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Entrevista a Linda Rodin, estilista y creadora de Olio Lusso: “No quiero parecer más joven de lo que soy”

Mircoles, 31 Agosto 2011

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Para mí ha sido todo un placer entrevistar a una primera figura del estilismo, y ahora empresaria del mundo de la cosmética: Linda Rodin. Repasar la trayectoria de Rodin sería una encomienda titánica, así que baste con decir que ha hecho de todo: ha tenido su propia tienda (una de las primeras que abrieron en el SoHo neoyorquino), ha sido diseñadora, ha sido estilista en Henri Bendel, ha trabajado para Harper’s Bazaar en los 80, se ha codeado con grandes de la fotografía como Herb Ritts​ y Richard Avedon, ha vestido a las estrellas más importantes de las últimas décadas, supermodelos y reinas del pop entre ellas… en fin, lo que puede dar de sí 40 años en la brecha al máximo nivel. Por lo que más se le conoce en estos momentos es por ser la estilista de cabecera de Victoria’s Secret.

Linda ahora se ha embarcado en una aventura empresarial que le ha deparado nuevas mieles, aunque lo suyo son los aceites. Ha creado la línea de aceites faciales naturales que arrasan y las revistas especializadas afirman que está entre las mejores del mercado. Olio Lusso es un tratamiento facial simple, básico, pero efectivo y muy gratificante que no falta entre los productos fetiches de modelos, maquilladoras, actrices o editoras de belleza como Gucci Westman, Liv Tyler o Laetitia Casta. Tom Pecheux, uno de los maquilladores de pasarela más importantes, recomienda que antes de aplicar maquillaje es muy recomendable preparar las pieles con este aceite que tiene una textura muy ligera y que dota de un brillo especial a las pieles. De cómo se gestó la idea de crear esta línea de belleza, Linda me cuenta que “quería hacer algo especial y maravilloso para mí misma”, y no deja de asombrarse del tremendo éxito que ha cosechado Olio Lusso, incluso en unos momentos tan turbulentos económicamente como los que vivimos: “Empecé a hacerlo de una manera muy inocente y no estaba pensando en ningún momento que estaba empezando un negocio”.

Es una mujer que quiere disfrutar de su edad, no está obsesionada con el culto a la juventud y le comento que he leído declaraciones suyas en ese sentido. “Sí, es verdad. No quiero parecer más joven de lo que soy. Solo quiero lucir lo mejor que pueda a mi edad de una forma natural”. Quizás los valores de la industria de la moda y la belleza no sean los más convenientes para potenciar la autoestima de la mujer, le insisto, y ella se muestra escéptica. “No creo que los valores de la industria vayan a cambiar nunca. Todas las revistas retocan a todo el mundo para aparecer sin arrugas y raro. Y todo el mundo está rellenando su cara hasta ese punto en que se distorsiona de una manera extraña. Hay muy pocos iconos de la belleza madura: Lauren Hutton, Helen Mirren… Muy pocos.

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No me puedo resistir a derivar la conversación hacia su faceta de estilista. “Empecé en la moda en 1974 como asistente de un fotógrafo de moda”. Como estilista reivindica que en su profesión la parte importante es la que no se ve, la del esfuerzo y la preparación de los estilismos, no el resultado final que viene garantizado por lo otro. “Necesitas ser una persona muy centrada, saber tratar con todo tipo de gente y personalidades, ser muy versátil y ser una persona con recursos”. Me cuenta que su encargo más difícil fue “trabajar en medio de un huracán” y recuerda su paso por Harper’s Bazaar como “breve pero interesante”. Cuando le pregunto de qué está más orgullosa de su carrera no necesita pensárselo mucho y dice convencida “de haberme mantenido en la brecha durante 40 años”.

Todos sabéis cuánto me gustan las anécdotas, así que le pido que me cuente alguna divertida:

Hmmmm. Realmente necesitaría pensármelo. Una es que estaba en uno de mis primeros trabajos para Harper’s Bazaar y estábamos de shooting en México. Fui a coger los zapatos que necesitábamos para la foto más importante y me di cuenta que había empacado ¡¡¡dos zapatos del pie izquierdo!!! Nunca empaques nada sin comprobarlo todo minuciosamente”.

Un buen consejo sin duda.

oliolusso.com

Director de arte vs director de publicidad

Viernes, 7 Mayo 2010

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¡Qué mala memoria tengo! Ayer por la tarde se me ocurrió una idea genial para este post y hoy solo queda la impresión de que era genial y brillante. No queda ni rastro de la idea ni de mi humildad. Así que vuelta a empezar… porque este blog siempre es un nuevo inicio.

