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Archivo de la categoría ‘Críticas de cine’

‘Tintín’ rejuvenece al mejor Spielberg

2 Noviembre 2011 por Borja Cuadrado

tintin-cartel.jpgAño 1981. Steven Spielberg estrena ‘En busca del arca perdida’, el inigualable bautismo de Indiana Jones. Reconoció que, de alguna forma, se había inspirado en Tintín para crear la historia. Año 2011. Tres décadas después, Spielberg estrena ‘Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio’, y es inevitable la comparación con la saga de Indiana Jones.

Estamos ante una de las películas del año, sin duda. Spielberg nos sumerge en una fascinante historia en la que que sólo tiene un objetivo: mantener hipnotizado en cada fotograma al espectador. Una aventura épica de 105 minutos, en la que el apartado técnico alcanza su máximo esplendor.

La técnica ’stop-motion’ es aplicada con maestría con Spielberg, que en su alianza con Peter Jackson demuestra que su capacidad de adaptación a esta nueva era es un hecho. Renovarse o morir, pensará. Hay gente, tal vez demasiado osada, que cataloga a Tintín como el mejor trabajo del director de Cincinatti, a sus 65 años. Exagerado, pero significativo.

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‘Eva’, ¿tienen los robots sentimientos?

28 Octubre 2011 por Borja Cuadrado

eva-cartel.jpgLa ciencia-ficción es posible en España. Uno de los tabúes del cine nacional ha desaparecido de repente con una cinta original, fresca, humilde y de calidad. Sin hacer ruido, pero con ganas de demostrar que España es algo más que ese paraíso de comedias facilonas y dramones más que trágicos.

Para ello, ha tenido que llegar Kike Maíllo, que en su ópera prima causó una gran aceptación en la Mostra de Venecia. Todo ello, gracias a una cinta futurista, pero creíble. La historia se sitúa en 2041. Sí, dentro de tres décadas. Pero 30 años en los que asumimos que no viviremos rodeados de naves espaciales siderales. Simplemente, que tampoco es poco, conviviremos con robots, pero aún en una fase experimental.  Serán un complemento, no los dominadores de la Tierra.

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‘Senna’, una oda al más grande

26 Mayo 2011 por Borja Cuadrado

senna-cartel.jpgCuando uno escribe habitualmente de deportes, no hay nada más complicado que escribir sobre un documental que gire en torno a un deportista y que parezca una crítica de cine: perdón de antemano al que lea estos párrafos.

‘Senna’ es un homenaje al que mucha gente sigue considerando como el mejor piloto de todos los tiempos en Fórmula 1, y que falleció trágicamente, en su pleno esplendor, cuando tenía 34 años. El resultado es, en líneas generales, más que recomendable.

El formato documental copa el total de la cinta, en el que únicamente se extraen imágenes oficiales de F-1, más unos materiales inéditos, en colaboración con la familia del mítico piloto brasileño. El montaje es impecable, y gustará especialmente a los aficionados al motor… y a los que no lo son, ya que no es necesario conocer todos los entresijos de la vida de Senna para poder emocionarse.

Asif Kapadia es el ‘culpable’ de que este documental vea la luz. El director británico, de origen indio, logra un producto final que fija los ojos de los espectadores de principio a fin. Su trabajo más conocido hasta el momento, que no bueno, había sido El Retorno, con Sarah Michelle Gellar (AKA ‘la cazavampiros’). Ni punto de comparación ambos trabajos.

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Kapadia intenta reflejar, además, cómo era la F-1 de la época, con Jean-Marie Balestre al mando de la FIA. Es inevitable que ciertas situaciones nos hagan recordar momentos similares en la actualidad, en que este deporte se ha convertido en un fenómeno de masas.

La religión es decisiva en este documental. Senna era creyente a más no poder, y raro es el tramo de la película que no se le busque el misticismo al protagonista por ese lado. A veces, cierto es, un poco forzado.

Lo que no gustó nada fue la sensación de que Alain Prost fuera considerado como poco menos que un diablo. Senna y el francés fueron grandes rivales, ambos cometieron sus errores… pero para quien no conozca un poco la historia, la visión que perciba puede estar un poco sesgada. En resumen, ¡todos al cine!

