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Al borde de un error histórico

Sbado, 14 Septiembre 2013

Cuando se escriben estas líneas ya se conoce que Rajoy responderá a la misiva de Artur Mas en la que éste solicita un plebiscito autodeterminista con la oferta de una negociación económica que revise el actual modelo de financiación de Cataluña. No hace falta ser un avezado analista para entender que, llegados a la situación actual, esta respuesta no sólo es insuficiente: también encrespará  a los catalanes y fomentará la perversa escalada del independentismo, como reacción directa a la sistemática insensibilidad de Madrid.

 A las pruebas me remito: el CIS realizó en el año 2001 una encuesta en Cataluña que preguntaba explícitamente a los individuos de la muestra si eran favorables o no a la independencia de Cataluña; los resultados fueron: un 35,9% de los encuestados estaba a favor, un 48,1% en contra, el 13,3% estaba indeciso, y un 2,8% no contestó a la pregunta. El Centro de Estudios de Opinión (CEO) de la Generalitat empezó a plantear la respuesta ante un hipotético referéndum independentista en la segunda oleada de 2011, y los resultados fueron el 42,9% a favor de la independencia, el 28,2% en contra, el 23,3% se inclinaba por la abstención. La tercera oleada de 2012, última realizada, arroja los siguientes porcentajes, en el mismo orden: 57,0%, 29,5% y 14,3%. El avance de los partidarios de la ruptura es espectacular, y hoy el independentismo ha alcanzado una masa crítica que lo hace francamente posible.

Hoy, Cataluña no sólo quiere un modelo de financiación más justo, que podría asimilarse al concierto económico con una cuota de solidaridad significativa: también aspira a más autogobierno, en una clara dirección confederal. Y semejante aspiración, que no es fruto circunstancial de un calentón colectivo sino una evidencia acumulativa que se ha reflejado con claridad en las urnas y que tiene su traducción periódica en la calle, no puede resolverse mediante una negativa sistemática basada en la intangibilidad de la Constitución. En virtud del principio democrático, una exigencia masiva de cambio de marco institucional no puede ser indefinidamente postergada, como reconocen todos los constitucionalistas.

 La negociación política puede ser orientada de muchas maneras. El PSOE y el PSC apuestan por la reforma constitucional de corte federal (el ‘salto federal’ es asimismo apoyado por propuestas académicas dignas de ser tenidas en cuenta); cabe asimismo una nueva reforma del Estatuto de Autonomía, quizá apoyada por una reforma limitada de la propia Constitución, que podría dar lugar a un nuevo referéndum… como el que exige hoy el nacionalismo catalán… La solución es optativa, pero el encastillamiento en la negativa a negociar políticamente una reivindicación tan manifiesta y tan explícitamente apoyada sería un gravísimo error histórico que podría desembocar en la definitiva pérdida de Cataluña, algo que sería una mutilación insoportable para el Estado español.

 

Derrota de la mediocridad y consagración del Príncipe

Domingo, 8 Septiembre 2013

Una contemplación pausada y relajada, ya sin la perentoriedad de la gran decisión inminente, de la presentación de ayer en Buenos Aires ante el COI de la candidatura madrileña a los Juegos Olímpicos permite obtener las grandes conclusiones de lo realmente sucedido.

Las sucesivas intervenciones de los representantes españoles compusieron un mosaico aseado y voluntarioso, en el que fue conmovedoramente meritorio el recitado de algún discurso aprendido de memoria en frágil remedo de la lengua inglesa, que describió un proyecto confuso, que en realidad era el mismo que ya había obtenido el rechazo frontal del COI en dos ocasiones, ese mismo proyecto que imprudentemente se había construido ya en un 80%. Pero este acto formulario registró una sorpresa: la magnífica intervención del príncipe Felipe.

En efecto, el heredero de la Corona, con una soltura que no le conocíamos, desarrolló en tres idiomas –francés, inglés y español- y con pleno dominio de todos ellos, una intervención magnífica, con franca solvencia intelectual, alejada de los peligrosos tópicos y digna de un estadista con ingenio y bagaje. El analista Antoni Gutiérrez-Rubí, que mantiene el prestigioso blog “Micropolítica’, ha sistematizado los méritos de discurso de don Felipe: además del dominio de las lenguas, el acompañamiento gestual y corporal ha sido perfecto; el orador se ha mostrado plenamente consciente de a qué auditorio se dirigía y en qué escenario se encontraba; el hilo narrativo ha estado impecablemente elaborado; ha mostrado la debida complicidad con los demás intervinientes para dar sensación de una candidatura homogénea; la alusión a su madre, griega, ha aportado una referencia muy oportuna al clasicismo, en cuyo marco nacieron los juegos; ha comparecido con una imagen joven y perfectamente cuidada, y ha transmitido las suficientes dosis de pasión para desmentir su supuesta frialdad; ha planteado una estrategia de fondo magnánima y a largo plazo, que ha contrastado con el planteamiento economicista y cicatero de la candidatura…