Hoy repasaba las portadas de mayo de las distintas revistas de moda americanas y si algo me producían era SOPOR, un terrible aburrimiento. Siempre las mismas caras. Una enésima portada de Vogue para Sarah Jessica, otro soso primer plano de Gwyneth en Harper’s Bazaar, una socarrona pero previsible y poco imaginativa imagen de Fergie en Elle, y W se decanta por una leonada Julianna Margulies. Yo no soy de los que piensan que cualquier época pasada fue mejor, pero en cuanto al tema de las portadas de las revistas… sin duda.

Las portadas dependen en gran medida del Director de Arte, puesto que yo quitaría y sus funciones las pasaría al departamento comercial, ya que vienen ejerciéndolo con asiduidad. Para ser Director de Arte ya no es necesario tener espíritu artístico, sentido estético y carácter innovador. Ahora hay que conocer de marketing y psicología del consumo. Hace años, por no decir décadas, que las portadas británicas, americanas y españolas de las revistas no me dicen nada. Celebrity tras celebrity, me siento estafado porque las portadas son simples nos han partícipe del ciclo de las campañas promocionales de la maquinaria de Hollywood o la industria musical. Sí, lo sé, soy muy naïf, la vida es así… pero no deja de ser aburrido.

Os animo a que buceéis por Internet y comparéis con las portadas de los años 40 y 50. No hace falta remontarse más en el tiempo, aunque a mí me enamoran las portadas con ilustraciones de principio del siglo XX. Basta con ver portadas que se creaban en plena era de la fotografía, totalmente conceptuales, que te vendían una idea, te vendían el trabajo integral de un número de la revista. Y si bien es cierto que en esa época surgieron los mayores genios de la historia de la fotografía, como Richard Avedon o Irving Penn, lo cierto es que mucha culpa tuvieron de ese momento de creatividad efervescente los directores artísticos de las publicaciones, que siempre quería más, un giro de tuerca, un concepto impecable.

La portada de Harper’s Bazaar que reproduzco abajo es de Avedon y está concebida junto al director de arte austriaco Henry Wolf, que antes que en esta cabecera trabajó en Esquire, y sucedió al grandísimo Alexey Brodovich en Bazaar. Brodovitch, por su parte, es considerado uno de los pioneros del diseño gráfico en el siglo XX y reinó en Harper’s Bazaar durante dos décadas (1934-58) descubriendo a toda una nueva generación de fotógrafos que escribieron sus nombres con oro en la historia de la moda. Otro ruso, Alexander Liberman, marcó su estilo en las páginas de Vogue de los 40 a principio de los 60, y bajo su liderazgo la revista publicó las famosas fotografías de las cámaras de gas nazi tomadas por Lee Miller. También hay que atribuirle que Anna Wintour esté donde está hoy, porque él fue quien puso el ojo en la jovencita que despuntaba, primero en Viva  y después en New York Magazine. Antes que él ostentaba el cargo Mehemed Fehmy Agha, que también fue responsable de la dirección de arte de Vanity Fair, dejando insigne muestras de arte gráfico del siglo XX. Este era Ucraniano y utilizó a la vanguardia pictórica en sus revistas: Matisse, Derain, Covarrubias, Picasso… Es indiscutible que el comunismo y su maquinaria propagandística tuvieron un efecto colateral muy provechoso para el diseño gráfico del siglo XX.

Que hay buenos directores de arte en la actualidad es indiscutible. Ahí está Fabien Baron. Este es un genio entre genios que lo demuestra cuando le dejan… pero su lugar está en las revistas europeas ya que a las americanas, la creatividad, les trae al pairo. A Baron ya le dedicaremos un post otro día, que se lo merece.

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ANDRÉS RODRÍGUEZ (DIRECTOR DE ESQUIRE)

Mircoles, 13 Enero 2010

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Foto cortesía de http://esquirefashion24h.blogspot.com

Muchos debieron pensar que Andrés Rodríguez estaba loco cuando fundó Spain Media y anunció que lanzaría al mercado la versión española de Esquire, cabecera masculina del grupo Hearst fundad en 1933. No le dio miedo que las grandes potencias editoriales establecidas ahogaran su intento, y aquí está Esquire España con dos añitos y medios de vida a sus espaldas. Andrés contaba con dos activos importantes: uno, el equipo humano del que rodeo, y dos, su bagaje profesional. Estuvo al frente de la división de revistas corporativas del Grupo PRISA, fue director adjunto de ‘El Dominical’, y puso ritmo como director a ‘Rolling Stone’ en España.

