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Archivo de Febrero, 2011

PSOE hacia el despeñadero

Lunes, 28 Febrero 2011

Varias encuestas confirman el hundimiento del PSOE en el Estado en general y en Andalucía en particular.

 

El domingo, los periódicos de los grupos Vocento y Joly auguraban una severa derrota del PSOE andaluz en las elecciones del próximo año. Hoy, otras encuestas publicadas por EL PAÍS y el Abc confirman que el Partido Popular dará un vuelco histórico al lograr la mayoría absoluta en Andalucía, donde Javier Arenas gobernaría al lograr una ventaja de 12,3 puntos, según EL PAÍS, y de 7,1 según Abc. Ambos periódicos apuntan también a un ascenso del voto para IU.

 

En el ámbito estatal, sendos sondeos publicados hoy por los diarios Público y La Razón, con el presidente del Gobierno como cabeza socialista de cartel, dan al PP la mayoría absoluta. La encuesta de Público da al partido de Mariano Rajoy 13,7 puntos de ventaja; además, el líder del PP obtiene una valoración de 4,3 puntos, por 3,5 del jefe del Ejecutivo. Por su parte, La Razón da al PP una ventaja algo menor aunque también supera los 13 puntos.

 

Diversos portavoces socialistas aseguran que todavía tiene tiempo su partido de remontar, y confían en acabar captando al alto número de indecisos que revelan los sondeos. Sin embargo, es improbable que la tendencia sea ésta mientras el Gobierno siga dando pruebas de desorientación –las medidas de ahorro energético, con la reducción de la velocidad punta como estrella, son un buen ejemplo- y en el seno del PSOE persista una absurda polémica sobre la sucesión que, como ha dicho maliciosamente un portavoz del PP, tan sólo servirá para decidir quién se hace cargo de la jefatura de la oposición en la próxima legislatura.

UE: liderazgo nulo

Viernes, 25 Febrero 2011

Está a la vista de todos: la nula reacción europea ante los gravísimos sucesos del Norte de África, comparables en importancia a la caída del Muro de Berlín y posterior hundimiento del bloque del Este europeo, refleja la estremecedora falta de liderazgo político en el Viejo Continente. No sólo son irrelevantes los titulares de la Europa institucional, el endeble Van Rompuy, el sonriente Barroso y la inane señora Ashton: también los líderes nacionales de los países grandes son personajes de segunda fila, capaces probablemente de responder a los requerimientos de su propio país pero incapaces de trascender a esos intereses escuetos y proyectarse en el ámbito total de Europa. Desde hace tiempo, no hay gigantes en la Europa Unida. 

 

El norteamericano Obama, a contrapié como todos los líderes occidentales, trata desesperadamente de no perder el control de la situación. La ONU se reúne y clama en el desierto para que nadie la acuse de ser insensible al probable genocidio libio. Hasta la OTAN ha convocado una reunión urgente sobre Libia, como si estuviera dispuesta a parar a cañonazos los pies al sátrapa… Pero no hay una reacción propiamente europea, como lo prueba el hecho de que Cameron, Sarkozy, Merkel, Berlusconi e incluso Zapatero tanteen por su cuenta respuestas individuales al drama. Lo ha dicho Torreblanca con su habitual perspicacia: “La UE quiere influir sin injerir, protestar sin molestar, participar sin pagar”. Y eso es imposible.

Después del 23-F

Mircoles, 23 Febrero 2011

Por alguna extraña razón, este 23-F, trigésimo aniversario del golpe de Estado, se ha registrado una sobreactuación mediática en conmemoración de aquella cuartelada. Y, sin embargo, se ha hecho poco hincapié en una obviedad puede resultar pedagógica: quienes experimentamos el miedo, la zozobra y la angustia de aquel suceso durante muchas horas, somos probablemente más conscientes del valor de la democracia, de la conveniencia de mimar el régimen acogedor que nos dimos con la Constitución de 1978 y que aquellos cafres pretendían arrumbar para devolvernos al fratricidio y a la gran confrontación.

