Blogs

Archivo de Abril, 2009

La gripe española

Mircoles, 29 Abril 2009

Hasta los profanos somos capaces de advertir que la mal llamada “gripe española” de 1918, que causó 40 millones de muertos en todo el mundo (la Primera Guerra Mundial, concluida aquel año, se saldó con nueve millones de víctimas) y provenía de una cepa aviar –la H1N1, idéntica a la detectada en México-, se desarrolló en un escenario sanitario que en nada puede compararse al actual. Las comparaciones de la OMS son, pues, además de innecesariamente alarmistas,  claramente exageradas.

La primera oleada de aquella gripe fue benigna; la segunda, que se desencadenó en Brest el 22 de agosto de aquel año, fue la más perniciosa: provocaba una neumonía que, al no poder ser tratada en la época, causaba la muerte en 48 horas. Se expandió a prácticamente todo el mundo, a través de los puertos y de las vías terrestres de comunicación.

El precedente, sobrecogedor, ha de servir de aviso para que las autoridades sanitarias adopten una estrategia adecuada. Pero sería absurdo sembrar una alarma infundada. Hoy, la medicina tiene respuestas para esta enfermedad, por lo que parece más importante preparar la batería de medidas que puedan adoptarse que dejarse arrastrar por el temor irracional.

Cambios de chaqueta

Martes, 28 Abril 2009

La política no es, no puede ser, una actividad de ida y vuelta sin condicionamientos. La política democrática, que es una responsabilidad que se contrae con la ciudadanía, plantea obligaciones inexorables, y entre ellas que el regreso a la actividad privada, si se produce, ha de ser despaciosa y, por descontado, en ámbitos que no colisionen sospechosamente con la anterior dedicación.

Por decirlo más claro, y al margen de lo que impongan las normas legales de incompatibilidad, es antiestético y perturbador que un juez que se convierte en diputado y secretario de Estado regrese a la judicatura sin solución de continuidad. También lo es que un asesor áulico del presidente del Gobierno se convierta en presidente de una patronal que solicita apresuradamente un abaratamiento del despido. Y, por supuesto, tampoco es éticamente legítimo que un periodista que ingresa en la política retorne al oficio como si su chaqueta fuera reversible.

No se puede pasar de un lado a otro de la barra sin una transición. Y en algunos casos, ni siquiera con ella.

Francia

Lunes, 27 Abril 2009

La visita de Sarkozy, activo y brillante presidente de Francia, ha reactivado como es normal la tormentosa pasión existente entre nuestros países, contiguos y distantes, cómplices y rivales, perpetuamente competitivos y cargados de historia. Durante los dos últimos siglos, Francia ha sido para la intelligentzia española el gran referente de la modernidad, de la cultura, del progreso, de la laicidad, del racionalismo. Hoy, la relación está más equilibrada y los vínculos de amistad son más sinceros, si bien España, por su condición periférica con respecto a Europa y apendicular respecto a Francia, mantiene aún en cierto sentido una posición excéntrica frente a París, que nos genera cierta dependencia objetiva.

El problema de ETA ha sido determinante en esta relación durante el último medio siglo, y, curiosamente, el desarrollo de ese combate ha descrito con exactitud la situación del nexo Madrid-París. La España de la Transición tuvo que pelear con Giscard d’Estaing para arrancar la colaboración francesa en la lucha antiterrorista, mientras París nos miraba con escéptica superioridad; con Mitterrand no fueron las cosas mucho mejor, aunque el patriarca socialista mejoró la cooperación. A partir de 1995, cuando España ya era en Europa una ‘potencia media’ y la democracia española se había consolidado a ojos vista, Chirac imprimió un sesgo muy positivo al combate contra ETA. Hoy día, con Sarkozy en El Elíseo, la cooperación es total e incondicional. Se han perdido treinta años pero nunca es tarde si la dicha es buena.

La cooperación antiterrorista, franca y abierta, describe a la perfección unas relaciones diplomáticas sin problemas. Prueba de ello es que la cumbre bilateral propiamente dicha durará apenas un par de horas. Lógicamente, no se hablará de las pequeñas diferencias entre ambos países en materia de política exterior –la distinta posición con respecto a Turquía, por ejemplo- ya que, tras la deriva atlantista de Aznar, estamos ya donde solíamos, junto a París y Bonn en los grandes trazos de nuestra alineación. Y es una lástima que no se aproveche este encuentro, en el que se hace exaltación de la amistad recíproca, para avanzar en los acuerdos de integración territorial entre nuestros dos países que todavía están por definir.

