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Siempre hay un roto para un descosido

No sé si he contado esta anécdota ya, pero no me extrañaría. Recuerdo cuando en los 80s se pusieron de moda los vaqueros rotos y los bajos deshilachados. Yo, que he tenido una madre de las de antes, de las que te preguntaban si llevabas la ropa interior limpia “por si te atropella un coche o pasa  alguna cosa” (muy catastrofista y limpia), jamás me hubiera atrevido a pedir que me compraran unos vaqueros rotos, eso era algo que llegaba con el tiempo, y cuando llegaba los vaqueros se plagaban de invisibles zurcidos y parches, hasta que cobraban visibilidad y los pantalones terminaban en la basura (“¿qué van a decir de tu madre si te dejo salir con eso?” me decía, demostrando que lo importante en cualquier caso era su reputación, no mi sentido de la moda, el estilo y la modernidad… Sólo le doy gracias a Dios de que no era de las que le sacaban raya a los jeans al plancharlos, ya tenía bastante estigma con ser gordito, como para haber sido un pringado encima). Pues recuerdo unos vaqueros en concreto a los que en clase, con la punta del compás, en vez de dedicarme a dibujar figuras técnicas sobre el papel, me entretenía en ir haciéndole rotos ‘con actitud’. Eso implicaba tener que entrar y salir de casa corriendo, sin darle tiempo a mi madre a reparar en los rotos. Claro está que cuando llegaba el inevitable momento del “niño, echa esos pantalones al lavado” la lavadora, máquina maravillosa, no sólo los limpiaba sino que cuando volvían a mi armario estaba recompuestos, con los agujeros sellados por pulcros zurcidos y los bajos lucían impecables.

Mi madre se escandalizaría de esta invasión de prendas rotas que inundan las calles desde la pasada temporada. A saber qué pensaría de las madres de los que las lucen. Pero lo único cierto es que son tendencias, y si Lanvin, Margiela o MSGM dicen que se lleva, pues qué queréis que os diga. Lo interesante de los rotos es el juego de superposiciones, porque dependiendo de cómo los contrastes con las prendas que llevas debajo pasan de ser rotos a interesantes motivos gráficos. Sino qué me decís de esta sudadera de la colección Man de Bershka de esta primavera. Una hoodie fantástica para romper la pana (¿se dice aún “romper la pana” o necesito actualizarme cual app del móvil?) cuando has terminado de sudar en el gimnasio o en la cancha de baloncesto (en el pádel no, ahí lo descartamos, mejor una prenda de Lacoste o Ralph Lauren).

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Sudadera hoddie de la colección Man de Bershka. 22,99 euros.

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