Sería una lástima que esta brillantísima intervención del Príncipe quedara oculta por el contexto de decepción y por la lógica voluntad general de olvidar cuanto antes ese cierto ridículo en que hemos incurrido al alardear de favoritos y recibir  el chasco de la prematura eliminación. Significativamente, personas tan políticamente dispares como Soraya Sáenz de Santamaría y Elena Valenciano ponderaron ayer el discurso del Príncipe de Asturias  en términos más elogiosos de lo puramente protocolario. No es excesivo admitir que, en el debate actual sobre la Monarquía, la competencia espectacular del Heredero en un foro internacional difícil y complejo demuestra la profesionalidad del Sucesor, que es capaz de aplicar con brillantez el resultado de su refinado aprendizaje.

Tiempo habrá para reflexionar sobre los errores cometidos en la candidatura, que han sido abundantes, y sobre la conveniencia o no de persistir en el afán de lograr para Madrid unos Juegos Olímpicos, que en todo casi deberían plantearse sobre coordenadas completamente distintas de las que se han ensayado ya tres veces. De momento, es una obligación de todos digerir este fracaso, cuyos actores tendrán que acarrear lógicamente una cuota de responsabilidad política y moral. De cualquier modo, la sensación que se desprende del conjunto de la ceremonia es que el Príncipe estaba más vinculado intelectualmente a esta generación joven y bien preparada, ausente en Buenos Aires, que tiene que marcharse precipitadamente de España para conseguir un trabajo adecuado, que a la superestructura política mediocre y patosa que le acompañaba y que hoy está encargada de la administración de este país, una tarea que la sobrepasa ostensiblemente, para irritación de una mayoría social que ve angustiada cómo se pierden potencias y oportunidades

Euforia irreal

Viernes, 23 Agosto 2013

Estamos cerca del punto de inflexión de nuestro proceso económico, que en el segundo trimestre del ejercicio decayó sólo un 0,1%, pero todas las previsiones aseguran que nos espera, en el mejor de los casos, un largo período de atonía que sólo a partir de 2018 podría empezar a registrar tasas de crecimiento capaces de crear empleo neto. No están, pues, las cosas para echar las campanas al vuelo por el hecho de que estemos mostrando una magnífica capacidad exportadora -que sería mucho mayor si hubiera financiación y si se hubieran aplicado políticas tendentes a incrementar el tamaño de nuestras empresas-  o por el magnífico año turístico de que disfrutamos, en buena medida a causa del infortunio ajeno.

Máxime cuando no hay un solo indicador que pronostique que vamos a ingresar en un cambio de ciclo relevante: la industria no para de contraerse y ni siquiera el sector servicios muestra un buen comportamiento y arroja cifras negativas. La demanda interna sigue por los suelos, y con tendencia a la baja, y, además, no hemos acertado a sanear definitivamente el sistema financiero -crece la morosidad y sigue sin haber crédito- y no hay un solo indicio de que Alemania, después de las elecciones, acepte avanzar en la integración europea -lo que abarataría nuestra deuda-, retrasar el proceso de convergencia -que en el caso español debería aplazarse hasta 2018 como mínimo- o auspiciar una política monetaria expansiva según el fecundo modelo norteamericano, que ha ahorrado mucho sufrimiento a los ciudadanos de aquel país, que han salido casi indemnes de la crisis, que incluyó también una grave burbuja inmobiliaria.

No parece, en fin, que con las recetas en vigor vayamos a salir del pozo en varios años. Ni que vayan a encontrar empleo a corto/medio plazo los seis millones de parados. Midamos, pues, la euforia, no vaya a ser que la paciencia de los más desafortunados se convierta en indignación y acabe en estallido.

Pacto por la transparencia

Lunes, 29 Julio 2013

En la sesión parlamentaria del próximo jueves, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición tienen que desempeñar un papel complejo. De un lado, Rubalcaba debe exprimir a Rajoy todo lo posible para tratar de aclarar los opacos entresijos del ‘caso Gürtel’ y del ‘caso Bárcenas’ en lo que hayan podido ser instrumentos de la presunta financiación ilegal del PP. Pero, de otro lado, ambos contendientes tienen que responder a la clamorosa exigencia de buscar salidas constructivas a la situación actual. Las encuestas revelan que la opinión pública demanda imperativamente cooperación a los partidos para salir de la crisis.

