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Archivo de Octubre, 2010

Eugenio Alphandery, director general de Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella: “es inútil invertir mucho dinero y tiempo en hacer productos de calidades excepcionales si no tienes un staff adecuado para transmitir esas calidades”

Martes, 26 Octubre 2010

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El mes pasado, concretamente el día 25, publiqué en las páginas de EVASIÓN un artículo titulado “La colonia de los dominicos” y que versaba sobre la que es la firma de cosmética más antigua del mundo, Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella. Para este tema le realicé una pequeña entrevista a Eugenio Alphandery, director general de la firma, y de la que extraje algún fragmento para el texto. Ahora creo que es el momento de reproducirla íntegramente.

Primero os pongo en antecedentes: Santa Maria Novella (SMN pata abreviar) no es más que la evolución de la que fuera la botica del convento de los dominicos de Florencia, creada para socorrer las necesidades de la comunidad de religiosos pero que en 1612 Fray Angiolo Marchissin la abre al público y comienzan a vender sus productos. Su fama en el s. XVIII llegaría a lugares tan remotos como Rusia, China o la India, algo increíble para unos ungüentos, pomadas y aguas aromáticas totalmente artesanales, cuyos ingredientes incluso eran cultivados por los propios dominicos en su pequeño huerto. Es más, se dice que la actual agua de colonia, atribuida su invención a Giovanni María Farina, no es más que un plagio del Acqua della Regina creada por los dominicos para Catalina de Médicis y que creó furor en Francia. Pero esa historia ya la cuento en el artículo, y no me gusta repetirme…

¿Cómo puede una firma tradicional como SMN sobrevivir en un mundo tan competitive como es el de la cosmética y la perfumería? Una empresa histórica como SMN tiene solo dos maneras de sobrevivir. Se puede convertir en un museo vivo con objetos del pasado, contando su historia, y seguir produciendo una pequeña selección de productos supervivientes que son comercializados, o la otra alternativa es seguir constantemente estudiando, experimentando y produciendo productos innovadores teniendo en cuenta y respetando su importante historia. Esta compañía celebrará su 400 aniversario en el año 2012 y si permanece viva es gracias a nuestro particular sistema de producción, al que podríamos llamar ‘a contracorriente’, de hecho cultivamos nosotros mismos algunas de las materias primas, otras las compramos en países distantes, y trabajamos todo los ingredientes en nuestro laboratorio con máquinas creadas por nosotros mismos: creo que no hay otra compañía en el mundo con un sistema como este.

¿En qué aspectos SMN es radicalmente distinta a los grandes emporios de la perfumería? Muchas tesis doctorales se han realizado en los últimos años sobre nuestra compañía: técnico-científicas, artísticas, económicas. Como un estudiante escribió en su tesis, SMN ha sido completamente autofinanciada reinvirtiendo sus beneficios y así, sin ningún otro tipo de préstamo, ha sido capaz de comprar almacenes, plantas y equipos. Es una pequeña compañía pero tenemos 55 tiendas propias y 100 corners por todo el mundo.

¿Y la manera en que se fusionan tradición e innovación? Puedes comprender como innovación y tradición se fusionan en SMN si visitas nuestra tienda en via della Scala, donde el viejo laboratorio ha sido transformado en un museo, y nuestros laboratorios actuales en via Reginaldo Giuliani. Para nosotros podría haber sido más ventajoso económicamente producir de forma externa en países donde es más barato y vender nuestros productos solo en los más importantes centros comerciales. Cuando mi aventura en SMN comenzó, hace 20 años, recibí muchas ofertas y peticiones de grandes almacenes como Harrod’s, Sacks, Printemps, pero preferí adoptar una estrategia de venta a través de la red comercial donde podíamos ocuparnos de la decoración y la formación del personal. De hecho creo que es inútil invertir mucho dinero y tiempo en hacer productos de calidades excepcionales si no tienes un staff adecuado para transmitir esas calidades.

¿Cuál le gustaría que fuera su contribución a la historia de SMN? Estoy orgulloso de esta compañía. Es una compañía histórica pero innovadora. Espero que esa sea mi aportación a la historia de SMN.

¿Y cuál diría que es el producto más icónico de la casa? Es difícil cual de nuestros productos es el más icónico, ya que el agua de colonia, los jabones, la cosmética… Quizás el pot pourri, del francés “rotten pot” [saquitos con mezclas de plantas aromáticas secas], es el producto más original y el más demandado.

