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Archivo de Noviembre, 2010

Transparencia, seguridad, periodismo

Lunes, 29 Noviembre 2010

La filtración de un gran caudal de información y datos –más de 250.000 documentos- de la secretaría de Estado USA hasta la web WikiLeaks, y de ahí a los medios de comunicación convencionales, constituye un problema político que radica en el sistema mediático pero que poco tiene que ver con la sustancia del periodismo. Desde que en el siglo XX el periodismo adquirió entidad como verdadero ‘cuarto poder’, hay un debate abierto y permanente en las democracias sobre los límites de la transparencia y sobre el papel del periodismo pero hay poco que debatir cuando la información fluye de las propias fuentes hacia los depósitos –Internet- porque algún funcionario ha abierto las compuertas.

 

Una vez que la información está al alcance de todos, la prensa deberá hacerse eco de ella en una medida lógicamente opinable. Pero no deberíamos equivocar el objeto de la polémica: cuando la prensa desentraña informaciones comprometedoras para el poder y las entrega a la ciudadanía, gana espacios de libertad para todos. Pero cuando la estanqueidad del Estado falla y sus interioridades se hacen públicas fuera de todo control, no hay razón para saltar de alegría. Y, con independencia de las represalias jurídicamente procedentes –muchos países tienen tipificado el delito de revelación de secretos-, los Estados que sufran tales fisuras tendrán que replantear íntegramente su seguridad, que, en las democracias verdaderas, es la de todos sus ciudadanos.

¿Quién falseó los stress tests?

Martes, 23 Noviembre 2010

Apenas alguna tímida voz se ha atrevido a poner de manifiesto la sorpresa y la consternación que le produce el hecho de que el rescate irlandés haya tenido que realizarse después de que los célebres “stress tests”, las pruebas de esfuerzo a que fueron sometidas las grandes instituciones de crédito de la Eurozona, aseguraran que los bancos irlandeses eran absolutamente solventes. Cuando la explicación que se da para justificar el salvamento internacional de las finanzas irlandesas es precisamente el contrario: la banca irlandesa, un gigante con pies de barro, no ha podido rehacerse del estallido de la burbuja inmobiliaria. ¿Les suena?

 

Los dos bancos irlandeses sometidos a los referidos tests fueron el Allied Irish Bank y el Bank of Ireland. Ambos superaron el estándar de un 6% de Tier I (ratio de capital que incluye acciones, reservas y preferentes) en un escenario económico muy negativo, aunque en el caso del Allied Bank se había descontado una inyección de capital adicional de 7.400 millones de euros que debía captar en el mercado antes de fin de año o, en caso contrario, sería aportada por el Estado. Además, aplicando un celo semejante al que mostró la mayoría de los supervisores bancarios de la Eurozona, el supervisor irlandés introdujo supuestos más duros que los aplicados en el resto de Europa al estimar mayores pérdidas de crédito asociadas al ‘banco malo‘ público que se iba a quedar con los activos tóxicos de las entidades (NAMA) y con el crédito promotor. Y a pesar de estos sombríos escenarios extremos, los bancos aprobaron.

 

Así las cosas, cobra verosimilitud la tesis, defendida apenas por una parte marginal de los medios de comunicación, de que el resultado de las pruebas de esfuerzo de los bancos no fue confeccionado por los expertos sino por los políticos, que llegaron a un pacto discreto para tranquilizar a sus bases electorales. Pero finalmente la realidad se ha impuesto a la mendaz fabulación.

 

Los esfuerzos por eludir el pesimismo fracasan en cuanto uno se percata de la debilidad política, intelectual y moral de quienes manejan este proceso de salida de la crisis y no sienten el menor rubor cuando han de decir hoy lo contrario de lo que sostenían ayer.

Gallardón en su laberinto

Jueves, 18 Noviembre 2010

No atendió a razones: el alcalde de Madrid, poco acostumbrado a prestar oídos ni a amigos ni a enemigos, decidió endeudar a su ciudad por más de una generación para acometer una obra “faraónica” –el tópico adjetivo es en este caso muy expresivo-, el soterramiento de una vía de circunvalación, de dudoso sentido técnico y de nula rentabilidad social, por puro lucimiento, sabiendo que si cambiaba la coyuntura la situación de la ciudad y la suya propia quedarían altamente comprometidas. No atendió a quienes intentaron convencerle de que aquel gasto era desproporcionado en una ciudad cuyo tejido urbano presentaba todavía muchas deficiencias que requerían atención e inversiones, ni a los que opinábamos que no es democrático tomar decisiones arbitrarias tan onerosas como ésta, que coartan el albedrío de los futuros responsables municipales por varias décadas sin una justificación suficiente para tal enajenación.

