Jude ‘repo’ Law se pasa al tráfico de órganos
5 Agosto 2010 por Sandra LagunaDesde hace un tiempo venimos siguiendo la película ‘Repo Men’ y no sólo porque sintamos debilidad por Jude Law y Forest Whitaker, sino porque la historia nos parece interesante:

En un futuro no muy lejano, la compañía La Union se ha especializado en la venta de carísimos órganos, garantizando su buen funcionamiento y financiando su compra. Lo que no te cuentan es que si te atrasas en el pago, un hombre de la compañía irá a visitarte y la manera en la que recupere el órgano, será cualquier cosa menos sutil.
Aunque hemos de añadir que la crítica estadounidense ha sido dura con ella. En ‘The Hollywood Reporter’ por poner un ejemplo, se decía que ha comenzado ya la cuenta atrás para los premios Razzies (los anti-oscars) al considerar que es un thriller de ciencia ficción sangriento y absurdo. Y otros, como ‘Usa Today’ la han descrito como ejemplo de lo que nunca debe hacerse.
También señalan que bebe directamente de películas como ‘Blade Runner’, ‘La naranja metálica’ o ‘Hijo de los hombres’, mientras que otros, como ‘Chicago Reader’ ven un parecido más que razonable (por decirlo suavemente) con ‘Repo! The genetic Opera’.
Así que, visto que va a ser una película visceral y sangrienta, vamos a hacer hincapié en algo curioso y complicado, la creación de los órganos que recuperan los ‘Repo’.
La página web de la película, que merece una visita, deja un amplio catálogo de las diferentes partes del cuerpo que puedes obtener y está tan conseguida que no me extrañaría que algún incauto hiciera un encargo. Bueno, es improbable pero… ya se sabe, por poder.

En el equipo de diseño de efectos especiales de maquillaje se encontraba Andrew Clement, que no es novato en esto de crear partes realistas del cuerpo humano, ya que trabajó en la serie ‘Urgencias’ durante años.
Para conseguir los órganos, llamados ‘antiforgs’, se utilizó resina epóxica con aluminio y metalizada con una capa cromada, para obtener la rigidez. Para conseguir los moldes se utilizó silicona y el cuerpo de los actores, como modelo.
Conclusión: es una curiosidad morbosa la que nos incita a comprobar lo realistas que han quedado los ‘antiforgs’, aunque si están tan bien hechos como suponemos, nos espera una buena dosis de grima.

Aunque no sea imprescindible para disfrutar del cine saber lo que es el ‘raccord’, ni tampoco nos ayudará a impresionar a los amigos (bueno, igual a alguno), si nos permitirá entender un poco más la lógica interna de las películas.