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Echando de menos a Khedira

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Sami Khedira habrá sido un “paquete” para la prensa las dos últimas temporadas, pero al rato de partido Mourinho y sus propios compañeros le echaban demasiado de menos. La prueba de los ‘jugones’ no salió bien, porque una historia es probar a Özil y Modric juntos contra sparrings de artificio como Celta o Zaragoza y otra bien distinta es experimentar contra un equipo alemán que, lejos de anclarse en los clichés típicos de fútbol rocoso y simplón, le gusta jugar al fútbol. Desde tal razonamiento, es lógico que el entrenador del Madrid se sienta un incomprendido ante la opinión pública cuando considera imprescindible a Khedira. Anoche, incluso los periodistas entendieron que Xabi Alonso funciona con guardaespaldas, y el alemán siempre se postula como el más adecuado. Leo Messi comentó en una entrevista con el diario Sport la semana pasada que “los buenos futbolistas pueden jugar todos juntos”; es obvio que no en el Madrid a menos que, por fin, consideremos a Khedira un muy buen futbolista, que lo es.

Porque lo que más aterra a Mourinho en plena batalla táctica es el desierto que asoma detrás de Xabi Alonso. Pocos rivales saben leer este desorden y menos aún lo exprimen. El Borussia hizo todo: descoyuntó la columna vertebral del Madrid con la misma medicina que utilizan los merengues: fútbol calibrado y vertiginoso. Mario Goetze había sido anunciado por la Bundesliga como la mayor promesa de aquella liga y ha esperado tiempo para sorprender al mundo, ni más ni menos que en el Bernabeu. El otro prodigio alemán, Marco Reus. también estuvo a la altura; maldita casualidad que ambos disiparan cualquier sospecha en la noche del reencuentro europeo del Madrid. Guti comentó en COPE que el 1-2 obligaba al Madrid a tirar de corazón, de remontada de Champions; no sería por falta de ganas, porque la inclusión de Essien alivió a los de arriba, Cristiano, Callejón, Özil y Di María, para probar al portero del Dortmund por tierra, mar y aire. Y como tantos otras veces, el Madrid (y quizás el Barça) es el único equipo capaz de suplir sus continuos galimatías tácticos con dosis de letalidad. Suerte que sonó la flauta y el meta alemán acusó lumbalgia severa en el gol de Özil.

La Champions es la competición por antonomasia no sólo por prestigio sino porque aclara las incertidumbres domésticas. Por ejemplo, Varane es un central con expectativas muy ambiciosas, pero todavía debe codearse con un buen puñado de delanteros puñeteros para garantizar máxima seguridad; y sólo la Champions permite cruzarse con jugadores tipo Lewandowski, que siendo buenos también aspiran a la categoría premium. Además, la bipolaridad de la Liga desnuda el contraste tan bestial que hay entre un buen Dortmund venido a menos en su campeonato y cualquier equipo español con la dudosa excepción del Atlético de Madrid. Es decir, Sergio Ramos y Arbeloa cubren el expediente en la Liga como laterales derecho e izquierdo respectivamente, pero en Europa cualquier rival del segundo bombo exige a cada futbolista en su mejor rol. Y anoche el Madrid echó de menos la pareja Pepe-Ramos, y debería preocuparse por una pronta recuperación de Marcelo, el único lateral de la plantilla capaz de comportarse como tal en el fútbol moderno, o sea de interior.

¿Y Cristiano? Pues estos partidos son los que deciden votos para el Balón de Oro. Y como no ha reclamado el papel de líder en el doble enfrentamiento con el Borussia, le espera Inglaterra para alzar la voz en el campo del campeón inglés. Porque allí el Madrid se las verá a cara de perro con un City al borde de un nuevo abismo, y aunque no ganar tampoco es decisivo para los blancos, la incertidumbre seguiría agrandándose: el Madrid nada tiene que ver con el de la temporada pasada.

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Una respuesta a “Echando de menos a Khedira”

  1. Abel dice:

    “sparrings de artificio”… jodo petaca, qué nivel de respeto.

    Gracias hombre.

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