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Entradas con etiqueta ‘Dior’

No es temporada para estampados, pero aun así…

Lunes, 11 Septiembre 2017

Este otoño es de poco estampado. El habitual recital de trajes con estampados llamativos al que nos tenían acostumbrados las pasarelas parece que se han tomado un descanso. Los próximos meses son oscuros por naturaleza, muy de negros y grises, con tejidos lisos donde prima el corte frente a la divertida extravagancia del dibujo. Aun así, teniendo claro que son la excepción frente a la tendencia, hemos elegido cinco tejidos que harán las delicias de aquellos que se niegan plegarse a la sobriedad visual.

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PAISLEY. El diseñador británico Paul Smith nos deja trajes formales de fiesta que conjuga la explosión gráfica del clásico estampado paisley con esa actitud oscura y sobria que domina las colecciones de otoño/invierno 2017/18.

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MILITAR. El estampado militar es un must en cualquier temporada, en mayor o en menor medida, siempre hay algún diseñador que lo rescata. En este caso es Olivier Rousteing el creador que ha echado mano de él y lo ha versionado con su personal visión de la maison Balmain.

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ARTES PICTÓRICAS. En Gucci no se siguen las normas… se crean. Alessandro Michele recurre a la tradición pictórica, tanto occidental como oriental, para crear estampados personalísimos para sus piezas más emblemáticas.

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WALLPAPER. El toque más retro y vintage lo pone el uso de motivos propios de los papeles decorativos de mitad del siglo XX. Burberry recurre a ello en piezas tan singulares como este abrigo largo con botonadura de reminiscencias militares.

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PUNTILLISMO. Kris Van Assche hace una oda al negro en su colección de otoño para Dior Homme, aunque introduce algunos estampados deliciosos como el de este trabajo, que sobre fondo negro crea una constelación de puntos blancos y anaranjados.

No creo en Dior

Lunes, 30 Septiembre 2013

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Cada día comprendo mejor a la desaparecida Helen Thomas cuando decía aquello de que cuando se levantaba cada mañana se preguntaba “a quién toca odiar hoy“. A veces no hay que preguntarse mucho porque el mundo insiste en ponerte delante mil cosas que despierten tus más bajos instintos. Yo estoy en ese modo constantemente, y de hecho ya avisaba en mi estado de Facebook esta mañana por dónde podían ir los derroteros del día: “Creo que es impopular decir que el trabajo de Raf Simons para Dior me parece una caca de la vaca”. No está dicho muy finamente pero resume perfectamente mi postura sobre el trabajo de Simons en la casa francesa.

Sí, de nuevo Raf Simons. No es que no me guste su trabajo (que para mí tiene muchos claroscuros) sino que no me gusta lo que le está haciendo a Dior. Recuerdo una amiga que allá por 1993 estaba enamorada de un señor mayor con una vida compleja y a la que preguntábamos si de verdad le gustaba, a lo que ella respondía siempre Que le gustaba cómo era ella cuando estaba con él. Pues no creo que Simons pueda gustarse estando en Dior porque se le ve forzado, en una constante búsqueda de identidad muy desencaminada, que lo aleja de lo que Simons ha sido y no lo acerca a lo de debiera ser Dior. Ya pasó el periodo de gracia que decidí darle a Simons y no pienso darle más el beneficio de la duda.

Está claro que nadie puede tirar la primera piedra porque el poderío anunciante de la casa francesa la hace intocable. Yo confío en que las clientas sean la voz de la sinceridad en un mar de adulaciones de conveniencia, y que cuando los resultados de las ventas hablen en el idioma de las cifras el castillo montado alrededor de la sucesión de Galliano se desmonte. No creo que la consumidora del Dior de Yves Saint Laurent, Bohan, Ferré o Galliano pueda tragar lo que ahora se le presenta. El Dior pre y post Simons hablan idiomas completamente diferentes y se dirigen a mujeres irreconciliables. El problema está en que los negocios no todo es objetividad, y la soberbia de no reconocer que se ha cometido un error puede llevar a soportar un descalabro con falsa dignidad.

