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El increíble caso del palomo español

Viernes, 10 Febrero 2017

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Es muy gratificante constatar las excelentes críticas internacionales que ha cosechado el cordobés Alejandro Palomo en su debut dentro de la semana de la moda masculina de Nueva York. Han alabado su atrevimiento, su fluir con las nuevas tendencias de la eliminación de géneros en la moda, su buen hacer como couturier… Y sí, efectivamente es una excelente colección en forma y fondo. ¿Pero de hombre?

En estos días, viendo las reseñas publicadas, me he sentido como aquel niño del cuento de El traje nuevo del emperador de Hans Christian Andersen que gritó “¡pero si va desnudo!” señalando lo que nadie se atrevía a reconocer. No me llaméis retrógrado, por favor, que ya sabéis de dónde vengo y qué diseñadores aplaudo fervientemente (casi siempre a los más vanguardistas y radicales, que son los que hacen que los engranajes sociales de la moda avancen), pero lo que se vio en la presentación de Palomo Spain en la Gran Manzana fue en toda regla, y hasta diría que dentro de la ortodoxia, una muy buena colección de costura femenina, aunque trasplantada a los cuerpos de modelos masculinos.

La colección mostrada por Alejandro Palomo es para mujer. No es ni “genderless” ni “asexual” ni nada que pueda insinuar que juega con las difusas fronteras entre lo masculino y lo femenino. Que me perdone el diseñador, pero yo no veo ambivalencias ni indefiniciones. Y la prensa que siga ese juego está cayendo en el viejo truco de “descolócalos y conseguirás difusión”.

Yo aplaudo a Alejandro Palomo porque su estrategia ha sido BRILLANTE. Si hubiera presentado en España la difusión de su trabajo hubiera sido muy limitada. Y si lo hubiera hecho en Nueva york dentro del contexto de su semana de moda femenina, tan masificada, con tanta gente importante a la que prestar atención y espacio en los medios, también se hubiera diluido como anécdota. Pero eligió hacerlo en la edición masculina de la pasarela neoyorquina, mucho más debilitada en cuanto a grandes nombres, donde una salida de tono va a recibir la atención de una prensa ya exhausta de ver excelente colecciones para hombres en Milán, París y Londres. Palomo ha conseguido la atención que su buen trabajo merece, pero con artimañas… legítimas y respetables, ya que todos, de una forma u otra, tratan de sacar un conejo de la chistera para dejar a la audiencia pasmada.

¡Enhorabuena!… Pero es una colección femenina.

e-Shopping: visión de futuro

Martes, 11 Noviembre 2014

Nos hemos hecho tan globales que vemos antes un canguro haciendo gracietas en Youtube que un gorrión que nos pie en el alfeizar de nuestra ventana. E-shopping vs. una tarde de compras. Un click es más rápido que prepararte para cruzar la puerta de la calle, absolutamente más exhaustivo que callejear buscando algo que se ajuste a tus perspectivas, menos comprometido que curiosear entre perchas con la acerada mirada de un dependiente hosco clavada en tu espalda. No hace falta parecer un caballero para que el dependiente se muestre solícito. Como e-costumer, aún vestido con un pijama raído, basta que poseas una tarjeta de crédito con la fecha vigente para sentirte el cliente más importante. Después de todo el contacto humano está sobrevalorado.

No seré yo, carne de kilobyte, el que desdeñe el potencial de Internet en la gran mutación de los hábitos de compras del caballero contemporáneo, sobre todo cuando ese gentleman está cada vez menos interesado en que los nudillos de ese sastre de toda la vida rocen indiferente sus testículos al tomar medidas por la entrepierna. El hombre de hoy conoce su anatomía y reconoce sus fortalezas y debilidades frente al espejo, no necesita de consejo. Si nos emancipamos de mamá a la hora de elegir la ropa interior y nos resistimos a que nuestra pareja controle nuestro armario, ¿qué razón de ser tiene salir de compras para que un extraño nos trate de convencer de lo que nos sienta bien o lo que se lleva? Es más, ¿quién quiere oír frases como ‘no tenemos su talla’? De lo que sí tira cada vez más es de fuentes de inspiración, quiere sugerencias que no comprometan pero repele las imposiciones que atan.

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Amazon inbuye su plataforma de moda de carisma editorial 

Yo soy muy dado a discutir este tipo de temas con colegas a los que trato de rascarles ideas originales y escribirlas posteriormente como mías. Con quién hablé ayer, colaborador de una revista masculina de prestigio, me daba la razón, el cybershopping es el futuro. No es que nosotros lo digamos alegremente, nos remitimos a los datos de las mastodónticas empresas dedicadas a vender moda y constatamos que los grandes esfuerzos se están haciendo básicamente en la dirección de mejorar y cualificar la experiencia del cliente que se encuentra al otro lado de la pantalla del ordenador o el móvil. Tan solo hace unos días conocimos por ejemplo el fichaje estrella de Inditex para su negocio online. María Fanjul, una de las emprendedoras españolas mejor valoradas del sector internacional de Internet, que hasta ahora era consejera delegada de Entradas.com. ¡Entradas! ¿Qué tendrá que ver vender entradas de espectáculos con vender moda? ¡Error! No se trata de saber vender moda, se trata de saber vender por Internet. Las expectativas son máxima, sobre todo después de que Pablo Isla, presidente de Inditex, se felicitara por la “cálida” acogida de la tienda digital en China y el mercado estima que en tan solo dos o tres años las ventas globales a través de Internet podrían superar los 1.000 millones de euros. Lamentablemente las webs de Inditex tienen muchas asignaturas pendientes que no tienen que ver con el servicio sino con la ‘experiencia compradora’. ¿Qué ofrece Zara para que sea más interesante entrar en su web que ir a una de sus tiendas? Me temo que a día de hoy poco pues no aprovecha ninguna de las milagrosas herramientas y filosofías desarrolladas en la era dorada digital.

