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Si yo fuera presidente…

Martes, 31 Enero 2012

Vuelvo tras unos días de desconexión forzada y me encuentro a las puertas de Cibeles. Perdón, Mercedes-Benz Fashion Week Madrid… juro que me va a costar no repetir mil veces Cibeles, son muchos años cronicando el evento madrileño para no haber cogido malos hábitos. Supongo que el cambio de nombre tendrá muchas ventajas, no lo sé, por lo pronto a mí me desespera porque siempre recurro a Google para buscar las páginas oficiales de estos eventos y resulta que metiendo Mercedes Benz Fashion Week Madrid en el buscador la página oficial no me aparece hasta la tercera pantalla (antes, metiendo Cibeles te aparecía entre los primeros resultado). Para colmo he recibido algunas invitaciones de diseñadores en que se me invita a su desfile pero solo reza “Mercedes-Benz Fashion Week” y no sé si tengo que irme a Nueva York, Berlín, Australia… Y es que me meto en la página oficial mbfashionweek.com y ¡¡Madrid no aparece!! Y eso me ha hecho meditar: ¿en base a qué criterios (y de quién) se toman las decisiones en política de moda (si es que hubiera tal cosa en España) en este país? Pues la verdad es que seguramente todo el diseño de políticas de fomento de la industria y la adjudicación de ayuda o subvenciones se realizan en despachos de gente que jamás habrán pisado un evento de moda, un atelier, un estudio de diseño o un taller de confección. Por eso se me ocurrió hace un tiempo, llevado por la vorágine de la toma de poder del nuevo Gobierno y el nombramiento de los nuevos titulares de las diferentes sedes ministeriales, preguntarle a algunos jóvenes diseñadores de muy distinto perfil que me dijeran cinco medidas que tomaría si ellos fueran ministros. El resultado es este…

SI YO FUERA PRESIDENTE…

Amai Rodríguez

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¿Por qué Amai? Porque sus primeras colecciones en EGO me impactaron; porque me parece una chica muy sensata; porque a pesar de su gran talento ha optado por apartar la vanidad y dedicarse a formarse en profundidad; porque tiene sentido del humor como para relativizar todo esto de la moda… Y porque representa el perfil del joven diseñador con talento que no se deja deslumbrar por los focos de la pasarela.

“5 medidas qué implantaría para ayudar a los jóvenes diseñadores:

1. Que las escuelas estén bien dotadas con un buen profesorado, equipamiento y que proporcionen la mejor preparación posible en todos los campos, tanto creativo, como técnico y a la vez entrenamiento para el mundo real.

2. Proporcionar prácticas remuneradas en empresas a los jóvenes diseñadores.

3. Convocar premios que incentiven la creatividad, tanto monetarios como que ayuden al desarrollo de la marca o proporcionen proveedores, talleres de confección o que faciliten al menos en alguna de las fases de la construcción de una colección.

4. No somos una gran potencia en moda, pero estamos camino de serlo y deberíamos desarrollar el sector moda dentro del Ministerio de Cultura e ir más allá para conseguir una mayor publicidad y exteriorización de nuestro diseño nacional. Y alejarnos de una política de contactos y amiguismos. Así como una mayor información a los diseñadores sobre posibles subvenciones, colaboraciones o becas, a nivel individual o bajo la formación de algún colectivo para dicho sector.

5. Facilitar la comercialización a jóvenes emprendedores en toda España, ayudando tanto en la producción como en la permanencia a nivel nacional e internacional, es decir, impulsando el desarrollo de colecciones en diferentes países”.

Anjara

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¿Por qué Anjara? Porque es mi amiga; porque estamos viviendo el emocionante momento de su consagración comercial; porque se lo ha currado hasta la extenuación; porque es una empresaria con los pies en el suelo y los ojos en el libro de cuentas… Y porque representa el perfil del diseñador que se da cuenta que para crecer y prosperar tiene que sacar la producción de sus colecciones fuera de España.

“Si fuera presidente (¡Dios quiera que no, qué horror!):

1. Obligaría a los alumnos de las escuelas de moda a realizar prácticas en empresas desde el primer año. Dichas prácticas se realizarían durante los meses de vacaciones de verano. El primer curso en empresas grandes que no les dejasen hacer nada más que ver y hacer recados. El segundo año en empresas medianas donde pudiesen hacer pequeñas cosas que fueran desde ayudar en el taller de muestras o producción hasta colaborar en temas de administración, en definitiva pequeñas cosas sin demasiada responsabilidad pero donde pudiesen ver y conocer todos los departamentos. El tercer año sería unas prácticas en empresas jóvenes y nuevas donde su experiencia serviría para apoyar al desarrollo de las mismas y donde serían más útiles y verían florecer los conocimientos adquiridos.

2. Enviar a los alumnos más emprendedores a hacer cursos a escuelas en el extranjero donde además de adquirir experiencia perfeccionarían un idioma.

3. Cambiaría el proyecto de fin de carrera incluyendo un estudio económico para que además de diseñar, hacer patrones y confeccionar estudiasen el valor de la prenda en el mercado, su coste, su rentabilidad, etc…

4. Incluiría idiomas entre las asignaturas. Al menos dos con vocabulario especializado para todos los departamentos de una empresa.

5. Realizaría visitas organizadas a fábricas, almacenes de logística y ferias de ventas internacionales con el fin de hacerles ver y entender el proceso real del producto y su finalidad.

Considero que actualmente los estudiantes no aprenden la totalidad de su carrera profesional siendo esta realmente amplia y las escuelas limitan los conocimientos a un 30% como mucho. La moda al abarcar tantas profesiones debería de tener diferentes especialidades a desarrollar a partir de un tercer año de estudio donde al menos la gran mayoría de los estudiante podrían decantarse por una u otra con una idea más clara”.