Ahora, con  motivos de su 400 aniversario, lanzan dos nuevas fragancias al mercado: Ottone y Porcellana. Ottone una fragancia contundente, fuerte, que parte de notas de rosa, bergamota y petigran, que dan paso a las notas medias de oregano, clavo, pimienta, canela y bálsamo de gurjún, para aterrizar olfativamente en madera de cedro e iris florentino. Nos transporta a la Europa del norte, Alemania y Rusia. Porcellana es más romántica y elegante, con notas principales de jazmín y flores blancas, notas medias de anís estrellado, cardamomo, iris florentino y galbanum, asentándose en un pozo de madera de cedro e iris florentino. Esta nos hace viajar al Este asiático de donde la porcelana es originaria y que fue objeto de fascinación para los Médicis.

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www.smnovella.it

Entrevista a Raquel Gratistotal, bloggera: “Letizia nos intenta hacer creer que gasta poco, pero yo sólo tengo que mirar su cara para darme cuenta que lleva mucho dinero invertido en ella”

Viernes, 22 Octubre 2010

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Hoy, al entrar en Facebook, me encuentro el cabreo de Raquel Gratistotal en forma de post en su blog: “Hoy tenía un post preparado, pero en vista de que siguen copiándome y robándome mis fotos, entro en período de reflexión. A partir de ahora, debería limitarme a subir a mi blog notas de prensa, a ver si así los que me copian y se lucran con ello son capaces de seguir copiando mi contenido de manera impune y poco profesional”. Así que creo que es un buen día para darle ánimos y voy a publicar la entrevista que le hice. Miento, más que una entrevista es una auto-entrevista, porque estoy en un momento perro y busco que los personajes me lo den todo hecho para realizar un simple corta y pega. Raquel era la candidata propicia para que me diera un post hecho (y derecho), ya que tiene una sección en su blog que se llama ‘Tengo muchas preguntas para usted’ donde lanza al aire algunas cuestiones que todos nos hemos preguntado en momentos de desesperación estilística. Así que hice una recopilación de esas preguntas y le pedí que las respondiera. Así que quede claro, el mérito de esta entrevista, tanto preguntas como respuesta, es de Raquel, sólo de ella.

Gratis Total es un blog fresco e ingenioso, con mucho sentido del humor, sumamente crítico y sarcástico, y una selección gráfica (en un alto porcentaje ‘original’) de lo más estimulante. Siempre me ha inquietado cómo alguien decide un día abrir un blog y esto es lo que ella me contó: “Una compañera de trabajo a la que bombardeo a diario con la moda y las tendencias me propuso crear mi propio espacio en el que poder hablar de lo que realmente me gusta. Incluso ella misma se atrevió a abrírmelo, primero en Fotoblog a modo de pruebas, y cuando ya había creado un monstruo, entrando en blogger, en octubre del 2007. Es mi válvula de escape creativa”. Lo que más le ha sorprendido a lo largo de tu ejercicio de bloggera es “lo fácil que resulta, gracias a ser conocida, entrar en según qué sitios, vetados para el gran público”. Como lectora asidua de blogs busca “información, pero también opinión. Conocimientos, análisis y diversión, sobretodo que me entretenga, algo que a veces se olvida”, y justo eso es lo que ella ofrece en su espacio personal. Su gran caballo de batalla son 1) la gente que le pide colaboraciones gratuitas por to’ el morro, 2) las agencias de prensa que quieren ver publicados sus comunicados por to’ el morro, y 3) que le clonen (copien, plagien, roben…) sus contenidos y fotos por to’ el morro. ¿Cómo te sienta que te clonen cosas?, le pregunté, y me dijo: “Al principio, como dice Juan Carlos ‘me llenaba de orgullo y satisfacción’. Ahora no me hace ninguna gracia, sobre todo cuando veo que cortando y pegando artículos enteros de mi blog hay gente que gana mucho dinero con ello, y legalmente no puedo emprender ninguna acción. Así que aprovecho para promocionarme en los medios, ¡fíchenme, mucho mejor el original que la copia!

He aquí su autoentrevista:

¿Por qué en la moda española, siempre están los mismos diseñadores, en los mismos sitios, haciendo las mismas cosas, y cobrando por ello? Porque son un poco Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como, ellos parten y reparten sus subvenciones, y todos los posibles trabajos paralelos. Y no dejan entrar a nadie, sobre todo si no tiene la misma opinión. Pero está en nuestras manos ignorarlos.