Ante la visita de Sarkozy, apenas la prensa periférica ha recordado que Francia y España están desarrollando con presteza el eje de comunicación atlántico. La “Y” vasca será la articulación central del corredor Algeciras-Sevilla-Madrid-Vitoria-Hendaya-Burdeos-París. Pero muy poco se ha avanzado en el eje mediterráneo, yo no sólo por culpa de Francia: el Estado español ni siquiera se ha planteado el AVE Valencia-Barcelona, elemento fundamental del otro eje Málaga-Murcia-Valencia-Barcelona-Montpellier-Lyon-París, que resultaría decisivo para el desarrollo de la franja mediterránea, extraordinariamente activa. De momento, Francia va muy despacio en el desarrollo del tramo Porbou-Lyon, que se encuentra en fase de información pública. Asimismo, Francia ha paralizado de momento las otras dos vías de penetración: el corredor navarro Pamplona-Foix y el eje central aragonés Zaragoza-Toulouse-París.

El interés en la construcción de estas infraestructuras es desigual, puesto que aunque benefician a los dos países, son particularmente vitales para España, que acentúa con ellas su europeidad política y económica. De aquí que tenga que ser Madrid el que presione para acelerar este anclaje europeo. No deberíamos dejar pasar ni ésta ni ninguna otra oportunidad de hacerlo.

Nadie es profeta en su tierra

Viernes, 24 Abril 2009

Juan Marsé, uno de los más grandes narradores vivos de nuestro país, catalán que escribe en castellano, recibió ayer el Premio Cervantes, y hoy es objeto de un cálido homenaje de la inmensa mayoría de los medios de comunicación. Con la excepción notoria de los de su tierra de origen, Cataluña, que le han hecho un ostensible y llamativo vacío. Es muy significativo que, en tanto este hito cultural aparece en casi todas las portadas de la prensa de información general, los grandes medios de Cataluña relegan el asunto a remotas secciones del interior.

Marsé escribe en castellano –lo ha dado a entender en su discurso de aceptación del premio- no por una elección consciente sino porque en sus años de aprendizaje, en los  cincuente, el castellano era la lengua de cultura en Cataluña, mientras el catalán permanecía inicuamente proscrito por la dictadura. Pero a pesar de ello, la intelligentzia de Cataluña le niega el pan y la sal. Para la opinión ilustrada, Marsé es un apátrida en su propia tierra.

Este dislate debería promover una reflexión introspectiva. Cataluña tendría que preguntarse si el catalanismo legítimo no ha degenerado en sectarismo localista y aldeano. Si la reacción al uniformismo totalitario de antaño no se ha convertido en un oscuro fascismo que proscribe, veta y calla a quien no forma parte del rebaño.

La audacia del FMI

Jueves, 23 Abril 2009

El Fondo Monetario Internacional, que tiene supuestamente un gran plantel de economistas bien pagados, no fue capaz de prever la gran crisis económica global que nos agrede hasta que la tuvo encima. Sería divertido hurgar en las hemerotecas para desenterrar aquellos diagnósticos cargados de suficiencia en que se nos aseguraba que estábamos ante una simple desaceleración que en modo alguno derivaría en recesión.

Y pese a este naufragio, del que nadie ha exigido cuentas –después de todo, las ciencias sociales no son ciencias exactas-, el FMI insiste en sus pronósticos. Ahora, según el FMI, España no volverá a crecer al 2% anual hasta el ¡2014! Bien entendido que –aclaran los expertos- tal previsión podría revisarse en cualquier momento.

Se entiende mal tanta audacia, que proviene de un organismo que debería saber que la economía es, ante todo, un estado de ánimo. ¿A qué conduce deprimir a la opinión pública de esta forma cuando es una locura objetiva hacer predicciones para dentro de un lustro y nadie sabe a ciencia cierta ni siquiera qué ocurrirá dentro de un par de meses?

Montesquieu

Mircoles, 22 Abril 2009

Los políticos aceptan trajes de las tramas corruptas y los tribunales les miran con benevolencia; los jueces sancionados por haber aceptado cohechos solicitan y obtienen el reingreso en la carrera judicial; los policías municipales encarcelados por mafiosos aspiran a recuperar el mando perdido y nadie les planta cara con la firmeza necesaria; el tesorero de un partido político sospechoso de corrupción vive ostensiblemente por encima de sus posibilidades y es mantenido en el cargo; el eurodiputado mencionado en los sumarios de tráfico de influencias repite en las listas electorales; los políticos se espían unos a otros con dinero público y las ulteriores investigaciones quedan en agua de borrajas… 

Montesquieu describió con mano maestra ese clima irrespirable: “No son sólo los crímenes los que destruyen la virtud, sino también las negligencias, las faltas, una cierta tibieza en el amor de la patria, los ejemplos peligrosos, las simientes de corrupción; aquello que no vulnera las leyes, pero las elude; lo que no las destruye, pero las debilita”. Deberíamos controlar esta ostensible decadencia…