La pérdida de las estructuras, ese caótico patchwork de materiales, esa imagen de conceptos ‘accesibles’… ¡¡¡Dior no va de accesibilidad!!! Dior es sueño y fantasía. Nadie se gasta según qué precios para tener una imagen minimal y accesible.

Señores, esta diatriba no sirve para nada más allá del propio desahogo, porque al fin y al cabo esto soy es un blog. Pero me gustaría saber si estoy equivocado, por favor, dadme vuestra opinión, que sí cuenta.

PD. ¡Y ahora que Dior me quite la publicidad!… Ah, que no tengo…

Slimane y Simons me defraudan

Mircoles, 3 Octubre 2012

¡Qué desencanto de temporada primavera/verano 2013 en París! Bueno, en esa afirmación estoy siendo maximalista. Me estoy refiriendo a los dos grandes debuts del prèt-â-porter de esta temporada: Hedi Slimane en Yves Saint Laurent y Raf Simons en Dior. Revisen las reseñas de pasarela y percibirán que casi todo lo escrito es laudatorio en referencia a estos dos creadores (aunque alguna excepción hay). El potencial anunciante de Dior e Yves Saint Laurent hace que las críticas sean veladas, a la espalda o inexistentes. Yo no puedo decir más que:

1) Lo que Raf Simons hizo para Dior me gustó, pero no lo considero Dior en absoluto. Es más creo que es una apuesta facilona y falta perspectiva amparada en el minimalismo que tanto gusta al diseñador. ¿En qué punto se puede discernir si el minimalismo es una preferencia estética o una falta de recursos? Creo que en este caso es claramente una preferencia porque tiene a sus espaldas al experimentado equipo de maestros de la aguja de Dior. Ahora Simons ponen paños calientes diciendo que sí, que las prendas de Christian Dior iban de estructuras impecables, pero que también supuso un paso más en la libertad de la mujer dentro de su ropa, y que eso es precisamente lo que él persigue. Personalmente no comprendo que una firma de tan alto prestigio y precios exorbitados venda plomo a precio de oro. Si las tres primeras salidas del desfile (abajo) no son para recoger tus cosas y salir corriendo… no sé qué podrá indignar a un periodista de moda. ¡Qué falta de sentido del espectáculo! Un traje de pantalón negro se puede comprar de cualquier marca sin la rimbombancia de Dior y te sale por una décima parte de su precio. En tiempos de crisis hay que justificar cada euro que se carga por una prenda. Aún así la colección me gustó, me repito, pero hay que ver el contexto.

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2) Hedi Slimane se ha desinflado en su primera colección. Tengo la impresión que ha querido ser “demasiado” respetuoso con el legado del diseñador que da nombre a la firma y no ha conseguido más que aburrir (a pesar de los aplausos y las buenas críticas). La única que ha levantado una voz discordante ha sido Cathy Horyn (y en cierta medida Suzy Menkes, que al final de su reseña lo conmina a evolucionar y no ser tan fiel al legado YSL). Ahora se ha puesto de moda que los diseñadores respondan a las malas críticas con ataques personales, así el diseñador escribió en su Twitter que Horyn no volverá a tener un asiento en YSL pero que puede pillar un dos por un en Dior, haciendo alusión a la adhesión de Horyn a Simons y la vieja rivalidad que separa a Slimane y Simons. Slimane es un excelente publicista capaz de crear una estética que marque, pero sus prendas una a una, y descontextualizadas de la puesta en escena global, no soportan una revisión minuciosa. Querido Slimane, si Pierre Bergé ha declarado que está encantado con que alguien haya comprendido y recogido el legado de Yves como Dios manda, ¿no deberías plantearte qué estás haciendo mal?

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En fin, para echarse a llorar. Afortunadamente nos queda McQueen, Balmain, Givenchy, Castelbajac, Watanabe, etc… Que al final solo hablo de lo que no me gusta y parece que odio la moda.