¿Por qué siempre que alguien ve una propuesta de moda imposible, dice la frase “esto es ideal para ir en metro”? Porque la gente confunde muy a menudo lo que se expone en un show y la adaptación posterior que la marca hace en la calle; no hay más que ir a las tiendas del diseñador en cuestión meses después y comprobar que los volúmenes no son tan exagerados, los vestidos no son tan cortos, y los tacones permiten caminar.

¿Por qué este país me da una sensación de déjà vu permanente? Porque seguimos siendo un país en el que mandan los mismos.

¿Por qué no encuentro, por ningún sitio, un Boletín Oficial en el que publiquen, a quién le han concedido la famosa subvención, cómo, cuantía de la misma, qué se subvenciona, y un plazo para alegaciones al respecto? Pregunta para la que no tengo respuesta, y cuya solución estaría en manos de un equipo de investigación potente de cualquier medio de comunicación con dinero y tiempo para ello. Y por supuesto, con ganas de contarlo después en prime time.

¿Por qué hay quién critica públicamente a Cibeles, y por detrás se descubre que, en realidad, es persona non grata en algunos sitios? Porque es la única manera de darse importancia a los personajillos que pululan en los alrededores de los eventos, queriendo ser la nueva Belén Esteban. Lo mejor en estos casos, como siempre, ignorarlos.

¿Por qué se critica tanto el uso y abuso del photoshop, y mientras tanto, los quirófanos cada vez se llenan más de gente? Yo no uso jamás el photoshop para las fotos que hago, pero el motivo no es, ni más ni menos, porque mi tipo de fotografía está encuadrada dentro de un formato “casual”, en el que jugando con la luz y un buen enfoque, la gente sale guapa. Pero en un editorial de moda es fundamental que las pieles sean perfectas, la ropa tenga el pliegue justo y el decorado sea mágico. Y eso sólo se consigue con postproducción. En los quirófanos, como en el del uso del photoshop, existe una doble moral. Está mal visto, pero cada vez hay más gente que los usa. Deberíamos ser menos mojigatos y empezar a admitirlo.

¿Por qué, cuando a alguna famosa le preguntan por su icono de estilo, siempre nombra a Audrey Hepburn? Porque en realidad no tienen referentes de estilo; las prendas que lucía Audrey no son más que trapos en cualquier otra persona, ella estaba por encima de la ropa que lucía.

¿Por qué Armani sólo consigue emocionarme cuando saca a Kaneshiro en sus campañas? Obviamente, porque Kaneshiro es guapísimo, y eso ya es un plus. Y porque sus campañas son todas iguales, muy aburridas.

¿Por qué se alaba que Leti repita modelo, cuando lo que de verdad reactiva la economía es un elevado gasto en modelitos de alta costura? Porque nos intenta hacer creer que gasta poco, pero yo sólo tengo que mirar su cara para darme cuenta que lleva mucho dinero invertido en ella. Simplemente, no tiene buen gusto para vestirse, aunque soy de las que creo que es guapa y tiene tipín; con un buen asesoramiento, y buenas marcas a su alrededor, sería nuestra Lady Di.

Lo que es más importante… ¿Por qué si me compro unas sandalias llenas de plumas y abalorios, se me acercan todos los perros? Jajajajaja. Por razones obvias, algo en movimiento y peludo a su altura… ¡¡es interpretado como un semejante!!

Conclusión de esta entrevista: evitar las sandalias de plumas y abalorios cerca de los perros sin correa o con amos impertinentes.

raquel-gratistotal.blogspot.com

París de a A a la Z: de Peachoo+Krejberg a Zucca

Mircoles, 20 Octubre 2010

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Y con este post llego al final de mi repaso visual a lo que se ha visto en París para la primavera/verano 2011. Un total de 69 diseñadores o firmas, que no dejan de ser una pequeña muestra de lo que se pudo degustar en la capital del Sena. Muchos os preguntareis por qué decidí escribir relatos en las entregas anteriores en vez de analizar las colecciones. Muy fácil: por pereza. Es tal el flujo de imágenes, tendencias, información, propuestas… que analizarlo todo hubiera sido agotador.

Una crónica parisina de esta edición pudiera haber empezado así:

Y llegó él. El joven prodigio, el preciado couturier a la amercaine, Zac Posen, dispuesto a conquistar París cual un Yves Saint Laurent reencarnado…”

Pero eso me gustaría dejarlo para otro momento (que no otro lugar).