En principio, este dilema parece insoluble, pero sí existe una zona de contigüidad en que PP y PSOE podrían y deberían ponerse de acuerdo, sin que el pacto generara desconfianzas y susceptibilidades: la lucha sincera contra la corrupción y por la transparencia.

Dicho pacto habría de incluir una nueva ley de Partidos que incluyese una reforma profunda de la financiación de estas organizaciones, incluyendo la penalización de la financiación ilegal y la implantación de una fiscalización estricta y rigurosa. Además, dicha norma debería abrir los partidos al exterior y profundizar en la democracia interna, imponiendo las primarias, que deberían dejar de ser potestativas (en los Estados Unidos, están en la legislación ordinaria). Y, finalmente, el pacto debería incluir la reforma del sistema representativo, es decir, del Parlamento y de la ley electoral.

Con este previo alarde de transparencia, que garantizaría que las dos grandes fuerzas no se taparán más las vergüenzas mutuamente, el posterior entendimiento entre ambas sobre los temas de Estado vendría dado casi espontáneamente.

Mal día para la transparencia

Mircoles, 10 Julio 2013

Hoy se debía debatir en la Comisión Constitucional la nueva ley de Transparencia, sobre la que hay un consenso de fondo entre las principales fuerzas, a falta de pulir y concordar algunos detalles. Sin embargo, no ha sido posible sentarse a hablar por razones obvias: toda la oposición, prácticamente, ha considerado imposible cualquier negociación con el Gobierno en tanto el partido que lo sostiene sienta gravitar sobre su cabeza el ‘caso Bárcenas’, con sus acusaciones terribles que de momento no han encontrado una explicación creíble ni una respuesta convincente.

En realidad, si no hay una reacción airosa y clara del Partido Popular, todo el proceso político está detenido, perplejo ante el escándalo que no cesará hasta que Bárcenas sea desautorizado con argumentos y datos, o hasta que quienes han de asumir la responsabilidad del desaguisado lo hagan sin más dilación.

La presunción de inocencia que ampara al Gobierno y a todos los señalados por los ‘papeles de Barcenas’ y demás acusaciones no significa que el PP no tenga que aclarar la turbiedad que le envuelve y que sitúa entre graves dudas su papel en los últimos veinte años.

Las Vegas

Domingo, 9 Septiembre 2012

Las Vegas, en el estado de Nevada, adquirió pujanza a partir de 1931, cuando se legalizó el juego en los Estados Unidos. En 1941, comenzó la construcción de grandes hoteles-casino, probablemente financiados con el dinero de las mafias criminales de la costa este. Existe constancia de que el primer gran casino-hotel que se construyó, el Flamingo, fue impulsado por el conocido gánster Bugsy Siegel. También adquirió gran pujanza la ciudad cuando desembarcaron los empresarios del juego y el cabaré expulsados de Cuba por el castrismo, después de haber colaborado estrechamente con el régimen de Batista.

Con estos antecedentes, no hace falta dar más explicaciones del porqué a este blogero no le gusta Eurovegas. Pero hay más: la proyección internacional de Madrid es muy intensa y positiva, y pivota sobre varios focos, la existencia del incomparable eje del Prado entre ellos. Son sus atributos culturales, estéticos, lúdicos, gastronómicos los que hay que impulsar, en vez de dar facilidades fiscales y legislativas para que su proyección internacional se mancille con la presencia de negocios dudosos sistemáticamente vinculados a la corrupción en todas sus formas y u en todo caso están en las antípodas de los gustos y las preferencias de una mayoría de este país.

Hollande y Europa

Martes, 24 Julio 2012

El presidente francés, François Hollande, no acaba de encontrar su papel ni su posición en Europa: en sus primeras intervenciones en el Consejo Europeo, los días 28 y 29 de junio, impulsó un tímido e insuficiente  programa de crecimiento, dotado con menos del 2% del PIB de la UE, acompañado de un plan de competitividad abstracto inspirado en aquella inane declaración de Lisboa; ni lo uno ni lo otro podrán redimir a los países con dificultades ni evitar, seguramente, que la UE decaiga en la recesión. Si embargo, el líder socialista, que ha optado por una esmerada y plausible vía progresista para realizar la consolidación fiscal en su país, no atina en los remedios para sacar al Eurogrupo de la gravísima crisis actual.

 

En efecto, la moneda única está gravemente enferma por falta de una política económica y fiscal común. Es decir, por falta de integración ‘federal’ de los Diecisiete países que sostienen el euro, ya que el Tratado de Maastrich tan sólo estableció una política monetaria común. La solución pasa –Shäuble dixit- por la consolidación política de la Zona Euro: elección del presidente de la Comisión por sufragio universal, la designación de un superministro de Economía con mando en el Eurogrupo, la armonización fiscal y la unión fiscal y financiera. Y Francia, nacionalista, no es muy partidaria de ceder soberanía.