Paolo Coppolella

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¿Por qué Paolo? Porque Paolo Coppolella Street Couture ya es la segunda firma que crea (la primera fue Retal Reciclaje Creativo); porque ha tenido las agallas de establecerse en España para trabajar viniendo de un país como Italia con infinitas posibilidades en el mundo de la moda; porque su diseño es pragmático y funcional; porque siempre está emprendiendo proyectos interesantes… Y porque representa el perfil del diseñador extranjero que se enamora de España y apuesta por ella.

“Con la premisa que no me gustaría ser presidente en estos tiempos, creo que algunas de las medidas que adoptaría irían hacia una dirección: poner en valor el made in Spain.

1. Reduciría el I.V.A. para 2012 a todas las empresas españolas que tengan menos de 5 años de vida. Esta medida debería ayudar a ser más competitivos sobre todo con respecto al diseño extranjero.

2. Bajaría el coste mensual de la seguridad social para todo 2012 y lo llevaría a 180,00€ mensuales con la obligación de reinvertir en el proprio negocio los casi 60,00€ de descuento que aportaría el Estado.

3. Me reuniría con portavoces y asociaciones del sector para oír propuestas y necesidades reales.

4. Abriría el plazo para préstamos especiales con la finalidad de llevar a cabo la internacionalización de las firmas/proyectos.

5. Realizaría campañas de sensibilización sobre el valor añadido que conlleva adquirir productos nacionales.

Estas obviamente son solo algunas de las medidas. Creo que serían veloces y directas, y útiles sobre todo a los más jóvenes”.

Krizia Robustella

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¿Por qué Krizia? Porque es uno de los jóvenes talentos consagrados más destacados de este país; porque se curra su tienda de una manera brutal convirtiéndola en un motor creativo-cultural de Barcelona; porque ha demostrado con hecho que no cree que la moda sea una pelea por encontrar tu sitio desplazando a nadie, sino colaborando… Y porque representa el perfil del joven diseñador que trabaja de forma inteligente los micromercados y las micro audiencias.

“Si yo fuera presidente:

1. Potenciaría la consecución de sponsors o colaboradores para la realización de las colecciones.

2. Implantaría algún tipo de mecanismo para que los showrooms especializados estuvieran al alcance de los jóvenes diseñadores.

3. Facilitaría las uniones entre especialistas en marketing y comercio y los creativos de moda.

4. Otra gran asignatura pendiente es el tema de los espacios y tiendas donde vender las colecciones.

5. Es importante concienciar al público final de que consuma moda y arte.”

Resumiendo: Amai cree básicamente que el Estado debería llevar a cabo iniciativas que ayuden a los jóvenes diseñadores a desarrollar sus proyectos y mejorar su formación para encontrar un nicho de mercado; Anjara se centra en la formación de base y le gustaría una gran reforma estructura en la enseñanza de diseño y gestión de moda; Paolo se centra en las medidas fiscales que ayudaran a reactivar el mercado para los jóvenes diseñadores nacionales; y Krizia ve necesario un apoyo transversal, aunque las ideas bosquejadas entren dentro más de la iniciativa privada que en la potestad organizativa del Estado. Me gusta una idea que se ha repetido por parte de casi todo: el fomento del diseño Español fuera de nuestras fronteras (que se hace, pero más con un enfoque cultural que comercial). Personalmente me atrae más la idea de vincular la moda al Ministerio de Industria que al de Cultura, y creo que no sería tan gravoso para las arcas del Estado organizar expediciones comerciales que trajeran a los principales responsables de compras de los grandes almacenes más importantes del mundo (asegurándose que vienen primeras figuras, no el becario de turno que viene por compromiso a cubrir a su jefe). Yo lo haría coincidir con meses en los que el buen tiempo predominara y como ‘incentivo’ les regalaría a estos compradores unos días en un sitio paradisíaco de nuestra geografía. La fórmula de interactuación entre diseñadores y compradores habría que estudiarla: un showroom donde estuvieran presentes los diseñadores y sus directores comerciales, un programa de `presentaciones’ en el hotel donde se alojen los compradores, un circuito por los ateliers… no lo sé. Tampoco me pagan por pensarlo.

Gracias a Amai, Anjara, Paolo y Krizia por participar.

Plan de 48 horas para organizar la comida de Navidad con los millones que te han tocado a la lotería

Jueves, 22 Diciembre 2011

Vale, no me ha tocado, otro año conformándome con tener salud como el 99% de los españoles. La Lotería de Navidad ha pasado de largo. Me queda el consuelo de que mi inversión en ella ha sido mínima. Pobrecitos los que se hayan gastado el oro y el moro en lotería y no tengan más que una triste pedrea. Lo más triste es que cuando te toca una suma ‘indecente’ te bloqueas y no tienes ‘indecencia’ para gastarla, que es como hay que despilfarrar ese tipo de dinero fácil: indecentemente. ¿Queréis que os diga qué  haría yo en 48 horas con ese dinero (con parte, claro)? A ver si doy alguna idea para los afortunados. Para compartir mi alegría me pondría manos a la obra para organizar una buena comida de Navidad para los míos y para ello…

Lo primero es pillar a uno de esos señores con traje que pululan por las administraciones de loterías que han dado premio y que van repartiendo tarjetas. Vale, me puedes custodiar mi décimo, pero quiero cash ¡ya! Con dinerito fresco en la cuenta me iría al aeropuerto. “Señorita, un billete para Londres en el primer vuelo que salga”, y si los pilotos están de huelga pues me compro uno y Santas Pascuas.

