El TodoPoderoso Mazembe y el cambio de la Historia
Martes, 14 Diciembre 2010
Me gusta el Mundial de Clubes. Una competición que representa a la perfección la universalización del fútbol. Los campeones de cada continente (de cada Confederación, debería decir) cara a cara, en un apasionante torneo del KO. La confirmación de que cualquier equipo del mundo puede llegar a lo más alto del ‘planeta fútbol’.
Desde la creación de este torneo, muchos soñábamos con abandonar por completo las raíces de la antigua Copa Intercontinental. ¿Cómo? Con la llegada de algún equipo que rompiera la tradicional hegemonía Europa-Sudamérica.
Ese equipo ha llegado. Se llama TP Mazembe y viene de la República Democrática del Congo, un país en continuo caos político, social y militar. Por si algunos lo dudaban, el fútbol, una vez más, sirve para olvidar por un momento las miserias de la vida a cientos de miles de personas.
El Mazembe es el vencedor de las últimas dos ediciones de la Champions League africana (la de 2010, ganando en la final al Esperance de la ‘mano africana de Dios‘), y con dos sensacionales triunfos ante equipos teóricamente más fuertes, como son Pachuca e Internacional de Porto Alegre, ha enamorado al mundo entero colándose en la gran final del ‘Mundialito’.
Su nombre ya inspira épica. TP viene de la expresión francesa Tout-Pouissant… lo que en castellano vendría a ser ‘Todopoderoso’. Y viéndoles jugar sobre el césped, cumplen a la perfección lo que su denominación hace presagiar.
El equipo es un auténtico espectáculo. Empezando por su afición. El ‘contingente’ desplegado en Abu Dhabi no para de animar en todo el partido. Suenan las trompetas. Se divierte la charanga. Son capaces de bailar sin parar durante todo el partido, entonando ritmos como el popular ‘Waka-Waka‘, famoso por la interpretación de Shakira durante el pasado Mundial.

Los once que están sobre el césped no son menos pintorescos. Sólo hay que ver sus originales peinados (estrafalarios, que diría alguno), o sus llamativos rezos en grupo al comienzo de cada mitad del partido.
El fútbol del Mazembe es sencillo, intuitivo y directo. Sin ambages. Contundencia en defensa y en cuanto cogen el balón, velocidad buscando la portería contraria. Fútbol en estado puro.
Mucho se podría comentar sobre los paradones de Kidiaba (tanto le gusta saltar al guardameta congoleño, que lo hace tanto para atrapar balones, como para celebrar los goles de su equipo), la calidad de Kabangu (el jugador con más clase del equipo), la velocidad de Singuluma (un cambio de ritmo extraordinario, que causaría estragos en Europa), o la pólvora de Kaluyituka. También sobre la ingenuidad, que ante el Pachuca costó la expulsión de Sunzu y hoy bien podría haber valido la de Nkulukutu. Pero no es día de análisis. Es momento de celebrar.
Celebrar que el fútbol, una vez más, ha roto barreras. Festejar que un equipo africano ha sorprendido al planeta, y que se jugará el título de Campeón del Mundo (se dice pronto…) ante el Inter de Milán… siempre que los de Benítez no protagonicen una sorpresa aún mayor en su semifinal ante el Seongnam coreano.
Hoy es el día en el que el fútbol ha dado uno de los mayores pasos de su historia hacia la universalización. Y todo se lo debemos a un equipo. Al hoy más que nunca TodoPoderoso Mazembe.