El adiós a la Alta Costura

Martes, 3 Julio 2012

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A quien le pueda interesar mi opinión:

El debut de Raf Simons al frente de Dior me ha decepcionado. La colección presentada ayer fue realmente magistral, bella, delicada, llena de armonía y poesía, sutilezas y detalles de buen gusto… pero no era Dior, o al menos, no era Dior Haute Couture.

La propuesta de Simons es continuista de la línea de trabajo desplegada para su despedida de Jil Sanders. En aquel momento me pareció excesivo para Sanders y un claro guiño a Dior, y ahora me parece que adolece de la grandeza de la Alta Costura y se queda en un quiero y no puedo, quizás por el poco espacio de tiempo que se le ha dado para prepararla, tres meses tan solo, o quizás porque estamos muy malacostumbrados por el trabajo de Galliano que de una simple chaqueta hacía una pieza digna de lucir en un museo.

Simons se ha sumergido en este tiempo en los archivos de Dior y el resultado, más que una reinterpretación de los orígenes del New Look, me parece estar en sintonía con la labor que realizara Marc Bohan para la firma a finales de los 50s, que al fin y al cabo también es una etapa interesante de Dior. Espero que el paso de Simons por Dior no sea tan efímero como el de Bohan.

Está claro que la colección es preciosa, ¿pero quién se ha preocupado de la coherencia? No de la coherencia de Simons con su estilo, que sí está presente, sino de la colección con la tradición de la Alta Costura de Dior. Hasta el momento estaba convencido de que Dior era una de las últimas casas que mantenían la llama de Haute Couture viva, sin plegarse a esas exigencias de ‘realidad’ que azotan el sector desproveyéndolo de la fantasía y el cariz artístico. A este paso, cuando ya no encuentro justificación que diferencie un prèt-â-porter de alta gama de un Alta Costura, sería más coherente desproveer a esta semana del Haute y dejarlo simplemente en Couture. Tendríamos que afinar los términos para empezar a llamar a cada cosa por su nombre. No es coherente volver a los tiempos en que la Alta Costura servía para vestir a las damas en su día a día, por más que las casas de moda quieran revivir esa época. Afortunadamente aun nos queda Iris van Herpen para hacernos soñar con lo imposible.

Claro que la colección será un éxito de crítica y recibirá una cálida acogida por las revistas. ¿Quién se atreve a tirar la primera piedra para quedarse sin la parte del pastel de la publicidad que inserta Dior en los medios? Mirad los looks que ilustran este post (obviamente una selección capciosa): ¿Consideraríais Alta Costura esas prendas? ¿O pensaríais que se puede encontrar un sucedáneo incluso más bonito por un precio mucho más económico que los que suele cargar Dior? No me vengáis con que toda colección tiene momentos bajos. la Alta Costura no se puede permitir ni un desliz sobre la pasarela.

¿Terminará La Crisis por cargarse la dimensión artística de la moda?

La maravillosa levedad del ser… y del perfume

Viernes, 25 Mayo 2012

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Fotografía: Ernesto Castillo para Fondo de Armario

La gente pasa de cualquier mínima regla de urbanidad y buena educación cuando se trata de moderar su expresión olfativa. ¿Qué quiero decir? Que no puedo soportar más eventos sociales en los que las señoras (y señores también) apuestan por sus perfumes más potentes sabiendo que el espacio en que se celebra es pequeño y cerrado, que habrá otras doscientos congéneres con la misma pretensión de sobresalir por su buen olor. Perdone usted, si quieres ser el centro de atención concéntrese en vestir para ello y conviértase en el objetivo de todas las miradas, pero no sature más el ambiente.

Esta reflexión no es de ayer ni de la semana pasada, sino que de pronto recordé la presentación de una colección de sombreros realizada en un minúsculo espacio en el que el olor a sushi del catering, el pestazo de laca que rodea cual halo celestial a estas señoras de visón y casco de peluquería, y el ambientador de la tienda, hicieron una mezcla altamente volátil cuando unas 200 mujeres optaron por sus armas de destrucción masiva olfativas.