Mucha más razón de ser tiene, en opinión de este humilde periodista, el utilizar Internet para acceder a originales productos que no logran acceder al mercado nacional por la vía física. Nuestra decisión de consumo está secuestrada en manos de los retailers o minoristas, que tras la crisis reposicionaron sus órdenes de compra en el estrato más conservador del sector de la moda. Lo original está bien para las revistas, nos dicen, pero el consumidor demanda otra cosa, algo ponible y duradero que surfee las olas de las tendencias y llegue cada temporada a la playa del asfalto sin haber naufragado. Olvidan algo importante: la responsabilidad didáctica que tienen las tiendas de moda para con la sociedad, el papel de educadores del gusto que ha hecho que los países avancen hacia la modernidad al ritmo que las tendencias marcan en cada momento. No, hoy todo es gris a la espera de que lo superfluo o arriesgado vuelva a ser permisible para una sociedad estragada moralmente por la austeridad. Demasiado básico en las perchas, demasiada prenda que no marca la diferencia.

En esta batalla de la originalidad tienen las de ganar las pequeñas firmas con sello de autor, las grandes tiendas on-line se ven lastradas por esa filosofía comercial –cuanto más impersonal, más vendible- que rige en sus colecciones: presentes en demasiados mercados, demasiadas idiosincrasias que conciliar, demasiados gustos que uniformar… Aunque la panacea para ese problema ya se ha inventado a modo de capsule collections firmadas por jóvenes diseñadores de vanguardia. El verdadero reto de las grandes tiendas digitales radica hoy en la creación de valor añadido. Esto es algo que Amazon ya emprendió en su momento dotando a su división Fashion de una visión ‘editorial’ a sus plataformas vinculadas a la moda como Shopbop, MyHabit y Amazon Fashion, por ejemplo contando como asesora para ellas con Julie Gilhart, la que fuera directora de moda de Barneys, y que vio en lo digital el sesgo indispensable del reciclaje imperativo de su curriculum tras cerrar su andadura de 18 años dentro del organigrama de los grandes almacenes. Mr. Porter es quizás uno de los ejemplos más sublimes de esa creación de ‘experiencias’ para el comprador, haciendo de su web un referente del universo de la moda masculina más allá de su pretensión de ‘vender.

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Mr. Porter, una tienda que puede pasar por revista on-line 

¿Concebís el potencial de la plataforma digital de Inditex si se le empezara a imprimir un carácter más proactivo? Da escalofríos. Ahí le regalo la idea a María Fanjul.

Seis años con todos vosotros… y siempre en el punto de partida

Lunes, 7 Abril 2014

Acabamos de cruzar el sexto aniversario de este blog y me siento muy contento de haber centrado recientemente la temática de este en el mundo masculino. Sé que es un camino muy ingrato, sobre todo porque el hombre se relaciona con la moda y los medios dedicados a ella de una manera menos intensa y pasional de como lo hacen las mujeres. Y yo, que soy meditabundo por naturaleza, me he puesto a reflexionar sobre ello y he extraído algunas conclusiones interesantes que me pueden servir de brújula en esta nueva andadura bloguera. Pero la más importante, la esencial, la que explica el 90% de ese desapego entre el hombre y los medios de moda es: los medios no presentan un hombre real con el que poder identificarse (por lo general, y con muy significativas excepciones).

Están los medios que por vocación ‘aspiracional’ terminan por presentar una realidad poco asequible, de precios pensados para grandes fortunas. Y por otro lado están aquellos que ponen el foco en la creatividad sin pararse a sopesar si esta está reñida con la ‘realidad’. El hombre real busca referentes cercanos y practicables, moda que los distinga pero no los señale, estilo a buenos precios, ropa versátil y que perdure temporada tras temporada en el armario sin que pasada la fiebre de una tendencia se convierta en un lastre. Por eso empezaremos mañana entrevistando a Edgar Carrascal, el diseñador colombiano afincado en Barcelona que ofrece unas de las colecciones de camisería más interesantes llena de guiños innovadores. Echaremos un ojo a lo que encontraremos en su estudio en la calle Valencia de Barcelona y descubriremos la filosofía del hombre detrás de la marca.

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El hombre, además, no busca imágenes impresionantes que le sirvan de ‘inspiración’ al vestir, sino que quiere directrices e ideas concretas que vampirizar. No busca tanto total looks que reproducir como ‘notas de estilo’. Eso la industria lo tiene claro, sólo hay que fijarse en cómo los accesorios se convierten en los protagonistas de las campañas publicitarias que se insertan en las páginas de las revistas. Si bien el mundo de la alta moda femenina tiene la gallinita de los huevos de oro en las líneas de complementos, en el caso de los hombres no es diferente. Las gafas de sol son el producto estrella de las firmas con las que hacen el agosto… nunca mejor dicho, ahora que el buen tiempo nos invade. Haremos este miércoles un repaso a los 5 modelos de gafas de sol de estilo retro con más potencial para convertirse en must de temporada.

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Otro problema que tienen algunas publicaciones tradicionales para conectar por el público es que identifican elegancia con ‘estilo anodino’. El hombre que se siente cómodo con la ortodoxia, con el ‘sota, caballo y rey’ vistiendo, con el uniforme elegante… no es consumidor de revistas de moda. Aquel que compra una revista o consulta una web es porque está interesado en tendencias, en toques originales, en demostraciones de ingenio al vestir, buscan esa vuelta de tuerca que les permita introducir la imaginación y la fantasía en su armario sin que les pase factura. Por eso le dedicaremos el jueves a una prenda que esta temporada es imprescindible aprender a llevarlo: la camisa estampada. Qué, cómo, dónde y cuándo. Intentaremos dar claves para vestirlas y seleccionaremos algunas piezas exquisitas.