Lo mejor: si Senna es tu ídolo, puedes estar llorando casi dos horas sin parar.

Lo peor: aunque Senna sea el protagonista, se debería haber indagado más en sus defectos.

Woody Allen bucea en la “edad de oro” parisina

13 Mayo 2011 por María Dolores Sánchez

‘Todos dicen I love you’ fue el primer contacto de Woody Allen con la capital gala. Desde entonces, el director newyorkino divagaba con una historia ambientada en la lluvia, los paseos a medianoche y la luz parisina. ‘Medianoche en París’ es la oda del director a una ciudad que por sí sola tiene mucho qué contar. Sin pretensiones ni detalles superfluos: una comedia romántica que bucea en el París de los años veinte y que revitaliza la filmografía del director de ‘Manhattan’ en territorio europeo.

Woody Allen confirma en su última película que su relación con el Viejo Continente no es un mero coqueteo. ‘Si la cosa funciona’ fue la última parada del cineasta en la Gran Manzana. Desde entonces, los vientos europeos han conseguido embaucar a un director que cada vez se siente más seguro en este lado del Atlántico. Porque Europa inspira, y Allen pone una vez más de manifiesto que las grandes ciudades albergan pequeñas historias que se ajustan a la perfección a su sello de identidad: Allen encuentra en Londres, Manhattan o París el perfecto escenario para crear a su nuevo alter ego.

El cineasta prescinde en los primeros segundos de la cinta de sus habituales títulos de crédito para presentar París a través de una serie de postales y un paraje que recuerda a los nenúfares de Monet. Allí, Gil (Owen Wilson) y su prometida Inez (Rachel McAdams) inician sus vacaciones en la capital gala que servirán de pretexto para dar un vuelco a sus vidas.

Gil es un guionista de Hollywood que viaja a París para buscar la inspiración y dar forma a una novela que no acaba de arrancar. En uno de sus paseos nocturnos, un coche antiguo le recoge para llevarlo a una fiesta donde conversará con Scott Fitzgerald (Tom Hiddleston), su mujer Zebra (Alison Pil) y Ernest Hemingway (Corey Stoll). Figuras de la “edad de oro” de las artes que trasladarán a Gil al París de los años veinte a ritmo de Charleston, de conversaciones surrealistas con artistas exiliados como Salvador Dalí (Adrien Brody) y Luis Buñuel y a la exaltación de las épocas pasadas.

Allen vuelve a invitar al espectador a vivir en un hechizo, como ya hiciera en ‘Zelig’ o ‘Alice’, para poner en tela de juicio la creencia de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Porque, al final, el cineasta lanza un nuevo canto a la vida, al presente y a disfrutar de los pequeños detalles que dan forma a nuestra existencia, como la nueva relación que surge al finalizar la película.

Lo mejor: La conversación entre Gil, Dalí (Adrien Brody) y Luis Buñuel en la que el artista de cadaqués divaga sobre su gusto por los rinocerontes.
Lo peor: Las postales turísticas de París que abren la película.

‘Thor’ o cómo Kenneth Branagh rejuvenece

29 Abril 2011 por Borja Cuadrado

thor-cartel.jpgLa pregunta que todo el mundo se hizo cuando se supo quien sería el director de ‘Thor’ era evidente: “¿Pero qué hace Kenneth Branagh aquí?”. Que el mayor exponente del shakesperianismo en el mundo del cine se pasara a los superhéroes y a las tres dimensiones es una de las mayores revoluciones que uno recuerda.

Pero he aquí que nos encontramos con un Branagh rejuvenecido, alejado de la esencia de sus habituales trabajos, que tienen en Hamlet a su auténtica obra maestra. La Marvel le convenció para rodar la película de su último protagonista de cómic que no tenía su adaptación en la gran pantalla.

Y Thor no defrauda. Branagh luce su visión ‘de época’ en la parte en que el mítico reino de Asgard se erige en protagonista. Sin duda, lo mejor de la película. El comienzo es apoteósico, y a uno le entra la sensación de que va a vivir dos horas épicas e inolvidables.