Primera parada: El 167 de New Bond Street. ¡Asprey! La tienda dedicada al lujo más exquisita de Londres. Allí encontrarás principalmente joyas. No te prives, súrtete, ¡te ha tocado la lotería! Pero básicamente mi visita allí es para proveerme de toda la utillería para la comida de Navidad: vajilla, cubertería, cristalería… ¡Todo! Si vas a dar una comida en condiciones no puedes usar una vajilla comprada de oferta en Lidl.

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Cogemos el primer avión hacia París, llegamos a tiempo para que  en el 24 de la rue Faubourg Saint Honoré los atentos empleados de Hermès nos franqueen el paso al paraíso de la exquisitez. Allí me proveo de mis galas para la comida y regalos varios para mis invitados. Siempre he dicho que personalmente podría vivir simplemente de Hermès, tienen todo lo que me podría hacer la vida un poco más agradable.

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Para cuando llego al aeropuerto ya tengo un vuelo nocturno que me llevé a Nueva York. Allí pasaré el día 23. Bueno, la ciudad en si no me importa, lo único que voy a ver de ella es Saks Fith Avenue. Allí compraré la comida. Sí, ya lo sé, comprar la comida en Nueva York es una excentricidad. ¡Pero estoy loco, me ha tocado la lotería! Y no te vas a ir a Mercadona a comprar la comida de Navidad teniendo la magnífica sección gourmet de Saks que no tiene parangón. De paso me hago un repaso integral en uno de los salones de belleza que hay dentro de estos department stores.

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Y vuelo nocturno a España. Cuando llego me doy cuenta que no estoy agotado porque ciertamente viajar en primerísima clase no es una experiencia comparable a mis otros viajes en los que he tenido que dormir en un incómodo sillón de turista con una raquítica almohada que siempre aparece al final del pasillo cuando despierto.

En la limusina alquilada que me lleva a casa repaso que no me falte nada: menaje de hogar, regalos, nuevo vestuario, comida… Y justo cuando la limusina aparca frente a la puerta de casa me doy cuenta de una cosa que no  había previsto. Reparo en que ni mi casa, ni mi familia, ni mis amigos, ni mi antigua vida en general, hace juego para nada con las nuevas chucherías  deluxe que he adquirido en los últimos dos días. Así que me planteo si debería cambiar de familia y amigos y buscar una más acorde con mi nuevo estatus. Gente más a mi nivel económico y excelente gusto. Un nuevo círculo de amistades en plan “hola, Piluca,  ¿qué tal?, tu hija salía monísima en el ¡Hola!, ¿vas a Saint Tropez estas vacaciones?”. ¿Pero y si yo no encajo con mis nuevas amistades? ¿Y si me hacen el vacio por considerarme un nuevo rico y un arribista loteril? Cuando quiera recurrir a mi antiguo círculo pueden que me den la espalda por haber sido un cretino creído. De pronto me entra pánico: ¿y si el dinero me cambia tanto que me quedo solo en la vida?

¡Uf, qué alivio, pero si no me ha tocado la lotería, qué demonios!

La moda masculina vive un momento excitante… pero no en España.

Martes, 20 Diciembre 2011

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Si por algo me entusiasma la moda masculina es por su ‘virginidad’, parece que todo está por escribir, que su potencial es infinito tanto en cuando los bloqueos mentales del hombre al vestir van cayendo a pasos agigantados.  Pero no solo eso, además los hombres nos hemos convertido en unos consumidores de moda voraces. Más sensible al lujo que las mujeres, me atrevería a decir, más propensos a la fidelidad a la marca. Y eso está atrayendo a diseñadores que tradicionalmente han estado en ‘otra cosa’ al mundo del vestir masculino.

La primera gran sorpresa de la temporada nos la dio la casa zapatera Berluti, que toda su historia ha estado enfocada al hombre… pero a sus pies. No sé si debieron pensar que no había ropa en el mercado digna de ser llevada con sus zapatos, pero el caso es que han fichado a Alessandro Sartori, el estupendo ex-diseñador de Z Zegna, para que les desarrolle una línea de moda que conoceremos tan solo en semanas en París.

Por su parte, Isaac Mizrahi, después de que su firma fuera comprada en septiembre por Xcel Brands Inc., ha firmado un contrato de licencia con Burma Bibas para lanzar una colección de camisas de vestir y complementos como corbatas y pajaritas. Quizás este sea ‘el camino fácil y seguro’ en el mundo del menswear, pero no deja de ser un primer paso prometedor que puede llevar a toda una línea masculina en el futuro.

Vera Wang ha sido más ‘original’. Si a la diseñadora se le conoce más por sus vestidos de novia que por otra cosa, era lógico que se decantara que decidiera vestir al hombre como un complemento para sus creaciones. La licencia que ha cerrado con The Men’s Wearhouse es para la creación de esmóquines de alquiler (ya sabéis que eso se lleva mucho en los USA). La línea se llamará Black by Vera Wang y ofrecerá looks completos a partir den los 219,99 dólares.

Los ejemplos de marcas femeninas que se lanzan al mundo masculino o refuerzan la línea para hombres, como en el caso de Cynthia Rowley con su Mr. Power, son inabarcables, pero baste cerrar el recuento con la nueva marca Jean Machine, contrapartida masculina de la carismática marca británica MiH creada por Chloe Lonsdale en 2005. Incluso los retailers están potenciando esa línea de negocio, ya no solo los físicos sino los virtuales como Net-A-Porter que lanzó a principios de este año Mr. Porter y que está siendo todo un éxito.

