Blogs

Archivo de Septiembre, 2008

Madrid: megalomanía y crisis

Viernes, 26 Septiembre 2008

El Ayuntamiento de Madrid, el más endeudado de España por las obras faraónicas que emprendió en el pasado cuatrienio, ha tenido que suspender sus inversiones en el presente ejercicio presupuestario por la notoria caída de la recaudación a causa de la crisis económica. Se paraliza, pues, la construcción de equipamientos sociales, aunque –faltaría más- prosiguen las obras más emblemáticas: las del Madrid Olímpico y las del eje Prado-Recoletos, cuya urgencia es en todo caso opinable. La oposición asegura que el recorte afectará como mínimo a 27 instalaciones públicas: escuelas infantiles, centros de mayores, polideportivos, etc. Además, el equipo de Ruiz Gallardón ha dado a entender que será inevitable elevar los impuestos el próximo año. Buen momento para incrementar la presión fiscal.

De aquellos polvos vienen estos lodos. Quienes criticamos en un cierto momento la megalomanía de un equipo municipal que quiso cambiar la faz de la ciudad en una legislatura a costa de enajenar los presupuestos de veinte años vemos ahora cómo la coyuntura nos da la razón. Agotada su capacidad de endeudamiento, el Ayuntamiento no sólo deja de asistir a los ciudadanos con inversiones urgentes e inaplazables sino que contribuye a generar desempleo al aplazar obras proyectadas. 

Pierde, así, el Partido Popular autoridad para proponer recetas contra la crisis. Y para hablar de austeridad.

Carlos Dívar, en el centro de la polémica

Martes, 23 Septiembre 2008

El juez Carlos Dívar, con 28 años en la Audiencia Nacional a sus espaldas luchando contra el terrorismo, apreciado por todos, elegido presidente de la Audiencia por unanimidad de progresistas y conservadores, reconocido por su profesionalidad y discreción, es, sin duda, una buena elección para la presidencia del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial.

Y es plausible que la mayoría política socialista haya renunciado a colocar en el cargo a un magistrado proclive a sus ideas e intereses, con lo que se hubiera asegurado decisiones favorables gracias al voto de calidad del presidente del Consejo, en el que PSOE y PP tienen –no es ningún secreto- nueve consejeros cada uno. Porque los dos nacionalistas votarán, como es lógico, sin plegarse a consignas de los grandes partidos.

Pero dicho esto, reconocida la solvencia del designado y la pertinencia de la designación, hay que manifestar acto seguido la mayor perplejidad por el hecho de que el señalamiento se haya hecho, con todo desparpajo, mediante una notificación de La Moncloa, en la que se hacía constar que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, había decidido nombrar a Carlos Dívar, con el beneplácito del principal partido de la oposición.

Una lectura minuciosa del artículo 122 de la Constitución lleva a la conclusión de que la regulación del Consejo General del Poder Judicial abre un amplio campo a la discreacionalidad puesto que remite a una ley orgánica en lo tocante a su estatuto, incompatibilidades, funciones, etc., pero de ninguna manera se desprende de dicha disposición que incumba al presidente del Gobierno, representante genuino del Poder Ejecutivo, la designación de su presidente.

Con toda evidencia, Rodríguez Zapatero ha querido poner un punto de grandeza en una designación institucional que, como siempre, ha sido un pobre reparto por cuotas de cargos relevantes otorgados a los más afines o en pago a servicios prestados. No han primado la brillantez jurídica, el prestigio profesional ni siquiera el mérito corporativo: los nombramientos son una devolución de favores o una compra de lealtades, según los casos.

Así las cosas, y sin minusvalorar el gesto, poner a Carlos Dívar al frente de una corporación tan politizada es, además de hacerle un flaco favor, pretender tapar un desaguisado con el prestigio de un magistrado independiente que tendrá que soportar presiones exorbitantes y que muy difícilmente conseguirá embridar el regalo envenenado que acaban de hacerle.

Madrugadas parlamentarias

Domingo, 21 Septiembre 2008

Como es conocido, el presidente del Congreso ha convencido a los grupos parlamentarios de la conveniencia de racionalizar la actividad de la Cámara Baja y ha trasladado las sesiones de control  del Gobierno, que se celebraban los miércoles por la tarde, a las nueve de la mañana del mismo día de la semana. Pues bien: la corta experiencia acumulada desde dicho cambio ha demostrado que sus señorías son incapaces de acudir a hora tan temprana a su puesto de trabajo y dichas sesiones son un verdadero desierto. Los periódicos han ofrecido, con ironía e indignación,  fotografías de estos plenos –es un decir- en las que el hemiciclo estaba desierto. Y se han publicado pícaros comentarios de algunos diputados sobre la dificultad que encuentran para alcanzar plenamente sus facultades a estas horas tempranas de la madrugada.

