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Archivo de Abril, 2011

Los políticos arruinan RTVE

Jueves, 28 Abril 2011

La iniciativa de neutralizar ideológicamente el audiovisual público, que durante décadas escarneció la democracia pluralista en este país porque estaba a merced de la voluntad política del gobierno de turno, fue un paso elocuente hacia la regeneración democrática que enaltece a los autores de la reforma. Es de justicia recordar que fue Rodríguez Zapatero, en cumplimiento de su programa electoral, quien privó al Ejecutivo de la poderosa herramienta que utilizaron a su antojo y sin el menor pudor todos sus predecesores.

 

Sin embargo, para que el nuevo modelo, en el que se defendía la independencia de los profesionales de la información, fuera realmente viable y fecundo era preciso un cierto nivel ético e intelectual de la clase política que era la encargada de preservar el consenso –la designación consensuada de los gestores de los medios-, de cuidar y mantener engrasados los sistemas administrativo y parlamentario de control… y de soportar estoicamente la libertad de expresión de tales actores mediáticos para lo bueno y para lo malo.

 

Ha fallado esto último: en cuanto los partidos, en este caso el PP, han escuchado descripciones de la realidad que les han resultado ingratas, se han apresurado a acusar al audiovisual público de parcialidad, de manipulación, de venalidad, de deslealtad. La clase política –en este caso el PP- no ha tenido altura suficiente para ser coherente con el enunciado de sus propios principios. La verdad, es que muchos no esperábamos otra cosa.

España corrupta

Lunes, 25 Abril 2011

España suspende estrepitosamente en el último informe confeccionado por el Grupo de Estados contra la Corrupción (GRECO), un órgano del Consejo de Europa, en lo referente a la transparencia de las finanzas de los partidos políticos. La legislación española de 2007 sobre el particular, que reformó la de 1987, tampoco ha pasado el listón. Y ninguna de las recomendaciones que dicha institución formuló en el examen de 2009 ha sido cumplida ‘satisfactoriamente’ según el análisis que ha visto la luz el 1 de abril. Especialmente crítico es el organismo con la inexistencia de límites y controles al endeudamiento de los partidos, así como la nula transparencia de las finanzas de las sedes locales.

El asunto tiene que ver con la corrupción en su sentido más amplio, obviamente, ya que, pese a los alardes éticos, las fuerzas políticas no han decidido dar la batalla a esta lacra con toda la contundencia necesaria (el número exorbitante de imputados en las listas del 22 de mayo lo atestigua). Pero también está relacionado con una laxitud maliciosa, porque sólo así se entiende, por ejemplo, la indigencia en que se encuentra desde el principio de la etapa democrática el Tribunal de Cuentas, que, por ejemplo,  todavía no puede cruzar sus datos con los del Banco de España. Una queja que viene de muy antiguo y que no ha encontrado receptividad ni con gobiernos conservadores ni progresistas.

Este estado de cosas, imputable a la pésima clase política de que disfrutamos, es una de las fuentes de la desafección social hacia lo público. Y la causa de la mala imagen, ridícula imagen, que España tiene todavía en el exterior.

Castrismo risible

Martes, 19 Abril 2011

“Cuba empieza a rectificar”, ha manifestado editorialmente uno de los más prestigiosos periódicos españoles. El titular, certero, refleja sin embargo una realidad sumamente chocante: es incluso jocoso, si no hilarante, que dos provectos autócratas, carcamales con más de cincuenta años en el poder, de 79 (Raúl) y 84 años (Fidel), descubran a estas alturas que lo que procede es limitar los mandatos a dos períodos consecutivos de cinco años.

 

Los cubanos, con la impagable ayuda de la intransigencia norteamericana que ha excitado hasta la exacerbación el hispano numantinismo, han llevado hasta extremos inefables un disparate colectivista que ha desembocado en raudales inocultables de miseria y marginación. Los ciudadanos de la isla caribeña, con un salario mensual de 20 dólares en promedio, tienen hambre y miedo, y han quedado postrados en un mundo que los ha arrollado hace tiempo y hoy los mantiene como vestigio pintoresco de una guerra fría periclitada hace más de dos décadas.

 

Así las cosas, es ridículo que el comunismo cubano intente rectificaciones de un modelo inservible: los cubanos deben seguir el ejemplo de otros pueblos sojuzgados por dictaduras en apariencia inexpugnables. Al más leve empujón, el régimen castrista también se desmoronará.

 

¿Qué hacer con los mendigos?

Viernes, 15 Abril 2011

El alcalde de Madrid, Ruiz-Gallardón, ha desencadenado en vísperas electorales una agria polémica al proponer una reforma legislativa estatal que permita a los gobiernos municipales prohibir a los mendigos que residan en las vías públicas, obligándoles a no pernoctar en ellas y ofreciéndoles la posibilidad de hacerlo en las residencias públicas habilitadas al efecto.

 

El dilema no es simple ya que ante quienes esgrimen que la medida dignificaría a esas personas marginadas, como hace Gallardón, otros alzan el incontestable argumento de la libertad personal. Y en cuanto se hurga en él, el asunto se convierte en una cuestión de límites: ¿hasta dónde puede legítimamente intervenir el Estado en la vida de las personas? ¿Cabe tolerar sin injerencia alguna el suicidio civil que eligen en la práctica quienes optan por vivir en la calle, tras renunciar a la asistencia que podría prestarles la colectividad?