Con los relatos de los post anteriores he querido hacer un homenaje a todos aquellos que viven la moda plenamente, no como espectadores, sino como protagonistas, aunque fuera de foco. Editoras de moda, fotógrafos, fashionistas, costureras, transportistas, chóferes, recepcionistas de hotel… incluso el señor que le trae a Lagerfeld los glaciares al centro de París, que me gustaría saber quién es.

Y también he querido con este experimento, dejaros a todos vosotros el papel protagonista: ved las fotos y juzgad, no necesitáis el dictado de ningún intermediario.

Bueno, eso ha sonado como una despedida, cuando lo cierto es que estoy más ilusionado que nunca con mi trabajo y nuevos proyectos que iréis viendo próximamente. Os lo advierto… en marzo cumplo 10 años en el mundo de la moda. Habrá que celebrarlo de alguna forma especial, digo yo, pero eso también es otra historia que dejaré para otro momento.

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París de a A a la Z: de Ingrid Vlasov a Paule Ka

Lunes, 18 Octubre 2010

-Soy incapaz de detectar ni una tendecia.

-Claro, es que estos están todos locos, hay de todo. Faldas largas, cortas, pantalones, años 50, años 60, años 70, años 80…

-¡Y los 90! Hay futurismo, retro futurismo , post futurismo…

-Construccionismo, deconstruccionismo, deconstruccionismo constructivista…

-¿Y eso qué diablo es?

-Yo que sé, pero se lo leí a Agustín Velasco en el blog. Es que yo leo blogs en español porque quiero irme una temporada a Móstoles, donde está trabajando mi novio.

-¡Tía, no leas blogs, son tóxicos! Lee a Suzy Menkes.

-El otro día la vi entrando en Balenciaga y pegó un tropezón que se le deshizo el tupé.

-Como que ser redactora de moda es un deporte de riesgo.

-¡Y qué lo digas!

-¿Y tú qué tendencias vas a destacar?

-No sé, estoy por anexionarme a la proclama de ‘las tendencias han muerto, todo vale’.

-¿Esa chorrada quién lo ha dicho?

-Se lo leí a Agustín Velasco.

-No digas más, en el blog.

-Pues sí.

-Si es que la gente ya no sabe qué inventar.

-Si publicas algo sobre el geometrismo Bauhaus yo escribo algo para apoyarte.

-¿Ah, sí? ¿Dónde ves tú geometrismo Bauhaus?

-Pues por todas partes.

-Dame el nombre de un diseñador que lo haya sacado.

-Yo es que sin el ordenador y las fotos por delante no sé decirte.

-Pues yo no voy a publicar una tendencia que al menos no vea en tres diseñadores.

-¿La coincidencia en tres diseñadores ya hace para ti tendencia?

-¡Y me doy con un canto en los dientes!

-Oye, el otro día en el desfile de Limi Feu dijiste algo del ‘patetismo’ que me gustó, ¿qué era?

-¿En Limi Feu? Pues no me acuerdo.

-¡Anda que no, si lo dijiste muy inspirada! Eso es que no quieres que te lo copie. Pero yo no te lo ‘copio’, yo refuerzo tu perspectiva.

-No, en serio, que no me acuerdo. Si no lo apunté en el cuaderno seguro que se me olvidó al salir por la puerta.

-Que sí, haz memoria, vino a cuento porque estábamos sentadas en la última fila…

-Bueno, es que eso es muy patético.

-Sobre todo porque había bloggeros en primera.

-Es que eso es muy fuerte. Ya nadie nos respeta.

-Eso es lo que tiene la libertad de expresión, que se la das al populacho y se te suben a las barbas.

-Oye, a todo esto, ¿qué paso con la chaqueta de Gaultier?

-Que me pillaron. Cuando iba a salir del backstage una asistente me paró y me dijo que a dónde pensaba que iba con la chaqueta.

-¡Qué corte, yo me muero!

-Yo no sabía cómo salir del paso. Le dije que como era roja como la mía le debía haber dado el cambiazo en algún momento. Entonces la hice que buscara mi chaqueta roja…

-¡Pero si no llevabas chaqueta ese día!

-Eso lo sabes tú, pero ella ni idea. Y como no apareció monté un escándalo y los llamé cueva de ladrones.

-¡Qué fuerte!

-¿Ponemos el rojo como color de la próxima primavera?

