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Archivo de Marzo, 2012

Cataluña se aleja

Viernes, 30 Marzo 2012

La prensa catalana, de gran calidad por cierto, merecería sin duda más atención de la opinión pública española de fuera de la comunidiad autónoma porque dichos medios recogen con fidelidad notarial el  creciente distanciamiento entre los derroteros políticos, vitales e intelectuales del Principado y los del Estado español; un distanciamiento que el resto de la prensa española no muestra en toda su crudeza. Así por ejemplo, se ha celebrado recientemente el congreso ordinario de CDC, la formación nacionalista fundada por Pujol que ahora gobierna la Generalitat, y la re4unión institucional ha resultado ser una clara superación de las anteriores propensiones soberanistas hasta el más claro y rampante independentismo, todo lo ambiguo que se quiera pero lo suficientemente explícito para que el resto de España tome conciencia de la situación y del problema, y acuda a ver qué pasa, por qué se ha llegado a este extremo y qué habría que hacer para aplacar estas inclinaciones, que con toda evidencia son el fruto de una gran frustración. Una frustración fundamentada o no, que eso habría que debatirlo, pero plenamente real. De hecho, el nuevo secretario generfal de CDC, Oriol Pujol, hijo del expresidente, ha tenido desafortunadas y desabridas palabras contra España, reveladoras de una animosidad que dentro de poco podría no ser siquiera reversible.

 

Quienes presumen de ser los intérpretes más genuinos de Cataluña dicen estar dolidos porque el Estado ha arrasado su pretensión de conseguir un Estatuto de Autonomía superior que abriera portillos confederales a su vinculación con España, abriendo paso a una especie de soberanía compartida. Y tras la sentencia del Constitucional que cercenó aquellas aspiraciones, exige ahora el concierto económico, disfrazado de pacto fiscal. Es una reclamación difícilmente atendible, seguramente injusta, pero no debería ser ignorada, por respeto a una parte de España que tiene perfecto derecho a ser oída. A fin de cuentas, la política ha de servir para solucionar problemas y conflictos que parecían insolubles.

 

Lo inaceptable es que, por comodidad, las instituciones del Estado y los creadores de opinión de este país -periodistas incluidos- hagan como si no oyesen los lamentos, los gritos y las reivindicaciones. Porque si se le da la espalda a Cataluña por más tiempo, probablemente el disenso ya no tendrá remedio cuando se caiga en la cuenta de que existe un problema.

¿Pasteleo en Asturias?

Martes, 27 Marzo 2012

Aunque se pueda sospechar la existencia de rivalidades insalvables de índole personal en el origen de Foro Asturias, una formación creada a imagen y semejanza del antiguo e irascible exvicepresidente de Aznar, con pretensiones de virrey asturiano, habrá que creer que el surgimiento de esta exótica organización, dispuesta a competir electoralmente con el Partido Popular, se debió a gravísimas incompatibilidades ideológicas y estratégicas. Porque la hostilidad que se profesan ha sido seria: tras imponerse Foro al PP en las elecciones de 2011 –dieciséis escaños frente a diez-, llegar Cascos al Gobierno asturiano por la abstención de sus antiguos conmilitones y reiterarse la frontal incompatibilidad entre las dos sensibilidades conservadoras a la hora de confeccionar los presupuestos, el presidente asturiano disolvió la Cámara y convocó nuevas elecciones. En esta ocasión, Cascos ha sufrido el revolcón de los asturianos –ha bajado de 16 escaños a 13- y el PP se ha mantenido exactamente en su anterior posición: diez escaños.

 

Todo indica sin embargo que esta vez Cascos y el PP –ahora encabezado por Mercedes Fernández, en otro tiempo cercana al propio Cascos-, sí estarían dispuestos a “dialogar”, es decir, a pastelear y a entenderse, con tal de conseguir el poder. Sería un escarnio rayano en la indecencia que, después del caos sembrado por la ambición impenitente del temperamental Cascos, airado porque su propio partido no le tomó en consideración como debía, los dos fragmentos surgidos de la deflagración se dieran la mano fraternalmente como si nada hubiera ocurrido. 

La corrupción, arma arrojadiza electoral

Jueves, 22 Marzo 2012

Las campañas electorales andaluza y asturiana, previas a las elecciones del domingo en ambas comunidades, se están desarrollando en un ambiente desmesuradamente bronco y versan en gran medida sobre problemas generales, de ámbito mas estatal que autonómico. Hasta cierto punto, es lógico que la crisis económica, el gran cambio político acaecido el 20N y las reformas estructurales presidan el debate general. Pero, lamentablemente, el argumentarlo está siendo bastante más ruin: los partidos se arrojan entre sí a la cara la corrupción del adversario, en un espectáculo denigrante que genera desafección. Los ciudadanos también irán a votar esta vez, como casi siempre,  con la nariz tapada.