 

Las generaciones posteriores que no vivieron aquella tragicomedia y que hoy la contemplan como un simple retazo de historia han tenido suerte: se han ahorrado aquella mezcla de terror y ridículo que fue la última gesticulación del régimen anterior. Pero es bueno que asistan con unción al oportuno recordatorio, que debe convencerlos de que la democracia es frágil después de todo, y que el desinterés y la desidia podría terminar de agostarla si no somos capaces de dar un golpe de timón que eleve tono de nuestro quehacer político.

 

Por decirlo más claro, si golpe del 23-F fue una eficaz vacuna contra la subversión (lo dijo atinadamente Gutiérrez Mellado), hoy la democracia necesita reconstituyentes contra la anemia. Porque si consentimos que avance el declive, de poco habría valido la derrota de aquellos conspiradores.

A la hora de votar

Martes, 22 Febrero 2011

El cuatrienio que concluye en el escalón municipal y autonómico no tiene precedentes en lo que se refiere a la proliferación de casos de corrupción económica. El “caso Gürtel” ha hecho estragos en varias comunidades, particularmente en Madrid y Valencia. En Baleares, ha estallado un episodio de corrupción organizada en el que participó buena parte del anterior equipo de poder, con el expresidente Matas a la cabeza. En los tribunales se está tramitando el espectacular latrocinio marbellí que llevaron a cabo el fallecido Jesús Gil y su brazo ejecutor Juan Antonio Roca. Y hay una infinidad de casos más, en Murcia, en Andalucía, en Galicia… Ninguna comunidad autónoma se libra por completo de los desaprensivos.

Así las cosas, las elecciones del 22 de mayo suponen la intervención de la ciudadanía en este desaguisado. Quiere decirse que, en buena ley, las preferencias ideológicas de cada cual deberán conciliarse con un personal acto de justicia que sancione, para bien o para mal, las conductas que los políticos hayan mantenido en esta etapa que ahora concluye. En el caso concreto de Baleares, por ejemplo, no tendría sentido que los electores olvidaran el colosal latrocinio de las arcas públicas cometido por buena parte del anterior gobierno autonómico, o dejaran de considerar la evidencia de que Unió Mallorquina era, más que un partido político, una verdadera asociación de malhechores, en la que, con las honrosas excepciones que se quiera, la mayor parte de sus cuadros se enriqueció delictivamente hasta extremos inefables.

Las elecciones autonómicas y municipales tienen una carga ideológica menor que las generales por obvias razones: en estas consultas territoriales, la eficacia en la gestión es esencial. Y en esta ocasión habrá que tomar en cuenta además la honradez individual y colectiva de los candidatos. Porque sería una prueba de incultura política que la sociedad de este país acabara respaldando a los mismos que la han expoliado con todo descaro.

Libia es diferente

Lunes, 21 Febrero 2011

Centenares de muertos ha causado la brutal represión ejercida por el coronel Gadafi en Libia contra las muchedumbres que exigen la apertura del régimen. Especialmente en Bengasi, ciudad poco amiga del autócrata y que ya fue sede en el pasado de otras protestas, el régimen ha recurrido al fuego real para paralizar las airadas manifestaciones contra un sistema cerrado sobre sí mismo que ha sido incapaz de conseguir que el pueblo se beneficiase de las riquezas petrolíferas y que ha dado violentos bandazos entre el terrorismo de Estado y la sumisión a Washington. La alevosía de la represión se desprende del hecho de que le ejército se ensañe también contra los que asisten a los funerales de los caídos en estos tumultos.

 

Libia no es sin embargo como Túnez o como Egipto. Lo ha repetido enfáticamente muchas veces Saif al Islam Gadafi, uno de los hijos del dictador, para rechazar un cambio de régimen. Y aunque tal declaración pretende ser un elogio a su modelo, el vástago del sátrapa tiene razón indirectamente: al contrario que los otros dos países en que la revolución ha triunfado, Libia tiene petróleo. Y ello le garantiza un trato especial por parte de la comunidad internacional porque una desestabilización profunda del país podría provocar una crisis energética sin precedentes.

