Shopping navideño
Viernes, 24 Diciembre 2010
Tarde o temprano, casi todos terminaremos uno de estos días rebosantes de “espíritu navideño” en El Corte Inglés. Pero para aquellos que de verdad apuesten por una carta a los Reyes Magos verdaderamente cool, he aquí algunas direcciones que le harán mucho más fácil la tarea a Melchor y compañía: Colette y Merci, en Paris; 10 Corso Como, en Milán; Boon The Shop, en Seul; Joyce, en Honk Kong, Quartier 206, en Berlin; Jeffery en Nueva York…. Si la cosa nos pilla un poco lejos, siempre se puede cotillear un rato en sus webs en busca de ideas.
Otra opción para quedar como el tipo más cool a la hora de regalar es acudir a una de esas tiendas de los museos… y me temo que no estoy pensando precisamente en ese espacio ridículo y sin gracia que Rafael Moneo perpetró en el Paseo del Prado. La que goza de todos los parabienes fashion es la tienda del Palais Tokio de Paris. Hace poco reincidí y me di una vuetecita por el museo y piqué, naturalmente. Básicamente allí hay objetos variopintos increíblemente parecidos a los que tiene el “chino” de debajo de mi casa en Madrid, sólo que en este caso están hechos en Japón y son escandalosamente más caros. Otro punto a tener en cuenta es la presentación. En la tienda del Palais Tokio la selección de objetos a la venta se expone en esas neveras estrechas y alargadas con la puerta de cristal transparente, similares a las que “mi chino” utiliza para amontonar y conservar latas de coca-cola, sandwiches, batidos, yogures… Le diré a “mi chino” que si quiere ser cool, convertir su modesto establecimiento en una tienda de culto y ganar una pasta, que empiece por sacar todo eso de las estanterías de sus frigoríficos…. En su lugar ha de poner sólo un objeto por cada balda: el casco de su moto que habrá de pintar con topos rosas y verdes, unos calcetines de Hello Kitty que no se pondría ni Lady Gaga, una cámara de fotos analógica de carcasa color naranja butano y unos post-it tuneados (sí, lo han adivinado, yo me compré unos con lunares fucsias en la parte inferior que me parecen “lo más”, tan caros que no los utilizaría ni para apuntar el número de móvil de George Clooney). Sí, finalmente, le diría a “mi chino” que tendría que vender cada objeto por un precio equivalente al salario mensual de su primo Xin, obrero de la presa de las Tres Gargantas. Ahora bien, si sigue mis consejos, ¿dónde iré yo a comprar todas esas cosas que me sacan de tantos apuros y que jamás incluiré en mi carta a los Reyes?
¡Feliz Navidad para todos!
Nota a pie. La foto corresponde al Groniger Museum de Holanda, otro de los que goza de etiqueta cool. Es cierto que no es de la tienda sino del centro de información del museo, realizado recientemente por Jaime Hayón. Me ha parecido genial y “muy Hayón”.










