Blogs

El fracaso, ingrediente del éxito

Este pasado domingo, el cómico Andreu Buenafuente protagonizaba por última vez su programa de la noche de los domingos, que llevaba apenas unas semanas en la parrilla de Antena 3. El humorista catalán, un personaje televisivo inteligente y acreditado que practica un humor refinado, no había logrado las audiencias que la cadena, uno de las dos gigantes que forman el actual duopolio, considera indispensables para mantenerse en el ‘prime time’ dominical.

 

El programa en cuestión fue raro por el hecho mismo de que se desarrollase al fin y al cabo un acto funeral, un curioso compendio testamentario. Algunos críticos han subrayado la deportividad con la que Buenafuente aceptó el relativo fracaso -no hay que confundir calidad con cantidad, obviamente, aunque la televisión no haga esos matices-, que quedó de manifiesto en las alusiones irónicas que se hicieron a lo largo de dicho programa terminal. No es frecuente en nuestro mundo ferozmente competitivo que alguien asuma con naturalidad la derrota, que en el caso de un emprendedor –y cualquier artista que se suba a un escenario o salga a la pequeña pantalla lo es sin duda- resulta tan inevitable a veces como estimulante siempre: casi en todos los casos, las victorias son el resultado de varios fracasos encadenados.

 

En la cultura anglosajona, se acepta mejor que en el universo latino que quien tiene arrojo para innovar, emprender aventuras profesionales, arriesgarse, sólo verá fructificar su esfuerzo después de haber fracasado varias veces. Aquí, cualquier traspié es trágicamente considerado el final de todo. Y no: hemos de aprender a fracasar para triunfar.

Comparte este post:
  • Meneame
  • Digg
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Google

Deja tu comentario