La sumisa Jolie en El Intercambio
5 Enero 2009 por Paula Tena
Que Angelina Jolie es una gran actriz nadie lo pone en duda. Pero si unimos bajo el mismo título al nominado al Oscar John Malkovich bajo la batuta de Clint Eastwood, el resultado es al menos llamativo. “El Intercambio”, última película dirigida por el actor, productor y director Clint Eastwood ha conseguido llevar a la gran pantalla una historia real de principios del XX. Cuando Eastwood se lanzó a la dirección de películas muchos no daban un céntimo por él. Aquel actor que deslumbró en la gran pantalla en “La fuga de Alcatraz”, “Harry el Ejecutor”, “El seductor” o “La lista negra” ha sabido hacerse su hueco entre los directores más célebres. Y es que la crítica se volcó con la dirección de “Mystic River” aunque fue la aclamada “Million Dollar Baby” donde se cubrió de gloria. En ella participó como actor, director, productor y compositor de la música. 
“El Intercambio” supone una vez más un paso adelante para el director que se arropa de los mejores para contar una historia real. Un sábado por la mañana en un barrio obrero de Los Ángeles , Christine (Angelina Jolie) se despide de su hijo Walter para ir a trabajar. Al regresar a casa, el niño ha desaparecido en lo que se convierte en el detonante de la historia donde tras meses de búsqueda, la Policía le devuelve a un niño que dice ser su hijo. Tachada de loca e incapacitada, no sólo se enfrentará al supuesto hijo postizo, sino a un sistema policial totalmente podrido donde la Justicia es callar a los que contradicen las órdenes por medio de las pistolas, la cárcel o el manicomio.
Si alguna de las actuaciones hay que destacar es sin duda la de Jolie. Lejos de la imagen a la que nos tienen acostumbrados, en “El Intercambio” juega un papel de mujer sumisa, respetuosa, educada que sólo se enfrenta a la Policía cuando el reverendo Gustav Briegleb, (John Malkovich) que denuncia desde sus micrófonos la extorsión y las tácticas llevadas a cabo por los guardias, le empujan a ello.
Sin lugar a dudas merece la pena estar ante la gran pantalla durante casi tres horas para contemplar como la Justicia, la Policía y los intereses en campaña electoral se pueden aliar para que un error, lejos de subsanarse, se acreciente sólo para no dejar, como vulgarmente se dice, “con el culo al aire” a los de arriba.