Miedo escénico

Martes, 21 Abril 2009

Las cosas iban bien en el Partido Popular: Rajoy había logrado imprimir un aura de moderación y centrismo que otorgaba respetabilidad al partido, los resultados electorales del 1-M fueron magníficos en Euskadi y en Galicia, las expectativas en las europeas del 7-J eran inmejorables, y ni siquiera los episodios de corrupción, bastante bien gestionados, habían lesionado su crédito… Pero los populares deben haber sentido miedo escénico ante este panorama espléndido, y han decidido llamar a Aznar para que ponga imaginación en el caos.

Y, en efecto, el ex presidente ha irrumpido con ímpetu a explicar que lo que debe hacerse ante esta inclemente crisis económica no es mantener a los parados mediante subsidios sino dejarlos a la intemperie, a experimentar la marginalidad y el hambre física, porque no hay mejor medio de lograr que busquen desesperadamente trabajo hasta conseguirlo.

Y así, con esta crítica genérica al estado de bienestar europeo, se ha restaurado el sagrado orden conservador. No es seguro que Aznar haya logrado aún destruir el esfuerzo derrochado por Rajoy en los últimos meses pero hay que reconocerle que está en camino de conseguirlo.

Semana catalana

Lunes, 20 Abril 2009

Esta semana es clave en la relación entre la Generalitat y el Gobierno central, considerablemente distanciados por el creciente retraso en la financiación autonómica y –no es ningún secreto- por la escasa sintonía existente entre Zapatero y Montilla. De hecho, el presidente del Gobierno no ha regresado a Cataluña desde que en julio el presidente catalán le espetó aquella singular bienvenida: “Te queremos, José Luis, pero queremos más a Cataluña”.

En efecto, mañana se entrevistan en Barcelona Montilla y Chaves, en el primer viaje de éste a la periferia después de haber sido investido con la tercera vicepresidencia. Y a lo largo de la semana viajará también a Cataluña el flamante ministro de Fomento José Blanco, a quien sin embargo no se le ha aceptado que gire su visita de trabajo el jueves, como pretendía, ya que es el día de Sant Jordi, festivo en el Principado. Mariano Rajoy, por cierto, sí estará en esta fecha en la recepción que la Generalitat ofrece en el Palacio de Pedralbes.

Los intereses respectivos de ambos gobiernos convergen en este momento, en que se han allanado  las dificultades que imposibilitaban el acuerdo. En efecto, tras las elecciones vascas que han forzado al PNV a pasar a la oposición y la consiguiente irritación de los nacionalistas por esta causa, la satisfacción de Cataluña se ha convertido en cuestión vital para Zapatero ya que en el Congreso de los Diputados necesita imperativamente el apoyo de ERC y de IU, así como la condescendencia (al menos) de CiU. Asimismo, la marcha del riguroso Solbes, guardián estricto de las arcas del Estado y de la ortodoxia presupuestaria, y la llegada de Elena Salgado en su lugar facilitarán la mayor generosidad de Madrid hacia las autonomías. 

El nombramiento de Chaves y sobre todo la elevación del rango de la política territorial no han sido del agrado de los catalanistas; el actual presidente  del PSOE es considerado un jacobino (pese a que el nuevo Estatuto de Andalucía se parece mucho al catalán) y su llegada a la tercera vicepresidencia se ha interpretado como un intento de homogeneización de la “España plural”. Sin embargo, los recelos cederán si se concierta un buen modelo de financiación. Como es sabido, las exigencias catalanas obligarían a una financiación adicional total del sistema de entre 8.000 y 11.000 millones de euros, según las fuentes. Veremos si el Gobierno llega o no a estas cuantías. La llegada de Blanco en lugar de Álvarez sí ha complacido a los partidos catalanes, que ya tienen a punto su abultada lista de demandas: aeropuertos, puertos, cercanías… La lista ocupaba ayer una columna entera de “La Vanguardia”.

Por añadidura, llegan desde el Tribunal Constitucional noticias más esperanzadoras que las que anunciaban hace semanas que pintaban bastos para el Estatut. Con toda probabilidad, en un mes o dos llegará una sentencia interpretativa que salvará la constitucionalidad del texto aunque forzará una lectura restrictiva del mismo. Si se confirma este pronóstico que otorgará estabilidad institucional al régimen catalán y se consigue en mayo un acuerdo general de financiación en el Consejo de Política Fiscal y Financiera, Cataluña podría entrar en una senda de normalidad que abandonó desde que Maragall lanzó al Principado en 2003 a la ardua y quizá innecesaria prueba de la reforma estatutaria, lo que dio lugar a un proceso descabellado que ha costado mucho embridar y racionalizar. 