 

La coyuntura ha cambiado, pasó la época de vacas gordas y cuando la crisis obliga a todos –Administración central, comunidades autónomas y ayuntamientos-  a una gran austeridad, Gallardón se lamenta de que no se le permita seguir endeudándose para refinanciar el exorbitante débito que ha generado. En definitiva, se le trata como a todos los demás alcaldes del reino, de todos los partidos, cuya deuda rebase el 75% de los ingresos anuales corrientes (la de Madrid representa el 159%).

 

Gallardón se jugó su crédito y ha perdido el envite. En estos casos, los estadistas se van a casa. Los simples políticos intentan desviar la atención y culpar a los demás de las consecuencias de sus propias marrullerías.

Patrimonios inmateriales

Martes, 16 Noviembre 2010

Ha cundido una inexplicable fiebre de homologación de actividades artísticas, que a todas luces es un errático trasunto de la competencia mercantil entre marcas comerciales: sin un logotipo acreditado, los productos no cotizan. Ya no hay corbatas verdes o azules sino prendas de Hermés o de Gucci. El arte es sin embargo otra cosa.

 

Viene esto a cuento del supuesto éxito que habríamos obtenido los españoles al conseguir que el cante flamenco haya sido declarado hoy por la UNESCO nada menos que “patrimonio cultural inmaterial de la humanidad”, título que ya poseen el fado portugués y el tango argentino… El éxito habría sido compartido en este caso por los ‘castells’ catalanes y por la ‘sibila’ mallorquina. Muestras todas ellas magníficas de unos desarrollos intelectuales sutiles y admirables que honran al pueblo que los sostiene y alienta. Pero, aun con independencia del visceral escepticismo que uno sienta hacia el papel de la desprestigiada UNESCO, una organización confusa que ha naufragado tiempo ha en un magma amorfo y sin criterio de confusiones culturales, es difícil imaginar qué beneficio intelectual se obtiene de semejante designación.

 

Se puede entender que se otorgue a objetos materiales –obras de arte, monumentos, ciudades, paisajes- un título honorario que les confiera protección, conservación, realce turístico, etc. Pero es una estupidez pretender que lo abstracto o lo inmaterial ingrese en los dudosos escalafones culturales de establecen burócratas sin el menor crédito crítico y con absurdas ínfulas internacionales.

Miedo escénico

Lunes, 15 Noviembre 2010

La campaña catalana no está consiguiendo congregar a grandes muchedumbres en los mítines. En alguna comparecencia ha fallado el auditorio y comienzan a circular noticias solapadas sobre los temores de los grandes partidos al respecto. Hay miedo escénico, que ya no tiene que ver con el fragor de las muchedumbres vociferantes sino con todo lo contrario: no hay espectáculo más deprimente que un teatro vacío. Y para las fuerzas que compiten por alcanzar la Generalitat, especialmente delicado es el reto de llenar el Palau Sant Jordi, un gran polideportivo en el que caben casi 40.000 personas. CiU se ha atrevido a contratar el recinto para el cierre de campaña el viernes 26, pero hay temor al ridículo entre los responsables convergentes. El PSC, por su parte, acudirá al Palau el jueves 25 con presencia de González, Zapatero y Chacón en torno a Montilla, pero aún no se ha publicado la convocatoria, por si acaso… En cambio, el día 24 actuará en este escenario Shakira, quien ya ha vendido todas las entradas.

 

Es muy posible que la falta de público no guarde una relación directa con la coyuntura sino que sea el resultado de la convicción cada vez más extendida de que el mitin es una institución obsoleta y sin sentido que sólo sirve para que las cámaras graben unos segundos que servirán de publicidad electoral en las televisiones.

 

En un mundo en que el sistema audiovisual lo abarca todo, la vieja fórmula del discurso demagógico, pasional, plagado de lugares comunes y falto de sustancia debería haber muerto hace tiempo. Si los políticos siguen sin convencerse, deberemos ser los ciudadanos los que les demos la espalda.

Apellidos

Viernes, 5 Noviembre 2010

El anuncio de que el proyecto de ley de Registro Civil aprobado por el consejo de ministros en julio y que ha empezado a tramitarse esta semana en el Congreso pretende suprimir la preferencia paterna en el orden de los apellidos genera cierta perplejidad ya que no acaba de verse que tal convención resulte discriminatoria.

 

En el fondo, es cada vez más claro que aquí se confunden demasiado a menudo los conceptos “no discriminación” e “igualdad”. El caso más obvio es la oposición de un sector de activistas a aceptar las convenciones idiomáticas sobre los plurales del español: el hecho de que el término “ciudadanos”, en masculino, englobe a los dos géneros no violenta la igualdad porque proviene de una simple convención encaminada a lograr una economía de medios: es simplemente absurdo suponer que sólo duplicando el apelativo, “ciudadanos y ciudadanas”, se respeta escrupulosamente el criterio de igualdad. No siempre es posible en cualquier caso que el hombre y la mujer entren a la vez por una puerta demasiado angosta, como tampoco los dos jinetes del mismo caballo pueden ir delante a la vez en la cabalgadura.

