa a los trajes chaqueta y pantalón prácticos que luce hoy. No hay sido una creadora de tendencias, evidentemente, pero estudiando su evolución puede comprenderse bastante bien por dónde han ido los tiros de la calle.

Para finalizar quiero hacer especial mención a una diseñadora cuyo trabajo ha sido decisivo para fraguar un conato de identidad estética de la moda española: Agatha Ruiz de la Prada [11]. Dicen que dentro de 100 años todos calvos… pero si alguien pasará a la historia y será recordada, esa será Agatha y no otros. Quizás nosotros no veamos la importancia que ha tenido, ni se lo reconoceremos, pero sin duda su universo creativo conlleva una gran carga de produndidad que algún día será evidente.

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Director de arte vs director de publicidad

Viernes, 7 Mayo 2010

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¡Qué mala memoria tengo! Ayer por la tarde se me ocurrió una idea genial para este post y hoy solo queda la impresión de que era genial y brillante. No queda ni rastro de la idea ni de mi humildad. Así que vuelta a empezar… porque este blog siempre es un nuevo inicio.

Hoy repasaba las portadas de mayo de las distintas revistas de moda americanas y si algo me producían era SOPOR, un terrible aburrimiento. Siempre las mismas caras. Una enésima portada de Vogue para Sarah Jessica, otro soso primer plano de Gwyneth en Harper’s Bazaar, una socarrona pero previsible y poco imaginativa imagen de Fergie en Elle, y W se decanta por una leonada Julianna Margulies. Yo no soy de los que piensan que cualquier época pasada fue mejor, pero en cuanto al tema de las portadas de las revistas… sin duda.

Las portadas dependen en gran medida del Director de Arte, puesto que yo quitaría y sus funciones las pasaría al departamento comercial, ya que vienen ejerciéndolo con asiduidad. Para ser Director de Arte ya no es necesario tener espíritu artístico, sentido estético y carácter innovador. Ahora hay que conocer de marketing y psicología del consumo. Hace años, por no decir décadas, que las portadas británicas, americanas y españolas de las revistas no me dicen nada. Celebrity tras celebrity, me siento estafado porque las portadas son simples nos han partícipe del ciclo de las campañas promocionales de la maquinaria de Hollywood o la industria musical. Sí, lo sé, soy muy naïf, la vida es así… pero no deja de ser aburrido.

Os animo a que buceéis por Internet y comparéis con las portadas de los años 40 y 50. No hace falta remontarse más en el tiempo, aunque a mí me enamoran las portadas con ilustraciones de principio del siglo XX. Basta con ver portadas que se creaban en plena era de la fotografía, totalmente conceptuales, que te vendían una idea, te vendían el trabajo integral de un número de la revista. Y si bien es cierto que en esa época surgieron los mayores genios de la historia de la fotografía, como Richard Avedon o Irving Penn, lo cierto es que mucha culpa tuvieron de ese momento de creatividad efervescente los directores artísticos de las publicaciones, que siempre quería más, un giro de tuerca, un concepto impecable.

La portada de Harper’s Bazaar que reproduzco abajo es de Avedon y está concebida junto al director de arte austriaco Henry Wolf, que antes que en esta cabecera trabajó en Esquire, y sucedió al grandísimo Alexey Brodovich en Bazaar. Brodovitch, por su parte, es considerado uno de los pioneros del diseño gráfico en el siglo XX y reinó en Harper’s Bazaar durante dos décadas (1934-58) descubriendo a toda una nueva generación de fotógrafos que escribieron sus nombres con oro en la historia de la moda. Otro ruso, Alexander Liberman, marcó su estilo en las páginas de Vogue de los 40 a principio de los 60, y bajo su liderazgo la revista publicó las famosas fotografías de las cámaras de gas nazi tomadas por Lee Miller. También hay que atribuirle que Anna Wintour esté donde está hoy, porque él fue quien puso el ojo en la jovencita que despuntaba, primero en Viva  y después en New York Magazine. Antes que él ostentaba el cargo Mehemed Fehmy Agha, que también fue responsable de la dirección de arte de Vanity Fair, dejando insigne muestras de arte gráfico del siglo XX. Este era Ucraniano y utilizó a la vanguardia pictórica en sus revistas: Matisse, Derain, Covarrubias, Picasso… Es indiscutible que el comunismo y su maquinaria propagandística tuvieron un efecto colateral muy provechoso para el diseño gráfico del siglo XX.