El asunto puede parecer anecdótico pero no lo es. El control del Gobierno por la oposición es un deber sagrado de las minorías, y el afán de ejercerlo al servicio de la comunidad no puede depender de horarios. Y a las nueve de la mañana, muchos millones de ciudadanos llevan ya varias horas en el tajo, generalmente más duro que el de soportar alguna aburrida intervención política.

El desprestigio de la clase política, que es creciente, no proviene de tópicos insanos ni de frívolos prejuicios: es la consecuencia de una observación permanente que ofrece resultados deplorables. Esta resistencia de los diputados a ponerse al frente del país con la dedicación que exige la representación que ostentan es el resumen de una indigencia moral e intelectual que debe ser apresuradamente corregida. 

El Constitucional se defiende

Viernes, 19 Septiembre 2008

Por primera vez en su historia, el Tribunal Constitucional ha defendido por escrito su actuación en el caso del Estatuto de Cataluña, frente a las acusaciones de premiosidad por no haber resuelto el asunto más grave que tiene pendiente en un plazo razonable de tiempo. En síntesis, el TC atribuye su demora a la pugna política suscitada por la nueva carta autonómica catalana, que se ha materializado en forma de numerosos recursos de inconstitucionalidad, y por el inadmisible cruce de recusaciones, algunas verdaderamente fraudulentas, que tuvo lugar para tratar de romper los equilibrios internos del Tribunal.

Tiene razón el TC en sus alegaciones, que son ciertas y respetables. Pero conviene añadir acto seguido que el Tribunal Constitucional no estaría metido en estos jardines si todos sus miembros se hubiesen negado desde el mismo momento de su designación a someterse al dictado de los partidos, a aceptar la disciplina impuesta por quienes los propusieron, a convertir el Constitucional en un pequeño parlamento, trasunto del Parlamento grande, como si la interpretación de las leyes tuviera que depender de la tonalidad ideológica de los hermeneutas.

Los políticos no han estado, en fin, a la altura de las circunstancias, pero los magistrados del TC, tampoco.

Díaz Ferrán y la ley del embudo

Jueves, 18 Septiembre 2008

La frase no estaba sacada de contexto como ha insinuado benévolamente algún miembro del principal partido de la oposición: el presidente de los empresarios españoles, el liberal Gerardo Díaz Ferrán, últimamente atribulado por las disensiones internas en el seno de su organización (hay quien piensa que sus conveniencias personales podrían estar chocando con los intereses generales del empresariado), ha reclamado pura y simplemente “un paréntesis” en la economía de mercado para atajar la crisis.

Está bien claro: durante las épocas de bonanza, los empresarios que se identifiquen con esta demanda exigirían plena libertad mercantil, baja regulación y escasa presión fiscal para que haya fuertes beneficios que son la clave del desarrollo empresarial, pero en épocas de crisis quieren que seamos todos los ciudadanos quienes a escote y mediante el sector público financiemos sus pérdidas.

 Algo falla en este razonamiento del ínclito especialista en la ley del embudo, y así lo han visto algunos horrorizados afiliados a la CEOE que empiezan a creer que se les viene abajo el ímprobo esfuerzo que han realizado los virtuosos empresarios españoles en las últimas décadas para reivindicar su papel y mejorar su imagen, absurdamente afectada por anacrónicos recelos.

Sea como sea, este gobierno, que por cierto es socialdemócrata, ya ha habilitado generosas líneas de financiación en el Instituto de Crédito Oficial para socorrer a las empresas poco previsoras. Ahora sólo le falta a Díaz Ferrán pedir que resucite el INI.  

Indignante filtración

Mircoles, 17 Septiembre 2008

Una de las características principales de la madurez y de la solvencia democráticas es la posibilidad de distinguir entre lo público y lo privado, nítidamente diferenciados por un criterio estricto. Y también, la capacidad de las instituciones para mantener las zonas de sombra, lo discreto y lo secreto. Aunque sea siempre difícil discernir qué ámbitos del Estado han de quedar bajo reserva –otra característica de tales sistemas pluralistas es la transparencia-, es claro que la defensa de ciertos intereses nacionales –he dicho nacionales, no partidistas o grupales- requiere discreción y sigilo.