 

En la cuestión que nos ocupa, la igualdad ya se logró en la reforma del Código Civil de 1999, que permite a los progenitores elegir libérrimamente el orden de los apellidos de sus hijos. A partir de ahí, el mantenimiento de la tradición parece lógico, no por razones de género sino porque existe una concepción histórica del linaje que permite aprehender el origen personal como una secuencia. El árbol genealógico es, en todo caso, una referencia objetiva y preexistente que facilita la comprensión de nuestra identidad.

 

La prensa de hoy parece sugerir que este debate es, de nuevo, un rifirrafe entre PP y PSOE, y no hay tal: también Izquierda Unida, sin ir más lejos, considera extemporánea la propuesta del Gobierno. Y en todo caso, resulta muy osado introducir polémicas como ésta cuando ni la sociedad ha mostrado el menor interés en plantearla ni siquiera se había manifestado inquietud alguna relativa a una hipotética discriminación que en este caso está más en los laboratorios políticos que en la realidad.

Marruecos y la prensa

Jueves, 4 Noviembre 2010

El ministro de Asuntos Exteriores de Marruecos arremetió ayer contra la prensa y los periodistas españoles, que a su juicio serían parte interesada en denigrar las políticas marroquíes y dificultarían por tanto, con su impericia o mala fe, las relaciones bilaterales entre los dos países. La nueva ministra española, Trinidad Jiménez, asistió perpleja a la reprimenda.

 

Parece mentira que un alto funcionario marroquí, sin duda viajado e instruido, no se percate de que esta salida de tono no sólo es perfectamente inútil porque ninguna prensa libre hará caso de admoniciones de esta estirpe sino que se convierte en el reconocimiento claro por quien así opina de que Marruecos es una dictadura: sólo un régimen autoritario puede pensar que su sistema mediático ha de estar al servicio de unos objetivos políticos, debiendo subordinar por tanto la verdad a determinados intereses.

 

Rabat se suma así a un grupo poco recomendable de países como Venezuela o Cuba que de tanto en cuanto protestan airadamente contra la prensa española porque supuestamente los denigra. Cuando la verdad es que lo que les molesta es observar su rostro en el espejo.

Chantaje de las minorías

Mircoles, 3 Noviembre 2010

Hasta ahora, los gobiernos españoles en minoría han conseguido con frecuencia su estabilidad parlamentaria por el procedimiento de intercambiar apoyos de minorías nacionalistas por transferencias de competencias a los correspondientes territorios. Así lo hizo el PP en su primera legislatura (1996-2000), que arrancó con el Pacto de Majestic suscrito con CiU, y así acaba de hacerlo el Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero con el PNV. Muchos pensamos que tales trueques son descabellados pero pertenecen a la lógica del sistema.

 

Ahora se comienza a plantear sin embargo otro riesgo desnaturalizador: Rosa Díez ya ha declarado paladinamente que su formación, UPyD, apoyará al partido que se comprometa a reformar el sistema electoral, eliminando las correcciones de la proporcionalidad incluidas en la ley vigente y que merman la representación de las minorías estatales. Y en igual sentido trabaja Cayo Lara, el coordinador de IU. 

 

Muchos pensamos que no hay que tocar la buena ley electoral que tenemos porque no es bueno incrementar la representación parlamentaria de las minorías y más bien habría que avanzar en sentido contrario, hacia un creciente bipartidismo. De ahí que postulemos prevención con respecto al chantaje que se avecina. Porque un cambio de tanto calado, capaz de debilitar la estabilidad de los futuros parlamentos, no debería depender del interés coyuntural de un partido político en apuros.

Penas más graves contra la corrupción

Martes, 2 Noviembre 2010

Resulta muy difícil de entender por qué la corrupción de los políticos suscita tan escaso reproche social. De hecho, si se cumplen las previsiones de las encuestas sociológicas, tendremos pronto ocasión de comprobar que el estar encausado en los Tribunales por pertenecer presuntamente a tramas de corrupción no es ni mucho menos un baldón invalidante: más bien parece que la sociedad aplaude la pícara habilidad de los facinerosos que se adueñan limpiamente del dinero de todos.

 

Tras esta preocupante indiferencia colectiva está la impresión, sin duda equivocada, de que todos los políticos son iguales, por lo que la corrupción sería simplemente el precio que la ciudadanía tiene que pagar por disfrutar de un sistema pluralista y más o menos democrático.

 

No podemos resignarnos a esta lenidad moral. Y, para evitarla, quizá no haya otro modo que incrementar sensiblemente las sanciones penales a la corrupción. Si la ciudadanía viese que los propios políticos deciden castigar a los corruptos con irremisibles penas de prisión muy elevadas, es posible que se afianzase la condena social. Pero ¿alguien cree, en su ingenuidad, que la clase política va a tirar piedras contra su propio tejado?