Un perfume potente, que puede ser un valor a destacar en eventos al aire libre o en momentos de intimidad de piel con piel (si después no tienes que dormir con ello), se convierte en un gran error cuando tendemos a la aglomeración en espacios cerrados. Al elegir un perfume tienes que tener en cuenta a dónde vas, con cuánta gente te reunirás y el efecto global de todos los perfumes. Ya sé que es difícil, pero por algo las casas perfumeras se afanan todas las temporadas en sacar aromas ligeros y ediciones suavecitas de sus fragancias más conocidas.

Y cuando es verano, más. Debe ser algún tipo de resorte psicológico pero los olores intensos potencian el calor que siento. Supongo que por eso hablamos siempre de aguas de colonia ligeritas o fresquitas para verano.

Hoy  he hecho una pequeña selección de 7 perfumes pensados para narices sibaritas y delicadas (para ellas y para ellos):

Eloquium de Cor Sine Labe Doli (100 ml. 195 €), el perfume unisex insignia de esta casa italiana de vanguardia con un sabor muy mediterráneo.

J’adore L’eau de Dior (75 ml 69 €), una interpretación de François Demachy del bouquet emblemático de J’adore donde la Magnolia se convierte su olor distintivo.

Quizás, Quizás, Quizás Pasión de Loewe (50 ml. 64 €), una explosión de mandarina asiática que se transmuta en Magnolia, Fresia y flor de Naranjo.

Ange ou Démon Le Secret de Givenchy (50 ml.  79 €), dulce, amaderada, frutal y decididamente sutil.

Rose Glacée de Armand Basi (50 ml. 48 €), un toque del frescor de una rosa recién cortada, bañada por las gotas de rocío que deja el alba.

HE Wood de DSquared2 (50 ml. 54 €), con notas de salida de abeto blanco, ámbar vegetal y almizcle, muy masculina.

Moment de Bonheur de Yves Rocher (50 ml. 32,60 €), inspirado en la elegancia y la bohemia del viejo París.

¿Pero Raf Simons no era ya el nuevo diseñador de Dior o era mi imaginación?

Martes, 10 Abril 2012

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Ayer saltó la noticia y hoy es obligado comentarla: Dior ya tiene nueva cabeza creativa. Al final todas las quinielas erraron y es el belga Raf Simons quien cierra la larga orfandad de la firma desde que el gran John Galliano fuera defenestrado en marzo de 2011 por el desafortunado incidente del café de París que sigue teniendo tientes oscuros sin esclarecer. Este será el quinto sucesor de Christian Dior, cuyos zapatos se han calzado Yves Saint Laurent, Marc Bohan, Gianfranco Ferré y John Galliano.

Una gran sorpresa… ¿O no? No sé por qué cuando saltó la noticia el primer pensamiento que tuve fue “¿pero eso no se había confirmado ya hace un par de meses?La memoria me jugó una mala pasada y un presentimiento que tuve en su momento, cuando vi la colección de despedida de Simons el pasado febrero para la que había sido hasta el momento su casa, la de Jil Sander, se había convertido por un extraño proceso de interiorización mental en una certeza para mí. Yo estaba convencido que Simons era ya el nuevo director creativo de Dior. ¿Cómo podía ser eso? Así que rebusqué en el archivo de este blog y me encontré que en febrero yo ya exponía mi sospecha de que Dior y Raf Simons tenían objetivos comunes. El post del 28 de febrero, que podéis leer aquí al completo, decía así:

Y es que Milán nos ha dejado dos pequeños seísmos creativos, que no por ello hacen terremoto. Primero el anuncio de la vuelta de Jil Sander a la firma que lleva su nombre y la consiguiente salida de Raf Simons de la dirección creativa, y segundo el anuncio de la salida de Pilati de YSL y la incorporación de la firma de Hedi Slimane que ya fue la cabeza rectora de la línea masculina tiempo atrás, previa a su etapa en Dior Homme. Es evidente que tener dos pesos pesados (Simons y Pilati) en dique seco no es una opción y todo apunta que alguno de los dos terminará arribando a la descabezada Dior, que empieza a aburrir en su persistencia por no poner un diseñador visible en el puesto de director creativo. Por cierto, ¿no es la colección de Simons una declaración de intenciones Diorizadas, como diciendo “yo puedo hacerlo”?