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Finalmente también he llegado a la conclusión de que la vinculación de los contenidos con la publicidad se ha hecho tan descarada que el lector se ha sentido insultado. La demanda de ‘independencia’ editorial se ha convertido en un clamor y proponer nombres y firmas fuera del star system comercial es una necesidad imperiosa. Así que terminaremos la semana presentándoos un nuevo talento emergente del que no adelantaremos su nombre… para eso tendréis que visitar Fondo de Armario este viernes y conocer de primera mano una de las figuras que a buen seguro será parte del ‘futuro’ de la moda masculina.

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Gracias a los fieles seguidores de este blog por estos seis fabulosos años de compartir con todos vosotros mi visión de la moda.

No creo en la ingenuidad de las modelos

Lunes, 14 Octubre 2013

No creo en la ingenuidad e indefensión de las modelos. Cuando una nueva chica sale a la palestra para acusar al fotógrafo Terry Richardson de acoso sexual me pregunto qué grado de responsabilidad tienen todos los estratos implicados en la industria de la moda, o qué responsabilidad es achacable a esa chica y su entorno. ¿Por qué una chica accede a los ‘juegos’ sexuales del fotógrafo y no dice un contundente NO como le diría a un tipo anónimo que la acosara en un club nocturno? ¿Qué pasa por la cabeza de la chica para decir que SÍ con el convencimiento de que lo que importa es prosperar en su carrera a cualquier precio?

Las últimas fotos de Miley Cyrus ante el objetivo de Terry Richardson han reabierto la vieja polémica de los comportamientos depredadores del fotógrafo con las ‘ingenuas’ modelos. Ya lo destapó la danesa Rie Rasmussen quien declaró en su momento que las chicas tienen miedo de decir que no a las “sugerencias” de Richardson por miedo a que sea el fin de su carrera como modelos. Poco después Jamie Peck cuenta como Richardson se desnudó en una sesión fotográfica e hizo que le masturbara. Todas las que arremeten contra Richardson se amparan en su extrema juventud, su falta de experiencia, su miedo ante un personaje tan poderoso dentro del mundo de la moda… ¿No se ha planteado nadie que quizás esas chicas no debieron estar en el momento y el lugar en que supuestamente Richardson abusó de ellas?

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Miley vista por Terry, foto publicada en la web del fotógrafo. 

A ver, entendedme. Para saber cómo es Richardson solo hay que ver sus fotos. A nadie le coge de sorpresa que es un depredador sexual. No lo esconde, ¡lo exhibe! Hace libros con esa parte de su naturaleza/trabajo. Nadie puede decir que fue a trabajar con él sin saber de sus comportamientos. No es un fotógrafo anónimo que te puede pillar por sorpresa. Sus escándalos están ahí, a la vista de todos. Su fama se cimenta en ese estilo tórrido reflejo de su psique sexual. ¿No es acaso lo buscaba Cyrus cuando se sometió a su lente?

Aquel que pone precio a su dignidad no merece compasión. Todos tenemos el derecho de NO trabajar con quien no queremos. Dudo mucho que una carrera se acabe por no ceder a ser objeto de un abuso… y si se acaba debes alegrarte porque demuestra que estabas en una profesión que chocaba frontalmente con tus valores. Cuento una anécdota: hace más de diez años yo ejercía de estilista. Habíamos preparado una sesión fotográfica que salió publicada en Neo2 y utilizamos trajes de novias. Uno de ellos fue hecho ex profeso por Carlos Diez y lucía un encaje ancho a la altura del pubis. Cuando la modelo, que empezaba en esto, se lo probó y vio dónde caía el encaje dijo que ella no se desprendería de las bragas. Para el director creativo era inasumible hacerlo con las bragas por el efecto estético, así que respetamos la decisión de la modelo y buscamos una alternativa. No prescindimos de la chica, no fue el fin de su carrera, no tomamos represalias… Simplemente buscamos alternativas respetando su juventud e inexperiencia. Pero lo importante no fue nuestra reacción sino la de ella, que tuvo la capacidad de marcar un límite infranqueable.

Lo único que digo es que si una chica de 16 , 17, 18… o 55 años, qué más da, no está preparada para decir que no a un depredador sexual no debería estar en esta industria del modelaje, o al menos no debería acudir sola a trabajos con personajes cuyas tendencias son vox populi. No lo entiendan con una crítica a las chicas, que al fin y al cabo no tienen la madurez necesaria, sino a los padres que dan la venia para que salgan al mundo solar y sin formar, a las agencias que no las cuidan como debieran, y a todos los profesionales que trabajan o contratan a este tipo de personajes, incluidos poderosos directores de revistas, que cierran los ojos a todo ello y sigue pregonando un estilo de vida saludable. Las revistas son como los vestidos, no solo deben ser bonitos, sino que deben ser construidos éticamente en todas sus etapas.

Por favor, no nos pidan a la Industria ser las niñeras de esas jovencitas, ellas tienen padres, no se puede olvidar. Tampoco se les puede pedir a ellos que las acompañen a todos sus trabajo, claro, pero sí se les puede exigir que les inculquen valores para que esas chicas tengas armas con las que defenderse.

No creo en Dior

Lunes, 30 Septiembre 2013

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Cada día comprendo mejor a la desaparecida Helen Thomas cuando decía aquello de que cuando se levantaba cada mañana se preguntaba “a quién toca odiar hoy“. A veces no hay que preguntarse mucho porque el mundo insiste en ponerte delante mil cosas que despierten tus más bajos instintos. Yo estoy en ese modo constantemente, y de hecho ya avisaba en mi estado de Facebook esta mañana por dónde podían ir los derroteros del día: “Creo que es impopular decir que el trabajo de Raf Simons para Dior me parece una caca de la vaca”. No está dicho muy finamente pero resume perfectamente mi postura sobre el trabajo de Simons en la casa francesa.