Entonces la pregunta es: ¿Qué pasa en España que el mercado masculino está tan dormido? Tenemos muy buenos diseñadores de moda masculina (como las chicas de El Delgado Buil que recientemente anunciaron un impás en su actividad por temas de ventas) y excelente firmas comerciales de ropa para hombres, quizás un poco desfasada por esa manía de ir a lo seguro, a lo comercial. ¿Por qué no se ponen las pilas y se unen en feliz matrimonio los unos con los otros? ¿Por qué no, por ejemplo, Florentino le pide a Etxebarría que le cree una capsule collection de vanguardia? ¿Por qué no Fuentecapala se alía con Eduard Ballester (esté donde esté) y sacan una línea sartorial joven y contamporánea? ¿Por qué no Massimo Dutti se arriesga sacando una línea “diferente” recurriendo a creadores de la talla de Jan iu Mes? ¿Y Mirto porque no se confabula con Krizia Robustella y nos deleita con camisas ingeniosas? ¿Por qué los diseñadores que están haciendo cosas de vanguardia se tienen que resignar a realizar pequeñas producciones de ropa que venden casi clandestinamente porque no tienen el apoyo de los señores que dirigen las compras de las boutiques? ¿Por qué no hablan unos y otros y se ponen de acuerdo en cómo debe ser el producto para colgar de las perchas de los establecimientos sin que se pierda el sello del autor?

Quizás todo sea culpa de la falta de visión de los señores que manejan los balances contables de las firmas industriales que piensan solo en vender y olvidan que la moda también es ‘identidad social’. El día en que las firmas españolas realicen fichajes ejecutivos interesantes, gente con cultura de moda, quizás otro gallo nos cantara. ¡Qué falta nos hace en España una buena agencia de cazatalentos de directivos a lo Floriane de Saint Pierre!

De lo digital al papel, la aparente involución del mercado editorial de moda.

Martes, 6 Diciembre 2011

Hace unos meses leía un artículo que mantenía que grandes profesionales de la edición que habían dejado el papel para apostar por lo digital volvían al soporte físico debido a la crisis y a la insuficiente valoración de lo digital por parte de los anunciantes. Eso generó en su momento un post en que figuras de la edición digital de este país exponían sus puntos de vista. Pero es que ahora vuelvo a la carga con el tema porque viene a colación con el lanzamiento de la versión en papel de Style.com.

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Style.com Magazine se lanzó el 31 de octubre, justo tres semanas después del último desfile en París, y se configura en un producto mestizo donde se fusiona lo mejor de lo digital (la inmediatez y la participación del lector) con el cuidado tratamiento de las publicaciones físicas. El gran trabajo detrás de la cobertura de las pasarelas internacionales realizada por la web no podía quedar sujeto a la condición efímera de lo digital y había que buscar una manera de darle soporte permanente. En la edición de esta revista pesa tanto el criterio de los editores como el de los lectores que ven reflejada su voz a través de los datos de tráfico de los desfiles más visto en la web [abajo].

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Las motivaciones de este lanzamiento tan peculiar nunca las sabremos porque quedan presas dentro de las paredes de las oficinas de la editorial (pero creo que los tiros van por el hecho de que los grandes anunciantes siguen queriendo ver sus campañas en papel satinado).

Por mucho que traten de hacernos pensar lo contrario, lo digital siempre ha querido ir a más, transformarse en papel, mientras que el papel ha visto en lo digital una herramienta para captar vil (y necesario) dinero. Para los unos es una cuestión de prestigio, para los otros puro balance contable. Creo que puedo afirmar sin equivocarme que todos los fotógrafos de street style que trabajan para webs o tiene su propio blog aspiran a ver su trabajo impreso, ya sea en una revista o en un libro, ¿por qué no?, pero todo el mundo no es Scott Schuman. En cuanto a los blogueros tres cuarto de lo mismo. Las egoblogueras sueñan con ser estilistas en sus revistas favoritas y a los que escriben qué podría gustarles más que un puesto de redactor.

El mercado editorial no deja de captar oportunidades y los blogueros con éxito lo son. Solo hay que ver el estupendo libro editado por Martinez Roca que lleva por título Manual del perfecto caballero y que hijo directo del blog sobre elegancia masculina más conocido en lengua castellana, El aristócrata, www.elaristocrata.com. El Doctor en Economía José María López-Galiacho ha compilado todos sus conocimientos sobre el buen vestir elaborados a lo largo del tiempo en su blog en este estupendo libro llamado a ser de obra de referencia, como ya lo es su blog. Repasa una por una prendas y complementos que deben convivir en el armario de un caballero distinguido aportando anécdotas y normas de uso así como pequeños trucos para estar siempre impecable. ¿No es un excelente ejemplo de lo que trato de exponer?

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Personalmente creo que los apóstoles de lo digital jamás se tomaron demasiado en serio aquello que clamaban sobre el “el papel ha muerto” y ahora se demuestra, cuando la crisis pone en marcha los resortes de la supervivencia darwiniana y todos quieren postularse para ocupar un lugar en la realidad física.

Yo no creo que ni el papel esté muerto pero tampoco creo que sea el futuro. Ocurre que estamos en un impasse generacional. Las devoradoras de contenidos on-line aún no han alcanzado la madurez económica para ser interesantes para los grandes anunciantes, mientras que las que sí gastan su dinero en productos de alta gama de moda están más interesadas en hojear revistas y disfrutar con la estética de la presentación de los productos. También la crisis tiene su influencia decisiva en este asunto. El imperio de las firmas de fast-fashion y sus réplicas hace que los grandes anunciantes vuelvan a la casilla de salida, a la búsqueda del consumidor cualificado, no les interesa el mass market, y una vez más entra en juego aquella máxima de Conde Nast que decía “tenemos una bandeja llena de agujas de acero y entre ellas solo hay dos o tres de oro, imaginen que tenemos un imán que en vez de atraer las de acero atrajera solo las de oro… pues eso es Vogue”, y yo amplio: eso son las revistas en papel en mayor o menor medida dado que tienen un target definido y solo serán adquiridas por consumidores interesados, no como en el caso de los contenidos digitales que están al tropezón de cualquiera que pase por la cyberesfera.

