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Archivo de Junio, 2013

La sastrería de Saville Row es un activo importante de la semana de la moda masculina de Londres

Martes, 18 Junio 2013

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Con la mira puesta en Londres no puedo menos que admirarme de la evolución de esta joven cita que nació como iniciativa del director del GQ británico. En tres ediciones ha conseguido posicionarse con fortaleza en el calendario de las presentaciones masculinas. Con un espíritu que oscila entre el clasicismo de la sastrería británica y la vanguardia que tiene su cuna en el Londres de las grandes escuelas de moda, las colecciones londinense han conseguido enganchar a la prensa especializada sin ambages.

Uno de los principales activos con que cuenta es la integración de la tradición sastre en el gran abanico de propuestas que despliega frente a los amantes de la moda masculina. El clasicismo de la sastrería es un valor en alza. Precisamente por el momento de crisis económica la sastrería tiene más presencia que nunca, ya que el mercado se ha polarizado en paralelo a la economía. La brecha entre los que menos tienen y los que más tienen se ha intensificado haciendo cada vez más débil el concepto de clase media en lo que a ‘consumo’ se refiere. Las firmas que mejor resisten el embate de la adversidad económica son las de lujo, sobre todo las que entroncan con la tradición y el clasicismo atemporal. Ahí es donde la sastrería entra en juego.

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Firmas clásicas de Saville Row como Hardy Amies (sobre estas líneas), que si bien no aportan avances revolucionarios al mundo del menswear sí que marcan el pulso del vestir contemporáneo, ha encontrado un escaparate de excepción en esta semana de la moda masculina londinense. Hardy Amies apuesta para el verano de 2014 por la raya como especial recurso estético en los tejidos, el naranja como nota de color entre la gama de clásicos neutros, y los bajos de los pantalones a medio tobillo como nota de modernidad. Mientras que Hackett London mantiene su adhesión al dandismo más ortodoxo, con prendas impecables pero que se muestran impermeables a tendencias y evolución de la moda.

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Gieves & Hawkes (en la foto sobre estas líneas) ha sido una de las citas más esperadas por suponer el debut de Jason Basmajian en la dirección creativa de la casa, que llega directamente salido de la italiana Brioni. Justamente lo que busca la firma con esta incorporación es el posicionamiento de este nombre británico al nivel de otras casas con más prédica internacional como la propia Brioni, Canali, Daks o Aquascutum.

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Richard James está en Saville Row desde 1992 siendo hoy en día una de las figuras más destacadas de la nueva ola de la sastrería londinense. En esta ocasión presenta una propuesta repleta de prendas clásicas, sin ningún tipo de innovación en las formas, pero que orbita alrededor de esos colores del ocaso veraniego. Al igual que Hardy Amies mantiene los bajos de los pantalones por encima de los tobillos, una apostura que ya amenaza ser de nuevo tendencia tras aquella fiebre que desató Thom Browne en su momento.

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De más reciente creación son propuestas como la de Mr Start (arriba, encabezando esta entrada), la línea formal de moda masculina de la firma Start, creada en 2002 por Philip Start y su esposa Brix Smith Start. Esta línea debutó en 2008, y para el próximo verano se decanta por una puesta en escena decididamente juvenil, aunque las prendas no tengan edad, pudiendo ser igualmente adecuadas para jóvenes y no tan jóvenes. Por su parte la firma Spencer Hart (sobre estas líneas), fundada por Nick Hart en 2002, en esta ocasión demuestra que el mestizaje en la sastrería formal es posible, en especial cuando las influencias contaminantes llegan de oriente y medio oriente.

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Pero no todas las sastrerías, por la idiosincrasia propia del sector, tienen capacidad para mostrar una colección completa dentro de esta cita con la moda. Por ello se ha organizado en el Lord’s Cricket Ground, el estadio de cricket, una muestra de más de 70 modelos que reúne a lo más granado de las casa de Saville Row, Mayfair y St James y que ha llevado el título de ‘The English Gentleman at Lord’s’. Lo interesante de verdad no han sido las prendas, que sin duda son una muestra de lo mejor de lo mejor de la confección londinense, sino que el estilismo ha corrido a cargo de Jo Levin, la veterana estilista que ostenta el cargo de Creative Fashion Director en el GQ británico. Toda una lección de estilo.

De vuelta… ¿por cuánto?

Lunes, 17 Junio 2013

Me debéis perdonar esta larga ausencia motivada por una larga hospitalización de un familiar. Me he pasado casi mes y medio metido en un hospital, comiendo comida de hospital, dejando que se vayan horas y horas por el sumidero de la calma tensa como solo acontece en un hospital… Un mes y medio en que habré pisado mi casa unas cinco veces y en el que habré dormido en mi cama tres veces como mucho. Sin conexión a Internet (sí, en pleno siglo XXI y sin Internet móvil) y desconectado por ende del mundo. Todo el trabajo aparcado, y mucho cliente que se ha quedado por el camino. Pero desde hace muchos años yo tengo claras mis prioridades, y el trabajo siempre va por detrás de la familia, cosa que quizás me convierta en un pésimo profesional.

Mes y medio en que no he sabido nada, absolutamente nada, del mundo de la moda, y he sobrevivido a ello. Ahora me tengo que actualizar, pero solo ha sido un mes y medio, no creo que nada trascendental haya ocurrido y yo no me haya enterado, ¿no? Quizás lo que importa es engancharse al carrusel de la moda justo ahora que acaba de comenzar la temporada de presentaciones, comenzando por las colecciones masculinas de Londres que están teniendo lugar justo en este momento.

He de seros franco. La última semana ha sido crucial para mí. Cuando salimos del hospital me enfrenté a una situación que me ha sobrepasado, y si bien es cierto que los últimos años ya venían siendo difíciles, todo se ha complicado exponencialmente. Así que he hecho un profundo ejercicio de autoanálisis y reflexión y he estado a un paso de dejar la profesión definitivamente.

Soy de los que piensan que hay que saber retirarse a tiempo. Y retirarse a tiempo no es retirarse cuando ya estás contra las cuerdas, sino cuando aún tienes alternativas. No es que pensara en irme a Marbella y montar un chiringuito (perdón, un beach club) al estilo Larrainzar, pero tengo el convencimiento de que se acerca la hora de que pase página y  me dedique a otros menesteres. Estoy en los 38 y esta, la del periodismo de moda, es una profesión con fecha de caducidad, un poco como la carrera de modelo, muy pocos sobreviven al paso de los 40. A partir de esa edad es nadar a contracorriente: nadas contra la corriente de aspirantes a profesionales del periodismo más jóvenes y maleables, que cobran menos y son más complacientes con las firmas a cambio de un regalito; nadas contra la corriente de la tendencia editorial que menosprecia la moda como contenido y que sólo da cancha a los looks de las celebrities y al lado más gloss del tema; nadas contra la corriente de la vida, que es mucho más dura a los 40 que cuando tienes 25…

Así que por todo ello me voy a dar de margen hasta el 18 de septiembre de 2014. Será entonces cuando tome la decisión definitiva sobre mi continuidad en esta profesión. Por ahora aquí estoy, de vuelta, con el mismo interés que siempre, la misma curiosidad que el primer día, la mala leche que me ha acompañado a lo largo de mi carrera, la misma capacidad crítica que me ha hecho incómodo para muchos…

Así que te invito a reemprender este viaje conmigo, y me dejes compartir contigo todo lo que me asombra, me fascina o me indigna. Porque el ejercicio de escribir este blog no tendría sentido sin tenerte al otro lado. ¿Qué te parece si mañana empezamos echando un ojo a Londres?