Sí, de nuevo Raf Simons. No es que no me guste su trabajo (que para mí tiene muchos claroscuros) sino que no me gusta lo que le está haciendo a Dior. Recuerdo una amiga que allá por 1993 estaba enamorada de un señor mayor con una vida compleja y a la que preguntábamos si de verdad le gustaba, a lo que ella respondía siempre Que le gustaba cómo era ella cuando estaba con él. Pues no creo que Simons pueda gustarse estando en Dior porque se le ve forzado, en una constante búsqueda de identidad muy desencaminada, que lo aleja de lo que Simons ha sido y no lo acerca a lo de debiera ser Dior. Ya pasó el periodo de gracia que decidí darle a Simons y no pienso darle más el beneficio de la duda.

Está claro que nadie puede tirar la primera piedra porque el poderío anunciante de la casa francesa la hace intocable. Yo confío en que las clientas sean la voz de la sinceridad en un mar de adulaciones de conveniencia, y que cuando los resultados de las ventas hablen en el idioma de las cifras el castillo montado alrededor de la sucesión de Galliano se desmonte. No creo que la consumidora del Dior de Yves Saint Laurent, Bohan, Ferré o Galliano pueda tragar lo que ahora se le presenta. El Dior pre y post Simons hablan idiomas completamente diferentes y se dirigen a mujeres irreconciliables. El problema está en que los negocios no todo es objetividad, y la soberbia de no reconocer que se ha cometido un error puede llevar a soportar un descalabro con falsa dignidad.

La pérdida de las estructuras, ese caótico patchwork de materiales, esa imagen de conceptos ‘accesibles’… ¡¡¡Dior no va de accesibilidad!!! Dior es sueño y fantasía. Nadie se gasta según qué precios para tener una imagen minimal y accesible.

Señores, esta diatriba no sirve para nada más allá del propio desahogo, porque al fin y al cabo esto soy es un blog. Pero me gustaría saber si estoy equivocado, por favor, dadme vuestra opinión, que sí cuenta.

PD. ¡Y ahora que Dior me quite la publicidad!… Ah, que no tengo…

No es un pecado ser comercial. Lo que es un pecado es subvencionar a lo loco la moda.

Lunes, 18 Marzo 2013

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Campaña primavera/verano de Isabel de Pedro 

En España, que un diseñador tenga éxito comercial y cree infraestructuras que haga sostenible su producción parece que es un demérito. Es algo que vivo desde siempre en prensa ya que, no sé si consciente o inconscientemente, vetamos ciertos diseñadores/marcas porque les presuponemos poderío económico para “comprar” sus salidas en los medios a través de inserción publicaría en el medio en cuestión.

Está claro que hacer un producto comercial siempre tiene un precio en términos de creatividad: se piensa qué funcionará efectivamente en el mercado, qué tejidos son verdaderamente prácticos para el consumidor, qué diseños podrán superar el examen del paso de temporada para instalarse en el armario de quien lo compra… Obviamente, a los periodistas (y a todos en general) nos entusiasma el diseño por el diseño, la locura de la imaginación más febril, pero hay que ser realista en los tiempos que corren hay que valorar el diseño aplicado a la vida real.

Pienso en diseñadoras como la bilbaína Isabel de Pedro o la sevillana Anjara, por poner dos ejemplos, que han sabido construir firmas sólidas enfocadas a “las ventas”, pero que tienen un acceso más restringido a la prensa como “creadoras” porque se las supone más “empresarias”. Están en un limbo fáctico ya que no la consideramos en la liga de los diseñadores-creadores pero tampoco pueden competir en justa liza con las firmas comerciales que llegan de fuera con más estructura y solidez comercial.

Si yo fuera diseñador preferiría vender a salir en prensa, claro está. Pero en este país nuestro el que sale en prensa, aunque no venda, es el que se lleva todos los proyectos lucrativos. Conozco casos de diseñadores que solo crean su colección para desfilar y “figurar”, dedicándose el resto del año a otros menesteres. Esto ha venido fomentado en muchos casos por el sistema de subvenciones que tanto he criticado en el pasado, y que afortunadamente hoy parece menos escandaloso.

Hace unos días recibía una llamada de la nueva gestora de un evento local para que le diera mi opinión sobre lo que se había venido haciendo en ese evento. No tenía claro qué decirle de forma constructiva, pero una idea estaba clara en mi cabeza: ¿es realmente una pasarela el formato más adecuado para promocionar la moda desde una administración pública? Creo que no. Una pasarela es una herramienta comercial y publicitaria cuyos beneficios son reportados exclusivamente al diseñador que la protagoniza. ¿A mí qué beneficio me reporta como contribuyente el subvencionarle a un diseñador la pasarela?

Si lo que se intenta es potenciar la industria de la moda pienso que la simple “exhibición” en una pasarela no es el camino. Hay otras líneas de actuación que parecen ignoradas y que estarían más enfocadas a la creación de empleo. Lo que no se puede en ningún caso es consentir que un diseñador, sea quien sea, disfrute de unas infraestructuras de financiación pública (aunque paguen tasas para estar ahí) mientras tenga deudas con sus trabajadores, esté en concurso de acreedores, tenga deudas con la Seguridad Social o su producción sea 100% realizada en el extranjero. ¿Tiene usted dinero para desfilar pero no lo tiene para pagar a sus trabajadores? No me parece de recibo, y eso se ha producido en este país recientemente.

Por eso aplaudo a esos diseñadores que quieren y pueden vender, que se montan sus desfiles con su dinerito, y que organizan su producción como mejor le convenga y donde más rentable le sale, siempre que no suponga una saca de fondos públicos del país.