Para que el cambio radical se dé en la edición de moda habrá que esperar al menos unos 10 años, a que superemos la crisis y a que esa generación que ha nacido con el dedo en el ratón se haga económicamente madura. Solo hay que ver como esa mutación ya se ha dado en el sector de los diarios generalistas, que cada día ven sus tiradas más mermadas y su tráfico en Internet más abultado. Hay que prepararse para el cambio… pero sin prisas.

Nuevo serial: Diario de un aristócrata

Domingo, 4 Diciembre 2011

A partir de hoy los domingos podréis disfrutar (o sufrir) un nuevo serial como el que ya publiqué tiempo atrás bajo el título El Crack. En esta ocasión vuelvo con un personaje igualmente inefable que nació en Facebook. Durante un tiempo utilicé el ‘estado’ de mi página de Facebook para diariamente dejar un micro relato bajo el título de Diario de un Aristócrata. Fueron muchos los seguidores de sus micro aventuras y desde que dejé de hacerlo también han sido muchos los que me han pedido que vuelva. Pues aquí está, solo que los micro relatos se convierten ahora en capítulos semanales. Espero que mantenga la frescura del proyecto original y que sus seguidores vean colmadas sus expectativas. La única pretensión de Diario de un Aristócrata es divertir, nada más. No os privéis y hacedme llegar vuestras impresiones.

Guerra de moda a la valenciana

Jueves, 24 Noviembre 2011

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Una vez más hablamos de tejemanejes políticos (hablo de la Valencia Fashion Week). Esto pasa por hacer creer a los diseñadores que las pasarelas de moda son un evento cultural que deben ser sostenidas por ayudas públicas. Creo que alguien debería ponerse a la tarea de definir qué es cultura y lo que no lo es, porque así ocurre que las webs comerciales de los diseñadores se desarrollan con un buen bocado a los presupuestos del Ministerio de Cultura. A mí, personalmente, ver un desfile de Mango, por poner un nombre, me da bastante poca cultura. Me agrada y me entretiene, ¿por qué no?, pero de ahí a poder decir que me enriquece… seguramente la que se enriquece es la firma cuando la gente entra en sus tiendas a comprar sus trapitos, pero poco más. Me repito hasta la saciedad, pero creo que aún no se me ha pillado la idea: esto es como si yo monto una ferretería y pretendo que Industria me pague una campaña de publicidad en los periódicos más importantes del país promocionando mi negocio aduciendo que los grifos que vendo en mi ferretería son obras de arte de la ingeniería moderna. Pues, no, señores. Cuando yo vendo mis grifos me lucro yo, no la sociedad, por lo tanto me tendré que pagar mi campaña yo solito. Y si no me puedo permitir el gasto de la campaña nacional me tendré que conformar con poner un cartelito vistoso en el árbol de la esquina con una flecha que indique donde estoy. Pues los diseñadores igual, lo mismo, ídem. Si tu empresa no puede permitirse la inversión de un desfile ‘promocional’ (que es lo que es) o bien es que estás haciendo algo mal como empresario, o es que tu producto no vale y por mucho que se lo metas por los ojos a la gente no van a comprarlo, o es que estás intentando atrapar tiburones con una caña de pescar. Es decir: ¿Alguien se plantea cuál es el objetico final de una pasarela? ¿Alguien se plantea cuántas órdenes de compras surgen de esos desfiles? No sé, quizás sea mejor hacerse la siguiente pregunta: ¿Cuántos diseñadores de los que desfilas (y hablo de cualquier pasarela pública de España) estaría en disposición de corresponder con producción real una orden de compra de El Corte Inglés (suponiendo que El Corte Inglés fuera a los desfiles para encargar colecciones como hacen sus homólogos americanos)?

Dicho esto también debo confesar, a riesgo de contradecirme una vez más, que no entiendo qué tienen en la cabeza los de la Generalitat Valenciana (léase como organismo responsable el Impiva) para retirarle el apoyo a un evento que estaba cobrando una dimensión importante y estaba bien enfocado. Hablé con Álex Vidal, diseñador y director de la VFW, y le pregunto que a qué se debe esto de cerrar el grifo. “Es un incógnito” me dice. “Sabíamos que la suma que se recibía tenía que bajar dado el difícil momento que estamos atravesando económicamente. Esta es una crisis muy fuerte y el evento sufriría un desgaste lógico. Pero ese valor ‘cero’ que se nos ha dado en el presupuesto ha sido toda una sorpresa. Todo el dinero que venía asignándose a cada edición, que iba de unos 400.000 a unos 50.000 euros, ha pasado a estar repartido entre todo el sector pero a la Valencia Fashion Week se la ha ignorado”.

Pero claro, aquí hay varias guerras socavando los cimientos del edicicio de la VFW. Por un lado ya en febrero saltó la liebre ‘política’ y la oposición empezó a apuntar con el dedo al gobierno por cómo, quién y por qué se gestiona el evento como se gestiona. Esto no iba a quedar así, y aunque el tema ha estado bien calladito, ahora llega el momento de quitarse de encima un motivo de contienda política eliminando los fondos dedicados a la VFW. Muerto el perro, se acabó la rabia, ¿no? Pues no, porque como siempre los políticos desde su atalaya no se dan cuenta de los daños humanos que quedan tendidos en el campo de batalla. “No se dan cuenta de la cantidad de puestos de trabajo que genera el evento, la cantidad de gente que viene de fuera y gasta en la ciudad, los restaurantes, los taxis, los trenes… La repercusión mediática de 2011 se ha valorado en 68.000.000 de euros”. ¿Y el futuro? ¿Se conseguirá mantener un evento como es la VFW sin el apoyo público? “El futuro lo veo muy mal, la Valencia Fashion Week habrá que empequeñecerla, aunque siempre manteniendo igual número de diseñadores, pero inevitablemente bajará la calidad. La gran inversión que requiere no podrá ser suplida por los sponsors privados, que ya aportan 1.100.000 aproximadamente”.