-Vale, pero rojo Valentino, que después dicen que no especificamos y que proclamamos tendencias que son un cajón de sastre en que todo vale.

-Oye, ¿y cómo es el rojo Valentino?

-¡Pues cómo va a ser! ¡El rojo tomate de toda la vida!

-Ummm, tomate…

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París de a A a la Z: de Eley Kishimoto a Helmut Lang

Jueves, 14 Octubre 2010

Aquellos fueron otros tiempos. Y vaya por delante que no me considero una persona nostálgica. He vivido lo mío y no cambiaría nada de lo que he hecho, pero tampoco repetiría nada de lo hecho, porque la rutina me enerva. Es por eso que me gusta el paso del tiempo, porque no te permite volver atrás y repetir momentos de tu vida.

Me preguntas si el París es de hoy es como el que yo viví como editora de moda. Definitivamente no… y afortunadamente. Hoy todo es más chispeante, más vivo, es una jungla donde el mercado y la competitividad creativa prevalecen. Entonces, en los 60 y 70, cuando yo estaba en mi mejor momento profesional, antes de casarme y dejar el mundo editorial, existía una especia de fair play entre casas de moda –de cara a la galería– que hoy no es tan evidente.

Hoy todo es más racional, nadie es capaz de guardar luto por un diseñador. Si muere o retiran a un diseñador, lo lloran el tiempo justo, los tres minutos previos a que ‘la pregunta’ que eleva el ritmo de tu corazón se dibuje en tus labios: ¿quién le sucederá? Solo importa en presente, el futuro, el pasado tiende a eso… a ser pasado. Por eso me gusta tanto este momento que se vive en la moda. Es una lástima estar retirada y no poder vivirlo desde dentro.

Recuerdo la despedida del gran Cristóbal. Era un hombre adusto. Poco dado a los afectos, aunque no es que te hiciera sentir incómoda en absoluto. Tratar con él era como ir al médico. Sabías que estabas en las mejores manos pero no podías esperar cariño en su trato, tan solo (que ya era bastante) esmero.

Cuando se retiró yo acababa de entrar a trabajar en Harper’s Bazaar. No es que fuéramos el colmo de las vanguardias en aquel momento. No éramos siquiera una remedo de aquel Vogue obsesionado por la modernidad de Diana. Ni queríamos serlo, claro. Nancy White era una editora de la vieja escuela, una dama de guantes blancos. Diana dejó Bazaar cuando Carmel Snow eligió a Nancy, en vez de a Diana, para quedarse al mando de la revista. Después Diana empezó a decir que los últimos años de Carmel fueron un desastre, que era una figura ausente en Bazaar y que ella lo hacía todo, que todo se debía a que Carmel era demasiado aficionada a achisparse desde primeras horas de la mañana. En verdad algo de injusticia si hubo en el nombramiento de Nancy ya que era sobrina de Carmel… pero tampoco era para ponerle el sello de borracha, creo yo. Aunque no sé, yo no conozco nada de eso, yo llegué a la redacción ya en los últimos años de Nancy antes de que se quedara con su puesto James Winston Brady. En eso Bazaar siempre ha sido muy abierta, no le ha importado tener hombres al mando.

Pues como decía, recuerdo cuando Balenciaga en 1968 decidió no competir con el prêt-à-porter. Todas sentimos un gran vacío, un sentimiento de orfandad, y eso que muchas de las jóvenes que andábamos en la moda por entonces no podíamos aspirar a una cita en su atelier, nosotras estábamos más en la onda londinense por estilo y por presupuesto. Recuerdo cuando la modelo Cathee Dahmen, que en aquellos tiempos era asidua a en nuestras páginas y portadas nos contó el rumor de que el español tiraba la toalla. Nos conmocionó, claro que no tanto como a Mona von Bismarck, que se encerró en su villa de Capri tres días en señal de luto.

Hoy nadie se encerraría en ningún sitio porque un diseñador de se fuera. Es más, lo primero que piensa es en el valor que adquirirán con el paso del tiempo las prendas que de este guarda en su armario. Aún así hoy por hoy, y como dijo Enrique IV, París bien vale una misa”.