Ahora, de nuevo, tiene una bomba en sus manos: esta primavera sacará a los kioscos la edición española de Harper’s Bazaar, competidora directa en Estados Unidos de Vogue, con la que siempre ha mantenido una constante lucha por robarse mutuamente periodistas, estilistas y fotógrafos. ¡En plena crisis!

¿Cuáles son las señas de identidad de Esquire que la hacen una publicación singular? Esquire es una de las grandes instituciones del periodismo mundial en formato revista, como lo pueden ser Harper´s Bazaar, Rolling Stone, Vogue, Vanity Fair o New Yorker.

¿Cuál es el target de Esquire? Esquire ha sido recibida en España con los brazos abiertos por un target que había dejado de leer revistas masculinas, cansado de que el sexo fuese el único reclamo. El lector de Esquire está entre los 30 y los 50 años, es urbano, cosmopolita, de clase social media alta y alta, y que está, como dice el claim de Esquire –Man at his best-, en su mejor momento. Es un hombre interesante, ese tipo de hombres que le gusta a las mujeres y que los hombres respetamos.

Esquire ha tenido la osadía y el valor de poner cara masculina a la portada de la revista, ¿por qué no se pueden vender revistas masculinas en este país sin chicas sexys en portada o en el interior? Es una cuestión de coherencia. Creemos que el hombre sofisticado al que nos dirigimos está muy interesado en el sexo, pero no más que en la gastronomía, el poder, los viajes, la moda, la política… Por eso nos gusta decir que Esquire es una revista para hombres de cintura para arriba. Y a los anunciantes les está gustando mucho esta declaración de principios.

¿Cuál fue la principal dificultad que encontrasteis para hacer funcionar Esquire en el mercado español? No fue sencillo. Nos enfrentamos al lanzamiento de Esquire y a la fundación de una empresa editora de revistas,  Spainmedia Magazines, al mismo tiempo. El nombre de la revista no tiene una traducción literal en España. Esquire es una palabra que en inglés hace referencia a un bachiller, a un hombre “licenciado”, que quiere distinguirse de los demás. Y lógicamente nos enfrentamos a una dura competencia de marcas internacionales y locales, además del tsunami de la crisis económica.

¿Estos momentos de recesión cómo ha afectado al planteamiento y funcionamiento de la revista? El mercado publicitario masculino ha descendido en España entre un 30 y un 35%. La revista ha sido un éxito. En apenas dos años tenemos un OJD de 33.000 ejemplares y nos hemos colocado en el segundo puesto en ocupación de publicitaria. Afortunadamente nuestro periodo de crecimiento nos está compensando el descenso publicitario del mercado.

¿Eres optimista con el futuro próximo? Muchísimo. Estamos ya trabajando en nuevas revistas. Ya editamos Robb Report, que es La Revista de la vida Premium y que está teniendo mucho éxito con los anunciantes en apenas un año, dirigida a los lectores con más alto poder adquisitivo del país. Y creo que nuestro modelo de revistas de alta calidad en nichos muy definidos es el futuro del negocio.

¿Cómo consigue sobrevivir una editorial independiente como Spain Media en un mar de grandes tiburones editoriales? Mezclando know how, un gestión prudente y mucho cariño por los productos. Pasándolo bien cada día, no teniendo miedo al riesgo y recuperando la manera de hace revistas de antaño, donde las ideas son más importantes que la estructura.

¿Cuál es la parte más gratificante? Dirigir Esquire es para mí un privilegio que comparto con otros 24 directores en el mundo de sus diferentes ediciones. Estoy muy orgulloso de que mi nombre aparezca en la mancheta de Esquire USA o Esquire UK.

¿Cómo ves el panorama de la moda masculina en nuestro país? En proceso de crecimiento. Cada vez tenemos más hombres educados en el estilo, que quieren mostrar que son diferentes, que tienen su propia personalidad. Estamos dejando atrás la creencia de que el poder tiene que ir vestido rancio. Y cada vez el mercado y el negocio será mayor y más sofisticado. Soy muy optimista.

¿Crees que existe una gran distancia entre el hombre que se define sobre la pasarela y el hombre real de la calle? La pasarela es solo una pasarela de tendencias en la que los grandes diseñadores muestran su talento como creadores. Tendemos a confundir lo que vemos en la pasarela con lo que más vende un diseñador, y en ocasiones tienen poco que ver. Es la calle la que tiene que interpretar según la cultura de cada país las propuestas de Milán, París o Nueva York. Y eso se sabe perfectamente en los talleres de diseño que ahora más que nunca quieren vender.

