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Archivo de Julio, 2010

Choque de nacionalismos

Viernes, 30 Julio 2010

La iniciativa del Parlamento de Cataluña de prohibir abruptamente los toros es una sinrazón absurda, una prueba de cerrazón ideológica e incluso un gesto de malsano autoritarismo (en democracia, hay que tener mucho pudor para prohibir). Dicho esto, hay que reconocer que la cámara catalana tenía toda la legitimidad para adoptar la decisión que ha tomado. Si Cataluña es competente en educación o en sanidad, ¿cómo poner en duda que pueda regular sus actividades lúdicas?

 

Ante el disparate catalán, el PP ha propuesto otro disparate simétrico: declarar los toros bien de interés cultural mediante una ley que desactive todas las prohibiciones que puedan poner límites a la fiesta. El nacionalismo identitario catalán, que está detrás de la proscripción como es evidente (aunque lo niegue enfáticamente) es embestido por el nacionalismo identitario español, que también considera los símbolos patrios –toros incluidos- una especie de sagrado acervo irracional que hay que preservar.

 

Los catalanes se han equivocado. No tendría sentido agravar el error cometiendo otro de proporciones idénticas en sentido contrario.

Corrupción y apoyo electoral

Jueves, 29 Julio 2010

Las encuestas que se publican, a las que no se puede negar por sistema su veracidad, confirman que no existe una relación significativa entre los episodios de corrupción protagonizados por algún partido político y el apoyo electoral que ese partido recibe de los ciudadanos que han sido víctimas del expolio. Durante esta legislatura, se han descubierto en algunas comunidades autónomas y están actualmente en los tribunales los episodios de esta índole probablemente más bochornosos de nuestra democracia, que han tenido un elevado costo dinerario para todos los ciudadanos/contribuyentes, y no se observa en absoluto un reproche social generalizado. En algún caso, ocurre incluso al contrario: los “perseguidos” por la Justicia incrementan su apoyo popular y hasta son airadamente defendidos a veces de  las fuerzas de seguridad que van a detenerlos porque son considerados víctimas de la perfidia justiciera de sus adversarios.

 

El espectáculo es desolador, y en fondo sólo tiene una explicación: la convicción generalizada de que todos los políticos son iguales, aunque algunos son pillados in fraganti y otros no. En otras palabras, la sociedad se habría acostumbrado a vivir con la corrupción y a transigir con ella, que sería el precio que habría que pagar por disfrutar el modelo democrático.

 

Ocioso es decir que estas opiniones son preocupantes y que la clase política está obligada a realizar un gran esfuerzo de pedagogía para cambiar las cosas. Y, desde luego, no llegará el reproche social si los partidos no someten primero a su propio reproche a quienes han deshonrado sus siglas enriqueciéndose ilegítimamente a su costa.

La lengua como imposición

Mircoles, 28 Julio 2010

La frase es de Carod-Rovira, en la presentación del balance del presupuesto de la Secretaría de Política Lingüística (200 millones de euros en siete años), dependiente de su consejería: “un inmigrante ecuatoriano en Madrid será siempre un inmigrante. Pero un inmigrante que hable catalán, será uno de nosotros”. La sandez estuvo acompañada de alguna más: según Carod, el catalán ha logrado una “internacionalización real” puesto que ya se enseña en más universidades que el holandés o que el griego clásico. Difícil de creer.

 

El pintoresco aserto de Carod debería leerse de otra manera: el ecuatoriano que llegue a Madrid, podrá integrarse sin tener realizar esfuerzos gratuitos; en cambio, el ecuatoriano que llegue a Cataluña será un charnego hasta que aprenda catalán. El sectarismo es lo que tiene: sus adeptos consiguen convencerse de que la imposición y la exclusión se llevan a cabo en beneficio de los sacrificados.

 

En resumen: si no se ve que los catalanes tienen una gran riqueza lingüística al poseer el castellano además de su lengua materna, el catalán, se acabará falseando la realidad y desbarrando. A la vista está.

 

¿Reaccionan los intelectuales?

Mircoles, 21 Julio 2010

Dos grandes fundaciones españolas, creadas en los albores de la etapa democrática española, la Ortega y Gasset y la Gregorio Marañón, se han fundido en una sola, la Fundación Ortega-Marañón. Y un artículo firmado ayer por el presidente de la nueva institución, Juan Varela, y por el vicepresidente, Gregorio Marañón Bertrán de Lis, brinda este espacio de libertad para que todas las corrientes ideológicas presentes en la vida pública española puedan debatir, con espíritu liberal, sobre las cuestiones que nos afectan e incluso buscar puntos de encuentro.

 

Los autores matizan el sentido de esta invitación: “la pareja socrática -escriben- del hablar no es sólo oír: se requiere “escuchar”: es la ‘consonancia’ que exige la democracia. Gobernarse sobre el consentimiento mutuo -ya lo observó Locke en el Segundo Tratado- implica diálogo, de tal suerte que la democracia liberal es ‘discursiva’ porque tiene una ‘base deliberativa’”.

 

Lo que alarma es, sin embargo, el diagnóstico que justifica esta suma de esfuerzos: “Somos conscientes de haber vivido una época de excepcional ventura en España. En todos los órdenes. Pero, de unos pocos años a esta parte, las cosas han tomado un rumbo preocupante. Otra vez nos amenaza el pensamiento desordenado que se expresa en un tono y un fondo de crispación. Una forma de pensar, en fin, que además constituye un agravante de la crisis económica que padecemos, en cuanto que puede dificultar su salida”. Ojalá el retorno de los intelectuales a la palestra nos restituya hacia el buen camino, que fue el que emprendimos, magnánima y generosamente, al enfilar la Transición.