¡Dios, a veces me doy miedo! Pero es que a perro viejo en esto del periodismo de moda, como ya me considero, hay señales que no se les escapan. A posteriori está claro que Simons y la casa Dior ya estaban en conversaciones y que la despedida de Simons era más un escaparate de lo que podía venir en su nueva etapa que lo que dejaba como legado en Jil Sanders.

La cuestión es: ¿Es el minimalismo constructivista y cuasi arquitectónico de Simons algo que case con los gustos de la clienta (hasta ahora) de Dior acostumbrada a las fanfarrias estilísticas de Galliano? A la casa francesa le queda ahora por delante hacer un titánico ejercicio didáctico para convencer a su clientela, especialmente la de los mercados emergentes tan afines a la ostentación, que el lujo en clave Dior ha cambiado paradigma. No haré de augur nuevamente y esperaré a ver las primeras colecciones de Simons para Dior (la Alta Costura será la primera en llegar) para poder opinar sobre el futuro de Simons en su nuevo empleo.

Otra cosa que me planteo: Ahora con la llegada de Simons y la dirección creativa de Kris Van Assche en el universo masculino de la firma, Dior pasa a ser más belga que francesa, ¿verdad?

Lo que Milán nos dejó…

Martes, 28 Febrero 2012

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Cuando Miucca Prada dice no quiere hablar de conceptos para explicar su colección, sino que se limita a decir que ha realizado una búsqueda de siluetas poderosas quiere decir que no corren buenos tiempos para perderse en la filosofía y que hay que ir al fondo de la moda: vender. Esta ha sido una temporada en Milán donde las estructuras han sido limpias y comerciales, donde no se apuesta por total looks reconocibles, sino por piezas exquisitas y versátiles, lo que en definitiva cualquier mujer busca a la hora de salir de compras. A Donatella le pasa igual. En su estilo excesivo y recargado se pone bizantina y un poco gótica pero sin perder de vista las ventas, ya que confiere a cada una de las prendas que saca a escena esa cualidad de must temporada que (junto a la inversión publicitaria que hace en toda revista que se precie) le asegurará una visibilidad preponderante en los editoriales de moda. Sin embargo me interesa mucho más el trabajo de Christopher Kane en Versus, y a pesar de que el diseñador me cae gordo por un pequeño desencuentro que tuvimos hace mucho tiempo, no puedo dejar de admitir que sus recuperación del ADN del Versus de antaño es lo más notable que nos ha deparado la firma de la familia calabresa.

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Y hablando de analizar el ADN de una firma… Dirk Bikkembergs presentó su primera propuesta femenina desde hace siete años , para la que la diseñadora Paola Toscano se ha sumergido en los archivos de la firma y ha tratado de extraer la médula del estilo Bikkembergs para transfundirla a una mujer de espíritu atlético pero sexy en una colección moderada y tentativa. Y es que Milán nos ha dejado dos pequeños seísmos creativos, que no por ello hacen terremoto. Primero el anuncio de la vuelta de Jil Sander a la firma que lleva su nombre y la consiguiente salida de Raf Simons de la dirección creativa, y segundo el anuncio de la salida de Pilati de YSL y la incorporación de la firma de Hedi Slimane que ya fue la cabeza rectora de la línea masculina tiempo atrás, previa a su etapa en Dior Homme. Es evidente que tener dos pesos pesados (Simons y Pilati) en dique seco no es una opción y todo apunta que alguno de los dos terminará arribando a la descabezada Dior, que empieza a aburrir en su persistencia por no poner un diseñador visible en el puesto de director creativo. Por cierto, ¿no es la colección de Simons una declaración de intenciones Diorizadas, como diciendo “yo puedo hacerlo”?