 

Así las cosas,  Francia, en su nuevo derrotero, podrá marcar una nueva dirección de las políticas anticrisis pero, si no cambia de criterio, será una rémora en la construcción integrada del Eurogrupo, es decir, en la solución de la crisis, que pasa ineluctablemente por la erección de un estado federal.

La paradoja de Montoro

Lunes, 16 Julio 2012

El ministro de Hacienda se ha negado a instituir los hispanobonos, avalados por el Estado, para resolver las dificultades de financiación de las autonomías con un argumento sorprendente: no sería razonable mutualizar la deuda ya que las comunidades autónomas que han hecho los deberes tendrían que sufragar la frivolidad de las demás.

A nadie se le escapa que éste es exactamente el argumento que utilizan Alemania y los países de su entorno para negarse a emitir eurobonos, avalados por el Eurogrupo en su conjunto, que facilitaría a los países periféricos como España una financiación mucho más barata.

Sucede sin embargo que, en el Eurogrupo, la objeción es razonable porque aún no se ha producido la necesaria integración política (según Schäuble, la integración requiere al menos un presidente de la Comisión elegido por sufragio universal, un superministro de Economía con mando en el Eurogrupo, la armonización fiscal y la unión financiera y bancaria), lo que impediría disciplinar a los países díscolos que no cumplieran con sus obligaciones de estabilidad. Pero en España, esta integración cuasi federal sí existe. Para lograrla, se reformó hace poco la Constitución y se dictó una nueva ley de Estabilidad. Todo lo cual pone de manifiesto la paradoja del ministro, que conjuga en este caso la sinrazón interna con el ejercicio de tirar piedras al tejado español ante los ojos de la atónita Alemania.

Incendios y ajustes

Martes, 3 Julio 2012

El levante español está afectado por los peores incendios del siglo, con un saldo trágico de una muerte y con un gran patrimonio forestal destruido . Al escribirse estas líneas, los incendios siguen vivos, se han devastado más de 50.000 hectáreas, hay miles de desplazados y han ardido diversas propiedades.

La irritación social de los damnificados por estos siniestros, que no terminan de entender qué ha podido ocurrir para que no se haya podido contener el desastre antes de que se volviera inmanejable, es perfectamente comprensible. Y aunque son muchos los efectivos  materiales y humanos que se han volcado en las tareas de extinción, los ajustes también han afectado a la lucha contra incendios: el presupuesto de extinción de incendios forestales de los bomberos (de la comunidad valencia y sus diputaciones) ha descendido de 110 millones de euros a 95 y el número de brigadistas ha bajado de 12.000 a 11.000. En las actuales circunstancias, los ciudadanos tienen forzosamente que hacerse la gran pregunta: ¿han tenido algo que ver los ajustes presupuestarios en la magnitud de esta dramática contrariedad? Fuentes fidedignas aseguran que el monte no ha sido limpiado desde hace tiempo y que no existen apenas en Valencia planes ed gestión del patrimonio forestal.

Sería demagógico relacionar directamente ajustes y fuego pero sí se puede extraer de lo ocurrido una lección magistral: los ajustes no pueden hacerse indiscriminadamente. Hay partidas presupuestarias sagradas y otras prescindibles. Lo dudoso es que los recortes, en todos los ámbitos, se hayan efectuado con la debida racionalidad.

Krugman y el rescate español

Martes, 26 Junio 2012

El papel del nobel norteamericano Krugman en la crisis económica está siendo controvertido. Este liberal (en la nomenclatura americana) irreductible, amigo de Obama, articulista y polemista de éxito, mantiene tesis en esencia contrarias al la austeridad europea y favorables a reactivar la economía mediante políticas de demanda clásicas, estímulos fiscales que ataquen la raíz de la recaída en la recesión.

Pero con independencia de este debate general, hoy Krugman publica un artículo en la prensa de Madrid en el que maneja un argumento poco discutible: si el ‘rescate’ encaminado a lograr la recapitalización de la banca española se hace prestando dinero al Estado español y engrosando por tanto su deuda y su déficit en vez de suministrando directamente los recursos a las entidades, la medida no servirá para nada.

La razón es obvia: en estos términos, el rescate en cuestión mejoraría la posición del sistema financiero a costa de acentuar gravemente las dudas sobre la solvencia del Estado español, cuyas deudas pública y privada ya rebasan el 300% del PIB.

Los mercados, que no tienen corazón pero sí cerebro, se han dado cuenta perfectamente de ello desde el primer momento. Lo grave es que no hagan lo mismo los líderes europeos.