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Archivo de Junio, 2011

Hipotecas

Mircoles, 29 Junio 2011

Zapatero anunció ayer, en el curso del debate sobre el estado de la nación, un nuevo paso para proteger a quienes, titulares de una hipoteca y afectados por la crisis, han caído en las redes del sistema financiero, que, además de apoderarse de la vivienda que no pudieron terminar de pagar –un auténtico drama en muchos casos-, han contraído una deuda que les perseguirá de por vida.

 

Muchas de estas personas, desposeídas de su hogar, obligadas a responder de su deuda con sus ingresos presentes y futuros, sometidos a un contrato leonino que les obliga a pagar intereses de demora de hasta el 29% -¿usura?-, no levantarán cabeza jamás ya que, al figurar en los registros de morosos, tendrán que llevar una existencia clandestina, serán náufragos en la economía sumergida. Por añadidura, también los avalistas del préstamo –padres, hermanos, amigos- quedarán irremisiblemente dañados por un sistema inhumano, kafkiano, que les envuelve. Porque, para mayor escarnio, son los propios bancos los que tasan los inmuebles que se van a hipotecar.  ¿Por qué sólo el sufrido ciudadano ha de pagar los errores de cálculo o las imprevisiones?

 

Bien está, en fin, que se declare inembargable una parte importante del  salario del deudor de una hipoteca pero ésta no es la solución: hay que llegar cuanto antes y sin excusas al modelo en el que la devolución del inmueble extingue la deuda en todos los casos. Es lo racional y lo equilibrado.

Los excesos de Erkoreka

Jueves, 23 Junio 2011

Ayer, tras la difícil convalidación en el Congreso de los Diputados del decreto ley de reforma de la negociación laboral, cuyo naufragio pudo costar una anticipación electoral, el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, alardeó en mal tono de que nunca se había conseguido tanto a cambio de una abstención. Los nacionalistas consiguieron, en efecto, que a cambio de su abstención los convenios autonómicos prevalezcan sobre los estatales, además de alguna concesión conceptual, como una mención en el preámbulo de la relación entre los salarios y la productividad y una toma en consideración del absentismo.

 

Quizá no entiendan Erkoreka y todos los demás particularistas del Parlamento que la suya es una anomalía de la que deberían aprovecharse discretamente y sin alardes para no irritar a una ciudadanía que lleva tiempo madurando la idea de que las minorías nacionalistas no deberían estar representadas en el Congreso de los Diputados sino sólo en el Senado. A juicio de muchos, la soberanía nacional habría de estar en manos de las fuerzas extendidas sobre todo el Estado y no sólo por las representaciones de una parte de él.

 

No están los tiempos para poner en duda el interés general, que hoy pasa por remediar las desventuras de los atribulados españoles, víctimas del desempleo, la incertidumbre y la pérdida del nivel de vida. Por eso, los excesos de la periferia pueden terminar produciendo rupturas irreparables. Y un reforzamiento de la concepción federal del Estado, que debería producirse en todo caso antes o después.

Grecia podría estallar

Lunes, 20 Junio 2011

Grecia está en franca y peligrosa ebullición social, ya que la crisis ha producido estragos y ha lanzado a las calles a muchedumbres airadas y depauperadas dispuestas a todo.  Papandreu, tras intentar en vano un gobierno de concentración, conseguirá seguramente ganar la moción de confianza que ha planteado porque cuenta con mayoría parlamentaria absoluta, pero ya ha prometido someter a referéndum el gigantesco ajuste que, tras las últimas correcciones al alza, enajenará todo el sector público griego y representará un dramático retroceso del nivel de vida del país. La irritación social ante estas expectativas inquietantes y humillantes que auguran varios años de sangre, sudor y lágrimas, podría desembocar en una negativa de la sociedad civil a los planes comunitarios, con lo que no sólo Grecia se despeñaría sino también la moneda única, el euro.

 

Si Grecia no perteneciese a la Eurozona, habría tenido que someterse a una drástica devaluación de su divisa, lo que hubiera representado un serio empobrecimiento pero también una reducción súbita de su deuda y la apertura de un nuevo período en el que la alta competitividad de una economía devaluada facilitaría un nuevo despegue. Es probable, pues, que, en las actuales condiciones de práctico protectorado bajo la férula de la UE, la ciudadanía se niegue a realizar un sacrificio mucho mayor y a largo plazo. Con lo que quizá lo inteligente sería, o salvar a Grecia mediante la sustitución de su deuda por eurobonos, o permitirle abandonar la Eurozona de la mejor manera posible. De otro modo, es probable que Grecia se suma en una grave confrontación interna y que la crisis se generalice hasta volverse insoportable en toda la Unión.