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A parte de conspiraciones varias Milán nos deja tendencias interesantes, como la que concede protagonismo a los hombros adornándolos de capelinas o estructuras que emulan esta pieza; los motivos gráficos que lo impregna todo, o la obsesión por dejar los brazos al aire en pleno invierno. Y atento a la vuelta (otra vez) de la capa, reforzada por la aparición de Gwyneth en los Oscars. Una vuelta de la suntuosidad a las prendas empieza a percibirse y el minimalismo empieza a desterrarse. Bueno, ya sabéis cómo va esto, son movimientos cíclicos, así que no tireis nada del armario a la ligera.

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Pestañas… hasta el infinito y más allá

Viernes, 21 Octubre 2011

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Mis amigas saben que recibo mucha cosmética y me visitan de vez en cuando con oscuras intenciones de ‘sacarme’ algún que otro producto. Yo me muestro inflexible y lo más que les doy es consejo y les indico qué producto puede ‘ayudarles’. Es sorprendente que no desesperen y lo intenten una y otra vez. Yo por mi parte soy como un dummy que lo prueba todo antes de reseñarlo. No hablo de nada que no haya testado y eso cualquier día me va a traer una desgracia, porque voy por la vida en plan kamikaze dermatológico.

El miércoles me llega mi amiga Cayetana y me dice que está al borde de una crisis: se le caen las pestañas en tropel cuando se desmaquilla y las que tiene, que son las que le van creciendo nuevas, son muy pequeñas, por lo que la estética de sus ojos está muy deteriorada. Y en su trabajo acaba de incorporarse un becario alemán 12 años más joven que ella que la ha subyugado y se lo quiere ligar (ligar como sinónimo de testar, como yo con la cosmética). En cuestión de peso y silueta lo tiene todo controlado, su hermana se casó hace un par de semanas y aún está bajo el efecto ‘dieta estricta pre boda para caber en un vestido sexy’, pero lo de los ojos la acompleja mucho. De hecho, desde que el alemán ha llegado no se quita las gafas de sol en la oficina pretextando fotofobia, y su jefe ya está hasta las narices de esa postura enigmática y le va a exigir un parte médico que confirme la fotofobia.

Voy y le pregunto a mi madre (porque donde esté la experiencia de una madre que se quiten todos los conocimientos de los técnicos de laboratorio de Elizabeth Arden y Margaret Astor juntos): “Mamá –esto a gritos, por supuesto, de una punta de la casa a la otra-, ¿qué es lo que le recetaron a mi hermana cuando se le cayeron las pestañas con el sarampión cuando chica?”. Ella me contesta –a gritos, of course- que “viñula”. ¿Qué narices es la viñula? ¿Existe la viñula o es una deformación lingüística de otro producto con un nombre distinto pero semejante? Internet no me lo termina de aclarar. En Internet viene que un remedio casero estupendo para frenar la caída y fortalecer las pestañas es el aceite de ricino. ¿Pero esto del ricino no era simplemente para amenazar a los niños con dárselo si se comportaban mal o no comían en condiciones?

Se lo digo a mi amiga, pero esta me pide una solución menos “casera”, preferiblemente productos formulados en un laboratorio de verdad como tratamiento específico a su problema. Así que ahí va Agustín a su caja de la cosmética y empieza a rebuscar. Entre las novedades que me han llegado está Biocils de Biotherm (23,75 €), un complejo que combina tres activos (Madecassocide, L-Arginina y ácido cítrico) que protegen y refuerzan las pestañas, frena su caída a la hora de desmaquillarse y les da un aspecto más bonito. Vale, eso a la hora de desmaquillar, ¿pero durante el día cómo podía fortalecer las pestañas? Seguí revolviendo en la caja y me topé con Hypnôse Precious Cells de Lancôme (29,81 €) que es realmente innovador, ya que aprovecha todos los avances que se han hecho en los últimos año sobre el estudio de las células madres y las aplica a esta máscara que proporciona una pestañas regeneradas más densas, más espesas, largas y regeneradas. Igualmente interesante es el cepillo helicoidal que proporciona una aplicación exhaustiva del producto.