 

Ello explica que Berlusconi, que mantiene estrechos lazos con Gadafi, paralelos a la intensa relación entre ambos países, no haya llamado a su colega libio “por no molestar”, una actitud que ha irritado profundamente a sus opositores. Y ello explica asimismo que las cancillerías europeas no condenen abiertamente las masacres, que por la benevolencia con que son comentadas por los ministros europeos del ramo serían simples “travesuras” del díscolo y extravagante dirigente. Parecería que Europa cree haber cumplido con su obligación defendiendo retóricamente la libertad de expresión cuando, en realidad, estamos defraudando nuestros propios principios en un vergonzante alarde de cobarde hipocresía.

Gobierno, desgobierno

Viernes, 18 Febrero 2011

Bélgica continúa sin gobierno por la incapacidad de flamencos y valones de llegar a consensos transversales. El país centroeuropeo, sede de las principales instituciones europeas, ha batido así un dudoso récord, el de tiempo de desgobierno entre unas elecciones y la formación del gobierno apoyado en los resultados de aquéllas, que ostentaba Irak: 249 días transcurrieron tras las elecciones 7 de marzo de 2010 hasta que se formó el nuevo Ejecutivo. En enero, Bélgica ya batió el récord de Holanda, que estaba en 208 días.

Lógicamente, la sociedad belga, que continúa funcionando bien engrasada como si nada estuviera ocurriendo, se interroga con malicia y socarronamente sobre la coyuntura: si todo funciona mejor que nunca sin gobierno, ¿no sería posible continuar así indefinidamente? De hecho, sus ciudadanos, que ya llaman a su país “Absurdistán”, no se sienten inquietos: no en vano Bélgica es la patria del surrealista Magritte.

Esta actitud irónica es evidentemente una boutade; sin embargo, sirve para reflexionar sobre el papel de los gobiernos en nuestro contexto adelantado político y cultural. Y puesto que los gobiernos son prescindibles, no es razonable que nuestros Ejecutivos democráticos crean que su existencia está justificada por la fiebre represiva –democráticamente represiva- que manifiestan. Mejor, en fin, el desgobierno que este afán de prohibir que está en los genes de nuestros gobernantes.

El fracaso de las primarias

Jueves, 17 Febrero 2011

La institución de las primarias, que de momento ha implantado el PSOE pero no el PP, van en teoría bien orientadas en la dirección de la democracia interna que la Constitución impone a los partidos políticos. El hecho de que la militancia intervenga en la selecciones de elites es una vaharada pluralista que compensa otras carencias.

Sin embargo, es ya evidente que las principales experiencias se han frustrado. Las primarias en que Borrell venció a Almunia y obtuvo la candidatura a la presidencia del Gobierno en el 2000, después fallida, abrieron graves heridas en el seno del partido socialista, ya muy decaído por otras causas en aquel momento. Las recientes primarias en que Tomás Gómez se ha impuesto frente a Trinidad Jiménez como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid han creado una colosal fractura interna, que Ferraz no ha conseguido todavía restañar. Y en Barcelona, Hereu y Tura, que se disputan la candidatura del PSC a la alcaldía de la ciudad, están a la greña en términos incompatibles con la fraternidad que se espera entre conmilitones. Hoy mismo se publican alarmantes noticias de esta nueva guerra.

Claramente, falta cultura democrática en nuestros partidos, y el dilema se plantea ahora entre tratar de implantarla o prescindir de una institución que, a la hora de la verdad, desgasta más que promueve a quienes la utilizan.  Teniendo en cuenta en todo caso que la extinción de las primarias agravaría el descrédito que la clase política ya padece por sus propios méritos.