Trampa para el PSC

Mircoles, 14 Julio 2010

Tras la manifestación del 10-J en Barcelona, se ha generado un lugar común, que roza el sofisma: se afirma sin pruebas y sin rigor alguno que la movilización de los ciudadanos,que fue importante pero no extraordinaria, exige de los políticos una posición unitaria. Y los nacionalistas de CiU, crecidos y oportunistas, intentan arrastrar al PSC hacia una radicalidad identitaria que sea insoportable para el sector más moderado y menos catalanista del socialismo catalán y, por supuesto, para el PSOE matriz.

 

Lo de la “posición común” es una trampa: parece lógico que el rechazo de los nacionalistas a la sentencia del constitucional sea esencialmente distinto del que experimente y manifieste la izquierda no nacionalista del PSC. Es más: si Montilla cediera a los cantos de sirena de Artur Mas, perdería sin duda una parte importante de su clientela, la que da preponderancia a la ideología de centro-izquierda sobre las señas de identidad. Sin ganancia alguna porque, como es natural, los electores nacionalistas no van a votar al PSC.

 

La trampa que el nacionalismo está tendiendo al PSC, y que hoy se hará evidente en el curso del debate sobre el estado de la nación, es tan evidente que no debería hacer falta ponerla de manifiesto. Habrá que ver sin embargo si Montilla es capaz de eludir el engaño y de mantener airosamente su propia posición: la sentencia del TC irrita innecesariamente a los catalanes pero la reacción del nacionalismo ante ella es un desafuero.

Despilfarro europeo

Sbado, 10 Julio 2010

Sin apenas debate y con mínima oposición -549 votos a favor, 78 en contra y 17 abstenciones- el inane y dócil Parlamento Europeo ha aprobado el presupuesto del más faraónico proyecto de la burocracia europea de los últimos tiempos: el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), una gigantesca maquinaria que llegará a contar con más de 8.000 funcionarios y más de 130 delegaciones en todo el mundo, que costará más de 8.000 millones de euros anuales y que, por el momento, apenas servirá para mostrar a todo el orbe la débil cohesión interior de una Unión Europea sin consistencia federal y –pese a las apariencias- sin ni siquiera una verdadera política exterior común.

 

En una época en que la crisis amenaza la calidad de vida y el futuro de todos los europeos, el paro sobrecoge a la clase trabajadora y los ajustes obligan a adelgazar el estado de bienestar en casi todos los países, este despilfarro, fruto de una ocurrencia de los redactores del Tratado de Lisboa, resulta sencillamente ofensivo para los ciudadanos europeos, que no acaban de entender la necesidad de duplicar su esfuerzo en política exterior. Se entendería que la diplomacia europea supliera a la de los países miembros, pero la superposición resulta, sencillamente, una forma poco decorosa e indecente de tirar el dinero.

Debate sobre el estado de la nación

Jueves, 8 Julio 2010

La próxima semana se celebrará el debate sobre el estado de la nación, ante la indiferencia de la opinión pública y el horror de los analistas, que vemos cómo, al igual que en años anteriores, la larga y prolija escenificación parlamentaria tan sólo será una especie de batalla campal en la que los contendientes tratarán de mejorar su posición electoral por el procedimiento de desgastar lo más posible al adversario.

 

La preceptiva comunicación del Gobierno, de siete folios, vaporosa y genérica, no hace más que describir la coyuntura y ofrecer diálogo para pactar viejas/nuevas medidas económicas con las que combatir la crisis. Pero las esperanzas de que la solemne ceremonia arroje frutos son más bien escasas, casi nulas. Ya se sabe que aquí el interés particular se antepone por sistema al interés general.

 

El retorno a la senda del crecimiento y la prosperidad requiere proseguir en el camino de las reformas estructurales –del mercado de trabajo, del modelo energético, del sistema financiero- y conviene que sepan los actores políticos que la sociedad de este país no perdonaría que no se avanzase en los consensos sobre estas materias. Lo demás, la exhibición de la animosidad que se profesan los partidos, es una obviedad prescindible a la que, por pudor, las fuerzas políticas deberían renunciar, siquiera por esta vez y aunque sólo sea por respeto a los cuatro millones de parados y al temor de muchos más ciudadanos que temen fundadamente por su futuro.

 

Delitos de guante blanco

Jueves, 1 Julio 2010

Félix Millet y Jordi Montull abandonaron ayer la prisión después de 13 días de permanecer encarcelados. Esta reclusión no está relacionada con el gran desfalco del Palau de la Musica de Cataluña sino con el caso anexo del hotel del Palau: la jueza no quería que los principales inculpados influyeran sobre los testigos que han declarado estos días. A la salida del centro penitenciario, los estafadores, en un alarde de ingenio, han declarado: “la cárcel es muy triste”.

 

Por la espectacular estafa que la fiscalía evalúa en unos 30 millones de euros, Millet, cerebro del gran desfalco, no ha pisado la cárcel. Sin duda, la juez ha cumplido estrictamente con sus obligaciones en Derecho, pero el común de los mortales ha tenido también razón al irritarse por el hecho de que un ladrón de guante blanco, que durante años se ha hecho pasar por una persona honorable de la alta sociedad catalana mientras se llenaba los bolsillos a espuertas con dinero público, esté recibiendo un trato tan delicado de parte del Poder Judicial.

 

La lectura que la ciudadanía en general hace de esta benevolencia es simple: los ladrones de guante blanco, los grandes delincuentes económicos consiguen siempre una cierta impunidad. En la mayoría de los casos, ni siquiera perderán la mayor parte de su ilegitima fortuna, puesta a tiempo fuera del alcance de la Justicia. Un mensaje muy disolvente y peligroso.