Aparte de eso le recomendé varias máscaras de las que hacen milagros estéticos, por si quería quitarse las gafas de sol en la oficina y que dejaran de confundirla con la vendedora de la ONCE que pasa de cuando en cuando repartiendo la suerte. Entre lo más efectista que ha caído en mis manos últimamente se encuentra Hypnôse Doll Eyes de Lancôme (29,81 €), una máscara formulada con polvo de nylon, ceras suaves y duras y polímeros alargantes, que proporcionan unas pestañas tupidas pero nada apelmazadas ni rígidas, sino muy naturales.

Otra máscara que ayuda a fortalecer las pestañas en la Grow Luscious de Revlon (14,50 €) formulada con fito-péptidos que complementan el ciclo natural del crecimiento de las pestañas y las fortalece con el uso diario. Entre los pros de este producto está su cepillo extra grande con fibras alargadoras, pero para muchas lo grande no siempre es sinónimo de ‘cómodo’, aunque solo es cuestión de cogerle el tranquillo.

Buscando en la caja de los tesoros cosméticos encuentro la Máscara de Pestañas con Volumen y Rizadas de The Body Shop (12 €) que fue un lanzamiento veraniego ya que es waterproof y ya sabemos que todo lo waterproof se lanza a principios de año. Lo que importa en este caso es que propicia a las pestañas una apariencia cuatro veces más voluminosa y no mancha, muy importante para sentirte cómoda durante el día.

He de confesar que tengo especial predilección por los productos de Dior, tanto por el refinamiento de sus formulaciones como de su estética. Entre las máscaras que más me gusta recomendar está Diorshow Extase de Dior (30 €) que propicia un volumen muy significativo, así como alarga las pestañas de una manera instantánea, incluso con una sola capa. El cepillo también es muy interesante ya que es en forma de volantes (lo llaman cepillo Costura) que asocia dos tipos de fibras para, como dice la casa, “vestir y peinar las pestañas en un solo gesto”.

Mi amiga Cayetana se quedó muerta cuando lo volví a guardar todo y le di mi lista de recomendaciones para que fuera a comprarse algo urgentemente. Pero no es que yo sea egoísta, es solo que unos productos que yo toqueteo y olisqueo no se los voy a dar a nadie para que se los ponga en los ojos más que nada por higiene y sentido común. Le doy una semana para que resuelva su problema y se ligue al becario alemán… ¿O me dijo que era holandés? 

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Fragancias masculinas con historia

Viernes, 7 Octubre 2011

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Hoy estoy en modo nostálgico. Iba por la calle a toda prisa, como es mi costumbre, cuando al cruzarme con un grupo de personas me frené en seco. Olí a mi padre, del que el mes pasado se cumplió diez años de su fallecimiento. Me quedé mirando al hombre cuyo aroma me lo había recordado tan vívidamente y recordé con que esmero cumplía su ritual de aseo, cómo se llenaba la cara de pequeños cortes del afeitado día sí y día no, y como nunca salía de casa sin su pequeño toque de Varon Dandy. Supongo que es una tontería, pero me causó mucha tristeza pensar que un día pudiera desaparecer del mercado esta colonia (si no lo ha hecho ya) ya que supondría para mía una nueva pérdida sensitiva-emocional. Todo dependerá de cómo gestionen la marca los señores que la posean en la actualidad, que si no me equivoco es el grupo Coty.

Los perfumes masculinos, a pesar de estar sometidos a la tiranía de la volatilidad de la moda cosmética, siempre exigiendo novedades que convertir en best-sellers de temporada, han demostrado una virtuosa capacidad de mostrarse resistente al paso del tiempo, consiguiendo adquirir solera como los buenos vinos. Un buen ejemplo es el primer perfume masculino que lanzado por Caron París en 1934. Una fragancia creada por Ernest Daltroff bautizada con el explícito nombre de Por un homme. Un himno a la sobriedad creado a base de acordes de lavanda naturales mezclada con vainilla que se ha convertido en un clásico de la casa siempre joven y actual.

En 1955 Henri Robert creó para Chanel Pour Monsieur, la primera colonia para hombre de la casa francesa que se vendió en Reino Unido como ‘A Gentleman’s Cologne’ mientras que en EEUU se comercializó como ‘Chanel for Men’ y en Francia ‘Chanel Pour Monsieur’.