Políticos a la baja

Mircoles, 16 Febrero 2011

Una demagógica competición entre partidos está forzando una rebaja de los “privilegios” de los parlamentarios, lo cual conducirá inevitablemente a una reducción de la ya dudosa calidad media del colectivo.

Dígase lo que se diga, no es razonable que a unos políticos que estarán en el escaparate de la opinión pública, habrán de tomar decisiones de alta responsabilidad y estarán siempre al albur de los resultados electorales se les regateen las retribuciones y determinadas ventajas que han de facilitar su labor. Ni tiene sentido que se pretenda que vayan a las Cámaras legislativas “los mejores” para pagarles luego como si fueran jefes de negociado, y sin estabilidad laboral.

Tampoco es lógico que se establezcan rígidas incompatibilidades profesionales que no se justifican por el sentido común: ¿qué lógica tiene impedir que un catedrático de Derecho Constitucional reparta su tiempo entre la cátedra y el parlamento?

Lo cierto es que la clase política ya es el tercer problema de los españoles, que los líderes políticos suspenden sin excepción en las encuestas y que la vida pública da pruebas crecientes de mala calidad. Y, desde luego, empeorando las condiciones laborales y personales de diputados y senadores no haremos más que acentuar la pendiente que nos conduce hacia el despeñadero.

Los militares no podrán militar

Martes, 15 Febrero 2011

 

Nuestro Ejército profesional está todavía estabilizándose en esta relativamente joven democracia y es natural que haya dudas y vacilaciones a la hora de ultimar su ubicación institucional.  Finalmente, ha cundido el sentido común y los dos grandes partidos que se alternan al frente del Estado se han puesto de acuerdo para impedir que la nueva ley de Derechos y Deberes de las Fuerzas Armadas, en trámite avanzado en el Parlamento, permita a los militares afiliarse a partidos políticos. Atinadamente, los grupos parlamentarios están dispuestos a permitir que los integrantes de las Fuerzas Armadas vean ampliados muchos de sus derechos, aunque con las restricciones que imponen los principios de unidad, disciplina, jerarquía y neutralidad. Entre otros derechos, se reconocerá a los militares los de asociación y reunión, pero no el de participación en manifestaciones de carácter político o la formación de sindicatos en el Ejército.

 

La Constitución de 1978 tan sólo impone la inelegibilidad de los militares profesionales en activo para el cargo de diputado o senador pero del espíritu de la Carta Magna se desprende la voluntad del constituyente de que el Ejército sea políticamente neutral. Tanto por lógica democrática como por coherencia con la historia de un país en el que el intervencionismo de las Fuerzas Armadas fue una lacra que nos ha perseguido hasta hace menos de medio siglo.

 

No se trata de penalizar al estamento castrense por los pecados de sus ancestros sino de extremar aquí la delicadeza con que la milicia, que ostenta el monopolio de la fuerza legítima, debe mantenerse apartada de cualquier interés partidista.

 

 

¿Qué ha ido a hacer Bono a Guinea?

Viernes, 11 Febrero 2011

El presidente de las Cortes, José Bono, en un extraño viaje oficial a Guinea, ha dicho ante el dictador Obiang que “son más las cosas que nos unen que las que nos separan”.

 

La afirmación, por protocolaria y abstracta que haya pretendido ser, resulta sencillamente inaceptable, y más viniendo de quien ostenta la representación del órgano legislativo en que reside la soberanía del pueblo español. La realidad es la contraria, entre la Guinea autoritaria y la democracia de España, todo nos separa.

 

Resulta decepcionante tener que decir estas cosas cuando varias sociedades nacionales del continente africano están en plena efervescencia revolucionaria para librarse de viejas satrapías toleradas y mantenidas por Occidente durante décadas. Se puede entender que el Gobierno español mantenga una fría relación correcta con el sátrapa guineano por razones de Estado, pero no se entiende en absoluto este viaje del Legislativo, que tiene impertinentes aires legitimadores y que se aprovecha para quitar hierro a un régimen repugnante, corrupto y represivo.