Aquí, estos conceptos no están ni siquiera establecidos. Con frecuencia se ha querido tapar mediante un tupido velo lo que debía publicarse, y es bien conocido que las comisiones de secretos oficiales de nuestro Parlamento tardan en divulgarse lo que el parlamentario en contárselo al periodista de cabecera. Y acaba de producirse un caso de insolvencia resonante: la filtración de un borrador provisional que resume el resultado de las investigaciones que se llevan a cabo sobre el accidente de un avión de Spanair el pasado 20 de agosto en Barajas, con un saldo trágico de más de 150 víctimas.

El esperpento de ver en las portadas de los periódicos el contenido del informe y aun en numerosas páginas de Internet el facsímil del borrador en cuestión habrá divertido a todo el orbe, que ve cómo una vez más este país incurre en el ridículo de la inmadurez. Que el venerable Ministerio de Fomento sea incapaz de guardar reserva de un documento colectivo aún inacabado en el que participan –se supone- ilustres expertos de acreditada valía parecería una broma si no estuviéramos hablando de una tragedia.

Los pilotos se han indignado, lógicamente, porque está en juego la reputación de unos compañeros, que se delataron a sí mismos de buena fe al permitir que se grabara su quehacer profesional, con el fin –se supone- de prevenir otras catástrofes gracias a la experiencia de las anteriores. Pero más indignada debe estar todavía la opinión pública al asistir a este colosal desmadre, que arruina honras y sociedades anónimas sin el menor reparo.

El Gobierno lanza un programa alternativo

Lunes, 15 Septiembre 2008

La operación no ha sido dibujada como tal ante la opinión pública pero es fácil de divisar a poco que se eleve el punto de vista: el Gobierno socialista, que había planeado que esta legislatura sería sobre todo la de pacífica consolidación y desarrollo de las grandes reformas realizadas durante el pasado cuatrienio, ha tenido que aceptar la cruda realidad de la crisis económica, que nos priva de recursos para efectuar tales desarrollos con la generosidad que sería precisa. Y, dado que habrá que machar mucho más despacio en aquella dirección onerosa, el Ejecutivo de Zapatero se propone a desarrollar un programa alternativo de reformas baratas que probablemente el PSOE había aplazado hasta la siguiente legislatura. Dicho programa, que imprimirá de nuevo un carácter radical al Ejecutivo, fue ya insinuado en el XXXVII Congreso Federal del pasado julio, y algunas medidas han sido ya puestas sobre la mesa.

Las cuatro actuaciones más relevantes tienden a acentuar la laicidad del Estado: ley de plazos para el aborto en sustitución de la actual despenalización en ciertos supuestos; debate sobre la eutanasia y los cuidados paliativos; ley de libertad religiosa, que limitará las expansiones públicas de los diferentes credos y acentuará la neutralidad de las instituciones; confección de un censo de ‘desaparecidos’ –fusilados- del franquismo y rescate material de víctimas

Algunas de estas propuestas no están en el último programa electoral del partido del gobierno, por lo que se podría cuestionar su legitimidad (el programa es un contrato con los electores, por lo que su desbordamiento es cuando menos polémico). En otro sentido, sin embargo, las posiciones del PSOE son conocidas, la reforma de la normativa del aborto estaba de hecho en el programa del 2004 y pocos votantes de ese partido se habrán sorprendido por dichas decisiones. Sea como sea, la crisis está mediatizando no sólo la economía sino también la política

De cualquier modo, Zapatero ha tenido suerte con el calendario: si se cumple el pronóstico de que en 2010 se habrá superado la adversidad, este gobierno tendrá todavía dos años para remontar el declive y regresar a las posiciones originarias de mayor moderación y más rápido desarrollo del estado de bienestar.  

USA-Europa: el mundo al revés

Domingo, 14 Septiembre 2008

Un informe de Goldman Sachs publicado recientementey traído a la prensa española por algún periódico pone de manifiesto la paradoja antihistórica de que, en reacción a la crisis económica que nos embarga, en tanto los Estados Unidos ha adoptado un cúmulo de medidas intervencionistas para hacerle frente, Europa ha emrendido una política económica muy tímida y demasiado poco estatalizadora. Los roles se han cambiado: Norteamérica importa los ecos del antiguo consenso socialdemócrata de los años setenta y ochenta en Europa, y el Viejo Continente, converso al liberalismo ortodoxo que ha sido plasmado en los Pactos de Estabilidad y Crecimiento sobre los que se sostiene el euro, opta por la inhibición del Estado, por la inacción de lo público.