Para ello, Chris Hemsworth es el encargado de interpretar el papel del mítico Dios del trueno. En verdad, vive de sus músculos. Su labor es más bien discreta, y sin tanto anabolizante, tendría el mismo valor que Thor sin su poderoso martillo.

La parte más controvertida de la cinta se produce con el ‘cruce de formatos’. La parte mitológica tiene la difícil misión de combinarse con escenas del mundo terrenal, que tienen lugar en Nueva México. Es aquí cuando entra en liza Natalie Portman, fresca y brillante, aunque con menor protagonismo que en títulos anteriores.

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Sin embargo, esta ‘fusión’ se antoja necesaria para ampliar el ‘target’ de la película. Branagh es consciente de la dificultad de mantener el nivel narrativo, y por ello intenta no tomársela muy en serio. Una buena dosis de humor salva con solvencia los muebles… aunque decepcionará a los que hayan invertido esos euros de más que cuesta ver una película en 3D.

Traiciones familiares, épica, humor, y por momentos emotividad. Aunque no se hayan leído los cómics, como le ocurre a un servidor,  la película es recomendable.

Lo mejor: tras ver la presentación te crees que vas a ver Avatar

Lo peor: aunque son imprescindibles, los créditos guardan una sorpresa de dudoso gusto

La princesa destronada del country

20 Abril 2011 por María Dolores Sánchez

Que a nadie le engañe la sonrisa angelical de Gwyneth Paltrow. La hija predilecta de Talavera de la Reina se emborracha, baila encima de la barra de un bar ante el beneplácito de heavies sedientos de cerveza fría, vomita y se rebaja para conseguir una segunda oportunidad. La intérprete de ‘Shakespeare in love’ se libera de su imagen de buena chica para dar vida a una estrella que sueña con una segunda oportunidad.

La cineasta Shana Feste (‘El mejor’) firma una obra dedicada desde el primer hasta el último fotograma al lucimiento vocal e interpretativo de Gwyneth Paltrow.

‘Country strong’ o cómo la estadounidense se suelta, por fin, la melena. Todo vale para conseguir una segunda oportunidad. O al menos eso es lo que cree Kelly Carter, la princesa destronada del country con la que Paltrow consigue saltarse la delgada línea que separa lo bueno de lo mejor.

Carter (Gwyneth Paltrow) pasa sus últimos días en un centro de rehabilitación soñando con retomar su exitosa carrera como estrella del country. A su lado, su mánager y compañero sentimental James (Tim McGraw). Al otro, Beau (Garrett Hedlund), un joven vocalista de una prometedora banda de country que rehúye de la fama. Un triángulo amoroso al que al final se añaden tantas aristas por las que la cineasta pasa, en varias ocasiones, de puntillas.

Gwyneth Paltrow en ‘Country strong’ no es la némesis femenina de la interpretación de Joaquin Phoenix en ‘En la cuerda floja’, donde retrataba la fulgurante carrera de Johnny Cash.

No lo es porque aunque Gwyneth Paltwow esté sobresaliente y se salga de los límites que ella misma se ha impuesto en sus películas, la historia en general se desarrolla a trompicones en una vorágine que reincide en clichés y no profundiza en las historias personales de los protagonistas secundarios.

Mención especial a Leighton Meester (’Gossip Girl’), excelente en su papel de digna sucesora de Kelly Carter.

Lo mejor: La interpretación de Gwyneth Paltrow y Tim McGraw, soberbio en el papel de manager y marido.

Lo peor:  A quienes no les guste la música country pueden llegara a aborrecer los números musicales.

La otra historia del conejo de Pascua

15 Abril 2011 por María Dolores Sánchez

Un joven que no quiere crecer busca desesperadamente un empleo que le haga madurar . En el camino, se encuentra con ‘Hop’, el nuevo aspirante a conejo de Pascua que modela su futuro como rock star. Una extraña pareja sometida forzosamente a entenderse a la que Tim Hill, el director de la primera entrega de ‘Alvin y las ardillas’, pone en más de un apuro. Una película que hará las delicias del público infantil. Del adulto, ya es otra historia.