 

Efectivamente, los EREs andaluces y demás episodios relacionados con la actual mayoría política de la región, el ‘caso Gürtel’ que ha adquirido estos días varios flecos nuevos incluso en Asturias, la colocación fallida o no de algunos familiares de miembros del gobierno, la primera sentencia de la Audiencia de Palma contra el ex presidente popular Jaume Matas… Todo ello ha circulado maliciosamente por los mítines, en abono de la inaceptable y disolvente tesis de que todos los políticos son iguales.

 

No todos son iguales, en efecto. Pero para que volvamos a creer en la honradez mayoritaria de la clase política, la corrupción debe salir de la dialéctica habitual. De momento, ahí sigue, para vergüenza de la democracia española.

 

Francia decide el destino de Europa

Martes, 13 Marzo 2012

El presidente francés en ejercicio, el conservador Sarkozy, actualmente en pos de los votos de la extrema derecha para tratar de vencer las malas previsiones que le ofrecen las encuestas, está ofreciendo a los franceses el proyecto de una Francia reconcentrada, proteccionista, cerrada a la inmigración… pero todavía compatible con la Europa ortodoxa de la también conservadora señora Merkel. El socialista Hollande, por su parte, enemigo de la austeridad exacerbada que impone Berlín a sus socios y partidario del regreso a las pautas clásicas de la socialdemocracia redistributiva, ya ha manifestado que, si gana, exigirá la renegociación del Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria que el Consejo Europeo acaba de aprobar y que ahora ha de ser ratificado por todos los países.

 

El Tratado intergubernamental, que no ha llegado ni siquiera a rozar a la opinión pública europea, toma la precaución de permitir su entrada en vigor aunque no todos los miembros del Eurogrupo lo ratifiquen (bastará con que lo hayan hecho doce de ellos), pero es evidente que la moneda única no puede funcionar sin la aquiescencia de Francia, país que, como recuerda hoy editorialmente uno de los grandes periódicos españoles, ya echó abajo en su momento la Comunidad Europea de Defensa (1954) y la Constitución Europea (2005) y a punto estuvo de forzar también el naufragio del Tratado de Maastricht en 1992.

 

En definitiva, todos los europeos estamos a mereced de lo que decidan los franceses en las elecciones presidenciales a doble vuelta que arrancan el 22 de abril. Ojalá todos fuéramos franceses para la ocasión.

El prodigioso y semisecreto Tratado de Estabilidad

Martes, 6 Marzo 2012

¿No lo han visto? El famosísimo “Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria entre el Reino de Bélgica, la República de Bulgaria… [y hasta veinticinco países enunciados por orden alfabético]” fue rubricado por los jefes de Estado de Estado y de Gobierno de veinticinco países de la UE –también lógicamente por el presidente Rajoy- en el Consejo Europeo del pasado fin de semana, y ahora será ratificado por todos los países.

 

El tratado, publicado por la Comisión Europea en un opúsculo de 24 páginas, está redactado en un repulsivo estilo burocrático completamente demodé –las normas de todos los países tienen un estilo mucho más moderno-, arranca con un farragoso preámbulo con veintisiete gerundios introductorios -deseando, recordando, teniendo presente, etc.- y consta de 16 artículos agrupados en seis títulos. Como se sabe, el Tratado fija rigurosamente los criterios de estabilidad y establece una difusa gobernanza de la zona del euro mediante la institución de la “Cumbre del Euro”, una figura “informal” (sic) presidida por el Presidente de la Cumbre del Euro, designado por mayoría simple por los Jefes de Estado o de Gobierno de las Partes Contratantes cuya moneda es el euro. Y lo será al mismo tiempo que el Consejo Europeo elija a su Presidente y para un mandato de igual duración.

 

La irrelevancia suele ser bien detectada por el mundo periodístico y ni un solo medio de comunicación español ha publicado el Tratado, ni en su totalidad ni en versión resumida, ni lo ha colgado siquiera de su página web, por lo que puede darse por cierto que este acuerdo, que en teoría cambia por completo la idea de Europa e introduce subrepticiamente elementos federales clave a la gobernanza europea, ha pasado totalmente inadvertido para la opinión pública, incluida la mayor parte de la clase política. Quien firma estas líneas ha constatado además que la versión española del Tratado no es demasiado fácil de encontrar en Internet.