Las administraciones públicas debería realizar un profundo análisis y una exhaustiva auditoría de lo que han hecho en cuanto a promoción de la moda y los resultados obtenidos. Quizá sea hora de cambiar el modelo imperante en este país para que sea verdaderamente un gasto productivo cuyos beneficios reviertan en el ciudadano.

La moda flamenca está de lo más tensa

Lunes, 11 Febrero 2013

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Ángeles verano al final de su desfile en la Mercedes-Benz Pasarela Flamenca de Jerez 2013

Mucha tinta ha corrido sobre el presunto enfrentamiento entre la empresaria Raquel Revuelta y la modelo/actriz Laura Sánchez a razón de la incursión de esta última en el mundo de la promoción de eventos relacionados con el traje de flamenca. Y es que a parte de todas las connotaciones rosas que puedan ponerles las distintas revistas del cuore que se han hecho eco de la polémica, aquí lo que hay es un importante problema económico de fondo.

Yo me subo a este carro sin que nadie me llame a la fiesta, pero ya me conocéis, tengo una naturaleza tan kamikaze como el escorpión de la fábula de Esopo. Y sin ser sospechoso de amiguismos con Raquel Revuelta (ahí está aquella polémica que produjo un desencuentro entre su mano derecha y yo cuando escribía en CentroModa) creo que, tras reflexionar profundamente sobre el asunto, me encuentro solidarizado con la postura de la empresaria.

Bien es cierto que la agencia Doble Erre ha gozado durante mucho años de un monopolio de facto sobre la organización de eventos de moda en Sevilla (llámese Moda de Sevilla, Andalucía de Moda, SIMOF, etc…) vinculados fuertemente a la financiación pública que se le daba a las organizaciones que promovían dichos eventos. En estos años de bonanza todos los diseñadores se apuntaban al carro de estos eventos porque su coste para ellos era ridículo, y aunque los resultados fueran muy limitados, sí que conseguían un baño de ego gratuito. Cuando la Administración empezó a mermar las partidas, el esfuerzo económico que se les pidió a los participantes se incrementó, y la desbandada de estos fue masiva, dejando sin contenido a estas citas ya que o bien preferían replegarse a un modelo de negocio sin pasarela promocional o bien pensaban que el dinero que se les exigía sería mejor aprovechado organizando el desfile por su cuenta y en otra parte. En definitiva, que se constató que la Administración estaba alimentando artificialmente a un sector  que en verdad no existía.

SIMOF es diferente. La moda flamenca sí puede tildarse de sector productivo con enjundia en este nuestro SUR. Pero el bocado que le ha dado crisis ya se hacía evidente el año pasado, donde todos los diseñadores se quejaban del descenso de ventas y el incrementos de tasas para desfilar. Este año se han abaratado las tasas para volver a enganchar a los creadores y marcas que en su momento se fueron o expresaron la insostenibilidad de la situación. Aún así este año las ausencias han sido significativas aunque la mayoría de huecos se han podido rellenar con nuevos nombres.

Ese malestar que se venía fraguando era muy fácil convertirlo en oportunidad de negocio con un poco de perspectiva, y ahí es donde surge We love flamenco, una pasarela “alternativa” y solidaria celebrada en el prestigioso Hotel Alfonso XIII a beneficio de Tierra de Hombres o la Asociación de Esclerosis Múltiple, que muchos diseñadores han visto como el perfecto sustitutivo comercial a SIMOF aunque ese no fuera el fin a priori.

Repito, mucho se ha escrito sobre la tensa situación generada por la irrupción de este evento, pero creo desde mi objetividad que Doble Erre, es decir, Raquel, tiene motivos para estar molesta y sacar todas sus armas. Primero porque We love flamenco ha sido promovida por la modelo Laura Sánchez, un descubrimiento del que siempre se han vanagloriado en Doble Erre, y su socio de Go! Eventos, Javi Villa, pieza importante de Doble Erre durante muchos años. De ahí que el sentimiento de traición sea tan marcado. Por otro lado la casi coincidencia en el tiempo de SIMOF y We love flamenco. ¿Por qué, me pregunto yo, si esto se justifica como un evento solidario que no trata de rivalizar con SIMOF, no se organizó en otra fecha menos “comercial”, quizás más inmediata a la Feria de Abril? Está claro que muchos diseñadores no lo han tomado como evento solidario, sino como pasarela comercial pura y dura.

Aquí lo que hay es una puesta de largo en cubierto de una nueva agencia de eventos. Que me parece sano, necesario y urgente. Muchos diseñadores se han venido quejando durante años de la organización de Doble Erre, ya sea por cualquier detalle como la asignación de la “famosa” que les toca en su desfile, sobre cómo se gestionan las convocatorias de prensa, el diseño del timing… ¡Yo qué sé! Pero mientras el dinero era público (y hablo ya en general, de todas las pasarelas) y las tasas casi un regalo nadie alzaba la voz y todos comían de la sopa boba. Una nueva agencia de organización de eventos era una necesidad vital para un no-sector que se ido dejando morir por desidia.

Ya sabemos que las economías de escala y las barreras a la entrada que genera cualquier monopolio hacen muy difícil la irrupción de nuevos actores en escena. Pero cuando se da el paso hay que hacerlo a pecho descubierto, con las cartas y pretensiones sobre la mesa. Y Doble Erre hace muy bien en proteger su inversión. Recordemos que SIMOF no es que sea un evento del que se comisiona su organización a Doble Erre, sino que es una creación de Raquel Revuelta que lleva acabo con la colaboración de FIBES, empezando en sus orígenes a celebrarse en el Hotel Alcora. Así que si ha presionado de alguna manera a las modelos para que elijan estar en uno u otro evento está en su derecho por muchas que sean las quejas de la ex Miss Sevilla Lola Alcocer en su Facebook. Yo le diría a la modelo que si tenía desfiles cerrados con diseñadores de SIMOF y que después no han contado con ella (por la presunta presión de la organización, vale) que eche las culpas a esos diseñadores que pagan sus tasas y tienen en teoría derecho a mantener cierto control creativo sobre sus desfiles.