El hijo adolescente del conejo de Pascua no quiere seguir la tradición familiar y opta por cumplir su sueño en la meca del cine. En su aventura por convertirse en un músico de renombre, se topa con Fred (James Marsden), un joven sin motivaciones que busca su futuro a regañadientes.

‘Hop’ aterriza en las salas españolas aprovechando el filón del período de vacaciones para los más pequeños. Animación digital y acción real en una película en la que la combinación de ambas sorprenderá al público más exigente.

El golpe de estado de un polluelo malhumorado, al que presta su voz el archiconocido ‘Doctor House’, y la aparición estelar de David Hasselhoff  haciendo de sí mismo, son dos de los momentos estelares de la película. El resto, un intento descafeinado por extender la tradición del conejo de Pascua más allá de las fronteras de EEUU.

Noventa minutos de entretenimiento  que arrancan con un recorrido por una fábrica de dulces que, sin estar al nivel de la de Willy Wonka, dejará a más de uno con un buen sabor de boca. Porque, en pocas palabras, eso es lo que pretende la película: hacer felices a los más pequeños lanzando algún guiño a los adultos.

Lo mejor: La fábrica de dulces que aparece en las primeras secuencias de la película.

Lo peor:   Te encantará o te aburrirá.  No hay término medio.

La decadencia en 3D de Nicolas Cage

14 Abril 2011 por Borja Cuadrado

furia-ciega-cartel.jpgCon esto de las tres dimensiones, da la impresión de que todas las películas serán buenas. Craso error. Como mucho, se harán más interesantes visualmente… y hasta que se acabe la ‘moda’. Pero mientras tanto, cada cinta en 3D tendrá su aliciente.

Lo que está claro es que los días más brillantes de Nicolas Cage ya quedaron atrás. De lo contrario, no sería de recibo hacer películas así, más propias de Amber Heard, que necesita promocionar su carrera en busca de mejores trabajos.

Milton (Cage), con pasado en la cárcel, está en permanente batalla contra una secta que comanda Jonah King (Billy Burke). Ya le asesinaron a su hija, y ahora tienen secuestrado a su nieto, que va camino de correr la misma suerte en caso de que Milton no lo evite. Para lograr su objetivo, se unirá a la causa la exhuberante Piper (Amber Heard), que ha salido de malas formas de su trabajo como camarera.

‘Furia Ciega’ hace un guiño a la serie B, al estilo de Robert Rodríguez, pero en cutre. Obviamente, el trabajo de Patrick Lussier no llega al nivel de Machete o Grindhouse, pero tiene su gracia. El papel de ‘chulo acabado’ de Cage tiene su toque de gracia, sobre todo si asumes una de las palabras que lo definen: de verdad está acabado (no sólo en la peli).

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Así pues, hora y media de entretenimiento puro, sin mayores pretensiones. Una mezcla de disparos, sexo y humor servirán para consumir sin excesivo brillantez noventa minutos de nuestra vida.

Lo mejor: Las apariciones de ‘El Contable’ (William Fichtner)

Lo peor: Seguir tomándote en serio a Nicolas Cage

‘Piraña 3D’, un circo gore con curvas

25 Marzo 2011 por Borja Cuadrado

pirana-cartel.jpg¿Es posible recomendar una película que es malísima? Estamos ante el ejemplo más claro de dualidad: nadie duda de la ínfima calidad de la cinta… pero a la vez es difícil encontrar a alguien que no reconozca que tiene cierto ‘encanto’.

Y es que Piraña 3D es un recital de despropósitos sin parangón en los últimos tiempos. Alexandre Aja vuelve a dar una lección de buscar el éxito a base de la anarquía cinematográfica y vaya que si lo consigue. No estamos ante Las colinas tienen ojos, precisamente, pero no es necesario.

Por de pronto, estamos ante un remake de lo más peculiar, adaptado a los tiempos que corren. ¿Similitudes con la producción original de Joe Dante en 1978? Vale, que unos animalitos caníbales -y feos de narices- devoran a todo lo que ven.