MAFO: avisos pertinentes

Viernes, 17 Abril 2009

El gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez –MAFO para los iniciados-, ha causado un importante revuelo al demandar el pasado miércoles, en su intervención ante la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo, un retraso de dos años en la edad de jubilación obligatoria. El ministro de Trabajo, Corbacho, y los sindicatos ya se han ocupado de responderle cumplidamente, aunque con escasos argumentos. Pero el responsable de controlar nuestro sistema financiero desarrolló un temario mucho más amplio que no ha tenido tanto eco y que nuestra ocupada clase política parece haber echado a humo de pajas: MAFO lanzó en la misma intervención una seria advertencia contra la política expansiva que parece haber adoptado el renovado Gobierno, ya libre de la férrea disciplina impuesta hasta ahora por Solbes. “El recorrido al alza del déficit público –dijo el gobernador- no puede ser ilimitado en la situación actual”. Y concluyó la advertencia con una recomendación impecable: “los compromisos con las reglas fiscales de medio plazo establecidas en el Pacto de Estabilidad a nivel europeo y en las leyes de estabilidad presupuestaria a nivel nacional siguen siendo la mejor guía para gestionar la política fiscal”.

Es opinable que sea éste el momento para revisar nuestro sistema de pensiones, y desde luego es impertinente alarmar ahora también a los pensionistas, por más que resulte inevitable a medio plazo, para asegurar la sostenibilidad del sistema, no sólo retrasar la jubilación sino también ampliar el plazo de cómputo de las pensiones, como ya han hecho por otra parte muchos países europeos con modelos análogos al nuestro. Lo que sí es sin duda acertado es lanzar al Gobierno algunos recordatorios sobre la necesidad de mantener el gasto público dentro de ciertos límites si no se quiere provocar una auténtica catástrofe.

El temor no es infundado. La marcha de Solbes y la designación en su lugar de Salgado –una ministra de menor peso, incapaz de regatear con Zapatero- y el anuncio de la inminencia de un pacto de financiación autonómica hacen sospechar que el acuerdo se logrará por el procedimiento de ampliar considerablemente las cuantías manejadas hasta el momento para este fin (la horquilla era entre 8.000 y 11.000 millones de euros). Asimismo, el ímpetu con que José Blanco, flamante ministro de Fomento, ha comenzado a enunciar nuevos proyectos hace temer que el gasto de este Departamento sobrepase con creces este año los 18.000 millones de euros que tiene presupuestariamente consignados. Finalmente, el anuncio de nuevos subsidios para los parados que hayan agotado la prestación sugiere que también por esta vía se incrementará el déficit.

Previsiones fundadas anuncian ya que el déficit público de este año alcanzará el 8% del PIB, cuantía que no debería sobrepasarse bajo ningún concepto, no sólo porque en un par de años tendremos que regresar a los límites impuestos por el Pacto de Estabilidad –el 3%- sino también porque ir más allá nos obligaría a aplicar políticas restrictivas en una fase todavía recesiva o de estancamiento, lo que retrasaría años nuestra recuperación. 

Tiene sentido –como dice Fernández de la Vega- que en esta hora ingrata no se pidan sacrificios adicionales a los ciudadanos. Pero sería absurdo que no se tuviera una visión panorámica de la crisis y que no se actuase con el debido rigor. En este sentido, el papel de MAFO en la crisis es impecable.

“Lehendakari”

Mircoles, 15 Abril 2009

El Partido Nacionalista Vasco ha insinuado que Patxi López no debería utilizar el título de lehendakari cuando acceda a la presidencia del Gobierno vasco. Evidentemente, en boca de los nacionalistas, semejante insinuación es despectiva: un no nacionalista desacreditaría el nombre que ya lucieron José Antonio Aguirre y Jesús María de Leizaola.

Pero quizá tengan razón quienes respiran hoy por los poros del resentimiento. El término ‘lehendakari’ es un neologismo del euskera que significa literalmente “primer secretario”. Viene de “lehen” (primer) e “idazkari” (secretario). Y fue acuñado en unos tiempos en que el liderazgo contenía ingredientes carismáticos en los fascismos europeos (los términos “führer”, “duce” o “caudillo” aplicados al jefe de Estado o de Gobierno son de la época).

En vasco, “presidente” es “presidente”, por lo que quizá fuera sensato que el nuevo jefe del Ejecutivo de la comunidad autónoma utilizara la palabra más adecuada. También esta mudanza podría formar parte de la deseada normalización.