Justo antes de la crisis no hacíamos otra cosa que predicar la existencia de un ‘nuevo lujo’, suntuoso pero discreto y privado, menos exhibicionista pero más sibarita, pero ahora es como si nos debiera dar vergüenza hablar sobre el lujo. ¿Crees que esta nueva actitud frente al lujo en sincera o es una pose hipócrita? Creo que es absolutamente sincera. Vivimos en una cultura en la que no está bien visto presumir de lujo y hay muy pocas cosas más elegantes que la discreción.

¿Por qué decidís traer ahora Harper’s Bazaar al mercado español, justo en estos momentos? Creemos que aún quedan cosas por decir en el mundo de las revistas femeninas. La prensa femenina en España es joven. Entre 25 y 30 años. Así que la cultura de revistas femeninas está en proceso de crecimiento. La voz, el punto de vista de Harper´s Bazaar es único en el mundo. Su misión es clara, se dirige no a una fashionista, sino a una mujer que utiliza la moda y el resto de los temas de su interés, en su propio servicio. Porque es ella la veradera protagonista de Harper´s Bazaar. El lema de la revista en España será Thinking Fashion.

¿Editorialmente crees que todo está ya inventado? Muy probablemente, pero Esquire es un buen ejemplo de que las buenas ideas tienen segundas vueltas. La revista tiene 75 años de historia, es un ejemplo de periodismo y diseño clásico, es tan clásica que es moderna y tiene un nicho de lectores increíble, los hijos de baby boom.

Cuéntame lo más surrealista, divertido o kafkiano que te ha ocurrido al frente de Esquire. Saludar a Bill Clinton en la fiesta del 75 aniversario de la revista, mientras Bill Murria se tomaba unos dry martinis por allí. Empapelar España con la portada de Javier Bardem con un chiguagua en la mano, y aquel titular: Guau. También es divertido cada vez que un mensajero llega a la oficina de Spainmedia en la calle Almirante de Madrid y pronuncia la palabra Esquire: la fonética puede ser muy graciosa.

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Michelle Obama, nueva musa de la moda

Mircoles, 6 Agosto 2008

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La familia Obama fotografiada por Annie Leibovitz para Condé Nast

Una nueva heroína del estilo ha nacido, y no es nada más  ni nada menos que Michelle Obama, esposa del aún candidato a la Presidencia de EE.UU. Barack Obama. Las primeras damas se han puesto de moda. Tras la explosión de estilo de Carla Bruni que ha Diorizado el mundo de la política y los viajes oficiales llega la nueva sensación, Michelle Obama que ocupará un extenso editorial de moda y la portada del número de septiembre de Harper’s Bazaar. Pero no se confundan, la Señora Obama no se ha vuelto tan frívola como para dejarse seducir por el mundo del modeleo. Michelle estará representada en la producción fotográfica por la modelo, actriz y presentadora de televisión Tyra Banks.  

En esta sesión fotográfica, Tyra-Michelle Banks-Obama se ha metido en el pellejo de la que podría ser la primera First Lady estadounidense de color. Y es que el mundo de la moda está encantado con tener un nuevo icono afro-americano tras que por enésima vez Naomi Campbell acusara a la industria de ser racista. Pero no le echen mucha cuenta, es una estrategia que tiene ella para hacerse notar de vez en cuando. En verdad el sistema de la moda no es que tenga nada en contra de las modelos de color, sólo es que ahora mismo se llevan las chicas rubias de la Europa del Este y alguna que otra británica… pero estas son cosas cíclicas, como las de la economía, mañana lo mismo sólo vemos modelos asiáticas porque son el último grito, quién sabe. 

Volviendo al tema, y al hilo del racismo, la verdadera Michelle Obama sí saldrá en septiembre en la portada de un par de revistas, en Essence, junto con toda la familia, y en Ebony, ella sola. Ambas revistas dirigidas al colectivo afro-americano… ¿Justo después de que Obama haya sido tachado de olvidar a su gente? Bueno, ya sabemos que las casualidades no existen, y menos en la política americana que nos hace dudar de las verdades más fundamentales. 

Lo único cierto es que Michelle está llamada a ser una nueva Jackie que luzca palmito por el mundo embutida en modelos americanos, como Tyra en el editorial, en cuyos estilismos el patriotismo es el valor motriz de la creatividad concretado en firmas que van de la asequible Banana Republic a los glamourosos Badgley Mischka… God Save America!

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