Por lo demás, Aja forma un circo dantesco. Una combinación de elementos que sirve para disfrutar de 80 minutos muy entretenidos: tetas, culos, cuerpos destrozados.. y alguna que otra sorpresita, muy digna del cine ochentero.

Del reparto, nos quedamos con dos pequeños papeles de Richard Dreyfuss (Tiburón)  y Christopher Lloyd (Regreso al futuro) . Le dan un toque añejo, que el espectador terminará agradeciendo, y que ayudar a entender el enfoque que Aja da a la película.

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Por lo demás, las tres dimensiones se explotan a las mil maravillas en las escenas en las que se muestran los encantos femeninos de las actrices porno que intervienen en la película -y de las que no son actrices porno-. Por lo demás, destacar la sosería de Elisabeth Shue, aunque claramente compensado con su esplendor físico ya rozando el medio siglo. ¡Impresionante!

Una pequeña pista de por dónde van los tiros de esta película. En el pase de prensa, las reacciones de los periodistas fluctuaron de forma brutal: al principio, silencio y tensión. Al final, carcajadas y comentarios casi en alto. Y no es porque el ritmo decayera, sino porque es lo que te pide la dinámica de la obra.

Lo mejor: vean la película y sabrán de qué escena hablo

Lo peor: el aliciente será menor si a uno no le atrae el género femenino

La última pirueta de Aronofsky

18 Febrero 2011 por María Dolores Sánchez

 Natalie Portman se calza unas desgastadas zapatillas de ballet para guiar sus pasos en la carrera hacia los Oscar. De la mano del cineasta Darren Aronofsky(‘El luchador’) la actriz se sumerge en un thriller psicológico en el que bucea en el mundo de la danza a gran escala para despojarse del  aura de eterna lolita que sobrevuela su figura. Portman se desnuda física y emocionalmente para protagonizar su papel más arriesgado desde su interpretación de una streaper en ‘Closer’.

 Aronofski consigue con ‘Black swan’ (‘Cisne negro’) dar otra vuelta de tuerca a su caótico universo. Si en ‘Réquiem por un sueño’ (2000) el cineasta ofrecía la cara más amarga de los sueños con el mundo de las drogas como telón de fondo, en su nuevo largometraje no se anda con medias tintas. El cineasta pone al límite a Natalie Portman (‘V de Vendetta’, ‘My blueberry nights’) en un juego de identidades en el que la actriz brilla como nunca.

Nina (Natalie Portman) es una joven bailarina que consigue el papel principal de ‘El lago de los cisnes’. Una oportunidad que se convierte en una auténtica pesadilla cuando la protagonista, en un intento desesperado por alcanzar la perfección, sucumbe a su papel.

El coreógrafo de la compañía (Vincent Cassel) pone a prueba a una ingenua Nina obligándola a liberar a la bestia interior –el pasional Cisne Negro- que lleva dentro. Dos animales –la inocencia del Cisne Blanco frente a la lujuria del Cisne Negro- compiten en un fiel retrato de las pasiones humanas que lleva a Portman a bailar hasta la locura.

En esta vorágine de dobles personalidades naufraga la sensual Lily (Mila Kunis), la nueva bailarina de la compañía a la que Nina ve como su potencial rival, y Barbara Hershe, excelente en el papel de madre. El temor a ser reemplazada  lleva a la protagonista a confundir la realidad con la ficción, los sueños con los miedos y el éxito con el abandono.

Aronofski, maestro de emociones fuertes, juega con los sentimientos de los espectadores a través de los generosos planos del sufrimiento -y el placer- de Nina.  La cuidada fotografía de Matthew Libatique sumerge al público en un laberinto de espejos,  de ilusiones rotas y de miedos infundados.

‘Cisne negro’ bailará su última función el próximo 27 de febrero, fecha en la que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood hará público si la última pieza del caótico puzzle de Aronofsky merece coronarse con la estatuilla más apreciada.

Lo mejor: La interpretación sobresaliente de Natalie Portman.

Lo peor:  El resto de los actores pierden fuerza al quedar eclipsados por Portman.