Zen de luxe y el golf del futuro
Domingo, 29 Noviembre 2009
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Esta semana he hecho un descubrimiento sorprendente, aunque, en el fondo, intuÃa que un sitio asà tenÃa que existir en algún lugar del planeta. Se trata del Tenku No Mori, el mejor resort del mundo según el número de diciembre de la revista cool por excelencia, Monocle. ¿Y qué tiene de especial un sitio que está en la remota chimbamba de Japón, junto a las montañas de Kirishima? El paraje no sólo es 100 por 100 zen, orgánico, ecológico, sostenible, energéticamente autosuficiente y todas esas cosas que se llevan ahora. Además, según veo en su página web,  los japoneses han dado un paso más allá en esto de las escapadas rurales pensadas para desconectar y olvidarse de la vida urbanita: han creado el resort agrÃcula de lujo. Sus refinadÃsimos bungalows se levantan en medio de unos terrenos de cultivo aterrazados, en medio de 50 hectáreas de idÃlicos bosques y riachuelos. Por lo que veo en las imágenes, lo más para un ejecutivo de Tokio ya no es jugar al golf sino escaparse a este paraje, aparcar el bugie junto al huerto e ir a ver cómo crecen los tomates que se va a zampar en la cena, disertar in situ sobre el crecimiento de las lechugas con Kazuko Tanaka (granjera orgánica del resort) y ayudar a recoger los huevos a Kouji Sakoda, el responsable del gallinero (literalmente hablando) del resort. Viviendo en Guinza y estando todo el dÃa pendiente del Ãndice Nikei, esto debe ser lo más. En el fondo, lo de bajar el handicap no deja de ser igualmente competitivo. Yo creo que mirar al hoyo de la tomatera será el golf del futuro, al fin y al cabo el deporte lo inventaron los pastores escoceses dándole bastonazos a las cagarrutas… y hay que ver en lo que se ha convertido. Total, que volvemos a los prados y cerramos el cÃrculo antes de terminar con la Tierra. Si estuviera vivo el nobel Kawabata tal vez podrÃa escribir un relato que se llamara “El hotel de los tomates durmientes”, en el que unos japos seniles se echaran la siesta junto a unas tomateras buscando algo de felicidad. Japos forrados, claro está, porque un noche en el Tenku No Mori cuesta nada menos que 1.600 euros (El nombre del hotel significa en japonés “bosque en los cielos”, pero la traducción más ajustada a la realidad deberÃa ser “pasta por las nubes”).
En fin, mucho más cercano y cn un precio bastante más razonable, yo sigo fiel a mi paraiso particular que no es otro que el Hotel Abama, en Tenerife, que además esta semana está de enhorabuena: su magnÃfico restaurante MB ha conseguido su primera estrella Michelin. A partir de ahora puedo poner en mi curriculum que he cocinado junto a un chef “estrella”, pues el Abama dispone de un programa de “experiencias” que permite hacer cosas tan inolvidables como meterse en los fogones junto a Paolo Casagrande en el restaurante regentado por MartÃn Berasategui. (Visto lo visto, es probable que el resort de Ritz-Carlton invite en un futuro a sus clientes a recoger plátanos de las plantaciones vecinas). Y otra felicitación para otro de los poquÃsmos hoteles en España con otra estrella Michelin: el madrileño Selenza y su restaurante Ramón Freixa. Enhorabuena también por el galardón. Freixa, además, merece en este blog un lugar de honor no sólo por ser encantador y cocinar maravillosamente, sino por lucir la chaqueta de cocinero más cool que he visto en mi vida. Hasta la tipografÃa en la que está impreso su nombre en la pechera me llamó la atención. Ya se sabe, el que tiene estilo….











