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No es temporada para estampados, pero aun así…

Lunes, 11 Septiembre 2017

Este otoño es de poco estampado. El habitual recital de trajes con estampados llamativos al que nos tenían acostumbrados las pasarelas parece que se han tomado un descanso. Los próximos meses son oscuros por naturaleza, muy de negros y grises, con tejidos lisos donde prima el corte frente a la divertida extravagancia del dibujo. Aun así, teniendo claro que son la excepción frente a la tendencia, hemos elegido cinco tejidos que harán las delicias de aquellos que se niegan plegarse a la sobriedad visual.

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PAISLEY. El diseñador británico Paul Smith nos deja trajes formales de fiesta que conjuga la explosión gráfica del clásico estampado paisley con esa actitud oscura y sobria que domina las colecciones de otoño/invierno 2017/18.

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MILITAR. El estampado militar es un must en cualquier temporada, en mayor o en menor medida, siempre hay algún diseñador que lo rescata. En este caso es Olivier Rousteing el creador que ha echado mano de él y lo ha versionado con su personal visión de la maison Balmain.

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ARTES PICTÓRICAS. En Gucci no se siguen las normas… se crean. Alessandro Michele recurre a la tradición pictórica, tanto occidental como oriental, para crear estampados personalísimos para sus piezas más emblemáticas.

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WALLPAPER. El toque más retro y vintage lo pone el uso de motivos propios de los papeles decorativos de mitad del siglo XX. Burberry recurre a ello en piezas tan singulares como este abrigo largo con botonadura de reminiscencias militares.

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PUNTILLISMO. Kris Van Assche hace una oda al negro en su colección de otoño para Dior Homme, aunque introduce algunos estampados deliciosos como el de este trabajo, que sobre fondo negro crea una constelación de puntos blancos y anaranjados.

Tendencias para el próximo otoño vistas en París: Trencas

Lunes, 24 Enero 2011

Y de este somero vistazo a Milán pasamos a analizar lo que se ha visto en París. Esta semana la dedicaremos a señalar cinco tendencias o apuestas estéticas que se han podido ver de forma reiterada en las presentaciones que han tenido lugar en la Ciudad de la Luz. Sin más dilación empezamos con…

TRENCAS

Si una prenda se ha impuesto con personalidad propia en las pasarelas parisinas esa es la trenca. Nombre más horrible no puede tener, pero estéticamente me delita. La trenca es muy años 70 con un fuerte componente college. A mí personalmente siempre me recuerdan a Ryan O’Neal en Love Story, y la verdad es que no tengo ni idea si Mr. O’Neal llegó a lucir una en ese film, pero el cerebro hace extrañas asociaciones. Por definición la trenca en un abrigo corto con capucha que se abrocha con un tipo de botones cilíndricos que se pasan por alamares (las presillas típicas de esta prenda y de algunas indumentarias militares). Es una prenda muy british porque su origen se remonta a 1890 cuando el fabricante John Partidge inició su comercialización y que fue rápidamente adoptada por la marina británica. Unas curiosidades: ¿Por qué se usan este tipo de botonadura? Porque estaba pensada para ser fácilmente manipulada con los guantes puestos. ¿Y por qué las capuchas suelen ser tan amplias? Porque facilitan que debajo se lleva un gorro. Diseñadores como Roland Mouret o Junya Watanabe  le dan un toque muy urbanita para el próximo invierno, mientras que firmas como Balmain le dan un aire genuino marino.

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¡Y ‘ganamos’!

Lunes, 23 Febrero 2009

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Hago un alto en Cibeles para regocijarme en el Oscar que le han entregado a ‘nuestra’ Penélope. Los artistas son como los hijos, sólo son ‘nuestros’ cuando nos dan alegrías. Nunca se dice “mi hijo me trae por la calle de la amargura” sino “el niño este me va a matar a disgustos” o “mira lo que ha hecho tu hijo” (caso de que estén hablando entre los padres). Pues eso, los actores igual, nos sentimos orgullosos si obtienen reconocimiento internacional y premios, aunque los critiquemos con saña en el día a día.  

En Cibeles más de un editor de moda, ya agotado por el ritmo de desfiles cada hora y cuarto desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche, se quejaba de que no podían con todo: asistir al desfile de Ailanto (del que muchos prescindieron), acudir a la fiesta que daba Davidelfin y permanecer con los ojos abiertos para toar nota de todo lo visto en los Oscars. 

Los que lo consiguieran estarán satisfechos, porque ver a Penélope decir con su cara dura lo de “esto no va a ser un discurso de 45 segundos, os lo puedo decir desde ya” no tiene precio. Lo impagable fue el vestido elegido que la entroniza con la reina de la elegancia de Hollywood porque a su espectacular físico latino se le une ese allure europeo que los americanos no consiguen replicar por mucha estilista que pongan a ello. 

‘Nuestra’ Pe se decantó por un vestido vintage de más de 60 años de gasa en blanco roto con escote palabra de honor e incrustaciones de pedrería. Era un Pierre Balmain, de cuando la casa Balmain tenía su momento de esplendor. Lo compró en Lily et Cie, una boutique situada en el 9044 de Burton Way (Beverly Hills) especializada en alta costura vintage. Su propietaria, Rita Watnick, se ha hecho con la colección de vestidos más impresionante del momento y es quizás responsable en gran medida de la popularidad del término vintage y de su uso por las grandes estrellas de Hollywood como signo de distinción e individualidad.  

Lo de este vestido es una historia de amor. Lo vio hace unos 8 años pero por entonces le parecía inadecuado para el tipo de eventos a los que asistía. Así que le dijo a Rita Watnick “volveré”, y sorprendentemente allí estaba SU vestido cuando volvió este año para ver qué se ponía para su posible recogida de Oscar. 

Con el pelo recogido en un moño bajo, como le había aconsejado su amigo Pedro Almodóvar días antes, la actriz se dejó adornar con unos discretos gargantilla y pendientes de Chopard

Yo si fuera Penélope le encargaría a su manager que secuestrara todos los vídeos de su etapa juvenil en La quinta marcha, donde empezó televisivamente con Jesús Vázquez, no vaya a ser que a algún gracioso se le ocurra llevárselos a los USA y estropearle el halo de gran dama elegante que se ha currado, ¡porque hay que ver cómo la ponían las estilistas de Tele5 en aquellos inicios de la década de los 90!