Winecreator, ¿artistas o enólogos?
Tiene el nombre de una película de terror: Winecreator (¿el Terminator del vino?) pero en honor a la verdad es así como se ha bautizado al primer encuentro internacional de los autores del vino, que tuvo lugar la pasada semana en la bella ciudad de Ronda.
La idea se fraguó hace unos meses en Londres, en un inédito cónclave entre los más prestigiosos escritores y críticos vinícolas, al que asistieron, entre otros, la británica Jancis Robinson (The Financial Times), los españoles José Peñín (Sibaritas, Guía Peñín de los Vinos de España) y Víctor de la Serna (El Mundo), el francés Michel Bettane (Classements des Meilleurs Vins de France), el italiano Ernesto Gentilli (L’Espresso) y el estadounidense David Schildknecht (The Wine Advocate). Se trataba de sentar, por vez primera en el mismo escenario, a los doce “autores del vino” –los monstruosos winecreators- para que debatieran acerca de algunos asuntos filosóficos del quehacer enológico: ¿los grandes vinos se elaboran desde el viñedo o desde la bodega? ¿cuál es la influencia de la tecnología y de los medios? ¿qué presión ejercen los mercados en la elaboración de los vinos?
La cita fue en Ronda y acudieron algunos de los más renombrados viticultores de la actualidad: el español Álvaro Palacios (L’Ermita), el danés Peter Sisseck (Pingus), el estadounidense Paul Draper (Ridge), el holandés Dirk Van Der Niepoort (Niepoort), los franceses Stéphane Derenoncourt (Pavie Macquin) y Dany Rolland (Clos de los Siete)…
Con tanto nombre y personaje, el debate que finalmente se produjo en Ronda supo a poco, porque resulta difícil desentrañar en sólo dos días los intríngulis de la creación de los grandes vinos.
Eso sí, los asistentes a la reunión pudimos comprobar que los famosos winecreators son bastante ajenos a la problemática de los vinos de andar por casa. Como si no les afectara la globalización, el calentamiento del planeta ni los caprichos del mercado. Los genios del vino, por lo que parece, viven en un mundo aparte, en una nube a la que no llegan las innovaciones técnicas, la presión de los comerciantes ni las críticas de los expertos.
Habrá que creérselo. O no.
Tags: Alvaro Palacios, L'Ermita, Paul Draper, Peter Sisseck, Pingus, Ridge, Rolland, Ronda, winecreator






23 Abril 2008 a 6:39 pm
Asisti como espectadora a este encuentro de monstruos. Muy bien organizado. En ralidad se dijeron muchas, demasiadas cosas, pero las referencias eran sobre todo respecto a la elaboración de esos grande vinos carísimos. Muchos olvidaron al vino como goce cotidiano. Lo que debe ser, como el aire o como el sol. Lo mejor de este encuentro: porbar los vinos de artistas, buenísimos (casi todos). Y el incomparable marco de Ronda.