A Javi Villa, profesional que me consta muy capaz y resolutivo, le puedo afear los modos subterráneos en su irrupción en el panorama de la moda flamenca, pero aplaudo su iniciativa. La competencia siempre produce beneficioso medio y largo plazo. Incluso, ¿quién sabe?, ¿se podría enriquecer SIMOF si se desvinculara la promoción del evento de la organización fáctica de los desfiles dejando que cada diseñador opte por la empresa que mejor ratio calidad/precio les ofrezca? No lo sé, solo es una idea que se me ocurre. Algo como montar un calendario oficial con su sección OFF integrada y que pagara un canon por beneficiarse de las sinergias del evento. Eso ya queda en las manos de los actores del culebrón.

Ajeno a toda esta polémica se ha celebrado otro evento de moda flamenca, esta vez en Jerez, y su organización, programa y enfoque no pudo ser más atractivo. La Mercedes-Benz Pasarela Flamenca de Jerez 2013 ha irrumpido en escena como un soplo de aire fresco vinculando moda flamenca con la cultura e historia de la ciudad al celebrarse en las bodegas González Byass. Han sido 15 los diseñadores o firmas que desfilaron por la pasarela, algunos de ellos nombres clave de SIMOF que han migrado a Jerez como Ángeles Verano, u otros que han hecho doblete como Pilar Vera, o incluso triplete, estando en los tres eventos mencionados, caso de la firma veterana Lina.

Siendo esta su tercera edición, es la primera en que el nombre de Mercedes-Benz entra a formar parte de la denominación del evento pasando a formar parte de esa gran familia de eventos de moda tocados por la varita mágica del patrocinio de la casa automovilística (aunque ya el año pasado los patrocinaba también). He de reconocer que la comunicación de la pasarela jerezana no tiene tacha, proveyendo puntualmente de información y fotos, y apostando por el mundo blog en la difusión del evento. Quizás es a Jerez y no a We love fashion a quién de verdad tendría que tener miedo SIMOF.

PD. una vez más creo que nadie va a quedar contento con mi opinión y que voy a hacer ‘amigos’ por doquier. Pero hay cosas que tendré que tragar por estar implícitas en esta profesión. 

Marca España: todos la buscan y nadie sabe qué aspecto tiene

Viernes, 4 Enero 2013

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Ahora está muy de moda eso que llaman ‘Marca España’ y que nadie tiene muy claro de qué se trata, o si cotiza al alza, a la baja o está fuera del mercado como las acciones de Bankia. En moda siempre hemos estado ahí, buscando una identidad que no terminamos de definir (posiblemente porque no existe como tal). Muchos son los esfuerzos que se han hecho a lo largo de los años por darle una proyección transfronteriza al diseño patrio y todo ha quedado en agua de borrajas porque simplemente el talento de por aquí no tiene industria que lo respalde. Solo un ejemplo: La moda es un asunto ministerial, sí, del Ministerio de Cultura, cuando lo cierto es que debería ser objeto de Industria.

La enésima intentona de enderezar la nave parece ser la encomienda que ACME le va a hacer a Go Corporate Group para que les asesore y les muestre el camino. Go Corporate Group es una firma de asesoramiento financiero, y por ahí, a priori, vamos bien. El objetivo que se imponen es impulsar la reestructuración, refinanciación y expansión internacional del sector, aunque intuyo que si es ACME quien contrata, la reestructuración, refinanciación y expansión internacional será la de los miembros de ACME, que no debemos confundir con el sector de la moda española, que es más heterogénea, rica y amplia.

Go Corporate, firma dirigida por Gregorio Ortega de Pablo, atenderá dos líneas de actuación principalmente. Por un lado tratará de dar apoyo a las compañías históricas del sector, es decir, con más de veinticinco años en la brecha; y por otro lado asesorar a los menos veteranos. A ver si estos señores les meten en la cabeza a los diseñadores que una firma de moda no es una mercería en la que yo me lo guiso y me lo como, ahora diseño, ahora ideo la campaña de comunicación, ahora bien gestiono… ¡Que hay que profesionalizar la gestión estratégica y financiera! Diseñador a tus diseños, y deja el tema de gestión a los expertos.

Parece que los agentes del sector no terminan de comprender por qué la moda española no funciona internacionalmente… Pero señores, abran los ojos, la moda española es un referente internacional, un fenómeno admirado y estudiado: ¡Inditex! Que asombroso es ojear el ránking Bloomberg de los más ricos del planeta y encontrarte a un español como el tercer hombre con la mayor fortuna a nivel mundial (no confundir con la lista Forbes) por detrás de Carlos Slim y Bill Gates, y por delante de Warren Buffett (aunque es muy posible que al cierre de 2012 Ortega se coloque en el puesto segundo). Nuestro admirado Bernard Arnault lo encontramos en el puesto 9, lo que demuestra que el poder está en las masas, no en el consumo elitista. Amancio Ortega, fundador y principal accionista de Inditex, cuya fortuna personal la cifran en 43.560 millones de euros, puede presumir de haber forjado una compañía líder mundial del sector de la moda que alcanza una capitalización de 68.400 millones de euros, con una epatante revaloración bursátil de casi el 67% en 2012.