¿Elecciones en octubre?

Domingo, 19 Junio 2011

Los acontecimientos se precipitan. Y aunque Zapatero desearía concluir la legislatura para concluir su legado de reformas, es claro que a Rubalcaba y al PSOE no les conviene prolongar este período agónico ni reforzar la dureza de las medidas estructurales todavía pendientes, que ya tropiezan con la resistencia explícita y contagiosa del movimiento del 15M. Además, cada vez está menos clara la posibilidad de que las minorías nacionalistas estén dispuestas a secundar unos presupuestos del Estado para 2012 en los que habría muy escaso margen para hacer concesiones a la periferia.

 

Así las cosas, Zapatero ya no ha exhibido su proverbial intención de llegar a marzo de 2012 en su viaje a Rusia, lo que ha abierto todas las especulaciones: si ya circulaba la fecha del 27 de noviembre para las elecciones generales, esta temprana rectificación del presidente del Gobierno ha comenzado a alimentar la idea de que la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones podría decidirse en el primer consejo de ministros del retorno tras las vacaciones, lo que permitiría situar la consulta el último domingo de octubre. En este caso, no se reabrirían las Cortes y, por supuesto, la reforma de la negociación colectiva debería esperar su redacción final en forma de ley ordinaria a la siguiente legislatura.

 

Es probable que se tenga alguna claridad a este respecto durante el debate sobre el estado de la Nación que se celebrará entre el 28 y el 30 de junio, que será el último de Zapatero y tendrá por tanto un cierto carácter testamentario.  Durante el debate o inmediatamente antes o después Zapatero anunciará el cambio de gobierno imprescindible, ya que Rubalcaba pasará a dedicarse a preparar su candidatura. En principio, se había manejado la hipótesis de que renunciaría al ministerio del Interior y a la portavocía pero todo indica que dejará también la vicepresidencia y, por tanto, el gobierno. Su sustituto en Interior será con toda probabilidad el actual secretario de Estado para la Seguridad, Antonio Camacho (no puede descartarse a Rodolfo Ares) y la portavocía recaerá en Ramón Jáuregui.

 

Los acontecimientos se aceleran, y quizá sea buena cierta tensión de fondo para que se anime psicológicamente el proceso económico, agazapado y pendiente de que se produzca el cambio de ciclo.

¿Hay que suprimir las Diputaciones?

Viernes, 17 Junio 2011

Siempre ha sido un sobreentendido que la edificación del Estado de las Autonomías, que con la Constitución de 1978 equivalía a eliminar la funcionalidad administrativa de la división provincial, hacía recomendable eliminar las diputaciones provinciales, que de hecho han constituido un oneroso y prescindible cuarto nivel en el sistema de organización del Estado. Felipe González ha efectuado una propuesta en tal sentido, que, según su ponderación, permitiría reducir un punto el déficit y no tener que recortar el gasto sanitario.

 

La crisis, que ha tenido al menos la virtud de forzar el realismo político como corolario de la imprescindible austeridad, ha puesto al fin sobre la mesa esta cuestión que no era urgente pero que al fin se ha vuelto perentoria: las diputaciones generan duplicaciones frecuentes, ocupan burocracias innecesarias y consumen recursos que podrían ser aplicados a mejores destinos. Aunque, claro está, su desaparición requeriría potenciar el escalón local, fomentando las mancomunidades de municipios e incluso agrupando los más pequeños en entes más autosuficientes. Grecia, también abocada a un ajuste duro, ya procedió a una ejemplar concentración municipal inspirada por el FMI que podría servir aquí de pauta: se ha pasado de 1.034 ayuntamientos a 355, con el fin de que no haya entes locales menores de 10.000 habitantes; además, las elecciones municipales se celebrarán cada cinco años y no cada cuatro para hacer coincidir la consulta con las elecciones europeas, lo que producirá un sensible ahorro.

 

Los grandes partidos no están todavía de acuerdo en qué hacer: el PSOE aceptaría la eliminación de las diputaciones, en tanto el PP prefiere conservarlas aunque mejorando su funcionamiento. Nada sólido se podrá llevar a cabo si no hay acuerdo pero no sería admisible que la discrepancia impidiera resolver una onerosa disfunción que hoy este país no puede permitirse.

