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Archivo de Julio, 2013

Pacto por la transparencia

Lunes, 29 Julio 2013

En la sesión parlamentaria del próximo jueves, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición tienen que desempeñar un papel complejo. De un lado, Rubalcaba debe exprimir a Rajoy todo lo posible para tratar de aclarar los opacos entresijos del ‘caso Gürtel’ y del ‘caso Bárcenas’ en lo que hayan podido ser instrumentos de la presunta financiación ilegal del PP. Pero, de otro lado, ambos contendientes tienen que responder a la clamorosa exigencia de buscar salidas constructivas a la situación actual. Las encuestas revelan que la opinión pública demanda imperativamente cooperación a los partidos para salir de la crisis.

En principio, este dilema parece insoluble, pero sí existe una zona de contigüidad en que PP y PSOE podrían y deberían ponerse de acuerdo, sin que el pacto generara desconfianzas y susceptibilidades: la lucha sincera contra la corrupción y por la transparencia.

Dicho pacto habría de incluir una nueva ley de Partidos que incluyese una reforma profunda de la financiación de estas organizaciones, incluyendo la penalización de la financiación ilegal y la implantación de una fiscalización estricta y rigurosa. Además, dicha norma debería abrir los partidos al exterior y profundizar en la democracia interna, imponiendo las primarias, que deberían dejar de ser potestativas (en los Estados Unidos, están en la legislación ordinaria). Y, finalmente, el pacto debería incluir la reforma del sistema representativo, es decir, del Parlamento y de la ley electoral.

Con este previo alarde de transparencia, que garantizaría que las dos grandes fuerzas no se taparán más las vergüenzas mutuamente, el posterior entendimiento entre ambas sobre los temas de Estado vendría dado casi espontáneamente.

Mal día para la transparencia

Mircoles, 10 Julio 2013

Hoy se debía debatir en la Comisión Constitucional la nueva ley de Transparencia, sobre la que hay un consenso de fondo entre las principales fuerzas, a falta de pulir y concordar algunos detalles. Sin embargo, no ha sido posible sentarse a hablar por razones obvias: toda la oposición, prácticamente, ha considerado imposible cualquier negociación con el Gobierno en tanto el partido que lo sostiene sienta gravitar sobre su cabeza el ‘caso Bárcenas’, con sus acusaciones terribles que de momento no han encontrado una explicación creíble ni una respuesta convincente.

En realidad, si no hay una reacción airosa y clara del Partido Popular, todo el proceso político está detenido, perplejo ante el escándalo que no cesará hasta que Bárcenas sea desautorizado con argumentos y datos, o hasta que quienes han de asumir la responsabilidad del desaguisado lo hagan sin más dilación.

La presunción de inocencia que ampara al Gobierno y a todos los señalados por los ‘papeles de Barcenas’ y demás acusaciones no significa que el PP no tenga que aclarar la turbiedad que le envuelve y que sitúa entre graves dudas su papel en los últimos veinte años.