“Estados Unidos ha reaccionado a la crisis pasándose al intervencionismo, mientras las reacciones en Europa han sido más tímidas”, dicen los economistas que han redactado el informe de Goldman. El resultado final es concluyente: “La falta de impulso político explica las divergencias en el crecimiento de EE UU y la eurozona“. A un lado del Atlántico, la Administración Bush ha practicado fuertes recortes de tipos de interés, inyecciones masivas de liquidez para salvar la banca, rescates públicos de grandes entidades financieras y ambiciosos paquetes de ayudas fiscales. En otras palabras, un férreo intervencionismo público para sortear las turbulencias tras años y años de sermones sobre las bondades del libre mercado. En la ribera europea, apenas nada. Resultado: la economía de EE UU, origen y principal foco de contagio del huracán financiero, capea el temporal con un crecimiento del 3%, mientras la Eurozona flirtea peligrosamente con la recesión. Esa es la síntesis de la situación para Goldman Sachs, pero también para los grandes ‘think tanks’ neoconservadores. Así por ejemplo, “El País” ha mencionado la opinión de Desmond Lachman, economista del American Enterprise Institute (AEI)”: Europa ha sido demasiado estricta, demasiado rigurosa en su política económica y va de cabeza a la recesión….”.

Tras las primeras reacciones de estímulo a la liquidez de los mercados financieros, que tanto el BCE como la Reserva Federal realizaron al comienzo de la crisis de las hipotecas basura y la consiguiente alarma, todo ha sido distinto a ambos lados del Atlántico. La política fiscal para estimular la demanda interna sólo se ha utilizado en USA (y en España, los célebres 400 euros); apenas en Estados Unidos se ha salido al rescate de las instituciones de crédito (pequeñas actuaciones de esta índole han tenido lugar en Alemania y Reino Unido). Y en tanto la FED bajaba rápidamente los tipos del 5,25 al 2, el BCE los subía del 4 al 4,25, lo cual, según algunos analistas, provocaba “una restricción monetaria adicional en un momento de fuerte restricción crediticia…”

Todo esto produce perplejidad en quienes la única certidumbre que tenemos es la de que los economistas son mucho más expertos en explicar  por qué han equivocado el diagnóstico que en señalar el camino adecuado.  Frente a la prudencia del Gobierno y de la oposición españoles -austeridad, reducción del gasto, etc.- el informe de Goldman Sachs afirma que nuestro país aún tiene margen para el estímulo fiscal por su baja deuda pública, al igual que Alemania, mientras Francia e Italia tienen cerrada esta vía. Además –se añade-, la economía española responde bien a estos estímulos…

En definitiva, es una ironía del destino que quienes inventaron la economía de mercado (o, más propiamente, la heredaron de sus mayores británicos y la desarrollaron hasta sus últimas consecuencias) están ahora rescatando bancos quebrados por más de 230.000 millones de dólares, cuando aquí, en nuestros países que han llegado a tener poderosos sectores públicos, sería impensable salvar una empresa privada con dinero público.

Quizá, como a tantos conversos al liberalismo, lo que nos pasa es que al adquirir las nuevas convicciones lo hemos hecho con rigidez fundamentalista. Ser liberal, en economía y en la vida, debe suponer también ser flexible. Y a los europeos es esa flexibilidad pragmática y acomodaticia la que nos falta.   

De un monolingüismo a otro

Viernes, 12 Septiembre 2008

Cuando el catalán estaba proscrito en Cataluña o encontraba dificultades políticas para ser utilizado como vehículo intelectual, quienes lo aprendieron porque era su lengua materna no llegaron con frecuencia a dominarlo como auténtica lengua de cultura. Y aquella habla autóctona decayó, perdió riqueza lexicológica y descendió el número de los hablantes que sabía escribir en aquel idioma. Hubo en aquellos años de la dictadura escasa producción literaria en catalán porque había pocos escritores en catalán y porque la iniciativa editorial, más o menos tolerada, fue siempre objeto de controles y presiones limitantes.

Aquella situación debía acabarse definitivamente con el reconocimiento jurídico y social del rico bilingüismo, de la igual eminencia del catalán y el castellano, sobrevenido todo ello con la democracia constitucional.