 

¿De quién es la culpa de la crisis? Segunda parte

Mircoles, 15 Junio 2011

El ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, ante la insistencia de los representantes del sistema financiero por flexibilizar todavía más el modelo de relaciones laborales, ha tenido el arrojo de recordar a la banca española que el alto impacto de la recesión sobre nuestro país se ha debido, sobre todo, a los riesgos inaceptables que adoptaron las entidades de crédito en el sector inmobiliario, lo que contribuyó a engendrar la colosal burbuja cuyo estallido nos ha dejado en una gran precariedad. Este efecto ha sido mucho más lesivo para el empleo que las carencias de nuestro sistema de contratación.

 

Tiene razón Gómez. Pero también la tienen quienes señalan al establishment político como corresponsable del desastre. Ni los sucesivos gobiernos, ni los sucesivos ministros de Economía, ni los sucesivos gobernadores del Banco de España alertaron sobre los riesgos de la burbuja y mucho menos aún sobre la posibilidad del estallido, por lo que los excesos de los bancos y cajas se hicieron con la plena aquiescencia de todo el mundo. Durante muchos años, quien osaba hablar de la “burbuja” era víctima del anatema del sistema, y, en el mejor de los casos, con la reconvención, recibía aquella socorrida explicación de que el sector inmobiliario realizaría en todo caso un “aterrizaje suave”.

 

Por ello mismo, quizá no tenga sentido depurar ahora responsabilidades. Siempre que unos y otros estén dispuestos a reconocer su error y a actuar en consecuencia con vistas al futuro.

El lado creativo de la crisis

Martes, 14 Junio 2011

Alguna vez habría que hacer esta reflexión: la crisis económica ha tenido un efecto terapéutico y creativo sobre las organizaciones públicas ya que ha puesto de relieve sus excesos, el sobredimensionamiento de muchas de ellas, el despilfarro con que se han gestionado, la inutilidad incluso de buen número de dependencias que han resultado prescindibles. El adelgazamiento consiguiente de las instituciones será sin duda beneficioso para todos, ya que se mejorará la productividad de todas ellas, después de un período demasiado largo de bonanza en que el fácil acceso a los recursos ha facilitado la desmesura e incluso la corrupción.

 

Ya se sabe que el ser humano aprende muy difícilmente de la experiencia, pero es exigible al menos la toma de conciencia de lo que está pasando y  el ánimo de enmienda de los partidos políticos, que han sido incapaces de realizar a tiempo la menor previsión que hubiese podido minimizar los efectos de la recesión. Al menos es exigible ahora la saludable intención de hacer las cosas de otro modo en el futuro.

 

Es más: sería deseable el establecimiento de un observatorio permanente -quizá anejo al Defensor del Pueblo- que pudiera alertar a la ciudadanía de ineficiencias en la gestión pública. De este modo, no tendríamos que pasar la vergüenza de tener que atajar el despilfarro más llamativo –el de los coches oficiales, por ejemplo- cuando el país ha entrado ya en estado catastrófico.

Un suicidio estremecedor

Lunes, 13 Junio 2011

Los medios, a veces tan estridentes, han pasado de puntillas sobre este terrible suceso: un ciudadano español de 45 años, electricista de profesión, vivía con su mujer y una hija desde hace nueve meses como okupa en un piso de Hospitalet de Llobregat, tras haber agotado completamente la prestación de desempleo y no poder pagar el alquiler de su anterior vivienda. Tras aquella ocupación, fue denunciado y quedó a la espera de juicio, donde habría de hacer frente a una reclamación de 9.000 euros por daños y perjuicios. La pasada semana, recibió una orden de desahucio que le obligaba a abandonar inmediatamente el techo que lo acogía. Acudió a los servicios sociales del ayuntamiento a solicitar una prórroga, que le fue denegada. Y, presa de desesperación, el pasado viernes por la tarde se ahorcó en el parque de las Setas, a unas docenas de metros de la vivienda que ocupaba y que había de abandonar.