Si nos trasladamos hasta 1966 encontramos de la mano de Christian Dior su Eau Sauvage, obra de Edmond Roudnitska, que revolucionó la perfumería masculina al introducir notas de hediona en el corazón de esta sinfonía que además utiliza bergamota de Calabria y acorde de Chipre. El resultado es un clásico cítrico aromático de elegancia intemporal y gran frescor.

Clásicos entre los clásicos, con sus añitos a la espalda que se mantienen en el catálogo de sus casas firmemente sin el poderoso despliegue de marketing que se realiza para sus “hermanos” más jóvenes y novedosos. Entre todas las fragancias clásicas para hombre me quedo especialmente una que data de 1904 firmada por Jacques Gerlain. Se trata de su primera fragancia masculina Mouchoir de Monsieur, una deliciosa eau de toilette fresca floral y cítrica donde se percibe notas de rosa, jazmín y neroli, que hoy se comercializa en un maravilloso bote grabado con una constelación de 69 abejas emblema del Imperio napoleónico.

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Comienza la Fondo de Armarios’ Handbags Week

Lunes, 9 Mayo 2011

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El sábado pasé por un centro comercial muy popular en cuya acera circundante se apostan no menos de 30 manteros (creo que me quedo cortísimo) vendiendo de todo. Contemplé una escena ridícula (para mí): una señora de media edad, bien pertrechada, con pinta de pertenecer a la clase media-alta, regateaba con uno de los manteros para sacarle un jugoso descuento en una imitación de un bolso de Carolina Herrera. Era un tote bag con logotipos CH por doquier. Un horror para la vista sin chipa de creatividad ni imaginación. El mantero, viendo que la señora era inflexible en el precio que ella proponía, le sugirió otro bolso más pequeño, rojo, sin logotipos y con una estructura muy ingeniosa. La señora no quiso ni sopesarlo. Me pareció que se equivocaba, que la segunda opción era mucho más mona que el horrible tote logotipeado. Pero entonces me fijé en el bolso que colgaba de su hombro: una imitación (supongo) de Louis Vuitton con logotipos a tutiplén. Aquella señora no quería el bolso, era lo de menos, quería los logotipos grandes y ostentosos que el bolso llevaba. Es por eso que los bolsos más pirateados son aquellos más fácilmente asociables con una firma de lujo determinada.

No creo en los símbolos de estatus de clase porque siempre son una falacia. No creo en los coches grandes como tanques que nunca sabes dónde aparcar y que en muchas ocasiones son conducidos por domingueros chandaleros; no creo en los relojes tipo peluco que te dejan la muñeca muerta porque sus portadores no suelen saber bni leer la hora; no creo en los bolsos con logotipos que nunca pegan con nada ni aportan estilo porque muchas veces son comprados a base de disminuir el presupuesto en comida para los hijos de sus dueñas; no creo en los cinturones con logotipos por hebillas porque suelen sujetar pantalones de Carrefour; no creo en camisetas que proclaman quién es su diseñador porque es el colmo de lo barriobajero…

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Aun así es encomiable la labor de los diseñadores de accesorios de las grandes firmas que intentan aunar las señas de identidad de cada firma, su ADN,  con lo mejor del diseño en cada momento, dejando piezas realmente memorables. Claro está que hay mucho must de temporada prefabricado, pero no debemos quedarnos con ese bolso que vemos hasta la saciedad en la publicidad (¿os habéis dado cuenta que los anuncios de las grandes firmas están cada vez más centrados en los complementos?) sino que es conveniente adentrarse en esas otras piezas que no aparecen en las revistas por ser menos ‘identificables’.

Por todo eso esta semana quiero brindar un tributo a la industria del bolso, el bolso verdaderamente creativo, y a los diseñadores que se dejan el espinazo en sus talleres para crear colecciones con valor intrínseco y donde el nombre del diseñador se diluye en el anonimato. Empezamos la ‘Handbag Week’ en Fondo de Armario.

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