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Golden Globes… Golden Puajjjjjjj

Lunes, 12 Enero 2009

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Hoy toca ser un poco malo. Anoche se celebraron los Golden Globes y los actores españoles tuvieron que poner en práctica su cara de “que feliz soy por no haber ganado, cuánto me alegro por el ganador, a mí sólo me afecta el hambre en el mundo”. Para poner caras de “¡Dios, qué desastres!” ya están sus managers

En ceremonias como estas sólo hay un ganador seguro: la moda. Aunque en esta ocasión, y con el espíritu de crisis sobrevolándolo todo, la alfombra roja no ha dejado ningún vestido de los que se recordarán per secula seculoren como el famoso y florido vestido de Versace que lució aquel año Jennifer Lopez en los Oscars y que fue el más buscado en Internet, más por su vocación exhibicionista que por la elegancia de este, o el vintage de Valentino con que Julia Roberts recogió el Oscar y que fue una lección magistral de buen gusto. 

Anoche Armani fue uno de los diseñadores más presentes en la gala. Hasta cuatro veces pude identificar un diseño suyo en los actores más conocidos: nuestra Pene, Anne Hathaway ‘ojos grandes’, la gran Glenn Close y el pimpollo de Tom Cruise, que sigue estando en sintonía con Pene incluso después de que su ‘historia’ acabara (no se tomará Kate Colmes como una infidelidad que su marido y la española coincidieran de Armani, ¿verdad?). 

Elegantes estaban, es indudable. Pero el problema de Armani es que es un valor seguro. “Ante la duda, siempre Armani” decía una buena amiga mía. Pero si analizamos los vestidos de Penélope y Anne, ¿me puede decir alguien qué aportan a la moda? Los diseños, que brillan por su ausencia, se fundamentan en la exquisita calidad de los tejidos. Vestidos como esos los imaginan hasta los estudiantes de diseño que aún no saben que existen Viktor & Rolf o Galliano. ¡Qué bien sientan! ¡Pero qué anodinos! Armani es el diseñador de las señoras de cierta edad. Ejemplo claro el de Glenn Close que eligió un modelo vintage del diseñador. ¡Qué señora! Pero Pe, ¡jolines!, que no tienes 50 años, arriésgate un poquitín.  

Borraré este terrible momento de mi memoria y lo achacaré al momento de crisis en que vivimos y al miedo a sacar los pies del tiesto.