 

Por desgracia, éste no es un caso aislado sino el reflejo del sufrimiento que padece un colectivo creciente de ciudadanos, al que el desempleo de larga duración arroja a las tinieblas. La depresión del ciudadano de Hospitalet lo llevó a una situación límite pero no sería justo culpar a la patología de este drama, que en realidad tiene muchos padres. Además de trabajar todos por sacar al país del atolladero, tenemos también todos la obligación de disponer los mecanismos de ayuda social que alivien en lo posible los innumerables dramas que están arrinconando a tantos compatriotas hasta el límite de su resistencia.

Sobre la reforma del sistema electoral

Viernes, 10 Junio 2011

En el catálogo de propuestas que ha formulado el movimiento de los Indignados, o del 15M, destaca con diferencia la reforma del sistema de representación, que efectivamente en nuestro país es objeto de despiadadas críticas porque muestra graves incongruencias. Hay pocas dudas sobre la fragilidad del vínculo que une a electores y elegidos en las instituciones, y es lógico que cualquier propuesta de regeneración democrática incluya una reforma del modelo. Sin embargo, no está tan claro que el problema resida en la adopción de un bipartidismo imperfecto que proviene del sistema electoral vigente, que fue el resultado de unos de los primeros consensos de la Transición (ya sirvió para las primeras elecciones fundacionales del 15 de junio de 1977).

 

La fórmula adoptada en España, la proporcionalidad corregida mediante la ley d’Hondt, fue fruto de una larga negociación ya que tuvo qeu conjugar la necesidad de conciliar el pluripartidismo dominante –que no podía dejar al margen al PCE y que incluía  a las formaciones nacionalistas en los territorios históricos- con la deseable estabilidad gubernamental. Este último objetivo, la conveniencia de que los gobiernos fueran mínimamente estables, no sólo impulsó la corrección de la proporcionalidad sino el establecimiento constitucional de la moción de censura constructiva: no sería posible tumbar parlamentariamente a un gobierno si una opción alternativa no lograba al mismo tiempo la confianza mayoritaria de la Cámara Baja.

 

La proporcionalidad pura conduce a la ingobernabilidad, como ha teorizado Duverger (entre otros politólogos) y como se demostró en la Italia de la posguerra, en unas décadas en que los gobiernos de coalición duraban en promedio menos de un año. Y tampoco está claro que sea justo y equitativo que las minorías –en nuestro caso, IU o UPyD- puedan decantar a capricho el signo del gobierno de una institución.

 

En consecuencia, la reforma electoral debería mejorar y depurar el sistema vigente y no cambiarlo: las listas cerradas y bloqueadas otorgan a los aparatos partidarios un poder omnímodo que burocratiza y anquilosa a los partidos e impide la circulación de las elites en su interior.  La generalización de la democracia interna en los partidos, forzando elecciones primarias obligatorias para la provisión de candidaturas, sería otro paso en la buena dirección en unas formaciones en las que a veces se eluden incluso los congresos periódicos obligatorios porque se consideran un obstáculo y no una revitalización.

 

En suma, no tiene mucho sentido intentar regenerar los partidos cambiando el sistema electoral: lo lógico sería abrir los partidos a la sociedad y al pluralismo, un designio que incrementaría también la bajísima afiliación que hoy tienen estas organizaciones.

¿Por qué la UE debe pagar daños y perjuicios?

Mircoles, 8 Junio 2011

Es claro que el sector agrario español debe ser resarcido por las pérdidas que ha sufrido injustamente a causa de haber sido señalado sin razón como el causante del grave brote epidémico de E.coli que afecta a Alemania y a otros países europeos y que ha producido ya decenas de muertos y centenares de enfermos.

 

Sin embargo, no acaba de entenderse por qué ese resarcimiento, que se relaciona con un gravísimo error técnico de identificación del agente patógeno y con un monumental error político del gobierno regional de Hamburgo al lanzar una sospecha sin pruebas, ha de ser proporcionado a por la Unión Europea.

 

En otras palabras, la imprudencia de las autoridades alemanas, que señalaron al pepino español sin haberse cerciorado de la veracidad de la imputación, ha provocado el daño, por lo que han de ser los responsables alemanes del desaguisado los que paguen las compensaciones que procedan en concepto de daños y perjuicios. La reclamación de los perjudicados, y del Estado español en su nombre, ha de dirigirse, pues, a los causantes del desastre y no diluirse en unas instituciones europeas que financiamos todos a escote y que no tienen en este asunto ninguna responsabilidad directa (puede haber responsabilidades políticas en la insuficiencia de las políticas agrarias, pero ésta es otra cuestión).