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París de a A a la Z: de Cacharel a Dries van Noten

Martes, 12 Octubre 2010

Estaba totalmente frustrada. Llevaba cinco días de puerta en puerta reclamando un mínimo de atención pero ninguno de aquellos miopes paparazzis reparaba en ella. Había sacado su mejor artillería estilística, sus tesoros más preciados del armario, e incluso había arrasado el vestidor de Tumi, su mejor amiga, adicta a los clones de Chanel que su madre le cosía en su vieja Singer. Había asumido 20 identidades distintas en las últimas 120 horas (se cambiaba cuatro veces en el día) pero ninguna de ellas había captado el interés de las lentes de los fotógrafos o bloggeros que se apelotonan a la entrada de los desfiles en busca del estilo singular. Lo más cerca que estuvo de conseguirlo fue cuando Garance Doré le preguntó de qué firma era los zapatos que llevaba. “Parecen cómodos” le dijo, y ella supo que ‘cómodos’ es igual a no merecer un disparo que los inmortalizara. Quizás ella también era una chica ‘cómoda’ y por eso los fotógrafos de street style no terminaban de interesarse por ella y su concepto de la moda.

Había pasado la noche en lo que le parecía una continua vigilia, aunque lo cierto es que había dormido perfectamente. Tenía esa sensación porque sus sueños habían dado continuidad a su preocupación y se preguntaba oníricamente qué fallaba… ¿Qué estaba mal en ella? Se duchó dándole vueltas al asunto y en su pequeña habitación alquilada de la Rue Pernelle se posó frente al espejo de cuerpo entero en que se daba cada mañana el visto bueno. Se miró y se volvió a remirar. ¿Qué fallaba? Arrastró el espejo hasta ponerlo frente a la cama, se sentó en el filo del colchón frente a él y se siguió mirando y preguntándose dónde estaba el problema. Le dolían mucho los pies del trasiego en los cinco días anteriores como para darle vueltas a su problema de pie, tenía que ahorrar fuerzas.

¿Es que acaso no era lo suficientemente ‘fantástica’? Sus amistades siempre le decían que tenía mucho estilo y muy buen gusto. ¿Sería el pelo? ¿Debía pasarse por la peluquería Carpy que había en los bajos de su edificio antes de intentarlo de nuevo?

Sacó un viejo Alaia encontrado por casualidad y sin etiquetas en una pequeña tienda de moda vintage del Quartier Saint Gervais. Era ajustado como una segunda piel, lila, de hombros muy marcados, con un pequeño desgarrón en el pecho que se disimulaba con un broche de cristales tallados como diamantes. Se calzó unos zapatos de puntera mortal de H&M y se lanzó a contrarreloj al metro para llegar a la Place du Trocadéro antes de que empezara el primer desfile del día.

Cuando divisó el Palais de Chaillot allí los vio, cámara en ristre. Los fotógrafos abordaban a editoras de moda, invitadas, modelos… las flasheaban y apuntaban unos someros datos en sus cuadernos. “Isabella. Modelo. Italiana. Vestido de Rick Owens. Ha desfilado esta semana para Watanabe, Gaultier y Mouret”. Se acercó con paso decidido a donde los fotógrafos se concentraban segura de que ella era material de primera para sus blogs y páginas webs. Pasó por delante de ellos pero, para su asombro, ninguno le pidió que posara. Se detuvo indecisa, debía dar la vuelta porque no tenía invitación para el desfile y no podía franquear la entrada. Nuca tenía invitaciones, tan sólo era una estudiante de Ciencias Políticas en primer curso sin contactos en el mundo de la moda ni apellido que le abriera las puertas de los grandes salones. Sacó de su bolso su desfasado móvil de pantalla arañada y fingió responder a una llamada, giró sobre sus talones y comenzó a deambular dando una segunda oportunidad a los fotógrafos de reparar en ella.

NADA. Entonces vio a una chica con pinta grounge, envuelta en poco más que harapos, con un bombín, que con un café en baso de cartón miraba curiosa el barullo formado a la entrada del desfile. Su curiosidad no era efecto del deseo de poder pasar a los salones donde Akris presentaría su propuesta para la siguiente temporada, era más bien asombro ante lo absurdo de la parafernalia del mundo de la moda. Tenía los ojos muy marcados con kohl, un piercing en la nariz y el pelo sucio, apelmazado. Era totalmente inconcebible que Scott Schuman, el más grande entre los más grandes, The Sartorialist, se estuviera acercando a ella. La cara de sorpresa y diversión de la chica lo dejaba claro: le estaba pidiendo que se sometiera a su cámara.