Que hay buenos directores de arte en la actualidad es indiscutible. Ahí está Fabien Baron. Este es un genio entre genios que lo demuestra cuando le dejan… pero su lugar está en las revistas europeas ya que a las americanas, la creatividad, les trae al pairo. A Baron ya le dedicaremos un post otro día, que se lo merece.

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YUPPILANDIA o el AVE de las 7:45

Mircoles, 5 Mayo 2010

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Ayer subí a Madrid. Ida y vuelta en el día vía AVE. Un suplicio, sí, más cuando durante todo el viaje me tocó justo delante un grupo de cuatro ejecutivos que se pasaron todo el viaje hablando de toldos y tinturas. Sólo me dejaron descansar media hora cuando se levantaron para tomar café en el vagón restaurante evitando de paso que los estrangulara uno a uno con el cordón de mis auriculares.

En el AVE de las 7:45h va repletido de ejecutivos que aun usan la palabra “yuppie” para autodenominarse, cuando más bien lo que son no es más que comerciales con el muestrario en las maletas, vendedores por catálogo. Me dediqué a observarlos, a ver qué tenían realmente de ejecutivos, y mi conclusión fue que si de verdad eran ejecutivos lo estaban haciendo TODO mal. Los había que se pasaron todo el trayecto sentados, dormitando y babeando con ¡la chaqueta del traje puesta! Imaginad qué impresión cuando llegaron a su reunión:

-Buenos, día, Juan Martín, representante de la empresa Arrugas y Compañía.

-Excelente, ya veo que se ha traído el muestrario puesto.

-Pues sí.

Otro gran error radica en los móviles. ¿Por qué todos dejamos los tonos que vienen preconfigurados en el móvil? Cuanda suena uno inmediatamente  todos empezamos a escarbar en nuestras bolsas, bolsillos, etc… Eso en medio de una reunión es mortal. Ejemplo: consejo general, todos con los móviles en los bolsillos. Suena un tiroriroririrorí y todos se echan la mano al corazón como si sufrieran un ataque cardiaco colectivo:

-¿Sí?

-¿Hola?

-Es el mío.

-No, creo que es el mío.

-¿Quién es?

-No es el mío.

-Creo que te está vibrado el móvil en el pantalón

.-No llevo móvil.

-Ummm, ¿tomamos algo cuando salgamos?

-Es el mío… ¿Sí? No, no quiero cambiar de compañía ¡pesada! Es la novena vez que me llaman en la mañana los de Bocafone.

Volviendo a los terrores que vi en el vagón 07 del AVE: puedo comprender que lleven ojeras y bolsas en los ojos, respeto a los que aún creen que la cosmética afecta a la virilidad más que los pollos de Bebo Valdés, pero no tolero esas barbas supuestamente bohemias que son un quiero y no puedo. “Estoy tan ocupado que no tengo tiempo de afeitarme ni lavarme la cara, mira esta rala barba de dos días que me he dejado y las legañas que hacen juego en los ojos”. Pero el colmo de lo intolerable son LOS PELOS QUE ME LLEVAN. Señores, ¡dónde van con esos pelos de loco! Los que no tienen cuatro pelos y tratan de disimular la calvicie dejándolos extralargos y colocándolos estratégicamente, resulta que tiene una gran pelambrera salvaje que no ha visto un peine desde que dejaron la facultad. Y después están los que se peinan y que tratan a base de peinar y reipenar y aplicar gomina y más gomina en un vano intento de disimular que hace siglos que no han ido a la peluquería.

Aquí dejo un código deontológico para peinados de ejecutivos eficientes:

1. Cabeza mal peinada, credibilidad comprometida.

2. Cuanto más corto y estructurado mejor imagen de pulcritud y eficiencia.

3. Canas sí, tiente admisible (pero integral, no es admisible pelo negro como la brea y barba blanca como la nieve)

4. Frecuencia ideal para visitar al peluquero: cada quince días, pero es admisible hacerlo de mes en mes. Peluquero quiere decir profesional diplomando, no esposa con ínfulas de podadora de setos.

5. Pelo limpio siempre. Gomina demodé.

6. La calvicie lucirla con dignidad.

Y un consejo a todos: lo de YUPPIE está super pasado de moda, bórrenlo de su vocabulario. ¡¡Y menos cuentos, Caperucitas, que íbais todos en clase turista como yo!!