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Archivo de Junio, 2010

Ley de Libertad Religiosa

Lunes, 28 Junio 2010

Para los conservadores es prescindible y sectores progresistas han empezado a dudar de la conveniencia de promulgar una nueva ley de Libertad Religiosa, como quiere el Gobierno. Y las dudas se han incrementado al conocerse que los primeros borradores tan sólo pretenden equiparar todas las confesiones religiosas en lugar de incidir en la aconfesionalidad del Estado. En definitiva, parece que se pretende lograr el laicismo no mediante la separación entre lo público y el hecho religioso sino a través de la multiconfesionalidad. Un disparate.

 

La aconfesionalidad del Estado español tropieza, como es sabido, con el obstáculo de la propia Constitución, que cita expresamente a la Iglesia Católica al ordenar a los poderes públicos la cooperación con todas las confesiones. Y esta posición privilegiada se plasma en los acuerdos con la Santa Sede, que nadie se atreve a poner en cuestión y que encierran graves anacronismos. Así las cosas, parece claro que, o se acomete una reforma muy profunda de la legalidad vigente, o mejor será dejar las cosas como están. No vaya a ser que, mediante esta dudosa norma, terminemos crispando a todo el mundo para regresar simplemente al origen de la perturbación.

Más crisis, menos delincuencia

Mircoles, 23 Junio 2010

La crisis económica influye, obviamente, en el comportamiento social, que queda reflejado en los análisis sociológicos. Y así, acabamos de conocer que, de un lado, ha caído sensiblemente la natalidad en 2009 –la decisión de tener hijos se supedita como es lógico a las expectativas de futuro de los potenciales padres-, lo que, unido al descenso importante de la inmigración, ha reducido a mínimos el crecimiento vegetativo de la población española.

 

Otro indicador resulta sin embargo sorprendente: también en 2009, la delincuencia ha descendido en la comunidad de Madrid en más de un 4% (lo que sugiere que la tendencia en toda España ha sido semejante). Es evidentemente relevante constatar que cuando la necesidad acucia cada vez más a más personas, no aumenta la delincuencia, que a veces es la consecuencia patológica de la lucha por la pura supervivencia.

 

La sociedad de este país muestra así un grado admirable de madurez en sus comportamientos. Y se constata con satisfacción que nuestros sistemas de protección social son eficaces: quienes corrían riesgo de exclusión por el desolador aumento del desempleo han encontrado cobijo en las ayudas institucionales, lo que ha evitado que se vieran impulsados a delinquir. Disfrutamos, evidentemente, de un régimen solvente, que además avanza en el buen camino.

El burka, de nuevo

Mircoles, 16 Junio 2010

La Constitución permite las manifestaciones públicas de las confesiones religiosas con el único límite del orden público (art. 16.1 C.E.).

 

Esta permisividad constitucional legaliza y salvaguarda tanto los alardes multitudinarios de carácter religioso –las procesiones de Semana Santa, por ejemplo- cuanto las indumentarias confesionales –la sotana clerical, los hábitos de cualquier índole o la toca monjil-. Y hará muy difícil proscribir, por esta vía, el velo islámico, incluso en sus formas más duras, el burka y el niqab.

 

El velo islámico, en fin, debe prohibirse en lugares públicos no porque sea una expansión religiosa excesiva en un país laico sino porque atenta contra la dignidad de la mujer. No es, en fin, en la Ley de Libertad Religiosa donde ha de regularse este asunto sino en una de las normas que velan por la igualdad de géneros o, en su defecto, en el Código Penal. En una sociedad democrática, no es éticamente tolerable, en definitiva, que uno de los sexos se recluya públicamente en una posición oculta y servil.

