El Mundial al revés
Jueves, 1 Julio 2010
Encaramos ya la recta final de esta Copa del Mundo de Sudáfrica. Por delante, siete partidos (ocho, si contamos el duelo por el tercer puesto) en los que se decidirá qué selección levanta el trofeo y escribe unas líneas en las gloriosas páginas de la historia del fútbol.
Mientras tanto, el torneo va dejando sensaciones. Y más allá de las que tenga cada uno en torno a su equipo, la tónica general es de relativa sorpresa, de que algo está cambiando en el ‘planeta fútbol’. Como si el guión tradicional de los Mundiales se hubiera alterado para esta cita africana, dejando como resultado un campeonato en el que predecir algo se antoja realmente complicado.
No hablo sólo de una Italia que por primera vez en mucho tiempo se presentó a un Mundial sin intimidar (leer su lista de convocados era darse cuenta de que algo falla en el fútbol transalpino) y que se marchó con una preocupante sensación de inoperancia. Ni de una Francia que llegaba con problemas y acabó con la crisis más grave que se le recuerda.
Tampoco Brasil es Brasil, presa del fútbol rácano (y sin embargo, eficaz) impuesto por Dunga. Y a ratos, ni siquiera Holanda es Holanda (hasta que aparece Robben, o Sneijder, o Elia, y deciden que es hora de volver por un momento al ‘fútbol total’). Pero no importa. Mientras haya victorias, nadie pondrá nada en duda. Veremos qué ocurre este viernes.
En el polo opuesto, Alemania es la que más ha cambiado para bien. Sin olvidar el fútbol físico y el carácter ganador, pero apostando por el toque y por la clase. ¡Bravo, Mesut Özil! Cuando explote Marko Marin, ver a la ‘Mannschaft’ puede ser un auténtico espectáculo.
África, con permiso de la brillante Ghana, ha sido un rotundo fracaso en ’su’ Mundial. Y en cambio, Sudamérica ha deslumbrado al planeta entero, metiendo a cuatro representantes entre las ocho mejores del campeonato. Algo que no sucedía desde el torneo inaugural, en Uruguay, hace ya la friolera de 80 años. Tremendo.
Es el Mundial de los cambios, en el que el balón es protagonista y las vuvuzelas han eclipsado el calor del público (¿dónde quedó México 86?). Pero precisamente por eso, porque en Sudáfrica cualquier cosa es posible, yo me atrevo a aventurar… ¿Y si esta es la gran ocasión de España? ¿Y si por fin pasamos de cuartos? O lo que suena todavía más bonito… ¿Y si ganamos el Mundial?




El fútbol tiene un encanto fascinante cuando se acerca un Mundial o Eurocopa. Digo esto porque existen una serie de jugadores de un nivel increíble, realmente alto, pero que hasta que no llega una gran cita no serán conocidos para el gran público.
Si hubiera que señalar una ‘cenicienta’ en esta Copa del Mundo, casi todos miraríamos hacia una misma selección, Corea del Norte. Y es que, además de su teórica debilidad futbolística, el sorteo deparó un durísimo grupo para los norcoreanos (Brasil, Portugal y Costa de Marfil) en la que será su segunda participación mundialista.
Fabio Cannavaro vivió la noche más feliz de su vida el 9 de julio de 2006. Italia se había proclamado campeona del mundo, y él fue el elegido para alzar el trofeo más prestigioso del planeta fútbol.
Sudáfrica vive en vilo el mes previo al comienzo de la Copa del Mundo (como gusta denominar en el ‘mundo FIFA’). El país más meridional del continente africano se ilusiona con el hecho de ser anfitrión de la gran cita del fútbol mundial.