Enciclopedia del placer vinícola
Jueves, 29 Mayo 2008
La figura de Bernard Pivot, el periodista nacido en Lyon en 1935 y a quien L’Express llamó “el amigo público número uno”, quedará en los anales de la historia de la televisión por haber conseguido, con su programa Apostrophes, que durante 15 años entre tres y seis millones de franceses ignoraran los concursos, series, películas o telediarios para sentarse a ver una tertulia literaria. En 1990, Pivot dio el carpetazo al único idilio entre televisión y literatura del que se tiene noticia. “Cansado de leer 10 horas al día, me parece lo más honesto terminar con el programa”, declaró entonces.
Con semejante maratón de letras, podía suponerse que a Pivot no le quedaba tiempo para ninguna otra cosa. Pero no fue así: desde su juventud, Pivot ha venido desarrollando una intensa pasión por el vino, lo que le ha llevado a escribir el Diccionario del amante del vino (Paidós), cuya traducción al español se presenta el 30 de mayo en la tienda madrileña de Lavinia.
Desde la perspectiva del experto en estas lides, lo mejor que tiene el libro de Pivot es, justamente, que no está escrito por un experto, sino por un apasionado en la materia. A lo largo 350 páginas, el autor jamás se pierde en explicaciones técnicas o elucubraciones sobre asuntos intangibles. Cada una de las entradas de este peculiar diccionario resulta de trago fácil, porque está escrita desde la cercanía, con una concepción del vino como bien cultural. Pivot se entretiene en asuntos diversos: tan bien explica la figura de un personaje histórico como Jules Chauvet como se atreve a descifrar un concepto tan difuso como el de terroir, anuncia su pasión por algunas zonas productoras -Gaillac, Médoc, Châteauneuf-du-Pape- o incluso algunos productores en concreto -Krug, Veuve Clicquot, Chasse-Spleen- y, por supuesto, da un repaso a unas cuantas citas literarias, que aportan el bouquet necesario para que esta obra sea un libro de guarda.
Para la edición española, el enólogo Tomàs Cusiné ha preparado un anexo especial, quizás con el ánimo de paliar las escasas menciones que Pivot dedica a la España vinícola. No obstante, la deuda queda solventada con el apasionado párrafo que el autor dedica a los vinos de Jerez: “sólo un buen champagne puede competir como aperitivo con un jerez”. Pivot confiesa que jamás estuvo en la ciudad andaluza, capital de los vinos generosos; sin embargo, ha conseguido trasladarse hasta allí gracias a sus finos, manzanillas y olorosos. Es lo que tiene el vino y este autor bien lo sabe.

No me gustan las ferias ni los salones. Ni siquiera los que tienen como protagonista al vino. Por lo general, no me encuentro cómodo en estos encuentros de profesionales, donde siempre tengo la impresión de que me quieren vender algo que no he venido a comprar. Además, detesto ese ambiente característico de las ferias profesionales, donde se respira la necesidad de cerrar negocios y entablar relaciones provechosas.
La foto fija de la producción vinícola mundial no ofrece atisbo de dudas: se confirma la tendencia a la baja de los países europeos, mientras que el Nuevo Mundo continúa creciendo. Según los datos que ha hecho públicos la Organización Mundial de la Viña y el Vino (OIV), en el 2007 la producción de desplomó un 7% en todo el mundo. Esta merma se hace especialmente notable en los tres grandes países productores del Viejo Continente: Italia –que continúa siendo el líder mundial, a pesar de haber disminuido un 14,1%–, Francia (-13,1%) y España (-9,1%).
La desenfrenada carrera para presentar en el mercado el agua embotellada más exclusiva –y cara– acaba de vivir un nuevo capítulo, con la presentación del Agua de Loewe Edición Limitada, que nace de una joint venture entre la centenaria casa Solán de Cabras y la firma de moda propiedad del grupo LVMH, con motivo de la Exposición Universal que tendrá lugar en Zaragoza.
Los escoceses, a menudo tan chauvinistas, estarán que trinan con la decisión que ha tomado la prestigiosa revista The Whisky Magazine, que ha otorgado el premio al mejor whisky del año 2008 al single malt Nikka Yoichi de 20 años, elaborado en… ¡Japón!