¡Albricias! No hay acuerdo social

Jueves, 10 Junio 2010

No ha sido posible conseguir el pacto social para modernizar el sistema de relaciones laborales. La última sesión maratoniana de negociación entre las partes que ha durado toda la noche ha terminado en nada. Aparentemente, sería de lamentar el desacuerdo, pero algunos pensamos que esta disidencia, que da paso a la adopción de decisiones legislativas por los cauces institucionales basados en la soberanía popular, permite llevar a buen fin una reforma profunda que estos sindicatos nunca hubieran aceptado voluntariamente.

 

Las organizaciones sindicales españolas, ya despolitizadas y profesionalizadas pero también altamente burocratizadas, se han convertido en un lobby que defiende  los intereses del segmento de los trabajadores mejor instalados, con contrato estable, aferrándose al Estatuto de los Trabajadores de 1980 que es una trasposición a la democracia del corporativismo intervencionista del régimen anterior. Las leves reformas que dicha norma ha experimentado no han constituido una verdadera modernización del modelo.

 

Es obvio, pues, que si de lo que se trata es de flexibilizar el mercado laboral conciliando la desregulación con un buen sistema de protección social –el modelo de “flexiseguridad” danés se está imponiendo-, había que desmontar los viejos prejuicios y que elaborar un nuevo marco sobre otros criterios. Esto es ahora posible una vez que las mayorías políticas tienen las manos libres para proceder a la reforma.

Suprimir las diputaciones

Lunes, 7 Junio 2010

José Blanco, lanzado últimamente al realismo político en sus declaraciones, ha dejado la pregunta en el aire: ¿para qué sirven las diputaciones? Como es sabido, estas vetustas instituciones se extienden sobre un ente territorial, la provincia, que ha perdido todo el sentido en la España de las Autonomías, basada en tres niveles territoriales: el Estado, la comunidad autónoma y el municipio. La provincia, en términos políticos, es una reminiscencia anacrónica de otros tiempos,por más que conserve una indudable prestancia social y cultural.

 

El papel de las diputaciones, extendido sobre el ámbito provincial y limitado a la prestación de servicios y coordinación de los ayuntamientos, puede ser perfectamente desempeñado por la entidad autonómica. Máxime si se produce, como es deseable, una concentración municipal que agrupe entes locales a la manera griega (en Grecia, el número de ayuntamientos se ha reducido a una tercera parte y todos tendrán ya más de 10.000 habitantes). 

 

La eliminación de las diputaciones, en el marco de una reestructuración del modelo de organización territorial general, es una buena idea, que debe simultanearse con la extinción de las subdelegaciones del Gobierno. Porque también fenecieron los gobiernos civiles del antiguo centralismo autoritario y no tiene sentido que seamos incapaces de prescindir del sucedáneo.

El derroche de las autonómicas

Mircoles, 2 Junio 2010

Las cadenas autonómicas han alcanzado un nuevo mínimo histórico de “share” en mayo: el 11%. Con la excepción de TV3, que reafirma su implantación en Cataluña –el hecho idiomático es allí relevante-,  las demás se hunden en el pozo de la inanidad y, sobre todo, bajan estrepitosamente CSUR, TVG, TM, C9 y ETB1. Los andaluces, gallegos, madrileños, valencianos y vascos están al parecer cada vez más hartos de la pueblerina introspección sesgada y manipulada que les ofrecen sus televisiones regionales.

 

Las pérdidas de las televisiones públicas (estatal y autonómicas) representaron 1.208 millones de euros en 2008, según un informe de Deloitte para UTECA. El déficit acumulado es inmenso (algunas fuentes aseguran que podría alcanzar el 1% del PIB). Habría que preguntarse, en fin, si tiene sentido que el plan de austeridad, que al cabo nos enfrenta con la realidad de que no somos tan ricos como pensábamos, ignore esta situación que ni siquiera resultaba aceptable en el anterior espejismo de una irreal opulencia.

 

La televisión estatal desempeña un papel significante en la cohesión del país y las televisiones en lenguas autóctonas diferentes del español soportan una realidad lingüística que conviene preservar. Pero, ¿para que sirven todas las demás televisiones autonómicas?