Pero es que ahí había otra guerra subterránea que ha aflorado finalmente en formato ‘yo te digo tú me respondes’ en los periódicos. Aparece Dimova, asociación de diseñadores de moda de Valencia, encabezada por Dolores Cortés, y disparan contra Álex Vidal con toda la artillería disponible, acusándolo de ejercer su poder de forma “totalitaria y privilegiada” ya que no solo lleva las riendas del evento sino que es parte interesada como diseñador que desfila en ella. En definitiva, para Dimova el mayor mal es el propio Vidal y con sacarlo de la dirección se solucionaría el 90% del problema, ya que achacan la falta de vínculos de grandes del diseño Valenciano como Montesinos justamente a la mala relación con Álex Vidal. Piden que la administración coja las riendas de la gestión, que designe a un profesional independiente, que nunca haya menos de in 80% de diseñadores valencianos en el programa y que se explore la posibilidad de ayudar directamente a los diseñadores en su promoción en vez gastar la pasta en “eventos suntuosos que, actualmente, más que aportar a la economía valenciana podrían perjudicarla“.

No tengo claro qué significa eso de ayudar directamente a los diseñadores en su promoción, pero me huele a que lo que quieren es que el dinero se reparta y que cada uno haga lo que quiera con él (espero estar equivocado) y ya lo justificaremos como “promoción” con alguna idea peregrina [como lo de solicitar dinero para desarrollar webs comerciales dentro de la partida de Cultura].

Y digo yo: ¿No será que la polémica política viene calentada por ciertos miembros del sector de la moda que quieren asaltar el castillo [lease VFW] del rey Vidal, destituirlo, arrasar la fortaleza y después reconstruir el edificio con los cascotes que hayan dejado de la contienda?

Pues ni pa’ ti, ni pa’ mí. Yo cortaría el tema por lo sano. Yo como organismo público les ofrecería el espacio para celebrar el evento, y todo lo demás (incluyendo desde la limpiadora al iluminador, pasando por la seguridad y sin olvidar al señor que abre por la mañana el recinto y lo cierra por la noche) que corra a cargo de la organización del evento. Dicen que la falta de medios agudiza el ingenio. Trabajar sin restricciones presupuestarias es requetelindo, seguro, pero si el dinero no es tuyo…

 PD. Que conste que creo que Álex Vidal ha hecho un muy buen trabajo en la configuración del modelo de la Valencia Fashion Week.

Mi encuentro con Loulou

Lunes, 7 Noviembre 2011

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Este sábado llegó la luctuosa noticia. La que fuera gran musa de Yves Saint Laurent, Loulou de la Falaise, había muerto con solo 63 años tras “una larga enfermedad”, tal y como más tarde anunciaba un comunicado lanzado por la Fundación Pierre Bergé-Yves Saint Laurent. Podría hablaros de cómo Loulou odiaba que se la tildara de ‘musa’, porque ella lo entendía con connotaciones pasivas y ella era todo lo contrario, muy activa; podría hablaros de cómo su influencia sobre Yves marcó todo el allure bohemio y hippy que impregnó buena parte de su carrera; o podría hablaros de su trabajo como diseñadora de joyas y bisutería, de prensas u objetos para el hogar… Pero todo eso ya estará dicho a estas alturas en los obituarios que se habrán publicado en estos dos últimos días.

Yo lo que puedo aportaros desde este humilde blog es mi percepción personal de esta figura esencial del diseño del siglo XX, y puedo así mismo compartir con vosotros mi experiencia, de aquella vez que me la presentaron y yo creí estar tocando el cielo.

Estaba en París en pleno transcurrir de las presentaciones de Alta Costura (¿esto fue en enero de 2005 o 2006?) cuando mi buena amiga Elisabetta, por aquel entonces redactora en una revista parisina muy chic e independiente que ya pasó a mejor vida, me dice que ha ligado con un fotógrafo australiano con pinta de neandertal y que da por terminada su jornada laboral para salir de copas y tratar de llevarse al huerto al australiano con pinta de jugador de rugby. Saca entonces de su boso un tarjetón y me pregunta si quiero ir en su lugar a la fiesta que daba Loulou de la Falaise.

Ahora que lo recuerdo sí que era 2005 porque esto ocurrió a la salida del desfile de Christian Lacroix y había trascendido que LVMH acababa de vender o tenía la pretensión de vender la firma a unos californianos, a Falic Group. Lacroix estaba enfadado y lanzando pullazos a Arnault, así que fue una semana muy movidita.

A lo que íbamos. Allí estaba yo con una invitación para una fiesta en una mano y unos pies destrozados en… bueno, en los pies, ¿dónde los iba a tener? La decisión era coger el metro para refugiarme en el hotel hasta la mañana siguiente o echar el resto y presentarme en una fiesta en la que no conocería a nadie y donde todos serían más chic, elegantes, divertidos, carismáticos y delgados que yo. Una vez más decidí ser la nota discordante y me encaminé a la rue Cambon, a la boutique que Loulou inauguraba esa noche, que estaba muy muy cerca de Chanel.