 

¿Cómo es posible que una revisión trascendental de los fundamentos constitucionales de la Unión Europea progrese por esta vía clandestina y subrepticia, sin el menor debate, sin ni siquiera abrir una polémica entre quienes añoran el viejo consenso keynesiano y los audaces neoliberales que nos han traído hasta la trágica postración actual? Tan sólo Irlanda ha anunciado que celebrará un referéndum, porque así lo requiere su Constitución, pero esta vez la oposición de un solo país no paralizaría el tratado; los demás europeos digeriremos como siempre el fárrago sin pestañear. Si no fuera porque detrás de este oscurantismo avanza probablemente la decadencia de un modelo de vida y de convivencia que reflejaba las excelencias democráticas, valdría la pena responder a carcajada limpia a la maniobra de los burócratas que traman con siniestro desparpajo nuestro futuro.

Los recortes que vienen

Lunes, 5 Marzo 2012

Abundan ya las cábalas sobre lo que ocurrirá después de las elecciones andaluzas del 25M, una fecha que es en la actualidad el rompeolas de todos los ajustes, el freno que, se dice, reprime momentáneamente al vasto poder de Mariano Rajoy y le impide dar consistencia plástica a los recortes que se avecinan, y que en el terreno de las comunidades autónomas adquirirán tintes dramáticos. Como es conocido, el límite del déficit autonómico será este año el 1,5% del PIB, unas décimas por encima de lo previsto pero claramente insuficiente para que, con las previsiones existentes de ingresos, puedan financiarse los servicios públicos esenciales. 

 

Los propios ‘barones’ populares en las comunidades autónomas, el andaluz Griñón y el catalán Artur Mas en Cataluña han exigido ya al Gobierno central que asuma parte del desgaste que los recortes producirán, por el procedimiento de cambiar las leyes básicas que hoy obligan a la universalidad de los servicios públicos e impiden cobrar por ellos. El conseller catalán Mas-Colell hga sido claro: “o el Estado colabora con normas y regulación o no se alcanzará el déficit”. En la Generalitat, en efecto, ya se ha arañado todo lo imaginable, por lo que los futuros recortes tendrán que alcanzar por fuerza la Educación, la Sanidad o la Dependencia.

 

Haya o no respuesta del Ejecutivo nacional a este requerimiento, lo cierto es que el copago se extenderá en determinados ámbitos –la madrileña Aguirre, por ejemplo, ha hablado de másteres universitarios, de medicinas y de gastos judiciales-, por lo que resultaría deseable cierta homogeneidad sobre la base de volcar los sacrificios sobre los perceptores de las rentas más altas. Asimismo, sería deseable que las reformas de esta índole sean estrictamente temporales, para que la normalidad futura, si es que llega algún día, nos devuelva las conquistas del estado de bienestar.

La ambigüedad del PSC

Jueves, 1 Marzo 2012

En un artículo reciente aparecido en El Economista, este bloguero manifestaba su opinión contraria a proporcionar a Cataluña un inviable concierto económico y favorable en cambio a que el Estado en su conjunto avance hacia la federalización del modelo autonómico poniendo ciertos límites a la solidaridad, extendidos a todas las comunidades. La Constitución impone claramente el criterio de la solidaridad interterritorial -artículos 2 y 138- y establece dos regímenes fiscales diferentes: el general y el de los territorios forales vasco y navarro. Se esté o no de acuerdo con esta excepción, que se justificó en su día mediante unos dudosos pero eficaces derechos históricos, resulta muy difícil aceptar la concesión –e incluso la demanda- de privilegios para alguna comunidad autónoma en particular.

 

Cataluña no tiene, pues, argumentos políticos ni legales para apoyar la petición de un concierto económico, ni de un pacto fiscal que privilegiara su posición frente a otras comunidades autónomas. Sí sería posible, en cambio, establecer límites generales a la solidaridad en todo el Estado, como tienen la mayoría de los sistemas federales y el propio modelo federalizante de la UE: los países acceden a fondos estructurales y de cohesión hasta que se aproximan al PIB per capita promedio. De este modo, la solidaridad adquiere un papel estimulante de la competitividad y las regiones más ricas no se ven tan lastradas que se vuelvan incapaces de actuar como verdaderas locomotoras del conjunto.

 

Se puede entender que el nacionalismo catalán ignore estos criterios y reclame el concierto económico o un pacto fiscal unilateral. Pero no hay modo de comprender que el PSC, partido fraternalmente vinculado al PSOE y por lo tanto antinacionalista y con un cierto sentido del Estado como totalidad, presionado por los nacionalistas, entre a pedir también un trato excepcional, un extraño consorcio fiscal en el que Cataluña tendría “la llave de la caja”, según explica hoy confusamente su líder, Pere Navarro, en un periódico de Barcelona. Rubalcaba tiene que exigir y que dar una explicación.