No lo podía creer. Preferían harapos y pelos mugrosos a un Alaia y una perfecta coiffeture. A su espalda escuchó a otro fotógrafo lamentarse de que The Sartorialist se le había adelantado. Ella se volvió y sin salir de su asombro le preguntó al fotógrafo por qué, “¿por qué esa chica?”. Afortunadamente se mordió los labios antes de añadir “y no yo”, ya que la respuesta fue: “porque es auténtica, no como ese broche” dijo señalándole el pecho…

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París de a A a la Z: de 28.8 a Bless

Lunes, 11 Octubre 2010

Adeline mira atónita el desfile de feas beldades que trasiegan por el Pont Alexandre III camino a la presentación del joven couturier, el modisto de las nuevas generaciones de Haute clientas, Alexander Mabille. Apoyada en la veranda del puente, sentada junto a la enorme boca de un pez cabalgado por una amenazante efebo, se lamenta de su genética anodina propia de Chambéry que la hace invisible cada vez que está cerca de aquellas mujeres claramente feas pero portadoras del indiscutible chic parisien. Querer ser periodista de moda no es un buen propósito cuando tu genética te ha negado pómilos altos, figuras espigadas y una altura colosol que reforzar con altísimos estiletos. 

La pobre Adeline se siente miserable, no tanto por sentirse sin pedgrí rodeada entre tanta Anna dello Russo y Carinne Roitfeld, sino porque es su sexto día pateándose las calles de París a la caza del momento mágico que se produce en los codiciados desfiles de moda franceses. Sus pies claman compasión, le gritan que abandone. Pero Adeline, si no ha claudicado ante la desesperante genética que la hace una chica del montón entre diosas de la moda, tampoco se rendirá por unos pies que parecen llegados de la guerra, tatuados de rozadoras y heridas por haber optado el primer día por unos hermosisimos zapatos nuevos, sin testar, y a la postre asesinos.  

La joven redactora de moda rebusca en su enorme bolso de Mulberry en busca de la invitación que le franquee el paso al Pavillon Alexandre III donde Mabille tiene pensado conquistar los corazones de su público. Repasa su cuaderno de notas y se siente una vez más frustrada porque sabe que el medio para el que trabaja, un periódico de provincias, sólo publicará una escueta esquela sobre la exhuberancia de Dior o el flair de Chanel, no más allá de un pie de foto bien documentado y anónimo. Ella espera ese momento en que su voz tome forma en largas crónicas donde la poesía del espectáculo sea reflejada fielmente en la poesía periodística…  

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El hombre Cerruti se viste de Blaak

Viernes, 8 Octubre 2010

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La primera vez que fui a Londres para patearme su fashion week una nueva generación de diseñadores causaban furor. Eran la nueva gran esperanza blanca del diseño británico que vivía un momento de convulsión creativa salida de las aulas de la Central Saint Martins. Mis ojos vírgenes, ávidos de nuevas sensaciones, se dejaron arrebatar por las nuevas experiencias que me ofrecían esos diseñadores que en España no sonaban nada pero que temporadas después eclosionarían mundialmente.

Algunos migraría a la pasarela neoyorquina como Rolland Mouret, antes de perder su nombre y pasar por el via crucis anominal que ha concluido recientemente con la recuperación de su nombre/identidad/marca; o Boudicca, de los que aún conservo la invitación a su desfile, que te indicaba a viva voz dónde debías dirigirte para presenciar su nueva colección… ¡Una invitación que hablaba! ¿Qué más podía esperar de Londres, si aquello ya era lo más para mí?

Otros diseñadores han desaparecido como Tristan Webber, que se ha refugiado en el edredón de la seguridad que da la docencia a pesar de ser el más brillante entre los brillantes, como demostraba la presencia de Anna Piaggi en aquel catamarán a la orilla del Támesis donde mostró sus ninfas acuáticas; ¿y Arkadius? ¿Se replegaría a su tierra más allá del Telón de Acero después de aquel crudo enfrentamiento con la Hermandad de la Esperanza Macarena de Sevilla? Aquello constituyó uno de los momentos más surrealistas de la moda internacional.

Y otros diseñadores han ido cogiendo solera, maestría y solvencia, como Robert Cary-Williams, que por aquel entonces presentaba debajo de un puente (literalmente); o el dúo Blaak, formado por Sachiko Okada y Aaron Sharif, que desde segundo de carrera en la Saint Martins empezaron a colaborar en su marca, y que hoy, son un reputado nombre dentro de la moda masculina de vanguardia, los que los ha hecho merecedores de ser el nuevo fichaje de la casa italiana Cerruti. El título que ostentarán será ‘consultores creativos’ y trabajarán bajo las órdenes del también recientemente nombrado director creativo, un prácticamente desconocido Zoran Bosanac, más asociado a la boutique Maria Luisa, de la que ha sido comprador, que al mundo del diseño.