Y sin embargo, la situación es otra: cada vez resulta más frecuente que los mensajes en castellano desde Cataluña muestren claramente la decadencia de esta lengua en el Principado. Hoy mismo, el director de uno de los grandes medios de comunicación de Cataluña, en una gacetilla de menos de 300 palabras, ha escrito “incerteza” por “incertidumbre” (aquél es un arcaísmo aceptado por la RAE pero totalmente fuera de uso) y “mirar de mantener” por “procurar mantener”, en ambos casos por una errónea traducción literal del catalán. Cuando tales dislates llegan a ser habituales, es que la lengua de cultura ya no es, en Cataluña, el castellano sino el catalán. No hemos pasado del monolingüismo al bilingüismo sino de un monolingüismo a otro. Infeliz inversión, que no es dramática pero que da idea de un evidente error de planteamiento que empobrece a Cataluña y a los catalanes.

 

Crisis: la inexistente disputa PSOE-PP

Jueves, 11 Septiembre 2008

Afortunadamente, después de muchos rodeos, la opinión pública ya conoce con notable precisión cuál será la política económica del Gobierno para minorar los efectos de la crisis económica y cuál la opción alternativa planteada por el PP. Como parece natural, las propuestas del PSOE tienen un cierto tufo socialdemócrata e incluyen el mantenimiento de las principales políticas sociales así como algunos guiños a los menos favorecidos (subida de las pensiones mínimas en un 6%), en tanto las del PP muestran un halo liberal, que incluye tanto una leve bajada de la presión fiscal dirigida a las pymes como una mayor austeridad en el gasto público y algunas ayudas directas, por ejemplo la que afectaría a las familias endeudadas con créditos hipotecarios.

Está bien esta caracterización, por cuanto de este modo se puede establecer un cierto debate bipolar que facilita la fiscalización del Gobierno y el estímulo a la acción pública frente a la adversidad. Pero si se araña bajo la superficie de las apariencias, se llegará a la conclusión, también benéfica, de que en realidad no hay diferencias significativas entre el camino que proyecta Solbes y el que sugiere Montoro, entre los anuncios del atribulado Zapatero y las demandas y exigencias del eufórico Rajoy, que ha encontrado en la coyuntura la gran herramienta para hacer oposición y desgastar al poder.

Veamos el detalle: un periódico de Madrid, cercano a las tesis de Rajoy, ha criticado a Zapatero por haber decidido que el gasto público no financiero del Estado no crezca en los próximos Presupuestos más del 3,5%,  “lo cual resulta un recorte muy insuficiente”. Pero es que el recorte que propone el PP no va mucho más allá: es hasta el 2%. No parece creíble para la atribulada opinión pública que con un crecimiento del gasto del 3,5% vayamos a estrellarnos y que con el del 2% vayamos a salir airosos del pozo.

Por lo demás, Rajoy y Zapatero han coincidido en la conveniencia de que las políticas encaminadas a la salida de la crisis contribuyan también hacia el anhelado cambio del modelo de crecimiento, hacia una economía del conocimiento que aporte competitividad, basada en el I+D, la innovación y el valor añadido, de forma que el sector exterior sustituye lentamente a la demanda interna como motor del crecimiento. Lógicamente, los dos líderes piensan que cada uno de ellos es el más hábil para estimular este cambio, pero los ciudadanos sabemos detectar sabiamente la verdad.

Igualmente, y aunque no se percataran del todo de ello, los dos líderes llevaban escrito en sus discursos respectivos la conveniencia de llevar a cabo diligentemente grandes reformas estructurales –liberalizadoras-de los principales sectores de actividad, desde distribución a aeropuertos, pasando naturalmente por la trasposición de la Directiva de Servicios de la UE que obliga a revisar más de 80 leyes y 270 decretos de nuestra legislación. Podrá hallarse matices en el cómo pero difícilmente en el qué.

En suma, estamos ante una crisis sobrevenida desde el exterior, que nos ha encontrado con un sector inmobiliario muy recalentado y al borde del estallido de la burbuja, pecado capital que ha de ser imputado a partes iguales al PSOE y al PP, y que nos ha llenado de perplejidad. Infortunadamente, nadie tiene la receta mágica para eludir el mal trago, por lo que los ciudadanos no tendremos más remedio que conllevarlo con paciencia, además de con sangre, sudor y lágrimas. Eso sí: que cese la demagogia en los debates, porque sólo sirve para encrespar más los destemplados nervios de quienes ya son víctimas de la crisis o empiezan a sentir su aliento en el cogote.