 

El conflicto es arduo, y sólo una mente simple podría dejar de tener serias dudas sobre dónde están el bien y la verdad en este asunto. Por eso resulta irritante que el problema se haya convertido en carnaza del debate político, que precipitadamente ha incurrido en todas las simplificaciones.

Imputados en las listas

Martes, 12 Abril 2011

Se ha publicado que la formación UPyD de Rosa Díez propone en su programa electoral la promulgación de una ley que declare inelegibles a los imputados en un proceso penal a partir del trámite procesal de apertura de juicio oral.

 

Siempre fue obvio que los problemas difíciles y complejos no tienen casi nunca soluciones sencillas, y en este caso estamos en presencia de una cuestión en la que se compendia nada más y nada menos que la integridad democrática y ética de la clase política, del establishment del país. De ahí que la corrección de este gravísimo dislate que es situar a individuos sospechosos de corrupción en las listas electorales sólo pueda lograrse mediante decisiones de regeneración moral, que requieren la previa interiorización de los grandes principios  por parte de la clase dirigente.

 

La ley antitransfuguismo sólo ha servido para enfatizar el bochorno que produce su constante incumplimiento. No deberíamos, pues, cometer el mismo error alumbrando más normas que traten de impedir el descenso a los infiernos de una clase política que –con honrosas excepciones- es indigna del país que la acoge.

Movilización juvenil

Viernes, 8 Abril 2011

Frente a algunas dudosas informaciones que tratan de afear la imaginaria pasividad de los jóvenes –se exagera la dimensión de la llamada “generación ni-ni” formada por quienes ni estudian ni trabajan-, un creciente movimiento juvenil asoma la cabeza: Juventud Sin Futuro, una organización de raíz universitaria,se ha puesto al frente de la indignación de las generaciones emergentes y ha conseguido ya una incipiente movilización en demanda de oportunidades, de futuro. Cinco mil personas salieron ayer a la calle en Madrid y es probable que el grito doliente vaya a más.

 

Los mercados, esa entelequia fatalista que hemos inventado para definir el egoísmo, empujan hoy a las nuevas generaciones hacia la exclusión. El trabajo es simplemente un factor de producción que se trata con la misma asepsia racional que el capital, sin entender que todo el proceso económico sólo tiene sentido si conserva al hombre como referencia.

 

No sería realista proponer nuevos intervencionismos utópicos que facilitaran la integración de los jóvenes a costa de desconocer la realidad o de desmantelar la ortodoxia, que es el fundamento de nuestro modelo de desarrollo, pero sí es preciso inventar un discurso que humanice la economía, que distinga entre los balances y los seres humanos, que incluya entre sus objetivos la necesidad de colmar las aspiraciones individuales y colectivas de la sociedad. No puede funcionar un mundo cerrado en que ni siquiera tengan entrada nuestros propios hijos.

Cuotas electorales en la tv privada

Martes, 5 Abril 2011

En una democracia pluralista, la regla general y obvia es que no deben existir medios públicos de comunicación. Conforme a este criterio, los primeros gobiernos de la Transición se ocuparon de privatizar rápidamente la prensa y la radio del Movimiento.

 

En este marco, la televisión pública es una anomalía del sistema mediático que, en ciertas condiciones, puede justificarse tan sólo por la prestación de un servicio público que, de no existir, quedaría desabastecido. Y, como es lógico, uno de los requisitos que legitiman la existencia de tales canales es la neutralidad ideológica e informativa, que les obliga a establecer cuotas de presencia política en las campañas electorales. Cuotas que son proporcionales a los porcentajes de voto obtenidos por cada partido en las anteriores elecciones (el sistema de cómputo es injusto porque perjudica a las opciones nuevas o en ascenso, pero es difícil establecer otro distinto con suficiente objetividad).

 

Pues bien: extrapolar este criterio a las televisiones privadas como acaba de hacer el Parlamento con una norma absurda pactada por PP y PSOE es, lisa y llanamente, un disparate. Un disparate equivalente al de imponer también cuotas a los periódicos o a las radios.  Si a nadie se le ocurriría tal desmán, no se ve cómo puede aceptarse cuando se trata de la televisión.

Pujol renuncia a su pasado

Viernes, 1 Abril 2011

El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol ha revelado a una cadena de radio que ya ha votado anticipadamente en la consulta popular soberanista del próximo día 10. El gesto es ulterior a una conferencia en la Universidad Pompeu Fabra en la que el veterano político desgranó la tesis de que ya no le quedan argumentos para oponerse a este designio.

 

También es mala suerte: veintitrés años y medio -desde abril de 1980 a diciembre de 2003- estuvo Pujol en el poder en Cataluña, y no consiguió acopiar en tanto tiempo la convicción de que el destino de la tormentosa relación entre Cataluña y el Estado español es la ruptura. Obviamente, es más fácil realizar estos descubrimientos cuando se está en la pasiva comodidad del retiro que cuando hay que administrar las palabras como resortes de poder y de influencia.

 

En todo caso, es de suponer que Pujol será consciente de que, con esta desabrida rúbrica a su ejecutoria política, renuncia explícitamente a lo esencial de su pasado, a los mensajes de concordia, a la exhibición de una celebrada talla de estadista, a la búsqueda incesante de los grandes equilibrios españoles que sus antecesores en el catalanismo político trataron de establecer, y que por un momento muchos pensamos que se habían logrado con la llegada de las libertades.

 

El fundador de CDC parece en plena forma, por lo que, si ese cambio no es fruto de la senilidad, habrá que interpretarlo como una renuncia testamentaria a su propia obra.