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Regreso a la cuchara

Entre tanto chef inspirado por asuntos alquímicos de laboratorio y las invasiones bárbaras de los exotismos culinarios, en estos días se impone volver a las fuentes: dejar en el armario –aunque sea por un día- la chaqueta de terciopelo o los palillos chinos y regresar al mesón de toda la vida para disfrutar de un plato suculento. A poder ser, de cuchara. Al fin de cuentas, son los placeres esenciales y primarios los que nos reconcilian con la vida y neutralizan sus sinsabores.

asturianosEn Madrid, por ejemplo, bien vale la pena acercarse a Los Asturianos (Vallehermoso, 94, tel. 91 533 59 47), la taberna vinícola soñada e imposible, para disfrutar de una fabada pluscuanperfecta, elaborada por doña Julia Bombín cada día con la misma precisión, desde hace tres decenios, que se dice pronto. Allí también, si hay suerte, se puede hundir la cuchara en unas verdinas con almejas o, en su defecto, en una untuosa carrillada.

zamoranaNo muy lejos, en la calle Galileo 21, La Zamorana (tel. 91 447 11 69) invita a redescubrir las recetas clásicas con bacalao y a revolcarse de gusto ante unas patatas revolconas dignas de una enciclopedia de las maravillas.

Por fin, si lo que se desea es contundencia sin miramientos, pero un ambiente renovado al estilo de la bistronomie que triunfa en París, lo mejor es dirigirse a Zorzal (San Bernardino, 13, tel. 91 541 20 26), la taberna del siglo XXI, y preguntar al chef Iván Sáez por alguno de los guisos del día. ¿Alubias con oreja? ¿Pochas con almejas? ¿Manitas de cerdo estofadas? Cualquier alternativa es válida si lo que se busca es la felicidad.

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Una respuesta to “Regreso a la cuchara”

  1. Betty Petroni Dice:

    Me parecio extraordinaria esta nota, coincido ampliamente en la recuperación de los sabores de toda la vida. la comida puede ser fusion, de vanguardia, molecular ,etc, pero ante todo debe ser rica. En españa ustedes tienen una identidad gastronómica muy fuerte dodne se impone lo regional y la calidad de los productos. para qué sofisticarlos.
    A veces me sucede, cuando voy a comer a un lugar rarito e intersante que al dia siguiente no me aceurdo lo que comí. De los platos de El Asturiano, donde voy cada vez que llego a Madrid desde este lejano sur, Buenos Aires puedo decir que los recuerdo todos. Magdalenas de Proust, multiplicadas por la sensibilidad de la cocinera. Emocionan y quedan en el alma.
    Betty
    En mi pasi se estan olviando las raices, excepto en las parrillas, donde se come la mejro carne del mundo.

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