Cuando llegué ya abandonaba el sarao un espectro enlutado de moño altísimo, la mismísima Diana Pernet (este mes editora invitada en Neo2). Hacía un frío terrorífico pero previendo que la tiendecita se quedaría pequeña para tanta concurrencia habilitaron ¿setas se llaman?, ya sabéis, esas estufas de exteriores como la de las terrazas de los bares, para que la gente pudiera charlar en la calle más cómodamente y dejaran sitio a los que iban llegando.

La boutique la habían decorado en rojo lacado y había espejos por todas partes, por lo que parecía que no solo era cuatro veces más grande, sino que había cuatro veces más gente, sin contar con lo que abultaban aquellas señoras que habían sacado todas las pieles para la ocasión, era un poco claustrofóbico. Yo husmeaba por todas partes y hacía fotografías mentales a cada una de las piezas de joyería que Loulou exponía en aquellas delicadas vitrinas art decó. No sé cómo establecí conversación con una deliciosa criatura de pelo ensortijado que se mostró de lo más amable con este españolito aturdido y desubicado. Le enseñé un número de Neo2 que llevaba como tarjeta de visita (en aquel momento trabajaba mucho con ellos) y le fascinó, así que sin pensárselo dos veces requirió la atención de su madre (aunque no supe que era su madre hasta más tarde porque la llamó Loulou y no mamá en aquel momento). Me presentó a la protagonista, a uno de mis mitos, y a mí me flaquearon las piernas. ¿Era realmente yo el que estaba dándole la mano a Loulou de la Falaise? Tuvimos una conversación breve, la anfitriona debía circular, pero recuerdo que elogió un alfiler que llevaba en la solapa, dijo que le encantaba la revista, que España le fascinaba, en concreto Barcelona y toda la arquitectura de Gaudí… Entonces la reclamaron y yo continué allí, inmóvil, aún preguntándome si aquello había ocurrido en realidad.

Aquello me dio confianza y emprendí otras conversaciones con asistentes con los que coincidía admirando una vitrina o un maniquí, y a lo largo de la noche pude ver llegar a Olivier Theyskens, a Gianbatista Valli, a la modelo del momento Audrey Marnay, a Christian Louboutin, a Marisa Berenson, y cuando ya me iba, justo cuando franqueaba la puerta, casi me desmayo de nuevo porque arribaba el maestro, Yves.

Aún hoy recuerdo a Loulou, con su mirada lánguida y su sonrisa cómplice, su voz cascada pero aguda, con un acento peculiar en su inglés sesgado por el francés, y cómo saboreó mi nombre sílaba a sílaba y me dijo que tenía un nombre muy puissant. Yo le respondí que el suyo era realmente divino y me pidió que ‘le guardara un secreto’, que en realidad se llamaba Louise Vava Lucia Henriette Le Bailly de La Falaise (no debía de ser tan secreto pues para recordarlo he recurrido a la Wikipedia).

Esto es todo lo que puedo decir… os doy lo más precioso que tengo, lo que me regaló Loulou: un gran recuerdo.

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¿Pero qué hace esta gente haciendo cola para entrar en Abercrombie & Fitch?

Jueves, 3 Noviembre 2011

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Hoy tengo un día un tanto… de esos días en que si todo no apesta al menos a mí me lo parece. Así que perdonadme por este post todos los que os sintáis aludidos.

Llevamos un tiempo recibiendo notas de prensa que anuncia el desembarco de Abercrombie & Fitch en España, una firma de ropa que no me desagrada pero que tampoco es para tirar cohetes ni en originalidad ni en precios. Y finalmente abrió sus puestas esta mañana a las diez en la Plaza de Marqués de Salamanca (¿ahí no es donde estaba Agua de Sevilla tiempo ha?, no me ubico bien) y, coincidencias de la vida, su valor en bolsa se desploma un 21% al conocerse los resultados del tercer trimestre económico. Ups, mal augurio.

Pero lo que me ha llamado la atención de esta apertura son las fotos que acompañan la nota de prensa de la apertura matutina. ¡Qué cola de gente esperando para entrar! Me he puesto como loco a repasar notas de prensa para saber qué ofrecían para que se formara eso y no le he encontrado justificación. No había rebajas, ni regalaban nada… ¡Ah, sí! Que la firma ha realizado un casting entre sus chicos más guapos de sus boutiques de EE.UU., Japón, Italia, Inglaterra, Francia, Alemania y Dinamarca y los ha traido para la inauguración. Bueno, pues sigo sin ver justificación.

Personalmente creo que hay una generación de jóvenes con mucho tiempo libre y demasiado dinero en el bolsillo. Yo cuando estaba en la universidad no se me hubiera ocurrido saltarme las clases para ir a la apertura de una tienda, ¡¡¡pero si la tienda va a estar ahí mañana y pasado y el otro, y todos los días con existencias suficientes para que compres con calma!!! Pero es que a nosotros los españoles nos gusta la bulla y si no hacemos cola como que no tiene gracia la cosa, ¿verdad?

Personalmente el tema de usar de reclamo a muchachitos musculados me parece de los más denigrante (sí, también me lo parece lo de Victoria’s Secret y sus ángeles, por si alguna feminista tenía contrarreplica preparada). Esta mañana Abercrombie & Fitch no era más que un mercado de carne, pero con el inconveniente de no poder adquirir y llevarte a casa ningún filetito, lo que justamente te ha hecho hacer esa cola. Me da vergüenza que los directivos de marketing puedan manipular al público como borreguitos y obligarlos a hacer cola solo para ensalzar el valor de la marca. Chicos, ¿qué os ha aportado la experiencia Abercrombie & Fitch?

