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Guerra de moda a la valenciana

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Una vez más hablamos de tejemanejes políticos (hablo de la Valencia Fashion Week). Esto pasa por hacer creer a los diseñadores que las pasarelas de moda son un evento cultural que deben ser sostenidas por ayudas públicas. Creo que alguien debería ponerse a la tarea de definir qué es cultura y lo que no lo es, porque así ocurre que las webs comerciales de los diseñadores se desarrollan con un buen bocado a los presupuestos del Ministerio de Cultura. A mí, personalmente, ver un desfile de Mango, por poner un nombre, me da bastante poca cultura. Me agrada y me entretiene, ¿por qué no?, pero de ahí a poder decir que me enriquece… seguramente la que se enriquece es la firma cuando la gente entra en sus tiendas a comprar sus trapitos, pero poco más. Me repito hasta la saciedad, pero creo que aún no se me ha pillado la idea: esto es como si yo monto una ferretería y pretendo que Industria me pague una campaña de publicidad en los periódicos más importantes del país promocionando mi negocio aduciendo que los grifos que vendo en mi ferretería son obras de arte de la ingeniería moderna. Pues, no, señores. Cuando yo vendo mis grifos me lucro yo, no la sociedad, por lo tanto me tendré que pagar mi campaña yo solito. Y si no me puedo permitir el gasto de la campaña nacional me tendré que conformar con poner un cartelito vistoso en el árbol de la esquina con una flecha que indique donde estoy. Pues los diseñadores igual, lo mismo, ídem. Si tu empresa no puede permitirse la inversión de un desfile ‘promocional’ (que es lo que es) o bien es que estás haciendo algo mal como empresario, o es que tu producto no vale y por mucho que se lo metas por los ojos a la gente no van a comprarlo, o es que estás intentando atrapar tiburones con una caña de pescar. Es decir: ¿Alguien se plantea cuál es el objetico final de una pasarela? ¿Alguien se plantea cuántas órdenes de compras surgen de esos desfiles? No sé, quizás sea mejor hacerse la siguiente pregunta: ¿Cuántos diseñadores de los que desfilas (y hablo de cualquier pasarela pública de España) estaría en disposición de corresponder con producción real una orden de compra de El Corte Inglés (suponiendo que El Corte Inglés fuera a los desfiles para encargar colecciones como hacen sus homólogos americanos)?

Dicho esto también debo confesar, a riesgo de contradecirme una vez más, que no entiendo qué tienen en la cabeza los de la Generalitat Valenciana (léase como organismo responsable el Impiva) para retirarle el apoyo a un evento que estaba cobrando una dimensión importante y estaba bien enfocado. Hablé con Álex Vidal, diseñador y director de la VFW, y le pregunto que a qué se debe esto de cerrar el grifo. “Es un incógnito” me dice. “Sabíamos que la suma que se recibía tenía que bajar dado el difícil momento que estamos atravesando económicamente. Esta es una crisis muy fuerte y el evento sufriría un desgaste lógico. Pero ese valor ‘cero’ que se nos ha dado en el presupuesto ha sido toda una sorpresa. Todo el dinero que venía asignándose a cada edición, que iba de unos 400.000 a unos 50.000 euros, ha pasado a estar repartido entre todo el sector pero a la Valencia Fashion Week se la ha ignorado”.

Pero claro, aquí hay varias guerras socavando los cimientos del edicicio de la VFW. Por un lado ya en febrero saltó la liebre ‘política’ y la oposición empezó a apuntar con el dedo al gobierno por cómo, quién y por qué se gestiona el evento como se gestiona. Esto no iba a quedar así, y aunque el tema ha estado bien calladito, ahora llega el momento de quitarse de encima un motivo de contienda política eliminando los fondos dedicados a la VFW. Muerto el perro, se acabó la rabia, ¿no? Pues no, porque como siempre los políticos desde su atalaya no se dan cuenta de los daños humanos que quedan tendidos en el campo de batalla. “No se dan cuenta de la cantidad de puestos de trabajo que genera el evento, la cantidad de gente que viene de fuera y gasta en la ciudad, los restaurantes, los taxis, los trenes… La repercusión mediática de 2011 se ha valorado en 68.000.000 de euros”. ¿Y el futuro? ¿Se conseguirá mantener un evento como es la VFW sin el apoyo público? “El futuro lo veo muy mal, la Valencia Fashion Week habrá que empequeñecerla, aunque siempre manteniendo igual número de diseñadores, pero inevitablemente bajará la calidad. La gran inversión que requiere no podrá ser suplida por los sponsors privados, que ya aportan 1.100.000 aproximadamente”.

Pero es que ahí había otra guerra subterránea que ha aflorado finalmente en formato ‘yo te digo tú me respondes’ en los periódicos. Aparece Dimova, asociación de diseñadores de moda de Valencia, encabezada por Dolores Cortés, y disparan contra Álex Vidal con toda la artillería disponible, acusándolo de ejercer su poder de forma “totalitaria y privilegiada” ya que no solo lleva las riendas del evento sino que es parte interesada como diseñador que desfila en ella. En definitiva, para Dimova el mayor mal es el propio Vidal y con sacarlo de la dirección se solucionaría el 90% del problema, ya que achacan la falta de vínculos de grandes del diseño Valenciano como Montesinos justamente a la mala relación con Álex Vidal. Piden que la administración coja las riendas de la gestión, que designe a un profesional independiente, que nunca haya menos de in 80% de diseñadores valencianos en el programa y que se explore la posibilidad de ayudar directamente a los diseñadores en su promoción en vez gastar la pasta en “eventos suntuosos que, actualmente, más que aportar a la economía valenciana podrían perjudicarla“.

No tengo claro qué significa eso de ayudar directamente a los diseñadores en su promoción, pero me huele a que lo que quieren es que el dinero se reparta y que cada uno haga lo que quiera con él (espero estar equivocado) y ya lo justificaremos como “promoción” con alguna idea peregrina [como lo de solicitar dinero para desarrollar webs comerciales dentro de la partida de Cultura].

Y digo yo: ¿No será que la polémica política viene calentada por ciertos miembros del sector de la moda que quieren asaltar el castillo [lease VFW] del rey Vidal, destituirlo, arrasar la fortaleza y después reconstruir el edificio con los cascotes que hayan dejado de la contienda?

Pues ni pa’ ti, ni pa’ mí. Yo cortaría el tema por lo sano. Yo como organismo público les ofrecería el espacio para celebrar el evento, y todo lo demás (incluyendo desde la limpiadora al iluminador, pasando por la seguridad y sin olvidar al señor que abre por la mañana el recinto y lo cierra por la noche) que corra a cargo de la organización del evento. Dicen que la falta de medios agudiza el ingenio. Trabajar sin restricciones presupuestarias es requetelindo, seguro, pero si el dinero no es tuyo…

 PD. Que conste que creo que Álex Vidal ha hecho un muy buen trabajo en la configuración del modelo de la Valencia Fashion Week.

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