Nadal: noticias inquietantes
Las noticias que envuelven a Rafael Nadal estos días son inquietantes: la diputación foral de Guipúzcoa, en la que gobierna Bildu -la coalición de la izquierda abertzale con otras formaciones soberanistas-, ha abierto una investigación sobre un entramado de empresas del tenista mallorquín “por si hubiese incurrido en un presunto delito fiscal”. El dato que se aporta es llamativo: por unos beneficios de 47 millones, tributó 11.000 euros entre 2006 y 2010. Además, nadie conocía hasta ahora que el tenista viviera habitualmente en el País Vasco.
Si se confirmara la sospecha, el prestigio acopiado por el gran deportista quedaría en entredicho. Y se confirmaría una vez más la gran resistencia que en este país existe a pagar impuestos, la escasa conciencia fiscal de los españoles, que no hemos sido aculturados en la solidaridad y que asistimos átonitos a una escalada de escándalos políticos de corrupción que, ciertamente, no invitan a ser escrupulosos en el cumplimiento de las obligaciones fiscales.
Frente a esta situación, hay que hacer pedagogía. No sólo infundiendo valores éticos sino mostrando a los ciudadanos la relación, no siempre clara, entre los tributos que paga y los retornos que recibe. Y hay que aplicar extrema severidad penal a los incumplidores, que hasta ahora han conseguido un clima de generalizada impunidad. Como decía Valle, este país se puede robar un monte pero no se puede robar un pan.