Aunque no estoy seguro de que sea buena idea vincular la marca España en moda con una firma como Zara, que siempre se ha dicho que supuestamente ‘adopta’ tendencias muy textuales a las vistas previamente en las pasarelas internacionales. Qué imagen da un sector cuya empresa más conocida está siempre bajo la sospecha de vampirizar las ideas de los demás. No parece muy elegante, ¿verdad?, aunque hasta el momento los tribunales les haya dado la razón a Zara por considerar que “copiar tendencias” es la esencia de la moda y por tanto no es legalmente reprochable. Louboutin que en estos días ha sido noticia por haber perdido el pleito por plagio que interpuso contra Yves Saint Laurent ya sufrió otro varapalo cuando se sintió plagiado por Zara. En 2011, Louboutin vio desestimada su demanda por considerarse plagiado en un modelo que Zara sacó de punta abierta y suela roja. El tribunal francés que dirimió el caso falló que un zapato low cost no es susceptible de ser confundido con las excelsas obras que el diseñador francés realiza. ¡Chúpate esa! Dicho de otro modo: si copias textualmente pero es evidente que es una copia cutre no se considera plagio. Lo cierto es que Inditex trata de que este tipo de conflictos no vayan tan lejos llegando a un acuerdo con el reclamante, dejando de producir el producto en concreto y acordando algún tipo de compensación satisfactoria. Acuerdos extrajudiciales que por su naturaleza no trascienden y todo queda en un amigable olvido.

¿Pero es ese modelo el que nos conviene que asocien internacionalmente con la creatividad española? Por mucho que el ‘milagro’ Zara reciba aplausos y respeto empresarial, creativamente sigue siendo muy poco recomendable. ¿Por qué desde Zara no se ha hecho un intento de conciliar la identidad de autor, con todo los buenos diseñadores que tenemos en esta tierra, con ese modelo empresarial tan exitoso? Una empresa como Inditex, que es mascarón de proa de una industria nacional, debe asumir la parte de responsabilidad que tiene en la construcción de la ‘Marca España’ de la que hablábamos al principio y empezar a desarrollar políticas de apoyo al sector que pueden, todo sea dicho de paso, reportarle pingües beneficios si saben gestionarlas adecuadamente. Señor Ortega, que España no quiere millones de caridad entregado a Cáritas (que sí, que viene muy bien y es enconmiable), que lo que España necesita es EMPLEO, y ya sabemos donde Inditex tiene localizada gran parte de su producción y a qué costes salariales.

Y a todo esto, Amancio dirá: “¿y a este tío quién le ha dicho que a mí me interesa que me identifiquen con España y su moda?”

2012: un año para no recordar

Viernes, 28 Diciembre 2012

Estaba pensando hacer un repaso de 2012 en la moda: quién vino, quién se fue, quién fue fichado, grandes fiascos, momentos emocionantes… Y de pronto me asaltó una duda a la cabeza: “¿A quién le importa?”.  Debe existir aún síndrome que se llame ‘la crisis de fin de año’ o algo parecido, porque a mí me asalta siempre por estas fechas. Si te pones a recapacitar, el ritmo de la moda hace todo lo que pasara más allá de antes de ayer irrelevante. Que en febrero se anunció que Pilati dejaba Yves Saint Laurent después de ocho años como director creativo… ¿Y qué?, es más, ¿quién recuerda (o habla) a Pilati a estas alturas? (Esto es un sarcasmo, of course).

Yo me quiero apear de este carrusel vertiginoso. Es como tratar de disfrutar de uno de los famosos filet mignon del chef Laurent Tourondel mientras conduces una Vespino a 150 km/h por Broadway en hora punta. Imposible cogerle el sabor. Así que tiro la toalla, no pienso hacer un resumen del año, máxime cuando 2012 no es un año propicio para celebrar nada.

Muchos compañeros de prensa han perdido su trabajo este año (muchos otros lo perdieron antes), y los que quedan ven precarizadas sus vidas por los nuevos métodos de trabajo impuesto para sanear unas cuentas editoriales descalabradas por las decisiones obtusas de señores que tienen una agenda propia que dista de pasar por la preservación de la calidad informativa. Es triste, sí. Es lo que hay.

El periodismo de moda no es que esté mejor. La ‘frivolidad’ es lo primero que se desdeña de los diarios. Entiéndase como frivolidad la moda, un sector tan importante y que da de comer a tanta gente. (Otro sarcasmo, se está convirtiendo en un hábito). Algunos dirán que el interés informativo de la moda ha caído en picado, y es posible que así sea, porque razones hay, ¿os cuento algunas?:

1. Cuando en las revistas los contenidos editoriales se pusieron en manos de los comerciales que vendieron los reportajes y entrevistas al mejor postor publicitario se quebró uno de los pilares del periodismo de moda independiente.

2. Cuando los periódicos decidieron que para qué tener un crítico de moda en plantilla cuando hay muchas agencias que proporcionan reseñas de pasarela a buen precio (aunque la repitan todos los medios), ahí se perdió el factor criterio y la razón de ser de la crónica de moda. Leed cualquier contenido de agencia: además de mal escritos se evidencia que no tienen ni idea de lo que dicen y que se limitan de redactar al dictado del diseñador de turno o de la organización del evento.

3. Cuando los medios digitales sacaron la moda de los contenidos y los relegaron a blogs consiguieron degradar una digna profesión haciendo creer al lector que vale lo mismo las palabras que escribe un profesional con años de experiencia que las que escribe un adolescente sin referencias que solo piensa en lo molona que es tal falda “y ojala que la marca me la mande como regalo de agradecimiento”.

4. Cuando las secciones de tendencias, moda, estilo, etc… terminan colonizadas por un hongo invasor cuyo nombre técnico es “celebrities” y los jefes de redacción confunden una sección de cultura con una de crónica rosa, entonces le demostramos a los lectores que los tomamos por idiotas profundos.

5. Cuando se menosprecian las palabras y solo se valora la imagen, cuando el texto desaparece y solo queda la galería de fotos, ahí es donde nosotros, profesionales de la información hemos olvidado nuestra razón de ser.