Atrás queda el tándem formado por Richard Nicoll (diseñador de la mujer de Cerruti) y el suizo Jesper Borjesson (diseñador de la línea masculina) que llegaron para refrescar el agua del que bebía la firma creada por Nino Cerruti en 1957. Una firma que busca su lugar bajo el sol, un lugar donde pueda volver a ser referente de ‘estilo’ pero con el aderezo de la ‘modernidad’. Hasta ahora han estado un poco desorientados, en enero veremos los resultados del efecto Blaak en su colección masculina.

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McQueen nunca se fue

Mircoles, 6 Octubre 2010

París, París y París. Una vez más París eclipsa al resto de las fashion weeks del mundo. En París todo es radical. Ellos se saben la cuna del savoire faire. Tienen asumida su condición de pueblo elegido que se alza sobre la colina para iluminar al mundo. Como pronunció John Winthrop a bordo del Arabella en 1630 a los peregrinos que arribaban a Nueva Inglaterra: “For we must consider that we shall be as a city upon a hill. The eyes of all people are upon us”. Pues eso, los ojos del mundo están sobre ellos… sobre los diseñadores que desfilan en París.

Si en alguien estaban puestas todas las miradas, clavadas hasta hacer sangre, es en Sarah Burton, la sucesora de Alexandre McQueen al frente de la casa que lleva su nombre. Esta era su primera colección de prêt-à-porter femenino con su firma tras el fallecimiento del genio. ¿Podéis imaginar la presión que ha podido vivir mientras la preparaba? Muchos tendrían escrita a priori su crítica en plan: “un trabajo excelente donde Burton sigue los paso de su mentor pero sin la genialidad de este”. Los que lo hayan hecho habrán tenido que tirar sus prejuicios a la basura y empezar a buscar nuevos calificativos para ensalzar a Burton sin sentir que traicionan la memoria de McQueen. En un caso tan trágico como el de Alexander todos tenemos un sentimiento semejante a que nuestro papá (Robert Polet, CEO de Gucci) nos ha metido en casa a una madrastra (Sarah) tras la recentísima muerte de mamá (Alexander), y no podemos negar que tenemos sentimientos encontrados al respecto. ¿Pero se nos olvidaba que Sarah no es una desconocida, trabajaba con ALexander desde  ya era la directora de diseño de la línea femenina de McQueen?

Tras la colección presentada en París ayer sólo puedo decir: ¡olé, olé y olé! El primer olé por mantener el legado McQueen y respetar el sentimiento de orfandad que nos dejó. Olé por haber buscado su propia voz en la colección, y que imagino se irá haciendo más fuerte y cristalina a lo largo del tiempo, porque no se puede pedir a ningún diseñador que quede preso bajo la sombra de su antecesor y mutile su propio discurso. Y olé por su humildad al reconocer en una entrevista a pie de desfile a WWD que ella es “a bit lighter” que McQueen. Con ello no nos está pidiendo que seamos condescendientes con su trabajo, sino que respetemos su estilo, que sabe que no es el de su mentor.

La silueta de la colección es indiscutiblemente McQueen, pero hay un tono más relajado en todo lo que la envuelve. Hasta la puesta en escena abandona ese dramatismo gótico que siempre ha acompañado al trágico diseñador. Desaparecen las rigideces y aparecen prendas de caída más relajada, no tan exigentes con la impecabilidad de su arquitectura. Hay drama, sí, pero menos histrionismo (que en manos de Alexander ponía los vellos como escarpias y te podían hacer llorar víctima de un síndrome de Stendhal… y que como sucesor, si no estás seguro de conseguirlo, mejor no lo intentes).

La canción que cerró el desfile no tengo claro si ponerla en boca de los vivos que se quedan o tiene matices de ultratumba. “I’ll Be There” era el tema de clausura. ¿Estaré ahí, yo, Sarah Burton, con mi propia personalidad a pesar se caminar a la sombra del mito? ¿O estaré ahí, yo, Alexander McQueen, el mito que nunca abandonará nuestros corazones proyectando su enorme sombra sobre los que se calcen sus zapatos?

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