Yo no hago cola nunca a menos que estén regalando billetes de 500 euros. Quitando el supermercado y la puñetera frutería de mi barrio que tiene más gente afiliada que el INEM, jamás se me ocurriría hacer cola para CONSUMIR. Alguna vez he salido en rebajas (muy pocas, he de ser sincero, soy muy frugal comprando ropa) y cuando he visto al entrar en una tienda que no tengo un dependiente/a que me pelotee en exclusiva me he pirado, si voy a gastar dinero quiero que se lo ganen, no que me traten como ganado. No nos engañemos, si algo sobra en este mundo son tiendas, marcas de ropa y funcionarios que no saben encender la pantalla de su ordenador.

¡¿No tenéis nada mejor que hacer cola para entrar en una tienda nueva?!

PD. Margarita, por favor, abstente de dejar un comentario contando como fuimos a ver salir del Hotel Alfonso XII a Vicky Martín Berrocal el día de su boda, y como nos tapábamos las caras con las carpetas cuando nos enfocó la cámara para que nuestros padres no descubrieran que no estábamos en clase. Recuerda que el hotel está al lado del Rectorado y nos pilló de paso, no fuimos ex profeso, no se puede comparar.

Aprende patronaje. Una buena idea para subsistir a la crisis.

Lunes, 31 Octubre 2011

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Ahora resulta que no solo no estamos saliendo de la crisis sino que el Banco de España apunta a una inminente recesión. ¿Dónde están los brotes verdes aquellos? ¿Quién los ha pisoteado? Y para colmo Trichet (o Tranchete, como lo llama mi madre) coge las de Villadiego. Con este panorama me he puesto a repensar mi vida, mi presupuesto, a intentar minimizar gastos… Me he hecho una lista de cosas de las que puedo prescindir  en mi vida y mis rutinas de gasto y no sabéis cómo lamento no ser Carmen Lomana, que con eliminar las visitas a Dior y las inyecciones de Botox ya ha reducido sus gastos como para dar cobertura económica a un pequeño país del África Subsahariana.

He llegado a la conclusión de que con lo frugal que soy en mis gastos el único modo de minimizar es poner en práctica el DIY (Do It Yourself). He desempolvado las agujas de hacer punto que compré hace un par de Navidades y estoy decidido a perseverar. Pero el problema es que no solo de punto vive el hombre (especialmente el hombre), y si no encuentro una solución pronto tendré que seguir comprando pantalones que no bajan en el mejor caso de los 50 euros. Es que la ropa masculina es más cara que la de mujer, y si encimas no tienes talla Zara multiplica el margen por tres.

Mi problema no parecía tener solución hasta que tuve una revelación en forma de libro. Se trata de uno de los últimos lanzamientos de la editorial Blume: Patronaje. Un curso básico de patronaje escrito por Dennic Chunman Lo, director del curso de Patronaje Creativo de la London College of Fashion. Un manual con ideas muy claras que te hace fácil la concepción de un patrón contemporáneo pieza a pieza. Y que me tiene abducido porque lo veo ¡tan fácil! Aunque también me parecía fácil hacer punto a priori y después me salió lo que me salió. Mi duda es: ¿una vez que sepa hacer un patrón tendré que saber cortar y coser, o eso ya es coser y cantar?

Ahora en serio. El libro me parece fantástico, muy práctico, y esencial en la biblioteca de todas las amantes de la moda que hacen sus pinitos en el DIY y no se conforman los patrones del Burda.

Ema…Oh. Homenaje al pañuelo de cuello.

Mircoles, 19 Octubre 2011

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Si algo tiene de mágico visitar boutiques de prestigio o concept stores, es que puedes tener la seguridad de poder encontrar tesoros ciertamente exclusivos, novedades absolutas. Si tuvieras la oportunidad de realizar una ruta de shopping que incluyera Lane Crawford (Hong Kong), Antropology (Nueva York y Londres), Louisa Via Roma (Roma) o Le Bon Marché (París) hallarías que tienen en común la capacidad de hacerte exclamar “¡Oh maravilla!”… en tibetano. ¿Que de qué hablo? Bueno, es hora de desvelar este extraño juego de palabras que intentaba ser gracioso: En todas las tiendas que he nombrado encontrarás una nueva firma francesa de complementos que se llama Ema…Oh (que significa ‘Oh maravilla’ en tibetano).

Emma…Oh es un homenaje al pañuelo de cuello (o les carres, como dirían los franceses) y su versatilidad, ya que la creadora de la firma, la experimentada estilista de publicidad y cine Emmanuelle Hardy, ha convertido este complemento (que en su origen fue masculino) en todo tipo de accesorios como bolsos, sombreros, cinturones, corbatas y lazos, turbantes…

¿Recordáis la obsesión de Miranda Priestly por los pañuelos blancos de Hermès? Bueno, si no habéis leído el libro de El diablo viste de Prada no os sonará de nada (el libro, la peli no vale). Para aquellos que no tengáis este libro en vuestra biblioteca os lo cuento: la mega editora de moda (alter ego de Anna Wintour) tenía una especial obsesión por los pañuelos completamente blancos de Hermès. Se hacía de cantidades ingentes de estos y los usaba de todas las formas imaginables: en el cuello (por supuesto), de cinturón, de muñequera, para sujetar la agenda… y después los iba perdiendo por el camino cual clínex usados. Pues esto es lo primero que se me ha venido, a la mente al descubrir esta nueva firma de complementos. ¿Quién sabe si Emmanuelle cogió la inspiración de ahí? Bueno, más bien, me inclino a pensar que Emmanuelle lo que ha hecho es llevar a la práctica algunas ideas surgidas a lo largo de sus años como estilista.

Es una firma prácticamente desconocida pues nació en 2010 y su presentación oficial ha sido en los últimos salones Première Classe y Tranoi. En breve será toda una firma de culto… estoy seguro.

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