Señores, ese no es el periodismo de moda en que quiero trabajar. Las ventas y el número de visitantes no es la patente de corso para destruir una tradición, un oficio. Hemos caído en el menosprecio a la palabra, al criterio, a la cultura, y hemos ensalzado el departamento comercial. Son muchas las lacras que se ceban con este país nuestro, pero si destruimos el periodismo (y ya hablo en general) estamos destruyendo el futuro de nuestra sociedad. Este post es en solidaridad con todos esos colegas que a lo largo del año han perdido sus trabajos, y de todos los freelances que han dejado de recibir encargos.

En memoria de Enrique Parrilla

Viernes, 30 Noviembre 2012

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Me parece increíble la idiosincrasia de la moda que se hace en esta ciudad mía de Sevilla. Resulta que el martes empezó lo que se conoce como Moda de Sevilla, que otras veces he reseñado en este blog, y a día de hoy, que se clausura, no he recibido una comunicación oficial, una nota de prensa, un “hola qué tal”…. ¡Nada! Lo comprendo porque creo que es el ayuntamiento el lleva la comunicación directamente, y desde que surgió el evento es desastrosa. Otros años era el técnico del ayuntamiento encargado de esta cita, el desaparecido Enrique Parrilla, el que me llamaba directamente porque no confiaba en absoluto en que desde el departamento de prensa se pusieran en contacto adecuadamente. Creo que todos lo echamos de menos por su empuje, su profesionalidad y su calidez. El sector de la moda sevillana, que siempre se queja de lo poco que recibe, debería ser justo y organizar algún tipo de reconocimiento a su figura, porque Enrique (a pesar de que fuera su trabajo) ha hecho más por la moda de Sevilla que cualquiera de los galardonados con el Botón de Nácar hasta la fecha (o todos juntos, si me apuran).

Pero este sector en general es despreocupado, espera que se lo den todo frito y mascado. El único diseñador/firma que hasta el momento me ha enviado un mail/invitación es Tolentino, la magnífica firma de sombrerería. ¡¡Y sorpresa al leer la invitación!! Dice: “Colección dedicada a nuestro amigo Enrique Parrilla (Allí donde estés, esto va por ti)”. Y es que es verdad que me consta que son muchos los amigos que ha dejado atrás y para los que fue un mazazo su desaparición.

Desde el primer día en que lo conocí, ya no recuerdo ni cómo ni cuándo, hubo buena sintonía porque teníamos circunstancias vitales muy paralelas y nada fáciles. Más allá de esas afinidades lo que encontrabas en Enrique era una persona que creía en lo que hacía, que se preocupaba por los resultados, porque todos los participantes del evento tuvieran su sitio y salieran contentos, que la prensa fuera tratada con respeto… Lo que más me impresionó de él fue algo que traté de asimilar y poner en práctica: la capacidad de poner en valor y reconocer las fortalezas de la materia prima con que trabajaba y ser consciente de las limitaciones que se le presentaban. Él tenía claro que la moda de Sevilla, simplemente por recursos y localización, no podía tener ínfulas parisinas. Pero por otro lado poco le importaba, porque era capaz de reconocer otras virtudes en el sector y trataba de fomentarlas, por ejemplo la gran tradición sastre de esta ciudad.

Ayer hablé con algunos colegas que también tuvieron una relación directa e intensa con Enrique. Por ejemplo, Clara Guzmán, periodista de moda curtida en mil batallas, puntal informativo de la moda sevillana y autora de www.telademoda.com, me contaba que “Enrique Parrilla era un trabajador a la antigua usanza; sí, de esos que se quedaban satisfechos con el deber cumplido. Responsable y entregado, pero sobre todo y en estos tiempos en los que todo el mundo quiere figurar, era el eficiente segundón que está siempre a la sombra pero dando mucha luz. Recuerdo su amplia sonrisa y su bondad sin alharacas. Era un hombre de bien y creo que con eso queda dicho todo”.

Por su parte, Sergio Morantes, periodista de Canal Sur, también me brinda su recuerdo de Parrilla. “Para mí Enrique era el solucionador. ¿Cómo explicarlo?” me dice. “Cuando él aparecía es como si no hubiera problemas. Nunca puso una objeción para el trabajo de los compañeros y además tuvo una virtud  de la que, desafortunadamente, se carece ahora mismo: él tenía un ojo clínico para descubrir a las personas válidas. Pocas personas poseen esa inteligencia innata y ese saber estar”. Además Sergio también hace hincapié en el trato prioritario que le daba a la prensa conocedor de la importancia de esta. “En una ciudad como ésta, en la que no se valora lo que no hay aquí, él me colocó junto a expertos de moda para defender la forma de vestir de los andaluces. Para mí fue una demostración de cariño y de reconocimiento brutal”.

La espléndida diseñadora de complementos Nuria Cobo es quién me ha cedido la foto (en la que aparece Enrique con la encantadora diseñadora Ángeles Verano) sacada de su blog elblogdenuriacobo.blogsport.com que preside este post, y me dice al respecto que sin duda “fue una persona queridísima por todos. A nivel profesional, por su enorme valía y dedicación a los que nos dedicamos a la moda, siempre pendiente de todos. Consiguió forjar una relación personal a través de su entrega profesional. Nos conocía, le preocupaba de verdad que salieran las cosas lo mejor posible, y su presencia era fundamental en un evento como la semana de la moda de Sevilla, que ahora celebramos. Era el trato cercano del que se interesa y cree en lo que hace. Sé que ha dejado una honda huella en muchos profesionales de la moda sevillana”.

Pues lo dicho. Esta reivindicación de su figura es un sentimiento compartido. No sé cómo se mueven estas cosas, pero alguien debería ponerse manos a la obra para hacer algo al respecto.