El mejor whisky es japonés
Lunes, 5 Mayo 2008
Los escoceses, a menudo tan chauvinistas, estarán que trinan con la decisión que ha tomado la prestigiosa revista The Whisky Magazine, que ha otorgado el premio al mejor whisky del año 2008 al single malt Nikka Yoichi de 20 años, elaborado en… ¡Japón!
Sin embargo, y a pesar de para muchos occidentales la calidad del whisky japonés es un asunto aún por descubrir, hay que decir que la obsesión nipona por reproducir el aguardiente de las Highlands tiene larga data: en el año 1918, Masataka Taketsuru –considerado “el padre” del whisky japonés– viajó a Escocia para aprender los secretos de la destilación de la malta. Y desde luego que se llevó de vuelta a Japón algunos trucos infalibles para obtener el mejor whisky (además de una mujer escocesa, Rita Cowan). Inauguró su propia destilería en 1939 y no faltó tiempo para que los propios escoceses le preguntaran cómo lo estaba haciendo tan bien.
Desde entonces, los whiskys de la casa Nikka Yoichi son un secreto a voces entre los grandes aficionados. Y ya habían obtenido algún premio de importancia: en el 2002, también The Whisky Magazine consagró el Nikka Yoichi de 10 años como el mejor single malt en su categoría. Rob Allason, editor de la publicación especializada, no se sorprende, ya que “Hokkaido, al igual que las tierras altas escocesas, tiene un clima extremo, con veranos calurosos e inviernos muy fríos. Sus aguas son muy puras y la técnica de destilación, muy avanzada”.
Los japoneses ya se están probando la falda de cuadros para reinar en Edimburgo: otro de sus whiskys, el Hibiki 17 años de la destilería Suntory también se acaba de llevar el premio al mejor blended del mundo.

El reinado del gin tonic no sorprende porque, a ciencia cierta, no hay mejor aliado que este combinado para una tarde de calor o una noche loca. Habría que añadir, también, que tampoco hay un cóctel que iguale la excelencia del dry martini.
En cualquier caso, la oferta es riquísima y cada vez más amplia. Todo un festival para los amantes del intenso aroma del enebro y las noches locas. Sobre todo, si se combina estos elixires con la tónica más natural, Fever Tree, pura quinina y casi nada de azúcar.Los adoradores del gin tonic están de enhorabuena porque, además, hace unos meses ha abierto en Madrid el Bristol Bar (Almirante, 20, tel. 91 522 45 68), un local especializado que ofrece una carta con más de ochenta ginebras, con todo tipo de rarezas: ginebras rojizas maceradas con azafrán, otras añejas, una ecológica… Todo un campo para investigar y disfrutar.
Hay que decir que la coctelería es como una ciencia exacta: una alquimia en la que el buen hacedor −el barman− dosifica con sabiduría unos cuantos ingredientes para obtener un resultado que a los que estamos al otro lado de la barra, más que exacto, nos resulta mágico.